Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

sábado, 27 de febrero de 2016

El valor del testimonio


«La verdadera elevación del hombre  [ …] no se alcanza explotando solamente la abundancia de bienes y servicios, o disponiendo de infraestructuras perfectas […]. Lo dice claramente el Señor en el Evangelio, llamando la atención de todos sobre la verdadera jerarquía de valores: “¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida?” (Mt 16,26)» (Soll, rei socialis. N.33) Nuestro compromiso debe moverse en esta  dirección.

 

Se trata de una lucha ardua; pero «quien quisiera renunciar a la tarea, difícil pero exultante, de elevar la suerte de todo el hombre y de todos los hombres, bajo el pretexto del peso de la lucha y del esfuerzo incesante de superación, o incluso por la experiencia de la derrota y del retorno al punto de partida, faltaría a la voluntad de Dios Creador» (Soll. Rei socialis, n. 30)

 

La doctrina social de la Iglesia no puede limitarse a ser “doctrina”: pide convertirse en práctica cotidiana. Juan Pablo II el Papa “trabajador” y obrero, el Papa que padeció en su propia carne la injusticia social y los resultados nefastos de las «estructuras del pecado», ha escrito en sus encíclicas sociales páginas ardientes sobre la urgencia de convertir las enseñanzas de la Iglesia acerca de la vida social en elección concreta de vida.

 

Ciertamente, el cristiano, al ver las injusticias  del mundo, no puede sustraerse a la denuncia profética del mal; pero no debe olvidar que «el anuncio es siempre más importante que la denuncia» (Soll, rei socialis, n.41) Y el mejor anuncio es, sin lugar a dudas, el testimonio.”

(Filippo Morlacchi Totus Tuus Nr 2 marzo/abril 2009)

jueves, 25 de febrero de 2016

Aquellos 9 dias de Juan Pablo II en Polonia (1979) 3 de 3 – Intrigas y despertares


“No fueron las multitudes – estimadas en 1/3 de la población - lo que más impresionaba sino el orden en que se movía tanta gente para ver a Juan Pablo II.  La Iglesia organizó cuadros de “guardias papales” para ayudar con el control del gentío (y para asegurarse el derecho de la Iglesia de conducir sus propios eventos).  Sin embargo la multitud no demandó mucho control, pues el llamado del Papa a la toma de conciencia creaba una atmósfera nueva, totalmente diferente al ritmo de vida bajo el totalitarismo. Según el disidente Adam Michnik “se trataba de gente que comúnmente se mostraba frustrada y agresiva haciendo fila en los mercados,  metamorfoseada ahora en un conjunto de gente alegre, feliz y llena de dignidad.” En un país donde la confianza había sido destruida debido a las provocaciones y manipulaciones por parte de las fuerzas del estado, los polacos ahora podían mirarse a los ojos y ver cuántos “nosotros” había entre ellos y cuántos eran los  “otros”  y comenzaron a tener confianza el uno en el otro nuevamente.   La sociedad civil se estaba recomponiendo, respiraba su existencia otra vez gracias a un papa que había llamado a Dios “desde las profundidades de este milenio” para que renovara el rostro de Polonia y le donara un nuevo renacer a la libertad.

 

Como la gente de Polonia “veía a otros que creían las mismas cosas y ahora se atrevían a reconocerlo públicamente” ellos “redescubrieron  su propia fuerza”  y – al mismo tiempo – “descubrieron la debilidad del régimen”. El régimen,  por su parte, cuya propaganda estaba calibrada enteramente a ningunear la importancia de la visita, y ante todo, ocultar el número de las entusiastas multitudes se daba buena cuenta de ello. Todas las mañanas de la visita papal, Stanislaw Kania, entonces miembro del Politburo comunista, se quejaba ante el Arzobispo Casaroli, quien acompañaba al Papa en su nuevo rol de Secretario de Estado, acerca de que había dicho el Papa el día anterior o que diría el día siguiente. Casaroli, por su parte, se mostraba moderadamente comprensivo pues suponía que el liderazgo polaco se apoyaba constantemente en Moscu,  y al comentarle al Papa sus preocupaciones Juan Pablo II lo escuchaba amablemente  y continuaba por el camino que había elegido.  Según los informes y los análisis del los servicios de seguridad Casaroli pensaba que la peregrinación papal era “la coronación de la Ostpolitik (apertura al este) vaticana” Pero no es fácil asumir que ese hubiese sido el caso, pues esta visita del Papa a Polonia se debía exclusivamente al logro personal del papa polaco y los términos en que habló durante los nueve días no eran los términos de los diplomáticos papales.”

