Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

lunes, 17 de agosto de 2026

Jasna Gora – a 70 años de la gran Novena a Nuestra Señora de Jasna Gora

 


Hoy 17 de agosto comienza en Polonia la  novena a Nuestra Señora de Jasna Góra, como parte de los preparativos espirituales para la Fiesta de Nuestra Señora de de Częstochowa el 26 de agosto.  Se celebrara una santa Misa diaria especial con meditaciones a cargo del Padre Paulino Dr Rafal Wilk, con participación de todas las parroquias de  Częstochowa . La celebración será transmitida por la Televison Polaca.

El padre Dr. Rafał Wilk recordó que la inspiración para las meditaciones de la novena es  la Gran Novena Nacional , un programa pastoral de nueve años que el beato cardenal Stefan Wyszyński desarrolló en la prisión de Komańcza, y que la Iglesia en Polonia llevo a cabo, en pleno gobierno comunista,  entre los años 1957 y 1965 con el propósito de preparar espiritualmente a los polacos,  para la celebración del Milenio del Bautismo de Polonia. Los temas tratados incluyen la fidelidad a Dios, la Cruz, el Evangelio, la Iglesia y sus pastores, la defensa de la vida, la fidelidad conyugal y temas cercanos a los jóvenes. En la fiesta de Nuestra Señora de Częstochowa, el 26 de agosto, miles de polacos renovarán los Votos de la Nación de Jasna Góra https://news.jasnagora.pl/

- "Reina de Polonia, prometemos...

La frase «¡Reina de Polonia, lo prometemos!» forma parte de los históricos Votos de Jasna Góra (Jasnogórskie Śluby Narodu Polskiego), un juramento de consagración a la  Virgen de Czestochowa,  para defender la fe ante al régimen comunista, escrito en 1956 por el cardenal Stefan Wyszyński y que fue leído ante un millón de fieles en el santuario polaco en 1956,  por el obispo  Michał Klepacz, en representación del primado Wyszyński, quien se encontraba encarcelado.

El Primado de Polonia, el Arzobispo Wojciech Polak, en una declaración para JasnaGóraNews, señaló que, si bien hoy surgen nuevos desafíos aquellos abordados en los Votos de Jasna Góra no han desaparecido de la vida de nuestra sociedad ni de la vida de nuestra nación. «Por lo tanto, es importante que ahora incorporemos a nuestra vida cotidiana lo que le hemos prometido a Dios por medio de María, para que sea el motivo de nuestra conversión del corazón, de nuestra fe viva, de nuestra responsabilidad con nosotros mismos y con los demás, y sobre todo, de ese amor social que también se menciona en los Votos de Jasna Góra y al que Dios nos llama», dijo el Primado de Polonia.

Los Votos de Jasna Góra se realizaron el 26 de agosto de 1956, en el 300 aniversario de los votos del rey Juan II Casimiro . El acto de los Votos de Jasna Góra constituye uno de los acontecimientos espirituales más importantes de la historia de Polonia. En ellos, los polacos se comprometieron, entre otras cosas, a luchar por la sobriedad de la nación, a defender la indisolubilidad de los matrimonios sacramentales, a la justicia social, a la pureza moral y a educar a sus hijos en el espíritu de la fe católica

La misa principal de indulgencia del 26 de agosto se celebrará a las 11:00 h. Durante la misa, se renovarán solemnemente los votos de Jasna Góra de la Nación. La celebracion  será precedida por un  concierto mariano "María, luz para el mundo"

 

 

 

La gran novena de la nación polaca

 


(re publicación de un post del 10 de agosto de 2012)

 

Para mí una novena siempre fue una novena, o sea una seguidilla de oraciones, adoración o meditación durante nueve días consecutivos. Por eso cuando leí por primera vez de la gran novena polaca el impacto fue inmediato, no solo por lo excepcional de la “novena” (nueve años seguidos!), sino por los momentos que se estaban viviendo en Polonia, por la fe del pueblo en plena época de comunismo y la firmeza de su Pastor supremo el cardenal primado Stefan Wyszynski.

