Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

domingo, 30 de agosto de 2009

El cristiano-apóstol - formación y comunión


"Todo cristiano, en efecto… es esencialmente un apóstol decía el Siervo de Dios Juan Pablo II en el Ángelus del 2 de agosto de 1987.

Lo consideraba un “noble privilegio” que lo “compromete a cumplir personal y comunitariamente todo esfuerzo para que se realice lo que invoca cuando reza: "Venga a nosotros tu reino".

Y agregaba que ya el Concilio Vaticano II había “puesto claramente de relieve el valor del apostolado asociado, subrayando que "responde adecuadamente a las exigencias humanas y cristianas de los fieles y es al mismo tiempo signo de la comunión y de la unidad de la Iglesia" (Apostolicam actuositatem, 18)”

Continuaría aclarando que “ el Concilio ha tratado ampliamente sobre la necesidad y sobre las características de la formación para el apostolado que "exige no sólo el continuo progreso espiritual y doctrinal del mismo seglar, sino también las diversas circunstancias, personas y deberes a los que tiene que acomodar su actividad" (Apostolicam actuositatem, 28).

Y señalaba que “la asociación de los fieles laicos con finalidad apostólica no tiene nada que ver con una táctica pasajera, sino que constituye fundamentalmente la respuesta obligada, personal y comunitaria, a la vocación cristiana”.
En el Angelus del domingo 30 de agosto de 1987 resaltaba nuevamente la importancia de esta comunión citando el documento conciliar "La acción de los seglares dentro de las comunidades de la Iglesia ―leemos en el Decreto sobre el Apostolado de los laicos― es tan necesaria, que sin ella el propio apostolado de los Pastores no puede conseguir la mayoría de las veces plenamente su efecto" (Apostolicam actuositatem, 10). Se trata, por así decir, de una prolongación indispensable del servicio que prestan los presbíteros”

El Siervo de Dios Juan Pablo II habia desarrollado una serie de catequesis durante el año a partir de febrero de 1987 sobre la importancia de los laicos en la Iglesia. Los Obispos continuarían reflexionando durante todo un mes en el Sínodo de 1987 bajo el tema “Vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo a los veinte años del Concilio Vaticano II, Sinodo que el Siervo de Dios Juan Pablo II ya habia confirmado publicamente en el Angelus del 1ro de febrero.

viernes, 28 de agosto de 2009

San Agustin buscador de la Verdad y del Amor


en la Carta Apstòlica Augustinum Hipponensem fechada 28 de agosto 1986 emitida en el XVI centenario de la conversión de San Agustin, el Siervo de Dios Juan Pablo II lo recordaba y trazaba “rápidamente un panorama del pensamiento de un hombre incomparable, de quien todos en la Iglesia y en Occidente nos sentimos de alguna manera discípulos e hijos.”
Entre otros decía con respecto a su conversión:

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“La conversión de San Agustín, condicionada por la necesidad de encontrar la verdad, tiene no poco que enseñar a los hombres de hoy, con tanta frecuencia perdidos y desorientados frente al gran problema de la vida. Se sabe que esta conversión tuvo un camino particularismo, porque no se trató de una conquista de la fe católica, sino de una reconquista. La había perdido convencido, al perderla, de que no abandonaba a Cristo, sino sólo a la Iglesia. En efecto, había sido educado cristianamente por su madre [10], la piadosa y santa Mónica [11]. …..había “bebido” el nombre de Cristo , "con la leche materna" [13
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Tras volver a la fe de la Iglesia católica, dirá que había vuelto "a la religión que me había sido imbuida desde niño y que había penetrado hasta la médula de mi ser" [14].
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“Al despertarse a los 19 años al amor de la sabiduría con la lectura del Hortensio de Cicerón — amó profundamente y buscó siempre con todas las fibras de su alma la verdad. "¡Oh verdad, verdad, cómo suspiraba ya entonces por ti desde las fibras más íntimas de mi corazón!" [16].”
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No obstante este amor a la verdad, Agustín cayó en errores graves
Pero finalmente “guiado por la gracia divina, que su madre imploraba con lágrimas [26], llegó felizmente al puerto.
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Una vez encontrado Cristo redentor, fuertemente abrazado a Él, Agustín había retornado al puerto de la fe católica, a la fe en la que su madre lo había educado: "Había oído hablar de la vida eterna desde niño, vida que se nos prometió mediante la humildad del Señor nuestro Dios, abajado hasta nuestra soberbia" [44]. El amor a la verdad, sostenido por la gracia divina, había triunfado de todos los errores.
Pero el camino no había terminado. En el ánimo de Agustín renacía un antiguo propósito, el de consagrarse por completo a la sabiduría, una vez que la había hallado, esto es, abandonar toda esperanza terrena para poseerla [45].
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renunciando al ideal acariciado de la familia y dedicándose con "toda" su alma al amor y a la posesión de la Sabiduría.
He aquí cómo narra Agustín a su madre esta serena pero fuerte determinación: "Fuimos donde mi madre y le revelamos la decisión que habíamos tomado. Ella se alegró. Le contamos el desenvolvimiento de los hechos. Se alegró y triunfó. Y empezó a bendecirte porque tú puedes hacer más de lo que pedimos y comprendemos (Ef 3, 20). Veía que le habías concedido, con relación a mí, más de lo que te había pedido con todos sus gemidos y sus lágrimas conmovedoras. De hecho, me volviste a Ti tan absolutamente, que ya no buscaba ni esposa, ni carrera en este mundo" [54]. A partir de aquel momento comenzaba para Agustín una vida nueva…”
Invito visitar mi post anterior: Augustinum Hipponensem con enlaces a un ciclo de meditaciones acerca de los padres de la Iglesia del Santo Padre Benedicto XVI – cinco de ellas dedicadas a San Agustín.

jueves, 27 de agosto de 2009

Santa Monica, mujer sabia y firme en la fe


“Hoy, 27 de agosto, recordamos a santa Mónica y mañana recordaremos a su hijo, san Agustín: sus testimonios pueden ser de gran consuelo y ayuda también para muchas familias de nuestro tiempo. Mónica, nacida en Tagaste, actual Souk-Aharás, Argelia, en una familia cristiana, vivió de manera ejemplar su misión de esposa y madre, ayudando a su marido Patricio a descubrir la belleza de la fe en Cristo y la fuerza del amor evangélico, capaz de vencer el mal con el bien. Tras la muerte de él, ocurrida precozmente, Mónica se dedicó con valentía al cuidado de sus tres hijos, entre ellos san Agustín, el cual al principio la hizo sufrir con su temperamento más bien rebelde.
Como dirá después san Agustín, su madre lo engendró dos veces; la segunda requirió largos dolores espirituales, con oraciones y lágrimas, pero que al final culminaron con la alegría no sólo de verle abrazar la fe y recibir el bautismo, sino también de dedicarse enteramente al servicio de Cristo. ¡Cuántas dificultades existen también hoy en las relaciones familiares y cuántas madres están angustiadas porque sus hijos se encaminan por senderos equivocados!
Mónica, mujer sabia y firme en la fe, las invita a no desalentarse, sino a perseverar en la misión de esposas y madres, manteniendo firme la confianza en Dios y aferrándose con perseverancia a la oración”

(del Angelus del Santo Padre Benedicto XVI – 27 de agosto 2006)

miércoles, 26 de agosto de 2009

26 de agosto Nuestra Señora de Jasna Gora


Hoy nos unimos a la Iglesia polaca que celebra la festividad de su Reina, la Reina de Polonia: Nuestra Señora de Jasna Gora, Madre de la Iglesia de Monte Claro.
"Una vez más me consagro a Ti "en tu materna esclavitud de amor: Totus tuus! ¡Soy todo tuyo! Te consagro la Iglesia entera, en todas partes, hasta los confines de la tierra. Te consagro la humanidad; te consagro los hombres, mis hermanos. Todos los pueblos y naciones. Te consagro Europa y todos los continentes. Te consagro Roma y Polonia unidas, a través de tu siervo, por un nuevo vínculo de amor.
Madre, ¡acepta!
Madre, ¡no nos abandones!
Madre, ¡guíanos Tú!
(“Consagración a Maria” en la despedida del Siervo de Dios Juan Pablo II antes de salir del santuario de Jasna Gora el 6 de junio de 1979)

Invito visitar mis posts etiquetados Viajes Polonia

Cracovia y Roma: Dos Iglesias hermanas (2)

Catedral de Wawel, Cracovia
Cracovia y Roma: Dos Iglesias hermanas (2)

