Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

lunes, 30 de septiembre de 2013

Juan Pablo II a ser canonizado por Francisco, otro “Papa de la misericordia”



“Con alegría y gozo, venerables hermanos, juzgando que pueden ser venerados por toda la Iglesia los beatos Juan XXIII y Juan Pablo II,  por la autoridad de Dios Omnipotente, de los Santos Pedro y Pablo he decidido que Juan XXIII y Juan Pablo II el día 27 del mes de abril del año 2014 sean incorporados al árbol de los santos”  
anunciaba hoy en latín el Papa Francisco,  durante el Consistorio Ordinario Público para la Canonización de los Beatos Papas Juan XXIII y Juan Pablo II.

Qué emoción! Finalmente confirmada la fecha: el Domingo de la Misericordia 2014 (27 de abril!)
Canonización del Papa de la Misericordia Juan Pablo II, quien instituyó la fiesta de la Divina Misericordia,  por otro Papa de la Misericordia Francisco.

Serán tres Domingos de la Misericordia que quedarán marcados a fuego en este blog.
Domingo de la Misericordia 2005: muere Juan Pablo II (el inicio de este blog  fue en 2007, pero el verdadero “nacimiento” ocurrió aquellos momentos tan especiales de abril del 2005)
Domingo de la Misericordia 2011: beatificación Juan Pablo II
Domingo de la Misericordia 2014: canonización de Juan Pablo II junto a Juan XXIII;   el Papa que se “atrevió” a poner en marcha el Concilio Vaticano II,  junto a un gran discípulo, maestro del Concilio Vaticano II y organizador del “Concilio polaco” : el Sínodo de Cracovia    para reproducir la experiencia del Concilio y brindar a los fieles de la arquidiócesis la oportunidad de leer y analizar los documentos del Concilio.

La emoción es aún mayor pensando que la canonización estará presidida por un Papa argentino: el Papa Francisco, cuyo lema episcopal se identifica con la Divina misericordia

“Miserando atque eligendo” , un Papa que no pierde oportunidad de hablar de la misericordia y que en la reciente entrevistarealizada por el sacerdote jesuita Antonio Spadaro expresara:

“Soy alguien que ha sido mirado por el Señor. Mi lema “Miserando atque eligendo” es algo que, en mi caso, he sentido siempre muy verdadero. … el gerundio miserando me parece intraducible tanto en italiano como en español. A mi me gusta traducirlo con otro gerundio que no existe: misericordiando”  

 “Los ministros de la Iglesia deben ser ante todo ministros de  misericordia!

“Hay que acompañar con misericordia. Cuando sucede asi el Espiritu Santo inspira al sacerdote la palabra oportuna”

“El confesionario no es una sala de tortura, sino aquel lugar de misericordia en el que el Señor nos empuja a hacer lo mejor que podamos.”

Gracias Papa Francisco!
Gracias Benedicto XVI!

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Y Oder (postulador de la causa de beatificación y canonización de Juan Pablo II)  

domingo, 29 de septiembre de 2013

Así fue la primera Misa de Juan Pablo II como Papa



“Mañana lunes 30 de septiembre, con ocasión del Consistorio Ordinario Público que tendrá lugar en el Palacio Apostólico en el Vaticano, el Papa Francisco dará a conocer la fecha de canonización del beato Juan Pablo II.

Con ocasión de este acontecimiento, tan esperado para muchos, en Gaudium Press recordamos los momentos más significativos de la primera Misa que presidió el beato al iniciar su Pontificado. Momentos que fueron inmortalizados por la Radio Televisión Italiana (RAI), y que hoy hacen parte de un video de 4 minutos que está dando la vuelta al mundo gracias a las redes sociales.

"Domingo 22 de octubre de 1978. Liturgia Solemne (...) Inmediatamente el saludo a los cardenales, entre el ellos el viejo Primado de Polonia, quien se pone de rodillas, orgulloso (...) Después, el amigo, el estimadísimo teólogo Cardenal Ratzinger (...) Y Karol se presenta al mundo (...)", comenta el narrador del video, para introducir las tan recordadas palabras del Pontífice Polaco, que aún permanecen en los corazones de muchos católicos.
"¡No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo! Abrid a su potestad salvadora los confines de los Estados, los sistemas económicos y los políticos, los extensos campos de la cultura, de la civilización y del desarrollo. ¡No tengáis miedo! Cristo conoce «lo que hay dentro del hombre». ¡Sólo Él lo conoce!", dijo en esa ocasión Juan Pablo II.
Luego, como evoca el video, el beato Papa continuó: "Con frecuencia el hombre actual no sabe lo que lleva dentro, en lo profundo de su ánimo, de su corazón. Muchas veces se siente inseguro sobre el sentido de su vida en este mundo. Se siente invadido por la duda que se transforma en desesperación. Permitid, pues, -os lo ruego, os lo imploro con humildad y con confianza- permitid que Cristo hable al hombre. ¡Sólo Él tiene palabras de vida, sí, de vida eterna!".
Tras este mensaje, el narrador sigue y destaca del Santo Padre: "El nuevo, joven y fuerte, es el nuevo pastor. Comunica seguridad, confianza, audacia (...) Diferente a sus predecesores".
E inmediatamente sigue y describe los últimos momentos de tan significativa celebración: "Después, en esta mañana de octubre Romano, Karol rompe el protocolo y baja del atrio de la Basílica, va al encuentro de las multitudes (...) Luego, con un gesto distintivo, eleva con sus dos manos la cruz pastoral, la levanta como signo que es tiempo de llamar a la historia al pueblo de Dios".



