Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

viernes, 20 de marzo de 2026

Magisterio de Juan Pablo II sobre el Sacramento de la Penitencia - Armando Bandera O.P.

 


(se trata de un estudio extenso y profundo -28 paginas en pdf - sobre el Sacramento de la Penitencia, basado en el Magisterio del Papa Juan Pablo II)

 Introduccion

 

Todo lo referente al sacramento de la penitencia constituye una verdadera prioridad en el magisterio de Juan Pablo II y en sus preocupaciones pastorales. Ya desde su primera encíclica presenta la Iglesia en estado de adviento, es decir, de prparación para iniciar su tercer milenio mediante una cada vez más profunda identificación con Cristo, sobre todo a través de los sacramentos de la eucaristía y de la penitencia. «La Iglesia del nuevo adviento -dice-, la Iglesia que se prepara continuamente a la nueva venida del Señor, debe ser la Iglesia de la eucaristía y de la penitencia. Sólo bajo este aspecto espiritual de su vitalidad y de su actividad es ésta la Iglesia de la misión divina, la Iglesia in statu missionis, tal como nos la ha mostrado el Concilio Vaticano 11»

 

 ¡La Iglesia de la eucaristía y de la penitencia! Ciertamente, no se trata de equiparar ambos sacramentos. Pero la expresión es bien significativa del empeño que Juan Pablo II quiere poner en revitalizar el sacramento del perdón.

 

El magisterio de Juan Pablo II sobre la penitencia forma ya un denso cuerpo de doctrina que la ilumina desde variadas perspectivas, a través de las cuales se descubren exigencias serias en orden a la práctica cristiana, pero sobre todo las inagotables riquezas que este sacramento produce en cada fiel y en la entera comunidad de la Iglesia. Aquí no· es posible tomar en consideración la totalidad de este magisterio. Por lo cual habré de limitarme a unos pocos puntos seleccionados sin ninguna pretensión sistemática. Doy preferencia al tema de la absolución colectiva, porque Juan Pablo II lo trata muy a menudo y porque creo que lo exige también la situación pastoral en que vivimos.

La primera parte del artículo elabora sobre los siguientes títulos: recomiendo, tal como sugiere el autor, analizar en detalle los puntos 5 y 6, sobre los cuales no se habla mucho y se conoce muy poco.

El contenido y sus títulos:

 

1 Conversión y sacramento de la penitencia

2 Confesión frecuente

3 Obligación de la confesión

4 Pecado mortal y pecado grave

5 La absolución colectiva

6 Fuera de circunstancias excepcionales, es válida la absolución colectiva?

 

La Sagrada Penitenciaría

La Congregación para la Doctrina de la Fe

El ardo paenitentiae

 

 

Pablo VI

Juan Pablo II

Un último principio de esclarecimiento

 

Conclusión

 

Cualquiera que sea la solución dada al problema de la validez o nulidad de las absoluciones colectivas impartidas fuera de circunstancias excepcionales, una cosa es absolutamente clara, a saber, que tales absoluciones son, por parte de quien las da, un pecado objetivamente grave o mortal. El criterio primario que rige toda esta cuestión no es ampliar la concesión de absoluciones colectivas, sino dejar a salvo el principio dogmático de la confesión individual e íntegra en el sentido propuesto por el Concilio de Trento, al que se remiten todos los documentos que tratan de la absolución colectiva. Esta absolución es siempre una excepción y, por lo mismo, no puede ser erigida en norma.

 

Fuentedel estudio completo

Si no funciona el enlace googlear : Armando Bandera: Magisterio de Juan Pablo II sobre el sacramento de la penitencia .

 

 

jueves, 19 de marzo de 2026

Karol Wojtyla: comunión de la palabra con la Palabra (2 de 2

 



En el verano de 1938 se instalan con su padre en Cracovia, “su” ciudad,  - en una segunda y vital etapa de su vida - para que el joven Karol estudie filología polaca en la Universidad Jaguellonica. Y en esta etapa no debemos olvidarnos de aquel sastre místico Jan Tyranowski cuya influencia  fortaleció su vida espiritual.

Karol se siente atraído por el estudio de la lengua misma, que lo llevaria a “ horizontes completamente nuevos, por no decir en el misterio mismo de la palabra” esa palabra que “antes de ser pronunciada en el escenario, vive en la historia del hombre como dimensión fundamental de su experiencia espiritual. En última instancia, remite al insondable misterio de Dios mismo” (Don y Misterio). 

“A propósito de los estudios, deseo subrayar – agregaba - que mi elección de la filología polaca estaba motivada por una clara predisposición hacia la literatura. Sin embargo, ya durante el primer año, atrajo mi atención el estudio de la lengua misma. Estudiábamos la gramática descriptiva del polaco moderno y al mismo tiempo la evolución histórica de la lengua, con un particular interés por el viejo tronco eslavo.”

