Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

miércoles, 31 de julio de 2013

Polonia está de fiesta: la JMJ 2016 en CRACOVIA! (2)


En realidad era un secreto a voces…..se sabía, existía la invitación, pero no había seguridad. 

El Papa Francisco calmó nuestros ánimos, aunque los polacos ya se habían venido preparados a vivar la decisión con la presencia del Cardenal Stanislaw Dziwisz, polacos con enormes banderas, un grupo de polacos “enjaulados” como le gusta decir al Papa Francisco y otros vestidos con trajes regionales. Era evidente que habían venido a la JMJ 2013 pero también a festejar la decisión de la próxima….2016 CRACOVIA, año que coincidirá con el 1050 aniversario del bautismo de Polonia.  

Estaba todo preparado, solo faltaba el anuncio. Al dia siguiente ya apareció la pagina web oficial de laJMJ 2016!   Vivas y gritos de júbilo en Rio y en Cracovia y en toda Polonia. “Al escuchar “Cracow” – dice el Obispo Damian Muskus - se cumplían nuestros anhelos.  Toda Polonia lo esperaba, todos los jóvenes polacos….y nuestros deseos se hicieron realidad cuando el Papa invito oficialmente a los jóvenes a Cracow 2016.

El Rector del Santuario de la Divina Misericordia de Cracovia-Lagiewniki alienta a los jóvenes de todo el mundo a venir a Polonia en 2016.   “Al oír a Su Santidad el Papa tenia ante mis ojos la estatua de Jesucristo en Rio de Janeiro y pensé entonces que nuestro Señor había levantado Su mano diciendo: Y ahora a Cracow!” comento emocionado el Obispo Jan Zajac. Aquí en este Santuario Jesús Misericordioso abre sus brazos a los jóvenes diciéndoles: No teman, vengan a mi! Vengan a Cracovia, Polonia! Esperamos que nuestro Papa polaco participe del evento ya proclamado santo. Creo que fue esa la intención del papa Francisco en elegir Cracovia y Polonia” agregaba el Obispo Zajac.

Polonia está de fiesta: JMJ 2016 en CRACOVIA! (1) del Cardenal Stanislaw Dziwisz




Carta del Cardenal Stanislaw Dziwisz, Arzobispo Metropolitano de Cracovia, firmada en Rio de Janeiro el 28 de julio de 2013:

“Hoy hemos recibido con gran alegría el anuncio del Papa Francisco que la próxima Jornada Mundial de la Juventud tendrá lugar en Polonia el año 2016.  Es una alegría,  un honor y una gran responsabilidad para nosotros. Ese año nosotros también celebramos los 1050 años del bautismo de Polonia.
Junto a toda la Iglesia de Polonia, me regocijo que el Santo Padre haya aceptado la invitación dirigida a el por las mas altas autoridades de la República de Polonia y por el Episcopado Polaco.  Con su decisión ha respondido al deseo de tantos jóvenes que deseaban celebrar la fe en su país y en la ciudad de Karol Wojtyla, quien partió hacia la Ciudad Eterna desde Cracovia en Octubre de 1978, y quien como Juan Pablo II, Obispo de Roma, instituyo la Jornada Mundial de la Juventud.
Entre las numerosas iniciativas de Juan Pablo II, la JMJ ha sido indudablemente una de las más exitosas, más fructífera y de mayor alcance. El Beato Papa desde el comienzo mismo, vio en los jóvenes  los “centinelas de la mañana” (cf. Is 21,11-12) en el amanecer del tercer milenio.” (Tor Vergata 19 de agosto 2000) 


Hoy Polonia y Cracovia abren sus corazones de par en par para darles la bienvenida dentro de tres años a los jóvenes peregrinos junto al Papa Francisco.

Expresamos nuestro sincero agradecimiento al Santo Padre por su decisión de visitar el país del Beato (pronto santo) Juan Pablo II y quedamos a la espera de ser los centinelas de la mañana en la festividades en Cracovia.


Santo Padre Francisco, quedamos al aguardo de su llegada y la de tantos jóvenes amigos y desde ya nos regocijamos por esta venida. 

(de la página oficial JMJ 2016 Cracovia)

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(de las palabras de bienvenida del Cardenal Stanislaw Dziwisz en la página oficial de la JMJ 2016 Cracovia)

 “Cracovia y toda Polonia se alegran de que nuevamente se conviertan en la ciudad y el país de los jóvenes.   Sentimos un gran gozo que el Santo Padre Francisco haya anunciado que la próxima Jornada Mundial de la Juventud tenga lugar en la ciudad polaca de Cracovia.
Desde luego que toda Polonia va a participar, todas las diócesis y toda la gente.  Estamos seguros que los jóvenes traerán consigo su gran entusiasmo, como siempre lo hacen.  Estas Jornadas de la Juventud, siempre los asociamos con la gran figura del Beato Juan Pablo II.   También esperamos que entonces ya podamos honrar su memoria en Polonia, su tierra natal, como santo.   Esta Jornada Internacional de la Juventud será también un gran día de San Juan Pablo II, un día de acción de gracias por su persona, por su personalidad, por su amor a los jóvenes y por todo lo que nos ha dejado – un gran legado, que seguimos viviendo, ya que sigue inspirando a los jóvenes,  y no solo a ellos, a llevar una vida honrada, en intimidad con Cristo y Su Madre, la Santísima Virgen Maria.

Cracovia abre sus puertas!


Desde ya nos alegramos poder acoger a la juventud de todo el mundo! Ya hoy les damos la bienvenida a los jóvenes polacos,  a los jóvenes europeos y a los provenientes de todos los continentes! Haremos todo lo posible para acogeros, queridos jóvenes, de una manera digna y cordial. Por nuestra parte, os rogamos que aportéis a nuestra Patria entusiasmo y esperanza en el futuro, dado que nosotros también necesitamos vuestro apoyo.

domingo, 28 de julio de 2013

25 años de la Carta apostólica Mulieris dignitatem de Juan Pablo II


El 15 de agosto próximo se cumplirán 25 años de la publicación de la Carta apostólica Mulieris dignitatem  del Beato Juan Pablo II sobre la dignidad y la vocación de la mujer, con ocasión del Año Mariano.

Conmemorando esta publicación  y para profundizar en el magisterio de la Iglesia sobre la dignidad y la vocación de la mujer, la Fraternidad Apostólica “Santa Catalina de Siena”, comunidad de laicas consagradas de Fasta, desarrollará un ciclo de conferencias sobre sus enseñanzas el 13 de junio, el 8 de agosto, el 13 de septiembre y el 24 de octubre.

Los espacios de formación tendrán lugar en la casa de formación de la fraternidad, ubicada en Felipe Vallese 2549, entre Artigas y Bolivia, en el barrio porteño de Flores. Allí, el 13 de junio, la doctora María Cabrera hablará sobre el papel de la mujer en la nueva evangelización.