sábado, 28 de septiembre de 2013

Juan Pablo II, Santo: la culminación de un gran proyecto – coloquio con Mons. Slawomir Oder


(Juan Pablo II en Damasco, Siria, 5.05.2001)

Juan Pablo II, Santo, es la culminación de un gran proyecto. Es uno de los padres conciliares cuya fuerza reformadora sigue emergiendo hoy de las palabras del Papa Francisco y de Benedicto XVI»

Son palabras de Mons. Slawomir Oder, Postulador de la causa de Canonización de Juan Pablo II, que ha hablado con nosotros después que el Papa Francisco confirmara oficialmente la santificación de Karol Wojtyla


Mons. Oder como ha vivido la noticia?
«Juan Pablo II, Santo, ha sido la culminación de un gran proyecto. Un gran momento de gozo y de satisfacción personal. He vivido estos últimos ocho años consciente de las esperanzas que provenían de fieles de todo el mundo. Y ahora con la aprobación del Papa Francisco aquella tarea que me fue confiada por mis superiores y por Benedicto XVI finalmente llega a su término.

Que es lo que le ha quedado más grabado de estos 8 años? 
«Viajando por el mundo junto a la reliquia itinerante de Juan Pablo II he podido comprobar con mis propios ojos el afecto que lo une a los fieles. Desde el África a las Américas he podido recopilar testimonios de amor. No es casualidad que haya sido llamado testigo de esperanza: sus viajes apostólicos fueron signos de paz y de amor. Ha sido una experiencia eclesial única que me ha permitido vivir el concepto de santidad entendido como la traducción histórica de la gracia divina. Y ahora alcanzado el objetivo de la santificación todo adquiere un significado mayor»  

Una “meta” oficializada por el Papa Francisco, después de su viaje a Lampedusa es la publicación de su encíclica “Lumen fidei” escrita a cuatro manos con Benedicto XVI. Cuán importante es su herencia? 
«Mas que herencia de su pensamiento, tenemos un desarrollo orgánico de la tradición del Concilio Vaticano II. Aquello entre Benedicto XVI y el Papa Francisco es una transferencia tangible de una consigna que simboliza la evolución concreta del pensamiento reformador del Concilio. Un evento crucial para la historia de la Iglesia que adquiere vida a partir del pensamiento de Pio XII y que después Juan XXIII procede a su plena concreción»

Juan XXIII que será canonizado junto a Wojtyla. Y si no me equivoco sin la aprobación de un milagro. Como podemos interpretar esta voluntad del Papa Francisco? 
«En este caso se ha llegado igualmente a la canonización porque el Pontífice puede actuar prescindiendo de la existencia de  un milagro.  Creo que debemos leer la santificación de Juan XXIII en su clave conciliar.  No obstante todas las opiniones en su contra ha tenido el coraje de poner en marcha un evento de alcance histórico en la historia de la Iglesia que después ha encontrado en la extraordinaria figura de Juan Pablo II, uno de los padres conciliares, su máxima expresión.  Y hoy con su fuerza reformadora sobresale también en las palabras del Papa Francisco y Benedicto XVI.»


Desde el inicio de su Pontificado, el Papa Francisco ha sido comparado a menudo con la figura de Karol Wojtyla. Que dice usted? 
«No hace falta empeñarse en conjeturas fáciles. Ambos son parecidos en carácter por cierto, pero la verdadera semejanza se encuentra en la vida que han llevado, en su evolución como personas. Ambos han formado su humanidad en contextos sociales y políticos difíciles. Esto les ha permitido madurar una sensibilidad particular hacia el prójimo y las problemáticas de las comunidades más desprotegidas.  El hecho que el Papa Francisco fuera a Lampedusa simboliza precisamente esto: una necesidad, una expresión de amor hacia aquellos hombres que en clave evangélica, son llamados “anawim”, los pobres de Israel que escuchan el mensaje traído por Cristo».

Volviendo a Juan Pablo II, nos puede hablar de este segundo milagro? 
 «Se trata de la curación total de un aneurisma cerebral diagnosticado a una señora de Costa Rica. Los médicos no podían hacer nada pues el mal estaba situado en la parte no operable del cerebro. El día de la beatificación de Juan Pablo II el aneurisma desapareció completamente, permitiendo a la señora volver a su actividad habitual».

Recordando estos años cuales son los momentos que recuerda con mayor afecto?
«El momento más importante y más fuerte fue precisamente cuando se me concedió la confianza del encargo, totalmente inesperado.  Las palabras de afecto del Cardenal Ruini el promotor oficial del proceso, tan unido a Juan Pablo II de solicitar al Santo Padre la dispensa de 5 años para seguir la evolución del proceso.  Pero quedará grabado para siempre en mi memoria el día de la Beatificación: el gozo de la plaza y el agradecimiento de Benedicto XVI transmitido en sus palabras que atesoraré para siempre en mi corazón»  
por Giuseppe Tetto
 (publicado en la página oficial de la Postulación – traducido del original en italiano)

viernes, 27 de septiembre de 2013

La herencia de la « Pacem in terris »


Este año se han cumplido 50 años de aquella Encíclica histórica del Beato Juan XXIII, la « Pacem interris » sobre la paz entre todos los pueblos que ha de fundarse en la verdad, la justicia, el amor y la libertad. 

