Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

viernes, 30 de septiembre de 2011

Segundo Congreso Mundial de la Divina Misericordia 2011 - Cracovia (1)

He llegado a Cracovia y me permito hacer algunos comentarios mas bien profanos.

Un viaje bastante largo desde Ljubljana, pero mas barato que venir en avion. En coche cama, pero en la parte superior... un calor insoportable. Si fuesemos a juzgar el estado de los paises por las vias ferreas la peor parte se la llevaria Polonia pues nos zarandearon de lo lindo en cuanto levantaban velocidad, si bien al coche cama nada se le puede objetar. Comparar es un decir pues solo puedo hacerlo entre Polonia y Austria que se lleva de lejos la mejor parte en cuanto al estado de las vias, Eslovenia no se "delata" pues en todo el tramo recorrido el paso era mucho mas lento y excluyo la pequenia parte checa. En cuanto al estado de las estaciones creo que Eslovenia se lleva la delantera en el cuidado (y la estacion de Maribor el premio - nunca se olvidan de regar las plantas?) evidentemente los tramos austriacos hacia Polonia son la parte mas "pobre" si se quiere de Austria, pues a las estaciones le falta bastante cuidado y algunas parecieran casi abandonadas! Hablando de Polonia (desde el tren) todo es mucho mas pobre y es aun mayor el descuido y el casi olvido, tanto de estaciones como del entorno.

Pero he llegado y aqui estoy, todavia con resquicios de cansancio. De todas maneras ya un poco repuesta despues del almuerzo y un corto descanso. Naturalmente debia hacer un corto recorrido por el centro: el Rynek Glowny que en un dia tan soleado esta lleno de vida: de turistas y juventud polaca - imagino que estudiantes, la Basilica de Santa Maria con su capilla a Nuestra Seniora de Czestochowa que siempre me gusta ir a saludar en cuanto llego, y la maravillosa obra de Wit Stozt, la Iglesia de los franciscanos con el banco de Karol Wojtyla, el patio de Franciskanska 3 (como me gustaria entrar a la capilla!) enfrente con una exposicion de fotografias con algunos agregados de textos que no recuerdo haber visto antes (los copiare, porque son algunas de sus breves conversaciones humoristicas con los jovenes polacos), la Iglesia de Santa Ana con la tumba de Jan Pietraszko, amigo y maestro de Karol Wojtyla, y una placa recordatoria a su amigo Jerzy Ciezielski, en proceso de beatificacion. Sera beatificado mientras viva su esposa? Que emocion!, que sentimientos tan especiales para una esposa tan modesta y tan natural. Recuerdo sus palabras en Roma hablando de su esposo que en casa era una persona igual a otras, con todas las pequenias cosas de cualquiera, mas bien callado y reservado.... esa santidad a la cual deberiamos aspirar todos, la santidad cotidiana, la de las cosas peqquenias.... como decia Juan Pablo II, de los pequenios momentos....

A mi querida Cracovia la he encontrado algo sucia y descuidada, siguen las refacciones, pero aun falta mucho, muchisimo.... sera parte de la crisis que se viene o ya esta instalada? de cara a las elecciones. Cuanta gente por la calle Florianska y la plaza principal es todo vida!

Maniana comienza el Congreso!!!!


(PD me habia olvidado que el blog no funciona muy bien desde Cracovia, o estare haciendo algo mal?? El Congreso acaba de terminar y estaba por escribir al menos algo, pero encuentro que aun no habian aparecido estas primeras lineas!!)

domingo, 25 de septiembre de 2011

Me ausento unos dias

Me “ausento” de mis blogs hasta el 21 de octubre, si bien no totalmente pues entre el 30 de septiembre al 7 de octubre, en este blog principal estaré comentando, desde Cracovia, como estamos viviendo el 2do Congreso Mundial de la Misericordia.
Después del Congreso pasaré unos días en Eslovenia, y desde allí pienso “activar” un poco mi tan olvidado blog Eslovenia mi primera patria.
Un abrazo a todos!

La osadía de ser santos brillantes – Benedicto XVI




De la Vigilia de oración del Santo Padre Benedicto XVI con los jóvenes en el recinto ferial de Friburgo (Viaje apostólico a Alemania- (22-25 de septiembre de 2011)

"La luz no se queda sola. A su alrededor se encienden otras luces. Bajo sus rayos se delinean los contornos del ambiente, de forma que podemos orientarnos. No vivimos solos en el mundo. Precisamente en las cosas importantes de la vida tenemos necesidad de otras personas. Así, en particular, no estamos solos en la fe, somos eslabones de la gran cadena de los creyentes. Ninguno llega a creer si no está sostenido por la fe de los otros y, por otra parte, con mi fe, contribuyo a confirmar a los demás en la suya". (...)


"Nosotros (...) una y otra vez experimentamos el fracaso de nuestros esfuerzos y el error personal a pesar de nuestra mejor intención. Por lo que se ve, el mundo en que vivimos, no obstante los progresos técnicos nunca llega en definitiva a ser mejor. Sigue habiendo guerras, terror, hambre y enfermedades, pobreza extrema y represión sin piedad. E incluso aquellos que en la historia se han creído "portadores de luz", pero sin haber sido iluminados por Cristo, única luz verdadera, no han creado ciertamente paraíso terrenal alguno, sino que, por el contrario, han instaurado dictaduras y sistemas totalitarios, en los que se ha sofocado hasta la más pequeña chispa de humanidad".

"Llegados a este punto, no debemos silenciar el hecho de que el mal existe. Lo vemos en tantos lugares del mundo; pero lo vemos también, y esto nos asusta, en nuestra vida. Sí, en nuestro propio corazón existe la inclinación al mal, el egoísmo, la envidia, la agresividad. Quizás, con una cierta autodisciplina, esto puede ser de algún modo controlable. Pero es más difícil con formas de mal más bien oscuras, que pueden envolvernos como una niebla difusa, como la pereza, la lentitud en querer y hacer el bien. En la historia, algunos finos observadores han señalado frecuentemente que el daño a la Iglesia no lo provocan sus adversarios, sino los cristianos mediocres".

"Queridos amigos, tantas veces, se ha caricaturizado la imagen de los santos y se los ha presentado de modo distorsionado, como si ser santos significase estar fuera de la realidad, ingenuos y sin alegría. A menudo, se piensa que un santo sea aquel que lleva a cabo acciones ascéticas y morales de altísimo nivel y que precisamente por ello se puede venerar, pero nunca imitar en la propia vida. Qué equivocada y decepcionante es esta opinión. No existe algún santo, excepto la bienaventurada Virgen María, que no haya conocido el pecado y que nunca haya caído en él. Queridos amigos, Cristo no se interesa tanto por las veces que vaciláis o caéis en la vida, sino por las veces que os levantáis. No exige acciones extraordinarias, quiere, en cambio, que su luz brille en vosotros. No os llama porque sois buenos y perfectos, sino porque Él es bueno y quiere haceros amigos suyos. Sí, vosotros sois la luz del mundo, porque Jesús es vuestra luz. Vosotros sois cristianos, no porque hayáis hecho cosas especiales y extraordinarias, sino porque Él, Cristo, es vuestra vida. Sois santos porque su gracia actúa en vosotros".

(...) "Esta asamblea brilla en los diversos sentidos de la palabra: en la claridad de innumerables luces, en el esplendor de tantos jóvenes que creen en Cristo. Una vela puede dar luz solamente si la llama la consume. Sería inservible si su cera no alimentase el fuego. Permitid que Cristo arda en vosotros, aun cuando ello comporte a veces sacrificio y renuncia. No temáis perder algo y quedaros al final, por así decirlo, con las manos vacías. Tened la valentía de usar vuestros talentos y dones al servicio del Reino de Dios y de entregaros vosotros mismos, como la cera de la vela, para que el Señor ilumine la oscuridad a través de vosotros. Tened la osadía de ser santos brillantes, en cuyos ojos y corazones reluzca el amor de Cristo, llevando así luz al mundo. Confío que vosotros y tantos otros jóvenes aquí en Alemania sean llamas de esperanza que no queden ocultas".
fuente: VIS 20110925 (1010)

sábado, 24 de septiembre de 2011

La Jornada de un Papa – (4 de 4) - por el cardenal Stanislaw Dziwisz en “Una vida con Karol”



Con el paso de los años, el Santo Padre tuvo que ir alargando el tiempo que dedicaba al descanso por la tarde, seguido de la oración. Apenàs podía, y lo hizo casi hasta los últimos tiempos, salía a la terraza, tanto en invierno (con un abrigo negro sobre los hombros) como en verano. Era su lugar preferido. Se detenía a meditar ante las diversas imágenes, en particular ante un pequeño altar con la efigie de la Virgen de Fátima. Rezaba siempre el rosario, la oración que más le gustaba. Todos los jueves guardaba la hora santa. EL viernes hacía el Vía Crucis, se encontrase en el lugar del mundo en el que se encontrase, en un avión o en un helicóptero, como aquella vez que se dirigía en vuelo hacia Galilea.
La misa, la recitación del breviario, las frecuentes visitas al Santísimo, el recogimiento, las devociones, la confesión semanal, las prácticas de piedad (observo el ayuno total hasta edad muy avanzada) eran momentos fundamentales que constituían la trama cotidiana de su vida espiritual, es decir de su estar constantemente en intimidad con Dios. Quiero aclarar, que no era, en absoluto un “santurrón”. Êl estaba enamorado de Dios. Se alimentaba de Dios. Y cada día comenzaba de nuevo, siempre encontraba palabras nuevas para rezar, para hablar con el Señor…
Más tarde, en las audiencias vespertinas, recibía a sus colaboradores más estrechos: el lunes y el jueves al secretario de Estado; el martes al sustituto; el miércoles al secretario de la II Sección de la Secretaría: al que los periodistas llaman el «ministro de Asuntos Exteriores»; el viernes, al prefecto (que, desde 1981, ha sido el cardenal Joseph Ratzinger) o al Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe: y el sábado al prefecto de la Congregación para los Obispos.
Llegaba la hora de la cena. También entonces había invitados. Exponentes de la curia, los directores del Gabinete de Prensa y de L’Osservatore Romano, colaboradores con los que el Papa ponía a punto discursos o el programa de trabajo, amigos que estaban de paso por Roma, como el padre Tadeusz Styczen, su sucesor en la cátedra de Ética der Lublin, que pasaba con él las vacaciones.
La casa de Juan Pablo II estaba siempre abierta a los demás. Le gustaba estar con la gente, escucharla, interesarse por sus problemas, discutir sobre este o aquel tema, sobre algún hecho que hubiera ocurrido. Mantenía relaciones cordiales también con personalidades de la política italiana. Entre éstos, el presidente de la República, Sandro Pertini, que estaba muy unido al Papa y que después del atentado contra el Santo Padre permaneció en el hospital Gemelli hasta que terminó la operación; le llamaba con frecuencia por teléfono, le gustaba saludarle incluso cuando se iba de vacaciones al extranjero. Y el presidente Carlo Azeglio Ciampi y la señora Franca, siempre tan interesada por la salud del Santo Padre.
El Papa quería estar siempre informado de todo. Leía la prensa y L’Osservatore Romano. Por las noches veía la televisión, que estaba en el comedor, a su izquierda. La primera parte del telediario, pero también programas grabados en video, documentales; y no le disgustaban las películas a soggetto. Me decía: «me estimulan el pensamiento».
Después de la cena se ocupaba de los documentos que le llegaban, siempre en un maletín viejo, de la secretaría de Estado. Luego se entregaba a la lectura: leía literatura, libros que le habían llamado la atención. Acudía a la capilla para la última oración, el último coloquio con el Señor: Por último todas las noches, desde la ventana de su cuarto contemplaba Roma, toda iluminada y la bendecía. Y con aquel signo de la cruz sobre «su ciudad», concluía la jornada y se iba a dormir.


