Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

martes, 30 de septiembre de 2008

Mulieris Dignitatem

«Si conocieras el don de Dios» (Jn 4, 10),


El 30 de septiembre de 1988 el cardinal Joseph Ratzinger hacía la Presentación de la Carta Apostólica Mulieris Dignitatem de Juan Pablo II, sobre la dignidad y la vocación de la mujer, que había sido emitida el 15 de agosto, solemnidad de la Asunción de la Virgen María, casi concluyendo el Año Mariano.

En la presentación el cardenal Ratzinger aclaraba que “su finalidad es buscar, a partir de la fe, lo que significa el que Dios haya creado al ser humano como hombre y mujer y cuál es la misión específica que ha confiado así a la mujer en su camino… como una reflexión llena de amor acerca de la profundidad de la Palabra de Dios, sobre todo de los inagotables tres primeros capítulos del libro del Génesis..” y llamaba la atención que “El texto exige una escucha reflexiva, una disponibilidad a la meditación…” agregando que “El Santo Padre describe ampliamente la actitud abierta y sin prejuicios de Jesús hacia las mujeres a lo largo de toda su trayectoria terrena, antes y después de la resurrección. Muestra que tanto en su enseñanza como en su comportamiento “no se encuentra nada que refleje la habitual discriminación de la mujer...; por el contrario, sus palabras y sus obras expresan siempre el respeto y el honor debido a la mujer” (V, 13)”


En Cruzando el Umbral de la Esperanza Juan Pablo II le expresaba al entrevistador Vittorio Messori que “todo lo que escribí sobre el tema en la Mulieris Dignitatem lo llevaba en mí desde muy joven, en cierto sentido desde la infancia. Quizás influyo en mí también el ambiente de la época en que fui educado, que estaba caracterizado por un gran respeto y consideración por la mujer, especialmente por la mujer-madre, expresiones ratificadas por el cardenal Stanislaw Dziwisz en Una Vida con Karol en el capitulo 24 donde el agrega que fue precisamente por haber constatado la cada vez mayor falta de respeto hacia la mujer, hasta llegar a ser considerada mero objeto de placer, que el Papa quiere devolverle la dignidad a la mujer y reconocerle la misiòn especifica que cumple en la sociedad y en la vida de la Iglesia”


En la presentación del Congreso Internacional "Mujer y varón, la totalidad del humanum" - A veinte años de la Carta Apostólica Mulieris Dignitatem, realizado en Roma en febrero pasado, se expresaba que “el Santo Padre publica la Mulieris dignitatem, acogiendo el deseo del Sínodo de los Obispos sobre la participación de los laicos en la vida de la Iglesia en profundizar sobre la cuestión de la mujer. Es significativo que esta carta fuera escrita durante el Año Mariano, un tiempo providencial para mirar a la mujer, mirando a María. En este camino de reflexión... por primera vez un documento pontificio fue enteramente dedicado a la mujer. Juan Pablo II conduce un análisis antropológico a la luz de la Revelación para extraer, desde los primeros capítulos del Génesis y desde las palabras y obras de Jesucristo, verdades fundamentales como la igual dignidad del hombre y de la mujer creados a imagen de Dios, la unidad de los dos y la llamada a la comunión, la importancia de la complementariedad y reciprocidad entre hombre y mujer, el aprecio del genio femenino, la figura de María como modelo de mujer y realización plena del ser humano llamado a la santidad”.



Decia Mons. Dr. Alfredo Horacio Zecca, Rector de la UCA, en su discurso de apertura del "Coloquio La Mujer en Juan Pablo II Identidad, Dignidad, Misión" que “el Papa Juan Pablo II ha elaborado una visión integral de la identidad, dignidad y misión de la mujer en la Iglesia y en el mundo, proponiendo lo que podríamos llamar un “auténtico feminismo” a la luz del “genio femenino” y citaba como principales documentos en los que ha reflexionado sobre la mujer: la exhortación post sinodal” Familiaris consortio (22-24); su documento más importante, la carta apostólica, fruto del sínodo de los laicos, Mulieris dignitatem; la exhortación post sinodal Christifideles laici y la Carta a las mujeres.”


MUY IMPORTANTE
Invito visitar el sitio del Congreso Internacional Mujer y varón, la totalidad del humanum – a Veinte años de la Carta Apostólica Mulieris Dignitatem (1988-2008) donde pueden consultarse la mayoría de los textos presentados en el Congreso

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lunes, 29 de septiembre de 2008

Beatificación del Siervo de Dios Miguel Sopocko, confesor de santa Faustina

Por medio de esta imagen estaré concediendo muchas gracias, por eso, que cada alma tenga acceso a ella” (Diario 570).

Ayer 28 de septiembre 2008 se celebraba en el Santuario de la Divina Misericordia en Bialystok, Polonia, la beatificación del Siervo de Dios, p. Miguel Sopocko, confesor de Santa sor Faustina

Miguel Sopocko nació en Nowosady, distrito de Vilna. Entre 1910-1914 estudió teología en la Universidad de Vilna, después en Varsovia, donde se licenció también por el Instituto Superior de Pedagogía. Doctorado en teología moral en 1926, fue director espiritual en el seminario de Vilna y profesor de teología pastoral en la facultad de teología en la Universidad de Stefan Batory en Vilnay y en el Seminario Superior en Bialystok (1928 -1962). Entre 1918-1932 fue capellán castrense en Varsovia y en Vilna, pero fue la propagación del culto a la Misericordia Divina la labor que mas apreciaba y más le absorbía. En 1933 se convirtió en confesor y director espiritual de sor Faustina. Fue por su sugerencia que ella comenzó a escribir en el Diario sus experiencias místicas sobre el misterio de la Divina Misericordia. El mismo dice en sus Memorias “Conocí a sor Faustina en verano (en julio o agosto de 1933), como penitente en la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia Divina en Vilna, Lituania (calle Senatorska 25), donde por entonces fui un simple confesor. Llamó mi atención su conciencia sutil y su unión muy profunda con Dios…. Ya al principio me dijo que me conocía de alguna revelación, que yo iba a ser el director de su conciencia, y que tendría que realizar algunos planes de Dios que ella iba a revelarme”

En junio de 1936 el padre Sopocko publicó su primer folleto titulado “Misericordia Divina” con la imagen de Cristo Misericordioso en la portada, sin mucho éxito, pero al año siguiente en 1937 el segundo folleto titulado “Misericordia Divina en la liturgia” ya fue objeto de comentarios positivos en varias revistas teológicas. La devoción a la Divina Misericordia cobro mayor fuerza en Polonia durante la segunda guerra mundial.

No obstante serian muchas las penurias, incomprensiones y dificultades a las que seria sometido el padre Sopocko, inclusive por parte de las autoridades eclesiásticas debido a malas y confusas traducciones del diario de Sor Faustina, hasta que en 1959 llego a prohibirse la devoción en las formas propuestas por ella. Pero todas las dificultades no lograron desanimar al padre Sopocko y así escribía sor Faustina en su Diario “Oh Jesús mío, Tú ves cuánta gratitud tengo para el padre Sopocko que ha hecho avanzar mucho Tu obra. Esta alma tan humilde supo resistir todas las tormentas y no se desanimó por las contrariedades, sino que ha contestado fielmente a la llamada de Dios” (Diario, 1586) El padre Sopocko escribía en el suyo : “Hay verdades que se conoce y que se oye, y que se habla de ellas a menudo, pero no se las comprende…”


En 1965 el Arzobispo de Cracovia, Karol Wojtyla, que se “había detenido muchas veces ante la tumba de sor Faustina cuando trabajaba como obrero en la fábrica de Solvay, cerca de Lagiewniki” considerando que “todo en ella era extraordinario” encargo al teólogo polaco el padre Fr. Ignacy Rózycki un análisis crítico del Diario, quien al concluirlo expreso «es una mística maravillosa» (¡Levantaos! ¡Vamos!) El análisis fue finalmente enviado para su estudio a la Congregación para la Doctrina de la Fe y las prohibiciones fueron levantadas.