El recuerdo se hace más vivo recordando la reciente Vigilia por la paz celebrada en Roma el pasado 7 de septiembre con el Papa Francisco arrodillado ante Maria invocando la ayuda de Dios, bajo la mirada materna del icono original de la Salus populi romani, Reina de la paz.

Todo el mundo oro por la paz,  pero la paz no es definitiva. Esta « tarea sin duda gloriosa » (Pacem in terris, V: l.c., 301-302) no ha concluido a pesar de todos los grandes adelantos científicos y tecnológicos.     La paz es como la libertad, hay que seguir conquistándola a diario.

“El compromiso continúa – decía el Papa Francisco en el llamamiento terminado el Ángelus del 8 de septiembre pasado, al día siguiente de la Vigilia – “¡Sigamos con la oración y con las obras de paz! Les invito a seguir rezando para que cese inmediatamente la violencia y la devastación en Siria y para que se trabaje con renovado empeño por una justa solución al conflicto fratricida. Pidamos también por los otros países de Oriente Medio, especialmente por el Líbano, para que encuentre la anhelada estabilidad y siga siendo modelo de convivencia; por Irak, para que la violencia sectaria deje paso a la reconciliación; y por el proceso de paz entre israelitas y palestinos, para que avance con determinación y audacia. Pidamos también por Egipto, para que todos los egipcios, musulmanes y cristianos, se comprometan a construir juntos la sociedad buscando el bien de toda la población.  ¡La búsqueda de la paz es un camino largo y requiere paciencia y perseverancia! ¡Sigamos rezando!”

En su Mensaje para la XXXVI Jornada Mundial de laPaz, cercana ya a la celebración de los 30 años de la publicación de la Encíclica de Juan XXIII, el Papa Juan Pablo II nos presenta el contexto histórico en el cual fue escrita y nos brinda un detallado análisis de su contenido y de la visión precursora del Papa Juan XXIII.  Ya entonces, además del férreo régimen comunista que dominaba gran parte de Europa,  existía la dramática situación de  Oriente Medio y de Tierra Santa. 

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Que es la Divina Misericordia? (5) « Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia ».



(Carl Heinrich Bloch - Jesus en el Monte de las Bienaventuranzas - imagen de Wikipedia)   


“ Son muchos los pasos de las enseñanzas de Cristo que ponen de manifiesto el amor-misericordia bajo un aspecto siempre nuevo. Basta tener ante los ojos al Buen Pastor en busca de la oveja extraviada 27 o la mujer que barre la casa buscando la dracma perdida.28 El evangelista que trata con detalle estos temas en las enseñanzas de Cristo es san Lucas, cuyo evangelio ha merecido ser llamado « el evangelio de la misericordia ».
Cuando se habla de la predicación, se plantea un problema de capital importancia por lo que se refiere al significado de los términos y al contenido del concepto, sobre todo del concepto de «misericordia » (en su relación con el concepto de «amor »). Comprender esos contenidos es la clave para entender la realidad misma de la misericordia. Y es esto lo que realmente nos importa. No obstante, antes de dedicar ulteriormente una parte de nuestras consideraciones a este tema, es decir, antes de establecer el significado de los vocablos y el contenido propio del concepto de « misericordia », es necesario constatar que Cristo, al revelar el amor-misericordia de Dios, exigía al mismo tiempo a los hombres que a su vez se dejasen guiar en su vida por el amor y la misericordia. Esta exigencia forma parte del núcleo mismo del mensaje mesiánico y constituye la esencia del ethos evangélico. El Maestro lo expresa bien sea a través del mandamiento definido por él como « el más grande »,29 bien en forma de bendición, cuando en el discurso de la montaña proclama: « Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia ».30
De este modo, el mensaje mesiánico acerca de la misericordia conserva una particular dimensión divino-humana. Cristo —en cuanto cumplimiento de las profecías mesiánicas—, al convertirse en la encarnación del amor que se manifiesta con peculiar fuerza respecto a los que sufren, a los infelices y a los pecadores, hace presente y revela de este modo más plenamente al Padre, que es Dios « rico en misericordia ». Asimismo, al convertirse para los hombres en modelo del amor misericordioso hacia los demás, Cristo proclama con las obras, más que con las palabras, la apelación a la misericordia que es una de las componentes esenciales del ethos evangélico. En este caso no se trata sólo de cumplir un mandamiento o una exigencia de naturaleza ética, sino también de satisfacer una condición de capital importancia, a fin de que Dios pueda revelarse en su misericordia hacia el hombre: ...los misericordiosos... alcanzarán misericordia.”