La segunda cita se concretará el 8 de agosto, cuando la licenciada María Inés Franck aborde la dimensión sociopolítica de la mujer en la cultura contemporánea.


El 13 de septiembre, en tanto, la doctora Paola del Bosco hablará sobre la mujer y la familia.

La última conferencia de este ciclo estará a cargo de la licenciada Ángela Varela, vicepresidenta del Consejo Superior de Educación Católica, que tendrá lugar el 24 de octubre y hablará sobre santa Catalina de Siena y labor evangelizadora.

Los espacios están pensados para la asistencia de público femenino como masculino. Para más información, escribir a catherinas@fasta.org.ar, o  comunicarse al (011) 15-5854-2266.+

(fuente: AICA)

sábado, 27 de julio de 2013

José Macedo: El diario de Santa Faustina “brújula” para la devoción (2 de 2)




 “En segundo lugar, el Rosario, una oración enseñada por el mismo Señor a Santa Faustina en Vilna (13-14 septiembre de 1935). Quienes recen ofrecen al Padre el cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad de Jesucristo en reparación por nuestros pecados y por los del mundo entero. Uniéndose al sacrifico de Jesús quien reza este Rosario se une al amor que el Padre tiene por el Hijo, y en El, por todos los hombres. Estas gracias serán recibidas no solo por quienes recen el Rosario sino también por los agonizantes ante quienes se rece. La fiesta de la Divina Misericordia ocupa así un lugar privilegiado entre las diversas expresiones de devoción reveladas a santa Faustina.
Por primera vez, Nuestro Señor habló de la institución de esta fiesta en 1931, en Plock, cuando quiso que se pintara la imagen. «Quiero una Fiesta de la Divina Misericordia. Quiero que esta imagen sea solemnemente bendecida en el primer domingo después de Pascua, en este domingo tiene que ser la celebración de la Misericordia». La elección del primer domingo después de Pascua tiene un profundo sentido teológico, que muestra la fuerte unión entre el misterio pascual de la redención y el misterio de la Divina Misericordia. Esta unión está también evidenciada en la novena de oración con el Rosario de la Misericordia a partir del viernes Santo. «Deseo que la fiesta de la Divina Misericordia sea un refugio para todas las almas, pero especialmente para los pecadores Las almas se condenan despreciando mi amarga Pasión. Estoy dando mi último recurso, que es la fiesta de mi Misericordia. Si no veneran mi misericordia, perecerán eternamente. En este día las puertas de mi Misericordia están abiertas de par en par». Con el fin de aprovechar estos grandes dones, es necesario satisfacer las condiciones de la Divina Misericordia: la confianza en Dios, la bondad, el amor por el prójimo, estar en gracia de Dios (después de la confesión)  y recibir dignamente la santa Comunión. Hay que recordar también la Hora de la Misericordia. En el mes de octubre de 1937 en Cracovia, Nuestro Señor ordenó la veneración de la hora de su muerte: «Siempre que se sientan dar las tres de la tarde, tenéis que sumergiros en mi misericordia, glorificándola y alabándola, porque en este momentomi misericordia se abre para todas las almas». En fin la práctica de las obras de Misericordia. «Quiero la confianza de mi creatura y las obras de misericordia: acciones, palabras, oración. Tenéis que ser humildes con todas las personas, siempre y en cualquier parte».
Jesús quiere que todos sus ddevotos hagan al día al menos un acto de caridad para con el prójimo.
La devoción de la Divina Misericordia es pues un tesoro donado por Dios para los días llenos de violencia y de confusión en que vivimos. Confiar en la Divina Misericordia es esencial para la paz.
Padre Jose Macedo, Congregación del Santísimo Redentor


Totus Tuus,  Nro3 Mayo-Junio 2009 El Papa de la Misericordia

martes, 23 de julio de 2013

José Macedo: El diario de Santa Faustina “brújula” para la devoción (1 de 2)



“La misión de Santa Faustina  Kowalska tiene un fundamento en la Biblia y en los documentos de la Iglesia, y es bien clara la armonía entre sus palabras y las enseñanzas de Juan Pablo II en la encíclica Dives in Misericordia. Hoy, a mi parecer, es difícil hablar de la Divina Misericordia sin hablar de santa Faustina.

Faustina nació en Polonia el 25 de agosto de 1905 y murió el 5 de octubre de 1938, cuando tenía sólo 33 años. Sufrió terribles humillaciones e incomprensiones. Hubo un momento en el que parecía que todo su empeño había sido inútil. Fue cuando la Congregación para el Culto divino, a causa de un malentendido, prohibió la devoción a la Divina Misericordia asì como había sido revelada a sor Faustina. Pero ¿Quién puede ir contra la voluntad de Dios? Durante 19 años fue prohibido el culto, pero Dios inspiró entonces al Cardenal Wojtyla, que se comprometió para que fuese removida la prohibición del culto. Mucho se le debe a Juan Pablo II, y a su encíclica.. El beatificó y canonizó a sor Faustina, sostuvo esta devoción e introdujo la celebración de la fiesta de la Divina Misericordia en toda la Iglesia universal, el primer domingo después de Pascua. Una devoción difundida por todas partes, como Jesús había preanunciado a sor Faustina, diciéndole que, después de un gran golpe de paralización, un día  habría llegado al mundo entero.



Según el diario de santa Faustina la devoción de la Divina Misericordia tiene diferentes manifestaciones. Ante todo la imagen. «Estaba en mi celda, cuando vi al Señor vestido con una túnica resplandeciente. Tenía una mano levantada en acción de bendecir. Con la otra mano, tocaba su túnica blanca sobre el pecho, del que salían dos rayos de luz. Uno de ellos era rojo, y el otro blanco. Después de un momento, Jesús me dijo: pinta un cuadro como el modelo que has visto y escribe debajo: “Jesús, confío en ti. Deseo además que la imagen sea venerada en todo el mundo. A través de esta imagen concederé muchas gracias y prometo que el alma que la venere no será condenada. Prometo la victoria contra los enemigos en esta tierra, pero sobre todo en el momento de la muerte. Yo mismo los protegeré con ni gloria”.

Los dos rayos de luz son características de esta imagen, bien conocida en toda la Iglesia. Nuestro Señor ha explicado su significado: el rayo blanco significa el agua que justifica a las almas, el rayo rojo representa la sangre que es la vida del alma. Ambos rayos indican también los sacramentos y las gracias del Espíritu Santo, cuyo símbolo bíblico es el  agua. Y también la Nueva Alianza de Dios con los hombres a través de la sangre de Jesucristo”.


