Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

lunes, 29 de marzo de 2010

Santa Misa en memoria de Juan Pablo II


Debido a que el quinto aniversario de la partida de nuestro querido Juan Pablo II coincide este año con la solemnidad del Viernes Santo el Santo Padre Benedicto XVI, sucesor y amigo, presidiò la Santa Misa en su memoria hoy Lunes Santo en la Basílica Vaticana a las 18.00. Estaban invitados a concelebrar los cardenales que así lo desearan y se encontraba presente el cardenal Stanislaw Dziwisz. En el sitio del Vaticano se encuentra el librito de la celebración (en italiano).

Si no funciona este enlace buscarlo alternativamente en: Santa Misa en el Aniversario de la muerte del Siervo de Dios el Sumo Pontífice Juan Pablo II

El Santo Padre Benedicto XVI subrayó en su Homilía “la fortaleza de fe, esperanza y caridad de un Papa que por amor se consumió por Cristo, la Iglesia y el mundo entero… su capacidad de donarse de manera generosa, sin reservas, sin medidas, sin cálculo. Aquello que lo movía era el amor hacia Cristo, a quien había consagrado la vida, un amor sobreabundante e incondicionado. Y precisamente porque se acercó siempre más a Dios en el amor, él pudo hacerse compañero de viaje para el hombre de hoy, derramando en el mundo el perfume del Amor de Dios” (de Radio Vaticana)


Cuanto hubiera deseado estar presente!!!


Dentro de algunos días (probablemente recién después de Semana Santa) se podrá leer la homilía del Santo Padre Benedicto XVI y también ver imagines en el Sitio de la Santa Sede donde han sido publicadas las homilías e imágenes de los aniversarios anteriores.

"Totus Tuus ego sum"

"Totus Tuus ego sum"
"En el nombre de la Santísima Trinidad. Amén.
6. A medida que se acerca el final de mi vida terrena, vuelvo con la memoria a los inicios, a mis padres, a mi hermano y a mi hermana (a la que no conocí, pues murió antes de mi nacimiento), a la parroquia de Wadowice, donde fui bautizado, a esa ciudad tan amada, a mis coetáneos, compañeras y compañeros de la escuela, del bachillerato, de la universidad, hasta los tiempos de la ocupación, cuando trabajé como obrero, y después a la parroquia de Niegowic, a la de San Florián en Cracovia, a la pastoral de los universitarios, al ambiente..., a todos los ambientes..., a Cracovia y a Roma..., a las personas que el Señor me ha encomendado de manera especial. A todos sólo les quiero decir una cosa: "Que Dios os dé la recompensa". "

In manus tuas, Domine, commendo spiritum meum". A.D.
(del Testamento del Santo Padre Juan Pablo II - 6 de marzo de 1979 (y añadiduras sucesivas)

domingo, 28 de marzo de 2010

Domingo de Ramos - Misterio de la cruz - sentido pleno de la vida


1. "¡Bendito el que viene como rey, en nombre del Señor!" (Lc 19, 38).
”Con estas palabras, la población de Jerusalén acogió a Jesús en su entrada en la ciudad santa, aclamándolo como rey de Israel. Sin embargo, algunos días más tarde, la misma multitud lo rechazará con gritos hostiles: "¡Que lo crucifiquen, que lo crucifiquen!" (Lc 23, 21). La liturgia del domingo de Ramos nos hace revivir estos dos momentos de la última semana de la vida terrena de Jesús. Nos sumerge en aquella multitud tan voluble, que en pocos días pasó del entusiasmo alegre al desprecio homicida. 2. En el clima de alegría, velado de tristeza, que caracteriza el domingo de Ramos, celebramos la XIX Jornada mundial de la juventud. Este año tiene por tema: "Queremos ver a Jesús" (Jn 12, 21), la petición que dirigieron a los Apóstoles "algunos griegos" (Jn 12, 20) que habían acudido a Jerusalén para la fiesta de Pascua. Ante la multitud que se había congregado para escucharlo, Cristo proclamó: "Cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí" (Jn 12, 32). Así pues, esta es su respuesta: todos los que buscan al Hijo del hombre, lo verán, en la fiesta de Pascua, como verdadero Cordero inmolado por la salvación del mundo. En la cruz, Jesús muere por cada uno y cada una de nosotros. Por eso, la cruz es el signo más grande y elocuente de su amor misericordioso, el único signo de salvación para todas las generaciones y para la humanidad entera.
3. Hace veinte años, al concluir el Año santo de la redención, entregué a los jóvenes la gran cruz de aquel jubileo. En aquella ocasión, los exhorté a ser discípulos fieles de Cristo, Rey crucificado, que "se nos presenta como Aquel que (...) libera al hombre de lo que limita, disminuye y casi destruye esta libertad en sus mismas raíces, en el alma del hombre, en su corazón, en su conciencia" (Redemptor hominis, 12). Desde entonces, la cruz sigue recorriendo numerosos países, como preparación para las Jornadas mundiales de la juventud. Durante sus peregrinaciones, ha recorrido los continentes: como antorcha que pasa de mano en mano, ha sido transportada de un país a otro; se ha convertido en el signo luminoso de la confianza que impulsa a las jóvenes generaciones del tercer milenio.

4. Queridos jóvenes, celebrando el vigésimo aniversario del inicio de esta extraordinaria aventura espiritual, permitidme que os renueve la misma consigna de entonces: "Os confío la cruz de Cristo. Llevadla por el mundo como señal del amor de nuestro Señor Jesucristo a la humanidad, y anunciad a todos que sólo en Cristo muerto y resucitado está la salvación y la redención" (Clausura del Año jubilar de la Redención, 22 de abril de 1984: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 29 de abril de 1984, p. 12). Ciertamente, el mensaje que la cruz comunica no es fácil de comprender en nuestra época, en la que se proponen y buscan como valores prioritarios el bienestar material y las comodidades. Pero vosotros, queridos jóvenes, ¡no tengáis miedo de proclamar en toda circunstancia el evangelio de la cruz! ¡No tengáis miedo de ir contra corriente!

5. "Cristo... se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó" (Flp 2, 6. 8-9). El admirable himno de la carta de san Pablo a los Filipenses acaba de recordarnos que la cruz tiene dos aspectos inseparables: es, al mismo tiempo, dolorosa y gloriosa. El sufrimiento y la humillación de la muerte de Jesús están íntimamente unidos a la exaltación y a la gloria de su resurrección. Queridos hermanos y hermanas; amadísimos jóvenes, tened siempre presente esta consoladora verdad. La pasión y la resurrección de Cristo constituyen el centro de nuestra fe y nuestro apoyo en las inevitables pruebas diarias. María, la Virgen de los Dolores y testigo silenciosa del gozo de la Resurrección, os ayude a seguir a Cristo crucificado y a descubrir en el misterio de la cruz el sentido pleno de la vida. ¡Alabado sea Jesucristo!”

