Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

martes, 24 de septiembre de 2013

Que es la Divina Misericordia? (4) La “misión” de Sor Faustina




«Siento claramente que mi misión no termina con mi muerte, sino que empieza»” dejó escrito Sor Faustina en su Diario. Y así realmente ocurrió.  Su misión continúa y está rindiendo frutos sorprendentes. Es verdaderamente maravilloso como su devoción a Jesús Misericordioso se está expandiendo en nuestro mundo contemporáneo, conquistando tantos corazones!  Sin duda es un signo de los tiempos – un signo de nuestro siglo XX.  El balance de este siglo que concluye agregado a los avances que a menudo han sobrepasado las épocas precedentes, nos plantea una profunda inquietud y temor ante el futuro. Donde, si no es en la Divina Misericordia, puede el mundo encontrar su refugio y la luz de la esperanza? Los creyentes lo comprenden plenamente.
Alabamos al Señor por las grandes cosas que El ha hecho en su alma, lo alabamos y le agradecemos por las grandes cosas que El ha hecho y continua haciendo en las almas que por medio del testimonio y los mensajes de Sor Faustina descubren la infinita profundidad de la Divina Misericordia”
Celebremos al Señor porque es bueno. Celebrémoslo porque es misericordioso. Así lo hicieron los apóstoles, reunidos en el Cenáculo: ellos fueron los primeros que ensalzaron este agradecimiento pascual allí reunidos. Fueron los los primeros en recibir el Espíritu Santo para la remisión de los pecados, ese Espíritu por el cual fueron enviados:  «Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes»  (Jn, 20,21)   Esta misión perdura a través de los siglos, de generación en generación. Y perdura igualmente la gracia, capaz de “hacer nuevas todas las cosas” (Ap 21,5)
Y así Tomas, representante singular entre ellos que dice: “Si no veo…no creo (Jn 20,25) se convierte ocho días más tarde en portavoz de cuantos confiesan “Señor mío y Dios mío” (Jn, 20,28) .  Confiemos que la verdad de Cristo crucificado y resucitado encuentre  aceptación en las nuevas generaciones de aquellos que «creen sin haber visto». (Jn, 20.,29)
 “Dives in misericordia”.  Cuanta necesidad tiene el hombre de todos los tiempos de su encuentro Contigo, o Cristo!  De este encuentro en la fe, puesta a prueba en el fuego de las privaciones y que  fructifica en gozo: en el gozo pascual la fe fructifica en gozo “gozo indecible y lleno de gloria” ( (1 Pt 1, 8).


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