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y


domingo, 28 de septiembre de 2008

Karol Wojtyla obispo y la misión de la santidad

Karol Wojtyla fue nombrado obispo el 4 de julio de 1958, pero la consagración episcopal tuvo lugar el 28 de septiembre, allí junto a San Estanislao, patrono de Polonia - en la histórica catedral de Wawel que “encierra una historia de amor, que convierte la vida por los hermanos en una entrega a Cristo


“Tengo siempre presente aquella gran ceremonia, como si lo estuviera viendo hoy (la liturgia era aún más rica que la de hoy) y recuerdo a cada una de las personas que tomaron parte” decía Juan Pablo II en ¡Levantaos! ¡Vamos!
En una ceremonia presidida por el Arzobispo Eugenius Baziak, Karol Wojtyla se convertía en el obispo más joven de Polonia. Había elegido como lema Totus Tuus que lo seguiría acompañando, cuando veinte años mas tarde, sería nombrado Pastor de toda la Iglesia. y Obispo de Roma - el más joven del siglo -

Juan Pablo II recuerda ese momento tan especial y la misión de santidad del obispo en ¡Levantaos! ¡Vamos!
“Sin duda alguna, ser nombrado obispo es un honor. Pero esto no significa que el candidato haya sido elegido para considerarse diverso de los demás, como si fuera un hombre y un cristiano eminente. El honor que se le tributa depende en realidad de su misión, que es la de presentarse en el centro de Iglesia para ser el primero en la fe, el primero en la caridad, el primero en la fidelidad y el primero en el servicio…está llamado de una manera especial a la santidad personal para contribuir al incremento de la santidad de la comunidad eclesial que le ha sido confiada… Es el responsable de que se lleve a cabo la vocación universal a la santidad de la que habla el capitulo V de la constitución conciliar Lumen Gentium…en esta vocación está la «dinámica intrínseca y determinante» de la eclesiología (Novo millennio ineunte, 30) …. “

“…la imposición de la mitra adquiere un significado particular en la liturgia de la ordenación. El obispo neolecto la recibe como si fuera una exhortación a esforzarse para que en él «brille el resplandor de la santidad» ”…

“…En el rito de la ordenación episcopal viene después la entrega del báculo pastoral. Es el signo e la autoridad que compete al obispo para cumplir su deber de atender a la grey. También este signo se encuadra en la perspectiva de la preocupación por la santidad del Pueblo d Dios. El pastor debe vigilar y proteger, conducir a las ovejas…… descubrirá que la santidad no es «una especie de vida extraordinaria, practicada solo por algunos “genios” de la santidad. Los caminos de la santidad son múltiples y adecuados a la vocación de cada uno» (Novo millennio ineunte, 31”

sábado, 27 de septiembre de 2008

San Vicente de Paul - su espiritu en Bariloche, Argentina

“No me basta amar a Dios si mi prójimo no lo ama"

Hoy celebramos la fiesta de San Vicente de Paul, el gran apóstol de la caridad. El Santo Padre Juan Pablo II en su mensaje a monseñor Gaston Pulain, Obispo de Périgueux Sarlat, con ocasión del IV centenario de la ordenación sacerdotal de San Vicente de Paul, invitaba a seguir su ejemplo con estas palabras: “San Vicente de Paúl, hombre del encuentro con Dios y con sus hermanos, hombre de la disponibilidad a la acción del Espíritu Santo, nos invita a dirigir una mirada renovada a la misión en el mundo actual. Ojalá que mediante una generosa colaboración y un constante apoyo mutuo, sacerdotes y laicos, respetando su vocación propia, vayan cada vez con mayor audacia al encuentro de los hombres y las mujeres de nuestro tiempo para anunciarles el Evangelio. Que los cristianos constituyan comunidades vivas, abiertas a todos, y particularmente a los más necesitados y a las personas más alejadas, testimoniando a cada uno el amor que Dios siente personalmente por él. Interesándose por el crecimiento humano y espiritual de las personas y de los grupos, darán su contribución a la misión mesiánica de Jesús, que deben proseguir por vocación” Palabras que expresan plenamente el espíritu vincenciano que se respira en la parroquia Virgen de la Medalla Milagrosa, en Bariloche, Argentina, donde además de las actividades parroquiales, los centros de jóvenes, el trabajo con los niños, el núcleo de Caritas, y la preocupación por los mayores, la comunidad reunida en la parroquia se embarcó hace 15 años en un proyecto que parecía descomunal, inalcanzable, irrealizable y sin embargo ellos no dejaron de soñar en un espacio para que los jóvenes no tuviesen tan sólo la opción de las patotas. Y se pusieron a trabajar y como dice su pagina web “vendiendo manzanas, kilo tras kilo, casa por casa, en los fríos días de invierno y en aquellos que invitaban a pasear por nuestros lagos... Un esfuerzo grande, verdaderamente, de nuestra comunidad de la Medalla...” todos pusieron su granito de arena a lo cual se sumaron los benefactores. Y las primeras actividades en el centro deportivo comenzaron el 7 de septiembre pasado… un campeonato entre 36 equipos….y la inscripción para una escuelita de volley! El centro no ha sido inaugurado aún pero como dicen ellos “no nos podemos perder a los niños jugando en este espacio de encuentro, para que vayan haciéndose familia en la sana alternativa del deporte”

viernes, 26 de septiembre de 2008

Centenario del nacimiento del Siervo de Dios P. Tomás Morales S.J

El próximo 30 de octubre mis amigos de las Cruzadas de Santa Maria celebran el centenario del nacimiento del Siervo de Dios P. Tomas Morales S.J. fundador de los institutos seculares Cruzados de Santa María y Cruzadas de Santa María, del movimiento apostólico de jóvenes Milicia de Santa María y de la asociación pública de fieles Hogares de Santa María.

Guardo como precioso recuerdo mi visita a su casa en Madrid con ocasión de la clausura en marzo de 2007 del proceso diocesano sobre su vida, virtudes y fama de santidad en la causa de beatificación y canonización cuya apertura se realizara el 24 de junio de 2000 en la archidiócesis de Madrid.

Hoy ha tenido lugar en Madrid, en la Fundación Pablo VI, la inauguración de los actos conmemorativos del Centenario de su nacimiento, inauguración que concluirá mañana y el domingo el Cardenal Antonio Ma Rouco Varela, presidirá la Santa Misa en la Catedral de Nuestra Señora de la Almudena.


El padre Tomás Morales Pérez nació el 30 de octubre de 1908 en Venezuela, pero en 1909 su familia, oriunda de la Palma de Gran Canaria, regreso a España, instalándose en Madrid. Tomas Morales completó sus estudios en el Colegio "Ntra. Sra. del Recuerdo" de los Jesuitas y en 1924 comenzó en la Universidad Central de Madrid los estudios de Derecho. En 1932 defendió su tesis doctoral en Bolonia. En estos años de estudiante su vida recibió la huella de los hombres de la Asociación Nacional de Propagandistas, a través de los estudiantes Católicos: Fue ahí donde descubrió y vivió el compromiso del laico para evangelizar el mundo. En 1932 ingresó en el noviciado de los jesuitas españoles refugiados en Bélgica. Fue ordenado sacerdote el 13 de mayo de 1942 en Granada. Atento a los signos de los tiempos su celo apostólico lo llevó a dedicarse a los empleados madrileños y a la evangelización de las empresas. Nació así en 1947 el Hogar del Empleado como fruto de una intensa labor apostólica. El movimiento siguió desarrollándose, apareció primero el instituto secular masculino Cruzados de Santa María y, años después, el instituto secular femenino Cruzadas de Santa María. El P. Morales tuvo la satisfacción de ver cómo Roma aprobó las Constituciones de estos dos Institutos en los años 1988 y 1989. El padre Morales falleció en Alcalá de Henares el 1 de octubre de 1994, fiesta de Santa Teresa del Niño Jesús y primer sábado de mes,y sus restos reposan desde el 9 de noviembre de 2002 en el Hogar Rovacías en Madrid.


