Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

viernes, 18 de septiembre de 2026

San Estanislao Kostka - Un santo joven

 


San Estanislao Kostka (1550-1568), nació en  Rostków, cerca de Przasnysz,  una región profundamente católica de Mazovia, en el seno de una familia acomodada y devota, (hijo del príncipe Kostka, jefe militar y Senador del reino de Segismundo Augusto)  distinguida por su patriotismo, expresado, entre otras cosas, en su fiel servicio a la patria durante las dinastías Jagellón y Vasa. Creció en ese ambiente, sin embargo, su fe era primordial  pues, como él mismo decía, «ad maiora natus sum» (Nací para cosas más elevadas). Por eso anhelaba a Dios con tanta intensidad, como señaló Zofia Kossak-Szczucka en su novela «Z miłości» (Por amor). La autora, que también escribió para «Niedziela», presenta a San Estanislao Kostka en el contexto de la Europa del siglo XVI. Leemos, entre otras cosas: "Santísima Virgen (...), te ruego y suplico que te dignes llevarme lo antes posible (...), para que (...) pueda contemplar tu admirable gloria." (Niedzela.Pl)

A la edad de 14 años fue enviado a estudiar a Viena al Colegio de la Compañía de Jesús, que había sido fundado solo poco tiempo antes. San Ignacio había muerto en el 1556 y la seria formación teológica de los jesuitas ya los había distinguido como iniciadores de una profunda conversión espiritual y de una necesaria renovación cultural dentro de la Iglesia. Antes de llegar al Colegio de la Compañía en Viena, Estanislao pasó por Czestochowa. En el instituto será acogido como huésped no solo él sino también su tutor y su hermano mayor Paolo. Tal convivencia se revelará inmediatamente muy difícil debido a las inclinaciones de su hermano hacia una vida de estilo demasiado mundano, que obviamente contrastaban con el estilo sobrio de Estanislao, que se sentía "nacido para las cosas más grandes". En este período estudió mucho, vivió intensamente el espíritu del Evangelio y la devoción a María, trabajando y dando testimonio de grande coherencia entre vida y fe. De ese modo, la llamada del Señor fue madurando en él y su fiel correspondencia a la gracia fue también creciendo mucho, como se manifestaba en los numerosos espacios que dedicó a la oración, a su fervorosa participación en la Eucaristía y la asidua recitación de la Liturgia de las Horas, pero sobre todo, practicando las enseñanzas de los Ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola. Es muy explicable que los jesuitas se hayan quedado muy impresionados por el valor y la voluntad de este extraordinario joven y que luego lo hayan enviado en peregrinación a Roma junto con sus dos compañeros, donde finalmente pudo comenzar su noviciado y profesar los votos de pobreza, castidad y obediencia. (Vatican News)  

Falleció a los 18 años en el noviciado romano de la Compañía de Jesús. Fue sepultado en el templo que se acababa de construir junto al noviciado en Sant'Andrea al Quirinale 

Fue canonizado el 31 de diciembre de 1726 por el papa Benedicto XIII, junto a Luis Gonzaga y Juan Berchmans, y declarado  protector de los novicios y de toda la juventud.  Anteriormente, el 14 de agosto de 1606, el papa Pablo V lo había declarado beato, convirtiéndose así en el primer jesuita en recibir esta distinción en la historia de la Iglesia. El fundador de la Compañía de Jesús, Ignacio de Loyola, fue beatificado por el papa el 27 de julio de 1609. Doscientos años más tarde, en 1926, parte de las reliquias del santo fueron llevadas a Polonia. Su memoria litúrgica se celebra el 18 de septiembre..

Es santo patrón de Polonia, de la parroquia de Karol Wojtyla en Debniki (Cracovia) y  de la juventud polaca.  

Una reliquia de la cabeza de San Estanislao se encuentra en el noviciado jesuita de Gorhein. Su cuerpo reposa en la iglesia de San Andrés en el monte Quirinal, en Roma, en su altar izquierdo. Allí también hay una escultura de mármol de San Estanislao. Sobre ella se alza la imagen de la Virgen María, amada por nuestro compatriota, colmándolo de rosas. Cyprian Kamil Norwid, poeta y dramaturgo polaco,  recordaba esta escena así: «Una sola rosa aún brilla en el marco dorado: / Como si, tras haber desplegado el lienzo del cuadro, / estuviera a punto de caer, como la última nota al doblar un laúd».


Con motivo del 450 aniversario de su muerte el Papa Francisco dirigió un Mensaje a Mons. Piotr Libera, Obispo de Plock  

“San Estanislao os enseña a no tener miedo del riesgo y de los sueños de verdadera felicidad, cuya fuente y garantía es Jesucristo. «Jesús es el Señor del riesgo, es el Señor del siempre “más allá”. [...] Él quiere tus manos para seguir construyendo el mundo de hoy. Él quiere construirlo contigo» (cfr. Discurso en la Vigilia de la J.M.J, Cracovia, 30 de julio de 2016). Que os sostenga desde el cielo San Estanislao y que su lema os inspire: Ad maiora natus sum - “Nací para cosas más grandes”. " San Estanislao os enseña esa libertad que no es una carrera ciega, sino la capacidad de discernir la meta y de seguir las mejores sendas de comportamiento y de vida. Os enseña a buscar siempre, en primer lugar, la amistad con Jesús; a leer y meditar en su palabra y a acoger en la Eucaristía su presencia misericordiosa y poderosa, para resistir al condicionamiento de la mentalidad mundana.”

