Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

sábado, 4 de abril de 2026

“¡Oh sublime misterio de esta Noche Santa!”


 Noche en la cual revivimos ¡el extraordinario acontecimiento de la Resurrección! Si Cristo hubiera quedado prisionero del sepulcro, la humanidad y toda la creación, en cierto modo, habrían perdido su sentido. Pero Tú, Cristo, ¡has resucitado verdaderamente!

Entonces se cumplen las Escrituras que hemos escuchado de nuevo en la liturgia de la Palabra, recorriendo las etapas de todo el designio salvífico. Al comienzo de la creación "Vio Dios todo lo que había hecho: y era muy bueno" (Gn 1,31). A Abrahán había prometido: "Todos los pueblos del mundo se bendecirán con tu descendencia" (Gn 22,18). Se ha repetido uno de los cantos más antiguos de la tradición hebrea, que expresa el significado del antiguo éxodo, cuando "el Señor salvó a Israel de las manos de Egipto" (Ex 14,30). Siguen cumpliéndose en nuestros días las promesas de los Profetas: "Os infundiré mi espíritu, y haré que caminéis..." (Ez 36,27).

En esta noche de Resurrección todo vuelve a empezar desde el "principio"; la creación recupera su auténtico significado en el plan de la salvación. Es como un nuevo comienzo de la historia y del cosmos, porque "Cristo ha resucitado, primicia de todos los que han muerto" (1 Co 15,20). Él, "el último Adán", se ha convertido en "un espíritu que da vida" (1 Co 15,45).

 

El mismo pecado de nuestros primeros padres es cantado en el Pregón pascual como "felix culpa", "¡feliz culpa que mereció tal Redentor!". Donde abundó el pecado, ahora sobreabundó la Gracia y "la piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular" (Salmo resp.) de un edificio espiritual indestructible.

 En esta Noche Santa ha nacido el nuevo pueblo con el cual Dios ha sellado una alianza eterna con la sangre del Verbo encarnado, crucificado y resucitado.”

 

(Juan Pablo II Vigilia Pascual Sábado, 19 de abril de 2003)

 

FELIZ Y BENDECIDA PASCUA DE RESURRECCION!!

Qué noche tan dichosa de fe y de esperanza

  


“Después de la noche trágica del Viernes Santo, cuando el “poder de las tinieblas” (cf. Lc 22, 53) parecía prevalecer sobre Aquel que es “la luz del mundo” (Jn 8, 12), después del gran silencio del Sábado Santo, en el cual Cristo, cumplida su misión en la tierra, encontró reposo en el misterio del Padre y llevó su mensaje de vida a los abismos de la muerte, ha llegado finalmente la noche que precede el “tercer día”, en el que, según las Escrituras, el Señor habría de resucitar, como Él mismo había preanunciado varias veces a sus discípulos.

 “¡Qué noche tan dichosa en que une el cielo con la tierra, lo humano y lo divino!” (Pregón pascual).

 

  Esta es la noche por excelencia de la fe y de la esperanza. Mientras todo está sumido en la oscuridad, Dios – la Luz – vela. Con Él velan todos los que confían y esperan en Él.

¡Oh María!, esta es por excelencia tu noche. Mientras se apagan las últimas luces del sábado y el fruto de tu vientre reposa en la tierra, tu corazón también vela. Tu fe y tu esperanza miran hacia delante. Vislumbran ya detrás de la pesada losa la tumba vacía; más allá del velo denso de las tinieblas, atisban el alba de la resurrección.

 Madre, haz que también velemos en el silencio de la noche, creyendo y esperando en la palabra del Señor. Así encontraremos, en la plenitud de la luz y de la vida, a Cristo, primicia de los resucitados, que reina con el Padre y el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.

 ¡Aleluya!”

 

(de la homilía de Juan Pablo II Vigilia Pascual 2002)

 

viernes, 3 de abril de 2026

Viernes santo - mirad el árbol de la cruz

 

Palabras del Papa  Juan Pablo II al finalizar el Via Crucis del Viernes Santo año 2003 


 Ecce lignum crucis, in quo salus mundi pependit... Venite adoremus: 

« Mirad el árbol de la cruz, donde estuvo clavada la salvación del mundo... Venid a adorarlo». 

 


Hemos escuchado estas palabras en la liturgia de hoy: «Mirad el árbol de la cruz...». Son las palabras clave del Viernes santo. 