(tomado de la pagina oficial del Centenario del padre Morales que invito visitar)

jueves, 25 de septiembre de 2008

Maria del Rosario de San Nicolas.


“Ella está aquí para que nuestro vivir sea el de Cristo” decía anoche el Obispo de San Nicolás, agregando que “Cuando la que convoca es María, este encuentro genera la familia en la que nos sentimos hermanados, porque la Madre es quien reúne a sus hijos” recordándoos que ya van 25 años que “sin interrupción, nos llega su acompañamiento materno que nos habla de su amor y fidelidad para que nosotros sigamos a Cristo, quien es nuestro Camino, Verdad y Vida. Cristo es el punto del Encuentro, porque, a partir de Él, nuestros pasos tienen rumbo, nuestras motivaciones tienen dirección y nuestras vidas tienen sentido!” considerando que todos estos años solo hemos sido testigo de “gracia tras gracia, donde crece nuestra fe en base al acontecimiento y la Palabra, traduciéndose en reconciliación, paz, oración y misión”

El pueblo argentino es un pueblo mariano y su fe en Maria y las oraciones que se elevan allí en San Nicolas día tras día ante el altar de nuestra Madre, nos fortalecen para seguir caminando.

Unas 200.000 personas participaron a medianoche de la misa en el “campito” contiguo al santuario de Maria y de la misa presidida por el obispo de San Nicolas de los Arroyos, monseñor Héctor S. Cardelli y 800.000 personas participaron hoy de la procesión en honor a la Virgen.

Maria del Rosario de San Nicolas, esperanza nuestra, cuida nuestra patria, ilumina a nuestros gobernantes, inspira a nuestros jóvenes, guarda bajo tu manto a los más desprotegidos, fortalece nuestra fe y acrecienta nuestro amor para que a ejemplo tuyo seamos capaces de darnos como tú te has donado y de amar como tú has amado. Amen.


Sitio oficial del Santuario Maria del Rosario de San Nicolás

martes, 23 de septiembre de 2008

San Pio de Pietrelcina

"Que María ponga su mano materna sobre tu cabeza”

El Santo Padre Juan Pablo II anunciaba en el Ángelus del día de la canonización del santo Padre Pío de Pietrelcina que “su memoria litúrgica, con el grado de "obligatoria", se insertará en el Calendario romano general el 23 de septiembre, día de su nacimiento al cielo”.

Ese es el día que celebramos hoy, a 40 años de su muerte, recordando a un santo débil pero fuerte, rebelde pero manso, grande pero humilde, exigente pero bondadoso, poco comprendido pero comprensivo, pero sobre todo y ante todo profundamente santo, generoso dispensador de la misericordia divina, un santo que se gloriaba en la Cruz y se identificaba con Cristo.

"Un hombre ardiente de caridad, un hombre de Dios, que desde niño le respondió con todo el corazón, con toda el alma y todas sus fuerzas" (Benedicto XVI).

“…un enamorado de Cristo. Para él, como para el Apóstol, vivir es Cristo, Cristo crucificado, hasta identificarse con él, reproduciendo en su carne los sufrimientos de la cruz de Cristo… Pero la cruz del padre Pío, llevada por amor a Cristo, fue siempre iluminada por el fulgor de la Resurrección y, en consecuencia, fuente inagotable de esperanza. A los penitentes que acudían a él, sin engaños, los orientaba con unas palabras que él mismo escuchó: "Bajo la cruz se aprende a amar y yo no la doy a todos, sino sólo a las almas que me son más queridas” (de la homilía del Cardenal José Saraiva en la concelebración eucarística de Acción de Gracias el lunes 17 de junio de 2002.

Del Padre Pío sobre la oración: “La oración es el mejor arma que tenemos; es la llave para entrar en el corazón de Dios. Debes hablarle a Jesús no sólo con tus labios, sino con tu corazón… en ciertas ocasiones deberías hablarle sólo con el corazón…Reza, espera y no temas. Dios es misericordioso y escuchará tu oración”.


lunes, 22 de septiembre de 2008

Nuestra Señora de Czestochowa y el Primado (1)

Con permiso de los autores (traducir y utilizar fotografías) ofrezco hoy la primera de las tres partes que componen la entrada Nuestra Señora de Czestochowa y el Primado que invitaba a visitar en mi entrada anterior. El 3 de agosto de 1924, Stefan Wyszynski fue ordenado sacerdote por el obispo auxiliar Wojciech Owczarek en la capilla de la Virgen Maria en la catedral de Wloclawek.

Obispo Wyszynski


Inmediatamente después de su ordenación viajó a Czestochowa para ofrecer allí su primera Misa solemne ante la imagen milagrosa de Nuestra Señora de Jasna Gora, Reina de Polonia. Su salud era extremadamente frágil - apenas podía mantenerse en pie - y le pedía a Nuestra Señora poder vivir al menos un año como sacerdote. Había perdido su madre a los nueve años, y venía a Czestochowa buscando a su madre celestial. “Fui a Jasna Gora para decir allí mi Primera Misa, y poder sentir que tenia una Madre, una Madre para siempre, una Madre que no muere” (Micewski, p.7)

Stefan (en el medio de pie) Nuestra Señora le concedería al padre Wyszynski mucho más que el año que el le pedía; la Providencia le tenia asignado a este hijo, que se consagraba a la Madre del Pueblo polaco, el estar estrechamente ligado a su destino durante mas de 50 años. Siguió estudiando en la Universidad Católica de Lublin (conocida con las siglas KUL), y se doctoró en Derecho Canónico en 1929, defendiendo la tesis titulada : Los derechos de la familia, La Iglesia y el Estado y su relación con las escuelas. Continuaba preparándose para su futura misión; fue editor en jefe del diario diocesano hasta que estalló la II Guerra Mundial, cumpliendo todo el tiempo sus funciones de Defensor de la Unión en la curia de Wloclawek. Al mismo tiempo también dictaba clases de ética social en el seminario, dirigía la Universidad de trabajadores cristianos, y participaba activamente en los sindicatos cristianos. Su estrecha relación con los trabajadores le permitió labrarse la opinión que la influencia de Rusia, “en lucha contra Dios”, ya era muy fuerte, pero también se daba cuenta que la simpatía por el comunismo entre los Polacos “no se debía tanto a la propaganda bolchevique como a la falta de trabajo, de pan, de un techo bajo el cual cobijarse” (Micewski,p.16)


Propaganda sovietica


Expresó en 1934 que “….los enormes salarios de los altos mandos….absorben hasta tal punto los presupuestos institucionales que no queda nada para pagarles a los oficiales de menor rango y a los trabajadores….semejante estado de cosas no concuerda con las ideas católicas de justa distribución…:” (Ibid) Formado a conciencia en ética social católica, y siendo estudiante de ciencias sociales, el padre Wyszynski sabia que “…violar el nivel de ingresos de la sociedad hace temblar todo el orden social; siendo éstas las causas de una inclinación hacia el bolchevismo” (Ibid) De esta manera el futuro Primado de Polonia ya estaba firmemente convencido que existe una tercer vía entre el capitalismo liberal y el marxismo revolucionario. Como expresara Micewski “sus convicciones iniciales le dieron forma a la idea que Polonia, en su ubicación entre Este y Oeste, tiene, una clara y bien definida misión; apoyada en la fortaleza social del catolicismo que había permanecido firme a lo largo de la larga batalla con el ateismo - un sistema político que se opusiera no solamente a los errores inherentes del colectivismo sino también a la debilidad estructural y tendencias egotistas del capitalismo” (Ibid, pp. 18-19)


