OH MARIA
un blog pensado para un grupo de amigos que fue extendiéndose por el mundo. Gracias a todos por compartir!
OH MARIA
Esta
promesa de Dios está, todavía hoy, viva y operante en la Iglesia, la cual se
siente, en todo tiempo, destinataria afortunada de estas palabras proféticas y
ve cómo se cumplen diariamente en tantas partes del mundo, mejor aún, en tantos
corazones humanos, sobre todo de jóvenes. Y desea, ante las graves y urgentes
necesidades propias y del mundo, que en los umbrales del tercer milenio se
cumpla esta promesa divina de un modo nuevo, más amplio, intenso, eficaz: como
una extraordinaria efusión del Espíritu de Pentecostés.
La promesa del
Señor suscita en el corazón de la Iglesia la oración, la petición confiada y
ardiente en el amor del Padre que, igual que ha enviado a Jesús, el buen
Pastor, a los Apóstoles, a sus sucesores y a una multitud de presbíteros, siga
así manifestando a los hombres de hoy su fidelidad y su bondad.
Y la Iglesia
está dispuesta a responder a esta gracia. Siente que el don de Dios exige una
respuesta comunitaria y generosa: todo el Pueblo de Dios debe orar intensamente
y trabajar por las vocaciones sacerdotales; los candidatos al sacerdocio deben
prepararse con gran seriedad a acoger y vivir el don de Dios, conscientes de
que la Iglesia y el mundo tienen absoluta necesidad de ellos; deben enamorarse
de Cristo, buen Pastor; modelar el propio corazón a imagen del suyo; estar
dispuestos a salir por los caminos del mundo como imagen suya para proclamar a
todos a Cristo, que es Camino, Verdad y Vida.
Una llamada
particular dirijo a las familias: que los padres, y especialmente las madres,
sean generosos en entregar sus hijos al Señor, que los llama al sacerdocio, y
que colaboren con alegría en su itinerario vocacional, conscientes de que así
será más grande y profunda su fecundidad cristiana y eclesial, y que pueden
experimentar, en cierto modo, la bienaventuranza de María, la Virgen Madre:
«Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno» (Lc 1, 42).
También digo a
los jóvenes de hoy: sed más dóciles a la voz del Espíritu; dejad que resuenen
en la intimidad de vuestro corazón las grandes expectativas de la Iglesia y de
la humanidad; no tengáis miedo en abrir vuestro espíritu a la llamada de
Cristo, el Señor; sentid sobre vosotros la mirada amorosa de Jesús y responded
con entusiasmo a la invitación de un seguimiento radical.
La Iglesia
responde a la gracia mediante el compromiso que los sacerdotes asumen para
llevar a cabo aquella formación permanente que exige la dignidad y
responsabilidad que el sacramento del Orden les confirió. Todos los sacerdotes
están llamados a ser conscientes de la especial urgencia de su formación en la
hora presente: la nueva evangelización tiene necesidad de nuevos
evangelizadores, y éstos son los sacerdotes que se comprometen a vivir su
sacerdocio como camino específico hacia la santidad.
La promesa de
Dios asegura a la Iglesia no unos pastores cualesquiera, sino unos pastores
«según su corazón». El «corazón» de Dios se ha revelado plenamente a nosotros
en el Corazón de Cristo, buen Pastor. Y el Corazón de Cristo sigue hoy teniendo
compasión de las muchedumbres y dándoles el pan de la verdad, del amor y de la
vida (cf. Mc 6, 30 ss.), y
desea palpitar en otros corazones —los de los sacerdotes—: «Dadles vosotros de
comer» (Mc 6, 37). La gente necesita
salir del anonimato y del miedo; ser conocida y llamada por su nombre; caminar
segura por los caminos de la vida; ser encontrada si se pierde; ser amada;
recibir la salvación como don supremo del amor de Dios; precisamente esto es lo
que hace Jesús, el buen Pastor; Él y sus presbíteros con Él.