Padre Josè Macedo, Congregación el Santísimo Redentor , Totus Tuus, Nr3 mayo-junio 2009

lunes, 22 de julio de 2013

Maria de Magdala y nuestra vocación de apóstoles


El 22 de julio de 2000 el Santo Padre Juan Pablo II,  ya casi al término de su estancia en la diócesis de Aosta, donde había pasado su descanso veraniego, celebró una Misa destinada a toda la diócesis:  sacerdotes, religiosos y fieles y en su homilía recordaba la celebración de la fiesta de Santa Maria Magdalena ese mismo día.

“La liturgia de hoy – decía en su homilía Juan Pablo II - se caracteriza por una especie de movimiento, de "carrera" del corazón y del espíritu, impulsados por el amor de Cristo. Las palabras de san Pablo: "caritas Christi urget nos" (2 Co 5, 14), que escucharemos dentro de poco en la primera lectura, pueden y deben inspirar la vida de cada sacerdote, como marcaron la de María de Magdala. 
La Magdalena siguió hasta el Calvario a Cristo, que la había curado. Estuvo presente en la crucifixión, en la muerte y en la sepultura de Jesús. Junto con la Madre santísima y el discípulo amado recogió su último suspiro y el tácito testimonio de su costado traspasado: comprendió que su salvación estaba en aquella muerte, en aquel sacrificio. Y el Resucitado, como nos narra el evangelio de hoy, quiso mostrar su cuerpo glorioso ante todo a ella, que había llorado intensamente por su muerte. A ella quiso confiarle "el primer anuncio de la alegría pascual" (Colecta), para recordarnos que precisamente a quien contempla con fe y amor el misterio de la pasión y muerte del Señor, se le revela la luminosa gloria de su resurrección. 

Así María Magdalena nos enseña que nuestra vocación de apóstoles se arraiga en nuestra experiencia personal de Cristo. Nuestro encuentro con él suscita un nuevo estilo de vida, ya no centrado en nosotros mismos, sino en él, que murió y resucitó por nosotros (cf. 2 Co 5, 15), renunciando al hombre viejo para conformarnos cada vez más plenamente a Cristo, el Hombre nuevo. 

Esta enseñanza de vida se aplica, con especial elocuencia, a nosotros, pastores de la Iglesia, llamados a guiar al pueblo de Dios con la palabra, pero sobre todo con el testimonio de nuestra vida. Por tanto, estamos llamados a una intimidad mayor con Cristo, que nos ha elegido como sus amigos: "Vos autem dixi amicos" (Jn 15, 15). 

Amadísimos hermanos en el sacerdocio, os deseo a cada uno que mantengáis siempre viva vuestra comunión con Cristo. Que su amor os impulse en vuestro apostolado, no sólo en las grandes ocasiones, sino sobre todo en las ordinarias, en las situaciones diarias. La unión íntima con Dios, alimentada en la santa misa, en la liturgia de las Horas y en la oración personal lleva al sacerdote a desempeñar con fe y caridad su ministerio pastoral. Precisamente en esta intimidad con Jesús reside el secreto de su misión.” 

viernes, 19 de julio de 2013

Wojtyla y Roncalli analizados por su escritura por la grafóloga Evi Crotti

“Usted analizó la escritura de los dos Papas que serán canonizados en diciembre de este año por Francesco: Roncalli y Wojtyla. ¿Qué fue lo que descubrió?
Juan Pablo II y Juan XXIII son dos personalidades completamente diferentes que siguieron caminos diferentes creyendo que las vías de Dios son infinitas; tal vez por este motivo cada camino recorrido en la fe lleva siempre a la vía verdadera
Y su escritura, ¿qué es lo que revela?

La escritura de Papa Wojtyla fluye como notas musicales, con ritmo y vivacidad. Inteligencia profunda, creatividad, originalidad en el pensamiento; la serenidad y la sensibilidad se fundieron en una ética que no tiene nada de rígido o riguroso, pero que no daba lugar a ninguna forma de laicismo. Los indicadores grafológicos son la dimensión pequeña de las letras, la fluidez del gesto, el ritmo dinámico y el respeto del espacio; todos ellos son símbolos gráficos que expresan una naturaleza que encontró en la vocación sacerdotal la investidura adecuada de una saludable madurez espiritual.


¿Y qué nos puede decir de la escritura de Juan XXIII?
La grafía de Papa Juan XXIII es todo lo contrario de la del Papa antes descrito. Sus orígenes campesinos permanecieron en su interior (y se pueden encontrar en sus letras “g”, que parecen “espigas de trigo”, símbolo del vínculo con las personas y las cosas). No le interesaba si había alguna letra chueca o fuera de lugar, puesto que lo importante era que el trigo madurara y llegara al resultado final de la unión en el cuerpo místico de la Iglesia, que no excluye a nadie, sino que, al contrario, quiere abrazar a todos. Al analizar su escritura, surgen algunos detalles que pueden ayudar a definir a Juan XXIII como Papa generoso, fuerte y determinado. Basta recordar el Concilio Vaticano II. Sabía luchar para obtener justicia, estaba dispuesto incluso a usar tonos fuertes, como el campesino, con tal de defender su cosecha.

¿Qué otras características emergen del análisis de la escritura de Roncalli?

Su escritura denota una cierta fluidez, pero que se detiene cada tanto con cada una de las “g”. Esto indica, además de otros signos, una naturaleza fuerte, tenaz y generosa. A la santidad, como hemos visto, no se llega a través de un único camino (y no es unidireccional), no tiene más reglas fijas que las del amor que compartían ambos Pontífices.


(leer texto completo en Dos Papassantos según su escritura – entrevista de  Andrea Tornielli a Evi Crotti

jueves, 18 de julio de 2013

La Divina Misericordia: el Mensaje del bien que vence el mal por Miroslaw Mróz (4 de 4)


En Dives in misericordia el análisis de la misericordia como atributo de Dios se enriquece con la visión de la misericordia como virtud, como actitud de la vida cristiana: la misericordia «corresponde no solo a la más profunda verdad de aquel amor que es Dios, sino también atoda la verdad interior del hombre y del mundo» (DM 13). En esta frase vemos a un Papa preocupado, quizá aterrorizado por el pensamiento de un mundo sin misericordia. Si la misericordia no se transforma en un elemento real de las relaciones y en el modelo del amor renovado del hombre hacia Dios, si no se transforma en fuera creativa qu sostiene la relación con los otros, entonces el mundo en que vivimos podrá ser «solamente un mundo de justicia fría e irrespetuosa» (DM, 14)