martes, 24 de septiembre de 2013

Que es la Divina Misericordia? (4) La “misión” de Sor Faustina




«Siento claramente que mi misión no termina con mi muerte, sino que empieza»” dejó escrito Sor Faustina en su Diario. Y así realmente ocurrió.  Su misión continúa y está rindiendo frutos sorprendentes. Es verdaderamente maravilloso como su devoción a Jesús Misericordioso se está expandiendo en nuestro mundo contemporáneo, conquistando tantos corazones!  Sin duda es un signo de los tiempos – un signo de nuestro siglo XX.  El balance de este siglo que concluye agregado a los avances que a menudo han sobrepasado las épocas precedentes, nos plantea una profunda inquietud y temor ante el futuro. Donde, si no es en la Divina Misericordia, puede el mundo encontrar su refugio y la luz de la esperanza? Los creyentes lo comprenden plenamente.
Alabamos al Señor por las grandes cosas que El ha hecho en su alma, lo alabamos y le agradecemos por las grandes cosas que El ha hecho y continua haciendo en las almas que por medio del testimonio y los mensajes de Sor Faustina descubren la infinita profundidad de la Divina Misericordia”
Celebremos al Señor porque es bueno. Celebrémoslo porque es misericordioso. Así lo hicieron los apóstoles, reunidos en el Cenáculo: ellos fueron los primeros que ensalzaron este agradecimiento pascual allí reunidos. Fueron los los primeros en recibir el Espíritu Santo para la remisión de los pecados, ese Espíritu por el cual fueron enviados:  «Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes»  (Jn, 20,21)   Esta misión perdura a través de los siglos, de generación en generación. Y perdura igualmente la gracia, capaz de “hacer nuevas todas las cosas” (Ap 21,5)
Y así Tomas, representante singular entre ellos que dice: “Si no veo…no creo (Jn 20,25) se convierte ocho días más tarde en portavoz de cuantos confiesan “Señor mío y Dios mío” (Jn, 20,28) .  Confiemos que la verdad de Cristo crucificado y resucitado encuentre  aceptación en las nuevas generaciones de aquellos que «creen sin haber visto». (Jn, 20.,29)
 “Dives in misericordia”.  Cuanta necesidad tiene el hombre de todos los tiempos de su encuentro Contigo, o Cristo!  De este encuentro en la fe, puesta a prueba en el fuego de las privaciones y que  fructifica en gozo: en el gozo pascual la fe fructifica en gozo “gozo indecible y lleno de gloria” ( (1 Pt 1, 8).


lunes, 23 de septiembre de 2013

30 de septiembre consistorio para la canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II




Ciudad del Vaticano, 21 septiembre 2013 (VIS).-La Oficina de las Celebraciones Litúrgicas informa de que el lunes 30 de septiembre en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico Vaticano, durante la hora tercia, tendrá lugar el consistorio ordinario público para la canonización de los beatos Juan XXIII y Juan Pablo II, papas.

23 de septiembre San Pio de Pietrelcina

Hoy la Iglesia celebra la fiesta de San Pio de Pietrelcina. Este santo tan admirado y querido  nació el 25 de mayo de 1887 y fue bautizado al dia siguiente de su nacimiento el 26 de mayo en la Iglesia de Santa Ana,  a unos pasos de su casa natal.


 “Pero, ¿cuál es el secreto de tanta admiración y amor por este nuevo santo? Es, ante todo, un "fraile del pueblo", característica tradicional de los capuchinos. Además, es un santo taumaturgo, como testimonian los acontecimientos extraordinarios que jalonan su vida. Pero el padre Pío es, sobre todo, un religioso sinceramente enamorado de Cristo crucificado. Durante su vida participó, también de modo físico, en el misterio de la cruz.


Solía unir la gloria del Tabor al misterio de la Pasión, como leemos en una de sus cartas:  "Antes de exclamar también nosotros con san Pedro:  "Bueno es estar aquí", es necesario subir primero al Calvario, donde no se ve más que muerte, clavos, espinas, sufrimiento, tinieblas extraordinarias, abandonos y desmayos" (Epistolario III, p. 287).

El padre Pío recorrió este camino de exigente ascesis espiritual en profunda comunión con la Iglesia. Algunas incomprensiones momentáneas con diversas autoridades eclesiales no alteraron su actitud de filial obediencia. El padre Pío fue, de igual modo, fiel y valiente hijo de la Iglesia, siguiendo también en esto el luminoso ejemplo del Poverello de Asís.
Este santo capuchino, al que tantas personas se dirigen desde todos los rincones de la tierra, nos indica los medios para alcanzar la santidad, que es el fin de nuestra vida cristiana.
La santa misa era el centro y la fuente de toda su espiritualidad:  "En la misa -solía decir- está todo el Calvario". Los fieles, que se congregaban en torno a su altar, quedaban profundamente impresionados por la intensidad de su "inmersión" en el Misterio, y percibían que "el padre" participaba personalmente en los sufrimientos del Redentor.


 San Pío de Pietrelcina se presenta así ante todos -sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos- como un testigo creíble de Cristo y de su Evangelio. Su ejemplo y su intercesión impulsan a cada uno a un amor cada vez mayor a Dios y a la solidaridad concreta con el prójimo, especialmente con el más necesitado.”



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sábado, 21 de septiembre de 2013

Oración del Beato Juan Pablo II por las vocaciones en América Latina

Señor Jesucristo, 
enviado por el Padre y ungido por el Espíritu, 
que has confiado a tus discípulos el anuncio de la salvación, 
para que llegue hasta los confines de la tierra 
y hasta el final de los tiempos, 
suscita en América Latina 
una nueva primavera de vocaciones.

Tú, que conoces a cada uno por su nombre 
y tienes palabras de vida eterna, 
renueva en el Continente de la esperanza 
la invitación a dejarlo todo y seguirte, 
para que muchos jóvenes se entreguen a ti 
en el ministerio sacerdotal o en la vida consagrada, 
dedicándose por entero al servicio del Evangelio.

Tú, que confías a tus amigos las palabras del Padre, 
sé el único Señor y Maestro de todos los llamados.

Derrama sobre las comunidades eclesiales los dones de tu Espíritu, 
para que una nueva generación de apóstoles 
anuncie tu Resurrección a todos los hombres 
y los convoque en tu Iglesia.

Renueva en todos los bautizados 
el apremiante llamado a la Nueva Evangelización, 
para que sean testigos de tu Verdad y de tu Vida, 
en medio de los hombres y mujeres de nuestro tiempo.