jueves, 18 de marzo de 2010

Mensaje del Papa Benedicto XVI para la XXV Jornada Mundial de la Juventud

«Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?» (Mc 10,17

Ya está disponible en el sitio del Vaticano la versión en español del Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la XXV Jornada Mundial de la Juventud que se celebra en Roma el próximo Domingo de Ramos – 28 de marzo 2010. Es un mensaje especial y particular pues recuerda el “25 aniversario de la institución de la Jornada Mundial de la Juventud, querida por el Siervo de Dios Juan Pablo II como una cita anual de los jóvenes creyentes de todo el mundo. Fue una iniciativa profética que ha dado abundantes frutos, ofreciendo a las nuevas generaciones la oportunidad de encontrarse, de ponerse a la escucha de la Palabra de Dios, de descubrir la belleza de la Iglesia y de vivir experiencias fuertes de fe, que han llevado a muchos a la decisión de entregarse totalmente a Cristo. Esta XXV Jornada representa una etapa hacia el próximo Encuentro Mundial de jóvenes, que tendrá lugar en agosto de 2011 en Madrid, con la esperanza de que seáis muchos los que podáis vivir este evento de gracia.
Para prepararnos a esta celebración, quisiera proponeros algunas reflexiones sobre el tema de este año, tomado del pasaje evangélico del encuentro de Jesús con el joven rico: “Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?” (Mc 10,17). Un tema que ya trató, en 1985, el Papa Juan Pablo II en una Carta bellísima, la primera dirigida a los jóvenes.”
Son las primeras palabras del Papa Benedicto en un mensaje con una fuerte impronta al espíritu y al amor de nuestro querido Juan Pablo por los jóvenes. En el mensaje se presentan seis puntos:
1. Jesús encuentra a un joven- poniendo de relieve “la gran atención de Jesús hacia los jóvenes”,
2. Jesús lo miró y lo amó« Jesús se le quedó mirando con cariño»(Mc 10,21).
3. El descubrimiento del proyecto de vida «¿Qué tengo que hacer?». «¿Estoy satisfecho de mi vida? ¿Me falta algo?». «¿Qué he de hacer para que mi vida tenga pleno valor y pleno sentido?» (ibíd., n. 3). «Señor, ¿cuál es tu designio de Creador y de Padre sobre mi vida? ¿Cuál es tu voluntad? Yo deseo cumplirla».
4. ¡Ven y sígueme! Él llama a cada uno a seguirle con acciones concretas, a amarlo sobre todas las cosas y a servirle en los hermanos. ¡Él sabe dar un gozo profundo a quien responde con generosidad!
5. Orientados hacia la vida eterna «¿Qué haré para heredar la vida eterna?». estamos llamados a la eternidad. Dios nos ha creado para estar con Él, para siempre.
6. Los mandamientos, camino del amor auténtico ; Jesús le recuerda al joven rico los diez mandamientos, como condición necesaria para «heredar la vida eterna».

7. Os necesitamos “A pesar de las dificultades, ¡no os desaniméis, ni renunciéis a vuestros sueños! Al contrario, cultivad en el corazón grandes deseos de fraternidad, de justicia y de paz. El futuro está en las manos de quienes saben buscar y encontrar razones fuertes de vida y de esperanza"


Al final del Mensaje el Papa Benedicto XVI hace referencia a su Carta encíclica Caritas in veritate— refiriéndose específicamente a “algunos grandes retos actuales” “a los que estàis llamados a responder para construir un mundo más justo y fraterno. Son retos que requieren un proyecto de vida exigente y apasionante, en el que emplear toda vuestra riqueza según el designio que Dios tiene para cada uno de vosotros. No se trata de realizar gestos heroicos ni extraordinarios, sino de actuar haciendo fructificar los propios talentos y las propias posibilidades, comprometiéndose a progresar constantemente en la fe y en el amor” y finalmente invita en este Año Sacerdotal, " a conocer la vida de los santos, sobre todo la de los santos sacerdotes. Veréis que Dios los ha guiado y que han encontrado su camino día tras día, precisamente en la fe, la esperanza y el amor. Cristo os llama a cada uno de vosotros a un compromiso con Él y a asumir las propias responsabilidades para construir la civilización del amor. Si seguís su palabra, también vuestro camino se iluminará y os conducirá a metas altas, que colman de alegría y plenitud la vida."

miércoles, 17 de marzo de 2010

Al servicio de la vida



Acabo de recibir (tarda bastante en llegar a estas latitudes) el primer número de la revista “Totus Tuus” del año 2010 (enero-febrero) dedicado a la Vida, que contiene los siguientes artículos:

Editorial : Juan Pablo II defensor de la vida – Giovanni Battista Brunori
Evento: Proclamadas las virtudes heroicas: se acerca el final del viaje – Slawomir Oder
Presentación: Un profundo empeño al servicio del Evangelio d e la Vida
Mirosŀaw Mróz
Entrevista: Scaraffia: cada vez más difundida la cultura de la anticoncepción – Graziella Melina
Sociedad: Defensa de la vida: inquietud de Europa – Emanuela Micucci
Profundización: África, desinformación sobre el Sida y la contracepción – Vittorio Gepponi
Enseñanzas: Redescubrir el nexo inseparable entre vida y libertad – Juan Pablo II
Enseñanzas: Ataques a la vida: necesaria una llamada a la conciencia – Benedicto XVI
Voces de la Iglesia: Pequeñas Hermanas de las Maternidades Católicas: una vida al servicio de la Vida – Sor Marie Thomas Fabre
Sociedad: El valor de los cuidados paliativos: la experiencia de dos unidades – Francesco Indelicato
Profundización: El “no” a la pena de muerte se extiende por todo el mundo – Antonella Gaetani
La experiencia: Casa Betania en Roma : un gran foco de vida – Francesco Indelicato
Historia de Karol : El homenaje a la Humanae Vitae en el décimo aniversario de la encíclica - Cardenal Karol Wojtyla
Meditación: La vida es bella porque es un don de amor
Y Testimonios, Carta al Postulador e Intenciones de Oración.

Suscripciones : totustuus@vicariatusurbis.org

martes, 16 de marzo de 2010

"negarse a sí mismo" y "odiar su vida"?

"El que ama su vida, la pierde; y el que odia su vida en este mundo, la guardará para la vida eterna" (Jn 12, 25).2.


¿Qué significa "negarse a sí mismo" y "odiar su vida"?
Estas expresiones, mal interpretadas, han dado a veces una imagen del cristianismo como religión que mortifica lo humano, pero Jesús vino para que el hombre tenga vida y la tenga en abundancia (cf. Jn 10, 10). El hecho es que Cristo, contrariamente a los falsos maestros de ayer y de hoy, no engaña. Conoce a fondo al hombre, y sabe que, para alcanzar la vida, debe realizar un "paso", o sea, una "pascua" de la esclavitud del pecado a la libertad de los hijos de Dios, renunciando al "hombre viejo" para dar cabida al nuevo, redimido por Cristo."El que ama su vida, la pierde". Estas palabras no significan desprecio a la vida, sino, al contrario, auténtico amor a ella. Un amor que no desea este bien fundamental sólo para sí e inmediatamente, sino para todos y para siempre, en neto contraste con la mentalidad del "mundo". En realidad, siguiendo a Cristo por el "camino estrecho" es como se encuentra la vida; en cambio, quien elige el camino "espacioso" y cómodo, cambia la vida por satisfacciones efímeras, despreciando su dignidad y la de los demás.”

(Juan Pablo II Ángelus Domingo 4 de marzo de 2001)

domingo, 14 de marzo de 2010

Los tres momentos del hijo pródigo (3)