Y los obispos polacos describieron asi al santo:  

"Viviendo en el siglo XXI, no repetiremos las hazañas exactas de San Estanislao Kostka. Nuestra tarea es más bien comprender el espíritu de este santo, que no se dejó engañar por el espejismo de una vida cómoda, asegurada por la riqueza de sus padres. Tuvo el valor de oponerse a las modas imperantes y a las presiones grupales. No quería impresionar ni convertir la vida en un gran espectáculo. Era una personalidad fuerte, con su propia clase y estilo. Conservó su libertad hasta el final. No era un joven que no supiera para qué vivía, que estuviera aburrido y apático, exigente con los demás pero sin dar nada de sí mismo. No se permitió experimentar en la búsqueda de la felicidad. Sabía que este mundo no satisfacerla sus anhelos, que tarde o temprano se sentiría engañado o decepcionado. Sabía que el carácter no es solo cuestión de heredar rasgos de los antepasados, no solo la influencia del entorno, sino también el trabajo diligente en uno mismo. También sabía que convertirse en una persona madura significa emprender el esfuerzo del desarrollo. Fue un jardinero vigilante, que arrancaba las malas hierbas de la debilidad y el pecado para que pudieran crecer hermosas flores y frutos. Creía en el amor de Dios y respondía a él con todo su ser».


Invito visitar mis posts etiquetados San Estanislao Kostka

Muchainformación y muchas referencias 

 

 

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Esteban Fernández Cobian : Arquitectura religiosa de Polonia

 Reposteo

(Rescato  - con la amable autorización del autor -  un trozo de un precioso y exhaustivo estudio del Dr. Arq. Esteban Fernández Cobian,   (2007)  titulado La arquitectura religiosa contemporánea – El estado de la cuestión donde se refiere a Polonia,  algunos pequeños agregados interesantes y  también una referencia a la capilla Redemptoris Mater del Vaticano.) 

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Fijémonos ahora en Polonia, uno de los países en donde se están construyendo más iglesias. Ya antes de la caída del régimen comunista en 1990, los polacos se propusieron construir cientos de edificios destinados al culto. Peter Buchanan, en el Congreso de la CICA de 1988, afirmaba lo siguiente: «Mientras que Europa occidental prosigue su búsqueda de funciones casi profanas para sus espléndidas y cuantiosas iglesias, Polonia invierte sus extraordinarias reservas de energía colectiva y sus escasos recursos privados en un flujo de construcción de iglesias que probablemente, no tenga precedentes desde la Edad Media... Dos mil iglesias se encuentran en construcción o han sido concluidas durante el último decenio, y se comienzan a construir muchas más...»  Tal vez el mejor ejemplo de la fe y el patriotismo del pueblo polaco sea el Arka Pana que se llegó a convertir en el símbolo de la resistencia del catolicismo ante la imposición sovietica del ateismo de Estado. Impulsada por el entonces arzobispo de Cracovia, Karol Wojtyla, fue levantada a mano, sin maquinaria. El heroísmo de su construcción todavía se percibe hoy en sus dramáticas esculturas y aplicaciones pictóricas, desde el gran crucifijo de ocho metros de altura, fundido con la metralla recibida por los combatientes polacos en la Segunda Guerra Mundial (Bronislaw Chromy o el Via Crucis de Auswitz, hasta el sagrario que tiene encastrada una piedra  de rutilo traída expresamente desde la Luna por los astronautas del Apolo XI, Armstrong, Aldrin y Collins



Actualmente, las nuevas iglesias son muy variadas en su aspecto. Algunas adoptan dimensiones colosales. El santuario de Lichen, uno de los mayores del país, está financiado por emigrantes que residen en los Estados Unidos. Bajo un ropaje neobarroco, aloja toda la historia de la arquitectura, desde Egipto hasta la contemporaneidad. 


A las afueras de Cracovia, el santuario donde se venera el famoso cuadro de la Divina  Misericordia, vinculado con Faustina Kowalska, tiene un lenguaje mas actual , pero no demasiada calidad arquitectónica. ¿Dónde está el problema aquí: en la arquitectura, en el presupuesto, en el peculiar gusto estético de los polacos? Hay que decir que, en general, el pueblo polaco es expresionista, como si hubiese encontrado en el arte un medio adecuado para expulsar su intenso dolor. 




Tal vez uno de los hitos recientes más significativos —por el tema y por el lugar— sea el nuevo Vía Crucis del Tercer Milenio de Jasna Góra, compuesto por dieciocho pinturas realizadas por Jerzy Duda Gracz.  Espeluznante y tierno a un tiempo, esta obra excepcional y compleja que se ha colocado en el lugar más sagrado  de Polonia – al lado de la capilla de la Virgen de Czestochowa -   se alza como un terrible resumen de la historia reciente y como un grito de advertencia a toda la humanidad. Las plagas que actualmente azotan al hombre contemporáneo —desde el aborto masivo a los niños-soldado, desde la hipocresía de los medios a la explotación de la mujer se encuentran presentes en él.