Es precisamente aquel amor misericordioso, que se reafirma con el contacto con el mal moral y físico, que indica la dirección de acción en la vida social. Cada cristiano que confiesa la misericordia y es fiel a la misma en su vida, está obligado a referirse a ella en cualquier situación y circunstancia. La misericordia constituye, pues, para el cristiano no sólo un cambio espiritual, sino «todo un estilo de vida, una característica esencial  y permanente de la vocación cristiana» (DM, 14) He aquí, pues, el camino indicado por Cristo edn el sermón de la montaña, en la bienaventuranza de los misericordiosos (Mt, 5,7)

El cristiano, basándose en un similar modelo y aspirando al reino de Dios, purifica continuamente su intención y acción, de modo que la misericordia no sea sólo un proceso unilateral sino que borre las distancias entre quien hace el bien y entre quien lo recibe. Por eso, según Juan Pablo II, «la misericordia auténticamente cristiana es también, en un cierto sentido, la más perfecta encarnación de la “igualdad” entre los hombres y, por lo tanto, también la encarnación más perfecta de la justicia» (ib). En efecto, la causa de la aberración de la justicia moderna está – según el Papa – en la perdida de su conexión con la misericordia. El hombre puede ser verdaderamente justo sólo cuando conoce también la misericordia y cuando, teniendo en consideración al ser humano, su dignidad y vocación, sabe renunciar a las pretensiones que le corresponden en base a las medida y principios de una árida justicia.

Justicia y misericordia coexisten una junto a la otra y la misericordia constituye el indeleble hecho que plasma las relaciones entre las personas según el espíritu de la más profunda fraternidad Por eso mismo, misericordia es una palabra fundamental que la Iglesia actual y el Santo Padre Juan Pablo II pronuncian bien alto.
En Dives in misericordia, Juan Pablo II se revela profeta de nuestros tiempos: defiende no sólo la verdad del perdón sino también y al mismo tiempo sugiere modos de comportamiento para que el hombre sepa administrar el don recibido y ser su testigo y su divulgador.  EL cristiano, seguro de la verdad sobre Dios Padre “lleno de misericordia”, es capaz de ver el misterio de Dios mismo, escondido en él desde el principio, en el que el hombre puede participar en Cristo Redentor. Por eso, siguiendo la dirección trazada por esta verdad, el cristiano se convierte en fermento de una nueva “civilización del amor” en la Iglesia y en el mundo.”


(Totus Tuus Nro 3, mayo-junio 2009, Boletín de la Postulación de la causa de Beatificación y Canonización del Siervo de Dios Juan Pablo II) 

miércoles, 17 de julio de 2013

La Divina Misericordia: el Mensaje del bien que vence el mal por Miroslaw Mróz (3 de 4)


La misericordia de Dios significa también hablar del amor de Dios-padre., que es absolutamente fiel al propio eterno amor por el hombre y que ofrece siempre de nuevo a su Unigénito para que quien mire al Crucificado vea también al Padre, es decir al Amor más potente de  cualquier género de mal. Juan Pablo II subraya con claridad: «Creer en tal amor significa creer en la misericordia. Esta es, en efecto, la dimensión indispensable del amor, es como su segundo nombre».

Para el Papa está claro que la cruz de Cristo es también una revelación radical de la misericordia. Es aquí donde el amor va al encuentro del hombre herido en su historia por el pecado y se transforma en misericordia. El mismo amor se confirma también más potente que el pecado para quien participa con fe en la gracia de la muerte y resurrección del Hijo.

Pero para conocer y tener plena conciencia de la Misericordia de Dios Padre es importante comprender la naturaleza del pecado: eso es una prueba de degradar el plan salvífico de Dios. El pecado, en cuanto misterium iniquitatis, excluye a Dios de la historia del hombre, procura la ruptura con Dios, niega a Dios y su palabra. No sorprende, por tanto, que un semejante acto ejecutado con plena libertad comprometa no solamente el equilibrio interior del hombre sino también el tejido que lo une a los demás hombres y a toda la creación.

Efectivamente, no es el amor que se convierte en ley, sino el odio, y las etapas de elevación y de refuerzo del orden divino son sustituidos por el pecado, que arrastra consigo todo, convirtiéndolo en sinónimo de la revolución contra Dios y de desobediencia hacia El. Es significativo que Juan Pablo II no se detuviese nunca sobre esta impiedad de los hombres sino que se concentraba más bien sobre el misterium misericordiae que vence al pecado.” .


(Totus Tuus Nro 3, mayo-junio 2009, Boletín de la Postulación de la causa de Beatificación y Canonización del Siervo de Dios Juan Pablo II) 

martes, 16 de julio de 2013

«¡Qué felicidad morir carmelita!» Madre Maravillas de Jesús

La madre Maravillas de Jesús fue beatificada por el Beato Juan Pablo II el 10 de mayo de 1998 junto a otros 11 Siervos de Dios. En su homilía el Santo Padre Juan Palbo II decía de ella: http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/homilies/1998/documents/hf_jp-ii_hom_10051998_sp.html
“La madre Maravillas de Jesús, también ella carmelita descalza, es otro ejemplo luminoso de santidad que la Iglesia propone hoy a la veneración de los fieles proclamándola beata. Esta insigne madrileña buscó a Dios durante toda su vida y se consagró enteramente a él en la vida recoleta del Carmelo. Fundó un monasterio en el Cerro de los Ángeles, centro geográfico de España, junto al monumento al Sagrado Corazón, al cual se había consagrado la nación. Debiendo salir del convento a causa de la guerra civil, puso todo su empeño en asegurar la pervivencia de la orden, lo que la llevó a realizar numerosas fundaciones, que ella quiso estuvieran presididas por el espíritu de penitencia, de oblación y recogimiento, característico de la reforma teresiana.
Persona muy conocida en su época, supo aprovechar esa circunstancia para llevar muchas almas a Dios. Las ayudas que recibía, las empleó todas en socorrer monasterios, sacerdotes, seminarios y obras religiosas en necesidad. Por ello, son tantos los que le están agradecidos. Fue priora durante casi toda su vida religiosa, siendo como una verdadera madre para sus hermanas. Vivió animada por una fe heroica, plasmada en la respuesta a una vocación austera, poniendo a Dios como centro de su existencia. Tras haber sufrido no pocas pruebas, murió repitiendo: «¡Qué felicidad morir carmelita!». Su vida y su muerte son un elocuente mensaje de esperanza para el mundo, tan necesitado de valores y, en ocasiones, tan tentado por el hedonismo, el hacer fácil y el vivir sin Dios.”


 La canonización tuvo lugar en la Plaza Colon de Madrid el 4 de mayo ded 2003,  último viaje de Juan Pablo II a España. En su homilía decía el Papa:  Santa Maravillas de Jesús vivió animada por una fe heroica, plasmada en la respuesta a una vocación austera, poniendo a Dios como centro de su existencia. Superadas las tristes circunstancias de la Guerra Civil española, realizó nuevas fundaciones de la Orden del Carmelo presididas por el espíritu característico de la reforma teresiana. Su vida contemplativa y la clausura del monasterio no le impidieron atender a las necesidades de las personas que trataba y a promover obras sociales y caritativas a su alrededor. 