 

Cualquiera fuese la relación causal a la anterior Ostpolitik vaticana, la peregrinación papal de 1979 a Polonia fue un punto crucial,  y sus ramificaciones comenzaron a brotar muy pronto. Lo que alguna vez el historiador Andrzej Paczkowki había dicho refiriéndose a los artistas “el éxodo de un mundo en censura” ahora había comenzado a surgir en toda Polonia.”  

 


George Weigel El final y el principio (Planeta, 2011)  

domingo, 21 de febrero de 2016

Un 21 de febrero Jorge Bergoglio fue creado cardenal

El 21 de febrero de 2001 Jorge Bergoglio, ahora Papa Francisco, fue creado cardenal, junto a otros 43 nuevos cardenales, procedentes de 27 paises; los primeros cardenales creados en el nuevo milenio. 

"¿No es este también un signo de la capacidad que tiene la Iglesia, extendida ya por todos los rincones del planeta, de comprender pueblos con tradiciones y lenguajes diferentes para llevar a todos el anuncio de Cristo? En él, y sólo en él, es posible encontrar salvación. He aquí la verdad que queremos reafirmar hoy juntos. Cristo camina con nosotros y guía nuestros pasos."  
decia el Papa Juan Pablo II en su homilia durante aquel Consistorio Ordinario Público.

Y en el cónclave de marzo del 2013 el cardenal Bergoglio fue elegido a la Sede de Pedro, aquel cardenal que sus hermanos cardenales "han ido a buscarlo casi al fin del mundo...." como nos decía el nuevo Papa desde el balcon!!  