(…)

En los demás países, si exceptuamos Polonia, no hay un interés especial por la arquitectura religiosa. Un pequeño apunte puede ilustrar esta idea. La Fundación Le Corbusier dedica cada dos años un congreso a estudiar algún aspecto de la obra del maestro suizo. Han tenido que pasar ¡trece congresos! para que su arquitectura religiosa se comenzara a estudiar en 2004. Alguien puede pensar que el programa sacro es un tema menor dentro de la obra de Le Corbusier. Yo, personalmente, lo dudo. Sin embargo, una vez encontrado el filón, las iglesias de Le Corbusier se están empezando a estudiar en profundidad. Recientemente, los hermanos Glauco y Giuliano Gresleri han publicado el imprescindible libro Le Corbusier. Il programma liturgico. 

(…)

Ahora bien: ¿la Iglesia católica necesita de la arquitectura, del arte o tan solo de espacios útiles? Vistos los infructuosos intentos que se han realizado durante los últimos años, casi nos vemos inclinados a decir que a la Iglesia le basta con que los espacios sean neutros y dignos. El ego del artista no hace ninguna falta en el interior de una iglesia. Sin embargo,  Juan Pablo II afirma que la Iglesia sigue necesitando del arte para hacer visible lo invisible, para transmitir el mensaje que Cristo le ha confiado. Es ésta una idea que se repite a lo largo de la carta, como si no estuviera clara, como si los propios cristianos no la tuviésemos clara. Quisiera destacar algo que me parece fundamental: Juan Pablo II dice que la Iglesia tiene necesidad del arte para hacer perceptible y fascinante el mundo del espíritu. Pero, sin embargo, añade poco después la  especial necesidad de la Iglesia se da en el plano literario y figurativo  como Cristo hizo uso de las  imágenes de las parábolas. Incluso el Santo Padre llega a afirmar que la Iglesia tiene necesidad de los arquitectos.

Pero ¿es imprescindible el anonimato del artista dentro de una iglesia? ¿Es posible, hoy en día, ese arte sacro comunitario que reclamaba Couturier como fruto de una civilización cristiana? ¿Debe darse por superada la época de las intervenciones abstractas en los espacios de culto? Desde luego, una de las intervenciones recientes más significativas de un artista consagrado en un lugar de culto ha sido la que ha realizado Miquel Barceló en el Capilla del Santísimo de la Catedral de Palma de Mallorca. El trabajo con una persona de este tipo conlleva riesgos evidentes, pero también la seguridad de alcanzar un resultado que perdure y trascienda nuestra cotidianeidad. No voy a adelantarme a las palabras de la profesora Mercé Gambús. Simplemente me gustaría, desde aquí, felicitar al cabildo de la catedral y a su deán, Joan Darder, por haber aceptado ese reto.

La remodelación de la capilla Redemptoris Mater de los palacios vaticanos fue el regalo que el Colegio Cardenalicio realizó a Juan Pablo II con motivo de sus bodas de oro sacerdotales (1995) El proyecto se encargo al Centro Aletti de Asís, dirigido por el sacerdote Marko Ivan Rupnik. La idea de incorporar el arte del este de Europa al corazón de la cristiandad se encontraba en la misma línea que el nombramiento como copatronos de Europa a los hermanos Cirilo y Metodio, evangelizadores de los países eslavos. El proyecto es teológicamente muy completo, complejo en su ejecución y difícilmente clasificable. Sin embargo, es figurativo y resulta fascinante. Pienso que una contraposición en paralelo entre la intervención de Rupnik en el Vaticano y la de Barceló en Palma podría ser estimulante y clarificadora.

Invito leer el articulo completo

(Si no funciona el enlace googlear:  Esteban Fernández Cobian Arquitectura religiosa contemporánea. El estado de la cuestión)

 

Y tambien mi post  Arka Pana . el arca del Señor - Esteban Fernández Cobián 

 

 

 


 

 

martes, 15 de septiembre de 2026

Nuestra Señora de los Dolores de Lichen

 Reposteo


El Santuario de Lichen, es uno de los santuarios más grandes del mundo, y está ubicado a unos 120 km de Poznan. Es el segundo santuario polaco más famoso de Polonia, después del de Czestochowa (Jasna Gora) y fue construido como acción de gracias y ofrenda votiva para el 2000 aniversario del nacimiento de Cristo.  



La imagen de Nuestra Señora de Lichen o Nuestra Señora de los Dolores, de Lichen se encuentra en el altar mayor de la Basílica de Lichen. Se trata de una pequeña imagen, diseñada originalmente para la oración privada, que más tarde se convirtió en objeto de culto.  Es una copia de la imagen original que se supone fue pintada en el siglo XVIII y llevada  a Lichen a mediados  del siglo XIX  por Thomas Klossowski, herrero que residía en el pueblo de Izabelin.  La imagen fue coronada como imagen milagrosa en 1976 por el cardenal primado del milenio Mons. Stefan Wyszynski.  