Manifestación nazi


Al estallar la guerra en septiembre de 1939, el obispo Michal Kozal de Wlocklawek le ordenó al padre Wyszynski a abandonar el lugar por su seguridad; los nazis lo tenían marcado debido a sus escritos sobre el nazismo. La advertencia de sus superiores había sido un presagio pues cuando el padre Wyszynski intentó regresar a su vivienda para recoger un libro que había olvidado, en la estación de tren de Wloklawek le informaron que la Gestapo ya habido estado por allí. Con esta noticia ya estaba predestinado a pasarse el resto de la guerra moviéndose de un lado a otro para esconderse de la Gestapo, sabiendo que ser apresado significaba una muerte segura. Durante todo ese tiempo que se mantuvo escondido sirvió de capellán a un grupo de religiosas y ciegos, dando conferencias cuando le era posible sobre el pensamiento social católico y sobre la Iglesia como cuerpo místico de Cristo. Tan variadas fueron sus actividades que hasta hizo de partera en una ocasión, interviniendo a un niño de una madre pobre que se escondía en el bosque. Una contrapartida risueña: el padre Wyszinski que debió vivir bajo seudónimo para evitar ser capturado, según nos dice su biógrafo, “había escogido el sobrenombre hermana Cecilia, y durante mucho tiempo la gente seguía preguntando “Oficiará misa la hermana Cecilia hoy? Cuando atiende confesiones?” (Micewski,p.26)

Rebelión en Varsovia 1944


(Las referencias son del libro Cardinal Wyszynski: A Biography. Andrzej Micewski. San Diego: Harcourt Brace Jovanovich, 1984, 496 pp Tengo entendido que es la mejor biografia despues del diario personal del Cardenal Wyszynski (Zapiski wiezienne , traducido al inglés A Freedom Within)

domingo, 21 de septiembre de 2008

Orar por la paz



« PARA LOGRAR LA PAZ, EDUCAR A LA PAZ »

Hoy 21 de septiembre se celebra en todo el mundo la Jornada internacional de oración por la paz, celebración instituida en 1981 por la Asamblea General de la ONU.
Juan Pablo II nos decía en su primer mensaje preparado el 8 de diciembre de 1978, para la Jornada Mundial de la Paz, a celebrarse el 1 de enero de 1979 que para lograr la paz hay que educar a la paz y nos explicaba:
“Yo recojo de manos de mi venerado predecesor el bastón de peregrino de la paz. Camino a vuestro lado con el Evangelio de la paz. «Bienaventurados los que trabajan por la paz». Al comienzo del año 1979, os invito a celebrar la Jornada Mundial, colocándola —de acuerdo con el deseo de Pablo VI— bajo el signo de la educación a la paz”

Su mensaje estaba compuesto por tres apartados:

I. Una dura tarea
II. La educación a la paz
III. La contribución especifica de los cristianos


En el último enlazaba aspiraciones y exigencias con nuestras obligaciones y la misión del cristiano, diciéndonos que “La paz es obra nuestra: exige nuestra acción decidida y solidaria. Pero es inseparablemente y por encima de todo un don de Dios: exige nuestra oración. Los cristianos deben estar en primera fila entre aquellos que oran diariamente por la paz; deben además educar a orar por la paz. Ellos procurarán orar con María, Reina de la paz.
A todos; cristianos, creyentes y hombres de buena voluntad os digo: no tengáis miedo de apostar por la paz, de educar para la paz. La aspiración a la paz no quedará nunca decepcionada. El trabajo por la paz, inspirado por la caridad que no pasa, dará sus frutos. La paz será la última palabra de la Historia”

La Jornada de la Paz «El Día de la Paz» fue instituida por el Santo Padre Pablo VI en 1968. Al recordar este año el 40 aniversario de la celebración de esa primera Jornada Mundial de la Paz (1968-2008) “fruto de una intuición providencial del Papa Pablo VI, y retomada con gran convicción por mi amado y venerado predecesor, el Papa Juan Pablo II” el Santo Padre Benedicto XVI nos invitaba a tomar “una conciencia más clara sobre la común pertenencia a la única familia humana y a comprometerse para que la convivencia en la tierra refleje cada vez más esta convicción, de la cual depende la instauración de una paz verdadera y duradera” y nos invitaba a “implorar a Dios sin cesar el gran don de la paz.” Agregando que “Los cristianos, por su parte, saben que pueden confiar en la intercesión de la que, siendo la Madre del Hijo de Dios que se hizo carne para la salvación de toda la humanidad, es Madre de todos”

sábado, 20 de septiembre de 2008

Juan Pablo II en Canada - Primera visita 1984


El 20 de septiembre de 1984 el Santo Padre Juan Pablo II finalizaba su primera visita a Canadá como Papa; había estado allí en dos ocasiones anteriores en 1969 y en 1976 como cardenal. Visitaría nuevamente Canadá en 1987 y para la JMJ en 2002.

En esta visita de 12 días, cuyo lema – elegido por el Episcopado canadiense - era “Celebramos nuestra fe” que tuvo lugar entre los días 9 y 20 de septiembre de 1984, el Santo Padre cruzó el extenso país de un océano a otro , besando tierra canadiense en Québec.

Consideraba Fred Miller, O.M.I. que 55.000 jóvenes escuchando atentamente su sermón ya era de por si una especie de milagro en tierras de Québec.
Su visita comprendìa ocho provincias y territorios del noroeste (Santa Ana de Beaupré, Trois-Rivières, Montreal, St. John's, Moncton, Halifax, Toronto, Midland, Unionville, Winnipeg / San Bonifacio, Edmonton). Decía Juan Pablo II mismo en la Audiencia a su regreso que “hubiera deseado llegar a Fort Simpson, pero la niebla lo impidió. Así, después de un aterrizaje en Yellowknife con la esperanza de que se despejara el cielo, cosa que no sucedió, debí proseguir a Vancouver y luego a Ottawa-Hull” Sin embargo, a los aborígenes que lo esperaban ansiosos en Fort Simpson a orillas del rio Mackenzie, les prometió que volvería, que “se invitaba a regresar” y realizó esa visita en 1987.


En la audiencia a su regreso Juan Pablo II nombraba a los Santos y Beatos que venera, de modo particular, la Iglesia en tierra canadiense:— los Mártires jesuitas,— Santa Margarita Bourgeoys,— el Beato Francisco de Montmorency-Laval, primer obispo de Quebec,— la Beata madre María de la Encarnación,— la joven beata Catalina de Tekakwitha,— la Beata madre Margarita d'Youville,— la Beata madre María-Rosa Durocher,—el Beato hermano Andrés Bessette,
Y a los beatos Andrés Grasset y madre María Leonia Paradis, a quienes – decía “tuve la alegría de beatificar en Montreal”


Su visita decía “ha tenido un carácter "ecuménico", que se ha manifestado sobre todo en la oración común con los hermanos separados” “en un clima social de Canadá propenso al desarrollo del diálogo con los representantes de todas las religiones, y con los hombres y los ambientes que no se identifican explícitamente con "credo" alguno, pero que, a la vez, tienen una gran estima de la religión y de la cristiandad por motivos, ante todo, de naturaleza ética”.

Leemos en Time que Juan Pablo II transformó rápidamente la típica reserva del canadiense en entusiasmo, cumpliendo al mismo tiempo su rol de Pontífice exhortativo y diligente pastor, urgiendo un “esfuerzo misionero” para desarrollar una nueva cultura que integre la modernidad preservando un profundo humanismo.

Tambien recuerda Fred Miller, O.M.I que a pesar de considerable resistencia a su mensaje, su enorme popularidad personal fue confirmada por las multitudes entusiastas que capearon el mal tiempo y hasta el barro para tener el privilegio de asistir a sus Misas.