 

Si se puede hablar de una primera vocación,  la de Karol Wojtyla fue la palabra hablada, la palabra viva  acompañada de la palabra escrita desde la temprana época de Wadowice en primeros textos que nunca fueron publicados,  (Krzysztof Dybciak)  pero que recuerdan sus compañeros. Prosiguió escribiendo durante sus estudios en Cracovia;  en 1939 completo un volumen de poesía titulado El Libro Eslavo, sus primeros trabajos literarios conocidos poseen fuerte tenor patriótico. “De su correspondencia con Kotlarczyk extraemos  su admiración por los poetas románticos polacos, la filosofía de Cyprian Kamil Norwid, la poesía de Jan Kasprowicz, y el teatro de Stanislaw Wyspianski.  Su primer trabajo literario publicado fue Canción sobre al Dios oculto que apareció en 1946.  Los escritos de Wojtyla muestran la búsqueda insistente de sintetizar los multiples tipos de comunicación interhumana.  A partir de 1956  los problemas presentados en su poesía se amplían.  Es la época de su La canteraLa Iglesia”.  


 

 “Muchos de sus sermones – agrega Dybciak en su epílogo a la edición bilingüe de poesías publicada por Wydawnictvo Literackie - “han encontrado un lugar importante dentro de la literatura polaca y quizás dentro de la historia polaca.”  Recordemos sus homilías de Nowa Huta, las homilías de Navidad, de Corpus Christi, sus homilías en defensa de los derechos  de los ciudadanos, por la libertad, la dignidad del hombre (tema que luego sería el corazón de su primera encíclica Redemptor Hominis.   El estudio y el análisis de su palabra escrita promete ser  demandante y largo y si  agregamos sus clases en la Universidad Católica de Lublin que exigen cierta preparación.  (Invito leer  Lafilosofía personalista de Karol Wojtyla de Juan Manuel Burgos)    nos encontramos ante una lectura nada fácil,  como nos anticipa Burgos.

 “El redescubrir la palabra a través de los estudios literarios y lingüísticos, me acercaba al misterio de la Palabra, de esa Palabra a la cual nos referimos cada día en la oración del Ángelus: ''La Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros'' (Jn 1, 14). Comprendí más tarde que los estudios de filología polaca preparaban en mí el terreno para otro tipo de intereses y de estudios. Predisponían mi ánimo para acercarme a la filosofía y a la teología. “(Don y Misterio)   

Cito aquí solo dos textos de su obra literaria, dos momentos de una misma llamada (con toda una vida de por medio):

El primero un “comienzo” El Magnificat escrito en primavera-verano de 1939.   Un esbozo de su devoción mariana, un canto de gloria, de gracias, de bendiciones de un “servidor orante”  “joven roca sobre el Tatra inclinada” ansioso que su patria se transforme en una “abierta sementera” (la futura chispa de la Divina Misericordia?)  

El segundo: un “legado”  El triptico romano escrito ya desde la sede de Pedro.   “Un sorprendente poemario que a Karol Wojtyla se le ha escapado del alma – ¡a sus 82 años y bajo la blanca túnica de Sumo Pontífice!”   

El primero la expresión de una vocación incipiente? que algunos llaman tardía ? No lo sabremos pues el mismo Juan Pablo II al hablar de ella nos dice: “En los comienzos….¡El misterio! ¿Cuál es la historia de mi vocación sacerdotal? La conoce sobre todo Dios.”

Al elegir el lugar para celebrar sus primeras Misas no lo duda: la cripta de San Leonardo en la catedral de Wawel porque “Quería destacar mi particular vínculo espiritual con la historia de Polonia, de la cual la colina del Wawel representa casi una síntesis emblemática.”  

Pero no sólo eso. Había, en esa elección, una especial dimensión teológica.

“Como he dicho, fui ordenado el día anterior, en la Solemnidad de Todos los Santos, cuando la Iglesia expresa litúrgicamente la verdad de la Comunión de los Santos -Communio Sanctorum-. Los Santos son aquellos que, habiendo acogido en la fe el misterio pascual de Cristo, esperan ahora la resurrección final.  También las personas, cuyos restos reposan en los sarcófagos de la catedral del Wawel, esperan allí la resurrección. Toda la catedral parece repetir las palabras del Símbolo de los Apóstoles: "Creo en la resurrección de los muertos y en la vida eterna''. Esta verdad de fe ilumina la historia de las Naciones. Aquellas personas son como "los grandes espíritus" que guían la Nación a través de los siglos. No se encuentran allí solamente soberanos junto con sus esposas, u obispos y cardenales; también hay poetas, grandes maestros de la palabra, que han tenido una importancia enorme para mi formación cristiana y patriótica.”

