Arturo Mari, el fotógrafo de seis Papas, de Pío XII a Benedicto XVI, que siguió con su lente maestra a Juan Pablo II durante 27 años, 365 días al año, desde las seis y media de la mañana hasta las nueve de la noche e incluso más tarde, responde a la pregunta planteada por Laura Badarachi en Totus Tuus Nro 4, agosto-septiembre 2010)
¿Estar tan cerca de él ha influenciado su vida?
“Digamos que ha cambiado mi existencia, tanto a nivel humano como espiritual: siempre estaba a medio metro de él, oía lo que decía incluso fuera del carácter oficial, asistía a sus actividades “fuera de programa” que ponían nerviosos a los encargados de seguridad, veía las expresiones de su cara: con su oración, con sus movimientos me daba lecciones de vida.
¿Estar tan cerca de él ha influenciado su vida?
“Digamos que ha cambiado mi existencia, tanto a nivel humano como espiritual: siempre estaba a medio metro de él, oía lo que decía incluso fuera del carácter oficial, asistía a sus actividades “fuera de programa” que ponían nerviosos a los encargados de seguridad, veía las expresiones de su cara: con su oración, con sus movimientos me daba lecciones de vida.
En el momento de la consagración, durante la Misa, su rostro se transfiguraba: parecía situado en un peldaño por encima de la tierra”

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