El cardenal Wyszynski fue “arrestado” la noche del 25-26 de septiembre de 1953, y recluido en diferentes lugares/monasterios (Rywald Royal, Stoczek Prudnik Warminski ,  Silesia , y por ultimo en el Monasterio de las Hermanas nazaretanas en Komancze , para su recuperación de los arrestos anteriores;  siempre bien custodiado, con muy pocos permisos de visitas, hasta su liberación en 1956. Dice George Weigel en “El final y el principio”  que el Primado no perdió tiempo durante su reclusión y se dedico a reflexionar y pensar en alguna iniciativa que apuntase a mantener una tensión moral sana ( tarea nada fácil) entre la Iglesia católica y la cúpula comunista en el poder; 1966 sería un año importante:  marcaria el Milenio polaco – los 1000 años del comienzo de lo que conocemos como “Polonia”.  Wyszynski sabia muy bien lo que pasaba por la mente de sus adversarios y daba por hecho que el régimen comunista utilizaría las celebraciones del milenio para reescribir la historia de Polonia de acuerdo a sus gustos ideológicos y al servicio de su futuro político.  Había que hacer algo. Y ese algo seria la Gran Novena – un programa de nueve años en preparación para el milenio del bautismo de Polonia con el objetivo de recatequizar todo el país. El centro simbólico seria una serie de peregrinaciones, - siguiendo la antigua tradición polaca -  a pie a los santuarios de KalwariaZebrzydowska,    PiekarySlaskie y Jasna Gora. 

 

Wyszynski continuaría con la tradición pero le daría a la peregrinación una fuerza adicional:  la Virgen Negra de Jasna Gora, el icono nacional más preciado, peregrinaría por  Polonia visitando casi todas las parroquias del país. Occidente dudaba y opinaba que era una exageración hacer algo semejante en el siglo XX, tradiciones antiguas se decía….. Sin embargo al régimen no le daba lo mismo,  sabía que la “amenaza” era grave porque un plan catequístico completo, con reuniones, adoración y sermones, agregado a las peregrinaciones atentaba contra toda una década de propaganda y adoctrinamiento…. pero el impertérrito  cardenal primado no se dejo vencer y una réplica de la Virgen de Jasna Gora peregrinó de ciudad en ciudad, y de pueblo en pueblo por toda Polonia y cuando los comunistas “arrestaron” el icono de Nuestra Señora de Jasna Gora y quisieron prohibir la peregrinación, ésta se llevo a cabo sin el icono; la peregrinación presidida por el marco. Si, tan solo el marco! Naturalmente el comienzo de la novena en 1958 fue también preludio de una avanzada de presión comunista sobre la Iglesia. 

A partir de 1962 la SB  reforzó  sus tácticas de espionaje a sacerdotes y religiosos e intensificó su penetración en instituciones católicas. Pero Polonia no sería tan fácil de dominar y conquistar, allí el comunismo se vio enfrentado por un pueblo fuerte en la fe donde las estrategias empleadas en otras partes no funcionaron y debieron ser repensadas.  No obstante la Iglesia no se amedrento ni debilito y a los historiadores les cuesta  comprender la situación de aquellos años en Polonia.  No todos coinciden que la Gran Novena pudo llegar a todos los corazones, pero la Iglesia resistió y no solo eso el cardenal Wyszinski llego a tener un aliado tan temido (y espiado) por el régimen como el mismo Primado:  Ya en 1959 el Obispo Karol Wojtyla celebraba la Misa de Nochebuena (una de tantas) a cielo abierto en Nova Huta, donde continuaría la historia de la “resurrección” de la Iglesia polaca . 

 La reina de Polonia de Jasna Gora,   Wyszynski, La gran novena, Nowa Huta, Karol Wojtyla, Solidarnosc , Lech Walesa, Jerzy Popieluszko…… son solo algunos de los paradigmas en la historia de Polonia.