En Piekary decía: “La fe es la Palabra de Dios Viviente hablada al hombre. Eso es todo? No, es solo la fuente. La fe es la respuesta del hombre viviente dada al Dios viviente;  con la mente, con el corazón, con la vida entera. El hombre viviente responde al Dios viviente en la fe….La Fe comienza en la Palabra de Dios y se expresa en la palabra del hombre.” (Karol Wojtyla en Piekary) 

Hay diversas maneras  para analizar exhaustiva y profundamente la rica herencia escrita y de vida de Karol Wojtyla/Juan Pablo II, pero en  ningún caso deberán  omitirse los comienzos mismos en su natal Wadowice.    El mismo lo decía durante su visita de 1999  “aquí, en esta ciudad de Wadowice, comenzó todo para mí: la vida, la escuela, los estudios, el teatro... y el sacerdocio.

 

Invito consultar en el sitio de la Santa Sede:

Breve biografía

Pre pontificado 

Pontificado  

 

A partir de allí los caminos y recursos que se abren son múltiples,  variados, extensos…..  


Karol Wojtyla: comunión de la palabra con la Palabra (1 de 2)

 


Si le preguntáramos a Karol Wojtyla en qué preciso momento de su vida la “palabra” se encontró con la “Palabra” quizás no pudiera respondernos con exactitud y con una profunda mirada de asombro nos haría comprender que de alguna manera para él siempre estuvieron íntimamente ligadas en la vida diaria, en la oración…...

Y sin embargo, si insistiéramos en los detalles…. cuándo se había producido ese especial  “punto de fusión”, esa comunión   - si la hubo - seguramente nos invitaría recordar momentos lejanos, pero siempre vivos, de su infancia en Wadowice, testigo de sus primeros pasos, sus primeras palabras y «las primeras inclinaciones»,  su “seminario doméstico” sobre la calle Koscielna,   desde cuya ventana  “veía la meridiana y el lema: «El tiempo huye, la eternidad espera» sobre el muro lateral de la iglesia parroquial, a un “salto” nomás de su ventana en la casa paterna;  a sus padres Emilia y Karol– especialmente a su padre – quien quedo a cargo de los hijos después de la muerte de su madre y a su hermano si bien 14 años mayor que Karol;   al profesor de religión, el padre Edward Zacher;   al capellán   Figlewicz, maestro de catequesis, confesor y más tarde su director espiritual. (a quien volvió a encontrar en Cracovia),  a sus compañeros de escuela (por quienes nos enteramos como Karol de a momentos se escapaba para rezar de rodillas al ejemplo de su padre) …. a la visita del cardenal Sapieha y a sus sabias y proféticas palabras….a  Mieczyslaw Kotlarczyk,  creador del «teatro de la palabra»”,   ese profesor de literatura polaca que soñaba con sacar adelante un teatro de la palabra interior,  con quien Karol compartió su pasión por el teatro en Wadowice y después en Cracovia. Un “teatro diferente, más escuchado que visto como espectáculo, un teatro de la palabra”, “limitando la escenografía al máximo y centrando su arte en la palabra”.

 


Uno tras otro fueron momentos y personas que iban formando un inusual mosaico de múltiples facetas que generaron en Karol su fascinación por la palabra,  una palabra viva, un espacio que el joven custodiaba celosa y respetuosamente,  sin tener  conciencia quizás de  la riqueza y la amplitud del extraordinario don que poseía y que el gozaba enormemente.

Vivia aquella etapa de su vida “cuando la vocación sacerdotal no estaba aún madura” , período en que “estaba fascinado sobre todo por la literatura, en particular por la dramática, y por el teatro”, el “teatro de la palabra viva”. (Don y Misterio), palabra viva que había tomado forma en Wadowice. Ese mismo amor por el teatro lo llevaría mas tarde a una encrucijada, también a algunas incomprensiones de parte de sus compañeros quienes viendo las extraordinarias dotes de Karol-actor no lograban comprender su decisión de optar por otro camino impregnado de la Palabra. 

Años más tarde el mismo Juan Pablo II admite en Don y Misterio que “aquella experiencia teatral  ha quedado profundamente grabada en mi espíritu, a pesar de que en un cierto momento de mi vida me di cuenta que, en realidad, no era esa mi vocación”. 

“El teatro para Wojtyla no es una mera escenificación superficial de alguna historia sino es un lugar privilegiado en el que la vida se vuelve palabra y la palabra se vuelve vida.” (Guerra-Lopez) 

Palabra viva que se fue transformando en misterio...