En du despedida Juan Pablo II expresó “hemos celebrado conjuntamente, hemos rezado al Señor, hemos estado en comunión con El, escuchado su palabra….no puedo expresarles todo lo que guardo en mi corazón, pues excede lo que pueden expresar algunas palabras” y volvìa a lamentar no haber podido encontrarse con los aborígenes Inuit en Fort Simpson pero se iba confiado que la Divina Providencia le proporcionaría otra ocasión para hacerlo.

viernes, 19 de septiembre de 2008

Juan Pablo II en Eslovenia por 2da vez - beatificacion obispo Slomšek

El 19 de septiembre de 1999 todos los caminos de Eslovenia y países vecinos llevaban a la explanada de Betnava en Maribor, donde el Santo Padre Juan Pablo II, beatificaría al “primer hijo de la nación eslovena en ser elevado a la gloria de los altares”. La visita fue breve: tan sólo un día, pero toda Eslovenia era una fiesta.
Habían pasado tres años de su primera visita. “La santidad es la única fuerza que vence al mundo” nos había dicho entonces. Ahora venia a presentarnos un modelo de santidad esloveno, el obispo Anton Martin Slomšek, “un sarmiento que dio frutos abundantes de santidad cristiana, de singular riqueza cultural y de notable amor a la patria”. “En el nuevo beato – decía Juan Pablo II en su homilía - resplandecen, ante todo, los valores de la santidad cristiana. Siguiendo las huellas de Cristo, se hizo buen samaritano del pueblo esloveno … fiel y dócil a la Iglesia, estuvo profundamente abierto al ecumenismo y en Europa central fue uno de los primeros en trabajar por la unidad de los cristianos”.

Ondulantes ríos humanos iban moviéndose entre cantos y rezos hacia sus respectivos lugares. Había amainado la lluvia y por las grandes pantallas se pudo ver la llegada del Santo Padre. Al mismo tiempo que se abría la escotilla del avión se partían las nubes y aparecía el sol. El maravilloso y tradicional repique de campanas, era acompañado, allí en el prado, por las voces de 2500 integrantes de coros de toda Eslovenia, que bajo la batuta del profesor Joze Trost de Ljubljana, entonaban el majestuoso “Jubilate Deo”; luego seguirían “Tu eres Pedro, la Piedra” “Este es el día que hizo el Señor” y “Maria, madre amada” dando comienzo a la solemne ceremonia.
Un día pleno, magnifico, majestuoso, único, con la participación de unos 200.000 fieles, entre ellos 800 sacerdotes, 55 arzobispos y obispos, 3 cardenales, 800 religiosas, 2100 monaguillos, 2000 scouts, 1500 inválidos, 800 catecúmenos, 320 auxiliares, 1600 invitados especiales.
Había llegado el tan esperado momento y el obispo de Maribor Franc Kramberger solicitaba al Santo Padre, en nombre de todo el pueblo esloveno, que proclamase beato al obispo Slomsek. Pronto pudimos ver el gran cuadro del obispo al ser corrido el velo.

“Seguid las huellas de este compatriota vuestro, íntegro y generoso, que anhelaba conocer la voluntad de Dios y cumplirla a toda costa. Su firmeza interior y su optimismo evangélico estaban arraigados en una sólida fe en la victoria de Cristo sobre el pecado y sobre el mal.” nos decía el Santo Padre en su homilía. “Sed constructores de paz también dentro de Europa. El proceso de unificación, en el que el continente está comprometido, no puede basarse sólo en intereses económicos; también debe encontrar inspiración en los valores cristianos, en los que se arraigan sus raíces más antiguas y auténticas. Una Europa atenta al hombre y al pleno respeto de sus derechos es la meta a la que hay que dirigir los esfuerzos. Ojalá que la vieja Europa transmita a las nuevas generaciones la antorcha de la civilización humana y cristiana, que iluminó los pasos de sus antepasados durante el milenio que está a punto de concluir”

En el Angelus el Santo Padre recordaba los tres santuarios marianos más celebres de Eslovenia : Monte Santo, Brezje y Ptujska Gora y por la tarde, en el encuentro con los sacerdotes, religiosos y laicos en la catedral de Maribor, donde descansan los restos mortales del venerado obispo y nuevo beato Antón Martin Slomsek, el Santo Padre recordaba otras “personas que en este pueblo esloveno se han distinguido por sus virtudes… por ejemplo, los obispos Friderik Baraga, Janez Gnidovec y Anton Vovk; en el padre Vendelin Vosnjak; y en el joven Lojze Grozde”.

Después de rezar en la capilla de la Catedral ante los restos del nuevo beato el Santo Padre dirigió un mensaje a los 340 delegados del Sínodo de obispos, concluyendo este viaje apostólico tan breve, pero tan intenso ese mismo día.

El Obispo de Maribor Franc Kramberger lo despedía con un sincero y sencillo saludo esloveno “Santo Padre, a Dios gracias por todo lo que hemos vivido hoy junto a Usted y con Usted”
Juan Pablo II Eslovenia nunca lo olvidará!


jueves, 18 de septiembre de 2008

Unos dias de silencio y recogimiento


Unos días de silencio en mi blog por la muerte de un familiar directo que sufria del mal de Alzheimer. Terrible enfermedad, difícil de aceptar, de comprender. Sufrimiento profundo del enfermo y de sus familiares. Pero muerte bendecida por el sacramento de la unción un don particular del Espíritu Santo que le confiere una gracia particular, que une más íntimamente al enfermo a la Pasión de Cristo, por su bien y por el de toda la Iglesia, otorgándole fortaleza, paz, animo y también el perdón de los pecados, si el enfermo no ha podido confesarse…prepara al enfermo para pasar a la Casa del Padre (Catecismo de la Iglesia Católica).

Tremendo misterio el sufrimiento, que seguiré meditando para comprender esas palabras proféticas, tan encarnadas en Juan Pablo II, “« Debemos completar en nosotros aquello que falta a la Pasión de Cristo».

que nos expresa pictóricamente quien estuvo tantos años tan cerca suyo, el Dr. Joaquín Navarro-Valls, en una entrevista a “Totus Tuus”

“Creo que una de las mayores y claras enseñanzas de Juan Pablo II ha sido ayudarnos a darle un sentido más profundo a todo aquello que bajo el nombre de “Cruz” constituye el conjunto de disgustos, frustraciones, dolores y ansiedades que todos conocemos, por ser patrimonio de toda existencia humana. Recuerdo que un día después de una de las intervenciones quirúrgicas de urgencia de Juan Pablo II, entré a su habitación en el Policlínico Gemelli. Con gran y serena naturalidad me dijo:

« Debemos completar en nosotros aquello que falta a la Pasión de Cristo. Por cierto, agregaba, todo ha sido hecho ya, pero.....siempre es posible añadir un poco más..... » En otra ocasión, siempre en el Gemelli, después de la reducción de una luxación de hombro, dijo « He recibido este sufrimiento como un don ». En sus escritos, en sus homilías, pero sobre todo en su vida diaria, podía verse este amor por “la Cruz”. No sé exactamente en qué momento de su vida Karol Wojtyla comenzó su devoción al Via Crucis que recitaba completo todos los viernes dondequiera se encontrase, naturalmente también durante sus viajes al exterior. Lo recuerdo haciendo solo el Via Crucis en su capilla privada del Vaticano, pero también cuando estábamos en el Valle de Aosta por unos pocos días de descanso. Y también un viernes muy temprano y de prisa en Estocolmo, antes de comenzar con una extenuante jornada de trabajo apostólico.

Y nunca podré olvidar el día anterior a su muerte. Era viernes, 1ro de abril, Juan Pablo II sufriente en su lecho, trataba de comunicar algo que no se comprendía bien debido a la traqueotomía. Sor Tobiana, una de las religiosas que lo atendía desde hacia años, le alcanzó una hoja de papel donde el Papa escribió que quería hacer el Via Crucis. Le fueron leídas las catorce estaciones de la Pasión de Cristo. En cada una de ellas se hacia la señal de la Cruz. Al día siguiente entregaba su alma a aquel Dios que Juan Pablo II había acompañado tantas veces en Su Pasión.