“El cardenal primado, en el curso de la gran novena, se expresaba sobre el significado del santuario de Czestochowa en relación a la vida de la Iglesia con estas palabras: "¿Qué ha sucedido en Jasna Góra? Hasta este momento no estamos en disposición de dar una respuesta adecuada. Ha sucedido algo más de lo que se podía imaginar... Jasna Góra se ha revelado como un vínculo interno en la vida polaca, una fuerza que toca profundamente el corazón y tiene a toda la nación en humilde, pero fuerte actitud de fidelidad a Dios, a la Iglesia y a su jerarquía. Para todos nosotros ha sido una gran sorpresa ver la potencia de la Reina de Polonia manifestarse de modo tan magnífico".”  Juan Pablo II en el Santuario de Jasna Gora en su primer viaje a Polonia 1979) 

Tendrá alguna relación - quizás emblemático? -  con la gran Novena el  hecho de que  ese primer viaje apostólico de Juan Pablo II a su patria como Pastor supremo de la Iglesia católica, durase 9 días?  

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sábado, 15 de agosto de 2026

El privilegio de la Asunción

 


“San Germán, en un texto lleno de poesía, sostiene que el afecto de Jesús a su Madre exige que María se vuelva a unir con su Hijo divino en el cielo: «Como un niño busca y desea la presencia de su madre, y como una madre quiere vivir en compañía de su hijo, así también era conveniente que tú, de cuyo amor materno a tu Hijo y Dios no cabe duda alguna, volvieras a él. ¿Y no era conveniente que, de cualquier modo, este Dios que sentía por ti un amor verdaderamente filial, te tomara consigo?» (Hom. 1 in DormitionemPG 98, 347). En otro texto, el venerable autor integra el aspecto privado de la relación entre Cristo y María con la dimensión salvífica de la maternidad, sosteniendo que: «Era necesario que la madre de la Vida compartiera la morada de la Vida» (ib.PG 98, 348).

 

Según algunos Padres de la Iglesia, otro argumento en que se funda el privilegio de la Asunción se deduce de la participación de María en la obra de la redención. San Juan Damasceno subraya la relación entre la participación en la Pasión y el destino glorioso: «Era necesario que aquella que había visto a su Hijo en la cruz y recibido en pleno corazón la espada del dolor (...) contemplara a ese Hijo suyo sentado a la diestra del Padre» (Hom. 2: PG 96, 741). A la luz del misterio pascual, de modo particularmente claro se ve la oportunidad de que, junto con el Hijo, también la Madre fuera glorificada después de la muerte.

 

El concilio Vaticano II, recordando en la constitución dogmática sobre la Iglesia el misterio de la Asunción, atrae la atención hacia el privilegio de la Inmaculada Concepción: precisamente porque fue «preservada libre de toda mancha de pecado original» (Lumen gentium, 59), María no podía permanecer como los demás hombres en el estado de muerte hasta el fin del mundo. La ausencia del pecado original y la santidad, perfecta ya desde el primer instante de su existencia, exigían para la Madre de Dios la plena glorificación de su alma y de su cuerpo.”

 

(Juan Pablo II Audiencia General 9 de julio de 1997

viernes, 14 de agosto de 2026

San Maximiliano Kolbe, mártir y servidor de Maria Inmaculada

 


«Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos» (Jn 15,13).

En la Audiencia del 2 de septiembre de 1998 el Papa Juan Pablo II explicaba esta “cima de amor, alcanzada por Cristo crucificado” diciendo que “nadie puede llegar sin la ayuda del Paráclito.” Y agregaba “Más aún, santo Tomás de Aquino escribió que la «ley nueva» es la misma gracia del Espíritu Santo, que nos ha sido dada mediante la fe en Cristo (cf. Summa Theol., I-II, q. 106, a. 1, conclusio et ad 2). Esta «ley nueva» de libertad y amor está personificada en Jesucristo, pero, al mismo tiempo, con total dependencia de él y de su redención, se expresa en la Madre de Dios”