Capitulo 1.
En este XXV aniversario del pontificado de Juan Pablo II es natural traer a la memoria aquel inolvidable 16 de octubre de 1978, cuando el Colegio cardenalicio, reunido en conclave, eligió como Sucesor de Pedro al Arzobispo Metropolitano de Cracovia, Karol Wojtyla. Y así volvemos a vivir el estupor de entonces. En su misterioso diseño aquel día Dios abría una nueva pagina en la vida de la Iglesia. Una pagina rica en pasos significativos y acontecimientos especiales. Volviendo a aquella fecha no lo hacemos movidos por el sentimentalismo sino animados por el espìritu de la fe, para comprender mejor el alcance y agradecer al Señor de la historia el don de este Papa para la Iglesia y el mundo.
Cracovia y Roma: dos Iglesias hermanas. Porque? El titulo asignado a mi ponencia es como una invitación a mirar el pontificado de Juan Pablo II a través de la “lente” de la experiencia de estas dos Iglesias que, hace 25 años, han sido convocadas de manera especial: una para donar a su propio Obispo, la otra para acogerlo. Donar su propio Obispo, la Iglesia de Cracovia. Recibirlo, la Iglesia de Roma que por primera vez despues de 400 años acogìa un Papa no italiano. Un papa eslavo, «venido de un país lejano…, lejano pero muy cercano siempre por la comunión en la fe y tradición cristiana.» ([1]) como decía el mismo el día de su elección, en su primer saludo a los fieles. Hoy, los vínculos entre estas dos Iglesias pasan por la vida y la persona de Juan Pablo II. Pero no tan solo eso. Es que su pontificado mismo no puede ser comprendido plenamente si no se ahonda en las raíces ancladas precisamente en la Iglesia de Cracovia. Este Papa ha sabido poner al servicio de su misión de Pastor de la Iglesia universal el patrimonio espiritual – extraordinariamente rico – traído a Roma de su Cracovia. En su vida y en su ministerio no se ha producido quiebre alguno sino mas bien una continuidad orgánica entre el “antes” y el “después” de su elección a la Sede de Pedro. Entre su ministerio en Cracovia y su ministerio en Roma existen – como “veremos – lazos profundos, que es importante evidenciar para aprehender por entero el significado de estos 25 años.

[1] Juan Pablo II, De un Pais lejano “Magisterio de Juan Pablo II” 1978, p.3.-

martes, 25 de agosto de 2009

Cracovia y Roma: dos Iglesias hermanas (1 – introducción)

En mayo 2003, celebrando los 25 años de pontificado del Siervo de Dios Juan Pablo II, la Universidad Lateranense, la “universidad del Papa” organizaba un simposio titulado “La Iglesia al servicio del hombre”. Uno de los ponentes era el Secretario del Pontificio Consejo para los Laicos
Mons. Stanislaw Rylko quien hablo sobre "Cracovia y Roma: dos Iglesias hermanas". Decía entonces Mons. Rylko que para comprender el Pontificado de Juan Pablo II debían conocerse las raíces de su ministerio episcopal en Cracovia y afirmaba que "En su ministerio existe una continuidad orgánica entre Cracovia y Roma", no en vano Cracovia es llamada "la Roma polaca".
En su presentación Mons. Rylko recorre la vida pastoral de Karol Wojtyla en su amada Cracovia, nos habla de su formación enraizada en la historia de Polonia, de su firmeza como pastor anclado en el ministerio pastoral de San Estanislao, de su elección a Obispo de Roma y su solicitud pastoral con la nueva gran parroquia de Roma y de todo el mundo católico.
La ponencia no es un texto breve (será publicada en varias entradas respetando los "capitulos") pero como no existía en español, he pedido permiso para traducirla y publicarla en este blog y desde aquí agradezco también públicamente la gentileza y la confianza.

Su Eminencia Mons. Stanislaw Rylko, nacio en 1945 en Andrychów, arquidiocesis de Cracovia (ahora diocesis de Bielsko-Zwyiec), Ordenado sacerdote el 30 de marzo de 1969 por el Cardenal Karol Wojtyla ejerció su ministerio pastoral durante do años en Poronin. Fue vicerrector del Seminario Mayor de Cracovia y profesor de teología en la facultad de Teología de la Pontificia Academia de Teología de Cracovia, En 1987 fue llamado a Roma para ocuparse de la sección de los jóvenes en el Pontifico Consejo de los Laicos. Coordinó las JMJ de Santiago de Compostela y Czestochowa. En 1992 fue transferido al sector polaco de la Secretaria de Estado Nombrado Secretario del Consejo Pontifico de los Laicos en 1995. En la actualidad es Presidente del Consejo. Mons. Rylko fue creado cardenal el 24 de noviembre ce 2007 por el Santo Padre Benedicto XVI.

"La Iglesia no puede abandonar al hombre"


"En mi primera encíclica, Redemptor hominis, escribí: "La Iglesia no puede abandonar al hombre, cuya "suerte", es decir, la elección, la llamada, el nacimiento y la muerte, la salvación o la perdición, están tan estrecha e indisolublemente unidos a Cristo. (...) Este hombre es el primer camino que la Iglesia debe recorrer en el cumplimiento de su misión; él es el camino primero y fundamental de la Iglesia, camino trazado por Cristo mismo, camino que inmutablemente conduce a través del misterio de la encarnación y de la redención" (n. 14)."


lunes, 24 de agosto de 2009

Fe y razón


"La fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad" (Fides et ratio, 1).
Invito visitar mi post: Fides et ratio

domingo, 23 de agosto de 2009

Día Europeo Conmemorativo de las Víctimas del Estalinismo y el Nazismo


El 23 de septiembre de 2008 el Parlamento Europeo decidió proclamar el día 23 de agosto (*) como Día Europeo Conmemorativo de las Víctimas del Estalinismo y el Nazismo”.

Querrán Europa y el mundo recordarlo?

Algún día cuando tenga inaugurado mi blog sobre Eslovenia publicaré todo lo que tenga, sepa y pueda investigar sobre lo ocurrido en mi patria. Mientras tanto en silencio y con profundo respeto recuerdo nuestro tremendo pasado en la esperanza que nosotros también algún día podamos recitar todos juntos esas sencillas y humildes palabras “perdonamos y pedimos perdón” que tanto nos cuestan.
(*) el porque de la fecha: “el Pacto Molotov-Ribbentrop del 23 de agosto de 1939 entre la Unión Soviética y Alemania dividió Europa en dos esferas de intereses mediante protocolos secretos adicionales”

sábado, 22 de agosto de 2009

María, Reina del universo y su dimensión materna

1. La devoción popular invoca a María como Reina. El Concilio, después de recordar la asunción de la Virgen «en cuerpo y alma a la gloria del cielo», explica que fue «elevada (...) por el Señor como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los señores (cf. Ap 19, 16) y vencedor del pecado y de la muerte» (Lumen gentium, 59).
En efecto, a partir del siglo V, casi en el mismo período en que el concilio de Éfeso la proclama «Madre de Dios», se empieza a atribuir a María el título de Reina. El pueblo cristiano, con este reconocimiento ulterior de su excelsa dignidad, quiere ponerla por encima de todas las criaturas, exaltando su función y su importancia en la vida de cada persona y de todo el mundo.
[…]
3. El título de Reina no sustituye, ciertamente, el de Madre: su realeza es un corolario de su peculiar misión materna, y expresa simplemente el poder que le fue conferido para cumplir dicha misión.
Citando la bula Ineffabilis Deus, de Pío IX, el Sumo Pontífice Pío XII pone de relieve esta dimensión materna de la realeza de la Virgen: «Teniendo hacia nosotros un afecto materno e interesándose por nuestra salvación, ella extiende a todo el género humano su solicitud. Establecida por el Señor como Reina del cielo y de la tierra, elevada por encima de todos los coros de los ángeles y de toda la jerarquía celestial de los santos, sentada a la diestra de su Hijo único, nuestro Señor Jesucristo, obtiene con gran certeza lo que pide con sus súplicas maternas; lo que busca, lo encuentra, y no le puede faltar» (AAS 46 [1954] 636-637).

viernes, 21 de agosto de 2009

La falta mas grande del apóstol es el miedo


En la sexta parte de ¡Levantaos! ¡Vamos! titulada El Señor es mi fuerza, “Fuertes en la fe” el Siervo de Dios Juan Pablo II hablando del cardenal Wyszynski cita sus palabras extraídas de su Zapiski wiezienne, Paris 1982, p.251:

La falta más grande del apóstol es el miedo.
La falta de fe en el poder del Maestro despierta el miedo, y el miedo oprime el corazón y aprieta la garganta. El apóstol deja entonces de profesar su fe. ¿Sigue siendo apóstol? Los discípulos que abandonaron al Maestro aumentaron el coraje de los verdugos. Quien calla ante los enemigos de una causa los envalentona. El miedo del apóstol es el primer aliado de los enemigos de la causa. «Obligar a callar mediante el miedo», eso es lo primero en la estrategia de los impíos. El terror que se utiliza en toda dictadura esta calculado sobre el mismo miedo que tuvieron los apóstoles. El silencio posee su propia elocuencia apostólica solamente cuando no se retira el rostro ante quien le golpea. Así callo Cristo. Y en esa actitud suya demostró su propia fortaleza. Cristo no se dejó atemorizar por los hombres. Saliendo al encuentro de la turba, dijo con valentía. «Soy yo».”,

