Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

jueves, 31 de enero de 2013

Juan Pablo II y los enfermos de lepra (2 de 4) Testimonio de Arturo Mari


En una visita al semanario católico polaco “Niedziela”  el “fotógrafo del Papa” Arturo Mari  le confia al Director del semanario,  el padre Ireneusz Skubis,  escenas conmovedoras de su vida al lado del beato Juan Pablo II. 



A la pregunta de:
Entre tantos encuentros con el Santo Padre cual es el que más recuerda? del padre Skubis, Arturo Mari en un testimonio fuerte y estremecedor, responde:

“Es difícil decirlo. Sus momentos más emotivos fueron aquellos con los niños. Pero el encuentro que me conmovió mucho fue la visita de Juan Pablo II a la isla de los leprosos.   Fue durante su visita pastoral a Corea del Sur (1984) El Cardenal Kim,. Arzobispo de Seul quería  limitar la visita del Santo Padre y excluir entre otros aquel encuentro. Pero Juan Pablo II no quiso renunciar a  nada. Volamos en helicóptero a la isla poblada solamente por leprosos. Después del saludo de los niños el cardenal invito al Papa a un edificio blanco grande. La visita estaba programada para dentro de algunos minutos. Acorde con mi trabajo yo me adelante un poco. Entré al edificio y cubrí mi cara con mis manos. Me arrodille y comencé a orar. No podía hacer mi trabajo….El Santo Padre llegó, miró, cayó sobre sus rodillas y se quedo rezando durante 8 minutos. Luego se levanto. El protocolo del encuentro establecía  que el Papa dijese algunas palabras y diera su bendición. Pero él se dirigió directamente hacia los leprosos. El Cardenal Kim trato de detenerlo. Sin embargo, el Santo Padre rechazo la  mano del cardenal con un gesto decidido y se encaminó hacia ellos.   Se encontró con 800 leprosos, con cada uno de ellos, tocando sus rostros y besándoles.  Usted comprende lo que es ser leproso: alguien sufriendo de esa enfermedad no tiene ojos, nariz o cara – se le ve solamente una boca deformada.  Todo el cuerpo esta deteriorado, casi corrupto, las manos encorvadas, torcidas. Lo digo porque a menudo vemos descripciones falsas de su situación. Lo recuerdo muy bien, también en mi corazón.”

miércoles, 30 de enero de 2013

Juan Pablo II y los enfermos de lepra (1 de 4 )


La lepra,  conocida también como la enfermedad de Hansen es una enfermedad tan antigua como el mundo, prácticamente desaparecida  de los países europeos,  pero activa mayormente en países o zonas pobres.    Hasta no hace tanto tiempo los enfermos no solo eran tratados como parias sino que además eran objeto de experimentos por  desconocimiento de las características y cura de la  enfermedad.   Hoy se sabe  que la lepra es de difícil contagio, existen medicamentos  muy eficaces que permiten que el tratamiento sea ambulatorio y en la gran mayoría de los casos la cura es total. La Organización Mundial de la Salud informa que de los 5,1 millones de casos en 1985, la cifra descendió a 805.000 en 1995,  a 753.000 a fines de 1999 y a 181.941 en 2011, otras fuentes citan cerca de 220.000.


Un santo hombre que se dedico a los enfermos de la lepra fue el Padre Damián de Molokai, beatificado por Juan Pablo II en 1995 y canonizado por el Papa Benedicto XVI en el 2009. Dicen que la Beata Teresa de Calcuta presento al Papa Juan Pablo II más de un millón de firmas de leprosos pidiéndole la beatificación de quien es ahora el  Santo de los leprosos Jozef Van Veuster, Padre Damián.




En el extenso viaje de 10 días realizado en el mes de mayo de 1980 Juan Pablo II quiso que su última visita en África fuera dedicada a los enfermos de lepra y asi el 12 de mayo visito la leprosería de Adzope en la Costa de Marfil.  Desde allí visitaba en espíritu a a todos los leprosos y enfermos del país y de toda África.
En 1990 Juan Pablo II visito el leprosorio de Cumura (Guineau Bissau) en una activísima visita apostólica (39 mensajes) a Cabo Verde, Guinea Bissau,  Malí, Burkina Faso y Chad (25 de enero - 1 de febrero) .

En ese Mensaje el Papa recordaba que “en la antigua tradición bíblica la curación de la lepra estaba asociada al concepto de purificación, como queriendo recordar que para ser completamente erradicada la humanidad debía purificarse de las múltiples formas de egoísmo y de indiferencia al dolor del otro,  que perturban el espíritu.  Cuando el corazón de todos se abra mas generosamente a las necesidades del hermano – decía el Papa - , se librarán por cierto también de este mal  Si el extraordinario progreso de la ciencia y de la técnica se pone sin reservas al servicio del hombre, mediante los dones divinos de la inteligencia y de la gracia serán instrumentos de las virtudes sanativas de Jesús, médico de almas y de cuerpos.”

Pero la visita del papa Juan Pablo II que evidentemente marcó historia con los enfermos de lepra fue la de Sorokdo, esa pequeña isla en la costa sudoeste de Corea,


 con una colonia de leprosos de más de 100 años.  Los enfermos fueron alojados allí después de haber sido marginados y menospreciados por la sociedad.  La Isla de Sorokdo se conectaba con la península solamente por medio del servicio de ferry.  La colonia creció rápidamente hasta albergar un máximo de 6.000 pacientes, abarrotados en pequeñas barracas sujetos a una férrea disciplina y con prohibición de abandonar la isla.  El hospital aun sigue activo y alberga pocos pacientes casi todos mayores de 60 años.  Ahora la isla cuenta con un puente de acceso  inaugurado en el 2009, pero los enfermos siguen necesitando un permiso de su médico para abandonar el lugar.  El lugar se puede visitar, pero debe tenerse en cuenta que toda la isla es considerada un hospital y que por lo tanto hay partes abiertas al público y otras de acceso restringido. (hay mas fotografías eneste sitio) 
Mas fotografías aquí.