viernes, 19 de febrero de 2016

Juan Pablo II y sus “Cartas secretas” por George Weigel


En realidad la BBC no aporta nada acerca del papa, pero si nos dice  mucho de ellos.  El “documental” difundido por la BBC el 15 de febrero titulado Las cartas secretas del Papa Juan Pablo II en realidad no nos revela nada del Papa, pero nos dice mucho de la decadencia de la BBC como una fuente seria de información televisiva. 
El programa del presentador Edward Stourton se basa en un puñado de cartas de Karol Wojtyla/Juan Pablo II a Anna Teresa Tymieniecka, una filosofa polaca que fue, tal como se sabe,  amiga de Wojtyla. Las cartas reflejan una profunda amistad tal como lo hacen otras cartas de Wojtyla,  algunas de las cuales fueron citadas en la primer parte de mi biografia del papa Testigo de esperanza.  Stourton, sin embargo, toma cartas de Wojtyla a Tymieniecka (quien murió en 2014) las bate en un mixer freudiano con correspondencia ya publicada entre Wojtyla/Juan Pablo II y otra antigua amiga, la psicóloga Wanda Poltawska,  y sugiere que aquí existió algo intrigante, algo quizás no del todo inapropiado,  pero que debería cambiar nuestras percepciones de Juan Pablo II. Cualquier persona conocedora del tema diría “es todo basura”. 
El hecho de que Karol Wojtyla mantuviera muchas amistades, inclusive muy profundas, también con mujeres durante toda su vida es ampliamente conocido y no sorprende a  nadie.   Yo analice cuidadosamente algunas de etas amistades en mi libro Testigo de esperanza y en el segundo tomo de la biografía de Juan Pablo II El final y el principio. Muchas de estas relaciones datan de los años que Wojtyla era capellan universitario durante la Polonia estalinista.  Otras se entablaron cuando ya era arzobiso de Cracovia.  Y otras ya cuando fuera nombrado papa.    Juan Pablo II cuidó mucho a sus amistades, las mantuvo activas durante el tiempo y fue intensamente fiel a sus amigos.  Esa lealtad fue puesta a prueba con Annna-Teresa Tymieniecka y sobre ella me permito  hacer algunos comentarios. 
 Anna-Teresa Tymieniecka, fenomenóloga polaca que trabajaba en Boston y activa en el circulo mundial de fenomenólogos, publico varios artículos escritos por Wojtyla en el periodico que supervisaba, Analecta Husserliana, acercando de esta manera su trabajo a los colegas filósofos por el mundo.  (Que esto tuviera algo que ver con la elección de Wojtyla como papa, tal como continua sugiriendo Carl Bernstein es absolutamente falso)  Ella se sintió indudablemente impresionada por la primera edición polaca de una obra monumental de Wojtyla  Osoba y czyn (“Persona y accion”)  y propuso adaptar, revisar y traducir la versión del libro al inglés. El entonces cardenal Wojtyla dio su acuerdo y trabajo con ella en una revisión cuidadosa de la mayor parte de sus textos. Todos los participantes acordaron que era una versión mejorada de los textos pero considerando a su vez que se trataba de una versión sin pulir e inconclusa.  El texto revisado por Tymieniecka fue luego traducido al inglés por Andrzej Potocki y enviado a Tymieniecka a Estados Unidos para su publicación. Tymieniecka alteró significativamente la traducción de Potocki, desordenando el lenguaje técnico del libro e inclinando el texto hacia sus propias inquietudes filosóficas de tal manera que el lector a veces se encuentra que en realidad no está en contacto con el pensamiento de Wojtyla sino con el de Tyemienecka. Tymieniecka hasta llegó a cambiar el titulo en ingles traduciendo  “Osoba i czyn” como “The Acting Person,” cuando en realidad debiera haber sido  “Person and Act.”  El titulo de Wojtyla sugiere la tensión entre la acción moral objetiva  (lo que hacemos)  y nuestra  conciencia subjetiva  (lo que pensamos que hacemos y lo que aprendemos haciéndolo), que es la matriz de sus reflexionas. El titulo de Tymieniecka afloja esa tensión y le da importancia al análisis subjetivo o fenomenológico de Wojtyla que de alguna manera curiosamente desvela la severa crítica dirigida hacia la adaptación del texto de  Tymieniecka por parte de aquellos que trabajaron con Karol Wojtyla filósofo.   Estos problemas solo salieron a la superficie después que Wojtya fuera electo papa – cuando ya no disponía de tiempo para chequear cientos de páginas de sus textos en una lengua que no le era particularmente familiar. Fue así que Juan PabloII nombro una comisión – compuesta por sus principales discípulos de filosofía, el padre  Tadeusz Styczeń;  antiguo amigo,  y su colega filosofo el sacerdote  Marian Jaworski; y Andrzej Połtawski, otro filosofo y esposo de  Wanda Połtawska – para revisar y corregir el texto ingles preparado por Tymieniecka. Pero ella no solo  rechazo correcciones de cualquiera que no fuese Wojtyla, sino que además acelero la entrada en imprenta del libro para tomar ventaja de la nueva fama mundial del autor.  