En las recientes Audiencias Generales el Papa Leon XIV ha
continuado recordándonos los documentos del Concilio Vaticano II; ahora le ha
tocado a la segunda de las cuatro Constituciones dogmaticas la Lumen
Gentium.
En la Audiencia del 18 de febrero titulada: El misterio de la Iglesia, sacramento de la Unión con Dios y de la unidad de todo el género humano
el Santo Padre nos recordaba que “El Concilio Vaticano II, a cuyos documentos estamos dedicando las
catequesis, cuando quiso describir la Iglesia se preocupó, ante todo, de
explicar de dónde proviene su origen. Para hacerlo, en la Constitución dogmática Lumen
gentium, aprobada el 21de noviembre de 1964, tomó de las
Cartas de San Pablo el término “misterio”. Eligiendo este vocablo no quiso
decir que la Iglesia es algo oscuro o incomprensible, como a veces comúnmente
se piensa cuando se escucha pronunciar la palabra “misterio”. Exactamente lo
contrario: de hecho, cuando San Pablo utiliza, sobre todo en la Carta a los
Efesios, esta palabra quiere indicar una realidad que antes estaba escondida y
que ahora ha sido revelada.”
En la segunda Audiencia acerca de la misma Constitución 2. La Iglesia, realidad visible y
espiritual nos invitaba a profundizar en la Constitución conciliar Lumen gentium, constitución dogmática sobre
la Iglesia. “En el primer capítulo, en el que se procura principalmente
responder a la pregunta sobre qué es la Iglesia, ésta es descrita como «una
realidad compleja» (n. 8). Ahora nos preguntamos: ¿en qué consiste tal complejidad?
Alguien podría responder que la Iglesia es compleja en cuanto que es
“complicada” y, por tanto, difícil de explicar; algún otro podría pensar que su
complejidad deriva del hecho de que es una institución que cuenta con dos mil
años de historia y con características diversas respecto a cualquier otra
agrupación social o religiosa. Sin embargo, en latín la palabra “compleja”
indica más bien la unión ordenada de aspectos o dimensiones diversos dentro de
una misma realidad. Por eso, la Lumen gentium puede
afirmar que la Iglesia es un organismo bien compaginado, en el que conviven la
dimensión humana y la divina sin separación y sin confusión, citando también al
Papa Benedicto XVI y su Discurso a los Obispos de Suiza, 9 de
noviembre de 2006). Y también la exhortación
apostólica Evangelii
gaudium del Papa Francisco.
En estas audiencias Generales el Papa Leon XIV exhorta a los fieles a no olvidarnos de la
riqueza de los documentos y las enseñanzas que nos fueran donados por la
magnitud del Concilio Vaticano II.
Para aquellos que desearan profundizar minuciosamente y en detalle la insondable tarea cumplida por los representantes de la Iglesia durante aquellos preparativos, encuentros y debates invito hacerlo echando al menos un vistazo a los recursos para investigadores Actas conciliares (Acta Synodalia) | Concilio Vaticano Se asombrarán.







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