martes, 18 de agosto de 2026

El Concilio Vaticano II: Acontecimiento y Teología. Aproximación desde los Diarios de M.-D. Chenu, Y. M.-J. Congar y H. De Lubac (1 de 2)


 (El articulo fue publicado en la Revista  Teología • Tomo L • Nº 110 • Abril 2013 Este documento está disponible en la Biblioteca Digital de la Universidad Católica Argentina, repositorio institucional desarrollado por la Biblioteca Central “San Benito Abad”. Su objetivo es difundir y preservar la producción intelectual de la Institución. La Biblioteca posee la autorización del autor para su divulgación en línea.)

Transcribo aqui una parte e invito leer el apasionante artículo completo que consta de 29 paginas en pdf.

El Concilio Vaticano II ha sido el acontecimiento eclesial más importante del siglo XX, punto de llegada de un esfuerzo de renovación que se fue gestando en el seno de la Iglesia, y que tuvo en los movimientos bíblico, litúrgico y ecuménico su expresión más acabada. La teología que ‘hizo’ el Concilio desempeñó un papel primordial; los teólogos más representativos “paradójicamente” en otro tiempo marginados, llevaron adelante una tarea ejemplar asistiendo a los Padres conciliares. De sus Diarios redactados durante aquellos años, el ‘acontecimiento’ conciliar surge con una nueva luz, la cual permite una nueva recepción del Concilio a la par que una revalorización de su teología. El autor del artículo analiza los Diarios de tres teólogos: M. -D. Chenu, Y. M.-J. Congar y H. de Lubac, mostrando la importancia que este tipo de escritos tienen no solo como fuentes para la historia del Concilio, sino también como testimonio del “giro” decisivo operado por la teología en el siglo XX.

 

Pocos meses después de finalizado el gran Jubileo del 2000, Juan Pablo II comenzaba a recoger sus frutos, exponiéndolos en su carta apostólica Novo Millennio Ineunte. Desde una “memoria reflexiva” sobre lo vivido, recuerda que la idea del Jubileo había estado presente en él desde el “inicio de su pontificado” (NMI 2), y que aquella convocatoria que sentía como “providencial”, tendría su celebración “treinta y cinco años después del Concilio Ecuménico Vaticano II”; éste “había invitado a toda la Iglesia a interrogarse sobre su renovación para asumir con nuevo ímpetu su misión evangelizadora”

 (El lugar determinante que ocupa el Concilio en la biografía de Juan Pablo II ha sido destacado por su secretario; puede verse: S. DZIWISZ, Una Vida con Karol. Conversación con Gian Franco Svidercorschi, Madrid, Esfera, 2007, 23-27)

En el penúltimo punto del documento, casi como un proemio de su famosa conclusión que tituló ¡Duc in altum!, el papa señalaba el valor religioso del Concilio, concibiéndolo como la gran gracia de la que la Iglesia se ha beneficiado en el siglo XX (NMI 57); “con el Concilio –decía– se le ofrecía a la Iglesia una brújula segura en el siglo que comenzaba”. Ya han pasado doce años desde que la Iglesia, atravesando la puerta santa, ha celebrado el gozo de una fe reconciliada poniéndose en camino del tercer milenio; aquella brújula que sigue guiándola, señala ahora que nos separa medio siglo de aquel magno evento, quizá el que más ha influido sobre la Iglesia en la época contemporánea.

(Es significativo el testimonio de Lucio Gera: “Si en este año 2000, después de haber vivido la mayor parte de mi vida durante el siglo XX, se me preguntara cuáles han sido los acontecimientos históricos que más me han impactado e influido, no dudaría en nombrar en primer lugar, al Concilio Vaticano II”; V. R. AZCUY; J. C. CAAMAÑO; C. M. GALLI (Comité Teológico Editorial), Escritos Teológicos-Pastorales de Lucio Gera 2. De la Conferencia de Puebla a nuestros días (1982-2007), Buenos Aires, Ágape-UCA, 2007, 787.)

  En efecto, el Concilio ha entrado en la historia; muchos de sus actores que lo vivieron como un acontecimiento asombroso y apasionante ya han desaparecido. Entre tanto, para las nuevas generaciones los textos conciliares resultan muchas veces extraños, y muchos, apenas si los conocen. Se hace pues necesario un renovado ejercicio de memoria –suscitado por el reto permanente de conocer a fondo el Concilio– que permita una “nueva recepción” del mismo.

(Como introducción al ‘acontecimiento conciliar’, las grandes líneas teológicas de sus mayores documentos, su ‘recepción’ e influjo en la teología y el magisterio actual, pueden verse varias ponencias en: SOCIEDAD ARGENTINA DE TEOLOGÍA (SAT), A Cuarenta Años del Concilio Vaticano II. Recepción y actualidad, Buenos Aires, San Benito, 2006)

En este sentido, puede decirse que la recepción del Vaticano II ha pasado por varias fases; desde una fase inicial de expectativa excesiva signada por la euforia, se dio lugar al desencanto, abonado tal vez por expectativas no satisfechas; ahora nos encontramos en la fase de una nueva acogida, que reclamará para ello una interpretación y realización auténticas e íntegras del Concilio y de su tarea de renovación.

 (Cf. BENEDICTO XVI, “Discurso a los Cardenales, Arzobispos, Obispos y prelados superiores de la Curia romana”, L’Osservatore Romano, 2005 (52), 11-12; W. KASPER, “El Desafío permanente del Vaticano II. Hermenéutica de las aseveraciones del Concilio”, en: Teología e Iglesia, Barcelona, Herder, 1989, 405)

Junto a la enorme riqueza doctrinal desplegada en los dieciséis documentos promulgados por la asamblea conciliar, la Iglesia posee hoy, un marco interpretativo más amplio que en las pasadas décadas. No solo porque la doctrina ha cristalizado en el pensamiento y vida de las comunidades cristianas, sino porque también han visto la luz innumerables fuentes hasta hace poco desconocidas.

(Cf. G. ALBERIGO, “Las fuentes sobre el Concilio Vaticano II”, en ID (dir.), Historia del Concilio Vaticano II, V, Salamanca Sígueme / Peeters 2008, 571-577; M. FAGGIOLI; G. TURBANTI, Il Concilio Inedito. Fonti del Vaticano II, Bologna, Il Mulino, 2001, 7-34.)

 MAUTI, Ricardo Miguel, El Concilio Vaticano II :acontecimiento y teología [en línea]. Teología, 110 (2013) 


No hay comentarios:

Publicar un comentario