Te lo pedimos por intercesión de la Virgen María, 
modelo de entrega total a tu servicio 
y Madre de todos los llamados a ser apóstoles de tu Reino.

Amén.

(del Mensaje del Santo Padre Juan pablo II a los participantes en el primer congreso continental latinoamericano de vocaciones (Itaici, Sao Paulo, 23-27 de mayo de 1994) 

viernes, 20 de septiembre de 2013

Juan Pablo II: la actitud de Jesús hacia la mujer



(imagen de la escultura de Michelangelo en el Museo del Duomo de Florencia, Italia - Wikipedia)

“Es particularmente conmovedor meditar en la actitud de Jesús hacia la mujer: se mostró audaz y sorprendente para aquellos tiempos, cuando, en el paganismo, la mujer era considerada objeto de placer, de mercancía y de trabajo, y, en el judaísmo, estaba marginada y despreciada.

Jesús mostró siempre la máxima estima y el máximo respeto por la mujer, por cada mujer, y en particular fue sensible hacia el sufrimiento femenino. Traspasando las barreras religiosas y sociales del tiempo, Jesús restableció a la mujer en su plena dignidad de persona humana ante Dios y ante los hombres. ¿Cómo no recordar sus encuentros con Marta y María (Lc 10, 38-42), con la Samaritana (Jn 4, 1-42), con la viuda de Nain (Lc 7, 11-17), con la mujer adúltera (Jn 8, 3-9) con la hemorroisa (Mt 9, 20-22), con la pecadora en casa de Simón el fariseo (Lc 7, 36-50) ? El corazón vibra de emoción al sólo enumerarlos. ¿Y cómo no recordar, sobre todo, que Jesús quiso asociar algunas mujeres a los Doce (Lc 8, 2-3), que le acompañaban y servían y fueron su consuelo durante la vía dolorosa hasta el pie de la cruz? Y después de la resurrección Jesús se apareció a las piadosas mujeres y a María Magdalena, encargándole anunciar a los discípulos su resurrección (Mt 28, 8).

Deseando encarnarse y entrar en nuestras historia humana, Jesús quiso tener una Madre, María Santísima, y elevó así a la mujer a la cumbre más alta y admirable de la dignidad, Madre de Dios encarnado, Inmaculada, Asunta, Reina del cielo y de la tierra. ¡Por eso, vosotras, mujeres cristianas, debéis anunciar, como María Magdalena y las otras mujeres del Evangelio debéis testimoniar que Cristo ha resucitado verdaderamente, que El es nuestro verdadero y único consuelo! Tened, pues, cuidado de vuestra vida interior, reservándoos cada día un pequeño oasis de tiempo para meditar y rezar.”
(tomado de Evangelizo - el Evangelio de cada dia)



jueves, 19 de septiembre de 2013

Tinos, el santuario mariano griego, “el Lourdes de Oriente”


En sus peregrinaciones espirituales durante el Año Mariano en el Reginal Coeli del domingo 10 de abril de 1988 el Papa Juan Pablo II se dirigía “con los ojos del alma” hacia Grecia. Ese mismo dia los hermanos ortodoxos celebraban la solemnidad pascual, una semana más tarde que los católicos.  El Papa invitaba a todos a unirse “al gozo de su espíritu” y enviaba felicitaciones a toda la nación griega.

“En este momento de oración a la Virgen Santa – decía el Santo Padre -  el pensamiento va a los numerosos lugares de peregrinación mariana presentes en esa noble tierra. Entre ellos, el santuario de la Virgen de la Anunciación, en Tinos, es sin duda el que atrae a mayor número de fieles provenientes no sólo de Grecia, sino de todo el mundo ortodoxo. En efecto, Tinos ha sido definido como el Lourdes de Oriente.”

Y agregaba una breve historia del origen del Santuario:
A principios del siglo XIX, en 1822, en el ministerio de la Reina de los Ángeles, en la isla de Tinos a una monja de nombre Pelagia se le apareció muchas veces la Madre de Dios. En estas apariciones María le pedía que hablara con el obispo Gabriel y con las autoridades de la isla para que se hicieran excavaciones en una iglesia cuyas ruinas se encontraban en una localidad algo aislada.
Durante las excavaciones, salieron a la luz los restos de una iglesia bizantina y se encontró también el icono de la Virgen de la Anunciación. Los fieles acudieron en gran número a venerar la imagen, y se produjeron curaciones milagrosas. Se inició entonces la construcción de un grandioso santuario, que pudo inaugurarse en 1831. Se colocó allí el icono y a partir de aquel momento no han dejado de multiplicarse los exvotos de los fieles, que quieren expresar su agradecimiento.
 Este santuario, que surgió en la época de las luchas por la liberación nacional, es un lugar muy querido para el alma de todos los griegos. Un decreto real lo declaró, en 1835, "peregrinación de todos los ortodoxos". En 1972 la isla de Tinos fue declarada isla sagrada, en honor de este icono milagroso. Cada año tienen lugar en el santuario tres grandes celebraciones: el 30 de enero, aniversario del hallazgo del icono: el 25 de marzo, fiesta de la Anunciación y fiesta nacional de Grecia, y finalmente, el 15 de agosto, fiesta de la Dormición de la Madre de Dios. Esos días millares de peregrinos acuden a Tinos.