 

San José hombre de la elección divina

 

(La audiencia del miércoles 19 de marzo se desarrolló en dos fases: la primera en la basílica de San Pedro, donde el Papa habló a los jóvenes, y la segunda en el Sala Pablo VI, donde pronunció su catequesis)

«El 19 de marzo es la solemnidad de San José, el esposo de María Santísima, Madre de Cristo (…).

La meditación de hoy nos prepara a la oración, a fin de que, reconociendo las grandes obras de Dios en aquel a quien confió sus misterios, busquemos en nuestra vida personal el reflejo vivo de estas obras para cumplirlas con la fidelidad, la humildad y la nobleza de corazón que fueron propias de San José.

“José, hijo de David, no temas recibir a María tu esposa, pues lo concebido en ella es obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mt 1, 20-21).   Encontramos estas palabras en el capítulo primero del Evangelio según Mateo. Ellas –sobre todo en la segunda parte– son muy semejantes a las que escuchó Miriam, esto es, María, en el momento de la Anunciación [..] La descripción de la Anunciación se encuentra en el Evangelio según Lucas. Seguidamente Mateo hace notar de nuevo que, después de las nupcias de María con José, “antes de que viviesen juntos, se halló haber concebido María del Espíritu Santo” (Mt 1, 18). Así, pues, se realizó en María el misterio que había tenido su comienzo en el momento de la Anunciación, en el momento en que la Virgen respondió a las palabras de Gabriel: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra” (Lc 1, 38). 

A medida que el misterio de la maternidad de María se revelaba a la conciencia de José, él, “siendo justo; no quiso denunciarla y resolvió repudiarla en secreto” (Mt 1, 19). Así dice a continuación la descripción de Mateo.  Y precisamente entonces, José, esposo de María y ya su marido ante la ley, recibe su anunciación personal. Oye durante la noche las palabras que hemos citado antes, las palabras que son explicación y al mismo tiempo invitación de parte de Dios: “No temas recibir a María” (Mt 1, 20).  Dios confía a José el misterio cuyo cumplimiento habían esperado desde hacía muchas generaciones la estirpe de David y toda la casa de Israel, y le confía, a la vez, todo aquello de lo que depende la realización de este misterio en la historia del Pueblo de Dios. Desde el momento en que estas palabras llegaron a su conciencia, José se convierte en el hombre de la elección divina, el hombre de una particular confianza. Se define su puesto en la historia de la salvación. José entra en este puesto con la sencillez y humildad en las que se manifiesta la profundidad espiritual del hombre.

 (…). “Al despertar José de su sueño –leemos en Mateo–, hizo como el ángel del Señor le había mandado” (Mt 1, 24). En estas pocas palabras está todo. Toda la decisión de la vida de José y la plena característica de su santidad. Hizo. José, al que conocemos por el Evangelio, es hombre de acción. José es hombre de trabajo. El Evangelio no ha conservado ninguna palabra suya; en cambio ha descrito sus acciones: acciones sencillas, cotidianas, que tienen a la vez el significado límpido para la realización de la promesa divina en la historia del hombre; obras llenas de la profundidad espiritual y de la sencillez madura (…). .

La meditación sobre su vida y sus obras, tan profundamente ocultas en el misterio de Cristo y, a la vez, tan sencillas y límpidas, ayude a todos a encontrar el justo valor y la belleza de la vocación de la que cada una de las familias humanas saca su fuerza espiritual y su santidad».

San Juan Pablo II, Audiencia general 19-3-1980

 

martes, 17 de marzo de 2026

Adiós a Habermas, filósofo del diálogo con Ratzinger entre fe y razón

 


El filósofo alemán Jürgen Habermas, uno de los pensadores europeos más influyentes del siglo XX, falleció a los 96 años. Teórico de la acción comunicativa y la democracia deliberativa, reflexionó sobre el papel del lenguaje y la racionalidad en la vida pública. Su diálogo con el entonces cardenal Joseph Ratzinger sobre la relación entre religión y modernidad fue célebre.

En una época marcada por el conflicto, las divisiones culturales y la crisis de la democracia, Jürgen Habermas —fallecido el 14 de marzo de 2026 en Starnberg, cerca de Múnich, a los 96 años— dedicó su vida a defender una convicción sencilla pero radical: la convivencia humana solo puede sostenerse mediante el diálogo. Filósofo del lenguaje y de la democracia deliberativa, influyó en el pensamiento europeo durante más de medio siglo. En los últimos años, su trayectoria se cruzó con la del teólogo Joseph Ratzinger en uno de los debates más importantes sobre la relación entre fe y razón en la sociedad contemporánea.

Nacido en Düsseldorf en 1929, Habermas fue uno de los más grandes filósofos, sociólogos y politólogos del siglo XX, discípulo de Adorno y Horkheimer, exponente de la Escuela de Frankfurt y autor de la famosa teoría de la "acción comunicativa", que influyó en el debate filosófico, político y jurídico europeo durante décadas.