Ayer, en el primer día del Triduo sacro, el Jueves santo, escuchamos: Hoc est corpus meum, quod pro vobis tradetur: «Esto es mi cuerpo, que será entregado por vosotros».

Hoy vemos cómo se han realizado esas palabras de ayer, Jueves santo: he aquí el Gólgota, he aquí el cuerpo de Cristo en la cruz. Ecce lignum crucis, in quo salus mundi pependit.

¡Misterio de la fe! El hombre no podía imaginar este misterio, esta realidad. Sólo Dios la podía revelar. El hombre no tiene la posibilidad de dar la vida después de la muerte. La muerte de la muerte. En el orden humano, la muerte es la última palabra. La palabra que viene después, la palabra de la Resurrección, es una palabra exclusiva de Dios y por eso celebramos con gran fervor este Triduo sacro.

Hoy oramos a Cristo bajado de la cruz y sepultado. Se ha sellado su sepulcro. Y mañana, en todo el mundo, en todo el cosmos, en todos nosotros, reinará un profundo silencio. Silencio de espera. Ecce lignum crucis, in quo salus mundi pependit. Este árbol de la muerte, el árbol en el que murió el Hijo de Dios, abre el camino al día siguiente: jueves, viernes, sábado, domingo. El domingo será Pascua. Y escucharemos las palabras de la liturgia. Hoy hemos escuchado: «Ecce lignum crucis, in quo salus mundi pependit». Salus mundi!, ¡la salvación del mundo! ¡En la cruz! Y pasado mañana cantaremos: «Surrexit de sepulcro... qui pro nobis pependit in ligno».

 He aquí la profundidad, la sencillez divina, de este Triduo pascual.

Ojalá que todos vivamos este Triduo lo más profundamente posible. Como cada año, nos encontramos aquí, en el Coliseo. Es un símbolo. Este Coliseo es un símbolo. Nos habla sobre todo de los tiempos pasados, de aquel gran imperio romano, que se desplomó. Nos habla de los mártires cristianos que aquí dieron testimonio con su vida y con su muerte. Es difícil encontrar otro lugar donde el misterio de la cruz hable de un modo más elocuente que aquí, ante este Coliseo. «Ecce lignum crucis, in quo salus mundi pependit». Salus mundi!

 


A todos vosotros, amadísimos hermanos y hermanas, os deseo que viváis este Triduo sacro -Jueves, Viernes, Sábado santo, Vigilia pascual, y luego la Pascua- cada vez con más profundidad, y también que lo testimoniéis.

 ¡Alabado sea Jesucristo!

 

-          O -


El texto de las meditaciones del Via Crucis del año 2003, fue el que Papa  Juan Pablo II dirigió al Papa  Pablo VI y a la Curia Romana  con ocasión de los ejercicios espirituales en 1976, cuando Karol Wojtyla era  arzobispo de Cracovia  – también están completas en el sitio oficial del  Directorio Franciscano precedidas por una introducción de Mons. Piero Marini, Maestro de las celebraciones litúrgicas entonces, y también las palabras finales del Papa Juan Pablo II al finalizar la ceremonia (que se leen al comienzo de este texto.)

(Las meditaciones del  Via Crucis fueron publicadas por BAC, Madrid en 1978) bajo el titulo "Signo de contradicción" )

Las meditaciones también fueron publicadas en la revista Humanitas de Chile. 

 

 

 



 

 

 

jueves, 2 de abril de 2026

El triduo Pascual – Papa Benedicto XVI


 El Triduo pascual que  comienza con los sugestivos ritos vespertinos del Jueves santo tiene como preludio la solemne Misa Crismalque por la mañana celebra el obispo con su presbiterio y en el curso de la cual todos renuevan juntos las promesas sacerdotales pronunciadas el día de la ordenación. Es un gesto de gran valor, una ocasión muy propicia en la que los sacerdotes reafirman su fidelidad a Cristo, que los ha elegido como ministros suyos… También en la Misa Crismal se bendecirán el óleo de los enfermos y el de los catecúmenos, y se consagrará el Crisma. Con estos ritos se significa simbólicamente la plenitud del sacerdocio de Cristo y la comunión eclesial que debe animar al pueblo cristiano, reunido para el sacrificio eucarístico y vivificado en la unidad por el don del Espíritu Santo.