Quiero expresar – finalizaba Juan Pablo II - el deseo de que en este Año Mariano los católicos y los ortodoxos de la isla, que están unidos, los unos a los otros, en la piedad a la Santísima Madre de Dios, eleven a Ella sus súplicas con renovado fervor, para que pronto llegue el día en que todos sus hijos se reúnan y puedan elevar al Señor Jesús la alabanza que Él quiere de ellos: la profesión común de la fe.”

miércoles, 18 de septiembre de 2013

El infierno de Auschwitz y la 2da guerra mundial (5 de 5)


Ruinas de la abadía de Montecassino después de la batalla  -  imagen de Wikipedia

“La guerra había terminado, y una costra negra e impenetrable había caído sobre la suerte de muchas personas.  Solamente muchos años después empezaría a saberse algo. Como le sucedió a Wojtyla acerca de sus amigos y sus compañeros de escuela.
Galuszka era el más joven de su clase en Wadowice. Se había enrolado en los Ulanos, el regimiento de la caballería polaca, y había sido asesinado apenas estalló el conflicto, cerca de la frontera occidental; solo tenía dieciocho años. También Gajczak había muerto en los primeros días de la invasión alemana, abatido con su a avión. Czuprynski, el gran Czuprynski, el famoso donjuán del gimnasio del instituto, había saltado por los aires por culpa de una mina en Ancona, poco despues de haber participado en la victoriosa batalla de Montecassino.
Otros  habían vuelto de los lager, como Silkowski, o de la guerra, como Kus, que se vio obligado a ingresar inmediatamente en un sanatorio para curarse la tisis. Bernas también había luchado en Montecassino, pero cuando vio el cariz que estaban tomando los acontecimientos en Polonia, ya en manos de los comunistas, decidió quedarse en Italia, donde se casó y vivió en Éboli.
En cambio, otros habían desaparecido, como engullidos por la nada. Caídos en diversos frentes, con el Ejército nacional polaco, o en Tobruk; o bien habían fallecido en los campos de exterminio nazis o en los gulag soviéticos de Siberia.
En aquel periodo, Karol, casi obligado por las circunstancias, empezó a preguntarse el porqué se le había ahorrado mucho de cuanto había sucedido, el porqué tantos de sus amigos habían perdido la vida y él, en cambio, no.
Entre las respuestas que trató de darse, pensó en un primer momento que haberse salvado se debía a la fatalidad o a la suerte, o más simplemente a la casualidad. Pero después, se dijo, también es verdad que «en los planes de Dios nada es casual». De todas maneras, el gran daño de la guerra, con toda su carga de tragedias y de sufrimientos, marcó para siempre la existencia de Karol y la decisión que había tomado.
Veintisiete años después desde que se hubieran visto por última vez, Karol se encontró inesperadamente en Roma con Jerzy Kluger, uno de sus amigos judíos, y uno de los más apreciados. Kluger no había regresado a Polonia, sobre todo después de enterase del trágico fin de sus familiares en Auschwitz. Se había casado y tenía dos hijas. Tras haber trabajado un tiempo en Inglaterra, se trasladó a Italia.

Tanto Karol como Jerzy creían que el otro había muerto, y sin embargo iban a reencontrase.”

sábado, 14 de septiembre de 2013

14 de septiembre Solemnidad de la Exaltación de la Santa Cruz , fuente de nuestra salvación


(el crucifijo de Santa Jadwiga en su altar de la Catedral de Wawel) 

“El Hijo del Hombre debe ser elevado” le dice Jesús a Nicodemo. Y lo dice con mira a su crucifixión: El Hijo del Hombre debe ser elevado en la cruz. Todos quienes crean en el, quienquiera que vea en esta Cruz y en el Crucificado al redentor del mundo, quienquiera que mire con fe la muerte redentora de Jesús en la Cruz, encuentra en el poder de la vida eterna.  Mediante este poder  el pecado es vencido.    Los fieles reciben el perdón por sus pecados por el precio del Sacrificio de Cristo. Encuentran nuevamente la vida de Dios que habían perdido debido al pecado.

 “Este es el significado de la Cruz de Cristo.  Este es su poder. “Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.” (Jn. 3, 17). 

La fiesta que celebramos hoy nos habla de la maravillosa e incesante acción de Dios en la historia humana, en la historia de cada hombre, cada mujer, cada niño.  La Cruz de Cristo en el Gólgota se ha convertido en el centro de este trabajo salvífico de Dios para todos los tiempos.  Cristo es el Salvador del mundo, porque en Él y por medio de Él el amor con el cual Dios tanto amo al mundo nos es revelado constantemente: “Sí, Dios amó tanto al mundo, que le entregó a su Hijo único” (Jn 3,16)        
El Padre lo dio, para que su Hijo, que es uno en sustancia con Él,  se hiciera hombre al ser  concebido por la Virgen Maria.         
 El Padre lo dio para que como el Hijo del Hombre proclamase los Evangelios, la buena Nueva de la salvación.          
El Padre lo dio para que este Hijo, respondiendo con su infinito amor al amor del Padre, pudiera ofrecerse en la Cruz.