Invito visitar el blog del padre Eduardo 
Y mis posts etiquetados Carmelo:

MUY FELIZ DIA A MIS AMIGAS LAS HERMANAS CARMELITAS DE GUALEGUAYCHU!!
Siempre las recuerdo con entrañable cariño!

lunes, 15 de julio de 2013

El “milagro del sol” visto por el Papa Pio XII – escrito por Andrea Tornielli


(imagen de Wikipedia)

«He visto» el milagro del sol, «es la pura verdad». En 1950, poco antes de la proclamación del dogma de la Asunción, Pio XII mientras paseaba por los jardines vaticanos fue testigo en varias oportunidades del mismo fenómeno que ocurrió en 1917 al termino de las apariciones de Fátima y lo considero una confirmación celestial de lo que estaba por hacer.
Un testimonio que hasta entonces (2008) era conocido solo indirectamente por expresiones del cardenal Federico Tedeschini que lo había mencionado en una homilía.   El testimonio, un documento excepcional e inédito  había sido conservado en el archivo privado de la familia Pacelli. El mismo Pio XII lo había dejado registrado en unos apuntes escritos en lápiz durante el último periodo de su vida y relata en primera persona lo que le había sucedido.
El documento fue expuesto en noviembre de 2008, recordando los 50 años de la muerte del Pontífice. « Fue el 30 de octubre de 1950 », vigilia del día de la solemne proclamación de la Asunción, explica Pio XII. El Papa estaba por proclamar el dogma de fe de la Asunción corpórea al cielo de la Virgen al momento de su muerte, y lo hacia después de haberlo consultado con el episcopado a nivel mundial.  Hacia las cuatro de aquella tarde el Papa «hacia su paseo cotidiano por los jardines vaticanos leyendo y reflexionando». Pacelli recuerda que mientras se retiraba de la pequeña plazoleta de la Virgen de Lourdes, «sobre la cumbre de la colina a la derecha de la muralla….vi un fenómeno jamás visto por mí. El sol, que estaba aun bastante alto, aparecía como un globo opaco amarillento rodeado en todo su entorno por una aureola luminosa», que no le impedía de ninguna manera fijar su vista «sin sentir molestia alguna, delante se encontraba una nubecilla»  «El globo opaco – continua Pio XII en el apunte citado – se movía ligeramente hacia afuera, girando o moviéndose de derecha a izquierda y viceversa. Pero en el interior del globo se veía con toda claridad y sin interrupción alguna movimientos fuertísimos.» 
El Papa afirma haber visto el mismo fenómeno al día siguiente: el 31 de octubre y el 1 de noviembre día de la declaración del dogma de la Asunción,  y luego nuevamente el 8 de noviembre. Pero nunca más»   Recuerda, sin embargo,  haber intentado volver a ver el fenómeno «varias veces» los días sucesivos a la misma hora y en condiciones atmosféricas similares mirando el sol para ver si aparecía el fenómeno pero fue en vano, no podía fijar ni siquiera mi vista por un instante, mi vista se nublaba.»  

El Papa menciono este hecho a «unos pocos íntimos y a un grupo de cardenales (cuatro o cinco), entre ellos el Cardenal Tedeschini». Este último en octubre del año siguiente, 1951 debía ir a Fátima para la clausura de las celebraciones del Año Santo. Antes de partir fue recibido en audiencia y le pide al Papa si podía citar la visión en la homilía, a lo cual el Papa le respondió «Déjalo, no es importante».  Pero el insistía – continúa Pio XII en su manuscrito, sosteniendo «la oportunidad del anuncio…»,  a lo cual el Papa respondió «Esta es en breves términos la pura verdad» . «Pio XII estaba completamente seguro de la realidad del extraordinario fenómeno, sostuvo sor Pascalina Lehnert, la religiosa a cargo de las habitaciones papales.

El así llamado «milagro del sol» ya había ocurrido el 13 de octubre de 1917 en Fátima, al término de las apariciones a los tres pastorcitos. Asi lo cuenta en su crónica M. Avelino di Almeida, periodista laico y no creyente, enviado por el diario O Seculo y testimonio ocular. «Y asistimos entonces a un espectáculo único e increíble al mismo tiempo para quien no ha sido testigo…. Se ve la inmensa multitud dirigiendo su mirada al sol absolutamente sin nubes en pleno dia.  El sol parecía un disco de plata opaco y era posible mirarlo directamente sin sentir la mínima molestia. No quema, no enceguece. Se diría un eclipse.» Pio XII estaba muy unido a Fátima: la primera aparición a los tres pastorcitos ocurrida el 13 de mayo de 1917, había ocurrido el mismo día que Pacelli era consagrado Arzobispo en la Capilla Sixtina.  Y está confirmado que Pio XII y la única sobreviviente de los tres videntes, sor Lucia Dos Santos, permanecieron siempre en contacto y el Pontífice el último año de su visita conservaría el texto del Tercer Secreto de Fátima en sus habitaciones. 

AndreaTornielli en Il Giornale

Invito visitar posts etiquetados Fatima  

domingo, 14 de julio de 2013

Felices vacaciones a mis amigos del hemisferio norte

“Hay que saber estar en silencio, crear espacios de soledad o, mejor, de encuentro reservado a una intimidad con el Señor. Hay que saber contemplar. El hombre de hoy siente mucho la necesidad de no limitarse a las meras preocupaciones materiales, e integrar, en cambio, su propia cultura técnica con superiores y desintoxicantes aportaciones procedentes del mundo del espíritu. Desgraciadamente, nuestra vida diaria corre el riesgo o incluso experimenta casos, más o menos difundidos, de contaminación interior. Pero el contacto de fe con la Palabra del Señor nos purifica, nos eleva y nos vuelve a dar energía.”  Juan Pablo II  en su homilía en Castelgandolfo, 20 de julio de 1980)


Felices vacaciones a todos y mis mejores deseos que puedan gozar en familia o entre amigos,  de la majestuosidad y el silencio de la montaña, de un apacible lago, del rugido de las olas en el mar o paz y tranquilidad en la campiña, para recuperar fuerzas al fin y hacerse un espacio también para disfrutar del silencio, meterse en el alma, encontrarse y hablar con Jesús para renovarse también interiormente!
(los buenos deseos también valen para quienes por aqui en el sur han podido escaparse por unos días en las vacaciones de invierno!) 

sábado, 13 de julio de 2013

Juan Pablo II: "Señor, enséñanos a orar":