La visita del papa Juan Pablo II a la isla de Sorokdo esta magníficamente documentada en  tres emocionantes testimonios, que publico en tres posts por separado,  con palabras de Arturo Mari, Joaquin Navarro Valls y J.L. Martin Descalzo. Los testimonios de Navarro Valls y Martin Descalzo fueron publicados por el diario ABC. El testimonio de Arturo Mari es parte de una entrevista que le realizara el semanario católico polaco Niedziela:

martes, 29 de enero de 2013

Karol Wojtyla Canción sobre el sol inagotable, 14






Señor, perdona a mi pensamiento, por no amarte lo bastante;
Perdona a mi amor, por estar tan atado al pensamiento,
Que con el pensamiento frío te abraza
En vez de hacerlo como hoguera ardiente.

Pero acepta, Señor, este asombro, que en el corazón estalla,
Como el arroyo en su manantial
Signo de que allí vendrá el ardor –
Y no rechaces, Señor, este asombro, que desde mi frialdad brota,
Al que un día vas a satisfacer con la piedra ardiente
de tus labios.

No, no rechaces, Señor, este asombro,
que  no es nada para Ti, porque estás entero en Ti,
pero lo es todo para mi y en él siempre pienso;
en un torrente que rompe en las orillas,
antes que al océano inmenso entregue su caudal de
angustia.
1944

(Karol Wojtyla: Poesías, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 1993)

sábado, 26 de enero de 2013

“Testimonio” película con los recuerdos del cardenal Stanislaw Dziwisz en español



En el blog de Felipe de Urca Juan Pablo Inolvidable invito ver la película (en español) del valiosísimo testimonio del secretario de nuestro querido Papa  Juan Pablo II durante casi cuarenta años,  doce en Cracovia y veintisiete en Roma.

La película está basada en los recuerdos del Cardenal Stanislaw Dziwisz publicados en forma de libro con el titulo Una vida con Karol – conversaciones entre el cardenal Dziwisz y Gian Franco Svidercoshi, un periodista y escritor que ha vivenciado profundamente el pontificado de Juan Pablo II.  La película está conformada por material documental salpicado con hechos históricos.

Yo tenia la película en italiano y polaco, pero no en versión española, así que - acompañando a sus lectores - desde aqui agradezco  sinceramente  a Felipe haberla puesto a disposición en su blog.  

Invito también ver mis posts Siguiendo sus huellas y Testimonio documental basado en el libro


Los grandes eventos del Año de la Fe con Benedicto XVI



Ayer 25 de enero,  el día de la memoria de la conversión de San Pablo Apóstol el Santo Padre Benedicto XVI presidió,  en la Basílica de San Pablo Extramuros en Roma,  las tradicionales Vísperas Ecuménicas,  como conclusión de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos.  

Con esta celebración ecuménica de ayer por la tarde que forma parte de los grandes eventos del Año de la Fe iniciaba la serie de grandes eventos que tendrán lugar este año 2013.  El Año de la Fe concluirá el 24 de noviembre próximo.

La comunión en la misma fe es la base del ecumenismo decía el Santo Padre Benedicto XVI en su homilía.  La unidad, en realidad, es un don de Dios inseparable de la fe;  lo expresa de manera eficaz san Pablo: «Hay un solo Cuerpo y un solo Espíritu, así como hay una misma esperanza, a la que ustedes han sido llamados, de acuerdo con la vocación recibida. Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo.  Hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, lo penetra todo y está en todos.» (Ef 4,4-6)

La homilía del Santo Padre por ahora solo está en versión italiana en el sitio de la Santa Sede,  pero seguramente en los próximos días podrá encontrarse aquí   en español o dentro de las homilías del Santo Padre en este sitio. 

miércoles, 23 de enero de 2013

San Francisco de Sales, “doctor del amor divino”




“Francisco de Sales, consejero de Papas y de príncipes, dotado de grandes cualidades espirituales, pastorales y diplomáticas, fue un hombre de unidad en una época en que las divisiones constituían una herida en el costado de la Iglesia. Se preocupó, en particular, por restablecer la unidad de su diócesis y por mantener la comunión en la fe, basando su acción en la confianza en Dios, en la caridad que todo lo puede, en la ascesis y en la oración, como subrayó en un auténtico discurso programático poco después de su ordenación sacerdotal, puesto que -decía- es así como debemos vivir la regla cristiana y comportarnos verdaderamente como hijos de Dios (cf. Sermón para el arciprestazgo:  Oeuvres complètes, edición de Annecy, VII, p. 99 ss). Más tarde explicaría lo que es en verdad la caridad teologal:  "La caridad es un amor de amistad, una amistad de dilección, una dilección de preferencia, pero de preferencia incomparable, soberana y sobrenatural, que es como un sol en toda el alma para embellecerla con sus rayos, en todas las facultades espirituales para perfeccionarlas, en todas las potencias para moderarlas, y en la voluntad, como su sede, para residir allí y hacer que quiera y ame a su Dios sobre todas las cosas" (Tratado del amor de Dios:  Oeuvres complètes, IV, p. 165)”

San Francisco de Sales tuvo como modelo a San Carlos Borromeo, el santo patrono de Juan Pablo II y se esmeró – decía el Santo Padre Juan Pablo II con ocasión del IV Centenario de la Consagración Episcopal de San Francisco de Sales - por formar a los sacerdotes, sobre todo instituyendo para ellos conferencias mensuales, a fin de dar a las ovejas sin pastor pastores misericordiosos que les enseñaran el misterio cristiano y celebraran cada vez más dignamente los sacramentos de la Eucaristía y de la reconciliación. Puso especialmente cuidado en hacer que el clero y los fieles descubrieran que la penitencia es un momento de encuentro con el amor del Señor, que acoge a todos los que van a pedirle humildemente perdón.”