Desde muy joven, Habermas mostró interés por el lenguaje. Esto no se debía únicamente a sus aspiraciones intelectuales: una fisura palatina, que padeció de niño, le dificultaba hablar. El lenguaje se convirtió así también en una herramienta de redención personal y una afirmación de la dignidad de la comunicación humana.

Tras estudiar en Bonn, Gotinga y Zúrich, se graduó en 1954 con una tesis sobre Schelling y comenzó a colaborar con la Escuela de Frankfurt, trabajando como asistente de Adorno. Profesor en Heidelberg y Frankfurt, y posteriormente director del Instituto Max Planck en Starnberg, fue una de las figuras centrales de la filosofía alemana entre las décadas de 1960 y 1990. Miembro de la segunda generación de la Escuela de Frankfurt, renovó su enfoque marxista, transformándolo en una teoría de la racionalidad y la comunicación orientada hacia la democracia deliberativa.

Su obra más conocida, La teoría de la acción comunicativa, propone que la racionalidad surge no de la imposición ni del poder, sino del diálogo entre interlocutores libres e iguales. De ahí proviene su «ética del discurso»: una norma es justa si puede ser aceptada por todos los implicados mediante un intercambio libre. Por lo tanto, el fundamento de la convivencia civil no reside en la tradición ni en la revelación, sino en el consenso argumentado racionalmente.

Este proyecto representa uno de los intentos más ambiciosos de la filosofía contemporánea por dotar a la modernidad de un fundamento normativo tras la crisis de la metafísica tradicional. Sin embargo, es precisamente aquí donde surgen algunas de sus limitaciones. La confianza en el proceso racional del diálogo se muestra hoy más frágil ante las tensiones del siglo XXI: guerras, el resurgimiento del nacionalismo, fracturas culturales y religiosas, pero también los desafíos que plantean la biotecnología y la inteligencia artificial. La racionalidad comunicativa parece capaz de regular los conflictos, pero no siempre de generar las profundas motivaciones morales que las sociedades requieren.

Su imagen pública también ha sido controvertida. En ocasiones, Habermas apoyó intervenciones militares occidentales justificadas en nombre de los derechos humanos, como el bombardeo de Serbia por la OTAN en 1999 o algunas intervenciones militares occidentales después del 11-S, lo que le valió críticas de quienes veían tales posturas como un conflicto con su ideal de diálogo racional.

Diálogo con Ratzinger sobre fe, razón y secularización.

A pesar de su formación laica y aconfesional, en las últimas décadas Habermas ha dedicado considerable atención a la relación entre fe y razón. Su diálogo con Joseph Ratzinger es emblemático. El 19 de enero de 2004, el cardenal —entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y futuro papa Benedicto XVI— se reunió con él en la Academia Católica de Baviera para un debate público que posteriormente se recopiló en el libro Dialéctica de la secularización: Sobre la razón y la religión.




En el centro del debate se encontraba una cuestión crucial: ¿puede la democracia moderna ignorar por completo la religión, o se apoya en sus recursos morales? Habermas y Ratzinger coincidieron en un punto: la fe no es meramente un residuo privado, sino que puede generar motivaciones éticas y un sentido de los límites. Sin embargo, diferían en sus premisas. El filósofo partía del Estado constitucional democrático y del principio de la justificación racional de las normas; el teólogo, de la revelación cristiana, en la que la razón se considera luz divina y la fe, su guía.

El diálogo reveló puntos en común. Ambos rechazaron el relativismo moral absoluto y el fundamentalismo religioso. Asimismo, enfatizaron la necesidad de una «purificación mutua»: la fe debe aceptar la crítica racional para evitar desviaciones ideológicas, mientras que la razón debe reconocer que no todo puede reducirse a la tecnología o la lógica instrumental. Por lo tanto, la religión puede desempeñar un papel público, siempre que sea capaz de traducir su contenido a un lenguaje comprensible para todos los ciudadanos.

Desde esta perspectiva surge la idea de una sociedad "postsecular": una realidad que no regresa a una Europa confesional, sino que reconoce que la religión continúa ofreciendo símbolos, narrativas y motivaciones morales que la racionalidad secular por sí sola se esfuerza por producir.

Las reflexiones de ambos pensadores se centraron principalmente en el futuro de Europa. Habermas y Ratzinger coincidieron en defender la democracia liberal, pero criticaron su potencial deriva tecnocrática y la reducción de la sociedad a un mercado de intereses. En este contexto, la fe, sin reivindicar privilegios políticos, puede contribuir a devolver la sustancia ética a la vida pública, haciendo hincapié en el valor del individuo, los derechos fundamentales y la justicia social.