La Cuaresma es el tiempo de una espera particularmente amorosa de nuestro Padre en relación con cada uno de nosotros, que, aun cuando sea el más pródigo de los hijos, se haga, sin embargo, consciente de la dilapidación perpetrada, llame por su hombre al propio pecado, y finalmente se dirija hacía Dios con plena sinceridad.
Este hombre debe llegar a la casa del Padre. El camino que allí conduce, pasa a través del examen de conciencia, el arrepentimiento y el propósito de la enmienda. Como en la parábola del hijo pródigo, éstas son las etapas al mismo tiempo lógicas y sicológicas de la conversión. Cuando el hombre supere en sí mismo, en lo íntimo de su humanidad todas estas etapas; nacerá en él la necesidad de la confesión. Esta necesidad quizá lucha en lo vivo del alma con la vergüenza, pero cuando la conversión es verdadera y auténtica, la necesidad vence a la vergüenza: la necesidad de la confesión, de la liberación de lo pecados es más fuerte. Los confesamos a Dios mismo, aunque en el confesonario los escucha el hombre-sacerdote. Este hombre es el humilde y fiel servidor de ese gran misterio que se ha realizad, entre el hijo que retorna y el Padre.
En el período de Cuaresma esperan los confesonarios; esperan los confesores; espera el Padre. Podríamos decir que se trata de un período de particular solicitud de Dios para perdonar y absolver los pecados: el tiempo de la reconciliación:
Nuestra reconciliación con Dios, el retorno a la casa del Padre, se realiza mediante Cristo. Su pasión y muerte en la cruz se colocan entre cada una de las conciencias humanas, cada uno de los pecados humanos, y el infinito amor del Padre. Este amor, pronto aliviar y perdonar, no es otra cosa que la misericordia. Cada uno de nosotros en la conversión personal, en el arrepentimiento, en el firme propósito de la enmienda, finalmente en la confesión, acepta realizar una personal fatiga espiritual, que es prolongación y reverbero lejano de esa fatiga salvífica, que emprendió nuestro Redentor. He aquí cómo se expresa el Apóstol de la reconciliación con Dios: "A quien no conoció el pecado, le hizo pecado por nosotros para que en El fuéramos justicia de Dios" (2 Cor 5, 21). Por lo tanto emprendamos nuestro esfuerzo de conversión y de penitencia por El, con El y en El. Si no lo emprendemos, no somos dignos del nombre de Cristo, no somos dignos de la herencia de la redención.
"El que es de Cristo se ha hecho criatura nueva, y lo viejo pasó, se ha hecho nuevo. Mas todo esto viene de Dios, que por Cristo nos ha reconciliado consigo y nos ha confiado el ministerio de la reconciliación" (2 Cor 5, 17-18).”

Los tres momentos del hijo pródigo (2)


En mi post anterior Los tres momentos del hijo pródigo citaba palabras expresadas por el Venerable Juan Pablo II en su Audiencia del 17 de febrero de 1999.

Pero el Papa ya había hablado más extensamente de esos tres momentos en la Homilía del Domingo 16 de marzo de 1980 en su visita pastoral a la parroquia romana de San Ignacio de Antioquia, palabras que reproduzco aquí hoy Cuarto Domingo de Cuaresma:

“Por medio de la parábola del hijo pródigo, el Señor ha querido grabar y profundizar esta verdad, espléndida y riquísima, no sólo en nuestro entendimiento, sino también en nuestra imaginación, en nuestro corazón y en nuestra conciencia. Cuántos hombres en el curso de los siglos, cuántos de los de nuestro tiempo pueden encontrar en esta parábola los rasgos fundamentales de propia historia personal. Son tres los momentos clave en la historia de ese hijo, con el que se identifica, en cierto sentido, cada uno de nosotros, cuando se da al pecado.
Primer momento: El alejamiento. Nos alejamos de Dios, como se había alejado ese hijo del padre, cuando empezamos a comportarnos respecto a cada uno de los bienes que hay en nosotros, tal como él hizo con la parte de los bienes recibidos en herencia. Olvidamos que ese bien nos lo ha dado Dios como deber, como talento evangélico. Al operar con él, debemos multiplicar nuestra herencia, y, de ese modo, dar gloria a Aquel de quien la hemos recibido. Por desgracia, nos comportamos, a veces, como si ese bien que hay en nosotros, él bien del alma y del cuerpo, las capacidades, las facultades, las fuerzas, fuesen de nuestra propiedad exclusiva, de la que podemos servirnos y abusar de cualquier manera, derrochándola y disipándola.
Efectivamente, el pecado es siempre un derroche de nuestra humanidad, el derroche de nuestros valores más preciosos. Esta es la auténtica realidad, aun cuando pueda parecer, a veces, que precisamente el pecado nos permite conseguir éxitos. El alejamiento del Padre lleva siempre consigo una gran destrucción en quien lo realiza, en quien quebranta su voluntad, y disipa en sí mismo su herencia: la dignidad de la propia persona humana, la herencia de la gracia.
El segundo momento en nuestra parábola es el del retorno a la recta razón y del proceso de conversión. El hombre debe encontrar de nuevo dolorosamente lo que ha perdido, aquello de que se ha privado al cometer el pecado, al vivir en el pecado, para que madure en él ese paso decisivo: "Me levantaré e iré a mi Padre" (Lc 15, 18). Debe ver de nuevo el rostro de ese Padre, al que ha vuelto las espaldas y con quien ha roto los puentes para poder pecar "libremente", para poder derrochar "libremente" los bienes recibidos. Debe encontrarse con el rostro del Padre, dándose cuenta, como el joven de la parábola, de haber perdido la dignidad de hijo, de no merecer acogida alguna en la casa paterna. Al mismo tiempo, deberá desear ardientemente retornar. La certeza de la bondad y del amor que pertenecen a la esencia de la paternidad de Dios, deberá conseguir en él la victoria sobre la conciencia de la culpa y de la propia indignidad. Más aún, esta certeza deberá presentarse como el único camino de salida, para emprenderlo con ánimo y confianza.
Finalmente el tercer momento: El retorno. El retorno se desarrollará como habla Cristo de él en la parábola. El Padre espera y olvida todo el mal que el hijo ha cometido, y no tiene en consideración todo el derroche de que es culpable el hijo. Para el Padre solo hay una cosa importante: que el hijo ha sido encontrado; que no ha perdido hasta el fondo la propia humanidad; que, a pesar de todo, vuelva con el propósito resuelto de vivir de nuevo como hijo, precisamente en virtud de la conciencia adquirida de la indignidad y de la culpa.
"Padre, he pecado..., no soy digno de llamarme hijo tuyo" (Lc 15, 21).

sábado, 13 de marzo de 2010

Ministro de la misericordia


“Como administrador del sacramento de la Reconciliación, el sacerdote cumple el mandato de Cristo a los Apóstoles después de su resurrección: "Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedarán perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos'' (Jn 20, 22-23). ¡El sacerdote es testigo e instrumento de la misericordia divina! ¡Qué importante es en su vida el servicio en el confesionario! Precisamente en el confesionario se realiza del modo más pleno su paternidad espiritual. En el confesionario cada sacerdote se convierte en testigo de los grandes prodigios que la misericordia divina obra en el alma que acepta la gracia de la conversión. Es necesario, no obstante, que todo sacerdote al servicio de los hermanos en el confesionario tenga él mismo la experiencia de esta misericordia de Dios a través de la propia confesión periódica y de la dirección espiritual.
Administrador de los misterios divinos, el sacerdote es un especial testigo del Invisible en el mundo. En efecto, es administrador de bienes invisible e inconmensurables que pertenecen al orden espiritual y sobrenatural.”




viernes, 12 de marzo de 2010

"Tú, que permaneces fiel aun cuando nosotros te somos infieles"



Se cumplen hoy 10 años de la memorable Jornada del Perdón del Año 2000, que ya desarrollé en este post que invito visitar.

“Señor Dios,
tu Iglesia peregrina,
santificada siempre por ti con la sangre de tu Hijo,
acoge en su seno en cada época a nuevos miembros que brillan por su santidad
y a otros que, con su desobediencia a ti,
contradicen la fe profesada en el santo Evangelio.
Tú, que permaneces fiel
aun cuando nosotros te somos infieles,
perdona nuestras culpas
y concédenos ser entre los hombres
auténticos testigos tuyos.
Por Cristo nuestro Señor.

Campaña de oración por el pueblo de Chile



Invito elevar nuestras sinceras súplicas a
¡Santa María de la Esperanza, Virgen del Carmen y Madre de Chile!
por nuestros hermanos chilenos sometidos a esta tremenda prueba, que Ella como Madre los consuele, apuntale su esperanza y fortalezca su espíritu para que puedan sobrellevar tanta penuria y reconstruir sus vidas con valentía y fe.

