Reposteo
(Rescato - con la amable autorización del autor - un trozo de un precioso y exhaustivo estudio del Dr. Arq. Esteban Fernández Cobian, (2007) titulado La arquitectura religiosa contemporánea – El estado de la cuestión donde se refiere a Polonia, algunos pequeños agregados interesantes y también una referencia a la capilla Redemptoris Mater del Vaticano.)
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Fijémonos ahora en Polonia, uno de los países en donde se están construyendo más iglesias. Ya antes de la caída del régimen comunista en 1990, los polacos se propusieron construir cientos de edificios destinados al culto. Peter Buchanan, en el Congreso de la CICA de 1988, afirmaba lo siguiente: «Mientras que Europa occidental prosigue su búsqueda de funciones casi profanas para sus espléndidas y cuantiosas iglesias, Polonia invierte sus extraordinarias reservas de energía colectiva y sus escasos recursos privados en un flujo de construcción de iglesias que probablemente, no tenga precedentes desde la Edad Media... Dos mil iglesias se encuentran en construcción o han sido concluidas durante el último decenio, y se comienzan a construir muchas más...» Tal vez el mejor ejemplo de la fe y el patriotismo del pueblo polaco sea el Arka Pana que se llegó a convertir en el símbolo de la resistencia del catolicismo ante la imposición sovietica del ateismo de Estado. Impulsada por el entonces arzobispo de Cracovia, Karol Wojtyla, fue levantada a mano, sin maquinaria. El heroísmo de su construcción todavía se percibe hoy en sus dramáticas esculturas y aplicaciones pictóricas, desde el gran crucifijo de ocho metros de altura, fundido con la metralla recibida por los combatientes polacos en la Segunda Guerra Mundial (Bronislaw Chromy o el Via Crucis de Auswitz, hasta el sagrario que tiene encastrada una piedra de rutilo traída expresamente desde la Luna por los astronautas del Apolo XI, Armstrong, Aldrin y Collins
Actualmente, las nuevas iglesias son muy variadas en su aspecto. Algunas adoptan dimensiones colosales. El santuario de Lichen, uno de los mayores del país, está financiado por emigrantes que residen en los Estados Unidos. Bajo un ropaje neobarroco, aloja toda la historia de la arquitectura, desde Egipto hasta la contemporaneidad.
A las afueras de Cracovia, el santuario donde se venera el famoso cuadro de la Divina Misericordia, vinculado con Faustina Kowalska, tiene un lenguaje mas actual , pero no demasiada calidad arquitectónica. ¿Dónde está el problema aquí: en la arquitectura, en el presupuesto, en el peculiar gusto estético de los polacos? Hay que decir que, en general, el pueblo polaco es expresionista, como si hubiese encontrado en el arte un medio adecuado para expulsar su intenso dolor.
(…)
En
los demás países, si exceptuamos Polonia, no hay un interés especial por la
arquitectura religiosa. Un pequeño apunte puede ilustrar esta idea. La
Fundación Le Corbusier dedica cada dos años un congreso a estudiar algún
aspecto de la obra del maestro suizo. Han tenido que pasar ¡trece congresos!
para que su arquitectura religiosa se comenzara a estudiar en 2004. Alguien
puede pensar que el programa sacro es un tema menor dentro de la obra de Le
Corbusier. Yo, personalmente, lo dudo. Sin embargo, una vez encontrado el
filón, las iglesias de Le Corbusier se están empezando a estudiar en
profundidad. Recientemente, los hermanos Glauco y Giuliano Gresleri han
publicado el imprescindible libro Le Corbusier. Il programma liturgico.
(…)
Ahora
bien: ¿la Iglesia católica necesita de la arquitectura, del arte o tan solo de
espacios útiles? Vistos los infructuosos intentos que se han realizado durante
los últimos años, casi nos vemos inclinados a decir que a la Iglesia le basta
con que los espacios sean neutros y dignos. El ego del artista no hace ninguna
falta en el interior de una iglesia. Sin embargo, Juan Pablo II
afirma que la Iglesia sigue necesitando del arte para hacer visible lo
invisible, para transmitir el mensaje que Cristo le ha confiado. Es ésta una
idea que se repite a lo largo de la carta, como si no estuviera clara, como si
los propios cristianos no la tuviésemos clara. Quisiera destacar algo que me
parece fundamental: Juan Pablo II dice que la Iglesia tiene necesidad del arte
para hacer perceptible y fascinante el mundo del espíritu. Pero, sin embargo,
añade poco después la especial necesidad de la Iglesia se da en el
plano literario y figurativo como Cristo hizo uso de
las imágenes de las parábolas. Incluso el Santo Padre llega a
afirmar que la Iglesia tiene necesidad de los arquitectos.
Pero ¿es imprescindible el anonimato del artista dentro de una iglesia? ¿Es posible, hoy en día, ese arte sacro comunitario que reclamaba Couturier como fruto de una civilización cristiana? ¿Debe darse por superada la época de las intervenciones abstractas en los espacios de culto? Desde luego, una de las intervenciones recientes más significativas de un artista consagrado en un lugar de culto ha sido la que ha realizado Miquel Barceló en el Capilla del Santísimo de la Catedral de Palma de Mallorca. El trabajo con una persona de este tipo conlleva riesgos evidentes, pero también la seguridad de alcanzar un resultado que perdure y trascienda nuestra cotidianeidad. No voy a adelantarme a las palabras de la profesora Mercé Gambús. Simplemente me gustaría, desde aquí, felicitar al cabildo de la catedral y a su deán, Joan Darder, por haber aceptado ese reto.
La remodelación de la capilla Redemptoris Mater de los palacios vaticanos fue el regalo que el Colegio Cardenalicio realizó a Juan Pablo II con motivo de sus bodas de oro sacerdotales (1995) El proyecto se encargo al Centro Aletti de Asís, dirigido por el sacerdote Marko Ivan Rupnik. La idea de incorporar el arte del este de Europa al corazón de la cristiandad se encontraba en la misma línea que el nombramiento como copatronos de Europa a los hermanos Cirilo y Metodio, evangelizadores de los países eslavos. El proyecto es teológicamente muy completo, complejo en su ejecución y difícilmente clasificable. Sin embargo, es figurativo y resulta fascinante. Pienso que una contraposición en paralelo entre la intervención de Rupnik en el Vaticano y la de Barceló en Palma podría ser estimulante y clarificadora.
Invito leer el articulo completo
(Si
no funciona el enlace googlear: Esteban Fernández Cobian
Arquitectura religiosa contemporánea. El estado de la cuestión)
Y
tambien mi post Arka Pana . el arca del Señor - Esteban Fernández
Cobián

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