Francisco de Sales – continuaba en su Mensaje Juan Pablo II  “doctor del amor divino, no descansaba hasta que los fieles acogían el amor de Dios, para vivirlo plenamente, orientando su corazón a Dios y uniéndose a él (cf. Tratado del amor de Dios:  Oeuvres complètes, IV, p. 40 ss). Así, bajo su guía, numerosos cristianos han recorrido el camino de la santidad. Él les mostró que todos están llamados a vivir una intensa vida espiritual, cualquiera que sea su situación y su profesión, ya que, al ser "la Iglesia un jardín esmaltado de flores infinitas, necesita tenerlas de diversas grandezas, de diversos colores, de diversos perfumes, en suma, de diferentes perfecciones. Todas tienen su valor, su gracia y su esplendor, y todas en conjunto, con su variedad, forman una perfección muy agradable de belleza" (ib., p. 111).

Hombre bondadoso y dulce, que sabía manifestar la misericordia y la paciencia de Dios a aquellos con quienes se encontraba, propuso una espiritualidad exigente pero serena, fundada en el amor, dado que amar a Dios "es la mayor felicidad del alma en esta vida y por toda la eternidad" (Carta a la Madre Marie-Jacqueline Favre, 10 de marzo de 1612:  Oeuvres complètes XV, p. 180). Con gran sencillez, formó a todos en la oración:  "Es necesario que se postre ante Dios y permanezca allí a sus pies; así él comprenderá que, con esta humilde actitud, usted es suya y quiere su ayuda, aunque no pueda hablar" (Carta a Juana Francisca Frémyot de Chantal, 14 de octubre de 1604: Oeuvres complètes XII, p. 352). Se esforzó por conducir las almas hasta las cimas de la perfección, procurando unir a las personas en torno a lo que es el centro de la existencia, la vida de intimidad con el Señor, gracias a la cual el hombre puede recibir la perfección y hacerse mejor (cf.Tratado del amor de Dios:  Oeuvres complètes, IV, p. 49). Se preocupaba de que cada uno volviera a Cristo y recomenzara desde él, para llevar una vida buena, puesto que Dios ha dado a cada uno el gobierno de sus facultades, que conviene poner bajo el primado de la voluntad (cf. ib.,pp. 23-24).”

Enero 2013


Calendario Postulación 2013 "A Cristo se lo puede encontrar también por los caminos del mundo"

Me disculpo por la demora, pero recién me llega el calendario 2013 de la Postulación
  de la Causa de Beatificación y Canonización de Juan Pablo II. El calendario fue enviado para Navidad con esta nota:
"El cristianismo es, antes que una doctrina, un "evento" es mas  es una Persona: es Jesús de Nazareth. El es el corazón de la fe cristiana. Para gozar de su intimidad, legiones de santos, monjes y ascetas lo han dejado todo. Pero a Cristo se le puede encontrar también por los caminos del mundo.


martes, 22 de enero de 2013

La indestructible comunión entre Wyszynski, cardenal primado, y Karol Wojtyla, futuro Papa


 “Desde el momento en que se anunciara su nombramiento como arzobispo de Cracovia, Karol Wojtyla se propuso evitar cualquier distancia entre él  y el primado en los asuntos Iglesia-Estado. Tras recibir el capelo cardenalicio, Wojtyla intensificó sus esfuerzos por seguir siendo el número dos a los ojos de la gente. Ambos cardenales tenían, por supuesto,  diferencias de estilo y análisis.  Wojtyla estaba más interesado en el marxismo como problema intelectual que Wyszynski.  No obstante, nunca existieron conflictos serios entre los dos y nos preguntamos si el cardenal Wyszynski era mentor del joven que una vez describiera, quizás algo despreciativamente, como «un poeta».



Wojtyla admiraba la pétrea firmeza de Wyszynski, su carácter incorruptible, su devoción por el deber y su perdurable compromiso con la justicia social. Criado en la tradición de Sapieha, Wojtyla quedaría naturalmente impresionado por Wyszynski como otro pater patriae en tiempos difíciles.  Al mismo tiempo Wojtyla no dudaba en hacer sus propias críticas al régimen o en seguir su programa de resistencia cultural a través de instrumentos como Tygodnik Powszechny, que a Wyszynski le resultaban en ocasiones difíciles de apreciar. La pasión de Wyszynski por un frente unificador le llevaba a veces a silenciar opiniones discrepantes de forma prematura: Wojtyla era un hombre que instintivamente trataba de mantener unidas a personas de opiniones diferentes. Wyszynski no confiaba en los intelectuales y pensaba que la depositaria del honor nacional era la fe de la gente sencilla. Wojtyla que sabía que los intelectuales podían comportarse muy mal en ocasiones,  se había comprometido a una Iglesia polaca en que hubiera espacio tanto para la inteligencia crítica como para la piedad popular. Pero, por otra parte,   el cardenal Wojtyla decidiría conscientemente, movido tanto por la lealtad como por la prudencia táctica, permanecer a la sombra del primado siempre que los dos aparecieran juntos. Karol Wojtyla era obispo a su manera e interpretaba a su modo la dinámica de la historia contemporánea; tenía su propio sentido de las tácticas apropiadas en la Iglesia local de la que era responsable.

Por otra parte en el cardenal Wyszynski se apreciaba un creciente respeto por Karol Wojtyla. El primado apreciaba el papel de Wojtyla como mediador con los intelectuales y sabía que había resultado un hábil negociador en varias crisis locales en Cracovia. También apreciaba la deferencia de Wojtyla hacia él, que además de personalmente auténtica era políticamente esencial. El primer paso de Wojtyla, al ser nombrado cardenal, había sido visitar a Wyszynski.   Wojtyla permanecería fiel a esa pauta de deferencias hacia el primado durante más de una década.