¡Santa María de la Esperanza,
Virgen del Carmen y Madre de Chile!
Extiende tu escapulario, como manto de protección,
sobre las ciudades y los pueblos, sobre la cordillera y el mar,
sobre hombres y mujeres, jóvenes y niños,
ancianos y enfermos, huérfanos y afligidos,
sobre los hijos fieles y sobre las ovejas descarriadas.
Tú, que en cada hogar chileno tienes un altar familiar,
que en cada corazón chileno tienes un altar vivo,
acoge la plegaria de tu pueblo
[…]
Estrella de los mares y Faro de luz,
consuelo seguro para el pueblo peregrino,
guía los pasos de Chile en su peregrinar terreno,
para que recorra siempre senderos de paz y de concordia,
caminos de Evangelio, de progreso, de justicia y libertad.


Invito compartir y rezar con familiares y amigos esta primera parte de la Oración de Juan Pablo II durante su visita a Chile.

jueves, 11 de marzo de 2010

Cracovia y Roma: Dos Iglesias hermanas (9)



Cracovia y Roma: Dos Iglesias hermanas (9)

Electo a la Sede de Pedro, Juan Pablo II supo entablar rápidamente relaciones muy personales con la Iglesia de Roma

Así se presentó a los romanos y a todo el mundo católico: «A la Sede de Pedro en Roma sube hoy un Obispo que no es romano. Un Obispo que es hijo de Polonia. Pero desde este momento, también él se hace romano. Si, ¡romano! También porque es hijo de una nación cuya historia, desde sus primeros albores, y cuyas milenarias tradiciones están marcadas por un vínculo vivo, fuerte, jamás interrumpido, sentido y siempre vivido, con la Sede de Pedro; una nación que ha permanecido siempre fiel a esta Sede de Roma. ¡Oh, el designio de la Divina Providencia es inescrutable!» (22)


Durante la toma de posesión de su catedral romana exclamaba: «Me detengo en el umbral de este templo y os pido que me acojáis en el nombre del Señor. Os ruego que me acojáis como habéis acogido a mis predecesores […] como nuevo Obispo de Roma, deseo dar comienzo a mi ministerio para con el Pueblo de Dios de esta Ciudad y de esta diócesis, que por la misión de Pedro ha llegado a ser la primera en la gran familia de la Iglesia, en la familia de las diócesis hermanas»
Este Papa se siente verdaderamente civis romanis y nos explica los motivos hablando del nacimiento de Roma.«Esta fecha, […] no marca únicamente el comienzo de una sucesión de generaciones humanas que han habitado en esta ciudad, y a la vez en esta península; la fundación de Roma constituye también un comienzo para pueblos y naciones lejanas, que sienten un vínculo y una particular unidad con la tradición cultural latina, en sus contenidos más profundos. También yo, aunque venido aquí de la lejana Polonia, me siento ligado por mi genealogía espiritual a la fundación de Roma, así como toda la nación de la que provengo»

Cuando habla de Roma Juan Pablo II a menudo usa dos palabras : vocación y misión. Para él Roma es bajo muchos aspectos una ciudad mensaje. Al Papa polaco le merece una elevadísima opinión la vocación de esta ciudad, que al inicio de su pontificado celebraba asi: «¡Gloria a los mártires y confesores! ¡Gloria a Roma santa! ¡Gloria a los Apóstoles del Señor! ¡Gloria a las catacumbas y a las basílicas de la Ciudad Eterna!» (23)

Palabras reconfirmadas plenamente en el Gran Jubileo del año 2000 que según el Papa « manifiesta así, una vez más, la particular vocación que la divina Providencia ha reservado a Roma: ser el punto de referencia para la comunión y la unidad de toda la Iglesia y para la renovación espiritual de toda la humanidad.».

El “genio” de Roma en el pensamiento de este Pontífice no reside solamente en su glorioso pasado, sino también en un presente de constante redescubrimiento y revalorización.”


miércoles, 10 de marzo de 2010

Novena a San José


«José... hizo como el ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer» (Mt 1, 24).


Hoy comienza la novena a San José, Custodio del Redentor, patrono de la familia y de la Iglesia y se nos invita meditarla o rezarla de diversas maneras, Desde aquí sugiero meditar o leer varios puntos o quizás una unidad temática completa de la Exportación Apostólica Redemptoris Custos del Papa Juan Pablo II “sobre la figura y la misión de San José en la vida de Cristo y de la Iglesia.” dada a conocer el 15 de agosto - solemnidad de la Asunción de la Virgen María - , de 1989.
Invito visitar mis posts
y

San Buenaventura “santo doctor de la Iglesia” “hijo devoto y sucesor de San Francisco”



En la Audiencia General del 8 de marzo pasado el Santo Padre Benedicto XVI nos regalaba una breve historia de la vida de San Buenaventura , que sinceramente recomiendo leer completa. Al inicio el Santo Padre expresaba “Os confieso que, al proponeros este tema, siento cierta nostalgia, porque pienso en los trabajos de investigación que, como joven estudioso, realicé precisamente sobre este autor, especialmente importante para mí. Su conocimiento incidió notablemente en mi formación. Con gran gozo, hace algunos meses hice una peregrinación a su lugar natal, Bagnoregio, una pequeña ciudad italiana del Lacio, que custodia su memoria con veneración.”
Y agregaba el Papa Benedicto XVI: que “este santo doctor de la Iglesia “quiso presentar el auténtico carisma de Francisco, su vida y su enseñanza. Por eso recogió con gran celo documentos relativos al "Poverello" y escuchó con atención los recuerdos de quienes habían conocido directamente a Francisco. Nació así una biografía del santo de Asís bien fundada históricamente, titulada Legenda Maior, redactada también de forma más sucinta, y llamada por eso Legenda minor. La palabra latina, a diferencia de la italiana, no indica un fruto de la fantasía, sino, al contrario, "Legenda" significa un texto autorizado, "para leer" oficialmente. En efecto, el capítulo general de los Frailes Menores de 1263, reunido en Pisa, reconoció en la biografía de san Buenaventura el retrato más fiel del fundador y se convirtió en la biografía oficial del santo”.

El 13 de noviembre de 2000 al ser nombrado miembro de la Academia Pontificia de las Ciencias el Cardenal Joseph Ratzinger cumpliendo con la rutina de presentaciones que realizan los nuevos académicos ya se había referido a esos trabajos suyos de investigación y a su descubrimiento de ciertos aspectos del teólogo franciscano San Buenaventura :
“Mi trabajo postdoctoral se centró en San Buenaventura, un teólogo franciscano del siglo XIII. Descubrí un aspecto de la teología de Buenaventura no basado en la literatura previa, a saber, su relación con una nueva idea de historia concebida por Joaquín de Fiore en el siglo XII. Joaquín entendió la historia como la progresión desde un período del Padre (un tiempo difícil para los seres humanos bajo la ley), a un segundo período de la historia, el del Hijo (con más libertad, más franqueza, más fraternidad), a un tercer período de la historia, el período definitivo de la historia, el tiempo del Espíritu Santo. Según Joaquín, éste debió ser un tiempo de reconciliación universal, de reconciliación entre el este y el oeste, entre cristianos y judíos, un tiempo sin ley (en el sentido paulino), un tiempo de verdadera fraternidad en el mundo. La interesante idea que descubrí fue que una significativa corriente entre los franciscanos estaba convencida de que San Francisco de Asís y la Orden Franciscana marcaron el principio de este tercer período de la historia, y fue su ambición actualizarlo; Buenaventura mantuvo un diálogo crítico con esta corriente”

