Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

viernes, 2 de noviembre de 2007

Primera Misa de Karol Wojtyla

La bellisima catedral de Wawel
En nuestras mentes suele rondar la idea que la “carrera” de Dios y en Dios de Karol Wojtyla fue meteórica, y en verdad lo fue. Pero es bueno recordar que ya su preparación al sacerdocio a partir de su “seminario doméstico” fue escuela espiritualmente rica e integra, hasta en el sufrimiento a tan temprana edad; primer peldaño y base firme hacia su personalidad especial, su vida de oración, su pasión por los estudios, su etapa de "seminarista-obrero", prueba certera que: “en los planes de Dios nada es casual...” y que “La vocación es el misterio de la elección divina: "No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca" (Jn 15, 16).”; testimoniando que abrir de par en par las puertas a Cristo vale la pena.

Nada mejor que su propias palabras en
DON Y MISTERIO para expresar la austeridad, la intimidad, la grandiosidad de su Primer Misa, el primer paso por ese sendero estrecho y amplio a la vez que llevara a este testigo de esperanza a peregrinar y evangelizar a todos los pueblos y naciones, entre todos los estratos sociales para defender con precisión y claridad la vida y la verdad…..a sentirse tanto Obispo de Roma, como Pastor universal, hermano entre hermanos, testigo que «la Iglesia peregrinante es, por su propia naturaleza, misionera, puesto que tiene su origen en la misión del Hijo, la misión del Espíritu Santo según plan de Dios Padre» (Ad gentes, 2).

“Habiendo sido ordenado sacerdote en la fiesta de Todos los Santos, celebré la "primera Misa" el día de los fieles difuntos, el 2 de noviembre de 1946. En este día cada sacerdote puede celebrar para provecho de los fieles tres Santas Misas. Mi "primera" Misa tuvo por tanto -por así decir- un carácter triple. Fue una experiencia de especial intensidad. Celebré las tres Santas Misas en la cripta de San Leonardo, que ocupa, en la catedral del Wawel, en Cracovia, la parte anterior de la llamada cátedra episcopal de Herman… Al elegirla como el lugar de mis primeras Misas quise expresar un vínculo espiritual particular con los que reposan en esa catedral que, por su misma historia, es un monumento sin igual. Está impregnada, más que cualquier otro templo de Polonia, de significado histórico y teológico. Reposan en ella los reyes polacos……allí eran coronados y en ella eran también sepultados. Quien visita ese templo se encuentra cara a cara con la historia de la Nación.
Precisamente por esto… elegí celebrar mis primeras Misas en la cripta de San Leonardo. Quería destacar mi particular vínculo espiritual con la historia de Polonia, de la cual la colina del Wawel representa casi una síntesis emblemática…..
Fueron pocos los participantes en aquellas primeras Misas …el P. Figlewicz estaba a mi lado….estaba presente mi madrina Maria Wiadrowska, hermana mayor de mi madre. Me asistía en el altar Mieczyslaw Malinski, que hacía presente de algún modo el ambiente y la persona de Jan Tyranowski, ya entonces gravemente enfermo.
Después hubo otras "primeras Misas'': en la iglesia parroquial de San Estanislao de Kostka en Debniki y, el domingo siguiente, en la iglesia de la Presentación de la Madre de Dios en Wadowice. Celebré también una Misa en la confesión de San Estanislao, en la catedral del Wawel, para los amigos del teatro rapsódico y para la organización clandestina "Unia" (Unión), a la cual estuve vinculado durante la ocupación”.



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