Wyszynski seria descrito a menudo en Occidente como el «partidario de la línea dura» y Wojtyla como «moderado».  Y sin embargo en los últimos años de su arzobispado en Cracovia, el régimen comunista detestaba y temía al Cardenal Wojtyla más que al primado Wyszynski. Con Wojtyla, el régimen nunca sabia que venia después. Un hombre del que esperaban que fuera un intelectual  tranquilo se había convertido en una personalidad pública carismática. Su defensa de la libertad religiosa era cada vez mas mordaz y golpeaba al régimen en su punto más vulnerable, en su afirmación de que era el autentico representante del pueblo polaco. Wojtyla era como un imán para los jóvenes y sistemáticamente se interponía entre el régimen y la juventud. Y era ecuménico en su apoyo de la disconformidad, que mostraba invitando con frecuencia a disidentes intelectuales, católicos o no, a su salón de la calle Franciszkanska.  El régimen debió de temer hallarse ante un hombre capaz de comprender la llamada del disidente Adam Michnik a un acercamiento de los intelectuales anticomunistas de tendencias izquierdistas y la Iglesia católica. Aquellos que proyectaban una interpretación política de los asuntos eclesiásticos – Wyszynski “el conservador” y Wojtyla “el moderado” – en las relaciones polacas Estado-Iglesia pasaban por alto todo lo citado. Sin embargo, el auténtico estado de las cosas no pasaba inadvertido a la policía de seguridad, ni cabe presumir, a sus señores del KGB. Les aterrorizaba que Wojtyla pudiera suceder a Wyszynski como primado. “    George Weigel “Testigo de esperanza” Plaza y Janes, 1999

Son bien conocidos los intentos y esfuerzos del régimen y la KGB en distanciar ambos cardenales, que finalmente no tuvieron éxito y además todos sus presentimientos y temores rebalsaron los límites más audaces,  pues Karol Wojtyla no solo que no sucedió a Wyszynski (que – si bien preocupante - hubiese resultado un “mal menor”) sino que fue elegido como primer Papa eslavo a la Sede de San Pedro, un Papa que aquel 22 de octubre de 1978  decía al comenzar su pontificado  ¡Oh, el designio de la Divina Providencia es inescrutable! 

Inescrutable por cierto, pues si bien tardaría en establecerse el cambio y los nubarrones serían amenazantes y duraderos,  aquel día del inicio de su pontificado comenzaba a  desmoronarse el régimen comunista y el Papa polaco seria su protagonista principal.    A los pocos días – como no pudiendo encontrar las palabras para excusarse a su querida gente de tan noble elección el Papa  se dirigía a sus compatriotas :    ¿Qué os puedo decir? – preguntaba – “Todo lo que pudiera deciros sería un pálido reflejo de lo que siento en estos momentos en mi corazón y de lo que sienten vuestros corazones. Dejemos pues a un lado las palabras. Quede sólo un gran silencio ante Dios, el silencio que se convierte en plegaria.”  

Habia en esa misma carta sentidas y agradecidas palabras de privilegio para su  secreto “mentor” :  “Venerable y querido cardenal primado: Permíteme que te diga sencillamente lo que siento. No estaría sobre la Cátedra de Pedro este Papa polaco que hoy, lleno de temor de Dios pero también de confianza, inicia un nuevo pontificado, si no hubiese sido por tu fe, que no se ha arredrado ante la cárcel y los sufrimientos. Si no hubiese sido por tu heroica esperanza, tu ilimitada confianza en la Madre de la Iglesia. Si no hubiese existido Jasna Gora y todo el período que en la historia de la Iglesia en nuestra patria abarca tu ministerio de obispo y primado.”  
Indudablemente, “el designio de la Divina Providencia es inescrutable!”

domingo, 20 de enero de 2013

Juan Pablo II y su predilección por la montaña


En el hemisferio sur seguimos en plena época de vacaciones de verano. A quienes han elegido la montaña les dedico con cariño esta invitación... 




“Esta predilección por la montaña, que por su naturaleza tiende hacia el cielo, también asume un significado para nuestros días: es una invitación a elevar la mirada hacia lo alto, desde donde ―según el salmista― viene la ayuda divina: "Él me responde desde su santo monte" (Sal 3, 5).”

sábado, 19 de enero de 2013

Juan Pablo II: el Papa de la Misericordia (3)



“La Misericordia Divina en la enseñanza de Juan Pablo II”
(conferencia ofrecida por el Cardenal Kazimierz Nycz durante el II Congreso Mundial de la Misericordia Divina celebrado en Cracovia enoctubre 2011) 

1.      Introducción
“Es imposible hablar de la misericordia de Dios, sin fijarnos en el objeto de la misericordia, es decir el hombre, redimido en Cristo. Tampoco es posible presentar en este artículo todos los temas de la teología de la Misericordia Divina en la enseñanza de Juan Pablo II. Quiero centrarme solo en determinados aspectos, para extraer su esencia.

El complemento a la teología de la Divina Misericordia es la primera encíclica del Papa Juan Pablo II, “Redemptor Hominis”(1979) ya que en el misterio de la redención, se revela en toda su plenitud el misterio del Dios misericordioso. Otro fruto de la teología papal de la Misericordia de Dios, y también una fuente de ulterior consideración, es la Exhortación Apostólica “Reconciliatio et paenitentia” (1984). Juan Pablo II, muestra la Iglesia como una comunidad sacramental de la Divina Misericordia, y claramente enseña que el pecado en la economía de la salvación no puede ser visto como una condición, pero siempre es la oposición al misterio de la redención, que finalmente prevalecerá en Cristo.
Juan Pablo II ve el plano de la realización concreta de la misericordia de Dios en la persona del cristiano. Otras dos encíclicas “Dominumet vivificantem” (1985), y “Redemptoris Mater” (1987) coronan la teología de la Divina Misericordia, entendida como relación de amor entre Dios y el hombre. El Espíritu Santo es la fuente de la vida del Dios Misericordioso en el hombre, y Marìa es el modelo de la ralizaciòn del amor de Dios en nosotros. Queda un aspecto más, tal vez la dimensión más importante de la comrensiòn de la Divina Misericordia, explicada en la parábola de la viña de Dios: “Enviaré a mi hijo amado; quizás cuando le vean a él, le tendrán respeto” (Lc 20,13). Dios habla como consigo mismo, para que su amor se demuestre en una luz másplena. Estas palabras revelan la naturaleza sacrificial de la misión del Hijo de Dios al mundo.

