Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

martes, 4 de noviembre de 2008

San Carlos Borromeo

Hoy, 4 de noviembre, la Iglesia recuerda como todos los años la figura de San Carlos Borromeo, obispo y confesor….uno de esos Santos, a quien le fue dada la palabra "para dar a conocer el Evangelio", del cual era "embajador", habiendo heredado su misión de los Apóstoles. El realizó esta misión de modo heroico con la entrega total de sus fuerzas… La Iglesia —y no sólo la de Milán— le debe una radical renovación del clero, a la cual contribuyó la institución de los seminarios, cuyo origen se remonta precisamente al Concilio de Trento

San Carlos Borromeo, “apóstol del Concilio de Trento, legislador genial y solícito, reformador clarividente e inflexible” fue el santo patrono de Karol Wojtyla.


En ¡Levantaos¡ ¡Vamos¡ Juan Pablo II (quinta parte) nos habla así: “Al recordar a los obispos, no puedo dejar de hacer referencia a mi patrono, san Carlos Borromeo. Cuando pienso en su figura, me conmueve la coincidencia de los hechos y los quehaceres. Fue obispo de Milán en el siglo XVI, en el periodo del Concilio de Trento. A mí, el Señor me ha concedido ser obispo en el siglo XX, precisamente durante el Concilio Vaticano II, en vistas al cual se me ha confiado la misma tarea: su realización. Debo decir que en estos años de pontificado he pensado constantemente en la puesta en práctica del Concilio. Me ha sorprendido siempre esta coincidencia y en aquel santo obispo me fascinaba especialmente su enorme dedicación pastoral: después del Concilio, san Carlos se dedicó a las visitas pastorales en la diócesis, que contaba entonces con unas 800 parroquias. La archidiócesis de Cracovia era más pequeña, sin embargo no conseguí completar la visita pastoral que había iniciado. También la diócesis de Roma, que ahora me ha sido confiada, es grande: cuenta con 333 parroquias”


En sus visitas a las parroquias romanas Juan Pablo II visitó la parroquia de los Santos Ambrosio y Carlos (Borromeo) comúnmente conocida como San Carlo al Corso el 13 de enero de 1985 y tuvo en su homilía palabras especiales para la Acción Católica romana que había escogido esa celebración eucarística para renovar sus propósitos y se comprometía a redoblar su trabajo con los jóvenes.

En noviembre de 1984 durante su visita pastoral a Lombardia y Piamonte el Santo Padre Juan Pablo II se detuvo en los claustros de la antigua Universidad de Pavia, donde el joven Carlos estudio derecho canónico y obtuvo el doctorado in utroque en diciembre de 1559, y en su discurso a los profesores y alumnos les recordaba la vida del “gran reformador San Carlos ....En vuestra universidad se enriqueció, al menos en parte, la personalidad del joven Carlos Borromeo. Mientras estudiaba pudo conocer a sus coetáneos con sus problemas. De estos estudios y experiencias, el futuro arzobispo de Milán sacó como conclusión el propósito de favorecer la cultura de los jóvenes, abriendo colegios —además del que he recordado, de esta ciudad, que visitaré dentro de poco, el de los Nobles, el de Brera—. De este modo se permitía que grupos menos favorecidos participasen en la cultura, dando cabida en el cauce de la universidad a categorías de personas que hasta entonces habían sido extrañas a ella. No es, por tanto, infundada la afirmación de que San Carlos también es benemérito por esto: por haber abierto a todos la institución universitaria, con el fin de no desperdiciar la contribución que jóvenes "con cualidades y dones que el Señor les ha dado" —así se expresaba el obispo de Piacenza, el Beato Paolo Burali, ante el cardenal Borromeo…” decia Juan Pablo II.

Y el 4 de noviembre, durante el mismo viaje a la hora del Angelus oraba

“En unión con San Carlos, mi celestial patrono desde el momento de mi bautismo, yo, peregrino en su tierra natal, invoco a la Madre de la Iglesia. Le ruego con él por el Pueblo de Dios y por toda la familia humana. Le pido que una su afectuosa intercesión para que en esta última etapa del siglo veinte, que presenta semejanzas con su tiempo, el camino de la renovación eclesial esté marcado por el ritmo intenso y fiel por el que él ha continuado en el corazón de las gentes lombardas y de la Iglesia universal”

Invito visitar mi entrada del año pasado

2 comentarios:

maria jesus dijo...

¿Que se puede comentar? Me encanta leerte

Ljudmila dijo...

Muchas gracias Maria Jesus. Y a mi me encanta que el blog guste. Un abrazo.