Del encuentro con su figura llegué a la
convicción de que el sacerdote realiza una parte esencial de su misión en el
confesionario, por medio de aquel voluntario "hacerse prisionero del
confesionario". Muchas veces, confesando en Niegowic, en mi primera
parroquia, y después en Cracovia, volvía con el pensamiento a esta experiencia
inolvidable. He procurado mantener siempre el vínculo con el confesionario
tanto durante los trabajos científicos en Cracovia, confesando sobre todo en la
Basílica de la Asunción de la Santísima Virgen María, como ahora en Roma,
aunque sea de modo casi simbólico, volviendo cada año al confesionario el
Viernes Santo en la Basílica de San Pedro”
"La figura del Santo Cura de Ars no
deja de hablar también al hombre de hoy. Su extraordinaria vida llena de
oración y de mortificación, el heroico servicio a la Palabra de Dios y a los
sacramentos, especialmente el de la penitencia, continúan siendo un punto de
viva referencia para los sacerdotes de la Iglesia contemporánea.
San Juan María Vianney vivió su juventud en
los tiempos de la Revolución Francesa. En ese período inició clandestinamente
la preparación al sacerdocio, siguiendo la voz de la vocación. Con emoción
dirijo mi pensamiento a la familia campesina del Santo, que habitaba en
Dardilly, y al espíritu que en ella reinaba. La peregrinación que he hecho me
ha ayudado además a hacerme más consciente de la existencia de una
"genealogía" más lejana del Cura de Ars. Lo fue en efecto, el
"Anfiteatro de las Tres Galias", lugar del martirio de los
cristianos en el 177. Este es un particular recuerdo de la vitalidad de la
Iglesia en la capital de esa antigua provincia romana. Otro recuerdo es también
la figura de San Ireneo, uno de esos grandes Padres de la Iglesia, al que tanto
debe la doctrina y la teología católica desde sus comienzos.
Me place
además recordar que en el "Anfiteatro de las Tres Galias" se
desarrolló un encuentro ecuménico, un acto también coherente con la herencia de
la Iglesia que está en Lión. Es suficiente recordar, al respecto, el Concilio
allí celebrado en el 1274, con el fin de hacer un intento de reconciliación
eclesial entre Oriente y Occidente, y todas las iniciativas ecuménicas tomadas
durante este siglo en el surco abierto por el sacerdote Couturier.
La
genealogía de la santidad se desarrolló posteriormente en el curso de los
siglos.
(…)
Frente a
las diversas dificultades, indiqué allí los medios para una renovación espiritual,
un constante alimento intelectual, una ayuda fraterna, una pastoral misionera,
subrayando que las exigencias de los compromisos sacerdotales aseguran libertad
y arrojo apostólico. También la formación de los seminaristas y el ministerio
de los diáconos fueron objeto de una atención especial.
el sacerdocio
ministerial de Cristo ha ocupado el centro de la peregrinación a Ars.
Ciertamente la temática fundamental de este encuentro inolvidable del 6 de
octubre de 1986 se proyectó sobre los sacerdotes, a los cuales rendí
solemnemente un homenaje de gratitud haciéndoles una apremiante invitación a la
fidelidad, mientras tenía presentes en la mente y en el corazón a los
sacerdotes del mundo entero.
El Papa dirigió
además breves mensajes individuales a las familias cristianas, a los jóvenes, a
los enfermos, a los presos, a los miembros del Consejo pastoral y presbiteral teólogos,
profesores y estudiantes de Lyon y sobre todo a “mis hermanos en el Episcopado,
que vinieron de todas las diócesis de Francia.”
(..)
El mismo
primer día de mi visita a Lyon –agregaba - me fue dado proclamar Beato al padre Antonio
Chevrier, fundador del Prado, contemporáneo del Cura de Ars. Aferrado a Cristo,
este sacerdote que fue pobre y sensible a la gran miseria de los jóvenes
obreros de su tiempo, se hizo apóstol de los pobres. Tuvo en cuenta
profundamente su dignidad de hombres amados por Dios, compartió su condición de
pobreza, les dio una instrucción escolar y de fe, fundó la Familia del Prado
con sacerdotes, hermanos y hermanas disponibles a llevarles la Buena Nueva. He
tenido así ocasión de reflexionar sobre las modalidades de cuidar y de ayudar a
los pobres de hoy, según las bienaventuranzas del Evangelio.
Y
reiteraba:
La mies
del Señor es mucha.
Hacen
falta obreros: Hacen falta sacerdotes. Hacen falta Santos.
Ha sido
una significativa peregrinación tras las huellas de los Santos.