martes, 9 de marzo de 2010

Porque Karol Wojtyla eligió llamarse Juan Pablo II



(Lo explicaba en su primera Encíclica Redemptor Hominis del 4 de marzo de 1979, primer domingo de cuaresma)
“He escogido los mismos nombres que había escogido mi amadísimo Predecesor Juan Pablo I. En efecto, ya el día 26 de agosto de 1978, cuando él declaró al Sacro Colegio que quería llamarse Juan Pablo —un binomio de este género no tenía precedentes en la historia del Papado— divisé en ello un auspicio elocuente de la gracia para el nuevo pontificado. Dado que aquel pontificado duró apenas 33 días, me toca a mí no sólo continuarlo sino también, en cierto modo, asumirlo desde su mismo punto de partida. Esto precisamente quedó corroborado por mi elección de aquellos dos nombres. Con esta elección, siguiendo el ejemplo de mi venerado Predecesor, deseo al igual que él expresar mi amor por la singular herencia dejada a la Iglesia por los Pontífices Juan XXIII y Pablo VI y al mismo tiempo mi personal disponibilidad a desarrollarla con la ayuda de Dios.
A través de estos dos nombres y dos pontificados conecto con toda la tradición de esta Sede Apostólica, con todos los Predecesores del siglo xx y de los siglos anteriores, enlazando sucesivamente, a lo largo de las distintas épocas hasta las más remotas, con la línea de la misión y del ministerio que confiere a la Sede de Pedro un puesto absolutamente singular en la Iglesia. Juan XXIII y Pablo VI constituyen una etapa, a la que deseo referirme directamente como a umbral, a partir del cual quiero, en cierto modo en unión con Juan Pablo I, proseguir hacia el futuro, dejándome guiar por la confianza ilimitada y por la obediencia al Espíritu que Cristo ha prometido y enviado a su Iglesia. Decía Él, en efecto, a los Apóstoles la víspera de su Pasión: «Os conviene que yo me vaya. Porque, si no me fuere, el Abogado no vendrá a vosotros; pero, si me fuere, os lo enviaré».5 «Cuando venga el Abogado que yo os enviaré de parte del Padre, el Espíritu de verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí, y vosotros daréis también testimonio, porque desde el principio estáis conmigo».6 «Pero cuando viniere aquél, el Espíritu de verdad, os guiará hacia la verdad completa, porque no hablará de sí mismo, sino que hablará lo que oyere y os comunicará las cosas venideras».7

lunes, 8 de marzo de 2010

Mujer la Iglesia nos da gracias!

FELIZ DIA A TODAS !!!


“En el Año Mariano la Iglesia desea dar gracias a la Santísima Trinidad por el «misterio de la mujer» y por cada mujer, por lo que constituye la medida eterna de su dignidad femenina, por las «maravillas de Dios», que en la historia de la humanidad se han cumplido en ella y por medio de ella.


En definitiva, ¿no se ha obrado en ella y por me

dio de ella lo más grande que existe en la historia del hombre sobre la tierra, es decir, el acontecimiento de que Dios mismo se ha hecho hombre?

La Iglesia, por consiguiente, da gracias por todas las mujeres


y por cada una: por las madres,


las hermanas,


l

as esposas; por las mujeres consagradas a Dios en la virginidad; por las mujeres dedicadas a tantos y tantos seres humanos que esperan el amor gratuito de otra persona; por las mujeres que velan por el ser humano en la familia, la cual es el signo fundamental de la comunidad humana; por las mujeres que trabajan profesionalmente, mujeres cargadas a veces con una gran responsabilidad social; por las mujeres «perfectas» y por las mujeres «débiles».


Por todas ellas, tal como salieron del corazón de Dios en toda la belleza y riqueza de su femineidad, tal como han sido abrazadas por su amor eterno; tal como, junto con los hombres, peregrinan en esta tierra que es «la patria» de la familia humana, que a veces se transforma en «un valle de lágrimas».

Tal como asumen, juntamente con el hombre, la responsabilidad común por el destino de la humanidad, en las necesidades de cada día y según aquel destino definitivo que los seres humanos tienen en Dios mismo, en el seno de la Trinidad inefable.
La Iglesia expresa su agradecimiento por todas las manifestaciones del «genio» femenino aparecidas a lo largo de la historia, en medio de los pueblos y de las naciones; da gracias por todos los carismas que el Espíritu Santo otorga a las mujeres en la historia del Pueblo de Dios, por todas las victorias que debe a su fe, esperanza y caridad; manifiesta su gratitud por todos los frutos de santidad femenina.
La Iglesia pide, al mismo tiempo, que estas inestimables «manifestaciones del Espíritu» (cf. 1 Cor 12, 4 ss.), que con grande generosidad han sido dadas a las «hijas» de la Jerusalén eterna, sean reconocidas debidamente, valorizadas, para que redunden en común beneficio de la Iglesia y de la humanidad, especialmente en nuestros días. Al meditar sobre el misterio bíblico de la «mujer», la Iglesia ora para que todas las mujeres se hallen de nuevo a sí mismas en este misterio y hallen su «vocación suprema».
Que María, que «precede a toda la Iglesia en el camino de la fe, de la caridad y de la perfecta unión con Cristo»,(63) nos obtenga también este «fruto» en el Año que le hemos dedicado, en el umbral del tercer milenio de la venida de Cristo”

domingo, 7 de marzo de 2010

Dignidad matrimonial: Una vocación (3 capìtulos)

Invito visitar mis posts de la Cuaresma del año pasado con la traducción al español de Dignidad matrimonial: Una vocación
Mensaje cuaresmal del Cardenal Karol Wojtyla en Cracovia, 1978
(Su última Cuaresma en Cracovia)

Vamos Chile! Color esperanza – Diego Torres

Ya entonó y alegró otros momentos, inolvidables, entrañables!

Ahora le toca animar a Chile
encarando el futuro con animo, esperanza y coraje!
VAMOS CHILE!!!

Sé que hay en tus ojos con solo mirar,
que estás cansado de andar y de andar
y caminar girando siempre en un lugar.
Sé que las ventanas se pueden abrir,
cambiar el aire depende de ti,

te ayudará, vale la pena una vez más.

Saber que se puede, querer que se pueda
quitarse los miedos, sacarlos afuera,
pintarse la cara color esperanza,
tentar al futuro con el corazón.
Es mejor perderse que nunca embarcar,
mejor tentarse a dejar de intentar,
aunque ya ves que no es tan fácil empezar.
Sé que lo imposible se puede lograr,
que la tristeza algún día se irá
y así será, la vida cambia y cambiará.

Sentirás que el alma vuela
por cantar una vez más.
Saber que se puede, querer que se pueda
quitarse los miedos, sacarlos afuera,
pintarse la cara color esperanza,
tentar al futuro con el corazón (BIS)
Vale más poder brillar
que solo buscar ver el sol.
Pintarse la cara color esperanza,
tentar al futuro con el corazón
Saber que se puede, querer que se pueda
tentar al futuro con el corazón.

sábado, 6 de marzo de 2010

Oración de Juan Pablo II a la Virgen del Pilar


¡Dios te salve María, Madre de Cristo y de la Iglesia! ¡Dios te salve, vida, dulzura y esperanza nuestra!

A tus cuidados confío esta tarde las necesidades de todas las familias de España, las alegrías de los niños, la ilusión de los jóvenes, los desvelos de los adultos, el dolor de los enfermos y el sereno atardecer de los ancianos.
Te encomiendo la fidelidad y abnegación de los ministros de tu Hijo, la esperanza de quienes se preparan para ese ministerio, la gozosa entrega de las vírgenes del claustro, la oración y solicitud de los religiosos y religiosas, la vida y empeño de cuantos trabajan por el reino de Cristo en estas tierras.
En tus manos pongo la fatiga y el sudor de quienes trabajan con las suyas; la noble dedicación de los que transmiten su saber y el esfuerzo de los que aprenden; la hermosa vocación de quienes con su ciencia y servicio alivian el dolor ajeno; la tarea de quienes con su inteligencia buscan la verdad.
En tu corazón dejo los anhelos de quienes, mediante los quehaceres económicos, procuran honradamente la prosperidad de sus hermanos; de quienes, al servicio de la verdad, informan y forman rectamente la opinión pública; de cuantos, en la política, en la milicia, en las labores sindicales o en el servicio del orden ciudadano, prestan su colaboración honesta en favor de una justa, pacífica y segura convivencia.
Virgen Santa del Pilar: Aumenta nuestra fe, consolida nuestra esperanza, aviva nuestra caridad.
Socorre a los que padecen desgracias, a los que sufren soledad, ignorancia, hambre o falta de trabajo.
Fortalece a los débiles en la fe.
Fomenta en los jóvenes la disponibilidad para una entrega plena a Dios.
Protege a España entera y a sus pueblos, a sus hombres y mujeres. Y asiste maternalmente, oh María, a cuantos te invocan como Patrona de la Hispanidad. Así sea.