2.      Orígenes sagrados del culto de la Divina Misericordia
En la vida humana están íntimamente relacionadas y se determinan mutuamente dos realidades: conocimiento de Dios y el conocimiento de si mismo como hombre – ambos son complementarios entre sí. Palabras conciliares (Vat II) que afirman que Cristo “en la revelación misma del misterio del Padre y de su amor manifiesta plenamente el hombre al propio hombre” le permiten ver que Cristo revela a la gente el misterio de la misericordia del Padre, al mismo tiepo revela y muestra toda la profundidad de la humanidad. El misterio del hombre, de acuerdo con las enseñanzas del Concilio Vaticano II, se muestra a la gente a través de la revelación cristiana de la persona de Jesucristo.
La enseñanza del Papa Juan Pablo II puede orientar correctamente el culto popular a la Divina Misericordia. Se trata del hecho que si nosotros podemos adorar la misericordia como un atributo de Dios uno y trino, o si debemos limitarnos a la adoración de la misericordia “encarnada” en Cristo Jesús, es decir a la adoración de Cristo, el Misericordioso – como lo sugería W. Granat, o el Misericordioso Salvador, como lo proponía el beato M. Sopocko. Santa Faustina Kowalska en los escritos sobre la Divina Misericordia siempre habla de la misericordia, “Señor”, “Dios”, “mío”, “tuyo”, y nunca se habla de la Beneficiencia, “el misericordioso” Salvador.  Por lo tanto la conclusión del análisis más profundo de las escrituras de Santa Faustina está clara: objeto de adoración en el culto de la Divina Misericordia es la misericordia misma, considerados juntos en la triple dimensión. Misericordia entendida como el mayor atributo de Dios, luego la misma misericordia que se encarnó en Cristo (Misericordia Encarnada) y la misericordia realizada por Cristo durante su vida terrenal y la gloria del cielo.
En vista de esto podemos ver, junto con Juan Pablo II; que el Cristo que encarna y manifiesta la misericordia de Dios a las personas, merece el más alto honor religioso. Las obras, acciones, actitudes y palabras de Cristo que revela a la gente el misterio del misericordioso Padre, forman parte integrante de el mismo y de su misericordia, y puede ser de alguna manera considerado bajo el nombre común de “la Divina Misericordia”. Cristo en sus obras, según Juan Pablo II revela la verdadera naturaleza de la misericordia de Dios, que tiene absoluta necesidad de reciprocidad, conmoviendo – respetando su libertad – el corazón del hombre.”

viernes, 18 de enero de 2013

Juan Pablo II: el Papa de la Misericordia (2)


Maria conoce a fondo el misterio de la Misericordia



 “Nadie ha experimentado, como la Madre del Crucificado el misterio de la cruz, el pasmoso encuentro de la trascendente justicia divina con el amor: el « beso » dado por la misericordia a la justicia.104 Nadie como ella, María, ha acogido de corazón ese misterio: aquella dimensión verdaderamente divina de la redención, llevada a efecto en el Calvario mediante la muerte de su Hijo, junto con el sacrificio de su corazón de madre, junto con su « fiat » definitivo.

María pues es la que conoce más a fondo el misterio de la misericordia divina. Sabe su precio y sabe cuán alto es. En este sentido la llamamos también Madre de la misericordia: Virgen de la misericordia o Madre de la divina misericordia; en cada uno de estos títulos se encierra un profundo significado teológico, porque expresan la preparación particular de su alma, de toda su personalidad, sabiendo ver primeramente a través de los complicados acontecimientos de Israel, y de todo hombre y de la humanidad entera después, aquella misericordia de la que « por todas la generaciones » 105 nos hacemos partícipes según el eterno designio de la Santísima Trinidad.”

(Dives in misericordia n.9) 

jueves, 17 de enero de 2013

Juan Pablo II el Papa de la Misericordia (1)



(imagen canonización de sor Faustina Kowalska)

“Si la encíclica Redemptor hominis ha encarnado para Juan Pablo II la declaración programática del pontificado, Dives in misericordia, del 30 de noviembre de 1980, ha sido indudablemente la encíclica «del corazón». En efecto, el humus en el que arraiga este documento es el de la tierra polaca, enlazado con las revelaciones sobre la Divina Misericordia que sor Faustina Kowalska (que vivió apenas 33 años, entre 1905 y1938) recibió directamente de Jesucristo, en los inicios del siglo XX.
Aunque no la nombró nunca en la encíclica, quizás por una prudente reserva debida a las perplejidades de la época sobre el mensaje de la misericordia de Dios (y que poco antes habían casi llevado a la Congregación para la Doctrina de la Fe a condenar tal devoción), el Papa Wojtyla hizo una referencia directa a todo lo que sor Faustina hizo público a través del propio diario, hoy difundido en todas las lenguas.
La lectura de este Diario impresionó profundamente al joven don Karol. Como èl mismo dijo en el discurso del 7 de junio de 1997, «el mensaje de la Divina Misericordia lo he llevado siempre conmigo y lo amo. Es como si la historia lo hubiese escrito en la trágica experiencia de la segunda guerra mundial. En aquellos años difíciles fue una ayuda particular y una inextinguible fuente de esperanza no solamente para los habitantes de Cracovia, sino para la nación entera». Aún más emblemática es la revelación que hizo el 16 de octubre de 2003, en el veinticinco aniversario de la elección al pontificado, cuando subrayó: «Fue necesario recurrir a la Divina Misericordia para que a la pregunta: “Aceptas?” pudiese responder con confianza: “En obediencia de fe, ante Cristo mi Señor, confiando en la Madre de Cristo y de la Iglesia, consciente de las grandes dificultades, acepto”.
En Dives in misericordia Juan Pablo II ha mostrado, en sustancia, que la misericordia divina forma parte de la estructura del cristianismo, es uno de los puntos fundamentales de la misma revelación. Así pues, se puede decir que esta encíclica se conecta con la Redemptor hominis por su dimensión cristológica, pues la afirmación de fondo es que Dios se nos ha revelado como Divina Misericordia a través de su Hijo: toda la obra de la redención – desde la encarnación hasta la muerte en cruz y la resurrección – nos revela al Padre como misericordia infinita. Wojtyla, ya desde que era arzobispo de Cracovia, había trabajado a fondo para demostrar que el mensaje de la Divina Misericordia es teológicamente correcto y bíblicamente fundamentado.  La apoteosis de su empeño por hacer resplandecer la fúlgida figura de sor Faustina llegará algún año más tarde, con la beatificación de la religiosa, el 18 de abril de 1993, y con su canonización, el 30 de abril de 2000. Además el  hecho de que haya muerto en el atardecer del sábado 2 de abril de 2005, cuando la liturgia había comenzado ya a celebrar precisamente la fiesta de la Divina Misericordia (instituida por él en el calendario, en el domingo sucesivo a la Pascua, siguiendo la explicita indicación dada por Jesús setenta años antes), es una de esas coincidencias que la fe lleva a considerar como una señal divina, un premio al «siervo bueno y fiel».
Saverio Gaeta, TotusTuus Nr 3 mayo-junio 2009