¡Levantaos! ¡Vamos!,p164, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 2004

jueves, 20 de agosto de 2009

A 20 años de Monte del Gozo con Juan Pablo II (3)



¡Señor Santiago!
Heme aquí, de nuevo, junto a tu sepulcro
al que me acerco hoy,
peregrino de todos los caminos del mundo,
para honrar tu memoria e implorar tu protección.
Vengo de la Roma luminosa y perenne,
hasta ti que te hiciste romero tras las huellas de Cristo
y trajiste su nombre y su voz
hasta este confín del universo.
Vengo de la cercanía de Pedro,
y, como Sucesor suyo, te traigo,
a ti que eres con él columna de la Iglesia,
el abrazo fraterno que viene de los siglos
y el canto que resuena firme y apostólico en la catolicidad.
Viene conmigo, Señor Santiago, una inmensa riada juvenil
nacida en las fuentes de todos los países de la tierra.
Aquí la tienes, unida y remansada ahora en tu presencia,
ansiosa de refrescar su fe en el ejemplo vibrante de tu vida.
Venimos hasta estos benditos umbrales en animosa peregrinación. venimos inmersos en este copioso tropel
que desde la entraña de los siglos
ha venido trayendo a las gentes hasta esta Compostela
donde tú eres peregrino y hospedero, apóstol y patrón.
Y venimos hoy a tu vera porque vamos juntos de camino.
Caminamos hacia el final de un milenio
que queremos sellar con el sello de Cristo.
Caminamos, más allá, hacia el arranque de un milenio nuevo
que queremos abrir en el nombre de Dios.
Señor Santiago,
necesitamos para nuestra peregrinación
de tu ardor y de tu intrepidez.
Por eso, venimos a pedírtelos
hasta este “finisterrae” de tus andanzas apostólicas.
Enséñanos, Apóstol y amigo del Señor,
el CAMINO que conduce hacia Él.
Ábrenos, predicador de las Españas,
a la VERDAD que aprendiste de los labios del Maestro.
Danos, testigo del Evangelio,
la fuerza de amar siempre la VIDA.
Ponte tú, Patrón de los peregrinos,
al frente de nuestra peregrinación cristiana y juvenil.
Y que así como los pueblos caminaron antaño hasta ti,
peregrines tú con nosotros al encuentro de todos los pueblos.
Contigo, Santiago Apóstol y Peregrino,
queremos enseñar a las gentes de Europa y del mundo
que Cristo es –hoy y siempre–
el CAMINO, la VERDAD y la VIDA.

A 20 años de Monte del Gozo con Juan Pablo II (2)


Me emociona leer los recuerdos de aquellas Jornadas para algunos casi mágicas, profundas, inolvidables y pensar cuantos jóvenes habrán descubierto a Cristo en aquel «Camino de Santiago» de 1989 aprendiendo a “descubrir a Jesús”.

Me permito “robarle” un trozo de sus recuerdos a Victoria que le habla directamente aa Juan Pablo II de su inesperada experiencia: “de la primera vez que te vi, casi a un metro de mí... ibas en el Papamóvil, en Santiago de Compostela. Fue en la peregrinación al Monte del Gozo. Yo "pasé" de esperarte en el Monte. Y con una amiga decidí ver la catedral, -cosa que no pudimos-. De pronto, sin esperarlo, ya de vuelta, en la carretera, cuando no había casi nadie, pasaste bendiciéndonos a todos. Todavía me estremezco, porque sentí que me bendecías a mí….Aquella peregrinación marcó mi vida. Hubo un antes y un después de aquello. Hay una Palabra que se me quedó grabada a fuego, en aquella mi primera peregrinación: "¿Quien dice la gente que soy yo? -Unos dicen que Elías, otros que Juan el Bautista, otros que el Profeta... Y vosotros, quién decís que soy yo?"Y en aquella ocasión, dije contigo: "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo". (recomiendo leer también los comentarios a su post)

De igual manera en una carta de María del Sol Carpintero leo:
“ recuerdo que tuviste tu singular “transfiguración” en el Monte del Gozo, rodeado de jóvenes, cuando nos decías con todas tus energías: “Os invito a descubrir vuestra vocación real para colaborar en la difusión de este Reino de la verdad y la vida, de la santidad y la gracia, de la justicia, el amor y la paz. Si de verdad deseáis servir a vuestros hermanos, dejad que Cristo reine en vuestros corazones, que os ayude a discernir y crecer en el dominio de vosotros mismos, que os fortalezca en las virtudes, que os llene sobre todo de su caridad, que os lleve por el camino que conduce a la “condición del hombre perfecto”. ¡No tengáis miedo a ser santos!” Era la IV JMJ, el 20 de Agosto de 1989. No nos fue permitido “montar la tienda” para retenerte entre nosotros en España. Había que bajar del monte porque tenías que seguir llevando a la Iglesia hacia el “nuevo milenio” con mucha oración, con mucha entrega, con muchas iniciativas, con mucho sufrimiento”.

José Miguel Cejas en sus escritos de las vivencias de veinte años de Jornadas resume: Fueron unos días de intensa emociión y alegría. Miles y miles de jóvenes llenaban las calles de Santiago en una peregrinación sin precedentes, y después de una larga caminata, animados por la hospitalidad tradicional de los gallegos, llegamos, por fin, el Monte del Gozo. Rezamos, asistimos a la Eucaristía con el Papa y escuchamos sus palabras. Cantamos y disfrutamos bastante. Dormir, lo que se dice dormir, tengo la sensación de que se durmió poco... Se vivía ya con la conciencia de vivir las últimas décadas del siglo….”Somos los jóvenes del dos mil”

“Todavía resuenan los ecos de su mensaje y como el buen vino, se ha ido haciendo en nosotros vida la palabra que se nos pronunció. “No tengáis miedo a ser santos…Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”. Dice Pedro Jara.
“En agosto de 1989 medio millón de jóvenes tuvieron esta experiencia gozosa y purificadora, cuantitativa y cualitativamente. Personalmente, recuerdo el abrazo en el monte al divisar las torres de la catedral, la oración que siguió, y la reunión por grupos, el examen de conciencia colectivo y el perdón. Sobre el suelo, en pleno monte… Desde allí, seguimos cantando hacia Santiago, para regresar a continuación al monte, sembrado de tiendas de campaña, dispuestos a descansar y esperar, como pudiésemos, el encuentro con el Papa peregrino. El monte, pelado y polvoriento, se coloreó de juventud y entusiasmo. Se había convertido en un Centro de acogida a los peregrinos y al pastor, también peregrino, como Santiago, hasta el fin de la tierra”
Y otro: “Galicia era el escenario elegido para la Jornada Mundial de la Juventud, que tuvo una clausura de excepción con la visita del Papa Juan Pablo II. «Vengo a comprometeros en la construcción de un mundo donde resplandezca la dignidad del hombre», les dijo a los jóvenes congregados en el Monte del Gozo, de Santiago de Compostlea. Y peregrinó a su catedral, donde dio el tradicional abrazo al Apóstol. Desde allí, visitó Oviedo, y en la catedral, el Santo Sudario. Y no quiso cerrar su viaje al norte de España sin dedicarle un rato de oración a la Santina, la Virgen de Covadonga, en su Cueva, en su santuario, allí donde están aquellas raíces de España en las que se inició la reconquista. El Papa invitó a los cristianos a iniciar el camino de la reconquista moral de Europa”

Y ahora:

A 20 años de Monte del Gozo con Juan Pablo II (1)


"Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida" (Jn 14, 6).
Se cumplen 20 años de aquella JMJ que tuvo como “punto central a Jesucristo en cuanto es nuestro camino, verdad y vida (cf. Jn 14,6
En su Mensaje preliminar para las Jornadas el Siervo de Dios Juan Pablo II lanzaba aquella pregunta tripartita, infinita, radical, que invitaba a una reflexión profunda y seria el eje de las Jornadas:
― ¿Has descubierto ya a Cristo, que es el camino?
― ¿Has descubierto ya a Cristo, que es la verdad?
― ¿Has descubierto ya a Cristo, que es la vida?
“…descubrir a Cristo – decía - es la aventura más bella de toda nuestra vida. Pero no es suficiente descubrirlo una sola vez. Cada vez que se descubre, se recibe un llamamiento a buscarle más aún, y a conocerle mejor a través de la oración, la participación en los sacramentos, la meditación de su Palabra, la catequesis y la escucha de las enseñanzas de la Iglesia. Esta es nuestra tarea más importante, como lo comprendió tan bien San Pablo cuando escribió: «Para mí la vida es Cristo» (Flp 1,21).”
Era su tercer viaje a España , la segunda JMJ que se celebraba fuera de Roma (la primera había sido en Buenos Aires). Alrededor de 500.000 jóvenes abarrotaron el Monte del Gozo en torno a Juan Pablo II.
Todo había comenzado el Domingo de Ramos del 27 de marzo de 1988 cuando Juan Pablo II anunciaba que “el año próximo, la Jornada mundial de la Juventud que, en las Iglesias locales se celebrará el Domingo de Ramos, tendrá su momento culminante, los días 19-20 de agosto, con la peregrinación de los jóvenes a Santiago de Compostela, España, a donde iré yo también para reunirme con ellos.”
Y asì el 19 de agosto de 1989 llegaba al aeropuerto de Santiago de Compostela. En su mensaje de bienvenida no podía “silenciar su gozo” porque venía a Santiago de Compostela para encontrarse “con jóvenes católicos de todo el mundo. Desde los más lejanos lugares, de todos los continentes, se dan cita fraternal junto al venerado sepulcro del Apóstol, para vivir unas jornadas intensas bajo el signo común de la fe cristiana”…en ·este lugar privilegiado – decía - , meta de peregrinos y penitentes, halló la joven Europa uno de los factores poderosos de cohesión: la fe cristiana, reavivada sin cesar, que iba a constituir una de sus raíces más firmes y fecundas”.

También en Santiago, como solía hacerlo durante sus viajes apostólicos, tuvo un encuentro con los enfermos (esta vez especialmente con los jóvenes) a quienes como buen conocedor del sufrimiento decía “Yo conozco también ―porque lo he probado en mi persona― el sufrimiento que produce la incapacidad física, la debilidad propia de la enfermedad, la carencia de energías para el trabajo, el no sentirse en forma para desarrollar una vida normal. Pero sé también ―y quisiera hacéroslo ver a vosotros― que ese sufrimiento tiene otra vertiente sublime: da una gran capacidad espiritual, porque el sufrimiento es purificación para uno mismo y para los demás, y si es vivido en la dimensión cristiana puede convertirse en don ofrecido para completar en la propia carne “lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia” (Col 1, 24).

En la Vigilia en el Monte del Gozo saludo a sus amigos, los jóvenes, en diferentes lenguas y - como le gustaba hacer cuando se encontraba con ellos - planteó preguntas que apuntaban a una profunda introspeccion:
¿Qué buscáis, peregrinos?
Esta pregunta nos la tenemos que hacer todos aquí. Sobre todo vosotros, queridos jóvenes, que tenéis ahora la vida por delante. Os invito a decidir de forma definitiva la dirección de vuestro camino.
«¿Qué buscáis?» (Jn 1, 38).
¿Buscáis a Dios?
La tradición espiritual del cristianismo no sólo subraya la importancia de nuestra búsqueda de Dios. Resalta algo todavía más importante: es Dios quien nos busca. El nos sale al encuentro.
¿Dónde está la verdad?
«¿Qué es la verdad?» (Jn 18, 38).
¿En qué consiste la vida?
¿Qué quiere Jesús de mí?
El domingo 20 de agosto celebro la Santa Misa en el Monte del Gozo
Y sus preguntas y sus palabras quedaron grabadas a fuego en la historia de las Jornadas:
¿Por qué estáis aquí vosotros jóvenes de los años noventa y del siglo veinte?
¿No venís aquí tal vez para convenceros definitivamente de que «ser grandes» quiere decir «servir»?
Pero. . . ¿estáis dispuestos a beber aquel cáliz?
Y no solo lo decía, lo reiteraba :
¿Por qué estáis aquí vosotros, jóvenes de los años noventa y del siglo veinte?
¿No sentís también dentro de vosotros «el espíritu de este mundo»?
¿No venís tal vez ―vuelvo a decirlo― para convenceros definitivamente de que «ser grandes» quiere decir «servir»?
¡No tengáis miedo a ser santos!
Esta es la libertad con la que Cristo nos ha liberado (cf. Gál 5, 1)…… dejaos prendar por el!
Sólo Cristo es el camino, la verdad y la vida

Como epilogo de las Jornadas en el Angelus encomendaba a “la Madre celestial las intenciones y los propósitos que han acompañado nuestra peregrinación” invitando a los jóvenes a “dirigir vuestro corazón y vuestra mirada a la Bienaventurada Virgen María, guía y faro resplandeciente en el mar de la vida”

Antes de partir y a expreso pedido suyo el «Peregrino de la Fe.»cumplía con una visita pendiente de su viaje apostólico anterior: Asturias y el Santuario de la Virgen de Covadonga “seno maternal y cuna de la fe y de la vida cristiana para la iglesia que vive en Asturias.” Alli en la Santa Cueva oró durante veinte minutos ante la Santina y coloco en su mano derecha el Rosario. Luego celebró la eucaristía en la explanada de la Basílica. «Covadonga es una de las primeras piedras de una Europa cuyas raices cristianas ahondan en su historia y en su cultura. El Reino cristiano nacido en estas montañas puso en movimiento una manera de vivir y de expresar la existencia bajo lainspiración del Evangelio.» (De la homilia)

El primer Papa que visitaba Covadonga se reservo además unas horas para visitar el Parque Nacional de Covadonga.

A su regreso a Roma el Santo Padre hablo de las Jornadas en su Audiencia del 23 de agosto “La elección de Santiago para el IV Encuentro Mundial de la Juventud no fue casual” – decía – y explicaba que Santiago es uno de esos "santos lugares" donde durante siglos se viene vivenciando la “piedad popular que tiene como objetivo fundamental la renovación interior, la purificación de los pecados mediante la confesión individual y la penitencia”.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Evangelizar


“Evangelizar no quiere decir sólo hablar “de Cristo”. Anunciar a Cristo significa obrar de tal manera que el hombre —a quien se dirige este anuncio— “crea”, es decir, se vea a sí mismo en Cristo, encuentre en Él la dimensión adecuada de su propia vida; sencillamente, que se encuentre a sí mismo en Cristo”
De la Audiencia general del Siervo de Dios Juan Pablo II 14 de febrero 1979

martes, 18 de agosto de 2009

La pobreza en la Argentina


La Iglesia dice que hay que hacer más para combatir la pobreza

El vocero de la Conferencia Episcopal Argentina, presbítero Jorge Oesterheld, señaló esta mañana que el Gobierno nacional hizo "mucho" para combatir la pobreza, pero aclaró que "no alcanzó" para resolver la situación de millones de argentinos, por eso reclamó redoblar los esfuerzos en este sentido. El portavoz explicó que los obispos toman en cuenta la información que suministra el Barómetro de la Deuda Social de la UCA, que ubica la proyección de la pobreza “cerca del 40 por ciento”, aunque advirtió que “sean cuales sean las cifras, es un escándalo igual”
El portavoz episcopal insistió en que “lo importante” es tomar como eje el documento “Hacia un Bicentenario en justicia y solidaridad (2010-2016)”, de noviembre del año pasado, en el cual el Episcopado alentaba al diálogo para “buscar consensos sobre políticas de Estado para paliar la pobreza”. Texto completo “La postura de los obispos es unánime”, dijo en relación al mensaje del papa Benedicto XVI reclamando esfuerzos para combatir la “pobreza escandalosa” en el país, que desató un fuerte debate sobre esta problemática.
Más detalles por correo electrónico episcopado@cea.org.ar o en la página de Internet http://www.cea.org.ar/
fuente : AICA

O la pagina web de la UCA donde en la publicación Quincenal de la Pontificia Universidad Católica Argentina Número 127 Agosto 2009 se presenta y explica el baròmetro.