Kolbe no ofreció su vida por casualidad. Su “dar la vida" se convirtió en un “signo de victoria”. Fue su amor hasta el extremo, “inspirado en la Inmaculada, a la que confiaba su amor por Cristo y su deseo del martirio. En el misterio de la Inmaculada Concepción se desvelaba a los ojos de su alma aquel mundo maravilloso y sobrenatural de la gracia de Dios ofrecida al hombre. La fe y las obras de toda la vida del padre Maximiliano indican que entendía su colaboración con la gracia como una milicia bajo el signo de la Inmaculada Concepción. La característica mariana es particularmente expresiva en la vida y en la santidad del padre Kolbe. Con esta señal quedó marcado todo su apostolado, tanto en su patria como en las misiones. En Polonia y en Japón fueron centro de este apostolado las especiales ciudades de la Inmaculada «Niepokalonów», polaco, «Mugenzai no Sono», japonés”

(de la Homilía de Juan Pablo II en la Misa de Canonización 10 de octubre 1982)


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martes, 11 de agosto de 2026

El coro de Santa Clara, albergue de paz y silencio

 


(….)  Uno de estos rincones y rinconcitos es una pequeña habitación llamada coro de Santa Clara. Es difícil imaginarse nada más pobre. Ha sido construida con materiales recolectados del más diverso origen. El coro está construido con maderas mal encuadradas; el altar es un plinto, posiblemente de origen no cristiano. Como nota vivaz de color no hay más que un fresco de mediocre composición que representa la crucifixión según la tradición franciscana. Una pequeña ventana, sobre cuyos vidrios se adivinan algunas descoloridas figuras, proporciona luz a la habitación. Y, sin embargo, ¡hay tanta poesía en este pequeño coro! ¡Generaciones enteras han pasado por él, se ha rezado tanto en él! Refiere una piadosa leyenda que en el corredor que lleva al coro de Santa Clara aún ahora se siente un perfume indefinido. Allí están sepultadas las primeras compañeras de la Santa. El perfume existe, y es el perfume de las dulces memorias de esta mujer a quien el espíritu franciscano debe tanto. Formada e instruida en la vida interior por tan gran maestro, sintió tan intensamente la influencia de su doctrina, que se atrevió a levantar su voz para obtener de los Papas que el voto de rigurosa pobreza, dulce herencia de su maestro, no fuera atenuado. Luchó a la cabeza de aquellos hijos del Santo que más fuertemente conservaban el espíritu de sus enseñanzas y fue el nervio de esa tradición en la que habrían de formarse hombres como San Antonio de Padua, San Buenaventura de Bagnoregio, San Bernardino de Siena, San Pascual Bailón, San Diego, San Jaime de la Marca, San Francisco Solano, San Juan de Capistrano, San Leonardo de Puerto Mauricio.