martes, 15 de enero de 2013

El pecado contra el Espíritu rechazo de la salvación


“¿Por qué la blasfemia contra el Espíritu Santo es imperdonable? ¿Cómo se entiende esta blasfemia? Responde Santo Tomás de Aquino que se trata de un pecado « irremisible según su naturaleza, en cuanto excluye aquellos elementos, gracias a los cuales se da la remisión de los pecados ».183
Según esta exégesis la « blasfemia » no consiste en el hecho de ofender con palabras al Espíritu Santo; consiste, por el contrario, en el rechazo de aceptar la salvación que Dios ofrece al hombre por medio del Espíritu Santo, que actúa en virtud del sacrificio de la Cruz. Si el hombre rechaza aquel « convencer sobre el pecado », que proviene del Espíritu Santo y tiene un carácter salvífico, rechaza a la vez la « venida » del Paráclito aquella « venida » que se ha realizado en el misterio pascual, en la unidad mediante la fuerza redentora de la Sangre de Cristo. La Sangre que « purifica de las obras muertas nuestra conciencia ».
Sabemos que un fruto de esta purificación es la remisión de los pecados. Por tanto, el que rechaza el Espíritu y la Sangre permanece en las « obras muertas », o sea en el pecado. Y la blasfemia contra el Espíritu Santo consiste precisamente en el rechazo radical de aceptar esta remisión, de la que el mismo Espíritu es el íntimo dispensador y que presupone la verdadera conversión obrada por él en la conciencia. Si Jesús afirma que la blasfemia contra el Espíritu Santo no puede ser perdonada ni en esta vida ni en la futura, es porque esta « no-remisión » está unida, como causa suya, a la « no-penitencia », es decir al rechazo radical del convertirse. Lo que significa el rechazo de acudir a las fuentes de la Redención, las cuales, sin embargo, quedan « siempre » abiertas en la economía de la salvación, en la que se realiza la misión del Espíritu Santo. El Paráclito tiene el poder infinito de sacar de estas fuentes: « recibirá de lo mío », dijo Jesús. De este modo el Espíritu completa en las almas la obra de la Redención realizada por Cristo, distribuyendo sus frutos. Ahora bien la blasfemia contra el Espíritu Santo es el pecado cometido por el hombre, que reivindica un pretendido « derecho de perseverar en el mal » en cualquier pecado— y rechaza así la Redención El hombre encerrado en el pecado, haciendo imposible por su parte la conversión y, por consiguiente, también la remisión de sus pecados, que considera no esencial o sin importancia para su vida. Esta es una condición de ruina espiritual, dado que la blasfemia contra el Espíritu Santo no permite al hombre salir de su autoprisión y abrirse a las fuentes divinas de la purificación de las conciencias y remisión de los pecados”

sábado, 12 de enero de 2013

Dos retratistas de Juan Pablo II


Dos artistas, dos mujeres, dos historias, dos generaciones….

La primera que “conocí” durante la exposición Omaggio a Giovanni Paolo II con ocasión de la ceremonia de beatificación de Juan Pablo II, fué Dina Bellotti. 


Me impactaron algunos retratos en una exposición muy bien lograda, donde se exponía también  muchos bosquejos y borradores de sus obras. Interesante manera de seguir los pasos de una obra de arte, observar los trazos, los gestos, las miradas.  Entre los retratos de Juan Pablo II  creo que el más conocido – quizás el más admirado - es el que se muestra en la imagen de arriba a Juan Pablo II pensativo, atento, concentrado....muy real.



La exposición tuvo lugar entre el 29 de abril y el 8 de mayo de 2011 en la Galleria Agostiniana, en Piazza del Popolo, una galería contigua a la Iglesia Santa Maria del Popolo, de la cual es titular el cardenal Stanislaw Dziwisz.

Dina Bellotti,  su nombre es Bernardina Bianca, nace en Alesandrìa (comuna de Piemonte en Italia) el 2 de octubre de 1912 y fallece en Roma en el 2003.  Entrada de lleno en el mundo artístico a partir de 1935 participa de exposiciones nacionales e internacionales. En 1949 también expone en Buenos Aires.

 En octubre de 1960 Dina se muda a Roma después de haberse casado con el periodista torines Angelo Nizza  (1905-1961) enviado especial de “La Stampa”. En Roma viven cerca de Piazza del Popolo.  La pintora enviuda a solo un año de su casamiento y se muda a Borgo Santo Spirito, casi dentro del Vaticano mismo. Se acercará entonces aún más al ambiente eclesiástico.  Su pintura cautiva al Papa Pablo VI quien la nombra “retratista de los pontífices”.  Pinto veinticinco retratos del Papa Pablo VI.  
El cardenal Joseph Ratzinger le otorga dos reconocimientos prestigiosos, pero ella no llegará a verlo asumir a la sede pontificia, pues Dina Bellotti muere el 29 de agosto del año 2003. 


  (Retrato de Juan Pablo II con los enfermos, propiedad del Ospedale Maggiore, de Milano (imagen tomada del blog IdleSpeculations)
El correo polaco adoptó también un retrato de Juan Pablo II con ocasión de los 25 años de la Fundación Juan Pablo II  en un sello.