Tygodnik Powszechny – Karol Wojtyla ensayista novel

En medio de la ocupación nazi de Polonia el Principe Adam Sapieha habia subdividido grandes parroquias en parroquias mas pequeñas, acercándolas a la gente. Había reformado el seminario, insistiendo en una formación teológica mas profunda y continuaba planeando para el futuro: publicar un diario católico : Tygodnik Powszechny (Semanario Universal) poniendo como director al joven periodista Jerzy Turowicz. y nombrando como “colaborador para temas eclesiales” al sacerdote Jan Piwowarczyk, antes rector del Seminario.
En las vacaciones de 1941 , con la venia del cardenal Sapieha, su “protegido” Karol Wojtyla - a quien había enviado a Roma a proseguir sus estudios – junto con Stanislaw Starowieyski realizarían unas vacaciones particulares, “vacaciones apostólicas” podría decirse y que dieran origen al primer articulo de Karol Wojtyla a ser publicado en el semanario Tygodnik Powszechny. Y así a principios de 1949 Jerzy Turowicz, su director, recibía la visita del joven sacerdote Wojtyla, con su artículo bajo el brazo. Turowicz lo recibió amablemente sin prometer nada. Estaba ya habituado a recibir cantidades de artículos y ensayos del clero local que deseaba hacer conocer sus escritos. Sin embargo – dice Weigel, - al leer Turowicz el articulo se mostró interesado, hasta podría decirse entusiasmado. Y el articulo no tardaría en publicarse en aquel semanario que “debido a la calidad literaria y su dinamismo intelectual era el mejor periódico de la Polonia comunista, la fuente más fiable” .
Mision de France” el “ensayo inaugural” de Karol Wojtyla para el periódico, constituía un análisis críticamente favorable al movimiento del sacerdote obrero como respuesta pastoral innovadora a las desesperadas circunstancias del catolicismo francés de posguerra, siempre foco de interés para los intelectuales católicos polacos. Karol Wojtyla había quedado impresionado – diría el miso en Don y Misterio “por el vigor de la Iglesia y el ministerio pastoral de la Iglesia en Francia entonces. “Misión de France” fue publicado en primera plana del Semanario el 6 de marzo de 1949. “un prestigioso debut para un principiante” según Weigel.
El segundo ensayo del padre Wojtyla en Tygodnik Powszechny fue su tributo a Jan Tyranowski, titulado “Apóstol”. Luego continuaría colaborando con ensayos y escritos bajo los seudonimos: Andrzej Jawien y Stanislaw Andrzej Gruda.
Turowicz - quien 1983 se negó a publicar dos homilías del Papa Juan Pablo II antes que publicarlas mutiladas como le exigía la censura. - comentaría muchos años mas tarde que Wojtyla empezó a colaborar con la revista desde muy joven y lo continuo haciendo hasta antes del conclave.

Invito leer Historia de Karol – “el ensayista novel” en Totus Tuus Nr 1 Enero 2007

Jerzy Turowicz


Jerzy Turowicz (1912-1999) fue uno de los miembros fundadores de Tygodnik Powszechny, columnista de renombre y director hasta 1999.

Nacido en Cracovia en 1912, estudio historia y filosofía en la Universidad Jaguellonica. En su juventud participo activamente en los centros académicos católicos y cristianos. Durante la ocupación nazi, tomo parte en actividades culturales clandestinas. Intelectual carismático, de personalidad cautivante, Turowicz fue durante décadas una suerte de guía espiritual de la oposición polaca democrática durante la era comunista y su semanario voz lider independiente.
Hasta 1969 Turowicz fue miembro de la comisión del Episcopado polaco en temas apostólicos de los laicos y en el crucial año 1981 miembro del Consejo social del Primado. Turowicz fue además agudo observador y critico del gobierno democrático de la Polonia post comunista, advirtiendo sobre el peligro de nacionalismos y abogando por mejorar las relaciones polaco-alemanas. Escribió también sobre el rol de la Iglesia en la vida pública.
En 1992, el entonces presidente Lech Walesa, lo condecoro con la Cruz de Mando y la Estrella de la Orden “Polonia Restituta”. Recibió además distinciones del papa Juan Pablo II, de la Universidad de Yale y el Boston Collage.
Debido a su enfoque tenaz y su visión perspicaz en tiempos de crisis políticas, Turowicz llego a ser una autoridad moral “intocable”, moralidad que extrapoló concienzudamente en su liderazgo de Tygodnik Powszechny.
A partir de 1999, y cumpliendo sus deseos, el editor en jefe del Semanario es el sacerdote Adam Boniecki.

Tygodnik Powszechny


Breve historia
texto traducido de su pagina web.
La historia de Tygodnik esta estrechamente vinculada con la historia misma de Polonia post guerra mundial II.
El lanzamiento del diario-revista tuvo lugar el 24 de marzo de 1945. El semanario se distinguió por ser la voz de los intelectuales polacos independientes en un país que ni siquiera se habia liberado de un totalitarismo ya estaba envuelto en otro.
Su vida fue una historia rodeada de presiones, represiones, censuras, enfrentamientos y limitaciones por doquier. Sus oficinas fueron clausuradas en dos oportunidades; por un periodo largo entre 1953 y 1956 y luego uno mas brevemente en 1983. Sin embargo, nada pudo acallar su voz. Todo lo contrario, solo lograron fortalecerlo y promocionarlo hasta llegar a ser una importante tribuna – quizas la mas importante - de oposición al comunismo y al gobierno comunista de Polonia.
Durante la era comunista publicaron alli sus articulos muchos intelectuales polacos lideres. Entre ellos Karol Wojtyla (el Papa Juan Pablo II) Leszek Kołakowski (conocido filósofo)
Czesław Miłosz, Wisława Szymborska, Seamus Heaney (Premios Nobel en Literatura).
Despues de 1989 Tygodnik ha tomado parte en debates publicos de formación de la nueva democracia polaca.
Algunos de sus editores (especialmente Józefa Hennelowa, Krzysztof Kozłowski y Władysław Bartoszewski) and colaboradores (p,ej. Tadeusz Mazowiecki) han encarnado roles importantes en la transformación polaca del comunismo a la democracia.

Autores:
Entre los autores que han debutado en Trygodnik Powszechny cuentan Karol Wojtyla y el rev. Jozef Tischner .

En 1987 Jan Blonski publico un escrto titulado “Los polacos observan el ghetto” que abrió el camino al dialogo polaco sobre el tema relaciones polaco-judias durante la WWII.
El semanario cuenta ademas con la colaboración regular de: Czesław Miłosz, Stanisław Lem, Jozefa Hennelowa, Pawel Jasienica, Leopold Tyrmand, Stefan Kisielewski, Andrzej Kijowski, Maria Morstin-Gorska, Jerzy Zawieyski, Stanislaw Baranczak, Jan Blonski, Waclaw Borowy, Stefan Kieniewicz, Juliusz Kleiner, Stefania Skwarczynska, Father Mieczyslaw Malinski, Father Jozef Tischner, Leszek Kołakowski, Maria Janion, Norman Davies, Andrzej Dobosz, Michał Komar and Jacek Podsiadło.

lunes, 17 de agosto de 2009

Si está en mi la verdad


Si está en mi la verdad, debe fulgir,
No la puedo esconder, al esconderla
Ocultaría mi persona.

(2. de II – “Nacimiento de los confesores” - Karol Wojtyla : Poesias
(BAC, 1993)

domingo, 16 de agosto de 2009

Maria de Nazaret y las mujeres de la “plenitud del tiempo”


“Después de haber celebrado ayer la solemnidad de la Asunción de María Santísima al cielo, viene espontáneo pensar en Ella como modelo que se refleja de modo muy especial en la figura femenina.
Según he escrito en la Encíclica Redemptoris Mater (n. 46), "María de Nazaret proyecta luz sobre la mujer en cuanto tal por el mismo hecho de que Dios, en el sublime acontecimiento de la encarnación del Hijo, se ha entregado al ministerio libre y activo de una mujer. Por lo tanto, se puede afirmar que la mujer, al mirar a María, encuentra en Ella el secreto para vivir dignamente su feminidad y para llevar a cabo su verdadera promoción.
Hemos, pues, de recordar que, junto a la Virgen Madre, otras mujeres pueblan como estrellas el cuadrante de la "plenitud del tiempo", en momentos de altísimo significado histórico y religioso.
Son esas "numerosas" mujeres que acompañaban a Jesús y a los Apóstoles asegurando su apoyo materno (cf. Lc 8, 2-3); son las "hijas de Jerusalén", que marcan con una nota de piedad el cruel trayecto de la vía dolorosa (cf. Lc 23, 27-30); las mujeres que comparten con la Madre la atrocidad del suplicio del Hijo al pie de la cruz (cf. Jn 19, 25); las mujeres que tienen el privilegio de ser las primeras testigos y anunciadoras de la resurrección al despuntar el alba pascual (cf. Lc 24, 9); las mujeres que, en el Cenáculo, reciben con María el don del Espíritu Santo (cf. Act 1, 14)”
(del Angelus del Siervo de Dios Juan Pablo II, domingo 16 de agosto de 1987)

Invito visitar: 30 dias con la Redemptoris Mater por José Cristo Rey García Paredes cmf (dia 01 en la “plenitud de los tiempos”)

y el Sitio oficial de la Capilla Redemptoris Mater

sábado, 15 de agosto de 2009

"Yo soy la Inmaculada Concepción".