¿Qué quiere decir rezar? ¿Cómo hay que rezar? Por eso, la respuesta que dio Cristo es siempre actual. ¿Y qué  respuesta dio Cristo? En cierto sentido, El enseñó, a los que le preguntaban, las palabras que debían pronunciar para rezar, para dirigirse al Padre. Esas palabras se encuentran en las dos versiones evangélicas: el texto del Evangelio de hoy se diferencia ligeramente de aquel a que estamos acostumbrados en nuestra oración cotidiana; en efecto, nosotros recordamos el Padre Nuestro según la versión de San Mateo.
Cristo, pues, enseñó las palabras de la oración; las palabras más perfectas, las palabras más completas; en ellas se encierra todo.
Sin embargo, la respuesta de Cristo no se limita exclusivamente al texto, a las palabras que debemos pronunciar cuando rezamos. Se trata de un problema mucho más urgente y podría decirse que mucho más complejo.
¿Que quiere decir rezar? Rezar significa sentir la propia insuficiencia, sentir la propia insuficiencia a través de las diversas necesidades que se presentan al hombre, las necesidades que constantemente forman parte de su vida. Como, por ejemplo, la necesidad del pan a que se refiere Cristo, poniendo como ejemplo al hombre que despierta a su amigo a medianoche para pedirle pan. Tales necesidades son numerosas. La necesidad de pan es, en cierto sentido, el símbolo de todas las necesidades materíales, de las necesidades del cuerpo humano, de las necesidades de esta existencia que nace del hecho de que el hombre es el cuerpo. Pero la escala de estas necesidades es más amplia.
[] Rezar quiere decir ser conscientes; ser conscientes, hasta el fondo, de todas las necesidades del hombre, de toda la verdad sobre el hombre y, en nombre de esa verdad, cuyo sujeto directo soy yo mismo, pero también mi prójimo, todos los hombres, la humanidad entera..., en nombre de esa verdad, dirigirse a Dios como al Padre.
Ahora bien, según la respuesta de Cristo a la pregunta "enséñanos a orar", todo se reduce a este singular concepto: aprender a rezar quiere decir "aprender quién es el Padre". Si nosotros aprendemos, en el sentido pleno de la palabra, en su plena dimensión, la realidad "Padre", hemos aprendido todo. Aprender quién es el Padre quiere decir aprender la respuesta a la pregunta sobre cómo se debe rezar, porque rezar quiere decir también encontrar la respuesta a una serie de preguntas ligadas, por ejemplo, al hecho de que yo rezo y en algunos casos no soy escuchado.
Cristo da respuestas indirectas a estas preguntas …... Las da en todo el Evangelio y en toda la experiencia cristiana. Aprender quién es el Padre quiere decir aprender lo que es 'la confianza absoluta. Aprender quién es el Padre quiere decir adquirir la certeza de que El no podrá absolutamente rechazar nada….. El no te rechaza ni siquiera cuando todo, material y sicológicamente, parece indicar el rechazo. El no te rechaza jamás.
Por tanto, aprender a rezar quiere decir "conocer al Padre" de ese modo; aprender a estar seguros de que el Padre no te rechaza jamás nada, sino que, por el contrario, da el Espíritu Santo a quienes lo piden.
Los dones que pedimos son diversos como lo son nuestras necesidades. Pedimos según nuestras exigencias y no puede ser de otro modo. Cristo confirma esa nuestra actitud; sí, así es; debéis pedir según vuestras exigencias, tal como las sentís. Como estas necesidades os sacuden, a veces dolorosamente, así debéis rezar. Cuando, en cambio, se trata de la respuesta a cada pregunta vuestra, tal respuesta se da siempre a través de un don sustancial: el Padre nos da al Espíritu Santo. Y lo da en consideración de su Hijo. Por esto ha dado a su Hijo, ha dado a su Hijo por los pecados del mundo, ha dado a su Hijo saliendo al encuentro de todas las necesidades del mundo, de todas las necesidades del hombre, para poder siempre, en este Hijo crucificado y resucitado dar al Espíritu Santo. Este es su don.
Aprender a rezar quiere decir aprender quién es el Padre y adquirir una confianza absoluta en Aquel que nos ofrece este don cada vez más grande y ofreciéndonoslo, jamás nos engaña. Y si a veces o incluso frecuentemente no recibimos directamente lo que pedimos, en este don tan grande —cuando se nos ofrece— se hallan encerrados todos los otros dones; aunque no siempre nos demos cuenta de ello.”


jueves, 11 de julio de 2013

La Divina Misericordia: el Mensaje del bien que vence el mal por Miroslaw Mróz (2 de 4)


“Como decía Juan Pablo II, la Misericordia se manifiesta “en su aspecto verdadero y propio cuando revaloriza, promueve y saca bien de todas las formas de mal existentes en el mundo y en el hombre” (DM, 6)  La condición del hombre, por tanto, no es irremediablemente terrible, humillante, sino que al contrario, ofrece la esperanza de purificación, liberación y nueva creación. Dios, en efecto, salva al hombre no gracias a nuestras justas acciones, sino gracias a su inmensa misericordia, nos purifica, nos perdona, nos da una nueva vida.

La comprensión de esta verdad está radicada – según Juan Pablo II – en el testimonio y en la experiencia de la mística polaca, santa Faustina Kowalska. Fue ella quien proclamó que la Misericordia divina está unida con la fuerte convicción del perdón, es más con el pleno cambio y conversión del hombre – con la ayuda divina – a la nueva creación cargada de espíritu nuevo y de un corazón nuevo. Santa Faustina Kowalska sostenía que “aunque [nuestros] pecados fuesen negros como la noche, la Misericordia divina es más fuerte que nuestra miseria. Es necesario solo que el pecador abra la puerta del propio corazón…. El resto lo hará Dios…. Todo comienza en tu Misericordia y en tu Misericordia encuentra el fin” (catequesis durante laaudiencia general del 24 de octubre de 2001)

Juan Pablo II manifiesta esta verdad a pesar de que en nuestros días esa parezca rechazada, por ejemplo a causa de los miedos del hombre, que teme ser víctima de cualquier forma de presión o de opresión, de perder la libertad interior. Son miedos totalmente infundados porque el amor no destruye en ningún modo, sino que, en cuanto que es misericordioso, dona la verdadera salud y el acceso a la plenitud de la vida.

Según Juan Pablo II, la misericordia no es sino la verdadera expresión del amor de Dios por el hombre. Esta convicción se fundamenta en la enseñanza de san Pablo en la carta a los Efesios: «Pero Dios, que es rico en misericordia, por el inmenso amor con que nos ha amado, aunque muertos por nuestros pecados nos ha devuelto la vida en Cristo» (Ef 2, 4-5) Principium misericordiae, tratado por el Papa de esta manera, no es sino el amor de Dios activo y presente en el mundo, que se dirige al hombre en Cristo, en su acción pascual que, abrazando la condición pecadora del hombre, la justifica, restableciendo la justicia y el orden ideado por Dios desde el principio en el hombre y en el mundo.”