Argumentó además que contaba con el permiso de Wojtyła para publicar su versión del libro como “versión definitiva” aunque nos preguntamos porque un texto “definitivo” tiene dos capítulos nro siete,  uno de ellos titulado “sin revisar”, lo cual continua siendo un misterio; no estaba claro entonces y no lo está hoy.  De manera que Tymieniecka siguió adelante con su intención, hizo publicar el libro por  Reidel, una editorial holandesa de libros de filosofía, exasperando a muchos colegas de filosofía de Wojtyła y tambien a el mismo.  Tymieniecka siguió insistiendo hasta el final que la suya era la edición definitiva de  Osoba i czyn, una declaración que ninguno de los estudiosos serios del trabajo filosófico de Wojtyła ha aceptado.  En cuanto a Juan Pablo II, cuya generosidad fuera tan sorprendente como su notable despreocupación acerca del destino de sus textos filosóficos, me dijo a mí el 30 de septiembre de 1997, que a pesar de todas las dificultades (que admitía) debe reconocérsele a Tymieniecka haberse dedicado a la traducción.  De  manera que la relación  Wojtyla–Tymieniecka fue una relación compleja.  Que la haya visitado en su casa de Vermont en 1976, cuando Wojtyła diera  una conferencia en la escuela de verano de Harvard no es sorprendente, y fue ampliamente conocido pues además figura en el libro de referencia sobre la vida pre papal de Wojtyla. Pero sugerir que su relación involucrara alguna clase de romance secreto es mera especulación, en la cual - desafortunadamente - Edward Stourton no duda en dejarse enredar (aunque describe sus andanzas en las abrumadoras excitaciones psicoanalíticas como “antiguos trabajos periodísticos detectivescos”). 
Karol Wojtyla mantuvo muchas amistados muy estrechas;  analizando a menudo estas amistades en su correspondencia con amigos.  En mi propia correspondencia con el, es posible “escuchar” su pensamiento en el desarrollo de un problema o un tema.  Que hiciera lo mismo con amigos como  Anna-Teresa Tymieniecka o Wanda Połtawska no debiera sorprender – excepto a aquellos que llevan la carga de falsas conjeturas acerca del amor, el celibato y su relación.  En una oportunidad le pregunte a su director espiritual Stanisław Smoleński (mas tarde su Obispo auxiliar en Cracovia) como me sintetizar´`ia el carácter del joven Karol Wojtyła aquel que el conociera durante la larga noche de la ocupación nazi.  El era – me respondió el obispo Smolenski, un hombre “facil de amar”. En su juventud Karol Wojtyła mantuvo relaciones y amistades completamente normales tanto con hombres como con mujeres. En su madurez tomo la decisión de expresar su capacidad de amar en su celibato en el sacerdocio de la Iglesia Católica. No eligió ser “soltero”. Eligio expresar su amor y su instinto paternal espiritualmente,  por medio del don de la vida y servicio a los demás.  Todo esto es, lamentablemente, incomprensible para aquellos que aparentemente solo piensan en el celibato como represión en el servicio del poder clerical. Ese celibato no lo convirtió en eunuco, carente de emociones. Por cierto tampoco lo convirtió en la clase de hombre que no soportaba la compañía de mujeres. Karol Wojtyła, Pope John Paul II, canalizaba sus pasiones, incluida la Fortaleza de sus amistades, en un sacerdocio de servicio a los demás, un episcopado en el cual defendía los derechos de los polacos por sus libertades, y un papado que revitalizó la Iglesia y cambió el curso de la historia mundial en una dirección mas humana.  En todo su camino como sacerdote, Obispo y papa fue acompañado por amigos y amigas, quienes lo conocieron como un hombre de particular bondad e integridad.  Todo esto incomprensible – lamentablemente – a aquellos – incluidos algunas experimentadas figures de la BBC – quienes aparentemente no pueden pensar en un celibato sano.  También es incomprensible a aquellos que no pueden imaginar cómo un hombre que defendió y promociono la ética sexual cristiana clásica puede cultivar amistades, incluidas  amistades estrechas con mujeres. Y sin embargo, fueron precisamente estas amistades, vividas en una intimidad que no era sexual pero era real, que ayudaron a Karol Wojtyła/John Paul II a elaborar una nueva visión sobre la ética del amor y la responsabilidad (pidiendole prestado un titulo de su libro. 
Con las Cartas Secretas de Juan Pablo II la BBC se ahoga en un vaso de agua. Tanta fue la fiebre desatada en la prensa mundial que la blogosfera británica y americana comenzó elaborando historias con títulos pesados acerca del “documental” “Juan Pablo II se enamoro de una académica americana?” La BBC investiga; “Juan Pablo II tenía  una amante secreta”? Las cartas Wojtyła–Tymieniecka podrían haber sido la ocasión para explorar como las amistades forman a un individuo en su pensamiento y acción, avanzando mas allá del típico concepto periodístico de biografía como patografía.  Esa oportunidad fue desaprovechada.  Hubiese sido un signo de verdadera investigación periodística si Edward Stourton y la BBC se hubieran preguntado por qué ocurrió – y así también tantos otros escribas de “mente rigurosa” que se tragaron el anzuelo.


