Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

domingo, 25 de mayo de 2008

"Juan Pablo II, un hombre eucarístico" - Slawomir Oder


De la conferencia de Mons. Slawomir Oder, Postulador de la Causa de Beatificación y Canonización del Siervo de Dios Juan Pablo II - Encuentro Internacional de grupos juveniles de adoración Ecuarística Sassone di Ciampino – 4 de octubre de 2005

“De las inumerables intervenciones del papa Juan Pablo II sobre el tema de la Eucaristía se pueden individuar cinco grandes hilos temáticos: El Papa enseña que:

- La Eucaristía es el sacramento de la vida eterna, del acercamiento de Dios y de su amor que abre al hombre la prospectiva que va más allá de la muerte; es, además, un sálido fundamento de la reconciliación entre los hombres y camino seguro hacia el Reino de Dios.

- El segundo grupo temático contempla la Eucaristía como sacrificio de la Cruz, como el verdadero Pan y la verdadera Bebida para la vida en Dios, que sasia el hambre y la sed más profunda del corazón humano y lo colma de paz; es el sacramento del amor de Dios: fuente de la radical transformaciòn del corazòn humano por la acción del Espíritu Santo que produce los frutos de alegría y de santidad. Mediante la estrecha unión entre la Eucaristía y el sacramento de la reconciliación, Aquella puede ser considerada vía de la conversión del hombre y de su regeneración.

La Eucaristía en relación a la Iglesia es sacramento que la edifica y la nutre: “Ecclesia de Eucaristia vivit”. El sacrificio eucarístico es fundamento de la comunidad eclesial, centro y culmen de su vida sacramental. En el contexto de estas reflexiones el Papa torna frecuentemente a considerar la relación que existe entre la Eucaristìa y cada miembro particular del Cuerpo Místico de Cristo en el ejercicio del sacerdocio común y el rol específico e insustituible del sacerdote, el único que obra “in persona Christi”. Este rol específico de cada sacerdote lo pone en una situación de particular responsabilidad en relación al Misterio que celebra y en relación al pueblo de Dios. Es, de hecho, una gran labor y un servicio fundamental en el confronto de la comunidad el introducirla en el Misterio del Sacrificio, en el Misterio del Amor, en el Misterio de la Presencia, en el Misterio de la Comunión. Por otra parte, todos los miembros de la comunidad eclesial están llamados a descubrir la riqueza de los tesoros espirituales presentes en la Eucaristía que Esta difunde en la vida de la iglesia doméstica, en la relación entre los cónyugues, en el tejido social dentro del cual la Iglesia vive y al progreso del cual contribuye. En este contexto la Eucaristía se convierte en el fundamento más profundo de la solidaridad entre los hombres.

- Un puesto especial ocupa el aspecto ecuménico da la enseñanza pontificia sobre la Eucaristìa. “Quanta est nobis via?” pregunta el Papa en la enciclica “Ut unum sint” sobre el ecumenismo. Esta pregunta pone a la comunidad eclesial delante de la urgencia de dejarse guiar del Espíritu Santo, el único que puede resolver las dificultades humanamente irresolvibles. Esta necesidad es tanto más urgente cuanto más la Iglesia se encuentra delante a los interrogativos del mundo acerca de las razones de la “pretensión” cristiana. De hecho, “sólo la Iglesia reconciliada eucarísticamente podrá ser signo – sacramento de la unidad de todo el género humano y de la paz en el mundo” (Discurso durante el encuentro ecuménico en Varsovia 8/06/1987).

- El último de los grandes hilos temáticos relativos a la Eucaristía considera las indicaciones práctico – pastorales que ofrecen nuevos y reproponen antiguos instrumentos de expresión y de profundización de la fe en la Presencia real de Cristo en el Santìsimo Sacramento. El culto eucarístico encuentra, de hecho, su variada expresión en las visitas, adoraciones, exposiciones, celebración de horas santas, “cuarenta horas”, procesiones eucarísticas y en la celebración de los congresos eucarísticos. Sin embargo, todas estas formas de expresión de la fe eucarística presuponen y exigen la forma más común del culto eucarístico: la plena participaciòn a la Misa dominical. La viva y autèntica piedad eucarística hace nacer, como recuerda el Papa, “el estilo sacramental de la vida cristiana” (Cfr. Dominicae cenae)."

2 comentarios:

Sonsoles dijo...

GRACIAS POR TU BLOG, TIENES UN REGALITO EN EL MIO

Ljudmila dijo...

Gracias sonsoles de corazón por el regalito, que se lo dedico a Juan Pablo II. Un fuerte abrazo. Ljudmila