La basílica es visitada por más de dos millones de personas al año. En 1999 el Papa Juan Pablo II bendijo el nuevo santuario (entonces aún sin terminar) construido a semejanza de la Basílica de San Pedro en el Vaticano.  El templo tiene una capacidad para 7000 fieles sentados y 15.000 de pie.

«Me siento sobrecogido por este enorme edificio que, en su riqueza arquitectónica, es una expresión de fe y amor hacia la Virgen María y su Hijo», decia el Papa Juan Pablo II en su homilía, coronada por una breve oración final a  María.



«Reunidos hoy para esta oración matutina en el santuario de Lichen, delante de nuestra Madre la Virgen de los Dolores, implorémosle todos que interceda en favor nuestro ante su Hijo, pidiendo para nosotros:

Una fe viva, que, de granito de mostaza, se convierta en árbol de la vida divina.

Una fe que cada día se alimente de oración, se afiance con los santos sacramentos y se enriquezca con el tesoro del Evangelio de Cristo.

Una fe fuerte, que no tema dificultades, sufrimientos o fracasos, por estar fundada en la convicción de que «nada es imposible para Dios» (Lc 1, 37).

Una fe madura, sin reservas; una fe que coopere con la santa Iglesia para edificar auténticamente el Cuerpo místico de Cristo.

Te damos gracias, María, porque sin cesar y con certeza nos guías hacia Cristo.

Madre del Hijo divino, vela por nosotros; vela por nuestra inquebrantable fidelidad a Dios, a la cruz, al Evangelio y a la santa Iglesia, como has hecho desde los albores de nuestra historia cristiana. Defiende a esta nación que, desde hace mil años, camina por la senda del Evangelio. Haz que vivamos, crezcamos y perseveremos en la fe hasta el final.

Dios te salve, Hija de Dios Padre. 

Dios te salve, Madre de Dios Hijo. 

Dios te salve, Esposa de Dios Espíritu Santo, 

templo de la santísima Trinidad. Amén.

 

 

 

 

 

viernes, 11 de septiembre de 2026

Fiesta de la Exaltacion de la Santa Cruz en Montecassino

 


La inauguración de la Sala Capitular y la exposición de ediciones raras de la Regla de San Benito el domingo 6 de septiembre marcaron el inicio de un mes de acontecimientos extraordinarios en Montecassino. 

El domingo 6 de septiembre, abrió sus puertas por primera vez,  la Sala Capitular. Para la ocasión, se exhibieron ediciones raras de la Regla de San Benito, que datan del siglo XVI. La elección de la Sala Capitular para esta exposición no es casual. Es uno de los espacios más importantes del Monasterio Benedictino y representa el corazón de la vida comunitaria. Su nombre deriva de la antigua tradición que los monjes leyeran diariamente un capítulo de la Regla de San Benito, un momento en el que reflexionaban sobre su propia conducta y discutían la vida del monasterio. Algunas de las principales actividades de la comunidad se realizaban, y aún se realizan, en esta sala: la elección del Abad, la admisión de nuevos monjes al noviciado y la profesión religiosa, las asambleas dedicadas a los asuntos del monasterio, la lectio divina, las conferencias espirituales y las reuniones administrativas. Sus orígenes se remontan a los primeros siglos del monacato, pero fue a principios de la Edad Media cuando se convirtió en un lugar permanente para la lectura de la Regla, la discusión y la organización de la vida comunitaria. El mobiliario y los detalles artísticos que componen la Sala Capitular de la Abadía de Montecassino reflejan la solemnidad de este espacio. Las paredes albergan una rica colección de obras de arte, compuesta principalmente por bocetos preparatorios y grandes lienzos de la escuela napolitana de los siglos XVII y XVIII. Destacan pinturas y bocetos de maestros barrocos como Luca Giordano y Paolo de Matteis. El elemento central de la sala es el gran crucifijo de madera, que representa el punto de referencia visual y espiritual para los monjes durante las asambleas capitulares. De particular valor son los asientos (las sillerías del coro capitular ). No se trata de simples sillas, sino de sillerías de nogal de gran calidad que recorren las paredes laterales de la sala.Se pudieron admirar también  cinco valiosos ejemplares de la antigua colección de la Biblioteca de la Abadía. Se trata de libros del siglo XVI, impresos entre 1501 y 1600. Este fue un periodo crucial en la historia del libro. Tras la gran revolución que supuso la imprenta de tipos móviles en el siglo anterior, la edición experimentó un desarrollo espectacular. Los libros se convirtieron en una herramienta esencial para la difusión del conocimiento. En particular, estos cinco ejemplares nos permiten observar el libro antiguo no como un simple contenedor de texto, sino como un objeto complejo que combina escritura, imágenes, materiales y diseño gráfico. Cada página narra la historia de quien diseñó el volumen, quien lo creó, quien lo leyó y quien lo conservó a lo largo del tiempo y lo trajo hasta nuestros ojos.

Fue otro evento que precede a muchos otros actos preparatorios para la celebración del 1500 aniversario de la fundación de la Abadía de Montecassino.