 — George Weigel is un distinguido miembro emérito del Centro de Ética y Política Publica de Washington DC, donde ejerce la cátedra William E. Simon de estudios católicos. 

(traducido del ingles de National Review)  

jueves, 18 de febrero de 2016

Las amistades del Papa Juan Pablo II – Anna-Teresa Tymieniecka


Todos los medios se han hecho eco de una publicación de la cadena británica BBC acerca de la relación de Karol Wojtyla/Juan Pablo II  con Anna-Teresa Tymieniecka. Cito a continuación una respuesta breve y sensata del Papa Francisco durante la rueda de prensa en el vuelo de regreso de su viaje a México (cito de Aciprensa donde se puede leer el texto completo de preguntas y respuestas varias)


Pregunta: Los medios han publicado el intercambio de cartas entre el Papa Juan Pablo II y la filósofa americana Anna-TeresaTymieniecka, que tenía un gran afecto por el Papa polaco.  Según usted, ¿un Papa puede tener una relación tan íntima con una mujer? ¿Usted conoce o ha conocido este tipo de experiencia?

Respuesta: Esto lo conocía. Conocía esta relación de amistad entre san Juan Pablo II y esta filósofa cuando estaba en Buenos Aires. Era una cosa que se sabía, también los libros de ella son conocidos. Juan Pablo II era un hombre inquieto. Después yo diré que un hombre que no sabe tener una buena relación de amistad con una mujer –no hablo de los misóginos que estos están enfermos– es un hombre que le falta alguna cosa.

Y yo por experiencia propia cuando pido un consejo, a un colaborador o a un amigo, me gusta también escuchar el parecer de una mujer. Y te da mucha riqueza. Miran las cosas de otro modo. A mí me gusta decir que la mujer es la que construye la vida en el vientre. Esta es una observación que hago. Y tienen éste carisma de darte cosas para construir. Una amistad con una mujer no es pecado. Es amistad. Una relación amorosa con una mujer que no sea tu mujer es pecado. ¿Entendido? Y el Papa es un hombre, tiene necesidad incluso del pensamiento de las mujeres y también el Papa tiene un corazón que puede tener una amistad sana, santa con una mujer. Hay santos amigos: Francisco y Clara, Teresa y San Juan de la Cruz. No hay que asustarse, pero las mujeres todavía no están bien consideradas. No hemos entendido totalmente el bien que una mujer puede hacer a la vida del cura y de la Iglesia, en un sentido de consejo de ayuda, de sana amistad.


jueves, 11 de febrero de 2016

Celebración de Nuestra Señora de Lourdes


La despedida de Juan Pablo II el 14 de agosto de 2004

“ Amadísimos hermanos y hermanas:
Al arrodillarme aquí, en la gruta de Massabielle, siento con emoción que he llegado a la meta de mi peregrinación. Esta gruta, donde se apareció la Virgen María, es el corazón de Lourdes. Hace pensar en la cueva del monte Horeb, donde Elías se encontró con el Señor, que le habló en el "susurro de una brisa suave" (1 R 19, 12).
Aquí la Virgen invitó a Bernardita a rezar el rosario, desgranando ella misma las cuentas. Así, esta gruta se ha convertido en la cátedra de una sorprendente escuela de oración, en la que María enseña a todos a contemplar con ardiente amor el rostro de Cristo.