Ante las crisis democráticas actuales, el auge del populismo y las tensiones culturales, su diálogo sigue siendo sorprendentemente relevante hoy en día. La «postsecularidad» que vislumbraron Habermas y Ratzinger exige una cultura política más madura: capaz de distinguir entre secularismo y nihilismo, entre identidad abierta y cierre ideológico, entre una fe que dialoga y una religión que reclama poder.

La muerte de Habermas marca, pues, el fin de una gran era del pensamiento europeo. Pero el diálogo que inició con Ratzinger sigue siendo un punto de referencia para quienes conciben Europa no solo como un mercado o una institución administrativa, sino como un proyecto cultural y moral fundado en el diálogo entre la razón, el pluralismo y la responsabilidad histórica.

 

Fuente: FabioColagrande - Vatican News. (Me he permitido copiar el texto completo)

 

 

 

 

viernes, 13 de marzo de 2026

Oriente Medio «cuna» de un designio universal de salvación en el amor - Benedicto XVI

 


(...) Es el misterio de la universalidad de la salvación y al mismo tiempo de su vínculo necesario con la mediación histórica de Jesucristo, precedida por la del pueblo de Israel y prolongada por la de la Iglesia. Dios es amor y quiere que todos los hombres participen de su vida; para realizar este designio él, que es uno y trino, crea en el mundo un misterio de comunión humano y divino, histórico y trascendente: lo crea con el «método» —por decirlo así— de la alianza, vinculándose con amor fiel e interminable a los hombres, formando un pueblo santo que se convierta en una bendición para todas las familias de la tierra (cf. Gn 12, 3). Se revela así como el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob (cf. Ex 3, 6), que quiere llevar a su pueblo a la «tierra» de la libertad y de la paz. Esta «tierra» no es de este mundo; todo el designio divino sobrepasa a la historia, pero el Señor lo quiere construir con los hombres, por los hombres y en los hombres, a partir de las coordenadas de espacio y tiempo en las que ellos viven y que él mismo ha dado.

De dichas coordenadas forma parte, con su especificidad, lo que nosotros llamamos «Oriente Medio». Dios también ve esta región del mundo desde una perspectiva distinta, podríamos decir «desde lo alto»: es la tierra de Abraham, de Isaac y de Jacob; la tierra del éxodo y del regreso del exilio; la tierra del templo y de los profetas; la tierra en la que el Hijo Unigénito nació de María, donde vivió, murió y resucitó; la cuna de la Iglesia, constituida para llevar el Evangelio de Cristo hasta los confines del mundo. Y también nosotros, como creyentes, miramos a Oriente Medio con esta mirada, desde el punto de vista de la historia de la salvación. Es la perspectiva interior que me ha guiado en los viajes apostólicos a TurquíaTierra Santa —Jordania, Israel, Palestina— y Chipre, donde he podido conocer de cerca las alegrías y las preocupaciones de las comunidades cristianas. Por eso también he acogido de buen grado la propuesta de los patriarcas y obispos de convocar una Asamblea sinodal para reflexionar juntos, a la luz de las Sagradas Escrituras y de la Tradición de la Iglesia, sobre el presente y el futuro de los fieles y las poblaciones de Oriente Medio.

Mirar esa parte del mundo desde la perspectiva de Dios significa reconocer en ella la «cuna» de un designio universal de salvación en el amor, un misterio de comunión que se cumple en la libertad y, por tanto, pide a los hombres una respuesta. Abraham, los profetas, la Virgen María son los protagonistas de esta respuesta, que tiene su último cumplimiento en Jesucristo, hijo de esa misma tierra, pero que bajó del cielo. De él, de su corazón y de su Espíritu, nació la Iglesia, que es peregrina en este mundo, pero que le pertenece. La Iglesia está constituida para ser, en medio de los hombres, signo e instrumento del único y universal proyecto salvífico de Dios; cumple esta misión sencillamente siendo ella misma, es decir, «comunión y testimonio», como reza el tema de la Asamblea sinodal que se abre hoy, y que hace referencia a la célebre definición que da san Lucas de la primera comunidad cristiana: «La multitud de los creyentes no tenía sino un solo corazón y una sola alma» (Hch 4, 32). Sin comunión no puede haber testimonio: el gran testimonio es precisamente la vida de comunión. Lo dijo claramente Jesús: «En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros» (Jn 13, 35). Esta comunión es la vida misma de Dios que se comunica en el Espíritu Santo, mediante Jesucristo. Es, por tanto, un don, no algo que ante todo tenemos que construir con nuestras fuerzas. Y es precisamente por esto por lo que interpela nuestra libertad y espera nuestra respuesta: la comunión nos pide siempre la conversión, como don que debe ser acogido y cumplido cada vez mejor. Los primeros cristianos, en Jerusalén, eran pocos. Nadie habría podido imaginarse lo que ocurrió después. Y la Iglesia vive siempre de esa misma fuerza que la hizo ponerse en marcha y crecer. Pentecostés es el acontecimiento originario, pero también es un dinamismo permanente, y el Sínodo de los obispos es un momento privilegiado en el que se puede renovar en el camino de la Iglesia la gracia de Pentecostés, a fin de que la Buena Nueva sea anunciada con franqueza y pueda ser acogida por todas las gentes.