Los días 13, 14 y 15 de septiembre, con motivo de la solemne Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz y la celebración de Nuestra Señora de los Dolores , se exhibirá al público la preciosa reliquia de la Vera Cruz (o Santa Cruz), que se conserva en la Abadía Se trata de un fragmento de madera de la Cruz de Cristo procedente de Constantinopla. La sagrada reliquia se encuentra en un antiguo relicario de plata finamente elaborado, con forma de cruz. Junto con los restos de San Benito y Santa Escolástica, representa uno de los tesoros espirituales e históricos más importantes para toda la comunidad benedictina de Montecassino .




Durante todo el año, el fragmento sagrado se conserva en la Capilla de las Reliquias del Monasterio, dedicada a la Santa Cruz. Durante la celebración de la Santísima Virgen María de los Dolores, se expone en la Capilla de Nuestra Señora de los Dolores. Esta es una de las ocho espléndidas capillas laterales que adornan la nave de la Catedral Basílica de Santa María Assunta. Este espacio sagrado posee un gran significado artístico y devocional. Al igual que el resto de la Catedral Basílica, la Capilla de Nuestra Señora de los Dolores se caracteriza por suntuosas incrustaciones de mármol y mármol policromado, típicos de la gran tradición barroca napolitana, restaurados magistralmente tras la Segunda Guerra Mundial. Junto con la adyacente y elegante Capilla de Nuestra Señora de los Dolores (recientemente reabierta al público para la oración privada), constituye uno de los rincones más íntimos y apartados para quienes visitan la majestuosa Iglesia Abacial de Montecassino.

 

Fuente: Abadia de Montecassino 

Fotografias de Abadia de Montecassino 

El Santuario de La Santa Cruz de los Padres Cistercienses en Mogila, Cracovia

 


La orden cisterciense fue fundada en Francia en el año 1098. La nueva familia monástica se componía de un grupo de monjes benedictinos encabezados por San Roberto, San Alberico y San Esteban. En espíritu de celosa observancia de la regla del Santo Padre Benedicto de Montecassino,  fundaron el convento en Citeaux (en la lengua latina llamado Cistercium) y por eso el nombre Cistercienses (
Ordo Cisterciensis)  Śan Bernardo Clairveaux – fiel admirador y devoto de la Virgen Maria y amante de Jesucristo, fue quien contribuyo en gran medida al  desarrollo del convento. Aun hoy rogamos a la Santísima Virgen Maria con sus palabras: "Acordaos, ¡ohpiadosísima Virgen María! que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro,haya sido desamparado….”. 





Hacia Mogiła (el nombre de la aldea proviene de la tumba de Wanda, la hija leyendaria de Krakus) (actualmente incluida en Nowa Huta, un barrio de Cracovia) el obispo cracoviano Iwo Odrowąż * de  Lubiąż  trajo a los Cirstencienses en el año 1222. Fueron ellos quienes construyeron la iglesia bajo la advocación de Asunción de Madre de Dios y de San Wenceslao, así como un monasterio de estilo románico-gótico. El templo fue consagrado en  1266 por el obispo Juan Prandota con la asistencia del duque Boleslao y su esposa Santa Kinga (Cunegunda)  y participación de  fieles y creyentes.

*Es probable que la familia Odrowąż llegara a Polonia desde Bohemia. El progenitor de la familia pudo haber formado parte del séquito de Judith, esposa del príncipe Władysław Herman. Su historia no se conoce con detalle. La rama de la familia Odrowąż en la Pequeña Polonia, de la que procedían los fundadores, tenía su sede en Końskie, una ciudad del antiguo voivodato de Kielce. Desde la promulgación del acta fundacional en 1222, que complementaba la dotación de Wisław Odrowąż, la decisión sobre la monumental estructura recayó en su primo Iwo Odrowąż, obispo de Cracovia desde 1218. A él se le atribuye la grandeza y magnificencia de la iglesia, que superó a todas las iglesias de la época. Hasta la construcción de la catedral gótica de Wawel, ninguna iglesia en la Pequeña Polonia podía presumir de la escala espacial de la de Mogiła. Es uno de los edificios de ladrillo más antiguos de Polonia. El interior, delimitado en el presbiterio por un muro con tres ventanas de arco apuntado, crea una impresión impactante. Se cree que la obra de Iwo se llevó a cabo no solo por motivos religiosos, sino también por prestigio. Es un testimonio de fe, pero también de orgullo familiar. Hasta el siglo XVI, miembros influyentes de la familia Odrowąż, que ocupaban cargos políticos y económicos en el país, yacían en sus criptas. De ahí el cuidado y la dedicación que profesaban a este lugar sagrado.

 

La imagen  de Cristo Crucificado de la iglesia cobro fama rápidamente por tantos favores recibidos y  milagros concedidos.  A sus pies rezaban los reyes polacos, entre otros  el rey Casimiro Grande. Ladislao Jagiełło y Santa Edviga.  A la devoción de Jesucristo Milagroso pronto se unieron  obispos y fieles, de todas las capas sociales de Polonia.