 Más información acerca de Dina Bellotti en la página oficial de la Asociación Cultural Dina Bellotti


La otra artista que acabo de descubrir es Natalia Tsarkova,  mas joven que Bellotti, de origen ruso, es la actual retratista oficial de los Papas.   Si bien ya conocía dos retratos de ella de Juan Pablo II, no sabía de la artista.  Mi primer "contacto" fue con este cuadro en Santa Maria del Popolo. Un cuadro que impacta: transmite fuerza y mística.  Si bien la iluminación de la Iglesia no es la ideal se siente su presencia real observando atentamente el cuadro. Estar ante un Papa que pareciera que acaba de darse vuelta para mirarte es un sentimiento fuerte. 





La “sucesora” de Bellotti llegada a Roma 30 años más tarde?  No lo creo porque cada artista, a semejanza de cada persona, es irrepetible,  personal su mensaje, su expresión y su misión.  Esa iluminación interior, esos momentos de gracia de los que hablaba Juan Pablo II en su Carta a los artistas son únicos.

La historia de Natalia Tsarkova es fascinante.   Natural de Rusia,  ya a los 5 años muestra su genio artístico. A los 10 es considerada   un talento y ya después su arte va remontando vuelo hasta llegar a ser la retratista “oficial” del Vaticano. “El retrato del Papa es un mensaje. No es un simple retrato. Es diferente, Asi que traté de transmitir un mensaje especial a través de la expresión en su rostro, su pose o el fondo del retrato.(EWTN)


Juan Pablo II cambió mi vida dice esta “nueva Michelangelo de Roma” que se declara humildemente un pequeño puente entre la iglesia ortodoxa y católica. Llegada a Roma para una estadía de tres meses,  Roma hizo todo lo posible para no dejarme ir le confía a ETWN.   Entonces pensé y pensé este es mi lugar, quizás haya que completar la misión. Indudablemente la Divina Providencia ha iluminado mi camino. El Señor me ha regalado un don – el don de la pintura para llevar su mensaje al mundo por medio del color. Asi que este es mi trabajo. Para mí, además, es como si fuese mi misión”.  


viernes, 11 de enero de 2013

Juan Pablo II y el Santuario de Nuestra Señora del África en Abiyan


En la ruta de peregrinaciones espirituales durante el el rezo del Ángelus del año mariano 1987-1988,   el Domingo 6 de marzo de 1988 el Papa Juan Pablo II   “peregrinaba” al santuario mariano de Abiyan (Costa de Marfil) que lleva el nombre de Nuestra Señora de África, Madre de todas las gracias, un “título que encierra una esperanza, un compromiso de evangelización, una forma de consagración para todo el continente africano.”
El papa mismo explicaba que el santuario había sido inaugurado hacia apenas un año, en febrero de 1987 y que el mismo había bendecido su primera piedra en su visita pastoral en 1980,  cuando con gran alegría había aceptado la invitación primero del Episcopado de Zaire y después del de Ghana. 

Este papa misionero, “como el apóstol Pablo, tenía por dentro una fiebre misionera que lo quemaba, empujándolo a ir por el mundo para testimoniar el Evangelio y ver personalmente “las grandes cosas” creadas por Dios. Quería conocer a los hombres en su situación concreta, dentro de su cultura. “De otro modo – confió una vez a los africanos- ¿cómo podría entender quienes son ustedes y como viven?” (Lic. Marco Gallo, Director de la cátedra Juan Pablo II, de la Universidad Católica Argentina.” 

Fiel discípulo del Concilio Vaticano II Juan Pablo II revelaba a su regreso de su primerviaje a África que consideraba precisamente el Concilio Vaticano II “la preparación más adecuada para su peregrinación a África, es mas era un “manual” indispensable según sus propias palabras.  Revelaba entonces que desde sus primeros días de servicio pastoral en la Sede romana de San Pedro sentía una profunda necesidad de acercarse al continente negro.   “El alma de África – decía - es un alma profundamente religiosa en los estratos, cada vez más amplios, de su religiosidad tradicional, sensible a la dimensión sagrada de todo el ser, convencida de la existencia de Dios y de su influencia en la creación, abierta a lo que está más allá de lo terreno y más allá de la tumba.”

En esta peregrinación espiritual durante el rezo del Ángelus en1988  el Papa mismo nos brindaba algunas características principales del Santuario y explicaba que el “edificio, levantado con la contribución de generosos sacrificios por parte de las comunidades católicas locales, tiene una arquitectura con un perfil dirigido hacia lo alto, como un dedo que quisiera indicar la meta del cielo.  En la entrada del santuario se leen, esculpidas en grandes caracteres, las palabras evangélicas de María: "Yo soy la esclava del Señor", "Haced lo que Él os diga".



 El interior del templo, iluminado por grandes y bellas vidrieras, se abre hacia un amplio anfiteatro, donde se celebran los actos con mayor concurrencia de fieles. Tanto la cúpula helicoidal que domina el santuario, como la imagen en cemento que corona la cima, pueden verlas desde lejos los que van por las calles adyacentes y, al iluminarlas por la noche, aparecen como un signo sensible de la presencia materna de María en la región.La Virgen Madre que se venera allí está representada por una estatua de madera preciosa, obra de un joven escultor del país. Con los rasgos de una muchacha de Costa de Marfil, María está de pie, alta y enhiesta. Pero el peinado y la larga cinta lateral que la ciñe, con el extremo del vestido replegado en el brazo izquierdo, no pertenecen a ninguna raza particular. Amable y sonriente, presenta al Niño Jesús que se dirige a los fieles con los brazos abiertos. 



 El artista ha querido significar de este modo una profunda verdad teológica: El Hijo de Dios ha nacido de una Mujer y nos lo da una Mujer, que se llama María. Los gestos maternos de Ella son de una admirable espontaneidad. Su juventud quiere significar que Ella, al no estar dañada por la corrupción del pecado, pertenece a todas las épocas de la historia, y es, como el Hijo, contemporánea nuestra. Su sonrisa indica la paz, el gozo del alma, el hábito de la contemplación interior, el amor a Dios, que hizo de Ella el santuario privilegiado del Espíritu Santo.”

martes, 8 de enero de 2013

La canonización del Beato Juan Pablo II en 2013 o en 2015?