Desde un punto de vista humano, Cristo que se inmola en la Cruz fué un signo de contradicción,   una deshonra  inimaginable. De hecho fue  la humillación más profunda posible.
En la liturgia de hoy, el apóstol Pablo, nos habla en palabras que captan el misterio de la Cruz de Cristo:
“El, que era de condición divina,  no consideró esta igualdad con Dios como algo que debía guardar celosamente: al contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres. Y presentándose con aspecto humano,  se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz.”  (Fil, 2,6-9)
Por su inmolación en el Gólgota, en la deshonra de la Cruz y la crucifixión (al menos comprendiéndolo desde el punto de vista humano) Cristo ha obtenido la exaltación más gloriosa.  Visto con los ojos de Dios, la Cruz es el mayor triunfo.  El modo de juzgar humano es muy diferente al de Dios. Lo que a nosotros nos parece un fracaso, a los ojos de Dios es una victoria de amor sacrificial.
Es precisamente esta Cruz de deshonra humana la que lleva en si la fuente de la exaltación de Cristo en Dios.
“ Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre,  para que al nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre: «Jesucristo es el Señor».” (Fil 2, 9-11)
A los ojos de los Apóstoles esto fue revelado por medio de la Resurrección de Cristo. En ese momento ellos comprendieron que Cristo es el Señor, que había sido dado todo el poder en el cielo y en la tierra. En ese momento sus ojos y sus corazones se abrieron, para que los labios de Tomas pudieran profesar: “Mi Señor y mi Dios” (Jn, 20,28). Y una vez que creyeron, por medio del poder del Espíritu de la Verdad, estaban preparados para salir a todo el mundo a enseñar a todas las naciones, y bautizarlas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo . (Mt, 28, 19)
Si,  es por medio de la Cruz que Cristo es exaltado. La solemnidad que hoy celebra la Iglesia nos habla de  este misterio.  Y al mismo tiempo nos habla de Cristo quien por medio de la Cruz  eleva a la humanidad, eleva toda la humanidad y también a toda la creación.  “Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.” (Jn, 3, 17)
Ser “salvados” significa que cada hombre y cada mujer puedan ser redimidos del pecado que contaminó la familia humana y la historia.  Jesús le dijo a sus apóstoles despues de su Resurrección: “Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen” (Jn, 20,23). Y cuando dice esto les muestra las heridas de su crucifixión, para hacerles saber que es precisamente en la Cruz que se oculta el poder de perdonar los pecados, el poder para curar  conciencias y corazones humanos.
Han pasado generaciones y generaciones. Y en medio de este pasar, la Cruz de Cristo permanece. A través de la Cruz, Dios proclama constantemente al mundo el infinito amor que ningún demonio puede vencer.
Si, la Cruz permanece, para que toda persona humana que habita el mundo pueda encontrar el camino de la salvación.  Porque es por esta Cruz que se salva el mundo!”

(Beato Juan Pablo II en la Santa Misa celebrada el día de la fiesta de la exaltación de la Cruz 

viernes, 13 de septiembre de 2013

El infierno de Auschwitz y la 2da guerra mundial (4 de 5) Hiroshima y Nagasaki

 “Karol no pudo saber todas estas noticias hasta después del final de la guerra. La de Europa, sí, y también la del Pacífico, cuando por primera y única vez se utilizaron bombas atómicas.

Muchos defienden hoy que no había necesidad de utilizarlas. Que el Imperio del Sol Naciente, sin barcos y sin industria armamentística ya estaba vencido y dispuesto a rendirse. “¿Cuándo terminará la agonía del Japón?” era la petición que lanzaba la voz autorizada y objetiva del New York Times.

Pues a pesar de eso, aquellas terribles y mortíferas armas se usaron. Y ya entonces se intentaron explicar los motivos. Se dijo que se había recurrido a la bomba atómica para parar la guerra, para salvar centenares de miles de seres humanos,   pero quizás, su utilización estaba dictada por otras razones, por otras exigencias, como la de obligar a la Unión Soviética a aceptar la superiridad de América y su papel de garante del orden internacional.

El caso es que el 6 de agosto de 1945 (en Europa todavía era el día 5) emprendió el vuelo el cuatrimotor americano B-29, que el comandante había «bautizado» por así decir, con el nombre de su madre: Emola Gay, mientras que la bomba, con una dosis mayor de mal gusto había recibido el nombre de Little Boy, muchacho. El objetivo inicial se eligió al azar, o para ser más precisos, teniendo en cuenta las condiciones atmosféricas locales, que fueron las que decretaron la condena de Hiroshima. Allí, conforme dictaba el parte meteorológico, «estaba casi sereno y había una visibilidad de 10 millas»

De este modo, primero Hiroshima y luego Nagasaki fueron reducidas a la nada por un viento de fuego. Un «relámpago atronador», «un gran resplandor azul», según contaron los «afortunados» que pudieron contarlo. Nunca  había sucedido que, en apenas tres días, murieran tantas personas, todas juntas, en el mismo instante. Y muchas de aquellas que sobrevivieron, quedaron condenadas a una existencia marcada para siempre por las consecuencias de las radiaciones atómicas.

Entre las dos explosiones, Moscú aprovechó para declarar la guerra al Japón: sus tropas invadieron Manchuria y siguieron avanzando incluso tras el anuncio de la rendición por parte del emperador Hirohito. Pero al final, las armas callaron por completo. Solamente entonces se empezó a descubrir la vastedad de los horrores de este apocalipsis del siglo XX.


La guerra había causado 55 millones de muertos. A los que había que añadir todos los desterrados, los muertos por hambre, por el frío, sin que nunca hayamos podido conocer su número. Solamente la Unión Soviética tuvo 37 millones de víctimas,  Alemania casi cuatro millones, y Polonia más de un millón de soldados y cinco millones de ciudadanos, de los que la mitad eran judíos.