Por eso, Lourdes es el lugar donde oran de rodillas los creyentes de Francia y de muchas otras naciones de Europa y del mundo entero.

Esta tarde, también nosotros, peregrinos en Lourdes, queremos recorrer de nuevo, orando juntamente con la Virgen, los "misterios" en los que Jesús se manifiesta "como luz del mundo". Recordemos su promesa:  "El que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida" (Jn 8, 12).

Queremos aprender de la humilde esclava del Señor la disponibilidad dócil a la escucha y el esfuerzo generoso por acoger en nuestra vida la enseñanza de Cristo.
En particular, meditando en la participación de la Madre del Señor en la misión redentora de su Hijo, os invito a orar por las vocaciones al sacerdocio y a la virginidad por el reino de Dios, a fin de que los que han sido llamados respondan con disponibilidad y perseverancia.

Contemplando a la santísima Virgen María, digamos con Bernardita:  "Mi buena Madre, ten misericordia de mí; me entrego totalmente a ti, para que me des a tu Hijo querido, al que quiero amar con todo mi corazón. Mi buena Madre, dame un corazón que arda completamente por Jesús”.

(Juan Pablo II peregrinación a Lourdes 14 de agosto de 2004)



martes, 9 de febrero de 2016

Aquellos 9 días de Juan Pablo II en Polonia (1979) – 2 de 3 Intrigas y despertares


“Nada de lo ideado e intentado logró impedir que aquellos nueve días entre el 2 y el 10 de junio de 1979 marcaran el momento crucial de los treinta años de forcejeo con el comunismo de Karol Wojtyla, nueve días durante los cuales la historia del siglo XX cambió su rumbo de manera fundamental,  gracias al encuentro religioso más multitudinario jamás visto en la parte del mundo controlado por un gobierno comunista. Mientras un nervioso Edward Gierek observaba desde lo alto del hotel sobre la Plaza de la Victoria en Varsovia, Juan Pablo II celebraba Misa ante una enorme multitud invocando el poder del Espíritu Santo para que “renovara la faz de la tierra – de esta tierra”. A partir de entonces y hasta el momento que en el aeropuerto secara sus lagrimas el 10 de junio al partir hacia Roma desde el aeropuerto de Balice, Karol Wojtyla se mostro en todo momento como el verdadero maestro de mentes y corazones de su gente a quienes devolvía  su autentica historia y cultura – su verdadera identidad.  Sin referirse jamás a temas de política o economía;  y fuera de las cortesías habituales  durante las ceremonias de bienvenida y despedida,  cumplió su misión como si las autoridades de la republica del pueblo polaco sencillamente no existieran, al menos no de manera significativa.  Pero restaurando la autentica identidad a un pueblo que había estado oprimido durante cuarenta años – devolviéndole Polonia y a los polacos  y devolviéndoles su propia identidad de polacos – creó nuevas herramientas de resistencia que el comunismo sencillamente no podría dominar.  

Encendiendo la chispa de una revolución moral entre el 2 y el 10 de junio de 1979 Juan Pablo II entrego en manos de su pueblo la llave de su propia liberación; la clave del despertar de las conciencias. Y lo pudo hacer porque logró captar la esencia del drama moderno polaco, que conocía desde adentro.   En su homilía en la Plaza de la Victoria recordó a sus compatriotas el heroísmo épico y la fe inquebrantable sustentada durante la insurrección de Varsovia en 1944 cuando Polonia fue abandonada por sus aliados occidentales y el ejército rojo se instalo a orillas del rio sin actuar. Y sin embargo, no obstante la destrucción de Varsovia después del alzamiento los polacos encontraron la figura de Cristo  cargando la cruz, hallada en la destruida iglesia de la Santa Cruz.  Y esa figura recordaba a Polonia lo que Juan Pablo II llamo “un solo criterio” – Jesucristo, la verdadera medida del hombre, de la libertad, de la historia.