"Por
donde los Santos pasan... Dios pasa con ellos".
Oracion compuesta por San Juan Maria Vianney
Invito visitar: SAN JUAN MARÍA VIANNEY (1786-1859) EL SANTO CURA DE ARS por Lamberto de Echeverría
En brevísimas y sencillas palabras, llenas de
contenido (en cada frase descubrimos una etapa) Gian Franco Svidercoschi,
en un pequeño libro que es un tesoro titulado Historia de Karol,
nos cuenta parte de la vida de Karol Wojtyla, sacerdote y obispo.
“Si era verdad que habría preferido desempeñar su sacerdocio de otra manera, en una parroquia, en estrecho contacto con los problemas concretos de la gente. Pero así también estaba bien. Seguiría enseñando, escribiendo libros. Y conservaría un espacio pastoral propio manteniendo su relación con los universitarios y con las familias.
Un día de julio, le llegó un telegrama. Quién sabía como, habían logrado localizarlo en los lagos de Masuria, donde practicaba el piragüismo con un grupo de amigos. Y aquel telegrama removió todas sus seguridades. Querían hacerle obispo. Y tenía que dirigirse inmediatamente a Varsovia, con el cardenal Wyszynski.
De entrada, no le agradó lo más mínimo. Entre
otras cosas, porque no había tenido ninguna noticia previa. O mejor, porque
solo sabía que le habían destinado a la carrera universitaria y que su nombre
nunca había sido incluido en la lista de los candidatos al episcopado. Y
entonces, ¿qué había pasado?
Queridos
amigos, también hoy creer en Jesús, seguir a Jesús siguiendo las huellas de
Pedro, de Tomás, de los primeros Apóstoles y testigos, conlleva una opción por
Él y, no pocas veces, es como un nuevo martirio: el martirio de
quien, hoy como ayer, es llamado a ir contra corriente para seguir al divino
Maestro, para seguir “al Cordero a dondequiera que vaya” (Ap 14,4).
[…]
Quizás a
vosotros no se os pedirá la sangre, pero sí ciertamente la fidelidad a Cristo.
Una fidelidad que se ha de vivir en las situaciones de cada día. Estoy pensando
en los novios y su dificultad de vivir, en el mundo de hoy, la pureza antes del
matrimonio. Pienso también en los matrimonios jóvenes y en las pruebas a las
que se expone su compromiso de mutua fidelidad.
Pienso,
asimismo, en las relaciones entre amigos y en la tentación de deslealtad que
puede darse entre ellos. Estoy pensando también en el que ha empezado un camino
de especial consagración y en las dificultades que a veces tiene que afrontar
para perseverar en su entrega a Dios y a los hermanos. Me refiero igualmente al
que quiere vivir unas relaciones de solidaridad y de amor en un mundo donde
únicamente parece valer la lógica del provecho y del interés personal o de
grupo. Asímismo, pienso en el que trabaja por la paz y ve nacer y estallar
nuevos focos de guerra en diversas partes del mundo; también en quien actúa en
favor de la libertad del hombre y lo ve aún esclavo de sí mismo y de los demás;
pienso en el que lucha por el amor y el respeto a la vida humana y ha de
asistir frecuentemente a atentados contra la misma y contra el respeto que se
le debe.
[…]
¿es
difícil creer en un mundo así? En el año 2000, ¿es difícil creer? Sí,
es difícil. No hay que ocultarlo. Es difícil, pero con la ayuda de la
gracia es posible, como Jesús dijo a Pedro: “No te ha revelado esto la carne ni
la sangre, sino mi Padre que está en los cielos” (Mt 16,17).
Esta tarde
os entregaré el Evangelio. Es el regalo
que el Papa os deja en esta vigilia inolvidable. La palabra que contiene es la
palabra de Jesús. Si la escucháis en silencio, en oración, dejándoos ayudar por
el sabio consejo de vuestros sacerdotes y educadores con el fin de comprenderla
para vuestra vida, entonces encontraréis a Cristo y lo seguiréis, entregando
día a día la vida por Él.
