Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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viernes, 14 de octubre de 2022

Octubre 1978 – Karol Wojtyla?

 


En septiembre 2003 Gianni Cardinale escribia en 30 giorni un articulo titulado “El Señor elige nuestra pobreza” y le pedia su testimonio al cardenal Joseph Ratzinger de quien decia era “sin duda el mas conocido de los 21 purpurados del Sagrado Colegio que participaron en los dos cónclaves de 1978” y le preguntaba:

Cuando se reunieron para el segundo cónclave de 1978, ¿cuál era la sensación dominante en el Colegio cardenalicio?

RATZINGER: Tras esta muerte imprevista estábamos todos algo deprimidos. Había sido un golpe muy duro. También después de la muerte de Pablo VI había tristeza. Pero la de Montini había sido una vida completa, que había tenido un epílogo natural. Él mismo esperaba la muerte, hablaba de su muerte. Después de un pontificado tan grande había habido un nuevo comienzo, con un Papa de otro tipo, pero en total continuidad. Pero que la Providencia hubiera dicho que no a nuestra elección fue de verdad un duro golpe. Aunque la elección de Luciani no fue un error. Esos 33 días de pontificado han tenido una función en la historia de la Iglesia.

¿Cuál?

RATZINGER: No fue sólo el testimonio de bondad y de una fe gozosa. Esa muerte imprevista abrió también las puertas a una opción inesperada. La de un Papa no italiano”

Cuenta George Weigel en Testigo de Esperanza que el cardenal Franz Kônig presionaba por un papa no italiano y el dia antes del cónclave le decía a su viejo amigo el cardenal Wyszynski, “el cónclave comienza mañana, quien es el candidato para usted? No tengo candidato respondió el Primado. "¿Y si el próximo Papa fuera un polaco? A lo mejor Polonia tendría algún candidato.... A lo que el Primado respondió: "`Dios mío! Te parece que yo debería acabar en Roma... Kônig: dice entonces, "No, no me refiero a ti, hay un segundo hombre polaco...". "¡Ah!", replicó Wyszynski, "Karol es demasiado joven , es desconocido... nunca podría ser Papa...

Pocas horas después el Primado de Polonia se acercó a su pupilo y le dijo: "Si te eligen, acépta!"

 

martes, 23 de noviembre de 2021

El nombramiento de Ratzinger como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe

 


En primer lugar el nombramiento de Ratzinger como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe demostraba que le Papa se tomaba my en serio la teología, así como a los teólogos. Las contribuciones de Ratzinger a la teología y su conocimiento enciclopédico de la tradición teológica occidental, le habían granjeado fama de excelente teólogo en todos los sectores, tanto favorables a él cómo críticos. Designando prefecto de la CDF a un hombre de su talla intelectual, y no a un veterano de la curia, el Papa mostraba su empeño por patrocinar una verdadera renovación de la teología siguiendo las ideas del Concilio. El nombramiento de Ratzinger también era señal que el Papa quería que la CDF mantuviera una relación de índole absolutamente contemporánea con la comunidad teológica internacional. Juan Pablo II  no designo prefecto a un medievalista, ni a un experto en patrística. Nombro a un teólogo que había mantenido una vinculación tan profunda como critica con la filosofía contemporánea y la teología ecuménica. 

El cardenal Ratzinger fue el primer ocupante del cargo en muchos siglos que no tomo a Tomas de Aquino por maestro filosófico y teológico. El Papa respetaba el tomismo y a los tomistas, pero ropio con la tradición nombrando prefecto de la CDF a un no tomista, clara señal de que creía en la existencia de una pluralidad legítima de métodos teológicos, y en que esa pluralidad debía tenerse en cuenta en la formulación de las enseñanzas autorizadas. La asociación de ambos personas era interesante. El Papa era filósofo, el prefecto, teólogo. Juan Pablo II era polaco, y Ratzinger alemán. Karol Wojtyla se había contado entre los arquitectos intelectuales de la Constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo moderno. Una década después del Concilio, Ratzinger no había escatimado críticas punzantes a los interpretaciones que recibía el documento.  A lo largo de su pontificado, Juan Pablo II haría frecuentes comentarios sobre el siglo XXI como posible «primavera» del Evangelio, después del invierno del siglo XX. Durante el mismo periodo, el cardenal Ratzinger profundizaría en una visión alternativa: una Iglesia del futuro menor y más pura, una Iglesia que, sin volver a las catacumbas, hubiera perdido su antiguo estatus de fuerza dominante en la cultura occidental. El cardenal Ratzinger parecía creer que Occidente y su proyecto humanístico habían iniciado un declive cultural irreversible. El Papa consideraba factible una revitalización del humanismo […] EN Wojtyla, carismático y pastoral, Ratzinger reconocía una «pasión por el hombre» y la capacidad de desvelar «la dimensión espiritual de la historia», dos rasgos que convertían a la proclamación del Evangelio por la Iglesia en poderosa alternativa a los falsos humanismos de su tiempo.

En el doctor Ratzinger, mas tímido, Wojtyla reconocía a un intelectual contemporáneo que lo superaba en el dominio de la teología.  Juntos formaban un tándem intelectual formidable.  Celebraban en un encuentro semanal cada viernes por la tarde, en el que Ratzinger, a solas con el Papa, repasaba la labor de la congregación que presidia. Los martes, antes y durante el almuerzo, solían reunirse para llevar a cabo análisis intelectuales más profundos, casi siempre en compañía de otras personas. Esos debates de sobremesa podían estar relacionados con una encíclica o una carta apostólica nuevas, con una cuestión más amplia (la bioética, la situación ecuménica o las diversas teologías de la liberación) o con los temas de los discursos correspondientes a las audiencias generales de las semanas posteriores. En esas conversaciones, tan características de su pontificado, Juan Pablo II, de quien dice Ratzinger decía que «se alegra de tener un trabajo sostenido» dentro de una agenda de trabajo inevitablemente fragmetada, fue depurando las posteriores catequesis de la teología del cuerpo. Y su catequesis de seis años sobre el Credo.

George Weigel, Testigo de esperanza, Plaza & Janes, 1999

martes, 10 de marzo de 2009

Escritos del cardenal Joseph Ratzinger


He descubierto casi de casualidad un listado muy completo de los escritos del entonces cardenal Joseph Ratzinger (nuestro Santo Padre Benedicto XVI); el listado fue compilado por Juan Manuel Diaz Sánchez del Instituto Social León XIII de Madrid.

También contiene algunos comentarios interesantes.

Y este otro en inglés. Para más visitar Ratzinger fan club.