Los Cistercienses de Mogiła administraron los terrenos de los alrededores con eficiencia y habilidad. Desecaron ciénagas y terrenos inundados encausando todo en las aguas del Dłubnia, un fluente del Vistula.  Edificaron también una iglesia de madera bajo la advocación de San Bartolomeo para continuar  la actividad pastoral entre la población de lugar. El templo de madera, que hoy continúa ubicado en el mismo sitio, procede del siglo XV. La iglesia conventual por haber sufrido un incendio, fue reedificada, conservando el  presbiterio, el transepto y las capillas cercanas a la sacristia. En el siglo XVI, un monje cisterciense Stanislao Samostrzelnik pintó los frescos dentro del templo y en el presbiterio, en la bóveda de la biblioteca conventual y en pasillos.  La fachada de la iglesia fue reconstruida en el siglo XVIII al estilo barroco. Del mismo modo se ejecutó el altar en la capilla de la Santa Cruz. La policromía de la nave principal, realizada por  Juan Bukoski-un artista cracoviano, data de  1919. La escultura de Jesus Crucificado Milagroso en la Capilla de la Santa Cruz mide 192 centímetros de altura y está policromada y tiene cabello natural, con la cabeza inclinada y los ojos mirando a los fieles. El semblante indulgente, sin sufrimiento ni dolor visible ha sido la causa que por tradición definen a esta imagen como un Cristo benévolo.  La capilla está cerrada con una puerta de hierro forjado, con ornamentos de oro exvoto de un caballero de nombre Esteban Żółkiewski en señal de  agradecimiento por haberle salvado en la batalla contra los Turcos en el ańo 1620. Durante siglos  en tiempos de tártaros, suecos y austriacos se acumularon  numerosos agradecimientos, ofrendas y ex votos.    Los agradecimientos que se encuentra a la vista  actualmente pertenecen a épocas recientes.  Las crónicas monásticas informan de numerosos  agradecimientos por favores extraordinarios y tambien insólitos a Cristo Crucificado. Algunos de ellos figuran en un  folleto titulado "Breve relato sobre  Jesucristo Milagroso de Mogiła".

El altar principal de piedra es una reconstrucción del altar romano. La base del altar constituye un políptico del gótico avanzado del año 1514. En el centro hay una estatua de la Madre de Dios con el Nino Jesús. Sobre las alas laterales, se ven escenas esculpidas de la vida de la Santa Familia, y  pinturas de la Pasión Divina. En las crujías conventuales hay también monumentos preciosos, entre otras cosas un tríptico del siglo XV que representa a Madre de Dios con su Niño Jesús y a los Santos.

El  9 de marzo de 1970 el Santo Padre Pablo VI concedió a la iglesia conventual el título de basílica menor. Despues de la visita del Santuario por el Santo Papa Juan Pablo II el día 9 de junio de 1979 (primer viaje a su patria como Papa – iba acompañado por el cardenal Joseph Ratzinger) comenzaron a aumentar cada vez más las visitas a Jesucristo Milagroso, en especial para la velada nocturna de los primeros viernes y primeros sabados y durante la peregrinación con  ocasión de la Exaltacion de la Santa Cruz de cada año entre el 14 y el 21 de septiembre.* La celebración central se realiza  el domingo de indulgencia ante el altar exterior en el viejo jardín monástico, ahora Plaza de Juan Pablo II, rodeado de las estaciones de Via Crucis.

*

Este año 2026 La indulgencia comienza el domingo 13 de septiembre con la Santa Misa a las 18:00 horas. Posteriormente, tendrá lugar una procesión con las reliquias de la Santa Cruz en la plaza frente a la basílica. La Misa y la procesión estarán presididas por el Cardenal Grzegorz Ryś, Arzobispo Metropolitano de Cracovia.

Durante los días restantes de la semana de indulgencias, las principales misas con sermones para peregrinos se celebrarán en la basílica a las 12:00 del mediodía y a las 18:00 horas (con una procesión eucarística en la plaza frente a la basílica).

 

En el ańo 1998 durante las solemnidades de indulgencia, dimos las gracias a Dios por los  900 años de la presencia de la  Orden Cisterciense dentro de la iglesia católica. Actualmente los  Cistercienses se hallan presentes en los cinco continentes –incluyendo a los cistercienses-trapenses- y el conjunto de la orden se estima en unos 4500 religiosos. Con sus plegarias de hermandad,  rezos personales y actividad pastoral sirven a Dios y a la gente.

 

Fuente : Opactwo cystersów wMogileul. Klasztorna 11, PL 31-979 Kraków


La fuerza y el misterio de la Santa Cruz

 


La nueva cruz, que ha surgido no lejos de la antiquísima reliquia de la Santa Cruz en la abadía de los cistercienses, ha anunciado el nacimiento de la nueva iglesia. Este nacimiento se ha grabado profundamente en mi corazón, y yo, dejando la sede de San Estanislao por la de San Pedro, la he llevado conmigo como una nueva reliquia, como una reliquia preciosa de nuestros días.

La nueva cruz ha aparecido, cuando sobre el terreno de la antigua campiña de los alrededores de Kraków, que es ahora terreno de Nowa Huta, han llegado hombres nuevos para comenzar un nuevo trabajo. Antes se trabajaba aquí duramente, se trabajaba en los campos y la tierra era fértil, se trabajaba pues con agrado. Desde hace unos decenios se ha implantado la industria; la gran industria, la industria pesada. Han llegado aquí hombres procedentes de diversas partes, han venido para gastar sus energías como trabajadores siderúrgicos.