Virgen del Pilar “faro esplendente”

Continuando con las “peregrinaciones marianas” el Domingo 15 de noviembre de 1987 El santo Padre Juan Pablo II dirigía su pensamiento a la Virgen del Pilar en Zaragoza (España), "cuya basílica tuve la alegría de visitar, - decía – y agregaba "y cumplir un anhelo que ya antes deseaba poder realizar, de mostrarme como hijo devoto de María ante el Pilar sagrado" (Homilía, 6 de noviembre de 1982). Así comentaba brevemente la historia del Santuario y agregaba palabras de su magisterio:
“Este santuario venerable, construido a orillas del río Ebro, es un símbolo grandioso de la presencia de María desde los comienzos de la predicación de la Buena Nueva en la Península Ibérica. Según una tradición local muy antigua, la Virgen se apareció al Apóstol Santiago en Zaragoza para confortarlo, y le prometió su ayuda y su asistencia materna en la obra de la predicación apostólica. Más aún, como signo de su protección, Ella le dejó una columna de mármol que, a lo largo de los siglos, ha sido guardada devotamente en la santa capilla, que después dio nombre al santuario.
2. Desde entonces "el Pilar de Zaragoza" (como se le llama en España), es considerado "el símbolo de la firmeza de fe de los españoles" (Homilía, cit.), y es al mismo tiempo una indicación del camino que lleva al conocimiento de Cristo por medio de la predicación apostólica. En este sentido, se cumple de forma significativa lo que he escrito al respecto en la Encíclica Redemptoris Mater: "Los que a través de los siglos, de entre los diversos pueblos y naciones de la tierra, acogen con fe el misterio de Cristo, Verbo encarnado y Redentor del mundo, no sólo se dirigen con veneración y recurren con confianza a María como a su Madre, sino que buscan en su fe el sostén para la propia fe" (n. 27).
[,,,]
Los cristianos de España han visto en el "pilar" una clara analogía con esa columna que guió la peregrinación del pueblo de Israel hacia la Tierra prometida (cf. Núm 14, 14). Y así, a lo largo de los siglos, ellos han podido cantar: "Columnam ducem habemus" (cf. Misa de la Virgen del Pilar, ant. de entrada). Sí, tenemos como guía una columna que acompaña al nuevo Israel, a la Iglesia, en su peregrinar hacia la Tierra prometida, que es Cristo el Señor. La Virgen del Pilar es el "faro esplendente", el "trono de gloria", que guía y consolida la fe de un pueblo que no se canta de repetir en la Salve Regina: "Muéstranos a Jesús"

En el trayecto de su visita apostólica a Santo Domingo y Puerto Rico en 1984 el Santo Padre Juan Pablo II en su breve escala en Zaragoza celebro la Santa Misa en la Explanada de la «Avenida de los Pirineos» y en la homilía recordaba :”hace casi dos años, en esta misma ciudad de Zaragoza tuve la alegría de postrarme a los pies de la Virgen del Pilar, y de evocar aquí, ante la Patrona de la Hispanidad, la proximidad del centenario del descubrimiento y evangelización de América, os dije que tal conmemoración era “una cita a la que la Iglesia no puede faltar” (Acto mariano nacional en honor de la Virgen del Pilar,

viernes, 5 de marzo de 2010

La importancia de la figura paterna en el núcleo familiar de Karol Wojtyla


“La figura paterna identificada con la seriedad y el sentido de responsabilidad típicos de un militar de la vieja guardia, fue esencial para el pequeño Karol, sobre todo después de la muerte prematura de la madre Emilia en 1929 y del hermano mayor Edmundo, en 1932. Karol no se cansaba de contarle a sus amigos que tenía grabada profundamente en su espíritu la imagen del padre que de pie junto a la tumba de Edmundo (muerto en servicio durante una epidemia de escarlatina) repetía «Hágase Tu voluntad»

Con su hermano Edmundo Karol había descubierto a los once años la que seria una de sus pocas diversiones: escalar los Montes Tatra. Después de la muerte de Edmundo, seria el padre quien lo acompañaría a hacer largas caminatas por las montañas.
Su familia estaba profundamente ligada a las tradiciones polacas y enraizada en la fe católica. La impronta mas fuerte en su formación espiritual le viene indudablemente del padre, pero también la madre Emilia influye en su maduración humana marcando su espíritu con una fina sensibilidad que luego encontró expresión en la dimensión mariana de su misticismo”

(Perché e santo de Slawomir Oder capitulo 1ro “El hombre”, Rizzoli 2010)

miércoles, 3 de marzo de 2010

Visita cardenal Stanislaw Dziwisz a Cuba (6)


Adiós Cuba!
Su partida bajo una “impertinente llovizna”
el sitio de la Arquidiócesis la recordaba como
“la partida de nuestra patria del Santo Padre Juan Pablo II. En aquella ocasión, el 25 de enero de 1998, el Papa, saliéndose del texto oficial que había preparado para la ocasión (que resumía en cierto modo su visita pastoral a Cuba), improvisó:
“Una última palabra sobre la lluvia: Ahora ha cesado, pero después de mi visita a la Catedral de La Habana ha llegado una lluvia bastante fuerte. Me ponía la cuestión de por qué después de estos días calurosos, después de este Santiago de Cuba donde hacía grande calor... ¡lluvia! Podía ser un signo porque los cielos cubanos lloran porque el Papa se va, porque nos está dejando... pero sería una hermenéutica superficial. Cuando nosotros cantamos en la liturgia en Adviento: “Cielos lloved vuestra justicia”, aquella me parece la hermenéutica más profunda. Nuestra lluvia de las últimas horas de permanencia en Cuba puede significar un Adviento: “Cielos lloved vuestra Justicia, ábrete tierra has germinar al Salvador”, y yo quiero expresar mis votos porque esta lluvia sea un signo bueno de un nuevo Adviento de vuestra historia”, concluía el Papa.
Y agregaba el comentario
“Que esta visita a Cuba del Cardenal Dziwisz, quien sirvió como Secretario por casi cuatro décadas al Papa Juan Pablo II… haga germinar en Cuba los frutos de la semilla lanzada por el sembrador, conscientes de que unas, como en la parábola evangélica, caerán a lo largo del camino y serán pisadas; otras serán comidas por las aves, otras caerán sobre corazones de piedra y, después de brotar, se secarán; otras caerán en medio de obstáculos y, aún germinando y creciendo en medio de ellos, se dejarán ahogar por los obstáculos. No obstante, tenemos la confianza y la certeza de que una parte de las semillas caerá en tierra buena y creciendo darán fruto y fruto abundante.
¿Una palabra conclusiva sobre la visita del Cardenal Dziwisz a Cuba?
– termina diciendo el informe de la Arquidiócesis. Ella no puede ser otra que la que da el propio Jesús al finalizar la parábola del sembrador: “El que tenga oídos para oír, que oiga” (Mc 4, 9).