Totus Tuus Nro 3, mayo-junio 2009, Boletín de la Postulación de la causa de Beatificación y Canonización del Siervo de Dios Juan Pablo II) 

martes, 9 de julio de 2013

La Divina Misericordia: el Mensaje del bien que vence el mal por Miroslaw Mróz (1 de 4)

“Uno de los argumentos principales que inmediatamente traen la persona del Santo Padre Juan Pablo II a la mente es, indudablemente, el mensaje de la Misericordia Divina. La encíclica Dives in misericordia expone en modo más completo esta verdad, ayudando al hombre contemporáneo a desvelar el misterio del Padre y de su amor (DM 1). La primera encíclica del Papa, Redemptor Hominis (1979), está dedicada a la verdad sobre el hombre, verdad plena y definitivamente desvelada en Cristo Redentor.
La encíclica sobre la Misericordia divina, la segunda, publicada en 1980, no se aleja en absoluto del estilo del Papa para demostrar la dignidad humana en su plenitud, a través de la referencia al misterio de Dios y de su amor. Es más, el camino de misericordia que Dios lleva a cabo en su Hijo Jesucristo está totalmente concentrado sobre el hombre, desvela en él una nueva esperanza y al mismo tiempo la consolida, especialmente allí donde existe la necesidad de liberar del mal, del pecado o de los rencores, sufrimientos o desgracias.

En verdad, Dios revela su rostro misericordioso en el mundo donde vive el hombre, cuya dignidad está comprometida por el pecado, pero se llena también de alegría en el momento en que recibe le perdón del Padre Celestial, como lo recibió aquel miserable de la parábola de Lucas sobre el hijo pródigo. (Lc 15, 11-32), donde la esencia de la Misericordia de Dios viene expresada en un modo transparente (DM, 5-6). Este argumento està enraizado en la verdad sobre los hombres de todos los tiempos: verdad sobre la inclinación al pecado y la necesidad anterior de recibir la Misericordia.

El hombre, en efecto, acercándose a Dios que se revela como Padre misericordioso, tiene la posibilidad de verse a sí mismo con toda su miseria, de darse cuenta de la lpropia culpa, de suplicar el perdón. La misericordia recibida no quita nada a la dignidad del hombre, es más, puesto que está basada sobre la experiencia de bondad constituida por su ser personal y la plenitud de felicidad eterna, refuerza la relación y el vínculo con Dios.”

(Totus Tuus Nro 3, mayo-junio 2009, Boletín de la Postulación de la causa de Beatificación y Canonización del Siervo de Dios Juan Pablo II)



domingo, 7 de julio de 2013

Recuerdos de Wanda Poltawska y su Diario de una amistad


En su libro Diario de una amistad, un libro para leer y releer, pausadamente porque es una obra de reflexiones sobre la vida, la familia, la amistad, el alma y la vida espiritual. Un libro de reflexiones muy singular pues son recuerdos de una amistad muy particular de la familia Poltawski con Karol Wojtyla. En muchas de esas reflexiones la autora recuerda las excursiones a la naturaleza, excursiones que siempre fueron acompañadas no solo por el gozo de disfrutar la naturaleza a pleno, sino también por meditaciones espirituales profundas, que el Papa Juan Pablo II recordaba con tanto cariño dirigiéndose a quienes habían sido sus discípulos, convertidos en amigos, en Cracovia.

Despues de una de esas excursiones (a Prehyba) de la cual Wanda Poltawska no había podido participar el Hermano (asi lo llama ella en el libro) le mando esta oración:



Dios mío, ahora más

que nunca hasta ahora, estoy frente a ti.

Siempre estoy frente a ti.

Hasta ahora me replegaba más en mí misma

y me veía a mí misma. Ahora me permites,

en cierto modo, perderme a mí misma, como si

dejara de existir, dejara de ser

la persona que era hasta ahora. No soy capaz ya

de seguir siendo aquella pero tampoco soy capaz de

ser todavía otra, como Tú quieres

Que yo sea.

Tienes derecho a quererlo,

porque soy tu criatura.

Sin embargo sufro, aunque entiendo ese derecho
y lo reconozco. Me resulta tan difícil dejar de ser yo misma.
Ay, si al menos pudiese saber cómo es esa persona que tengo que ser.

Sé que Tú no destruyes nada,

sólo creas. Nos creas a través de la naturaleza,

y creas de forma nueva a través de la gracia.

Lo creo, como creo en ti con mi fe

que ha sufrido mucho al sentir

mi propia debilidad y torpeza.

Ayúdame a encontrarme a mí misma y ayúdame

a encontrarte dentro de mí.

Y mientras me confunda en la oscuridad

de mi propio ser, tómame

de la mano como tu hija,

Permíteme entenderte

y entender tus actos también

a través de la gente que pusiste en mi camino.


Te ruego que nunca me dejes perder

la esperanza en ti y caer en la desesperación.

Te ruego que me enseñes

A aceptar tu guía.

Te ruego que me permitas pagar
plenamente la deuda de mi vida
con esas tareas que me pones,

con la gente que necesita mi ayuda.

Quiero llevar a su plenitud

mi vocación vital. Quisiera

ponerme de nuevo a su altura,

Para que todo lo que siempre he hecho,

con la convicción de que era mi deber,

pueda hacerlo aun mejor,

Con una dedicación más plena, y además

Con gran sencillez y una paz profunda.

Te suplico que le concedas paz a mi alma

y a mis sentimientos

y que concedas a mi cuerpo las fuerzas necesarias.

Déjame ser el apoyo de Andrzej (*)

y permíteme dar una buena educación a las niñas.

Perdóname mis pecados y purifica todo mi ser

Y guíame por la senda

En la que Tu siempre estarás.

Amen,
Prehyba, 13 de febrero de 1963

(*) el esposo

sábado, 6 de julio de 2013

El Evangelio: una Gran Promesa



“El Evangelio no es la promesa de éxitos fáciles. No promete a nadie una vida cómoda. Es exigente. Y al mismo tiempo es una Gran Promesa: la promesa de la vida eterna para el hombre, sometido a la ley de la muerte; la promesa de la victoria, por medio de la fe, a ese hombre atemorizado por tantas derrotas.

En el Evangelio está contenida una fundamental paradoja: para encontrar la vida, hay que perder la vida; para nacer, hay que morir; para salvarse, hay que cargar con la Cruz. Ésta es la verdad esencial del Evangelio, que siempre y en todas partes chocará contra la protesta del hombre.

