Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

viernes, 4 de noviembre de 2011

La Cruz que abrazaba Juan Pablo II aquel Viernes Santo de 2005



Fue el último Viernes Santo que lo tuvimos entre nosotros.
He tomado los datos de un precioso libro comprado en Polonia (en inglés;) titulado He liked Tuesdays best (una conversación entre Mieczyslaw Mokrzycki (*) y Brygida Grysiak, Wydawnictwo M, Krakow 2011).


El padre Mokrzycki le pregunto en una oportunidad a Arturo Mari cual de las tantas fotografías suyas elegiría como símbolo del pontificado de Juan Pablo II y el “fotógrafo de seis papas” le respondió que escogería su última foto del Santo Padre en vida.
Se trata de la fotografía tomada durante el Vía Crucis del 2005: Juan Pablo II en su capilla privada abrazado a la Cruz, unido a Cristo y a los fieles congregados en el Coliseo. El Papa ya no podría hacer el camino de la Cruz de estación en estación, así que lo hizo unido a los fieles en sus pensamientos y en su oración desde su capilla privada.
Sin embargo, sabíamos - dice Mokrzycki - cuán importante era para él el Vía Crucis, por eso surgió la idea de instalar una pantalla delante suyo para que pudiera participar de la ceremonia en el Coliseo. La TV Vaticana transmitía imágenes desde la capilla en simultáneo, de modo que todos podían ver al Santo Padre rezando junto a ellos. Momentos muy emocionantes.
Y en algún momento el Papa pidió una Cruz…. Y el padre Stanislaw – dice Mokrzycki - sugiere alcanzarle la cruz liviana de madera que tenía yo en mi habitación. “Así que salí corriendo para traer la cruz al Santo Padre y hoy esa cruz es un recuerdo muy especial para mí, una reliquia.”
Esa Cruz, que recorrió todo un camino hasta que se convirtió en reliquia, tiene una preciosa historia.
Una mujer se accidento en las Montañas Bieszczady y ya no pudo volver a caminar, entonces le pidió a su esposo que le tallara una Cruz para que pudiera rezar con ella. Tres años más tarde le dio esa Cruz a un grupo de peregrinos que iban a Roma para las celebraciones del Jubileo del año 2000 y los peregrinos se la regalaron a Juan Pablo II. La Cruz fue luego puesta en la habitación del padre Mokrzycki. Despues de la muerte del Santo Padre el padre Mokrzycki le dio la reliquia a su madre Bronislawa y ella se la regalo a la parroquia en Kraczakowa, cerca de Rzeszow.
Hoy, después de 11 años de su llegada a Roma, esa Cruz-reliquia peregrina de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo en la patria del Beato Juan Pablo II, recordándoles a sus compatriotas el Via Crucis que ese Viernes Santo siguió “el Papa polaco” desde su capilla privada abrazando la Cruz y siguiendo las meditaciones y oraciones de su amigo el Cardenal Joseph Ratzinger.

(*) Mons. Mokrzycki fue llamado por el Cardenal Stanislaw Dziwisz para colaborar con el Santo Padre Juan Pablo II en el Año 18 de su pontificado en las tareas y movimientos cotidianos. El comenta muy humildemente en el libro que “no estaba preparado para esto; no tenía ningún tipo de estudios diplomáticos, tan solo un doctorado en teología…”

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