Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

viernes, 26 de noviembre de 2010

Jasna Gora - breve historia


La ciudad de Czestochowa se encuentran junto al rio Warta sobre las colinas que se extienden desde Cracovia hasta Wielun. La “vieja” Czestochowa esta ubicada sobre una colina alta de 293 metros, lugar cedido a los monjes de San Pablo llegados de Hungría en 1382 llamados por el principle Wladislao de Opole. Recibieron una pequeña iglesia y alli depositaron el Icono de la Virgen que el principe habia traido de la ciudad de Belz. En ese lugar se levantó el conjunto de edificios del santuario y del monasterio, rodeado de murallas y parques, que lleva el nombre de Jasna Góra (Clarus Mons).



Entre las versiones en cuanto a la historia del cuadro de Jasna Góra la tradicional tiene sus orígenes por una parte en la leyenda y por otra parte basado en fundamentos históricos. Según esta versión tradicional el cuadro fué pintado por el evangelista Lucas sobre la mesa de la Sagrada Familia. El princípe Wladislao de Opole encontró el cuadro en el castillo de Belz, donde el icono era venerado como milagroso. Después de la victoria sobre los tártaros el príncipe trajo consigo el cuadro a Czestochowa y confió su custodia a los monjes Paulinos. La historia de Jasna Gora, lugar privilegiado de peregrinación, es tan compleja como la historia de Polonia pero la Virgen de Jasna Gora fue y sigue siendo el eje y punto de mira de una nacion que busco y consiguió ser libre. Cuando en 1920 (año del nacimiento de Juan Pablo II) se acercaba el flagelo del bolcheviquismo ruso, el Episcopado Polaco, reunido en Jasna Gora, proclamó de nuevo a Maria Reina de Polonia. En mayo de 1936 veinte mil estudiantes polacos se consagraron a Maria formulado el voto de edificar con Ella una Polonia nueva. Al comenzar la 2da guerra mundial una parte del monasterio fue invadida por las tropas nazis. Aunque las peregrinaciones organizadas estaban prohibidas, los polacos sabían como llegar hasta alli para escuchar palabras de consuelo y esperanza. Desde 1951 el régimen comunista lanzó un proyecto para "recubrir de hierba los caminos que conducían a Jasna Góra". Con este proyecto se pretendía la suspensión de todas las peregrinaciones a pie a excepción de la de Varsovia. A pesar de las dificultades, y con motivo de los "Votos de la Nación" pronunciados el 26 de agosto de 1956, afluyeron al santuario un millón de peregrinos.

En 1957 el Papa Pío XII bendijo una copia de la imagen de Jasna Góra que fue llevada de modo itinerante de parroquia en parroquia por toda la nación. Este peregrinación duró 25 años y trajo preciosos frutos de conversión.

En los años siguientes, caracterizados por la "Gran Novena" para la preparación de la celebración del Milenio de Polonia (1966) y marcados por la impronta del Concilio Vaticano II, aumentan las peregrinaciones. Una decisiva contribución fue, entre otras, la persona y obra del Cardenal Wyszynski, que llamaba a los hijos de la Iglesia polaca a reunirse a los pies de la Virgen de Jasna Góra. En 1970 el número de peregrinos rondaba los dos millones.
Con ocasión del milenio de la conversión de Polonia al cristianismo, el 3 de Mayo de 1966, todo el episcopado hizo el acto de consagración de Polonia a Maria, Madre de la Iglesia, por la libertad de la Iglesia de Cristo. Para este acto solemne el Sumo Pontífice Pablo VI quiso ir a Jasna Góra deseando entre otras cosas honrar al Santuario con la donación de una rosa de oro. El gobierno comunista no se lo consintió.

El 4 de Junio de 1979 llegó a Jasna Góra el primer Papa polaco, Juan Pablo II, que empezó su peregrinación con estas palabras: "Se está realizando la voluntad de María: heme aquí... aquí estoy y recuerdo una vieja canción de los confederales de Bar: "somos servidores de María, siervos de María” ... El siervo llamado desde esta tierra, vuelve a los pies de Jasna Góra, donde a menudo me detenía como vosotros y que me ha visto de rodillas sobre la tierra desnuda como vosotros estáis a menudo durante horas y horas..." Durante los tres días de la estancia del Papa se encontraron con él unos tres millones y medio de fieles.
Juan Pablo II, pronunciando un acto de entrega de la Iglesia Universal, de la patria, de todos los hombres y de sí mismo a la Virgen, exclamó:
"Madre, soy todo tuyo y aquello que es mío es tuyo".
Le ofreció también una rosa de oro que fue colocada en el altar de la Madre de Dios.
(adaptado y abreviado de la pagina oficial de Jasna Gora)

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