Stanislao Dziwisz Una Vida con Karol – conversación con Gian Franco Svidercoschi (La Esfera de los Libros, Madrid, 2008)

viernes, 23 de septiembre de 2011

Festejamos hoy al santo Padre Pio





Hoy, precisamente en la fiesta del querido santo Padre Pio de Pietrelcina, la Catedral de Buenos Aires recibe una reliquia del santo, leemos en el informe fechado 22 de septiembre de AICA: “Se trata de un mitón, especie de guante de punto que sólo cubre desde la muñeca inclusive hasta la mitad del pulgar y el nacimiento de los demás dedos, que el fraile capuchino utilizó en vida para cubrir una de sus manos con los estigmas de Cristo”. La reliquia del santo, que quedará en custodia en el templo porteño, fue enviada por Fray Carlos María Laborde, guardián del santuario de San Giovanni Rotondo, donde se encuentran los restos del Padre Pío.
Hoy tambièn se entronizara en la Catedral una imagen donada por los capuchinos de la Provincia del Rio de la Plata.
A las 18, monseñor Joaquín Sucunza, obispo auxiliar y vicario general de Buenos Aires, celebrará la misa, y a su término, la reliquia quedará expuesta a la veneración de los fieles, hasta las 22. Habrá oraciones en todo momento, se recibirán intenciones y se entregará material de espiritualidad de San Pío de Pietrelcina.”


Mi pequeño librito Buenos días (que me traje de San Giovanni Rotondo), que contiene un pensamiento del Padre Pio para cada día del año ofrece para hoy:

La vida no es otra cosa que una continua reacción contra uno mismo; y no se abre a la belleza, si no es a precio de sufrimiento. Manteneos siempre en compañía de Jesús en Getsemaní y él sabrá confortaros cuando os lleguen las horas de angustia (ASN, 15)


Invito visitar los posts etiquetados Padre Pio

Aborto: se ha postergado su tratamiento en la Argentina





Si bien ha sido postergado el tratamiento sobre los diferentes proyectos acerca del aborto en la Argentina, esta postergación más que alentadora es preocupante a juzgar por lo que expresa el informe de NOTIVIDA, que transcribo textualmente:

La reunión prevista para el 27 de septiembre se pospuso hasta el 1º de noviembre
El presidente de la Comisión de Legislación Penal de la cámara baja, Juan Carlos Vega, pospuso la reunión que daría inicio al estudio de los proyectos que intentan legalizar el aborto. La reunión convocada para el 27 de septiembre se pasó para el martes 1 de noviembre (Vid Notivida Nº 773).
Vega, que ayer ratificó su decisión de abrir el debate en Comisión el 27 de septiembre porque: “el pueblo argentino debe saber que pensamos los diputados y los distintos candidatos a cargos electivos sobre el flagelo de tener 400.000 abortos clandestinos por año en nuestro país, cuáles son nuestras propuestas como diputados de la Nación”; notificó hoy que: “por unánime pedido de diputados de diferentes bloques y ONG´s de la sociedad civil, la reunión de Diputados convocada para tratar los proyectos sobre Aborto para el día 27 de Septiembre se traslada para el día 1 de Noviembre a las 15 horas”. “Como presidente de la Comisión de Legislación Penal, afirmó Vega, quiero dejar constancia de mi posición: Es falso que en tiempos electorales no se deban plantear debates centrales que hacen a la vida de una comunidad. La sociedad argentina debe saber qué piensan sus diputados y candidatos por razones de moral democrática”.




Los abortistas no quieren debatir antes de las elecciones




“No es un buen momento debatir el aborto en un proceso electoral. Es el peor momento”, declaró Mariane Mollman, directiva de Human Right Watch. Algo similar manifestó la radical María Luisa Storani: “Se bastardea el tema cuando se debate en campaña electoral”. Organizaciones abortistas como el “Centro de Estudios Legales y Sociales” (CELS), el “Equipo Latinoamericano de Justicia y Género” (ELA) y “Católicas por el Derecho a Decidir” se sumaron a las críticas (Página 12, 21/09/2011).
Los diputados que impulsan la legalización del aborto, particularmente los enrolados en las filas kirchneristas, no quieren debatir aborto antes de las elecciones de octubre. Es un tema polémico que resta votos y ningún referente político quiere asumir ese riesgo.
En el entretanto, los que estamos ajenos a las fluctuaciones que provoca el calendario electoral, seguimos esperando que la Comisión de Familia que preside Claudia Rucci inicie el tratamiento del proyecto de la RFF (8516-D-2010), que garantiza los derechos humanos de la embaraza y su hijo.
_________________________________________
NOTIVIDA, Año XI, Nº 774, 22 de septiembre de 2011
Editores: Lic. Mónica del Río y Pbro. Dr. Juan C. Sanahuja
Página web: http://www.notivida.org/
Email: mailto:notivida@hotmail.com
Para suscribirse al boletín ingrese aquí

La pertenencia al pueblo de todos los pueblos - Benedicto XVI




«Allí donde está Dios hay futuro»


En un viaje difícil, “provocador” y por el cual hay que rezar, en la entrevista que le hicieran camino a su patria Alemania, el Santo Padre Benedicto XVI - sin negar el profundo sentir por sus orígenes - nos explica, con absoluta sinceridad y sencillez, que ese natural amor y pertenencia a su patria, va acompañando en su “responsabilidad suprema” a su pertenencia a la “civitas Dei”.

A la pregunta
"¿Cuánto se siente todavía alemán y cuáles son los aspectos en los que todavía influye su origen?"

Respondía el Santo Padre:

(en mi traduccion)

“Höberlin dijo Lo que más influye es el nacimiento; naturalmente ese también es mi caso. He nacido en Alemania y esa raíz no puede ni debe cortarse. He recibido allí mi formación cultural, mi lengua es el alemán y la lengua es el modo en que el espíritu vive y actúa. Toda mi formación cultural ha ocurrido allí! Cuando me dedico a la teología, lo hago partiendo de la forma interior aprendida en las universidades alemanas y en realidad debo admitir que sigo leyendo más libros alemanes que en otras lenguas, de manera que en la estructura cultural de mi vida este ser alemán es muy fuerte. La pertenencia a su historia, con sus grandezas y debilidades no puede borrarse. Sin embargo, para un cristiano, hay algo más. Con el Bautismo nace de nuevo a un nuevo pueblo que es de todos los pueblos, un pueblo que abarca todos los pueblos y todas las culturas y en el cual se como en su casa, sin perder su origen natural. Cuando, además, se asume una responsabilidad tan grande como la mía -que he asumido la responsabilidad suprema- en este nuevo pueblo es evidente que se identifica con el cada vez mas profundamente. La raíz se convierte en un árbol que se extiende de varias formas y el hecho de sentirme en casa en esta gran comunidad del pueblo de todos los pueblos que es la Iglesia católica se vuelve cada vez más profundo, forjando toda la existencia sin anular todo lo que la precede. Diría, por lo tanto que el origen permanece, permanece la estructura cultural, permanece naturalmente también el amor particular y la responsabilidad particular, pero todo ello incluido y ampliado en la gran pertenencia a la “civitas Dei”, como diría Agustín, al pueblo de todos los pueblos en el cual somos hermanos y hermanas”.

jueves, 22 de septiembre de 2011

La Jornada Mundial de la Juventud 2013 ya comenzó



Transcribo esta noticia publicada ayer por AICA:

San Pablo (Brasil), 21 Set. 11

Más de 100 mil personas llenas de esperanza y entusiasmo, recibieron este domingo la Cruz y el Ícono de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en el aeropuerto Campo de Marte, zona norte de San Pablo, Brasil. Hasta julio de 2013 -fecha prevista para la realización de la Jornada- los símbolos realizarán una peregrinación en 274 diócesis brasileñas además de visitar las capitales del Mercosur.
Acompañados por las banderas de los 26 Estados brasileños, el Ícono y la Cruz fueron conducidos hasta el altar al inicio de la celebración eucarística. Varias autoridades civiles y eclesiásticas participaron de este importante momento para la Iglesia del Brasil.
El cardenal Raymundo Damasceno, presidente de la Conferencia Nacional de Obispos del Brasil (CNBB) y arzobispo de Aparecida, afirmó que la Iglesia en el Brasil está alegre con la presencia de los símbolos de la Jornada, que son muy representativos para los jóvenes. "Hasta el 2013 viviremos un tiempo favorable de evangelización, momento de involucrar a los jóvenes en la vida de la Iglesia, de transmitir el patrimonio de la fe a las nuevas generaciones".
El purpurado agradeció al papa Benedicto XVI por elegir al Brasil como sede de la próxima Jornada. "Que la juventud eterna de María nos aliente a preservar en el seguimiento de Jesucristo. Ustedes, jóvenes, son la esperanza del Brasil, los centinelas del mañana".
El nuncio apostólico en el Brasil, monseñor Lorenzo Baldisseri, recordó que la Cruz es la representación del propio Cristo pasando por nosotros. "Solamente Cristo puede darnos un nuevo ánimo a la fidelidad en la misión porque es Él quien nos impulsa a dar testimonio de la fe".
Y agregó: "El Papa está encomendando a ustedes, jóvenes, esta importante misión de ser protagonistas de la aventura que es llevar la Cruz y el Ícono de Nuestra Señora a todo el Brasil y el Cono Sur. Por tanto, abracen el deseo de la Cruz y desarrollen la alegría de vivir y alcanzar la felicidad".
La llegada de la Cruz de la JMJ al Brasil 665 días antes del inicio del encuentro con los jóvenes, trae también una gran esperanza a la juventud latinoamericana. El arzobispo de San Pablo, cardenal Odilo Pedro Scherer, resaltó en su homilía el significado de estos símbolos afirmando que "Cristo quiere consolarlos en sus angustias. Él fue al encuentro de los últimos, haciéndose siervo, y por todos se entregó en la Cruz, para rescatar y restaurar la dignidad y esperanza al hombre".