Y esto no era todo. En aquel desastroso balance había que incluir también poblaciones enteras que se habían tenido que someter a  un desplazamiento forzoso desde una parte de Europa a la otra, y que de golpe se habían encontrado sin casa, sin patria, sin raíces. Y no era menos impresionante, desde luego, el capítulo de las destrucciones: millares de ciudades habían quedado arrasadas, y muchos pueblos en condiciones tales que nunca más podrían ser reconstruidos. Incluso el mismo equilibrio ecológico había sufrido alteraciones con frecuencia irreversibles.”


Gian Franco Svidercoschi: Historia de Karol, 119/20, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid

jueves, 12 de septiembre de 2013

El infierno de Auschwitz y la 2da guerra mundial (3 de 5) La gloria de los mártires



(placa en Auschwitz)
traducción texto:
Auschwitz fue el campo de concentración y muerte nazi alemán mas grande.
En los años 1940-1945, los nazis deportaron al menos 1.300.000 personas a Auschwitz:
1.100.000 judíos
140.000 - 150.000 polacos
23.000 romaníes (gitanos) 
15.000 prisioneros de guerra soviéticos
25.000 prisioneros de otros grupos étnicos.
1.100.000 de estas personas murieron en Auschwitz;  aproximadamente 90% de las víctimas eran judíos  Las SS asesinaron a la mayoría de ellos en las cámaras de gas.

“La lista de nombres sería interminable. Sólo unos pocos son conocidos. Pero a todos los une la experiencia de haber padecido la muerte por el hecho de ser cristianos. Una experiencia trágica, pero que se convierte n gloriosa si se considera desde la perspectiva de una vida marcada por la radicalidad evangélica.

Sería suficiente recordar al padre Maximiliano Kolbe, asesinado en Auschwitz, en el bloque número 11, tras haber asumido el puesto de un condenado a muerte. O al salesiano Jozef Kowalski,(*)  de la parroquia de Debniki, la de Wojtyla, al que golpearon y ahogaron por negarse a pisotear su rosario. O al prior del convento de Carmelitas Descalzos de Czerna, Alfonso Mazurek, (*) muerto a causa de los golpes recibidos. Para no continuar con la enumeración, quizás baste recordar que el campo de Dachau fue en algún momento el monasterio más grande del mundo, tal era el número de religiosos allí deportados.

Con todo , desde aquel 27 de enero de 1945, desde le momento en que aquellos cuatro soldados ucranianos lo descubrieron, es inevitable unir el recuerdo de los lager nazis con la Shoah, con la masacre planificada de los hijos de Israel solamente por le hecho de que eran judíos. Al igual que es inevitable ver en Auschwitz el «lugar» que simboliza de manera absoluta el desprecio del hombre, la dignidad de la persona humana.

También lo veía así Karol, que perdió así a muchos de sus conocidos, de sus amigos hebreos. Como las mujeres de la familia Kluger, o dos compañeros del Instituto, Zweig y Selinger, que murieron ahogados en un río de Siberia, donde habían sido deportados. “


* Beatificados por el Papa Juan Pablo II el  13 de junio de 1999 en Varsovia.

Gian Franco Svidercoschi: Historia de Karol, 121/122, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid

martes, 10 de septiembre de 2013

El infierno de Auschwitz y la 2da guerra mundial (2 de 5)

(foto de Wikimedia)

“En Auschwitz , y en los otros lager polacos, así como en Dachau, en Buchenwald, en Mauthausen, se había levantado una monstruosa  «maquina» de la muerte. Demasiado bien organizada, demasiado eficiente, para creer que tras ella sólo se encontraban los jefes nazis, las SS, los verdugos, los ejecutores materiales, y no también, en connivencia u obligado, no importa saberlo, todo el aparato de un Estado, desde las industrias a la administración de los ferrocarriles o a las grandes casas farmacéuticas.

Es más, resulta realmente difícil de creer que sólo estuviera detrás la locura de la ideología racista de Hitler y sólo Alemania, y no todo el contexto europeo que se había degradado hasta el punto de permitir que se produjera semejante matanza.

Es difícil de creer que de alguna manera no estuviera implicada la responsabilidad de ciertas comunidades cristianas, demasiado pasivas cuando no indiferentes, o incluso cómplices de una persecución emprendida desde hacía tiempo y de forma tan sistemática y total contra los judíos.

Para Polonia fue un shock colectivo. El ejército nazi la había atacado y ocupado, y había sufrido las consecuencias de la guerra mucho más que el resto de los países implicados. Pero con todo, ¿acaso no era preciso reconocer que su destino, con todo lo terrible que había sido, no podía equipararse con el de los judíos? ¿Y cómo no sentirse especialmente conmovidos al tener el conocimiento de que toda aquella barbarie se había consumado, sobre todo, en tierra polaca?

Karol estaba desconcertado. Había vivido solo indirectamente aquella tragedia. Pero había sido para él una experiencia tan intensa, tan dolorosa, que desde aquel momento la llevaría siempre dentro de sí. Era como si sintiera que él como polaco, hijo de una nación que había conocido la perversidad del nazismo, hubiera participado de alguna manera en el martirio del pueblo hebreo.

En los lager habían desaparecido personas de otras razas, como los gitanos y algunas pertenecientes a ciertas étnicas eslavas. Habían desaparecido pastores protestantes, obispos y sacerdotes católicos, polacos y alemanes, como consecuencia de la durísima represión a la que Hitler había sometido a todas las Iglesias. Al acabar la guerra, nada menos que un tercio del clero polaco había sido aniquilado en los campos de exterminio”


Gian Franco Svidercoschi: Historia de Karol, 119/20, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid