Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

jueves, 15 de octubre de 2015

16 de octubre de 1978 – Fumata blanca


Habemus papam……. Karolus Wojtyla Johaness Paules Secondo…….seguido por un misterioso silencio y cierto estupor en la Plaza San Pedro….Karolus Wojtyla!!!!…..Wojtyla???? alegría y aplausos contenidos, algo dudosos, casi incrédulos…quien será???

Polonia comprendió casi al instante y se unió en caluroso abrazo en las casas, salió a la calle, se congregó en las plazas; su orgullo y su alegría danzaban en el aire alternados entre sonrisas, oraciones y sollozos de nostalgia……Enorme gozo salpicado por perlas de tristeza……Nuestro Karol!!!….…ya no volvería…..explotaban los corazones, se echaban al vuelo las campanas, el águila blanca polaca recobró su brío, infundiendo nueva fuerza a sus alas, ya nadie la detendría, estaba rehaciendo su nido desde lo más alto…allí donde jamás se hubiese aventurado. Se sucedían las misas y las oraciones, las iglesias colmadas al majestuoso son de la campana de Segismundo de la catedral de Wawel.

Solo la cúpula del partido comunista estaba preocupada, inquieta, malhumorada, un polaco papa, un papa polaco? Podría haber ocurrido algo peor???

Polonia ya no volvería a ser la misma, con la frente en alto saboreando la buena nueva los polacos sintieron que ya nada ni nadie podria contenerlos ni dañar la fuerza de su espíritu; todo el sabor de la libertad, de la dignidad del hombre, de la búsqueda de la verdad grabados en sus mentes por su querido Lolek, danzaba alli entre la multitud. Estaban dispuestos a seguir sus huellas y continuar construyendo el rico mosaico de la milenaria historia polaca y sus raices cristianas.

Habia sucedido aquello que su secretario Stanislaw Dziwisz en cierta forma habia temido : su obispo Karol Joseph Wojtyla habia sido elegido sucesor de San Pedro, el papa nro 264. Se había cumplido la “profecía” del gran poeta polaco Juliusz Slowacki “vendrá un papa eslavo, hermano de los pueblos.”

Ni bien salido al balcón ya vestido de blanco Juan Pablo II, este nuevo papa de profunda raiz polaca, enamorado de su patria, sintió la imperiosa e intima necesidad de extender de inmediato su mano y tender lazos con su nuevo, extenso, universal pueblo. Rompiendo el protocolo saludó con un “Sia lodato Gesú Cristo” para continuar comunicándose en su peculiar estilo “non so se posso bene spiegarmi nella vosta….nella nostra lengua italiana. Se mi sbaglio, mi corigerete….” En pocos minutos se había ganado la simpatía de aquellos en la plaza, presentado al resto del mundo y sellado la impronta de su pontificado. La plaza de San Pedro era una fiesta.

Comenzaba otra etapa en la historia y en la vida de la Iglesia Católica, nueva, rica, diferente, singular. TOTUS TUUS!


(texto publicado originalmente en este blog el 15 de octubre de 2007)