La peregrinación de los símbolos
La Cruz y el Ícono de Nuestra Señora peregrinarán por todo el Brasil y también pasarán por los países del Cono Sur, hasta el inicio de la JMJ en 2013.
A partir de esta semana y hasta el 31 de noviembre de 2012, peregrinará por todas las diócesis brasileñas en varias recorridas.
Desde el 1 al 31 de diciembre de 2012 lo hará por los países del Cono Sur en la ciudades de Buenos Aires (Argentina), Asunción (Paraguay), Santiago (Chile) y Montevideo (Uruguay).


miércoles, 21 de septiembre de 2011

Karol Wojtyla “refundar la ética clásica” por el Dr. Juan Manuel Burgos




En un trabajo titulado “La aportación de Karol Wojtyla a la filosofía moral” publicado en la revista de Teologia Temes d’Avui, escribe el Dr. Juan Manuel Burgos


“Las principales aportaciones de Karol Wojtyla a la filosofía moral tuvieron lugar en el periodo en que impartió clases en la Universidad Católica de Lublin (KUL) justamente como profesor de ética (1954-1961). Posteriormente, sintió la necesidad de desplazarse a la antropología para poder fundar sólidamente las tesis personalistas que estaba proponiendo. Y, de este modo, inició el camino hacia la que sería su obra maestra Persona y acción. Su objetivo era volver después, con fuerza renovada, a la ética, pero esa vuelta ya no pudo llevarse a cabo[1].
Wojtyla partía del tomismo en el que había sido formado como seminarista y, después, como teólogo en el Angelicum bajo la dirección de Garrigou Lagrange; y partía también de la fenomenología que había conocido al realizar su tesis de habilitación sobre la ética de Scheler. Su proyecto era preciso: refundar la ética clásica bajo la inspiración de la fenomenología, especialmente la de Scheler, y desde una perspectiva personalista. Le inducía a ello su convicción sobre el valor del tomismo como fundamento poderoso de una filosofía realista junto con la conciencia de que esta filosofía necesitaba una revisión profunda pues no era inmune al paso del tiempo. Esa revisión, justamente, podía venir de la fenomenología y del personalismo, pues ambas eran posiciones realistas que permitían integrar en el tronco clásico nuevos conceptos que lo enriquecieran sin caer en la deriva idealista a la que se había abandonado el pensamiento moderno. Los resultados de estas investigaciones, en las que Wojtyla involucró a diversos colaboradores, y especialmente a T. Styzcen, se conocen con el nombre de escuela ética de Lublin.”



martes, 20 de septiembre de 2011

Testimonio de lo vivido en la JMJ 2011 Madrid

las imagenes son de la pagina oficial de la JMJ 2011 Madrid



“Con todo el cariño para mi amiga Ljudmila, admiración por su blog, y un poco tarde (pero más vale ahora que nunca), voy a intentar escribir unas líneas sobre lo que viví en la JMJ2011.


Soy española, y estuve en Madrid desde el viernes 19 hasta el domingo 21. Al llegar, qué Emoción. El metro, lo primero que vi, estaba lleno de gente JMJ, de católicos. ¡Tantos sacerdotes jóvenes y peregrinos! De todas partes, reconocibles por sus camisetas, sombreros y sus cruces. Madrid era de color JMJ. ¡Gente como tú!. Eso es lo que sentí…
La preparación a la Jornada también fue muy bonita. El Magnificat en su edición Libro del Peregrino me pareció fantástico. Los Santos Patronos, orar por los frutos de la Jornada, también a nivel personal, y prepararnos para recibir la indulgencia plenaria y ¡la Consagración al Sagrado Corazón de Jesús!. Con Juan Pablo II como Patrono al que dedicábamos las oraciones del último día previo…
Participé en la JMJ con mi hermana. No nos vemos tanto y fue una ocasión preciosa para estar juntas. Yo comencé con el Via Crucis, con las meditaciones de las Hermanas de la Cruz, de Santa Angela, y los pasos de la Semana Santa española como estaciones. Al Papa lo veíamos lejos…¡pero bien en la pantalla!. Estuvimos junto a una familia del Camino Neocatecumenal de Madeira, brasileños, españoles… Surgen algunos roces, con gente que llega tarde y se pone en un sitio donde no deja ver a los demás… Pero si se nos escapa alguna llamada de atención menos amable, recapacitamos y terminamos haciéndonos amigos… Al terminar, intentamos ir a rezar a la Iglesia del Carmen donde “dormía” el paso de la Virgen de Regla, pero estaba aún cerrada… y nos fuimos nosotras a dormir.
El sábado fuimos al Parque del Retiro. Allí estaban los confesionarios -¡y nos confesamos, quedamos encantadas con los sacerdotes que ayudaban a realizar un exámen de conciencia a fondo!- y la capilla de Adoración al Santísimo que coordinaban las Misioneras de la Caridad. Luego, a la Feria de las Vocaciones, donde pasamos por los stands de muchísimas comunidades. Me encantó el de la Fraternidad Arca de María, de Brasil, donde recibí una imagen de la Misericordia Divina, el acto de consagración de S. Luis Mª Grignon de Montfort…
Bueno, y después de comer, a Cuatro Vientos, donde tuvo lugar la Vigilia y la Misa del domingo. Cuatro Vientos era el macroescenario de un concierto de rock. ¡Qué calor! Todos estaban ya “acampados”, con lonas, tiendas, durmiendo –a veces en bikini-…y regándose. Estábamos en D7. Así que nos situamos en un pequeño espacio que quedaba frente a una pantalla. Territorio italiano. La diócesis de Turín al frente, con la parroquia de Andrea y sus amigos delante nuestra. ¡Qué recogimiento al rezar la Liturgia de las Horas!. También los portugueses de los Equipos de Nuestra Señora, muy simpáticos. Nada más llegar salió en pantalla Monseñor Munilla, el obispo de San Sebastián, hablando de la Consagración que haría el Papa al Sagrado Corazón. Un obispo tan maravilloso… Y en España la Consagración al Sagrado Corazón tiene un gran significado, desde que el Rey de España, Alfonso XIII, pronunciara la fórmula de consagración en 1.919, frente al que sería el Carmelo del Cerro de los Angeles, de Santa Maravillas de Jesús, en Madrid… Así que esperamos al Papa y nos preparamos para pasar allí la noche (me hago ilusiones de que en algún momento de la noche alguna capilla de las varias que hay estará tranquila).
Qué inesperada la lluvia, ¿no os pareció?. Creo que no fue para tanto, un poco de tormenta tropical, ¡pero nos desconcertó a todos!. El Papa se rió. ¡Y menos mal que volvió, cómo se iba a ir, no creo que entrara en su cabeza! Tuvimos un pequeño cambio de planes y decidimos irnos a casa al terminar.



Cuando aterrizamos de nuevo en D7 a la mañana siguiente, nuestros friends italianos seguían allí. Al final el bikini había sido una buena idea, pues así se habían podido cambiar de camiseta. La Misa muy bonita, aunque el Papa no pasó a nuestro lado, con la pequeña desilusión de que Comunión imposible, pero con nuestros turineses la hicimos espiritual.
Y me voy de nuevo de Madrid. En la estación coincido con los Hermanos de la Cofradía de los Panaderos, que habían llevado a la Virgen de Regla desde Sevilla a Madrid. Me contaron con qué emoción lo habían vivido y lo bien que habían visto al Papa en el Via Crucis. También coincidí con la Diócesis de Corea del Sur. ¡150 personas, creo, que después de Madrid iban a Barcelona!. Había una chica universitaria muy simpática y varias religiosas de diversas congregaciones.
Me voy cansada, emocionada, contenta. ¡Ljudmila, tu irás a Brasil, y a ver si yo puedo acompañarte!. Un abrazo a todos tus lectores. Myriam, España.”

Gracias de corazón Myriam por tu testimonio y tu amistad. Ljudmila

lunes, 19 de septiembre de 2011

Pero, ¿Dios, existe?




“ Pero, ¿Dios, existe?' Y si existe: ¿Se ocupa realmente de nosotros?, ¿Podemos llegar hasta Él?". Es verdad: No podemos poner a Dios sobre la mesa, ni tocarlo como un utensilio o tenerlo en la mano como cualquier objeto. Debemos desarrollar de nuevo la capacidad de percibir a Dios; una capacidad que poseemos. Podemos intuir algo de la grandeza de Dios en la grandeza del cosmos. Podemos utilizar el mundo a través de la técnica porque está construido de manera racional. En la gran racionalidad del mundo podemos intuir el espíritu creador del que proviene y, en la belleza de la creación, podemos intuir algo de la belleza, de la grandeza y también de la bondad de Dios. En la Palabra de la Sagrada Escritura podemos escuchar palabras de vida eterna que no proceden solamente de los seres humanos, sino de Él, y en ellas resuena su voz. Y también, finalmente, vemos casi a Dios en el encuentro con las personas tocadas por Él. No pienso solamente en los grandes: de Pablo a Francisco de Asís, hasta la Madre Teresa; pienso en tantas personas sencillas de las que no habla nadie. Y, sin embargo, cuando las encontramos, sentimos que de ellas promana algo de bondad, de sinceridad, alegría, y sabemos que ahí está Dios y que Él también nos toca. Por eso, en estos días queremos comprometernos en volver a ver a Dios, para volver a ser personas a través de las cuales irradie en el mundo la luz de la esperanza, que es luz que viene de Dios y que nos ayuda a vivir.” (Benedicto XVI – entrevista VIS 20110919 (570)

sábado, 17 de septiembre de 2011

Argentina "Compromiso por la Vida"



Ante dos proyectos a favor del aborto que serían discutidos en la Cámara de Diputados de la Nación a partir del próximo 27 de septiembre
y “preocupados por las dolorosas situaciones de nuestra vida social en las que no se promueve el valor del derecho a la vida y el don de la vida” nuestros pastores, conjuntamente con pastores y representantes de otras confesiones cristianas, han dado a conocer sus reflexiones acerca del “valor de la vida humana desde su concepción hasta la muerte natural “ invitando a todos a sumarse a esta convocatoria por la vida en el Año de la Vida y a “promover el valor del derecho a la vida y de su dignidad.”

viernes, 16 de septiembre de 2011

V Congreso Internacional Provida 2011, Costa Rica




Entre los días 28 al 30 de octubre próximo se realizara en Costa Rica el


V Congreso Internacional Provida 2011


una ocasión ”para reunir a expertos internacionales en ramas relacionadas con el respeto a la vida y la dignidad del ser humano.” El Congreso se realizará en la Universidad Latina de la capital costarricense. Es presidente del Congreso el Dr. Alejandro Leal, una eminencia joven, profesor ccatedrático de Genética en la Escuela de Biología y Programa de Investigación en Neurociencias de la Universidad de Costa Rica, doctor en Genética Humana por la Universidad de Erlangen-Nuremberg, Alemania, investigador en genética humana molecular, enfermedades hereditarias humanas, neurogenética, profesor de epidemilogía genética y genómica y bioética.

Este V Congreso Internacional Provida se desarrollará alrededor del lema escogido: “La transmisión de la Vida: una maravilla de la Creación” bajo los siguientes ejes temáticos:



- Eje primero: Antropológico-filosófico
- Eje segundo: Médico-científico
- Eje tercero: Social-relacional
- Eje cuarto: Legal-testimonial


Invito visitar la página oficial con el programa completo, nombres de los ponentes y condiciones de inscripción.

jueves, 15 de septiembre de 2011

La Jornada de un Papa – (3 de 4) - por el cardenal Stanislaw Dziwisz en “Una vida con Karol”




“Pero ahora si que ha llegado el momento de ….volver al Vaticano y contar como es la jornada de un papa. Ante todo, hay que advertir que Juan Pablo II era un perfeccionista, porque quería disfrutar al máximo del tiempo del que disponía, así que programaba meticulosamente todos los momentos del día: la oración, el trabajo, las reuniones, las comidas durante las que podía conversar con los invitados y el descanso.
Otra cosa de la que hay que hablar necesariamente es de cómo vivía Karol Wojtyla en el Vaticano. Sus aposentos personales se reducían prácticamente al dormitorio y a un pequeño estudio, separado del cuarto por un biombo y amueblado con una pequeña escribanía y una butaca. Todo muy sencillo, muy espartano, y muy apropiado para alguien como èl, totalmente indiferente a las comodidades.
En el Vaticano, al igual que en Cracovia, vivía modestamente. Es más, podría decirse que practicaba la pobreza de una forma heroica, pero, y esto era lo más llamativo, sin ningún esfuerzo. No poseía nada, y casi nunca pedía algo. Con independencia de que no era un experto en asuntos de dinero y de que no buscaba el «salario» de la Sede Apostólica, era la Secretaria de Estado la que se ocupaba de los gastos que acarreaban sus actividades. EN resumen, como Papa era «rico», pero no tuvo jamás dinero propio.
El Santo Padre, comenzaba temprano su jornada. Se levantaba a las cinco y media, y una vez arreglado, acudía a la capilla para la adoración de la mañana, las laudes y la meditación, que duraba media ahora. A las siete, la misa, a la que siempre acudían fieles, o sacerdotes o grupos de obispos, especialmente los de un determinado país, que iban para la visita «ad limina».
Los invitados (cincuenta personas como máximo) se encontraban con frecuencia al Papa de rodillas, rezando con los ojos cerrados, en un estado de abandono total, casi de éxtasis, sin darse cuenta siquiera de que alguien había entrado. «Daba la sensación», comentó más de uno, «de que estaba hablando con el Invisible.»
Obispos y sacerdotes tenìan la posibilidad de concelebrar. Para los fieles era una gran experiencia espiritual, a la que el Santo Padre concedía gran importancia. Porque al estar todos reunidos en torno al Cristo eucarístico, con su Vicario en la tierra, en espíritu de fe y comunión, era como si estuviese allí la Iglesia universal en su totalidad Como si allí estuviese presente, con sus esperanzas pero también con sus dolores, la humanidad entera.
Y de hecho allí, siempre cercano al corazón del Papa, se encontraba espiritualmente el sufrimiento de las mujeres y los hombres de todo el mundo. El cajón del reclinatorio estaba lleno de las súplicas que le llegaban al Santo Padre. Había cartas de enfermos de sida y de cáncer. De una madre que pedía una oración por su hijo de diecisiete años que estaba en coma. Cartas de familias en crisis, de parejas que no tenían hijos y que, cuando sus oraciones recibían respuesta, le escribían para darle las gracias.
Despuès del desayuno , Juan Pablo II iba a su estudio. Escribìa apuntes: homilías, notas para lso discursos. Tras sufrir una fractura en la espalda, empezó a dictarle las notas a un sacerdote polaco – primero a don Stanislaw, luego a don Pawel -, que usaba ordenador portátil y que traducía sus textos al italiano. Finalizado el dictado, el Papa le preguntaba con frecuencia a su colaborador: «Que te parece?» Pero también ese tiempo dedicado al trabajo estaba lleno de oración de jaculatorias. ¿Cómo decirlo?, no dejaba de rezar en ningún momento del día. No era raro que cuando alguno de sus secretarios iba a buscarlo lo encontrase en la capilla, tendido en el suelo, completamente immerso en sus oraciones u ocupado en cantar durante la adoración cotidiana.
A las once, salvo los miércoles, dìa de audiencia general, se iniciaban las visitas privadas y públicas. Personas solas o grupos. Podían ser obispos, jefes de Estado y de Gobierno, personajes del mundo de la cultura, personalidades de distintos países. Al inicio del pontificado las audiencias se prolongaban a veces hasta las dos y media: el Papa no despedía nunca a nadie, no interrumpía jamás una conversación, dejaba siempre que la persona que tenía delante le dijese cuanto la preocupaba. Luego, con los años, aquellos encuentros no tuvieron más remedio que hacerse más breves.
Llegaba la hora de la comida. En la mesa, Juan Pablo II siempre tenía invitados que podían informarle directamente acerca de lo que ocurría en el mundo y en las comunidades cristianas. O bien – si los comensales eran los responsables de algún departamento – podía informarse de còmo iba el trabajo en esa ofician. O – si el Santo Padre debía programar un viaje o preparar un documento – invitaba a las personas relacionadas con ese tema.
El papa escuchaba, hacia preguntas, se informaba sobre una determinada situación o sobre algún problema. Comía de espaldas a la puerta que daba a la cocina, en uno de los lados largos de una mesa rectangular. Frente a èl se sentaban los invitados si eran sólo dos o tres: si eran más, tomaban asiento también a los lados, donde habitualmente estaban los secretarios personales
Junto a mí, con el paso del tiempo, se han sentado don Emery Kabongo, congoleño, don Vincent Tran Ngoc Thu, vietnamita, y don Mieczyslaw (Miecio, como le llamábamos) también polaco. Y ya que estamos, me gustaría recordar a las monjas del apartamento, camareras del Sagrado Corazón de Jesús, todas polacas: sor Tobiana, sor Eufrozyna, sor Germana, sor Fernanda y sor Matylda.
En general, se comía a la italiana. Pasta de primero, luego carne con verduras: se bebía agua y un poco de vino tinto. Por la noche, una sopa ligera y pescado. Sólo en las grandes festividades se volvía a la cocina polaca; ahí sí que las monjas podían lucirse: de primero, barszcz, una sopa de remolacha, u otro tipo de sopa; de segundo, la famosa kotlet, una costilla de cerco con patatas y verduras: y tarta, de amapolas o de requesón.
El Papa comía más o menos de todo. Poco, pero de todo. Como había sido siempre su costumbre. Desde la época de la juventud, desde la guerra, cuando las comidas eran frugales a la fuerza y el problema era encontrar un poco de pan duro, unas pocas patatas. Desde entonces Karol Wojtyla había mantenido una relación «distanciada» por así decirlo, con la comida. Sin embargo, había algo que le gustaba mucho: los dulces, sobre todo los italianos. Y el café: lo tomaba por la mañana y por la tarde.


Stanislao Dziwisz Una Vida con Karol – conversación con Gian Franco Svidercoschi (La Esfera de los Libros, Madrid, 2008)

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Novedades sobre la Fraternidad Sacerdotal San Pio X



La Oficina de Prensa de la Santa Sede ha emitido hoy un comunicado sobre la situación de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X en cuanto a los estudios realizados por una comisión mixta de estudios formada por expertos de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X y por expertos de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que según VIS “se reunió en ocho sesiones que se celebraron en Roma entre octubre de 2009 y abril de 2011”. Creo que es una noticia muy importante para toda la Iglesia.



“Además, según informó el Padre Federico Lombardi respondiendo a consultas de los periodistas, se ha sabido que no se ha establecido un límite de tiempo para la respuesta de la FSSPX, si bien se espera que ésta llegue en tiempos razonablemente breves, es decir, en cuestión de pocos meses. El vocero de la Santa Sede aclaró que existe la posibilidad de una “legítima discusión” sobre algunos pasajes de los documentos conciliares dado que “hay puntos vinculantes que no pueden ser puestos en discusión y otros menos esenciales”. “Hoy se ha dado un paso y es un paso importante de este proceso”, afirmó el Padre Lombardi. En cuanto a la eventual solución canónica, el vocero afirmó que se trataría de una prelatura personal internacional y no un ordinariato, como se dijo en algún momento” leemos en La Buhardilla de Jerónimo.


Alli mismo en La Buhardilla de Jerónimo se puede leer la entrevista realizada por DICI a Mons. Bernard Fellay, entrevista que también puede leerse en el sitio de DICI, medio de comunicación oficial de la Sociedad de San Pio X.


Como pueblo de Dios creo que todos debemos elevar nuestras polegarias por esta tan ansiada unión, para que pronto puedan verse aclaradas las dudas y salvados los obstáculos que aun restan por una re-unión definitiva y el “sentire cum Ecclesia”. Personalmente tuve oportunidad de asistir hace unos meses a una Misa solemne en el Seminario Internacional de Nuestra Señora Corredentora, Hermandad San Pío X - FSSPX- en La Reja, Prov. De Buenos Aires y me impresionó la solemnidad, el recogimiento y el respeto por la liturgia. Tuve también oportunidad de asistir a una charla informal después de la Misa con Mons. Fellay, quien en ese momento se mostro algo escéptico en cuanto a una pronta solución y/o acercamiento, pero admitió que los diálogos en Roma habían sido muy cordiales, si bien hasta entonces no habían pasado de la etapa de dialogo. Según parece los progresos han sido notables, para bien y alegría de todos. Al menos así espero!

martes, 13 de septiembre de 2011

La Jornada de un Papa – (2 de 4) - por el cardenal Stanislaw Dziwisz en “Una vida con Karol”







“Para las siguientes excursiones volvimos a elegir lugares solitarios. Pero en algunas estaciones de esquí era imposible evitar a la gente. Y, además, ¿Qué más daba? El Santo Padre se portaba como cualquier otro esquiador. Iba vestido como todos: mono, gorro y gafas oscuras. Hacía la cola como todo el mundo – aunque, como precaución, uno de nosotros estuviera delante de él y otro detrás – y enseñaba el forfait para usar los remontes.
Parecerá increíble pero nadie lo reconocía. También porque ….¿Quien iba a imaginarse a un Papa esquiando? Uno de los primeros que lo descubrió fue un niño de apenas diez años.
Ya era por la tarde. Don Josef y yo nos habíamos adelantado. Don Josef, finalizado el descenso, se había detenido al pie de la bajada para aguardar al Santo Padre. Justo en esos instantes, más abajo, acababa de pasar un grupo de esquiadores de fondo. Al poco, apareció un niño, jadeante, angustiado; era evidente que se había quedado rezagado. «Los ha visto?» preguntó. Y mientras don Tadeusz le indicaba por dónde se había ido su grupo, se volvió a mirar al Santo Padre, que acababa de llegar en ese preciso instante. Se quedó boquiabierto, con los ojos como platos, y empezó a gritar: «¡El Papa! ¡El Papa!» Y don Tadeusz: «¿Pero qué dices bobo? Anda, date prisa en alcanzar a tus compañeros, mira que te vas a perder….» El niño desapareció siguiendo a s grupo y nosotros, apenas estuvimos todos abajo, nos apresuramos a subir al coche y regresar a Roma…
Más tarde, cuando todo el mundo supo que el Papa esquiaba y que podía encontrárselo en cualquier pista, pensamos que era mejor dejarnos acompañar «oficialmente» por los servicios de vigilancia (así, en vez del coche, empezamos a movernos en un pequeño autocar, también porque se nos había incorporado Angelo Gugel) por un vehículo del Ispettorato de PS junto al Vaticano (para no tener a las autoridades italianas con el alma en vilo). Seguíamos acudiendo, de todas formas, a lugares poco concurridos. A veces nos quedábamos en la montaña hasta entrada la noche. Encendíamos el fuego, preparábamos algo de cena, charlábamos y terminábamos cantando todos juntos.”

Stanislao Dziwisz Una Vida con Karol – conversación con Gian Franco Svidercoschi (La Esfera de los Libros, Madrid, 2008)


lunes, 12 de septiembre de 2011

Quemar etapas termina por “quemar” el amor – Benedicto XVI

En su viaje apostólico a Ancona, con ocasión de la clausura del Congreso Eucarístico Nacional Italiano, el Santo Padre Benedicto XVI se reunió con jóvenes novios. Después de las inquietudes planteadas por ellos el Santo Padre Benedicto les dirigió – como parte de su discurso - estas palabras: (la traducción es mía – con alguna “mirada” a la versión parcial de VIS
en la página de la Santa Sede solo está en italiano (al menos por ahora;)

"Los interrogantes que planteáis asumen en el contexto social actual un peso aun mayor. Quisiera ofrecerles al menos alguna orientación como respuesta. En ciertos aspectos, nuestros tiempos no son fáciles, sobre todo para vosotros los jóvenes. La mesa se les ofrece servida con cuantiosas delicias pero, a semejanza del episodio evangélico de las bodas de Cana, pareciera que falta el vino de la fiesta. Ante todo la dificultad de encontrar un trabajo estable cubre con un velo de incertidumbre vuestro porvenir. Esta condición contribuye a postergar la toma de decisiones definitivas y repercute negativamente en el crecimiento de la sociedad, que no logra valorizar plenamente la riqueza de energía, de competencia y de creatividad de vuestra generación.
A su vez falta el vino de la fiesta en una cultura que tiende a prescindir de criterios morales claros: en la desorientación, cada uno es empujado a moverse de forma individual y autónoma, a menudo solo en el espacio del presente. La fragmentación del tejido comunitario se refleja en un relativismo que erosiona los valores esenciales: la consonancia de sensaciones, de estados de ánimo y de emociones parece más importante que compartir un proyecto de vida. Así, también las decisiones fundamentales adolecen de fragilidad y están expuestas a una perenne revocabilidad, con frecuencia considerada como expresión de libertad, cuando en realidad expresa su carencia. A una cultura privada del vino pertenece a su vez la ostensible exaltación del cuerpo, que de hecho banaliza la sexualidad invitando a vivirla por fuera de un contexto de comunión de vida y de amor.

Queridos jóvenes, no tengáis miedo de afrontar estos desafíos! No perdáis jamás la esperanza. Tened coraje, aun en las dificultades, permaneciendo enraizados en la fe. Estad seguros que, en toda circunstancia, sois amados y custodiados por el amor de Dios, que es nuestra fortaleza. Dios es bueno. Por lo tanto es importante que el encuentro con Dios, sobre todo en la oración personal y comunitaria, sea constante, fiel, al igual que el camino de vuestro amor: amar a Dios y sentir que El os ama. Nada puede separarlos del amor de Dios! Estad seguros entonces que también la Iglesia os siente cercanos, os sostiene y no deja de mirarlos con gran esperanza. Ella sabe que tienen sed de valores, aquellos verdaderos, sobre los cuales vale la pena construir vuestra casa! El valor de la fe, de la persona, de la familia, de las relaciones humanas, de la justicia. No se desanimen ante las carencias que parecen apagar la alegría sobre la mesa de la vida. En las bodas de Caná, cuando falto el vino, María invitó a los servidores a dirigirse a Jesús y les dio una indicación precisa: “Hagan todo lo que Él les diga” (Jn 2,5). Considerad estas palabras como un tesoro, las últimas de María referidas por el Evangelio, casi su testamento espiritual, y tendrán siempre la alegría de la fiesta: ¡Jesús es el vino de la fiesta! …


Como novios estáis viviendo una etapa única, que se abre a la maravilla del encuentro y lleva a descubrir la belleza de la existencia, el ser preciosos el uno para el otro, de poderse decir recíprocamente: tu eres importante para mi. Vivid este camino con intensidad gradualidad y verdad. No renunciéis a perseguir un ideal alto de amor, reflejo y testimonio del amor de Dios. Pero como vivir esta etapa de vuestra vida, testimoniar el amor en la comunidad? Sobre todo querría deciros que evitéis cerraros en relaciones intimistas, falsamente tranquilizadoras: lograd, en cambio, que vuestra relación se convierta en levadura de una presencia activa y responsable en la comunidad. No olvidéis además que para ser autentico, también el amor requiere un camino de maduración: a partir de la atracción inicial y del sentirse bien con el otro, educaos a “quererle bien” al otro, a querer el bien del otro. El amor vive de gratuidad, de sacrificio personal, de perdón y de respeto del otro.

Queridos amigos, todo amor humano es signo del Amor eterno que nos ha creado, y cuya gracia santifica la elección de un hombre y de una mujer de ofrendarse mutuamente la vida en el matrimonio. Vivid este tiempo de noviazgo en la esperanza confiada de ese don que hay que acoger recorriendo un camino de conocimiento, de respeto y atenciones que no debéis perder nunca. Solo bajo esta condición el lenguaje del amor permanecerá significativo con el correr de los años. Educaos entonces, ya desde ahora en la libertad de la fidelidad, que os lleva a custodiarse recíprocamente, hasta llegar a vivir el uno para el otro. Preparaos a elegir con convicción el “para siempre” que connota el amor: la indisolubilidad, antes que una condición, es un don que hay que desear, pedir y vivir, más allá de cualquier inestabilidad humana. Y no penséis, según la mentalidad tan difundida que la convivencia es garantía de futuro. Quemar etapas termina por “quemar” el amor, que sin embargo necesita respetar los tiempos y la gradualidad de expresiones: necesita darle un espacio a Cristo, que es capaz de convertir un amor humano en fiel, feliz e indisoluble. La fidelidad y la continuidad de vuestro amor os harán también capaces de abriros a la vida, de ser padres: la estabilidad de vuestra unión en el Sacramento del Matrimonio permitirá que los hijos que Dios quiera donarles crezcan con confianza en la bondad de la vida. Fidelidad, indisolubilidad y transmisión de la vida son los pilares de toda familia, verdadero bien común, patrimonio precioso de la sociedad entera. Ya a partir de ahora, cimentad en ellos vuestro camino hacia el matrimonio y testimoniadlo ante vuestros coetáneos: es servicio precioso! Sed agradecidos a todos cuantos con su compromiso, competencia y disponibilidad os acompañan en la formación: son expresión de la atención y del cuidado que la comunidad cristiana les tiene reservado. No estáis solos: buscad y acoged ante todo la compañía de la Iglesia.

Quisiera volver además sobre un punto esencial: la experiencia del amor conlleva la tensión hacia Dios. El verdadero amor promete el infinito. Haced, así, de este tiempo de preparación al matrimonio un itinerario de fe: redescubrid para vuestra vida de pareja la centralidad de Jesús y el caminar en la Iglesia. Maria nos enseña que el bien de cada uno depende de escuchar con docilidad la palabra del Hijo. Para aquel que confía en El, el agua de la vida cotidiana se convierte en el vino de un amor que transforma la vida en buena, bella y fecunda. Caná es anuncio y anticipo del don del vino nuevo de la Eucaristía, sacrificio y banquete en el cual el Señor se reúne con nosotros, nos renueva y transforma. No ignoréis la importancia vital de este encuentro: participad plenamente de la asamblea litúrgica dominical: de la Eucaristía irradia el sentido cristiano de la existencia y una nueva manera de vivir (Exhortac p. post sin Sacramentum caritatis 72-3) Y no tendréis entonces, miedo de asumir el compromiso de la responsabilidad de la elección conyugal: no temáis entrar en este “gran misterio”, en cual dos personas se convierten en una sola carne. (cfr Ef 5,31-32).

Queridísimos jóvenes, los encomiendo a la protección de San José y de María Santísima: siguiendo la invitación de la Virgen Madre “haced lo que El os diga” – no les faltara el gusto de la verdadera fiesta y sabréis asumir el “vino” mejor, aquel que Cristo le dona a la Iglesia y al el mundo. Estoy con ustedes y con todos aquellos que como ustedes viven este maravilloso camino del amor. Les bendigo con todo mi corazón!"

sábado, 10 de septiembre de 2011

La Jornada de un Papa – (1 de 4) - por el cardenal Stanislaw Dziwisz en "Una vida con Karol"




"¿Cómo vive un Papa en el Vaticano? ¿Cómo se desarrolla su jornada? ¿Consigue conciliar el tiempo dedicado a la oración con el ritmo laboral? Consigue recortar una parcela para su vida privada en el marco de una actividad que, ligada como está a sus responsabilidades como cabeza de la Iglesia universal, es pública en cada momento?




Yo, naturalmente, hablaré de Juan Pablo II, junto al que he vivido. Pero quizás pueda permitirme hacer referencia a los últimos pontífices. Y decir que, aunque el Vaticano es una «estructura» que cuenta necesariamente con unas reglas, y por lo tanto, con una uniformidad de comportamientos – que afecta también a los pontífices -, cada Papa ha sabido, con su personalidad y con su talento, invertir esta situación. Es decir, ha sabido imponer s propio estilo de vida espiritual, pero también ¿Cómo decirlo? humano a la gran «maquina» vaticana.
Esto, como he podido constatar, es algo que, sin duda, ha sabido hacer Karol Wojtyla. Al principio, era inevitable, con algo de «nostalgia» por un pasado caracterizado por una mayor libertad y protocolo menos rígido. Pero luego se ha adaptado rápidamente a su papel, tanto que más de uno habrá preguntado – bromeo por supuesto – donde había realizado el «aprendizaje». Y, al mismo tiempo, ha asumido una forma de vida – también en el Vaticano, también siendo Papa – muy similar a la que siempre había llevado.




Por lo tanto, ya que he aludido a ello, comienzo por los «desgarros» de los primeros tiempos, cuando el Santo Padre tenía alguna que otra dificultad para acostumbrarse no tanto a estar «encerrado» en el Vaticano como a tener que hacerlo durante largos períodos.




Para explicarme mejor, las excursiones fuera de Roma, sobre todo a la montaña, le regalaban –era la expresión que usaba, un «regalo» la oportunidad de meditar y, sobre todo, de rezar. Aquel escenario era connatural a su espiritualidad. En las montañas contemplaba la obra de Dios y se abandonaba al Creador. Durante la comida, como es lógico, charlábamos. Pero, apenas terminaba de comer, se iba a caminar, él solo, a veces durante horas: así, decía, estaba con Dios con los siete sentidos. Era como si durante aquellas excursiones repusiera fuerzas. Y además, sacaba tiempo para leer y hasta para preparar los textos de su magisterio.




Fueron más de un centenar de «expediciones», casi todas por el Abruzo. Y al principio nadie sabía nada, ni en el Vaticano ni en la prensa.
La primera vez fue casi una «fuga». Hacía tiempo que deseábamos que el Santo Padre pudiese no sólo volver a esquiar, sino a zambullirse en la vida cotidiana de la gente, así que nos decidimos a intentarlo. No recuerdo de quién partió la idea, pero probablemente fue una iniciativa colectiva, surgida durante el almuerzo. En cualquier caso, la localidad elegida, Ovindoli, fue la sugerida por don Tadeusz Rakoczy que conocía bien la zona porque iba allí a esquiar. Por seguridad, dos o tres días antes, don Josef Kowalczyk y él fueron a «observar el terreno» para evitar imprevistos.
Si no recuerdo mal, fue el 2 de enero de 1981. Salimos hacia las nueve, en el coche de don Josef, para no llamar la atención a la salida del palacio de Castelgandolfo, donde estaba situada la Guardia suiza. Don Josef conducía: en el asiento del copiloto estaba don Tadeusz, que fingía leer el periódico, que llevaba abierto completamente, para «ocultar» al Santo Padre, sentado justo detrás de él, a mi lado.
Don Josef conducía con mucho cuidado, respetando los límites de velocidad, aminorando ante los pasos de cebra. ¡No queríamos ni pensar en lo que podría ocurrir en caso de accidente o si se rompía el coche!
Cruzamos varios pueblos: el Papa, a través del cristal de la ventanilla, pudo disfrutar observando escenas de la vida cotidiana. Cuando llegamos, nos detuvimos en las afueras de Ovindoli, cerca de una de las pistas, pero en un lugar donde no había prácticamente nadie. Y allí comenzó aquella jornada maravillosa, inolvidable. Las montañas alrededor. Toda la naturaleza cubierta de blanco. Aquel gran silencio que te permitía concentrarte, rezar. El santo Padre logró hasta esquiar. Estaba feliz con el «regalo» que le habíamos hecho. Ya de regreso, nos dijo, sonriendo: «¡Al final lo hemos conseguido!». Y en los días siguientes continuo dándonos las gracias y recordando los mejores momentos vividos durante la «expedición».




Stanislao Dziwisz Una Vida con Karol – conversación con Gian Franco Svidercoschi (La Esfera de los Libros, Madrid, 2008)

viernes, 9 de septiembre de 2011

Mi amigo Karol – entrevista al cardenal Andrzej Maria Deskur






(de la entrevista realizada por Włodzimierz Rędzioch al cardenal Andrzej Maria Deskur, publicada por L'Osservatore Romano Nro especial mayo 2011 “BEATO”
…..
Eminencia, cuando conoció a Karol Wojtyla?
Conocí a Karol Wojtyla ya en el lejano 1945 en Cracovia. Estudiábamos juntos en el seminario metropolitano: yo en primer año, él en cuarto. En 1946 corrió la noticia de que Wojtla sería ordenado sacerdote en ese año y enviado a estudiar al extranjero. Fue un gran reconocimiento para él, pero nadie lo envidiaba, porque todos lo querían y reconocían su gran inteligencia, su sólida preparación y su profunda espiritualidad. Durante los estudios vivíamos juntos y por eso nos conocíamos bien. Recuerdo que todos queríamos salir con él durante nuestros paseos semanales porque regresábamos enriquecidos. Un día, uno de los seminaristas escribió sobre la puerta de su habitación: «Karol Wojtyla: futuro santo». Parecía una broma, pero en verdad reflejaba la opinión que ya entonces teníamos del joven Wojtyla y ahora, sesenta años después y con el proceso de beatificación en curso, este hecho resulta simbólico. En la víspera de su partida, Karol vino a verme para preguntarme si no era algo arriesgado mandar al extranjero a un joven sacerdote, como él. Le respondí: «Dios no corre jamás ningún riesgo, porque tiene todo en su mano. No te preocupes: en su mano te tiene también a ti».




Así Wojtyla partió hacia Roma. Pero también usted en 1950 fue enviado, primero a Friburgo para los estudios de teología moral y luego a Roma para estudiar en la Pontificia Academia Eclesiástica. Wojtyla n cambio, concluidos los estudios en el Angelicum, regresó a Cracovia. ¿Se perdieron de vista?



No exactamente. Nos encontramos durante los trabajos del concilio Vaticano II. Yo era teólogo conciliar: él, arzobispo de Cracovia, padre conciliar. Iba con èl a todas las reuniones de las comisiones de las que era miembro. Monseñor Wojtyla era bien visto en todas partes, porque tenía un rasgo muy apreciable de carácter: no era polémico. Con él no se podía pelear, porque en las discusiones contaban sólo los argumentos.

Cuando murió Pablo VI, y enseguida Juan Pablo I, usted tenía ya una gran experiencia curial y conocía bien a los cardenales. ¿Se esperaba la elección de un cardenal no italiano?



No sólo me esperaba la elección de un cardenal no italiano, sino de un concreto purpurado, el cardenal Karol Wojtyla. Quisiera explicarme mejor: se sabe que el nuevo Pontífice se elige de entre los cardenales, pero, en cierto sentido, su gran elector es también su predecesor, que elige los miembros del Colegio cardenalicio, determinando el resultado del cónclave. Pablo VI apreciaba mucho al cardenal Wojtyla y yo diría que en cierto modo lo preparó para que le sucediera. Primero, lo quiso como predicador de los ejercicios espirituales para la curia romana en el Vaticano para dar a conocer su gran sabiduría y su profunda espiritualidad. Luego lo nombró relator del Sínodo sobre la evangelización. Fue una sorpresa para todos, porque se esperaba para ello un relator de algún país de misión. Pero de este modo también los cardenales del tercer mundo pudieron conocer al arzobispo de Cracovia y apreciar su celo pastoral y misionero. No cuenta poco el hecho de que Pablo VI alentaba a Wojtyla a viajar por el mundo para conocer mejor la realidad de las Iglesias locales.



Cuando Juan Pablo II apareció por primera vez en el balcón de la basílica de San Pedro, usted se encontraba en la cama del hospital «Gemelli»: el inicio del pontificado de su amigo coincide con su drama personal
Debo admitir que cuando en el hospital comprendí que estaría paralizado para siempre quedé abrumado, aunque, en mi caso, no se puede hablar de sufrimientos físicos: el paralitico es una persona aprisionada por el cuerpo, privada de libertad. Sólo la oración me permitió superar ese momento difícil y aceptar mi invalidez. Cuando, después de los cuidados, regresé a casa y me retiré, dejando el cargo de la presidencia del Consejo pontificio para las comunicaciones sociales, recibí una carta personal del Papa que comenzaba con la frase: «ahora sabes cuál es tu misión en la Iglesia.» Se trataba de la misión de la oración, la misión de todos los enfermos y de los que sufren. El Papa me ayudó mucho con aquella carta.



¿Su enfermedad les impedía mantener sus acostumbradas estrechas relaciones personales?



Para nada. Cada domingo almorzaba con él en su apartamento y de vez en cuando él venía a mi casa (la fiesta de San Andrés era nuestra cita fija en mi casa)



Juan Pablo II no le quería desocupado: lo nombró presidente de la Academia Pontificia de la Inmaculada. ¿Qué tarea le encomendó?



La Academia pontificia de la Inmaculada se ocupa de los estudios de los dogmas y del culto mariano, pero también del trabajo pastoral. A Juan Pablo II le interesaba mucho el trabajo de la Academia, porque quiso restaurar en la Iglesia la digna veneración de la Madre de Dios, cuyo culto se debilitó por la errónea interpretación de las enseñanzas del concilio Vaticano II. Además, el Santo Padre estaba convencido de que la nueva evangelización pasaba también a través de los santuarios marianos. Europa es desde siempre la «tierra de la Virgen», con todos sus santuarios y centros de espiritualidad. Recuerdo las palabras de Karol Wojtyla cando era aún obispo de Cracovia: «Los santuarios marianos son un capital de la Iglesia porque son los lugares donde se proclama la Palabra de Dios y se administran los sacramentos, son centros de oración y de encuentro de los fieles en un ambiente más amplio que la parroquia: son lugares donde las experiencias del peregrino se entrelazan con el misterio de María, y las experiencias de la nación, de la patria, de la región encuentran el amor de la Iglesia y de su Madre.»




Durante nueve años usted fue miembro de la Congregación para las causas de los santos. Se acusaba a Juan Pablo II de proclamar demasiados santos y beatos. ¿Cómo respondía el Papa a esas críticas?



Cuando le hablaba de esas críticas, me respondía tranquilamente que la Iglesia existía para que hubiera santos. ¡Nunca hay suficiente santidad en la Iglesia!




Para mucha gente también, Juan Pablo II ya es un santo



La Iglesia tiene sus procesos para la canonización y está bien que existan, pero yo tengo siempre en mi mente la inscripción sobre l puerta del joven seminarista de Cracovia: «Karol Wojtyla: futuro santo»

jueves, 8 de septiembre de 2011

Nacimiento de María, “la primera y la más perfecta discípulo del Hijo”

(Nacimiento de María, obra de Giotto para la Capilla de los Scrovegni – Wikipedia)


“Celebramos hoy "con alegría el nacimiento de María, la Virgen: de Ella salió el Sol de Justicia, Cristo, nuestro Dios".
Esta festividad mariana es toda ella una invitación a la alegría, precisamente porque con el nacimiento de María Santísima Dios daba al mundo como la garantía concreta de que la salvación era ya inminente: la humanidad que, desde milenios, en forma más o menos consciente, había esperado algo o alguien que la pudiese liberar del dolor, del mal, de la angustia, de la desesperación, y que dentro del Pueblo elegido había encontrado, especialmente en los Profetas, a los portavoces de la Palabra de Dios, confortante y consoladora, podía mirar finalmente, conmovida y emocionada, a María "Niña", que era el punto de convergencia y de llegada de un conjunto de promesas divinas, que resonaban misteriosamente en el corazón mismo de la historia.
Precisamente esta Niña, todavía pequeña y frágil, es la "Mujer" del primer anuncio de la redención futura, contrapuesta por Dios a la serpiente tentadora: "Pongo perpetua enemistad entre ti y la mujer y entre tu linaje y el suyo; éste te aplastará la cabeza, y tú le morderás a él el calcañal" (Gén 3, 15).
Precisamente esta Niña es la "Virgen" que "concebirá y parirá un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que quiere decir 'Dios con nosotros'" (cf. Is 7, 14; Mt 1, 23). Precisamente esta Niña es la "Madre" que parirá en Belén "a aquel que señoreará en Israel" (cf. Miq 5, 1 s.).
La liturgia de hoy aplica a María recién nacida el pasaje de la Carta a los Romanos, en el que San Pablo describe el designio misericordioso de Dios en relación con los elegidos: María es predestinada por la Trinidad a una misión altísima; es llamada; es santificada; es glorificada.
Dios la ha predestinado a estar íntimamente asociada a la vida y a la obra de su Hijo unigénito. Por esto la ha santificado, de manera admirable y singular, desde el primer momento de su concepción, haciéndola "llena de gracia" (cf. Lc 1, 28); la ha hecho conforme con la imagen de su Hijo: una conformidad que, podemos decir, fue única, porque María fue la primera y la más perfecta discípulo del Hijo.”

VISITA PASTORAL A FRASCATI
(de la Homilía del Beato Juan Pablo II en la Misa para el pueblo en su visita pastoral a Frascati - 8 de septiembre de 1980)

martes, 6 de septiembre de 2011

Cardenal Andrzej Maria Deskur - Un verdadero amigo



«Fuiste fiel al magisterio de la Iglesia y tuviste preocupación por la divulgación de la doctrina evangélica, teniendo ante ti la exhortación del Redentor: si permanecéis fieles a mi palabra, seréis en verdad mis discípulos, conoceréis la verdad y la verdad os hará libres».


(de las felicitaciones del Beato Juan Pablo II al cardena Deskur con motivo del 50 aniversario de su ordenación sacerdotal – haciendo referencia al su lema episcopal Veritas vos liberabit ("La verdad os hará libres")

El 3 de septiembre pasado murió el cardenal Andrzej Maria Deskur , gran amigo de Karol Wojtyla / Juan Pablo II.


Hoy 6 de septiembre se ha celebrado su funeral en Roma con la presencia del Cardenal Franciszek Macharski, en representación de la Arquidiócesis de Cracovia, otros 30 cardenales - entre ellos sus compatriotas Rylko y Grocholewski – y obispos de la Curia Romana.
El próximo lunes 12 de septiembre, el cardenal Stanisław Dziwisz, arzobispo de Cracovia, celebrará la Misa funeral en el santuario de la Divina Misericordia en Cracovia. Concluida la ceremonia el cardenal Deskur será sepultado en el Santuario Beato Juan Pablo II, en honor a la amistad con el beato y a su profunda devoción a la Divina Misericordia.

El cardenal Deskur había nacido el 29 de febrero 1924 como uno de los siete hijos de Andrés y Stanislawa Deskur de Kosseckich en Sancygniowie (diócesis de Kielce). Fue amigo incondicional de Karol Wojtyla desde los años en el seminario clandestino de Cracovia, aunque no fueron ordenados juntos, pues en 1948 el cardenal Sapieha decide enviar al joven Deskur a proseguir sus estudios en Suiza. Allí recibe su doctorado, y allí fue ordenado sacerdote, por la imposibilidad de regresar a su patria, entonces ya detrás de la cortina de hierro. Tras algunos años de actividad pastoral como capellán en Suiza y Francia es llamado a Roma, donde prosigue sus estudios y se desempeña en diferentes tareas: subsecretario de la Pontificia Comisión de Cinematografía, Radio y Televisión (1954-1964), secretario de la Comisión Preparatoria de la Secretaría de Prensa durante el Concilio Vaticano II (1960-1962), perito para la Asamblea del Consejo ( 1962-1965). Fue, además, miembro de varias comisiones conciliares.




Junto con Karol Wojtyla colaboraron en la preparación de la constitución conciliar sobre la Iglesia Gaudium et Spes, y la declaración de los medios de comunicación del Inter Mirifica. En 1973 el Obispo Deskur es nombrado presidente de la Comisión Pontificia (ahora Consejo) para las Comunicaciones Sociales y fue Presidente emérito hasta su muerte.
Creado cardenal por su amigo Juan Pablo II en el Consistorio del 25 de mayo de 1985, Deskur fue colaborador de cuatro Papas, desde Pío XII a Juan Pablo I y acompañó el pontificado de Juan Pablo II desde sus inicios.


Era uno de los pocos polacos en Roma después del Concilio Vaticano II y fue “guía de Karol Wojtyla por los laberintos del Vaticano”. Karol Wojtyla conto con su apoyo, sus consejos, sus oraciones y después con su sufrimiento durante los 30 años de enfermedad.


Deskur había quedado hemipléjico debido a un severo derrame cerebral el 13 de octubre de 1978, solo días antes del cónclave. Ya no podría serle de guia a su amigo, pero lo acompañaría con sus oraciones y su sufrimiento, como lo revela el Papa Juan Pablo II mismo en Levantaos Vamos.


En un Mensaje a la madre del Obispo Deskur Juan Pablo II le decía que su querido amigo le había preparado para lo que iba a suceder el 16 de octubre, “él me enseñó lo que la Santa Sede es en realidad y me facilitó los contactos de los líderes de la Iglesia de Europa y de todo el mundo”. Deskur, después de la elección de Karol Wojtyla al pontificado, limitado a su silla de ruedas demostró ser un verdadero amigo diciendo


“ Mi misión ahora es apoyar al Santo Padre con mi sufrimiento”

En su Mensaje al cardenal Stanislaw Dziwisz el Santo Padre Benedicto XVI escribe: «Ligado por vínculos de antigua y profunda amistad con el beato Juan Pablo II el Card. Deskur «deja el recuerdo de una vida entregada a la adhesión coherente y generosa, a su propia vocación, como piadoso y celoso sacerdote, que enriqueció su ministerio, aceptando la enfermedad con evangélica resignación».




lunes, 5 de septiembre de 2011

Oración del Beato Juan Pablo II por los moribundos



Dios todopoderoso y sempiterno, Padre de los pobres, consuelo de los enfermos, esperanza de los moribundos.
Tu amor guía cada instante de nuestras vidas. Aquí, en Nirmal Hriday, en este sitio de cuidado amoroso para los enfermos y los moribundos, elevamos nuestras mentes y nuestros corazones en oración. Te alabamos por el don de la vida humana y especialmente por la promesa de la vida eterna. Sabemos que estás siempre cerca de los afligidos y de los marginados, de los débiles y de los que sufren.
Oh Dios de ternura y compasión, acepta las oraciones que te ofrecemos por nuestros hermanos y hermanas enfermos. Incrementa su fe y su esperanza en Ti. Confórtalos con tu presencia amorosa y, si es tu voluntad, devuélveles al salud, dales una fuerza renovadora de cuerpo y alma.
Oh Padre amoroso, bendice a aquellos que están para morir, bendice a aquellos que, muy pronto se encontrarán contigo, cara a cara. Creemos que Tú has hecho de la muerte la puerta que nos conduce a la vida eterna. Mantén a nuestros hermanos y hermanas moribundos en tu amor, llévalos sin tropiezo y cuidadosamente contigo a la morada de la vida eterna.
Oh Dios, fuente de toda fortaleza, asiste y protege a aquellos que cuidan de los enfermos y que atienden a los moribundos. Dales un espíritu valiente y gentil. Sostenlos en sus esfuerzos de consolar y curar. Conviértelos cada vez más en un símbolo radiante de tu amor transformador.
Oh Señor de la vida y fundamento de nuestra esperanza, vuelca tus abundantes bendiciones sobre aquellos que viven, trabajan y mueren en Nirmal Hriday. Cólmalos de tu paz y de tu gracia. Hazles ver que eres un padre amoroso, un Dios de misericordia y compasión.

Amén.

Oración para la canonización de la Beata Madre Teresa de Calcuta




Jesús, tu hiciste de BEATA Teresa un ejemplo inspirador de fe firme y de ardiente caridad,
un testigo extraordinario del camino de la infancia espiritual, y una gran y estimada maestra del valor y dignidad de toda vida humana.
Concédenos que ella sea venerada e imitada como uno de los santos canonizados de la Iglesia.
Escucha las súplicas de todos aquellos que buscan su intercesión, especialmente la petición que en este momento imploro... (mencione aquí el favor que pide en esta oración).
Haz que sigamos su ejemplo atendiendo a tu grito de sed desde la cruz y te amemos con alegría en la apariencia dolorosa de los más pobres entre los pobres, especialmente en los menos amados y aceptados.
Te lo pedimos esto por intercesión de María,
tu Madre y Madre nuestra. Amen

Con aprobación eclesiástica.
Por favor, comunique cualquier favor o milagro
recibido por intercesión de la Beata Teresa de Calcuta a:

El Postulador • Piazza San Gregorio al Celio, 2 • 00184 Roma ITALIA
El Postulador • c/o 2498 Roll Dr. • PMB 733 • San Diego, CA 92154 USA
La Vicepostuladora • 54A A.J.C. Bose Road • Calcuta 700016 INDIA
post@motherteresacause.info

5 de septiembre Beata Teresa de Calcuta




Hoy toda la Iglesia recuerda a la Beata Teresa de Calcuta.



Mujer santa que caminó las calles de nuestros días y supo transformar espacios recónditos y oscuros en oasis de Paz, de Amor, y de Luz devolviendo sonrisas a rostros opacados, vivificando un mundo olvidado y transformándolo en evangélico. “ Una de esas mujeres” - decía el Beato Juan Pablo II - “que no tienen miedo de acercarse, siguiendo a Cristo, a todas las dimensiones de la humanidad, a todas las situaciones del hombre en el mundo contemporáneo”



Una misionera de la caridad que frente a las condiciones paupérrimas y tenebrosas que nuestro mundo tecnológico y desarrollado pretende ignorar dándole la espalda, se dio por entera a destituidos, enfermos y moribundos y fue apóstol en una obra “donde el misterio del sufrimiento humano se encuentra con el misterio de la fe y el amor





Una mujer única, pequeña, menuda, que podría pasar casi desapercibida. Sin embargo, envuelta en un sari “albi celeste” fue repartiendo pedazos de cielo a su paso y creciendo en fama y santidad día a día dejándonos un poderoso mensaje porque “Todos estamos llamados a la santidad: es la medida misma de la vida cristiana.” (Benedicto XVI)




Invito visitar posts etiquetados Madre Teresa


sábado, 3 de septiembre de 2011

La santidad, savia vital de la misión de Juan Pablo II (3) La santidad y la oración en Novo Millennio Ineunte

La oración





“Para esta pedagogía de la santidad es necesario un cristianismo que se distinga ante todo en el arte de la oración. El Año jubilar ha sido un año de oración personal y comunitaria más intensa. Pero sabemos bien que rezar tampoco es algo que pueda darse por supuesto. Es preciso aprender a orar, como aprendiendo de nuevo este arte de los labios mismos del divino Maestro, como los primeros discípulos: « Señor, enséñanos a orar » (Lc 11,1). En la plegaria se desarrolla ese diálogo con Cristo que nos convierte en sus íntimos: « Permaneced en mí, como yo en vosotros » (Jn 15,4). Esta reciprocidad es el fundamento mismo, el alma de la vida cristiana y una condición para toda vida pastoral auténtica. Realizada en nosotros por el Espíritu Santo, nos abre, por Cristo y en Cristo, a la contemplación del rostro del Padre. Aprender esta lógica trinitaria de la oración cristiana, viviéndola plenamente ante todo en la liturgia, cumbre y fuente de la vida eclesial,17 pero también de la experiencia personal, es el secreto de un cristianismo realmente vital, que no tiene motivos para temer el futuro, porque vuelve continuamente a las fuentes y se regenera en ellas.
33. ¿No es acaso un « signo de los tiempos » el que hoy, a pesar de los vastos procesos de secularización, se detecte una difusa exigencia de espiritualidad, que en gran parte se manifiesta precisamente en una renovada necesidad de orar? También las otras religiones, ya presentes extensamente en los territorios de antigua cristianización, ofrecen sus propias respuestas a esta necesidad, y lo hacen a veces de manera atractiva. Nosotros, que tenemos la gracia de creer en Cristo, revelador del Padre y Salvador del mundo, debemos enseñar a qué grado de interiorización nos puede llevar la relación con él.
La gran tradición mística de la Iglesia, tanto en Oriente como en Occidente, puede enseñar mucho a este respecto. Muestra cómo la oración puede avanzar, como verdadero y propio diálogo de amor, hasta hacer que la persona humana sea poseída totalmente por el divino Amado, sensible al impulso del Espíritu y abandonada filialmente en el corazón del Padre. Entonces se realiza la experiencia viva de la promesa de Cristo: « El que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él » (Jn 14,21). Se trata de un camino sostenido enteramente por la gracia, el cual, sin embargo, requiere un intenso compromiso espiritual que encuentra también dolorosas purificaciones (la « noche oscura »), pero que llega, de tantas formas posibles, al indecible gozo vivido por los místicos como « unión esponsal ». ¿Cómo no recordar aquí, entre tantos testimonios espléndidos, la doctrina de san Juan de la Cruz y de santa Teresa de Jesús?
Sí, queridos hermanos y hermanas, nuestras comunidades cristianas tienen que llegar a ser auténticas « escuelas de oración », donde el encuentro con Cristo no se exprese solamente en petición de ayuda, sino también en acción de gracias, alabanza, adoración, contemplación, escucha y viveza de afecto hasta el « arrebato del corazón. Una oración intensa, pues, que sin embargo no aparta del compromiso en la historia: abriendo el corazón al amor de Dios, lo abre también al amor de los hermanos, y nos hace capaces de construir la historia según el designio de Dios.18 "”

viernes, 2 de septiembre de 2011

Un poco de humor – El reloj de Juan Pablo II

En una conferencia reciente titulada “Juan Pablo II el hombre el siglo” el Pbro. Dr. Pedro Brunori nos conto algunas anécdotas. Una se refería al reloj de Juan Pablo II. Dicen que antes de Juan Pablo II ningún Papa uso reloj pulsera. Sabemos bien que a él no le costaba cambiar costumbres que no afectaran nada y a nadie... ... y uso reloj desde el primer dia…..y no dejo de usarlo...


En una ceremonia oficial muy importante al comienzo del pontificado en un momento que el Papa estira el brazo asoma su reloj pulsera; el ceremoniero se acerca y muy sigilosamente le arregla la manga, el Papa vuelve a estirar el brazo y el ceremoniero discretamente repite el movimiento, pero el Papa no cede, vuelve a hacerlo y entonces el ceremoniero ya no insistió…. supongo que no lo habrá vuelto a intentar pues a Juan Pablo II lo seguimos viendo con reloj pulsera…sino fíjense en estas fotos:






















y tambien en esta


La santidad, savia vital de la misión de Juan Pablo II (2) La santidad en Novo Millenio Ineunte




En la Exhortación Apostólica Novo Millennio Ineunte el Beato Juan Pablo II le dedica todo un apartado a la santidad, ese “« alto grado » de la vida cristiana ordinaria” al cual debieramos aspirar todos los cristianos.


Decía Juan Pablo II:
“ En primer lugar, no dudo en decir que la perspectiva en la que debe situarse el camino pastoral es el de la santidad. ¿Acaso no era éste el sentido último de la indulgencia jubilar, como gracia especial ofrecida por Cristo para que la vida de cada bautizado pudiera purificarse y renovarse profundamente?
…hacer hincapié en la santidad es más que nunca una urgencia pastoral.
Conviene además descubrir en todo su valor programático el capítulo V de la Constitución dogmática Lumen gentium sobre la Iglesia, dedicado a la « vocación universal a la santidad ». Si los Padres conciliares concedieron tanto relieve a esta temática no fue para dar una especie de toque espiritual a la eclesiología, sino más bien para poner de relieve una dinámica intrínseca y determinante. Descubrir a la Iglesia como « misterio », es decir, como pueblo « congregado en la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo »,15 llevaba a descubrir también su « santidad », entendida en su sentido fundamental de pertenecer a Aquél que por excelencia es el Santo, el « tres veces Santo » (cf. Is 6,3). Confesar a la Iglesia como santa significa mostrar su rostro de Esposa de Cristo, por la cual él se entregó, precisamente para santificarla (cf. Ef 5,25-26). Este don de santidad, por así decir, objetiva, se da a cada bautizado.
Pero el don se plasma a su vez en un compromiso que ha de dirigir toda la vida cristiana: « Ésta es la voluntad de Dios: vuestra santificación » (1 Ts 4,3). Es un compromiso que no afecta sólo a algunos cristianos: « Todos los cristianos, de cualquier clase o condición, están llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección del amor ».16
31. Recordar esta verdad elemental, poniéndola como fundamento de la programación pastoral que nos atañe al inicio del nuevo milenio, podría parecer, en un primer momento, algo poco práctico. ¿Acaso se puede « programar » la santidad? ¿Qué puede significar esta palabra en la lógica de un plan pastoral?
En realidad, poner la programación pastoral bajo el signo de la santidad es una opción llena de consecuencias. Significa expresar la convicción de que, si el Bautismo es una verdadera entrada en la santidad de Dios por medio de la inserción en Cristo y la inhabitación de su Espíritu, sería un contrasentido contentarse con una vida mediocre, vivida según una ética minimalista y una religiosidad superficial. Preguntar a un catecúmeno, « ¿quieres recibir el Bautismo? », significa al mismo tiempo preguntarle, « ¿quieres ser santo? » Significa ponerle en el camino del Sermón de la Montaña: « Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial » (Mt 5,48).
Como el Concilio mismo explicó, este ideal de perfección no ha de ser malentendido, como si implicase una especie de vida extraordinaria, practicable sólo por algunos « genios » de la santidad. Los caminos de la santidad son múltiples y adecuados a la vocación de cada uno. Doy gracias al Señor que me ha concedido beatificar y canonizar durante estos años a tantos cristianos y, entre ellos a muchos laicos que se han santificado en las circunstancias más ordinarias de la vida. Es el momento de proponer de nuevo a todos con convicción este « alto grado » de la vida cristiana ordinaria. La vida entera de la comunidad eclesial y de las familias cristianas debe ir en esta dirección. Pero también es evidente que los caminos de la santidad son personales y exigen una pedagogía de la santidad verdadera y propia, que sea capaz de adaptarse a los ritmos de cada persona. Esta pedagogía debe enriquecer la propuesta dirigida a todos con las formas tradicionales de ayuda personal y de grupo, y con las formas más recientes ofrecidas en las asociaciones y en los movimientos reconocidos por la Iglesia. (Continúa en La santidad y la oración en Novo Millennio Ineunte)