(de laHomilia del Papa Benedicto XVI en la celebración eucarística con ocasión de laapertura de la Asamblea Especial para Oriente Medio del Sínodo de los Obispos –10 de octubre de 2010)

Líbano - Cristianos y musulmanes en un mismo mundo - reposteo de una entrevista realizada en septiembre 2012

 


Líbano (12 y final) Entrevista exclusiva para este blog - Cristianos y musulmanes en un mismo mundo  - reposteo de  una entrevista realizada en septiembre 2012

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Entrevista exclusiva para este blog - Cristianos y musulmanes en un mismo mundo

 

Ha sido para mí un privilegio poder entrevistar electrónicamente a Abdallah, un católico libanés que vive en Beirut, que gentilmente respondió a mis preguntas.  Conociendo tan poco de nuestros hermanos orientales, sus vidas y sus luchas,  creí oportuno plantear algunas preguntas básicas acerca de su patria, de la sociedad libanesa y la visita del Santo Padre Benedicto XVI.  Agradezco de corazón a Abdallah, que me escribe que fue emocionante poder participar de la Misa del Papa y sentirse bendecido al verlo pasar tan cerquita de él. Mil gracias Abdallah y que Dios te bendiga a ti, a tu familia y a tu patria.

 

Introducción

La historia de la República del Líbano es antiquísima (7000 AC?) una historia multicultural, con un país que comenzó a crecer con la llegada de los fenicios 2000 años AC. El Líbano es un país relativamente pequeño (algo menos de 4 millones de habitantes) con características significativas en cuanto a educación (bajo analfabetismo) y una participación decididamente activa en organizaciones internacionales.

 Entrevista

Mi pregunta:La independencia del Líbano fue reconocida oficialmente en 1943 y los franceses se retiraron del país en 1946.  Pasados unos pocos años ya debieron ustedes enfrentar una guerra civil en 1958.  Las causas de este conflicto fueron internas o externas?

Abdallah: El origen de este conflicto (y similarmente el de 1975/1990)  fue tanto interno como externo. La comunidad musulmana y la cristiana del Libano a menudo sienten que tanto su lealtad como sus orígenes, van mucho más allá de las fronteras del país. Para los musulmanes las políticas intereses e influencias de los países árabes en la península árabe, norte de Africa  y el mundo árabe en general, como así también en Irán son prioritarios.  Además la causa palestina constituye para ellos un tema crucial y fundamental.  Para los cristianos que pueden sentirse aislados religiosa y culturalmente en una región  mayoritariamente musulmana,  consideran sus lazos al mundo occidental como una suerte de salvavidas que los conecta al mundo más afin a sus  creencias y costumbres. Estas quebraduras entre ambas comunidades a menudo derivan en diferencias políticas internas y producen conflictos internos como la crisis de 1958 y la guerra civil libanesa que estalló en 1975.

En el dia a dia como acepta y vive el multiculturalismo la sociedad libanesa en general? (lenguas, grupos étnicos y religiosos diversos)  Conviven pacíficamente cristianos y musulmanes? Y en cuanto a palestinos e israelíes?

Es una pregunta un tanto difícil de responder,  pues históricamente  el Líbano en realidad no ha  demostrado ser capaz de  poner el multiculturalismo en práctica. No obstante, en el día a día la sociedad multicultural del Líbano es el corazón palpitante de la nación.  Todo indica que de hecho son muchas las lenguas,  religiones y orígenes étnicos aceptados y practicados en el territorio de un país pequeño.   El sistema político libanes mismo es como una faceta de esta sociedad multicultural  - alguien podría objetar que esto es más bien un obstáculo.    Pero en la historia del país los peligros al acecho, amenazas y a menudo crisis aparentes surgen de esta dificultad de imponer un enfoque multicultural en una sociedad  dividida en múltiples niveles.  Las comunidades musulmanas y cristianas, como asimismo la población palestina del Líbano han coexistido pacíficamente desde el fin de la guerra civil en 1990, pero tal como ya mencionara, las divisiones son profundas y serias y cualquier crisis mayor podría afectar el delicado equilibrio de la sociedad libanesa.   Además el hecho de que a veces las relaciones  entre comunidades tanto a nivel individual como comunitario son limitadas no facilita las cosas.