En
realidad, es a Jesús a quien buscáis cuando soñáis la felicidad; es Él quien os
espera cuando no os satisface nada de lo que encontráis; es Él la belleza que
tanto os atrae; es Él quien os provoca con esa sed de radicalidad que no os
permite dejaros llevar del conformismo; es Él quien os empuja a dejar las
máscaras que falsean la vida; es Él quien os lee en el corazón las decisiones
más auténticas que otros querrían sofocar. Es Jesús el que suscita en vosotros
el deseo de hacer de vuestra vida algo grande, la voluntad de seguir un ideal,
el rechazo a dejaros atrapar por la mediocridad, la valentía de comprometeros
con humildad y perseverancia para mejoraros a vosotros mismos y a la sociedad,
haciéndola más humana y fraterna.
[…]
En la
lucha contra el pecado no estáis solos: ¡muchos como vosotros luchan y
con la gracia del Señor vencen!
6.
Queridos amigos, en vosotros veo a los “centinelas de la mañana” (cf. Is 21,11-12)
en este amanecer del tercer milenio. A lo largo del siglo que termina, jóvenes
como vosotros eran convocados en reuniones masivas para aprender a odiar, eran
enviados para combatir los unos contra los otros. Los diversos
mesianismos secularizados, que han intentado sustituir la esperanza cristiana,
se han revelado después como verdaderos y propios infiernos. Hoy estáis
reunidos aquí para afirmar que en el nuevo siglo no os prestaréis a ser
instrumentos de violencia y destrucción; defenderéis la paz, incluso a costa de
vuestra vida si fuera necesario. No os conformaréis con un mundo en el que
otros seres humanos mueren de hambre, son analfabetos, están sin trabajo.
Defenderéis la vida en cada momento de su desarrollo terreno; os esforzaréis
con todas vuestras energías en hacer que esta tierra sea cada vez más habitable
para todos.
[…]
diciendo “sí” a Cristo
decís “sí” a todos vuestros ideales más nobles. Le pido que
reine en vuestros corazones y en la humanidad del nuevo siglo y milenio.
No tengáis
miedo de entregaros a El. El os guiara os dará la fuerza para seguirlo todos los
días y en cada situación.
Que María
Santísima, la Virgen que dijo “sí” a Dios durante toda su
vida, que los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y todos los Santos y Santas que
han marcado el camino de la Iglesia a través de los siglos, os conserven
siempre en este santo propósito.
Juan PabloII XV Jornada Mundial de la Juventud Vigilia de oración – Tor Vergata, 19 deagosto de 2000
La
principal fuente para la vida de Benito son los Cuatro Libros de Diálogos que
el Papa Gregorio Magno escribió en 593/594 d.C. El Libro Segundo está dedicado
por completo a Benito, mostrando su viaje espiritual personal y retratándolo
como un gran asceta, un líder profético de monjes y fundador de monasterios,
como autor de una regla y hacedor de milagros. El texto se sitúa en una
tradición de escritos hagiográficos y está más interesado en hechos
espirituales que en detalles biográficos. Se hace especial hincapié en escenas
que se hacen eco de las de grandes figuras bíblicas, especialmente de los
profetas Elías y Eliseo.
El esquema general de la vida de Benito, tal como lo presenta el Papa Gregorio, se ha enriquecido posteriormente con detalles tomados de las tradiciones locales y con conjeturas fundamentadas sobre fechas que se han convertido en parte de una cronología tradicional aceptada: Benito y su hermana gemela Escolástica nacieron en una familia noble cristiana en Nursia (la actual Norcia), en el año 480 d.C. Benito fue a Roma para sus estudios. Se cansó de la vida en Roma, al haber encontrado la vida de sus compañeros disoluta e inmoral, y a sus maestros no cristianos y corruptos. Esto le llevó a abandonar sus estudios en Roma para seguir una vida espiritual. Dejó la ciudad con su fiel nodriza familiar Cirila, que lo acompañó hasta Enfide (la actual Affile). Benito pasó un tiempo viviendo como ermitaño, en aislamiento espiritual en una cueva identificada posteriormente como el Sacro Speco en Subiaco. Los monjes de un monasterio cercano pidieron a Benito, que por entonces era un hombre santo muy conocido, que se convirtiera en su nuevo abad. Sin embargo, su insistencia en una disciplina monástica adecuada le enfrentó a la comunidad, que intentó envenenarlo. Benito escapó milagrosamente del daño y regresó a su cueva. Más tarde estableció 12 monasterios cerca de Subiaco y residió en el 13º como abad. Alrededor del año 529 d.C. dejó Subiaco con sus discípulos más devotos hacia Cassino y fundó un monasterio en la antigua acrópolis pagana de la colina que domina la ciudad. Aquí escribió la sumamente influyente Regla de los Monasterios y sirvió como primer abad del nuevo monasterio hasta su muerte el 21 de marzo, tradicionalmente considerado en 547. Le siguió poco después su hermana Escolástica, que, inusualmente, fue enterrada en la misma tumba.