Quiero, sin embargo, añadir que este amor por la Cruz no transformó su carácter en amargo o bien triste. Era precisamente de esa compañía al Cristo sufriente que emanaba su serena alegría, su constante buen humor, aquel optimismo indestructible, un rasgo decisivo de su carácter. Porque el veía en el Cristo en la Cruz – y asi lo ha dejado escrito de manera audaz y bellísima en su libro “Cruzando el umbral de la Esperanza” - la prueba mas elocuente y definitiva del amor de Dios por los hombres.” (Totus Tuus octubre 2006)

lunes, 15 de septiembre de 2008

Fides et Ratio

“El encuentro del cristianismo con la filosofía no fue pues inmediato ni fácil. La práctica de la filosofía y la asistencia a sus escuelas eran para los primeros cristianos más un inconveniente que una ayuda. Para ellos, la primera y más urgente tarea era el anuncio de Cristo resucitado mediante un encuentro personal capaz de llevar al interlocutor a la conversión del corazón y a la petición del Bautismo” (Fides et ratio 38.)
El 14 de septiembre de 1998 el Santo Padre Juan Pablo II firma la Encíclica Fides et Ratio con tan solo tres “tres grandes precedentes similares en los últimos 100 años expresados en las tres grandes constituciones dogmáticas Dei Filius (1870), la Encíclica Aeterni Patris (1879) de Leon XIII y la encíclica Humani generis de Pio XII (1950), que Juan Pablo II mismo menciona frecuentemente en su encíclica y expresamente continúa con su magisterio” (Anton Stres, C.M. obispo de Maribor, en su introducción a la traducción al esloveno de Fides et Ratio).
Al año de haber sido dada a conocer, el Santo Padre nos recordaba la encíclica en el Angelus del 12 de septiembre de 1999 “Este documento – decía - trata sobre las relaciones entre fe y razón, tema decisivo para la cultura y para la existencia misma. Efectivamente, fe y razón representan dos caminos diversos, pero complementarios, para llegar a Dios”; y continuaba su exposición el 26 de septiembre : “deseo hoy hablar del papel que desempeña la razón en el ámbito del camino de fe. La razón está implicada en él de diversas maneras. Ya está presente en la maduración del asentimiento de fe, puesto que éste, aun basándose en la "autoridad de Dios mismo que revela" (Constitución Dei Filius del concilio Vaticano I: DS 3008), se desarrolla de modo profundamente razonable a través de la percepción de los "signos" que Dios ha dado de sí en la historia de la salvación (cf. Fides et ratio, 12) (continuar leyendo).

En su discurso ante la Universidad Urbaniana el Santo Padre explicaba la razón de su publicación diciendo que “el paso progresivo hacia formas de pensamiento que se reúnen bajo la denominación de «posmodernidad» exige que también la Iglesia preste la debida atención a ese proceso, haciendo oír su voz, para que nadie quede privado de la aportación peculiar que brota del Evangelio (cf. Fides et ratio, 91). Aunque dirigida “a los obispos de la Iglesia Catòlica” el Santo Padre explica en ese mismo discurso que «Cada hombre, como ya he dicho, es, en cierto modo, filósofo y posee concepciones filosóficas propias con las cuales orienta su vida. De un modo u otro, se forma una visión global y una respuesta sobre el sentido de la propia existencia. Con esta luz interpreta sus vicisitudes personales y regula su comportamiento» (Fides et ratio, 30). El acto de pensar define al hombre dentro de la creación. Al pensar, puede responder del mejor modo posible a la misión, que le ha confiado el Creador, de cultivar y cuidar el jardín del Edén, donde se encuentra «el árbol de la ciencia del bien y del mal» (Gn 2, 15.17; cf. Fides et ratio, 22). Así pues, con el pensamiento cada uno realiza una experiencia, por así decir, de «auto-trascendencia», ya que se supera a sí mismo y supera los límites que lo restringen, para acercarse a lo infinito” y llama a una urgente “reanudación del diálogo entre la filosofía y la teología” “En efecto, - dice – “mientras que el estudio de la filosofía abre la mente de los jóvenes alumnos para comprender las exigencias del hombre contemporáneo y su modo de pensar y afrontar los problemas (cf. Gaudium et spes, 57), la profundización de la teología permitirá dar a esas exigencias la respuesta de Cristo, «camino, verdad y vida» (Jn 14, 6), dirigiendo la mirada al sentido pleno de la existencia.”

El cardenal Joseph Ratzinger, hoy Benedicto XVI, habia expresasdo en la presentación de la Encíclica “¿De qué se trata, en el fondo, en la encíclica "Fides et ratio"? ¿Es un documento sólo para especialistas, un intento de renovar desde la perspectiva cristiana una disciplina en crisis, la filosofía, y, por tanto, interesante sólo para filósofos, o plantea una cuestión que nos afecta a todos? Dicho de otra manera: ¿necesita la fe realmente de la filosofía, o la fe -que en palabras de San Ambrosio fue confiada a pescadores y no a dialécticos- es completamente independiente de la existencia o no existencia de una filosofía abierta en relación a ella? Si se contempla la filosofía sólo como una disciplina académica entre otras, entonces la fe es de hecho independiente de ella. Pero el Papa entiende la filosofía en un sentido mucho más amplio y conforme a su origen. La filosofía se pregunta si el hombre puede conocer la verdad, las verdades fundamentales sobre sí mismo, sobre su origen y su futuro, o si vive en una penumbra que no es posible esclarecer y tiene que recluirse, a la postre, en la cuestión de lo útil. Lo propio de la fe cristiana en el mundo de las religiones es que sostiene que nos dice la verdad sobre Dios, el mundo y el hombre, y que pretende ser la "religio vera", la religión de la verdad. (continuar leyendo)
El Dr. Joaquin Navarro-Valls expresaba en la Universidad Cardenal Herrera, donde le fue conferido un Doctorado Honoris Causa, “La encíclica “Fides et ratio” crea el sistema de referencias adecuado para enfocar uno de los temas no resueltos de la modernidad: el pesimismo engendrado por la supuesta incapacidad de la razón humana para conocer verdades fuera del campo de lo experimental. Todo lo que hoy no entra en la capacidad de control de la razón científico-positiva es expulsado del ámbito racional. Si el único tipo de razón es el modelo de la razón científicopositiva, cualquier contenido trascendente pertenecerá al campo de lo subjetivo-intimista. La cuestión de la verdad absoluta e incondicionada es eliminada de la investigación cultural y del saber racional. Concretamente, la pregunta religiosa y su respuesta en la fe, está sólo destinada recluirse en el ámbito de lo mitológico o del sentimiento irracional. En este paisaje cultural, Juan Pablo II argumenta la capacidad de la razón humana para alcanzar – de acuerdo con la naturaleza limitada de lo humano - las verdades fundamentales de la existencia: la espiritualidad e inmortalidad del alma; la posibilidad de formular juicios no sólo auténticos, sino sobre todo verdaderos; la capacidad de captar el bien y de seguir la norma moral. Es decir, de responder racionalmente a aquellas cuestiones últimas ante las que el conocimiento científico-experimental permanece mudo. No es por lo tanto extraño el interés también académico y alejado de la geografía católica, con que fue recibido aquel documento.”

Y el jesuita James V. Schall en breve síntesis dice que “La gran enciclica Fides et Ratio de Juan Pablo III trata primordialmente del conocimiento filosófico, o la falta de éste, de los teólogos. Consciente que detrás de cualquier tema bíblico o teológico que nos ocupe existen concepciones filosóficas básicas que pueden condicionarnos como comprendemos la revelación y los postulados que la explican. y que en cierto sentido el Papa les reprocha a los teólogos modernos por no saber mucho de filosofía señalando implícitamente que no pueden ser buenos teólogos sin ella.

Al respecto Juan Pablo II resaltaba en su Discurso en la Universidad Urbaniana que tanto unos como otros (teólogos y filósofos), según las exigencias de sus respectivas disciplinas, están llamados a considerar al único Dios que se revela en la creación y en la historia de la salvación como la fuente perenne de su trabajo. La verdad que viene «de lo alto», como muestra la historia, no va contra la autonomía del conocimiento racional, sino que lo impulsa hacia nuevos descubrimientos que originan un auténtico progreso para la humanidad, al favorecer la elaboración de un pensamiento capaz de llegar a lo íntimo del hombre, haciendo madurar en él frutos de vida.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Laborem exercens


El 14 de septiembre de 1981, en el 90 aniversario de la Carta Encíclica Rerum Novarum (sobre la situación de los obreros) el Santo Padre Juan Pablo II regalaba al mundo del trabajo humano la suya Laborem exercens.