En la misa de la tarde, llamada in Coena Dominila Iglesia conmemora la institución de la Eucaristía, el sacerdocio ministerial y el mandamiento nuevo de la caridad, que Jesús dejó a sus discípulos. San Pablo ofrece uno de los testimonios más antiguos de lo que sucedió en el Cenáculo la víspera de la pasión del Señor. "El Señor Jesús —escribe san Pablo al inicio de los años 50, basándose en un texto que recibió del entorno del Señor mismo— en la noche en que iba a ser entregado, tomó pan, y después de dar gracias, lo partió y dijo: "Este es mi cuerpo, que se da por vosotros; haced esto en memoria mía". Asimismo, después de cenar, tomó el cáliz diciendo: "Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre. Cuantas veces la bebiereis, hacedlo en memoria mía"" (1 Co 11, 23-25).

Estas palabras, llenas de misterio, manifiestan con claridad la voluntad de Cristo: bajo las especies del pan y del vino él se hace presente con su cuerpo entregado y con su sangre derramada. Es el sacrificio de la alianza nueva y definitiva, ofrecida a todos, sin distinción de raza y de cultura. Y Jesús constituye ministros de este rito sacramental, que entrega a la Iglesia como prueba suprema de su amor, a sus discípulos y a cuantos proseguirán su ministerio a lo largo de los siglos. Por tanto, el Jueves santo constituye una renovada invitación a dar gracias a Dios por el don supremo de la Eucaristía, que hay que acoger con devoción y adorar con fe viva. Por eso, la Iglesia anima, después de la celebración de la santa Misa, a velar en presencia del santísimo Sacramento, recordando la hora triste que Jesús pasó en soledad y oración en Getsemaní antes de ser arrestado y luego condenado a muerte.

Así llegamos al Viernes santo, día de la pasión y la crucifixión del Señor. Cada año, situándonos en silencio ante Jesús colgado del madero de la cruz, constatamos cuán llenas de amor están las palabras pronunciadas por él la víspera, en la última Cena: "Esta es mi sangre de la alianza, que se derrama por muchos" (cf. Mc 14, 24). Jesús quiso ofrecer su vida en sacrificio para el perdón de los pecados de la humanidad. Lo mismo que sucede ante la Eucaristía, sucede ante la pasión y muerte de Jesús en la cruz: el misterio se hace insondable para la razón. Estamos ante algo que humanamente podría parecer absurdo: un Dios que no sólo se hace hombre, con todas las necesidades del hombre; que no sólo sufre para salvar al hombre cargando sobre sí toda la tragedia de la humanidad, sino que además muere por el hombre.  La muerte de Cristo recuerda el cúmulo de dolor y de males que pesa sobre la humanidad de todos los tiempos: el peso aplastante de nuestro morir, el odio y la violencia que aún hoy ensangrientan la tierra. La pasión del Señor continúa en el sufrimiento de los hombres. Como escribe con razón Blaise Pascal, "Jesús estará en agonía hasta el fin del mundo; no hay que dormir en este tiempo" (Pensamientos, 553). El Viernes santo es un día lleno de tristeza, pero al mismo tiempo es un día propicio para renovar nuestra fe, para reafirmar nuestra esperanza y la valentía de llevar cada uno nuestra cruz con humildad, confianza y abandono en Dios, seguros de su apoyo y de su victoria. La liturgia de este día canta: "O Crux, ave, spes unica", "¡Salve, oh cruz, esperanza única!".

 

Esta esperanza se alimenta en el gran silencio del Sábado santo, en espera de la resurrección de Jesús. En este día las iglesias están desnudas y no se celebran ritos litúrgicos particulares. La Iglesia vela en oración como María y junto con María, compartiendo sus mismos sentimientos de dolor y confianza en Dios. Justamente se recomienda conservar durante todo el día un clima de oración, favoreciendo la meditación y la reconciliación; se anima a los fieles a acercarse al sacramento de la Penitencia, para poder participar, realmente renovados, en las fiestas pascuales.

 

El recogimiento y el silencio del Sábado santo nos llevarán en la noche a la solemne Vigilia pascual"madre de todas las vigilias", cuando prorrumpirá en todas las iglesias y comunidades el canto de alegría por la resurrección de Cristo. Una vez más, se proclamará la victoria de la luz sobre las tinieblas, de la vida sobre la muerte, y la Iglesia se llenará de júbilo en el encuentro con su Señor. