Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

viernes, 6 de abril de 2012

"Ha hecho de nosotros un reino de sacerdotes". Misa Crismal : entrada a la solemnidad del sagrado Triduo Pascual.


Antes de celebrar los misterios centrales de la salvación, cada comunidad diocesana se reúne esta mañana en torno a su pastor para la bendición de los santos óleos, que son instrumentos de la salvación en los diversos sacramentos: bautismo, confirmación, orden sagrado y unción de los enfermos. La eficacia de estos signos de la gracia divina deriva del misterio pascual, de la muerte y resurrección de Cristo. Por eso la Iglesia sitúa este rito en el umbral del Triduo sacro, en el día en que, con el supremo acto sacerdotal, el Hijo de Dios hecho hombre se ofreció al Padre como rescate por toda la humanidad.
Ha hecho de nosotros un reino de sacerdotes". Entendemos esta expresión en dos niveles. El primero, como recuerda también el concilio Vaticano II, con referencia a todos los bautizados, que "son consagrados como casa espiritual y sacerdocio santo para que ofrezcan, a través de las obras propias del cristiano, sacrificios espirituales" (Lumen gentium, 10). Todo cristiano es sacerdote. Se trata aquí del sacerdocio llamado "común", que compromete a los bautizados a vivir su oblación a Dios mediante la participación en la Eucaristía y en los sacramentos, en el testimonio de una vida santa, en la abnegación y en la caridad activa (cf. ib.).

Imagende Wikimedia Commons:  Bloch El Sermón dela Montaña


En otro nivel, la afirmación de que Dios "ha hecho de nosotros un reino de sacerdotes" se refiere a los sacerdotes ordenados como ministros, es decir, llamados a formar y dirigir al pueblo sacerdotal, y a ofrecer en su nombre el sacrificio eucarístico a Dios en la persona de Cristo (cf. ib.). Así, la misa "Crismal" hace memoria solemne del único sacerdocio de Cristo y expresa la vocación sacerdotal de la Iglesia, en particular del obispo y de los presbíteros unidos a él. Nos lo recordará dentro de poco el Prefacio:  Cristo "no sólo confiere el honor del sacerdocio real a todo su pueblo santo, sino también, con amor de hermano, ha elegido a hombres de este pueblo, para que, por la imposición de las manos, participen de su sagrada misión" (Prefacio IV de la Pasión del Señor)



(de la Homilía del Beato Juan Pablo II en la Misa Crismal en la Basílica de San Pedro el Jueves santo,  20 de abril de 2000)




Estos días preparatorios para la gran Fiesta Pascual los estamos viviendo por aquí de una manera particular: acabamos de “conocer” un poco más de cerca lo que significa un tornado, - fenómeno no común en los alrededores de Buenos Aires – al menos no común con la fuerza que se dio esta vez con victimas fatales, destruyendo techos, haciendo volar lajas, carteles, chapas, todo tipo de objetos,  enormes estructuras …..dejando sin techo, electricidad, agua y comunicación a muchos hogares, bloqueando calles con la caída de arboles y dejando a su paso imágenes de verdadero desastre.   
No obstante el caos político y la poca respuesta de las autoridades en este “fin de semana largo”,  ante esta situación crítica que estamos viviendo la solidaridad argentina no ha decaído uniendo familias y vecinos en ayuda del otro que necesitaba más,  haciendo vivencia   “la caridad activa” a la que somos llamados todos los cristianos.   En todos los templos (muchos también dañados) se nos invito a orar por las víctimas fatales y colaborar con las familias más afectadas.

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