En el pequeño coro de Santa Clara, se revela a quien lo busca con espíritu de amor, el dulcísimo misterio de la pobreza, fuente de todo consuelo. Es preciso entrar allí, arrodillarse, tener en las manos el Espejo de Perfección, que según algunos doctos fue escrito por fray León, ovejuela de Dios, pero que en realidad proviene de ese grupo de hijos más allegados al maestro, de cuya doctrina fueron, a su muerte, tenaces defensores contra quienes pretendían negar a los Frailes Menores el privilegio de la pobreza. Es preciso leer los primeros capítulos: "Cómo el bienaventurado Francisco respondió a los ministros que no querían someterse a la observancia de la Regla que les había escrito" (EP 1). "Cómo el bienaventurado Francisco declaró la voluntad e intención que tuvo, desde el principio hasta el fin, acerca de la observancia de la pobreza" (EP 2). "Del novicio que deseaba tener un salterio con su licencia" (EP 4). "Del modo de guardar la pobreza en libros, camas, casas y enseres" (EP 5). "Cómo hizo salir a todos los hermanos de una casa que era llamada casa de los hermanos" (EP 6). "Cómo quiso derribar una casa que el pueblo de Asís había levantado junto a Santa María de la Porciúncula" (EP 7). "Cómo no quería morar en celda curiosa o que llamaran suya" (EP 9)... A mitad de la lectura ya no se sigue adelante; frente al misterio de la muerte se perfila más nítida la nulidad de nuestra vida, con sus molicies, con las mil exigencias que la animan; se comprende cómo debe entrarse despojado en el reino de los cielos, cómo en ésta misma vida, cuanto más atados vivimos a los intereses del mundo tanto menos comprendemos a Dios. La pobreza, no como fin de sí misma o como característica fundamental del espíritu franciscano, según alguno ha enseñado erróneamente, sino como escala maravillosa para ascender hasta Dios, como medio para poderlo amar con toda la plenitud de nuestra alma en una inmolación continuamente renovada; la pobreza, así entendida, es el medio precioso gracias al cual el divino Amigo se da a nosotros con todos los dones de su gracia e, invadiendo nuestra alma, se convierte en su dueño y Rey, confiriendo a esta pobre existencia nuestra el altísimo valor de una ofrenda indigna, pero, sin embargo, aceptada y aun buscada para el triunfo de su reino.

 

Una noche, mientras celebraba Misa en el pequeño coro de Santa Clara para un grupo de almas piadosas que se reunieron para ingresar en la seráfica milicia, la mano gentil de un fraile esparció en abundancia sobre el pavimento pétalos y hojas. Era invierno, pero el huerto de los frailes había conservado las rosas y el laurel para esta fiesta de fe. El aire pronto se impregnó de dulce y penetrante perfume. Un canto suave y quedo celebraba las glorias del Rey que deseó nacer pobre, que se contentó con el homenaje de pobres pastores, que al despuntar de cada día renueva en los altares el misterio de la cruz por la salvación de las almas. Con esos cantos, con esas oraciones, esas almas se consagraban a Él, ofreciéndole, junto con la juventud del cuerpo, las esperanzas del alma y los propósitos y fines de trabajo. Las palabras brotan de sus pechos en sollozos: «Prometo y hago voto de vivir durante toda mi vida según la Regla del padre San Francisco...» La palabra del sacerdote desciende sobre ellos: «Y yo, de parte del Altísimo, te prometo la vida eterna». El recuerdo de esa noche de oración me persigue. Pues bien, todo se aclara ahora en la mente; Francisco quiso que fuésemos pobres para comprender la gran lección que Nuestro Señor Jesucristo nos dio desde lo alto de la cruz: la vida ha de ser una continua ofrenda, un sacrificio de inmolación continuamente renovado.

Agustín Gemelli, O.F.M., San Damián, oasis de paz, en IdemS. Francisco de Asís y sus "Pobrecitos". Buenos Aires, Ed. Pax et Bonum, 1949, pp. 9-17.

viernes, 7 de agosto de 2026

Henri de Lubac (II): antes, en y después del Concilio - Juan Luis Lorda (3 de 3)

 


Después del Concilio.

De Lubac había terminado el Concilio con 68 años. En plena madurez, aunque con achaques. Las viejas ideas, las muchas lecturas, sus abundantes ficheros le empujaban. Completaba constantemente sus grandes temas con vistas a mejoras, correcciones y desarrollos de sus obras. De entrada, se imponía una revisión de sus estudios históricos acerca de lo sobrenatural. No le pareció oportuno (hasta mucho después) reeditar el libro, pero amplió los estudios históricos en dos monumentales libros (que llamaba sus “dos gemelos”): El misterio de lo sobrenatural (1965) y Agustinismo y Teología Moderna (1965). Más tarde añadiría una pequeña reflexión general: Pequeña catequesis sobre naturaleza y gracia (1980). La madurez y el trabajo realizado le permitían abordar síntesis más breves de los temas que había estudiado. Por ejemplo, La Escritura en la Tradición (1966); y desarrollar aspectos nuevos: Las Iglesias particulares en la Iglesia universal (1977). Viendo crecer el desafecto eclesial publica La fe cristiana. Ensayo sobre la estructura del Credo de los Apóstoles (1969).