Visita cardenal Stanislaw Dziwisz a Cuba (5)


El Seminario “la pupila de sus ojos”

“1. Doy gracias a Dios, Señor de la Historia y de nuestros destinos que me ha permitido venir hasta esta tierra, calificada por Cristóbal Colon como «la más hermosa que ojos humanos han visto». Estas fueron las primeras palabras que pronuncio el Santo Padre Juan Pablo II al llegar a Cuba el 21 de enero de 1998. En ese entonces lo acompañe como su secretario. Hasta hoy llevo en el corazón el recuerdo de esta extraordinaria visita de 5 días del sucesor de San Pedro en este noble país. Ahora, he venido a Cuba por invitación del Pastor de esta Arquidiócesis el Cardenal Arzobispo de La Habana. Vengo de Polonia, de Cracovia la patria y la ciudad de Juan Pablo II como Pastor de la Iglesia cracoviana. Les traigo los saludos de nuestros sacerdotes y seminaristas, al igual que de todos los fieles de Polonia entera. La historia de mi Patria, Polonia, ubicada en el centro de Europa, siempre fue muy difícil. A lo largo de los siglos hemos experimentado muchas guerras, invasiones, sufrimientos. Sabemos lo que significa perder la soberanía. Hoy damos gracias a la providencia divina porque podemos vivir en un país libre donde la Iglesia puede cumplir su misión”
[…]
“2. Karol Wojtyla no tuvo un camino fácil de sacerdocio. Inició sus estudios en la Universidad: después de un año se vio obligado a interrumpirlos porque estalló la II Guerra Mundial y el joven Karol se volvió por unos años un simple obrero de la cantera. Fue un trabajo duro. Luego, entró en un semanario diocesano clandestino. Recibió la ordenación sacerdotal el 1ro de noviembre de 1946. Como Arzobispo de la Iglesia de Cracovia el Cardenal Karol Wojtyla cuidaba mucho la formación de sus seminaristas. Consideraba el seminario como “la pupila de sus ojos” como la más preciosa institución y ambiente de la Iglesia… El seminario prepara el futuro de la Iglesia. Prepara a los hombres, quienes en nombre de Jesucristo van a anunciar al mundo la Buena Nueva. Prepara a los hombres a quienes Cristo dirigió la invitación “Síganme, que yo los haré pescadores de hombres (Mc 1,17)

Visita cardenal Stanislaw Dziwisz a Cuba (4)

“¡Escuchen la voz de Cristo!”

“2. Antes de llegar a esta celebración… repasé lo que Juan Pablo II dijo a los jóvenes cubanos en el mensaje que les dirigió en Camagûey. El siguiente es un breve fragmento de sus palabras. “He venido a cuba como mensajero de la verdad y la esperanza para traerles la Buena Noticia, para anunciarles «el amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro» (Rm. 8,39). Solo este amor puede iluminar la noche de la soledad humana: solo él es capaz de conformar la esperanza de los hombres en la búsqueda de la felicidad (…) Y el Papa continuó diciendo: “¡Escuchen la voz de Cristo! En la vida de ustedes esta pasando Cristo y les dice: «Síganme». No se cierren a su amor. No pasen de largo. Acojan su palabra. Cada uno ha recibido de él un llamado. El conoce el nombre de cada uno. Déjense guiar por Cristo en la búsqueda de lo que les puede ayudar a realizarse plenamente. Abran las puertas de su corazón y de su existencia a Jesús «el verdadero héroe, humilde y sabio, el profeta de la verdad y del amor, el compañero y el amigo de la juventud».

[…]
Se aproxima el quinto aniversario de la ausencia física del Papa Juan Pablo II. A lo largo de los treinta y nueve años durante los cuales he estado junto a él he podido observar su oraciòn y trabajo, su servicio a la Iglesia en Cracovia y luego en el mundo entero. He sido testigo de su santidad de su entrega incondicional a Dios, su insuperable servicio. El le entregó a Jesucristo su corazón entero, por eso proclamaba el Evangelio en todos los continentes. Por eso esperamos con fervor el momento en que este gran servidor de Dios sea llevado a los altares.
Así podrá ser aún más nuestro compañero de viaje. Nos ayudar a descifrar las señales presentes en el mundo contemporáneo y a enfrentar nuevos desafíos. El desde un primer momento nos dijo: ¡No tengan miedo de acoger a Cristo y de aceptar su potestad (…) ¡No teman! ¡Abran más todavía abran de par en par las puertas a Cristo! (…) Permitan que Cristo hable al hombre. ¡Sólo él tiene palabras de vida, sí de vida eterna (22/10/1979) Estas palabras siguen estando vigentes. Tomémoslas como un regalo y como un deber que hemos de cumplir.
Como ustedes saben Juan Pablo II era profundamente mariano. Como no recordar estando yo tan cerca de èl la gran emoción que le embargó cuando el 24 de enero de 1998 en Santiago de Cuba, coronó la bellísima y querida imagen de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, Madre, Reina y Patrona de Cuba. De la mano de Maria “abran de par en par las puertas a Cristo” ¡Se los deseo de todo corazón!”

(de la Homilía pronunciada por el Eminentísimo Sr. Cardenal Stanislaw Dziwisz, Arzobispo de Cracovia en la Eucarística celebrada con los jóvenes en la Parroquia de San Francisco de Paula, Arquidiócesis de La Habana el 23 de febrero de 2010)

Visita cardenal Stanislaw Dziwisz a Cuba (3)


El secreto de Juan Pablo II.
“4. Quien fue Juan Pablo II? ¿Cuál es la clave para entender su extraordinaria personalidad, sus enormes logros, y el entusiasmo de fe que despertaba en los corazones de los millones de hombres y mujeres en todos los continentes? Personalmente estoy convencido de que pudo tanto porque sobre todo fue un hombre de Dios. Esta era la piedra angular de su identidad. Vivió con Dios y para Dios desde su juventud. Era creíble porque vivía de lo que decía. No tuvimos ni tenemos la posibilidad de incursionar en los secretos de su alma, pero la verdad de su profunda relación con Dios era evicdente para todo el que se encontraba con èl. Tanto más si alguien compartía con el la vida, las penas, y las obligaciones diarias. Karol Wojtyla fue un hombre de oración y de permanente unión con el Señor. En el centro de su existencia estaba Jesucristo. Se identificaba con él y con su Evangelio, con su misión salvadora.
La santidad de Juan Pablo II fue auténtica y al mismo tiempo, ordinaria, es decir normal. No hacia alarde de santidad. La percibían quienes entraban en contacto con èl. Fue un auténtico místico cuya profundidad espiritual no le separaba de la tierra, del hombre ni de sus asuntos. Y este es otro rasgo de supertonalidad. Era un observador perspicaz y cuidadoso de la realidad. Disponía de una gran inteligencia. Sabía desarrollar consideraciones y reflexiones filosóficas. Al mismo tiempo fue un hombre de acción. Perciba las direcciones de los movimientos. Todo esto formaba parte de su personalidad de Pastor, en otras palabras de guìa.
Juan Pablo II conocía los problemas y las esperanzas del mundo contemporáneo y del hombre. Sabia que la respuesta definitiva a los problemas y alas esperanzas solo la puede ofrecer Jesucristo. Por esta razón su visión de la realidad era profundamente cristocéntrica y la hizo presente a toda la Iglesia, convenciendo y movilizando.
Fue un hombre que compartía con los demás la profundidad de su existencia espiritual y quería transformar nuestro mundo para que fuera más de Dios, y así mas humano. Guió a la Iglesia entra por los caminos de la fe. Podemos entonces decir que su misión fue la mística del servicio. Dos lo guiaba como hombre y él, a su vez conducía al hombre hacia Dios. Así fue su servicio a Dios y simultáneamente a la Iglesia, al hombre y al mundo. He aquí el secreto de Juan Pablo II.