Era el año que se celebraba el 150º Aniversario de la definición solemne del dogma proclamado el 8 de diciembre de 1984 por Pío IX "Ineffabilis Deus" sobre la Inmaculada Concepciòn.
Era la última peregrinación del Siervo de Dios Juan Pablo II a la gruta de Massabielle
Su última celebración de la solemnidad de la Inmaculada entre nosotros y desde Lourdes nos recordaba:
Hoy la Iglesia celebra la gloriosa Asunción de María al cielo en cuerpo y alma.
Los dogmas de la Inmaculada Concepción y la Asunción están íntimamente unidos entre sí. Ambos proclaman la gloria de Cristo Redentor y la santidad de María, cuyo destino humano ya desde ahora está perfecta y definitivamente realizado en Dios. "Cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros", nos ha dicho Jesús (Jn 14, 3).
María es la prenda del cumplimiento de la promesa de Cristo. Su Asunción se convierte así, para nosotros, en "signo de esperanza segura y de consuelo" (cf. Lumen gentium, 68)”.
Y, como siempre, tenia palabras para todos:
“La Virgen Inmaculada nos habla también a nosotros... Escuchémosla. Escuchad ante todo vosotros, jóvenes, que buscáis una respuesta capaz de dar sentido a vuestra vida. Aquí la podéis encontrar. Es una respuesta exigente, pero es la única respuesta que vale. En ella reside el secreto de la alegría verdadera y de la paz.
Desde esta gruta os hago una llamada especial a vosotras, las mujeres. Al aparecerse en la gruta, María encomendó su mensaje a una muchacha, como para subrayar la misión peculiar que corresponde a la mujer en nuestro tiempo, tentado por el materialismo y la secularización: ser en la sociedad de hoy testigo de los valores esenciales que sólo se perciben con los ojos del corazón. A vosotras, las mujeres, corresponde ser centinelas del Invisible.
A todos vosotros, queridos hermanos y hermanas, os dirijo un apremiante llamamiento para que hagáis todo cuanto esté a vuestro alcance a fin de que la vida, toda vida, sea respetada desde la concepción hasta su término natural. La vida es un don sagrado, del que nadie puede hacerse dueño.
La Virgen de Lourdes tiene, por último, un mensaje para todos.
Es este:
sed mujeres y hombres libres. Pero recordad: la libertad humana es una libertad marcada por el pecado. Ella misma necesita también ser liberada. Cristo es su liberador, pues "para ser libres nos ha liberado" (Ga 5, 1). Defended vuestra libertad. Sabemos que para esto podemos contar con Aquella que, al no haber cedido jamás al pecado, es la única criatura perfectamente libre. A ella os encomiendo.
Caminad con María por las sendas de la plena realización de vuestra humanidad.”
Invito visitar mi post anterior :Juan Pablo II y Lourdes

viernes, 14 de agosto de 2009

San Maximiliano Kolbe, mártir y servidor de Maria Inmaculada

«Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos»
(Jn 15,13).
En la Audiencia del 2 de septiembre de 1998 el Siervo de Dios Juan Pablo II explicaba esta “cima de amor, alcanzada por Cristo crucificado” diciendo que “nadie puede llegar sin la ayuda del Paráclito.” Y agregaba “Más aún, santo Tomás de Aquino escribió que la «ley nueva» es la misma gracia del Espíritu Santo, que nos ha sido dada mediante la fe en Cristo (cf. Summa Theol., I-II, q. 106, a. 1, conclusio et ad 2). Esta «ley nueva» de libertad y amor está personificada en Jesucristo, pero, al mismo tiempo, con total dependencia de él y de su redención, se expresa en la Madre de Dios”

Kolbe no ofreció su vida por casualidad. Su “dar la vida" se convirtió en un “signo de victoria”. Fue su amor hasta el extremo, “inspirado en la Inmaculada, a la que confiaba su amor por Cristo y su deseo del martirio. En el misterio de la Inmaculada Concepción se desvelaba a los ojos de su alma aquel mundo maravilloso y sobrenatural de la gracia de Dios ofrecida al hombre. La fe y las obras de toda la vida del padre Maximiliano indican que entendía su colaboración con la gracia como una milicia bajo el signo de la Inmaculada Concepción. La característica mariana es particularmente expresiva en la vida y en la santidad del padre Kolbe. Con esta señal quedó marcado todo su apostolado, tanto en su patria como en las misiones. En Polonia y en Japón fueron centro de este apostolado las especiales ciudades de la Inmaculada «Niepokalonów», polaco, «Mugenzai no Sono», japonés”
(de la Homilía de Juan Pablo II en su Canonización 10 de octubre 1982)

Invito visitar: San Maximiliano Kolbe
Y mi post anterior:
Maximiliano Maria Kolbe

jueves, 13 de agosto de 2009

Carolina Kozka – “los santos ¿no están solo para confundir?”

Durante el tercer viaje a su patria, que realizaba dentro del marco del Congreso eucarístico, en la ciudad de Tarnow el Siervo de Dios Juan Pablo II beatificó a Carolina Kozka, “una hija del pueblo sencillo de Polonia, que sufrió el martirio en defensa de su castidad virginal”, la primera hija del campo polaco elevada a la gloria de los altares.
En la homilía de beatificación Juan Pablo II planteaba la desafiante pregunta:
Los santos, ¿no están sólo para …confundir?”
“Si, -decía - también puede ser para eso. A veces es necesaria tal confusión salvìfica para ver al hombre en toda su verdad. Es necesaria, para descubrir: descubrir la jerarquía justa de valores. Es necesaria a todos nosotros, viejos y jóvenes. Aun cuando esta joven hija de la Iglesia de Tarnow, que a partir de hoy llamaremos beata, habla con su vida y con su muerte sobre todo a los jóvenes. A los jóvenes, a las jóvenes, a los hombres y a las mujeres.. Habla de la gran dignidad de la mujer, de la digitad de la persona humana. De la digitad del cuerpo. Aun cuando en este mundo sea sujeto de muerte y corruptible como lo fue su joven cuerpo sometido a la muerte por parte del asesino, pero este cuerpo humano lleva en si el signo de la inmortalidad que el hombre debe encontrar en Dios eterno y vivo mediante Cristo.
Así pues los santos existen para testimoniar la gran dignidad del hombre. Testimoniar a Cristo crucificado y resucitado. “para nosotros y para nuestra salvación”, quiere decir testimoniar al mismo tiempo la dignidad que el hombre tiene ante Dios. Testimoniar la vocación que el hombre tiene en Cristo. Carolina Kozka era conciente de esta dignidad. Conciente de esta vocación. Vivió conciente de ello y maduró en ese estado. Con la misma conciencia finalmente dio su joven vida, cuando necesitaba darla para defender su dignidad de mujer…”

Breve historia:
Karolina Kozka nacio el 2 de agosto de 1898 en Wal-Ruda (Tarnow) en el seno de una familia campesina, pobre, humilde y numerosa. De jovencita siguió los consejos de su director espiritual Ladislao Mendrala, quien la introdujo en la vida activa de la parroquia de su pueblo. Su tiempo libre lo dedicaba a enseñar catecismo a sus hermanos y hermanas y a los niños de casas vecinas, ayudando al mismo tiempo a ancianos y enfermos.
En mayo de 1914 recibió el sacramento de la confirmación y solo seis meses después fue agredida por un soldado ruso, arrastrada a los bosques de Wal-Ruda y oponiéndose a la violencia sexual, asesinada. Su cuerpo fue encontrado dieciséis días mas tarde y el 4 de diciembre fue sepultada en el cementerio de la parroquia.
El 18 de noviembre de 1917 por decisión del Obispo Leon Malega, Ordinario de Tarnow, el cuerpo de Karolina fue trasladado del cementerio parroquial a una tumba especial construida próxima a la Iglesia de Zabawa, iglesia donde ahora se veneran sus reliquias.
El 11 de febrero de 1965 el Obispo Jerzy Ablewicz inició el proceso por la causa de beatificación y canonización, y su martirio.
El 30 de junio de 1986 en presencia del Papa Juan Pablo II, fue proclamado el decreto de martirio de la Sierva de Dios Karolina Kozka.
Su beatificación tuvo lugar el 10 de junio de 1987, durante el 3er viaje apostólico de Su Santidad a su patria.