La diáspora libanesa, como toda otra diáspora, fue una dura prueba para el Líbano.  Como respondió la sociedad en general a esta nueva composición del país, con tantos libaneses emigrados  y nuevos inmigrados de países vecinos?

El Líbano está acostumbrado a olas de emigración que han plagado el país en todo  momento crítico de la historia. Durante la primera guerra mundial una gran cantidad de ciudadanos buscaron refugio en las Américas, Europa y Australia.  Lo  mismo ocurrió durante los 70 y los 80 del siglo pasado.  Estos movimientos afectaron enormemente la composición demográfica del país causando temor particularmente entre los cristianos que sienten que van disminuyendo demográficamente, y consecuentemente la balanza política se va  inclinando a favor de los musulmanes.

Tu también habías emigrado y luego decidido regresar. Podemos preguntarte por la razón de tu vuelta?

Yo partí del Líbano hacia Gran Bretaña y viví allí casi 5 años antes de decidirme a regresar a comienzos de este año.  Yo sabía entonces que mi estadía en Gran Bretaña seria temporaria porque mis padres viven en el Líbano y que en algún momento me necesitarían tener a su lado. Mi esposa es británica y una de las razones de haber dejado el Líbano era para comprender y vivenciar  la cultura y el origen de mi esposa.

El Líbano es un país con comunidades católicas de diferentes denominaciones.  De alguna manera todos están unidos? Cuáles son las diferencias? Todas unidas a Roma?  La Iglesia católica organiza reuniones ecuménicas con ogros grupos cristianos? Y con los musulmanes?

Lo que une a las comunidades católicas de diferentes denominaciones en el Líbano es justamente Roma misma. Roma es referencia y fuente. Las diferencias son mayormente litúrgicas y también tradicionales referidas a los orígenes de la iglesia cristiana oriental de estas denominaciones. Pero estas diferencias son mínimas comparadas con la importancia que estamos todos unidos a la Iglesia Universal. Hay muchas actividades ecuménicas en el Líbano, pero yo diría que no son significativas y están menos dirigidas hacia las relaciones cristiano-musulmanas comparadas con las relaciones entre cristianos  especialmente entre católicos y cristianos ortodoxos.

El Papa Benedicto visito el Líbano en momentos muy delicados y su llamado a la paz ha sido uno de sus mensajes más fuertes.  Crees que este sincero deseo de paz y reconciliación puede llegar a algún tipo de compromiso en la región en un futuro cercano?

Es difícil de predecir. Pero el Papa ha propuesto el mensaje fiel al papel de la Iglesia  como “la luz del mundo” y depende de cada comunidad  y país poner en práctica su llamado a la paz y la reconciliación.

Como fue recibido el Santo Padre por la sociedad libanesa en general, cristianos y musulmanes?

El Líbano le dio una bienvenida cordial y muy respetuosa al Papa Benedicto XVI. Tanto líderes cristianos como musulmanes lo recibieron como un mensajero de paz para toda la región. El Papa también se entrevistó con líderes religiosos musulmanes durante su visita. Uno de ellos entrego al Papa una carta en la cual expresaba que los musulmanes del Líbano apoyan ese llamado del Papa por una convivencia pacífica en el Líbano y en la región.

Como vivieron los católicos y el resto de la sociedad esta visita? Compartirías con nosotros alguna anécdota especial?

Creo que un aspecto muy importante de la visita del papa fue el entusiasmo de tantos hombres y mujeres jóvenes que  expresaron su amor y aprecio al Santo Padre durante la ceremonia de los jóvenes el Sábado por la noche y en la Misa al aire libre del Domingo. Fue muy emocionante ver participar de la ceremonia a cristianos de Irak, Siria y Jordania.

Las fotos y eslogans de bienvenida al Papa adornaron las calles de la capital Beirut y alrededores durante semanas reflejando una ansiosa espera, entusiasmo y calidez.

Tus reflexiones finales acerca de esta visita apostólica del Papa Benedicto XVI?

Como católico considero esta visita como un don de Dios y como un signo que la Iglesia Universal es una madre que cuida a todos sus hijos dondequiera que estén en el mundo.  Tuve la gracia de poder participar de la Misa Papal el domingo.  No puedo menos que orar para que todos los cristianos de medio Oriente se sientan alentados e iluminados por la Exhortación Apostólica para el Medio Oriente firmada por el Papa Benedicto XVI en el Líbano y por cada palabra que pronunció durante su visita.

Abdallah nuevamente sinceras gracias por tomarte el tiempo para esta entrevista. Es para mí un verdadero privilegio tener un amigo allí en el corazón mismo del Libano.

(Al poco tiempo perdimos contacto con Abdallah y no hemos logrado volver a contactarnos)