(del Mensaje del cardenal Stanislaw Dziwisz en la presentación de la película “Testimonio” en la Catedral de La Habana el 24 de febrero de 2010.
(texto completo de su Mensaje en el sitio del Arzobispado de San Cristóbal de La Habana)

Visita cardenal Stanislaw Dziwisz a Cuba (2)


Sia lodato Gesucristo
Fernando E. Pijuan Rojas, seminarista del 2do año de Teología del Seminario San Carlos y San Ambrosio.
La Habana, 24 de febrero de 2010.

“Con un espìritu, profundamente catòlico, comenzamos las últimas horas de la mañana de ayer en el Seminario San Carlos y San Ambrosio. Hacia las 10.30 se reunió con nosotros el Emmo. Sr. Cardenal Stanislaw Dziwisz, Arzobispo de Cracovia y Secretario del Venerable Juan Pablo II. El Arzobispo en cuanto llego al Aula Magna pronuncio la jaculatoria Sia lodato Gesucristo, la cual siempre pronunciaba el papa polaco al comenzar cualquier audiencia o reunión. Tras habernos dirigido unas palabras en español, respondió brevemente a algunas inquietudes formuladas por los presentes.
En primer lugar nos hablo un poco de la vida eclesial en Polonia durante le comunismo y después de él, luego a partir de las preguntas nuestras fue esbozando la figura de Juan Pablo II como el sacerdote fiel, hombre de la liturgia, hombre de los jóvenes, a los cuales veía como receptores de su mensaje central “No tengáis miedo, abrid las puertas a Cristo” y a la vez los exhortaba a ser transmisores de esto a todo el mundo. Recalcó su profunda convicción ante la misión que Dios le confiaba , al punto de preferir la muerte cuando se da cuenta en sus últimos días que su condición física no le permitía ni bendecir ni hablar a las gentes. Juan Pablo II, afirmó Dziwisz, era un hombre fuerte, defensor de la vida y los pobres, y su fuerza tenia como fuente la oración, la adoración eucarística, los ejercicios piadosos, el tomar distancia de las noticias sensacionalistas y a menudo falsas para solo clavar su mirada en Cristo y éste crucificado. También nos comento el Cardenal acerca de su convivencia con él, catalogándola de familiar, aunque el veía en el Papa Juan Pablo II a su padre y maestro, mas que a su amigo.
Como colofón del encuentro, hacia las doce del día el obispo rezo el Ángelus, e impartió la bendición. Su voz grave y discreta, su español un poco difícil de entender, su carácter jovial y su talante profundamente sacerdotal nos evocaba la figura del anciano Papa cuando visito nuestra patria en 1998.

Visita cardenal Stanislaw Dziwisz a Cuba (1)

Silencioso y sereno - su característica forma de ser - el cardenal Stanislaw Dziwisz visito Cuba, siguiendo los pasos de aquel viaje apostólico histórico del Papa Juan Pablo II de 1998, memorable para Cuba y los cubanos y todos quienes pudimos verlo por TV. El motivo oficial de su viaje era presentar el documental “Testimonio”,
basado en su libro "Una vida con Karol"
(en colaboración con Gian Franco Svidercoschi) . La película dirigida por el polaco Pawel Pitera y narrado por el actor británico Michael York fue presentada en la catedral de la ciudad.
Dentro de un permiso de tres días (22 al 25 de febrero 2010) de permanencia el cardenal Dziwisz aprovechó la estadía en Cuba para realizar visitas al clero local; se reunió con comunidades religiosas y seminaristas cubanos. También celebró la Santa Misa para los jóvenes en la parroquia San Francisco de Sales, visitó las obras del nuevo seminario San Carlos y San Ambrosio (cuya primera piedra bendijo el Santo Padre Juan Pablo II durante su visita a Cuba en 1998) que se construye en La Habana, recorrió las instalaciones del Centro católico de bioética Juan Pablo II, se reunió con representantes de las autoridades polacas y saludó a niños y ancianos.


martes, 2 de marzo de 2010

Orgulloso de haber nacido en 1920

“El 25 de agosto de 1920, las divisiones armadas polacas llegaron a la frontera rusa, terminando con esto las acciones de persecución a los asustados soldados soviéticos. La batalla de Varsovia tuvo un gran y sorprendente final… La batalla por Varsovia se convirtió en el punto de giro de toda la historia de la guerra polaco-bolchevique. De no ser por «el milagro sobre el Vístula», como los polacos llaman popularmente a la victoria, las fuerzas bolcheviques probablemente habrían llegado a Alemania y después al occidente de Europa, lo cual con seguridad habría conducido a perturbar el famoso “balance of power” posnapoleónico y en consecuencia habría provocado la inundación del continente con la propaganda bolchevique. La victoria en la batalla de Varsovia –por si fuera poco, lograda con fuerzas de una sola nación fue sin lugar a dudas decisiva para la historia y la conformación de la actual Europa y, en efecto, del mundo”.
(tomado de Aspectos políticos de la guerra polaco-bolchevique de 1920 - Henryk Kobierowski) Pensamiento y Cultura, Vol 7 (2004)

“Profundamente enraizado en la tierra que lo había visto nacer y que siempre guardo en su corazón, aun siendo Papa, cuando su apostolado se extendió a todo el mundo, Juan Pablo II se sentía orgulloso de haber nacido en 1920, el año del «milagro sobre el Vistola”»
Su padre, suboficial del ejercito austrohúngaro en tiempos de la 1ra guerra mundial había participado en aquella batalla contra la armada rusa - como teniente del ejercito polaco, al mando del mariscal Pilsudski – y después le contaría con orgullo a su hijo Karol que el éxito de aquel enfrentamiento se debia también, según la tradición, a Nuestra Señora que había impedido que las tropas de Lenin y de Trotski invadieran Polonia y desde alli toda Europa para cumplir asi los planes revolucionarios soviéticos.”

(Slawomir Oder/Saverio Gaeta “Perchè e santo” 1er capitulo – El hombre (Rizzoli, 2010)

lunes, 1 de marzo de 2010

Colombia emite estampilla en homenaje a Juan Pablo II

Con motivo del Congreso Internacional Legado de Juan Pablo II El Magno realizado en Bogotá, D. C. Colombia entre el 19 y el 20 de febrero pasado, el Gobierno de Colombia, por intermedio del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, autorizó una emisión postal.

(Colombia ya había hecho una emisión especial en 1986 con motivo de la visita de S .S. Juan Pablo II a Colombia, de tres estampillas de $ 24, $ 55 y $ 60 y una hoja filatélica de $ 200)

El acto de lanzamiento de la estampilla “Legado de Juan Pablo II El Magno”, se realizó dentro del marco del Congreso Internacional Legado de Juan Pablo II, organizado por la Escuela de Educación y Periodismo de la Universidad Sergio Arboleda, en el muy elegante Club el Nogal, en la ciudad de Bogotá, D.C., Colombia, con la presencia de distinguidas personalidades y ponentes de diferentes naciones asistentes al Congreso. Afitecol estuvo presente en el lanzamiento.
La emisión “Legado de Juan Pablo II El Magno” fue autorizada mediante Resolución Nº 00139 del 5 de febrero de 2010 del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, consta de 14.000 hojas bloque, para un total de 126.000 estampillas.
La hoja bloque. La presentación de la emisión se hace en una hoja bloque de nueve estampillas.

La estampilla. La estampilla, que muestra al pontífice Juan Pablo II en estado de contemplación, con base en una foto del Vaticano, tiene un valor facial de $ 4.400, un tamaño de 20 x 30 mm, en policromía, papel sopal y goma tropicalizada. El diseño estuvo a cargo de Zayda Quevedo M.
El sobre de primer día.
Se imprimieron 800 sobres numerados de primer día de servicio, siendo éste el 19 de febrero de 2010.

(fuente: Afitecol)