Durante aquellos nueve días Juan Pablo II logró representar uno de los mayores acontecimientos de una figura pública durante el siglo veinte,  debido a sus dotes personales únicas, debido inclusive a su talento instintivo de hacerle sentir a cada miembro de esa enorme multitud que le estaba hablando a cada uno en particular.  Como aquella anécdota de Czestochowa ante una multitud de un millón de personas donde un minero al verse interrumpido por un colega le responde “cállate, no me hables cuando me está hablando mi Papa”.

George Weigel: El final y el principio (Planeta, 2011),  

lunes, 8 de febrero de 2016

Aquellos 9 días de Juan Pablo II en Polonia (1979) – 1 de 3 Intrigas y despertares

Aquellos 9 dias de 1979 del primer viaje a su patria, marcaron a fuego el destino de Polonia y cambiaron su rostro para siempre.

Asi comenta George Weigel en su libro El final y el principio (Planeta, 2011),  esos días tan particulares, en época del régimen comunista duro,  plagado de espías en Polonia y en el Vaticano mismo; lamentablemente alguno también entre los eclesiásticos. Épocas de misterios, traiciones y temores.  (traduzco de la versión en ingles)

“A Edward Gierek no le resultó dominar la economía,  pero este líder político comunista  perspicaz sabía leer los sentimientos de sus compatriotas.  Asi fue que,  aconsejado por Leonid Brezhnev a principios de 1979 en negarle el permiso al Papa para volver a su patria, Gierek le respondió que eso era sencillamente imposible “por razones políticas”. “Bien”, respondió Brezhnev, haga como le parezca, pero guárdese de no lamentarlo despues.”

La idea original de Juan Pablo II era volver a Polonia en mayo de 1979 para poder celebrar el festejo anual en honor a San Estanislao, su predecesor en Cracovia, y simultáneamente presidir la solemne clausura del Sínodo de Cracovia cuyo compromiso era poner en práctica el Vaticano II en Polonia. 
   
Los comunistas conscientes de la fuerza simbólica  de la fiesta (Estanislao había sido martirizado mientras defendía la libertad de la Iglesia), resistieron a pie firme y negaron de plano esa posibilidad de peregrinación en mayo. Pero acordaron, sin embargo, que la visita podría tener lugar al mes siguiente. Y después de arduas negociaciones Juan Pablo II acepto gustoso los 9 días de junio a cambio de los dos días en mayo;  el programa incluía visitas a Gniezno y a Czestochowa, como así también  Varsovia y Cracovia y la Iglesia,  muy sabiamente,  postergó la celebración de San Estanislao a Junio.

No obstante este tremendo error estratégico el régimen comunista polaco hizo lo imposible para impedir la visita del Papa y minimizar el impacto, en lo que la SB (Servicio de Seguridad) y los grandes del partido consideraron una “gigantesca operación limitativa de daños”, código denominado LATA’79 (VERANO ’79). Se movilizaron y dividieron los informantes dentro de la iglesia católica y el laicado en ocho categorías.  El primer grupo, una elite que había tenido acceso al Cardenal Wojtyla en el pasado, incluía siete espías: DELTA, KAROL, MAREK, JUREKI, TUKAN, TRYBUN y LESZEK; JUREK un sacerdote, era miembro del comité que por parte de la Iglesia organizaba la peregrinación del Papa.  Estos informantes y aquellos en otras categorías no solo debían proveer  información. Su misión también era infiltrarse en los varios grupos católicos organizando comités para influir en sus decisiones en cuanto a la participación en la peregrinación del Papa.  (por ej. Tratando de limitar y controlar l número de participantes argumentando la preocupación por la seguridad) Esta importante operación anti papal continuó durante los eventos mismos y así fueron designados 480 agentes en el Servicio de Seguridad (SB)   para monitorear los eventos y  causar cuanta dificultad pudieran durante los días de la visita del Papa en Cracovia (Junio 6 al 10)

El Servicio de Seguridad coordinaba las actividades antipapales junto con la STASI  que había dispuesto varios cientos de agentes para monitorear a los visitantes extranjeros durante la visita del Papa. Se había organizado  un equipo de trabajo especial con sede en Frankfurt y la SB dispuso números de teléfono especiales en Varsovia y Cracovia de manera que los agentes de STASI pudieran estar conectados directamente con las oficinas centrales en Berlin Este.  Uno de los agentes de Stasi  sacerdote polaco, con el apodo de JUNGE,  quien tenía acceso directo al Papa y trabajaba mayormente para los servicios secretos de Berlin Este, más que para los servicios polacos.  Toda la operación estaba coordinada  por el principal de Stasi Joachim Wiegand, encargado de actividades anti católicas.   Al mismo tiempo el jefe Markus Wolf, poseía su propia fuente de información en el Vaticano, ignorada por  Wiegand: LICHTBLICK, el benedictino alemán Eugen Brammertz, registrado en la Stasi en 1960, pero que había tenido conexiones mucho antes. Brammertz trabajaba  en Roma en la edición alemana de Osservatore Romano, el diario vaticano, y ocasionalmente para la Secretaria de Estado y habría tenido acceso a algunos de sus archivos.
Juan Pablo II y sus colaboradores más cercanos ignoraban los detalles de LATA 79 y las actividades paralelas e otros servicios de inteligencia comunistas,  aunque seguramente presentían que sus viejos enemigos estarían al acecho. Años más tarde el secretario de Juan Pablo II recordaría sus preocupaciones.


“Las autoridades de Varsovia no actuaban como polacos: de eso estamos seguros. Su determinación en esforzarse por lograr el perfil más bajo posible de la visita, su manipulación de la cobertura televisiva, sus esfuerzos por producir los obstáculos mas ridículos, especialmente en cuanto al servicio del transporte …todo eso no tenía nada que ver con las tradiciones de hospitalidad de los polacos. No hay dudas que las autoridades obedecían órdenes de Moscú y Praga. En realidad se sentían aterrados.”

martes, 2 de febrero de 2016

Lumen ad revelationem gentium


La liturgia de la fiesta de hoy nos recuerda en primer lugar las palabras del Profeta Malaquías: «He aquí que entrará en su templo el Señor a quien buscáis..., he aquí que viene». De hecho estas palabras se hacen realidad en este momento: entra por primera vez en su templo el que es su Señor. Se trata del templo de la Antigua Alianza que constituía la preparación de la Nueva Alianza. Dios cierra esta Nueva Alianza con su pueblo en Aquel que «ha ungido y enviado al mundo», esto es, en su Hijo. El templo de la Antigua Alianza espera al Ungido, al Mesías. Esta espera es, por así decirlo; la razón de su existencia.
Y he aquí que entra. Llevado por las manos de María y José. Entra como un niño de 40 días para cumplir las exigencias de la ley de Moisés. Lo llevan al templo como a tantos otros niños israelitas: el niño de padres pobres. Entra, pues, desapercibido y —casi en contraste con las palabras del Profeta Malaquías— nadie lo espera. «Deus absconditus: Dios escondido» (cf. Is 45, 15). Oculto en su carne humana. nacido en un establo en las cercanías de la ciudad de Belén. Sometido a la ley del rescate, como su Madre a la de la purificación.
Aunque todo parezca indicar que nadie lo espera en este momento, que nadie lo divisa, en realidad no es así. El anciano Simeón va al encuentro de María y José, toma al Niño en sus brazos y pronuncia las palabras que son eco vivo de la profecía de Isaías: «Ahora, Señor, puedes ya dejar ir a tu siervo en paz, según tu palabra: porque han visto mis ojos tu salud, la que has preparado ante la faz de los pueblos: luz para iluminación de las gentes y gloria de tu pueblo Israel» (Lc 29-32; cf. Is 2, 2-5; 25, 7).
Estas palabras son la síntesis de toda la espera, la síntesis de la Antigua Alianza. El hombre que las dice no habla por sí mismo. Es Profeta: habla desde lo profundo de la revelación y de la fe de Israel. Anuncia el final del Antiguo Testamento y el comienzo del Nuevo.