 Precisamente ellos han traído consigo esta nueva cruz. Han sido ellos mismos quienes la han levantado como signo de la voluntad de construir una nueva iglesia. Precisamente esta cruz, ante la que nos encontramos en estos momentos. He tenido la gran suerte, como arzobispo vuestro y cardenal, de bendecir y consagrar, el año 1977, esta iglesia surgida a la sombra de una nueva cruz.

 Esta iglesia es fruto del trabajo nuevo. Osaría afirmar que ha nacido de Nowa Huta. Todos, en efecto, sabemos que en el trabajo del hombre está profundamente grabado el misterio de la cruz, la ley de la cruz. ¿No se verifican tal vez en ella las palabras del Creador pronunciadas después de la caída del hombre: "Con el sudor de tu rostro comerás el pan" (Gén 3, 19)? Tanto el antiguo trabajo en el campo que hace nacer el trigo, pero también espinas y cardos, como el nuevo trabajo en los altos hornos y en las nuevas fundiciones, siempre se efectúa "con el sudor de la frente". La ley de la cruz está inscrita en el trabajo humano. Con el sudor de la frente ha trabajado el labrador. Con el sudor de la frente trabaja el obrero de la industria. Y con el sudor de la frente (con el tremendo sudor de la muerte) agoniza Cristo en la cruz.

No se puede disociar la cruz del trabajo humano. No se puede separar a Cristo del trabajo humano. Y esto se confirma aquí en Nowa Huta. Este ha sido el principio de la nueva evangelización, en los albores del nuevo milenio del cristianismo en Polonia. Este nuevo comienzo lo hemos vivido juntos y lo he llevado conmigo, desde Kraków a Roma, como una reliquia.

El cristianismo y la Iglesia no tienen miedo del mundo del trabajo. No tienen miedo del sistema basado sobre el trabajo. El Papa no tiene miedo a los hombres del trabajo. Los ha sentido siempre muy cerca de él. Ha salido de su ambiente. Ha salido de las canteras de piedra de Zakrowek, de las calderas de Solvay en Borek Falecki, después de Nowa Huta. A través de todos estos ambientes, a través de las experiencias personales de trabajo —me permito decir—, el Papa ha aprendido nuevamente el Evangelio. Se ha dado cuenta y se ha convencido de cuán profundamente está grabada en el Evangelio la problemática contemporánea del trabajo humano. De cómo sea imposible resolverla a fondo sin el Evangelio.

 De hecho, la problemática contemporánea del trabajo humano (¿sólo la contemporánea, realmente?), en última instancia, no se reduce —me perdonen todos los especialista,— ni a la técnica ni tanto menos a la economía, sino a una categoría fundamental, a saber, a la categoría de la dignidad del trabajo, o sea, de la dignidad del hombre. La economía, la técnica y tantas otras especialidades y disciplinas, tienen su razón de ser en esa única categoría esencial. Si no se inspiran en ella y se forman fuera de la dignidad del trabajo humano, están en error, son nocivas y van contra el hombre.

 Esta categoría fundamental es humanista. Me permito decir que esta categoría fundamental: categoría del trabajo como medida de la dignidad del hombre, es cristiana. La encontramos, en su más alto grado de intensidad, en Cristo.

Baste esto, amadísimos hermanos. Más de una vez me he encontrado aquí con vosotros, como obispo, y he tratado más ampliamente todos estos temas. Hoy, como huésped vuestro, debo hablar de manera más concisa. Pero recordad esta antigua cosa: Cristo no aprobará jamás que el hombre sea considerado —o que se considere a sí mismo— únicamente como instrumento de producción, que sea apreciado, estimado y valorado según este principio. ¡Cristo no lo aprobará jamás! Por esto se dejó clavar en la cruz, como sobre el gran umbral de la historia espiritual del hombre, para oponerse a cualquier degradación del hombre, incluso la degradación mediante el trabajo. Cristo permanece ante nuestros ojos en su cruz, para que todo hombre sea consciente de la fuerza que él le ha dado: "Dioles poder de venir a ser hijos de Dios" (Jn 1, 12).

De esto debe acordarse tanto el trabajador como el patrón, el sistema del trabajo y el de la retribución; lo deben recordar el Estado, la nación y la Iglesia.

 

 ( de la homilía de Juan Pablo II en  la Santa Misa en el Santuario de la Santa Cruz, Mogila el 8 de junio de 1979 durante su primera peregrinación apostólica a Polonia – leer completa) 

martes, 8 de septiembre de 2026

8 de septiembre Fiesta de la Natividad de la Santisima Virgen Maria

 


"¡Tu nacimiento, Virgen Madre de Dios, ha anunciado la alegría a todo el mundo!"

 El 8 de septiembre de 1979 el Papa Juan Pablo II “peregrinaba” por primera vez a Loreto como Papa (volvería a hacerlo en abril de 1985, en 1994, en 1995 y en 2004) a ese lugar que el llamaba “la colina de los laureles” que de una humilde casita se transformara en hermoso Santuario en honor al nacimiento de la Madre de Dios;

 "De ti nació el Sol de justicia, Cristo, nuestro Dios, que borrando la maldición, nos trajo la bendición y, triunfando de la muerte, nos dio la vida eterna" (Ant. Benedictus).