 

Los últimos años.

Los años no pasan en vano. Siempre había sufrido secuelas de las heridas de la Gran Guerra, a pesar de su apariencia fuerte y entera (era muy alto). Ahora se le presenta un artritismo grave en las cervicales y necesita pequeños tiempos de reposo. Todo se le hace más difícil, pero no deja de anotar y archivar. Para su propia sorpresa pudo completar un viejo proyecto, otra obra monumental en dos volúmenes: La posteridad espiritual de Joaquín de Fiore (1978). El primero, De Joaquín a Schelling; y el segundo, De Saint Simon a nuestros días. Se trata de una panorámica del pensamiento cristiano sobre el milenio, sobre el esfuerzo por hacer un cielo en la tierra. El ambiente que le rodeaba no era alentador ni cómodo para él, debido al estado de la Iglesia en Francia y de la propia Compañía, que también había sufrido mucho en el posconcilio. Los integristas (todavía hoy) lo consideraban, sin ningún motivo, el responsable del modernismo teológico y de la crisis eclesial (a él, que siempre se había nutrido de la tradición patrística y medieval y que no se quitaba la sotana). Y para el enrarecido ambiente eclesial francés de los setenta, resultaba demasiado dispuesto a recordar lo que no querían oír. Dedica atención a pequeñas obras, que son casi “divertimentos”, como un simpático ensayo sobre Pico de la Mirandola (1974) el gran humanista renacentista y converso italiano. Y sigue con la publicación de recuerdos, memorias y correspondencias de compañeros y amigos (por ejemplo entre Marcel y Fessard, o la obra de Montcheuil), con una admirable abundancia de notas. Además prepara la edición de las cartas que le ha dirigido Étienne Gilson a lo largo de su vida.

La gran luz de sus últimos años es la elección de Juan Pablo II (1978). Vive con ilusión todos los acontecimientos del pontificado, en particular su viaje a Francia, donde el nuevo Papa tiene palabras públicas de afecto y reconocimiento para él. En enero de 1983 (tiene 86 años), le llega el nombramiento de cardenal. Le crea un mar de dudas. Escribe al Papa para pedirle que no lo ordene obispo, porque no puede ejercer ninguna función. Así se hace. En octubre una anestesia general, le causa un desajuste cerebral. En 1988, publica como puede, sus recuerdos de la guerra y la oposición a las leyes antijudías del régimen de Vichy (Resistencia cristiana al antisemitismo). Las notas de sus últimos meses muestran su fe, su profunda piedad y su comunión con la Iglesia. Se apaga poco a poco hasta su muerte en 1991. El cardenal de París, Lustiger (también su candidato para ese puesto) celebra su funeral. Para respetar las últimas voluntades del gran teólogo, que no quiere que la homilía se centre en su persona, lee unas páginas de Meditación sobre la Iglesia. Su albacea testamentario (Chantraine) se ocupará de preparar las obras completas (50 volúmenes, sin incluir gran parte de la correspondencia) y una biografía en 4 enormes volúmenes.

"Durante la Asamblea Plenaria (Conferencia Episcopal de Francia) de marzo de 2023, los obispos votaron a favor de abrir la causa, con vistas a una posible beatificación, del cardenal Henri de Lubac (1896-1991), teólogo jesuita, nacido en Cambrai (Nord) el 20 de febrero de 1896 y fallecido en París el 4 de septiembre de 1991. Fue uno de los grandes pensadores y teólogos del siglo XX."

 

Invito leer: Henri de Lubac: una vida teologica – Juan Luis Lorda

Henri de Lubac (II): antes, en y después del Concilio - Juan Luis Lorda (2 de 3)

 


En el Concilio.