miércoles, 12 de agosto de 2009

La fortaleza hoy


...“las manifestaciones de la virtud de la fortaleza, virtud cardinal, son abundantes.
Algunas son muy conocidas y gozan de cierta fama. Otras son más ignoradas, aunque exigen mayor virtud aún….. ejemplos poco conocidos en general, pero que atestiguan una virtud grande, a veces incluso heroica.
Pienso por ejemplo en una mujer, madre de familia ya numerosa, a la que muchos “aconsejan” que elimine la vida nueva concebida en su seno y se someta a una “operación” para interrumpir la maternidad; y ella responde con firmeza: “¡no!”. Ciertamente que cae en la cuenta de toda la dificultad que este “no” comporta: dificultad para ella, para su marido, para toda la familia; y sin embargo, responde: “no”. La nueva vida humana iniciada en ella es un valor demasiado grande, demasiado “sacro”, para que pueda ceder ante semejantes presiones.
Otro ejemplo: Un hombre al que se promete la libertad y hasta una buena carrera, a condición de que reniegue de sus principios o apruebe algo contra su honradez hacia los demás. Y también éste contesta “no”, incluso a pesar de las amenazas de una parte y los halagos de otra. ¡He aquí un hombre valiente!
Muchas, muchísimas son las manifestaciones de fortaleza, heroica con frecuencia, de las que no se escribe en los periódicos y poco se sabe.
Sólo la conciencia humana las conoce... y ¡Dios lo sabe!

martes, 11 de agosto de 2009

Santa Clara discípula de San Francisco - estilo evangélico “revolucionario”

El 11 de agosto de 1253 concluía su peregrinación terrena santa Clara de Asís, discípula de san Francisco y fundadora de las Hermanas Pobres o Clarisas. Habia “nacido en torno a los años 1193-1194, en el seno de la noble familia de Favarone de Offreduccio y recibió, sobre todo de su madre Ortolana, una sólida educación cristiana. “Iluminada por la gracia divina, se dejó atraer por la nueva forma de vida evangélica iniciada por san Francisco y sus compañeros, y decidió, a su vez, emprender un seguimiento más radical de Cristo. Dejó su casa paterna en la noche entre el domingo de Ramos y el Lunes santo de 1211 (ó 1212) y, por consejo del mismo santo, se dirigió a la iglesita de la Porciúncula, cuna de la experiencia franciscana, donde, ante el altar de Santa María, se desprendió de todas sus riquezas, para vestir el hábito pobre de penitencia en forma de cruz […] La comunidad reunida en San Damián, guiada por santa Clara, eligió vivir según la forma del santo Evangelio en una dimensión contemplativa claustral, que se distinguía como un "vivir comunitariamente en unidad de espíritus" (Regla de santa Clara, Prólogo, 5), según un "modo de santa unidad" (ib., 16)” con un carisma que se caracteriza, en primer lugar, por ser una llamada a vivir según la perfección del santo Evangelio, con una clara referencia a Cristo, como único y verdadero programa de vida”. (del Mensaje de Juan Pablo II en el 750 aniversario de la muerte de Santa Clara)
“Habiendo comprendido esta íntima realidad espiritual, san Francisco y santa Clara no dudaron en subir hasta la cumbre de la santidad. La santidad no es una especie de itinerario ascético extraordinario, que sólo algunos "genios" pudieran alcanzar; por el contrario, como recordé en la reciente carta apostólica Novo millennio ineunte, es el "alto grado" de la vida cristiana ordinaria (cf. n. 31). Santidad significa hacer algo hermoso por Dios todos los días, pero también reconocer lo que él ha hecho y sigue haciendo en nosotros y por nosotros. Sed santos, amadísimos jóvenes, porque lo que entristece al mundo es la falta de santidad. Los santos en quienes os inspiráis siguen ejerciendo una atracción extraordinaria, porque dedicaron sin cesar su existencia a Cristo. Y, sin quererlo, dieron origen a un estilo evangélico "revolucionario", que aún hoy continúa atrayendo a tantos jóvenes y personas de todas las edades.”
Invito visitar:
la riqisima pagina web del Directorio Franciscano
y

Ser justo


“…Ser justo significa dar a cada uno cuanto le es debido. Esto se refiere a los bienes temporales de naturaleza material. El ejemplo mejor puede ser aquí la retribución del trabajo y el llamado derecho al fruto del propio trabajo y de la tierra propia. Pero al hombre se le debe también reputación, respeto, consideración, la fama que se ha merecido…”

lunes, 10 de agosto de 2009

¿Qué es el sacerdote? ¿Qué es el sacerdocio? Testimonio de Juan Pablo II


…“El sacerdocio es una vocación.

Nadie se arroga esta dignidad, sino sólo el llamado por Dios. Lo pone muy bien de manifiesto el autor de la carta a los Hebreos cuando afirma que la vocación divina al sacerdocio no se refiere sólo a los sacerdotes del Antiguo Testamento sino, ante todo, a Cristo mismo, el Hijo consustancial con el Padre, instituido sacerdote según el rito de Melquisedec, único sacerdote para siempre de la nueva y eterna alianza. En esta vocación del Hijo al sacerdocio se expresa una dimensión del misterio trinitario.
Al mismo tiempo, el sacerdocio de Cristo constituye una consecuencia de la Encarnación. Al nacer de María, el Hijo eterno y unigénito de Dios entra en el orden de la creación. Se convierte en sacerdote, el único sacerdote y, por esta razón, quienes tienen el sacerdocio sacramental en la Iglesia de la nueva alianza, participan en su único sacerdocio.
El sacerdocio es un don. Dice la Biblia: "Nadie se arroga tal dignidad, sino el llamado por Dios" (Hb 5, 4).

El sacerdocio es punto clave de toda la vida y misión de la Iglesia.
El sacerdocio es un misterio, que supera al hombre. Ante esta realidad es necesario repetir con san Pablo: "Son insondables sus designios e inescrutables los caminos de Dios"
(cf. Rin 11, 33)”.


El 1ro de noviembre de 1995 Juan Pablo II comenzaba el quincuagésimo año de su sacerdocio y continuando sus meditaciones en un festival durante el cual se escucharon diversos testimonios acerca del sacerdocio, a treinta años de la promulgacion del decreto del Concilio Vaticano II Presbyterorum Ordinis Juan Pablo II resumia brevemente el origen de su propia vocacion:

“Pensando en la historia de mi vocación, debo confesar que fue una vocación adulta, aunque, en cierto sentido, anunciada en el período de mi adolescencia. Después del examen final en el instituto de Wadowice, en 1938 comencé a estudiar filología polaca en la Universidad Jaguelónica de Cracovia, lo cual respondía a mis intereses y predilecciones de entonces. Pero esos estudios fueron interrumpidos por la segunda guerra mundial, en septiembre de 1939. Desde septiembre de 1940 comencé a trabajar, primero en una cantera de piedra y después en la fábrica Solvay. Precisamente en esa difícil situación maduró en mí la vocación sacerdotal. Maduró entre los sufrimientos de mi nación; maduró en el trabajo físico, entre los obreros; inauguró también gracias a la dirección espiritual de varios sacerdotes, especialmente de mi confesor. En octubre de 1942 me presenté en el seminario mayor de Cracovia y fui admitido. Desde ese momento, aunque seguí trabajando como obrero en la fábrica Solvay, me convertí en estudiante clandestino de la facultad de teología en la Universidad Jaguelónica, y en alumno del seminario mayor de Cracovia. Recibí la ordenación sacerdotal el 1 de noviembre de 1946 de manos del cardenal Adam Stefan Sapieha, en su capilla privada.
4. El sacerdote es el hombre de la Eucaristía. En el arco de casi cincuenta años de sacerdocio, la celebración de la Eucaristía sigue siendo para mí el momento más importante y más sagrado. Tengo plena conciencia de celebrar en el altar in persona Christi. Jamás en el curso de estos años, he dejado la celebración del santísimo sacrificio. Si esto sucedió alguna vez, fue sólo por motivos independientes de mi voluntad. La santa misa es de modo absoluto el centro de mi vida y de toda mi jornada. Ella se encuentra en el centro de la teología del sacerdocio, una teología que he aprendido no tanto de los libros de texto, cuanto de modelos vivos de santos sacerdotes. Ante todo, del santo párroco de Ars, Juan María Vianney. Todavía hoy me acuerdo de la biografía escrita por el padre Trochu, que literalmente me conmovió. Nombro al párroco de Ars, pero no es el único modelo de sacerdote que me ha impresionado. Ha habido muchos otros santos sacerdotes a los que he admirado, habiéndolos conocido tanto a través de sus hagiografías como personalmente, porque son contemporáneos. Los miraba y aprendía de ellos el significado del sacerdocio, como vocación y ministerio.
5. El sacerdote es hombre de oración. "Os alimento con lo que yo mismo vivo", decía san Anselmo. Las verdades anunciadas deben descubrirse y hacerse propias en la intimidad de la oración y de la meditación. Nuestro ministerio de la palabra consiste en manifestar lo que primero ha sido preparado en la oración.
Sin embargo, no es ésta la única dimensión de la oración sacerdotal


domingo, 9 de agosto de 2009

Eminente hija de Israel e hija fiel de la Iglesia


«Nuestro amor al prójimo es la medida de nuestro amor a Dios. Para los cristianos, y no sólo para ellos, nadie es extranjero.. El amor de Cristo no conoce fronteras».
«Si no puedo compartir el destino de mis hermanos y hermanas, mi vida, en cierto sentido, queda destruida
».