Se comenta en Polonia que el proceso de canonización ha entrado en su última etapa y que el Beato Juan Pablo II seria proclamado santo en octubre de este año. Aparentemente el milagro necesario está confirmado y la última palabra la tiene el Santo Padre Benedicto XVI.  En realidad esta última etapa del “proceso” es relativamente sencilla pues después de la beatificación “la tarea principal del Postulador es la de vigilar sobre la individuación del nuevo caso de gracia atribuido a la intercesión del Beato Juan Pablo II, de modo que pueda ser reconocido como un eventual milagro, conditio sine qua non para proceder a la Canonización” según palabras del propio postulador de la causa Mons. Slawomir Oder.  Y milagros según parece hubo varios.  El Señor mismo debe poner el sello, su nihil obstat - decía Mons. Oder - en el milagro que los expertos luego analizan desde dos aspectos el médico y el teológico.” El caso es discutido y finalmente el Santo Padre durante una audiencia con el Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos decide la promulgación del decreto sobre la autenticidad del milagro.
El profesor Dariusz Kowalczyk de la Pontificia Universidad Gregoriana le comento a un periodista de la TVPolaca que “es muy probable” que la canonización tenga lugar el próximo mes de octubre para la clausura del Año de la Fe. Quizás la fecha seria fijada para el dia 20,  si bien en Polonia también se especula que la ceremonia tendría lugar en Polonia en el 2015 con ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud en Cracovia. Si así ocurriese sería la primera canonización con presencia del Santo Padre Benedicto XVI fuera de Roma  
Es difícil hablar de fechas exactas. El año 2013 es ya de por si un año especialmente activo y variado para la Iglesia. Estamos dentro del Año de la Fe y de los 50 años de la clausura del Concilio Vaticano II. Para mayo se anunciaba la inauguración del Museo de la casa natal de Karol Wojtyla en Wadowice.  Además es el año de la Jornada Mundial de la Juventud en Rio, una Jornada que todo indica será similar a la multitudinaria JMJ en Manila. Rio está más cerca para todos los latinoamericanos y solo Brasil tiene una población de cerca de 200 millones de habitantes, siendo Rio la 2da ciudad más poblada  después de San Pablo y entre ambas cuentan con unos 60 millones de habitantes entre ciudad y alrededores.  Esperar también la gracia de la canonización del beato Juan Pablo II durante este año lo haría un año verdaderamente extraordinario y cargado de acontecimientos.
 
La agencia polaca KAI que ha divulgado la noticia de la inminente canonización dice que este tipo de decisiones son tomadas por el Santo Padre tres veces al año, los días previos a Semana Santa (en 2013 sería entre el 18 y el 23 de marzo) antes del periodo estival en Junio o Julio o antes de Navidad. De tal manera si la canonización de Juan Pablo II tuviese lugar en Octubre probablemente tengamos una decisión del Santo Padre hacia el próximo mes de Marzo, si bien la confirmación de la beatificación tuvo lugar un 14 de enero.  Sería una fecha simbólica: 35 años desde el inicio de su glorioso pontificado.
O deberemos esperar hasta el 2015?  Otra fecha simbólica: 10 años después de la partida del Papa Juan Pablo II. La canonización durante la JMJ en Cracovia seria un acontecimiento histórico.   Es una espera larga? No lo se, lo que si se es que nuestro amigo Juan Pablo II es santo  pues no solo “ha sido un maestro sino un testigo que ha vivido, experimentado y compartido el verdadero amor de Cristo” según palabras de Mons. Slawomir Oder y quizás ni siquiera  es tan importante la fecha sino nuestro compromiso en  darle vida a sus enseñanzas, ser portadores de su palabra, su espíritu, su ejemplo de vida.
Quizás debamos agregar que probablemente para Polonia no habrá cambios. Para los polacos Juan Pablo II es santo y en su patria ya era honrado antes de su beatificación. Prematuramente?  Puede ser, pero Polonia no lo ocultó y el Vaticano no hizo mención de ello.   En Cracovia, Wadowice y Kalwaria Zebrzydowska se lo veneraba ante imágenes o altares, si bien laterales. Polonia es en ese sentido muy particular, orgullosa y segura de si misma. Nada les detiene.  Mons. Slawomir Oder, postulador de la causa,  siempre  más cauto y discreto decía a un año de la beatificación:   «de alguna manera han emanado numerosas fuentes de gozo que despertaron una cantidad de iniciativas» mientras se suceden las gracias que los fieles atribuyen al Papa Wojtyla.  Y entre estas gracias, ya podría estar  el milagro que, si es reconocido como tal por la Iglesia podríamos acercarnos  a la canonización del pontífice polaco.  Como se sabe para proceder a la canonización la Iglesia requiere que sea reconocido un milagro atribuido a la intercesión del nuevo beato.  En cuanto a esto no existen plazos ni tiempos mínimos de espera. Puedo decirle que en este momento estoy a la espera de la documentación que se refiere a algunas gracias de las cuales hemos hablado antes. En algunos casos las investigaciones médicas ya han avanzado. Pero se trata de investigaciones preliminares y por lo tanto aun no es posible hablar de selección de un caso específico.  De todas maneras los casos interesantes que merecen profundización ya han sido marcados.  Aquellos que actualmente parecen más interesantes son tres o cuatro.»


Dejando al margen especulaciones sobre probables fechas prestemos oído a las palabras del cardenal Stanislaw Dziwisz en su homilía de la Santa Misa celebrada en la Basílica de Nuestra Señora en Cracovia, con ocasión del sexto aniversario de la muerte del Papa cuando recordaba que la santidad de Juan Pablo II es un don, pero también un deber, un reto. La santidad de otro hombre no solo debe ser admirada,  sino que debemos ganarla en nuestra vida cotidiana, en nuestro propio entorno.. Al morir nos dimos cuenta que perdimos un punto de referencia fiable. Pero al mismo tiempo  despertó en nosotros la esperanza que se quedaba con nosotros de otra manera en otra dimensión quizás aun más eficaz. Nuestras expectativas se cumplieron y la tristeza se convirtió en alegría profunda esperando la beatificación y canonización. La confirmación de su santidad, es para nosotros una indicación que el camino hacia Dios que él nos enseñó, es el camino que tenemos que seguir…..Que su santidad despierte en nosotros el deseo de santidad.”