Después de los años paradójicos e incómodos de la Comisión Preparatoria (1960-1962), llegó el Concilio. De Lubac era un perito muy reconocido, aunque habían sido nombrados 201 peritos en 1962, y llegaron a ser 434 al final. Mientras otros se convertían en estrellas mediáticas (Küng) o construían plataformas (Rahner) o impulsaban orientaciones (Congar), de Lubac prefería la segunda fila. Trabajó en bastantes comisiones y ayudó a preparar votos de obispos, especialmente africanos, porque se lo pedía otro jesuita, Gustave Martelet, autor después de un conocido libro sobre los grandes temas del Concilio. Tenía un fuerte sentido del misterio cristiano y nunca trataba las cosas de la fe como si fueran “temas”. Le molestaban los enfoques demasiado sociológicos (Schillebeeckx) y los esfuerzos por “adaptarse al mundo” como si hubiera que abandonar lo más específico del cristianismo para ser más fácilmente aceptado. Tuvo la alegría de hacer muchos y buenos amigos. Ratzinger, que era entonces un teólogo muy joven, recuerda la deferencia con que le trató  enseguida. Hicieron buena amistad. También fue para él una gran alegría el encuentro con Karol Wojtyla, después Juan Pablo II, en los trabajos de Gaudium et spes. Se llegaron a apreciar mucho; y de Lubac impulsó la edición francesa del libro de Karol Wojtyla (entonces desconocido en Francia) Amor y responsabilidad, escribiéndole el prólogo. En una entrevista posterior, durante el cónclave en que salió elegido, llegó a decir que era su candidato, aunque la parecía imposible. Pero de Lubac estaba presente en el Concilio sobre todo por sus libros y su teología, conocida por los redactores. Influyó en la expresión del misterio de la Iglesia en Lumen Gentium. Incluso la solución de dedicar el último capítulo a la Virgen, icono de la Iglesia, recordaba el último (y precioso) capítulo de su Meditación sobre la Iglesia. Su idea sobre la íntima relación de las fuentes de la revelación . y Tradición) está muy presente en Dei Verbum. Sus análisis sobre el ateísmo inspiran los números de Gaudium et spes. Y, sobre todo, está allí consagrada la idea de que sólo hay un fin para toda la humanidad, eco y fruto del debate acerca del sobrenatural y también de la apologética de Blondel.

 

El “para-concilio”.

Muy pronto observó que, junto al Concilio, surgía un “para-concilio” (expresión suya), ajeno al trabajo de los obispos y a la construcción de los documentos que era el verdadero objeto del Concilio. Tuvo una relación complicada con Mons. Marty, arzobispo de Reims y presidente de varias comisiones conciliares, y después arzobispo de París y presidente de la Conferencia Episcopal francesa en el posconcilio. Marty le tomaba el pelo diciendo que parecía el “ángel guardián del Concilio”, tan en serio se lo tomaba. Pero después, de Lubac tuvo muchas ocasiones de quejarse de lo poco en serio que se tomaba el Concilio en Francia, y de las manifiestas desviaciones con respecto a los propósitos conciliares. Siempre defendió a Pablo VI que, aparte de la consideración que le merecía por ser el Papa, le parecía una persona honesta y con un alto sentido de su deber, mientras sectores integristas franceses lo deslegitimaban; a veces, de una manera feroz. Y sectores progresistas lo consideraban superado y lo despreciaban (como al propio de Lubac). No le gustaba, como a Ratzinger, que los teólogos se convirtieran en “magisterio paralelo”. Y, por esa razón, abandonó la revista Concilium (promovida por Rahner y Schillebeeckx) y, junto con Ratzinger y Von Balthasar, puso en marcha la revista Communio. Concilium intentaba ser la mente teológica directiva de la Iglesia, más allá de la letra del Concilio y convertida ella misma en una especie de Concilio permanente (de teólogos). Mientras Communio quería defender la comunión en la fe, una teología de la comunión y una teología en comunión.