Santa Teresa Benedicta de la Cruz

Aunque comprendo la preocupación de los europeos y reconozco que es un tema harto complejo me apena enormemente ser testigo presencial o virtual de la situación tan inhumana con que a veces son recibidos, rechazados o soportados tantos inmigrantes ilegales o no, llegados a un país que habían soñado no les negaría una vida digna. Quizás no esperaban un paraíso pero si un lugar donde pudiesen vivir sin padecer miserias y hambrunas y vislumbrar un futuro más promisorio y por eso arriesgaron todo. Si bien es otro el entorno y la situación, después de tantos años aquellas reflexiones de Santa Teresa Benedicta de la Cruz no han perdido actualidad

La Iglesia recuerda hoy a esta "eminente hija de Israel e hija fiel de la Iglesia" pero recordarla no es suficiente como dice Waltraud Herbstrith en su libro “El verdadero rostro de Edith Stein” (Ediciones Encuentro, Madrid) “deberìamos dejarnos impregnar por la forma de ser y de actuar de los “homenajeados”

«¿Quien eres Tú, dulce luz que me colma
Y de mi corazón la oscuridad alumbra?
Tú me guías como mano materna
Y si Tú me abandonaras
No sabría ya dar un paso más.
Tú eres el espacio
Que abarca mi ser y lo cobija.
Apartada de Ti, me hundiría en el abismo
De la nada, del que Tú al ser me alzas.
Tú, más cercano a mí que yo misma
Y más íntimo que mi propia intimidad,
Y siempre inaprensible e incomprensible,
Escapando a todo nombre.
¡Espíritu Santo, Amor eterno!»

Invito visitar mis post anteriores:
Edith Stein Teresa Benedicta de la Cruz

sábado, 8 de agosto de 2009

La capilla en la calle Franciszkanska 3, Cracovia


En mi primer viaje-descubrimiento a Cracovia no había podido entrar a esa capilla sencilla pero de tanto significado. En 2006 fue diferente. Iba mas esperanzada, pero con ciertas dudas si tendría el privilegio. Es una capilla privada! Y lo intente!
El Palacio Arzobispal era todo movimiento, preparativos, voces, sonidos… días muy especiales, vísperas de la llegada del Santo Padre Benedicto XVI a Polonia. Entré al patio, seguí las voces que provenían del costado izquierdo del edificio (resultó ser la cocina). Me asomé y salió una monjita. No nos pudimos entender pero ella intuyo lo que quería. Me hizo ademán que esperase y salió presurosamente. Pronto llego una religiosa que hablaba italiano. Le pedi si era posible visitar la capilla y ella - sin preguntar mucho - amablemente me invito a seguirla. Cruzamos una parte del patio interior, entramos al pasillo, subimos unos escalones o escalera? (estaba tan emocionada que no se como subí) me abrió la puerta y se quedo esperándome - discreta - a la entrada. En la capilla habia religiosas rezando.
La capilla del Palacio de los Arzobispos tiene un significado del todo especial para mi. En ella fui ordenado sacerdote….la capilla está tan cerca que bastan dos pasos para llegar a ella, es un privilegio de todo obispo, pero al mismo tiempo es para èl un gran deber. La capilla está cercana para que en la vida del obispo – la predicación, las decisiones, la pastoral – todo comience a los pies de Cristo, oculto en el Santísimo Sacramento. He sido testigo presencial de la costumbre del arzobispo de Cracovia, el príncipe Adam Sapieha, a este respecto. El cardenal primado Wyszynski, en la homilía fúnebre en Wawel, hablò asi: «Entre tantas características de su vida, hay una que me ha hecho reflexionar. Durante las asambleas de la Conferencia Episcopal, al término de una jornada de trabajo, a veces fatigosa, todos se apresuraban hacia sus casas bastante agotados, sin embargo, este hombre incansable iba a su fría capilla y permanecía allí ante Dios en la oscuridad de la noche. Cuanto tiempo? No lo se…el cardenal tenia que cerrar con broche de oro la fatiga del trabajo de todo el día .... Fue verdaderamente un hombre de oración»
He procurado imitar aquel ejemplo inigualable. En la capilla privada no solamente rezaba, sino que me sentaba allí y escribía. Allí escribí mis libros, entre ellos la monografía "Persona y acto". Estoy convencido que la capilla es un lugar del que proviene una especial inspiración. Es un enorme privilegio poder vivir y trabajar al amparo de esta Presencia. Una Presencia que atrae como un poderoso imán”.
(Juan Pablo II ¡Levantaos! ¡Vamos! (130-132) Editorial Sudamericana, Buenos Aires

Y allí estaba yo entrando en esa Capilla privada del Palacio de los Arzobispos, donde Karol Wojtyla había sido ordenado sacerdote. Todavía siento la misma emoción de entonces cuando recuerdo esos momentos. Camine lentamente por el centro hacia el altar, me arrodillé para besar ese lugar sagrado donde Karol Wojtyla no solo rezaba, sino que se sentaba, escribía, se inspiraba…. No podía creer lo que estaba viviendo. Era verdad? Sentía que estaba tocando el cielo con mis manos….Me quede un rato arrodillada rezando, volví a besar el suelo y me levante. Cuando me di vuelta solo recuerdo la sonrisa de la monjita que me esperaba a la puerta. Pero no me pidan mas detalles porque no recuerdo como sali. Solo se que es una de las tantas vivencias-tesoro que he tenido el privilegio de vivir estos ultimos años y que no hay palabras que las puedan explicar adecuadamente.

viernes, 7 de agosto de 2009

La vocación (2) «Sígueme» Juan Pablo II a los jóvenes


“La Iglesia halla el «sígueme» de Cristo al comienzo de toda llamada al servicio en el sacerdocio ministerial, que en la Iglesia católica de rito latino está unida simultáneamente a la responsable y libre elección del celibato. La Iglesia encuentra el mismo «sígueme» de Cristo al comienzo de la vocación religiosa en la que, mediante la profesión de los consejos evangélicos (castidad, pobreza y obediencia), un hombre o una mujer reconocen como suyo el programa de vida que el mismo Cristo realizó en la tierra por el reino de Dios. Al emitir los votos religiosos, estas personas se comprometen a dar un testimonio concreto del amor de Dios por encima de cualquier cosa y, a la vez, de aquella llamada a la unión con Dios en la eternidad que se dirige a todos. No obstante esto, es necesario que algunos den un testimonio excepcional de tal llamada ante los demás”. […]
“el «sígueme» de Cristo, precisamente en este sentido excepcional y carismático, se hace sentir la mayoría de las veces ya en la época de la juventud; y, a veces, se advierte incluso en la niñez”.
[…]
“…si tal llamada llega a tu corazón, ¡no la acalles! Deja que se desarrolle hasta la madurez de una vocación. Colabora con esa llamada a través de la oración y la fidelidad a los mandamientos. «La mies es mucha». Hay una gran necesidad de que muchos oigan la llamada de Cristo: «Sígueme». Hay una gran necesidad de que a muchos llegue la llamada de Cristo: «Sígueme». Hay una enorme necesidad de sacerdotes según el corazón de Dios. La Iglesia y el mundo actual tienen urgente necesidad de un testimonio de vida entregada sin reserva a Dios, del testimonio de este amor esponsal de Cristo, que de modo particular haga presente el Reino de Dios entre los hombres y lo acerque al mundo.”

La vocación (1) Juan Pablo II a los jóvenes

“…en el periodo anterior al Concilio Vaticano II, el concepto de «vocación» se aplicaba ante todo respecto al sacerdocio y a la vida religiosa, como si Cristo hubiera dirigido al joven su «sígueme» evangélico únicamente para estos casos. El Concilio ha ampliado esta visual. La vocación sacerdotal y religiosa ha conservado su carácter particular y su importancia sacramental y carismática en la vida del Pueblo de Dios. Pero al mismo tiempo, la toma de conciencia, renovada por el Vaticano II, de la participación universal de todos los bautizados en la triple misión de Cristo (tria munera) profética, sacerdotal y real, así como la conciencia de la vocación universal a la santidad, hacen ciertamente que toda vocación de vida humana, al igual que la vocación cristiana, corresponda a la llamada evangélica. El «sígueme» de Cristo se puede escuchar a lo largo de distintos caminos, a través de los cuales andan los discípulos y los testigos del divino Redentor. Se puede llegar a ser imitadores de Cristo de diversos modos, o sea no sólo dando testimonio del Reino escatológico de verdad y de amor, sino también esforzándose por la transformación de toda la realidad temporal conforme al espíritu del Evangelio. Es aquí donde comienza también el apostolado de los seglares, inseparable de la esencia misma de la vocación cristiana”