Siempre y en todas partes el Evangelio será un desafio para la debilidad humana. En ese desafío está toda su fuerza. Y el hombre, quizá, espera en su subconsciente un desafio semejante; hay en él la necesidad de superarse a sí mismo. Sólo superándose a sí mismo el hombre es plenamente hombre (Blas Pascal, Pensées, n. 434: Apprenez que l"homme passe infiniment l"homme: «Sabed que el hombre supera infinitamente al hombre»).

Ésta es la verdad más profunda sobre el hombre. El primero que la conoce es Cristo. Él sabe verdaderamente «lo que hay en cada hombre» (Juan 2,25). Con Su Evangelio ha indicado cuál es la íntima verdad del hombre. La ha señalado en primer lugar con Su Cruz. Pilato que, señalando al Nazareno coronado de espinas después de la flagelación, dijo: «¡He aquí al hombre!» (Juan 19,5), no se daba cuenta de que estaba proclamando una verdad esencial, de que estaba expresando lo que siempre y en todas partes sigue siendo el contenido de la evangelización.”

(de la entrevista de Vittorio Messori a Juan Pablo II : Ante el umbral de la esperanza, Plaza & Janes, pag.117)

viernes, 5 de julio de 2013

Canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII en la misma fecha?




Bueno finalmente se ha dado fin a las especulaciones. Es que cada vez que el Santo Padre recibía en audiencia al cardenal Angelo Amato las expectativas iban creciendo y todos esperabamos ansiosamente la noticia,  que finalmente llego.  Según información directa del VISnews,
esta mañana el Santo Padre Francisco, recibió nuevamente en audiencia al cardenal Angelo Amato, S.D.B., prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos y durante esta, tan esperada audiencia,  el Papa ha autorizado a la Congregación a promulgar el decreto concerniente al milagro atribuido a la intercesión del Beato Juan Pablo II. Confirmado pues, falta solamente la fecha, que se fijara en septiembre: se habla de diciembre concluido el Año de la Fe.


Aparentemente se dará una maravillosa coincidencia pues no se trata solo de la canonización del beato Juan Pablo II (Karol Józef Wojtyla) sino también de la canonización del Beato Juan XXIII (Angelo Giuseppe Roncalli), quien convoco el Concilio Vaticano II, si bien en este caso el Papa Francisco, segun Rome Reports ha hecho una importante excepcion en el procedimiento y ha decidido hacerlo santo a pesar de que no se ha presentado el milagro necesario. 

Como le gustaba decir a Juan Pablo II los designios divinos son imprevisibles. Ser canonizado al mismo tiempo que el inspirador y profético iniciador del Concilio Vaticano II Juan XXIII seria una coincidencia casi profética. Vittorio Messori en Ante el Umbral de la Esperanza llama a la participación de Karol Wojtyla en el Concilio una extraordinaria y providencial aventura en cuyas sesiones “(desde la primera a la última) Karol Wojtyla tuvo siempre un papel siempre activo y relevante. Juan Pablo II mismo no se ha cansado de reconfirmar que “hubo acontecimientos en la Iglesia que han dejado una huella profunda “dando el impulso necesario para efectuar cambios de considerable importancia para el presente y, se espera, también para el futuro del Pueblo de Dios. Entre ellos descuella sin duda el Concilio Vaticano II (1962-1965), con las iniciativas que puso en marcha: la reforma litúrgica, la constitución de nuevos organismos pastorales, el gran impulso misionero, el compromiso en el campo ecuménico y el diálogo interreligioso, por citar sólo las más destacadas.”(Memoria e Identidad) Su participación, sin embargo, no se limito a ser parte activa y pensante de las deliberaciones sino que puso todo su empeño en hacer partícipe de esas reflexiones y deliberaciones a toda la Iglesia polaca, clero y pueblo.

“La experiencia del Concilio – decía el cardenal Camilo Ruini - fue decisiva para el Episcopado de Cracovia y para el Pontificado de Karol Wojtyła, completando armoniosamente toda su formación y experiencia anteriores. Permaneció esculpida en él la convicción de que el Vaticano II es "el acontecimiento clave de nuestra época" (Discurso al clero romano del 14 de febrero de 1991) “Para poner en práctica el Concilio y permitir a toda la Archidiócesis revivir este acontecimiento, el Arzobispo Wojtyła…. convocó el Sínodo de Cracovia el 8 de mayo de 1972, después de un año de intensos preparativos: fue un Sínodo con una participación extraordinaria y cautivadora, que duró siete años y lo concluyó el mismo Juan Pablo II el 8 de junio de 1979, en el IX centenario de San Estanislao”(de uno de mis posts El Sinodo de Cracovia)

 
Un detalle para la anécdota: al morir Juan Pablo II fue enterrado en la cripta vaticana en el lugar donde antes se encontraba el cuerpo de Juan XXII, que fue luego trasladado a un altar dentro de la Basílica Vaticana. Pero “presidiendo” la tumba del Papa polaco quedaba la placa del Papa Bueno del Concilio. De alguna manera habían quedado unidos, cercanos en un principio a la tumba de San Pedro y la fuerte impronta del Concilio Vaticano II, esa excelsa intuición de aggiornamento de Juan XXIII (que concluyera Pablo VI) , una insondable fuente de riqueza espiritual que la Iglesia sigue explorando. Ahora los cuerpos de ambos beatos reposan dentro de la Basílica Vaticana, a la espera de su canonización.

Y otro para la historia:
El Beato Juan Pablo II será canonizado por un Papa argentino! el Papa Francisco que en su homilía en la Misa en memoria de Juan Pablo II el 4 de abril de 2005 expresara:

“Recordamos a un hombre coherente que una vez nos dijo que este siglo no necesita de maestros, necesita de testigos, y el coherente es un testigo. Un hombre que pone su carne en el asador y avala con su carne y con su vida entera, con su transparencia, aquello que predica.

En el día de la proclamación de esta coherencia obediencial en la encarnación del Verbo miramos a este coherente. Este coherente que por pura coherencia se embarró las manos, nos salvó de una masacre fraticida; este coherente que gozaba tomando a los chicos en brazos porque creía en la ternura. Este coherente que más de una vez hizo traer a los hombres de la calle, acá decimos linyeras, de la Plaza Risorgimento para hablarles y darles una nueva condición de vida. Este coherente que cuando se sintió bien de salud pidió permiso para ir a la cárcel a hablar con el hombre que había intentado matarlo.

Es un testigo. Termino repitiendo sus palabras: "Lo que necesita este siglo no son maestros son testigos". Y en la encarnación del Verbo, Cristo es el testigo fiel. Hoy vemos en Juan Pablo una imitación de este testigo fiel. Y agradecemos que haya terminado su vida así, coherentemente, que haya terminado su vida siendo simplemente eso: UN TESTIGO FIEL.