Mañana la Iglesia celebra ese “dia de gozo” y “Así, pues, la gran alegría de la Iglesia pasa del Hijo a la Madre. El día de su nacimiento es verdaderamente un preanuncio y el comienzo del mundo mejor (origo mundi melioris)” como proclamó de modo estupendo el Papa Pablo VI.

Hacia ya un año que cumplía su misión como Obispo de Roma pero no quería pasar por alto que muy cerca de la “casa de Maria” descansan muchos queridos compatriotas soldados polacos, cuyo recuerdo guardaba en su corazón y que  “durante la segunda guerra mundial cayeron en combate sobre esta tierra, luchando por "nuestra y vuestra libertad", como dice el antiguo lema polaco. Cayeron aquí, y pueden descansar cerca del santuario de la Virgen María, el misterio de cuyo nacimiento difunde su luz en la Iglesia en tierra polaca y en tierra italiana. También ellos participan, de modo invisible, en esta peregrinación.”

Gran parte de su homilía se baso en el significado de la casa, de la casa de Nazaret,  la casa de la Sagrada Familia,  la casa individual de cada uno y de la importancia del techo, de ese techo que no tuvo el Hijo de Dios al venir al mundo,  y de  la importancia de una patria, la “gran casa familiar”.  

“ El culto de la Madre de Dios en esta tierra está vinculado, según la antigua y viva tradición, a la casa de Nazaret. La casa en la que, como recuerda el Evangelio de hoy, María habitó después de los desposorios con José. La casa de la Sagrada Familia. Toda casa es sobre todo santuario de la madre. Y ella lo crea, de modo especial, con su maternidad. Es necesario que los hijos de la familia humana, al venir al mundo, tengan un techo sobre la cabeza; que tengan una casa. Sin embargo la casa de Nazaret, como sabemos, no fue el lugar del nacimiento del Hijo de María e Hijo de Dios. Probablemente todos los antepasados de Cristo, de los que habla la genealogía del Evangelio de hoy según San Mateo, venían al mundo bajo el techo de una casa. Esto no se le concedió a El. Nació como un extraño en Belén, en un establo. Y no pudo volver a la casa de Nazaret, porque obligado a huir desde Belén a Egipto por la crueldad de Herodes, sólo después de morir el rey, José se atrevió a llevar a María con el Niño a la casa de Nazaret.

 (…)

Y desde entonces en adelante esa casa fue el lugar de la vida cotidiana, el lugar de la vida oculta del Mesías; la casa de la Sagrada Familia. Fue el primer templo, la primera iglesia, en la que la Madre de Dios irradió su luz con su Maternidad. La irradió con su luz procedente del gran misterio de la encarnación; del misterio de su Hijo.

(…)

En el rayo de esta luz crecen, en todo vuestro país de sol, las casas familiares...Muchas, tantas casas; las casas familiares. Y muchas, tantas familias; y cada una de ellas permanece, mediante la tradición cristiana y mariana de vuestra patria, en un cierto vínculo espiritual con esa luz, que procede de la casa de Nazaret, especialmente hoy: en el día del nacimiento de la Madre de Cristo.

 (…)

La gran casa habitada por una comunidad grande....  Efectivamente, la presencia de la Madre de Dios en medio de los hijos de la familia humana y en medio de cada una de las naciones de la tierra en particular, nos dice mucho de las naciones y de las comunidades mismas.

 

Efectivamente, se trata de trabajar y colaborar para que en la tierra, que la Providencia ha destinado a ser la morada de los hombres, la casa de la familia, símbolo de la unidad y del amor, venza a todo lo que amenaza esta unidad y amor entre los hombres: el odio, la crueldad, la destrucción, la guerra. Para que esta casa familiar se convierta en la expresión de las aspiraciones de los hombres, de los pueblos, de las naciones, de la humanidad, a pesar de todo lo que le es contrario, que la elimina de la vida de los hombres, de las naciones y de la humanidad, que sacude sus fundamentos, sean socio-económicos o éticos; porque sobre unos y otros se basa toda casa; tanto la que se construye cada familia, como también la que, con el esfuerzo de todas las generaciones, se construyen los pueblos y las naciones: la casa de la propia cultura, de la propia historia; la casa de todos y la casa de cada uno.

Esta es la inspiración que encuentro aquí, en Loreto. Este el imperativo moral que de aquí deseo sacar. Este es, al mismo tiempo, el problema que precisamente ante la tradición de la casa de Nazaret y ante el rostro de la Madre de Cristo en Loreto, deseo encomendar y confiar, de modo especial, a su corazón materno, a su omnipotencia de intercesión ("omnipotentia suplex") .

 Acepta, oh Señora de Loreto, Madre de la Casa de Nazaret, esta peregrinación mía y nuestra, que es una gran oración común por la casa del hombre de nuestra época: por la casa que prepara a los hijos de toda la tierra para la casa eterna del Padre en el cielo. Amén.”

 

 (Juan Pablo II Peregrinacion a Loreto  y Ancona, Fiesta de la Natividad de la Santisima Virgen Maria, 8 de septiembre de 1979)