El mismo explica en el punto 1 de la Encíclica que “Habiéndose cumplido, el 15 de mayo del año en curso, noventa años desde la publicación —por obra de León XIII, el gran Pontífice de la «cuestión social»— de aquella Encíclica de decisiva importancia, que comienza con las palabras Rerum Novarum, deseo dedicar este documento precisamente al trabajo humano, y más aún deseo dedicarlo al hombre en el vasto contexto de esa realidad que es el trabajo. En efecto, si como he dicho en la Encíclica Redemptor Hominis, publicada al principio de mi servicio en la sede romana de San Pedro, el hombre «es el camino primero y fundamental de la Iglesia»,4 y ello precisamente a causa del insondable misterio de la Redención en Cristo, entonces hay que volver sin cesar a este camino y proseguirlo siempre nuevamente en sus varios aspectos en los que se revela toda la riqueza y a la vez toda la fatiga de la existencia humana sobre la tierra”

Con motivo del XX aniversario de la Encíclica con ocasión de la Conferencia Internacional sobre "El trabajo, clave de la cuestión social", organizada por el Consejo pontificio Justicia y paz, el Santo Padre consideraba oportuno “poner de relieve la dimensión subjetiva del trabajo, frente a las profundas transformaciones económicas y sociales que la época actual está viviendo. En efecto – agregaba - en este importante ámbito de la vida social, estamos atravesando una profunda evolución, que a veces tiene las características de un cambio radical. Ha cambiado la forma del trabajo, así como sus horarios y lugares. En los países más industrializados el fenómeno ha cobrado tales dimensiones, que el modelo del trabajo dependiente, realizado en grandes fábricas con horarios rígidos, pertenece ya al pasado. Como toda gran transformación, también esta presenta elementos de tensión y, al mismo tiempo, de complementariedad entre la dimensión local de la economía y la dimensión global; entre la que se define "antigua" economía y la "nueva"; entre la innovación tecnológica y la exigencia de salvaguardar los puestos de trabajo; entre el crecimiento económico y la compatibilidad ambiental.Sin embargo, sería un grave error creer que las transformaciones actuales acaecen de modo determinista. El factor decisivo, dicho de otro modo, "el árbitro" de esta compleja fase de cambio, es una vez más el hombre, que debe seguir siendo el verdadero protagonista de su trabajo. Puede y debe hacerse cargo de modo creativo y responsable de las actuales transformaciones, para que contribuyan al crecimiento de la persona, de la familia, de la sociedad en la que vive y de la entera familia humana (cf. Laborem exercens, 10.

Por su parte el entonces cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en su conferencia acerca de «Las catorce encíclicas del Santo Padre Juan Pablo II» en el congreso organizado por la Universidad Pontificia Lateranense expresaba que
“A la década 1981-1991 pertenecen las tres encíclicas sociales: «Laborem exercens», «Sollicitudo rei socialis» y «Centesimus annus». Las tres grandes encíclicas sociales aplican la antropología del Papa a la problemática social de nuestro tiempo. Juan Pablo II subraya la primacía del hombre sobre los medios de producción, la primacía del trabajo sobre el capital y la primacía de la ética sobre la técnica. En el centro está la dignidad del hombre, que es siempre un fin y jamás un medio. A partir de aquí se esclarecen las grandes cuestiones actuales de la problemática social en contraposición crítica tanto con el marxismo como con el liberalismo”.

Viaje apostólico Benedicto XVI al Santuario de Lourdes


En sus mensajes en el Santuario de Lourdes el Santo Padre Benedicto XVI engarzó magistralmente el misterio de la Cruz con Maria; la sencillez de la “simple muchacha” Bernardita con el lugar sagrado de Lourdes; y nuestras súplicas a la Señora.

La Cruz y Maria
“…en la primera aparición a Bernadette, María comienza su encuentro con la señal de la Cruz… una iniciación a los misterios de la fe. La señal de la Cruz ….de alguna forma el compendio de nuestra fe. En el mundo, hay un amor más fuerte que la muerte…un amor más fuerte que el mal que nos amenaza. Este misterio de la universalidad del amor de Dios por los hombres, es el que María reveló aquí, en Lourdes…Al levantar los ojos hacia el Crucificado, adoramos a Aquel que vino para quitar el pecado del mundo y darnos la vida eterna. La Iglesia nos invita a levantar con orgullo la Cruz gloriosa para que el mundo vea hasta dónde ha llegado el amor del Crucificado por los hombres. Nos invita a dar gracias a Dios porque de un árbol portador de muerte, ha surgido de nuevo la vida. Sobre este árbol, Jesús nos revela su majestad soberana, nos revela que Él es el exaltado en la gloria. Sí, “venid a adorarlo”. Para acoger en nuestras vidas la Cruz gloriosa, la celebración del jubileo de las apariciones de Nuestra Señora en Lourdes nos ha permitido entrar en una senda de fe y conversión… Al acoger a su Hijo, que Ella nos muestra, nos sumergimos en una fuente viva en la que la fe puede encontrar un renovado vigor, en la que la Iglesia puede fortalecerse para proclamar cada vez con más audacia el misterio de Cristo. Jesús, nacido de María, es el Hijo de Dios, el único Salvador de todos los hombres, vivo y operante en su Iglesia y en el mundo”

Esa “simple muchacha” llamada Bernardita
El recorrido jubilar tras las huellas de Bernadette recuerda lo esencial del mensaje de Lourdes…. Bernadette era la primogénita de una familia muy pobre, sin sabiduría ni poder, de salud frágil. María la eligió para transmitir su mensaje de conversión, de oración y penitencia, en total sintonía con la palabra de Jesús: "Porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a la gente sencilla"… una auténtica catequesis la que también a nosotros se nos propone, bajo la mirada de María”.

El lugar sagrado de Lourdes
La vocación primera del santuario de Lourdes es ser un lugar de encuentro con Dios en la oración, y un lugar de servicio fraterno, especialmente por la acogida a los enfermos, a los pobres y a todos los que sufren…. María sale a nuestro encuentro como Madre…. Mediante la luz que brota de su rostro, se trasparenta la misericordia de Dios... María nos recuerda aquí que la oración, intensa y humilde, confiada y perseverante debe tener un puesto central en nuestra vida cristiana. La oración es indispensable para acoger la fuerza de Cristo. “Quien reza no desperdicia su tiempo, aunque todo haga pensar en una situación de emergencia y parezca impulsar sólo a la acción” (Deus caritas est, n. 36)..Lourdes es un lugar de luz, porque es lugar de comunión, esperanza y conversión”.

Nuestras súplicas
las intenciones que presentamos subrayan nuestra profunda comunión con todos los que sufren. Pensamos en las víctimas inocentes que padecen la violencia, la guerra, el terrorismo, la penuria, o que sufren las consecuencias de la injusticia, de las plagas, de las calamidades, del odio y de la opresión, de la violación de su dignidad humana y de sus derechos fundamentales, de su libertad de actuar y de pensar. Pensamos también en quienes tienen problemas familiares o en quienes sufren por el desempleo, la enfermedad, la discapacidad, la soledad o por su situación de inmigrantes. No quiero olvidar a los que sufren a causa del nombre de Cristo y que mueren por Él”.




sábado, 13 de septiembre de 2008

Benedicto XVI en Paris - La cruz y los ídolos

Se lo veía feliz, distendido, al Santo Padre con los jóvenes y les agradecía el encuentro "¡Vuestra acogida tan cordial conmueve al Papa!” -dijo- entusiasmado después de haberle hablado a sus corazones en medio de la gran urbe : de no tener miedo, de tener "la valentía de vivir el Evangelio y la audacia de proclamarlo" y les presentaba dos “tesoros” el Espíritu Santo y la Cruz. “El Espíritu Santo os acerca al misterio de Dios y os hace comprender quién es Dios. Os invita a ver en el prójimo al hermano que Dios os ha dado para vivir en comunión con él, humana y espiritualmente, para vivir, por tanto, como Iglesia. Al revelaros quién es Cristo muerto y resucitado por nosotros, nos impulsa a dar testimonio de Él.”