Los
Diálogos del Papa Gregorio hicieron de Benito uno de los santos más populares
de la península italiana. Miles de monasterios que finalmente llegaron a seguir
su Regla también difundieron la veneración de este santo.
Según una tradición bien atestiguada, las reliquias de San Benito fueron trasladadas al monasterio de Fleury (Francia) en el año 672. Este traslado se celebra litúrgicamente el 11 de julio. El traslado de las reliquias se discute en Montecassino, sin embargo, donde, tras el bombardeo del monasterio durante la Segunda Guerra Mundial, se descubrió la tumba conjunta de Benito y su hermana, confirmando aparentemente el relato de sus entierros por el Papa Gregorio.
En 1947, el Papa Pío XII reconoció a San Benito como el «Padre de Europa». En 1964, el Papa Pablo VI lo declaró «Patrón de Europa». El Papa Juan Pablo II amplió el grupo de Patronos de Europa, añadiendo a Cirilo y Metodio en 1980, y a Catalina de Siena, Brígida de Suecia y Edith Stein en 2000.
La fiesta de San Benito se celebra generalmente el 11 de julio, pero los monasterios benedictinos también mantienen una celebración el 21 de marzo.
(reposteo de un post
del 9 de noviembre 2009)
Años
antes de la efectiva caída del muro Juan Pablo II inmensamente preocupado por
Europa y “el estado de crisis en el que se encuentra, al asomarse al tercer
milenio de la era cristiana” en el magnifico discurso del Acto Europeo en Santiago de Compostela el 9 de noviembre de 1982 -
año santo “Xacobeo” al terminar su peregrinación por tierras españolas decía: “
“Ayer, este Continente exportó la guerra: hoy, le toca ser «artesano de paz».
Confío en que el mensaje de humanismo y de liberación, herencia de su historia
cristiana, pueda fecundar todavía a sus pueblos y siga resplandeciendo en el
mundo” y lanzaba aquel histórico grito a Europa “Vuelve
a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus
raíces.”
No lo puedo remediar me siguen saltando lagrimas de emoción al ver por TV o en videos los momentos de la “caída del muro”, es como volver a vivir el desborde de alegría rayando una sana locura humana que abrazada corría en ambas direcciones este-oeste y oeste-este en medio de risas y llantos y una fuerte dosis de incredulidad ante la sorpresa y un extraño no entender nada de los guardias petrificados - testigos mudos de aquel bullicio y algarabía a uno y a otro lado del humillante paredón.. Esa inmensa multitud cuyo sentir imagino imposible de describir traspasaba ahora corriendo sin obstrucciones, ni guardias, ni temores el histórico “muro” hacia uno y otro lado. Muro que ya había comenzado a caer mucho antes que se desplomara “en un mundo donde parece triunfar el mal, donde parece que a veces se ahoga la esperanza”
Tan solo dos meses antes de la caída del muro en su carta apostolica con ocasion del 50 aniversario del comienzo de la II guerra mundial el Papa hacía el famoso Llamamiento a Europa “¡Sí, Europa, todos te miran, conscientes de que siempre tienes algo que decir, después del naufragio de aquellos años de fuego: la verdadera civilización no está en la fuerza, sino que es fruto de la victoria sobre nosotros mismos, sobre las potencias de la injusticia, del egoísmo y del odio, que pueden llegar a desfigurar al hombre!”
Ahora està en nosotros seguir derribando muros. “Que la condena común y sincera del nazismo, al igual que la del comunismo ateo, nos impulse a todos al compromiso de construir en el perdón la reconciliación y la paz.”… “nada puede mejorar en el mundo, si no se supera el mal. Y el mal sólo puede superarse con el perdón" (Benedicto XVI)
Feliz dia de San Santiago Apóstol, patrono
de España, feliz dia España)