"Muchos de vosotros -dijo- lleváis colgada del cuello una cadena con una cruz. También yo llevo una. (...) No es un adorno ni una joya. Es el precioso símbolo de nuestra fe, el signo visible y material de la vinculación a Cristo"."Para los cristianos, la Cruz simboliza la sabiduría de Dios y su amor infinito revelado en el don redentor de Cristo muerto y resucitado para la vida del mundo, en particular, para la vida de cada uno". La Cruz "no es sólo el signo de vuestra vida en Dios y de vuestra salvación, sino también (...) el testigo mudo de los padecimientos de los hombres y, al mismo tiempo, la expresión única y preciosa de todas sus esperanzas".

Finalizadas las Vísperas los jóvenes pasaban la noche en vigilia de oración para prepararse a la Santa Misa que se celebraba hoy a la mañana en la Explanada de los Inválidos donde ya acampaban unos 60.000 jóvenes tras haber recorrido “el camino de la luz” durante la noche desde la catedral de Notre Dame.

En la homilía de la Santa Misa celebrada hoy ante unas 260.000 personas - Paris, la capital de Francia, se había transformado en una Iglesia - en la Explanada de los Inválidos el Santo Padre llamó a huir de los ídolos, siguiendo el consejo del Apóstol San Pablo en su carta a los Corintios , llamamiento que sigue vigente hoy - dijo - . “El ídolo es un señuelo – agregaba - , pues desvía a quien le sirve de la realidad para encadenarlo al reino de la apariencia"…tentación propia de nuestra época…... De igual modo,"el dinero, el afán de tener, de poder e incluso de saber, ¿acaso no desvían al hombre de su verdadero fin?”. "Pidamos a Dios, pues, que nos ve y nos escucha, que nos ayude a purificarnos de todos nuestros ídolos para acceder a la verdad de nuestro ser, para acceder a la verdad de su ser infinito"


Hacia el final lanzó un "llamamiento esperanzado en la fe y en la generosidad" a "los jóvenes que se plantean la cuestión de la vocación religiosa o sacerdotal: ¡No tengáis miedo! -exclamó-. ¡No tengáis miedo de dar la vida a Cristo! ".




viernes, 12 de septiembre de 2008

El Santo Padre Benedicto XVI peregrina a Lourdes


El Santo Padre Benedicto XVI comienza hoy 12 de septiembre (hasta el 15) su Viaje apostólico a Francia con ocasión del 150° aniversario de las apariciones de Lourdes, donde “en la gruta de Massabielle, la Virgen santísima salió al encuentro de Bernardita, revelándose como la llena de la gracia de Dios, y le pidió hacer penitencia y oración



Al término de la audiencia del 10 de septiembre el Santo Padre Benedicto XVI brindaba algunos detalles de su viaje y expresaba su alegría al emprender su primer viaje pastoral a Francia. “Mi oración se hará intensa a los pies de Nuestra Señora por las intenciones de toda la Iglesia, especialmente por los enfermos, por las personas más marginadas, pero también por la paz en el mundo. Que María sea para todos vosotros - decía - en particular para los jóvenes, la Madre siempre disponible a las necesidades de sus hijos, una luz de esperanza que ilumine y guíe vuestro camino”


En el sitio oficial de 150º aniversario de las apariciones podremos ver videos en línea y todos los detalles del Santo Padre durante su permanencia en Lourdes.

Invito visitar: Sitio oficial del Santuario de Lourdes

"El Carmelo - riqueza para toda la comunidad cristiana." - Juan Pablo II


El año 2001 habia sido proclamado "Año mariano para toda la Orden Carmelita". Se celebraba el 750 aniversario de la entrega del escapulario a San Simón Stock.

En su “continua atención y afecto a la Orden del Carmen” el Papa Juan Pablo II les dirigió el 25 de marzo de 2001 una preciosa carta donde expresaba la importancia de la devoción a la Virgen mediante el uso del Santo Escapulario. Decía allí que el escapulario “se convierte en signo de «alianza» y de comunión recíproca entre María y los fieles: de hecho, traduce de manera concreta la entrega que Jesús, desde la cruz, hizo a Juan, y en él a todos nosotros, de su Madre, y la entrega del apóstol predilecto y de nosotros a Ella, constituida como nuestra Madre espiritual”
“De esta espiritualidad mariana, que plasma interiormente las personas y les configura a Cristo, primogénito entre muchos hermanos, son un espléndido ejemplo los testimonios de santidad y de sabiduría de tantos Santos y Santas del Carmelo, todos ellos crecidos a la sombra y bajo la tutela de la Madre”
y agregaba “También yo llevo sobre mi corazón, desde hace tanto tiempo, el Escapulario del Carmen! Por el amor que nutro hacia la celeste Madre común, cuya protección experimento continuamente, auguro que este año mariano ayude a todos los religiosos y las religiosas del Carmelo y a los piadosos fieles que la veneran filialmente, para crecer en su amor e irradiar en el mundo la presencia de esta Mujer del silencio y de la oración, invocada como Madre de la misericordia, Madre de la esperanza y de la gracia”




Guardo una particular devoción al Escapulario desde hace muchos años, fortalecido por aquellas palabras de Juan Pablo II cuando confesaba que él mismo llevaba este “signo de veneración y de particular fidelidad a la Virgen”, amistad sellada a fuego con la experiencia vivida en Traspontina en abril del 2005.

jueves, 11 de septiembre de 2008

Nuestra Señora de Coromoto


La Iglesia y el pueblo de Venezuela honran a su santa patrona Nuestra Señora de Coromoto tres veces por año, el 2 de febrero y el 8 y 11 de septiembre. El nuevo Santuario de Nuestra Señora de Coromoto fue consagrado el 7 de enero de 1996 e inaugurado con la solemne Eucaristía presidida por el Santo Padre Juan Pablo II, el 10 de febrero de 1996, con la ocasión de su visita apostólica a Venezuela.



En momentos que el pueblo de Venezuela se enfrenta a una difícil situación política me permito transcribir aquí una parte del texto de la homilía del Cardenal Jorge Urosa Savino Arzobispo de Caracas, durante la celebración eucarística del 20 de octubre de 2007 en la Basílica de Nuestra señora de Coromoto.

Mis queridos hermanos:
con alegría y profundo fervor exclamamos:
¡Salve Aurora Jubilosa, de una Patria soberana! ¡Salve, gloriosa Virgen María, madre de Dios y madre nuestra!; ¡Salve, Virgen de Coromoto! ¡Salve, Virgen de los llanos!

Acudimos a ti hoy para reafirmar nuestra fe en Jesucristo, como pediste al pueblo venezolano en estas sabanas en 1652. Acudimos a tu Basílica para reafirmar nuestra alegría de ser hijos de Dios, y nuestra fidelidad como discípulos de Jesucristo. Hoy queremos también reafirmar nuestra decisión de proclamar, de difundir, enseñar a los niños en las familias y en las Escuelas, a los jóvenes, a todos los venezolanos, el Evangelio luminoso de Jesucristo. Reafirmamos nuestro deseo de continuar la Nueva Evangelización que nos pide el Papa Juan Pablo II, el Concilio Plenario de Venezuela y el Documento de Aparecida. Queremos anunciar que Dios es amor, que estamos llamados a la vida sobrenatural y a la felicidad eterna; que somos hermanos y debemos vivir en el amor, practicando los Mandamientos de la Ley de Dios y practicando las virtudes cristianas; queremos reafirmar nuestra voluntad de trabajar por la paz, promoviendo siempre la libertad, la justicia y la solidaridad…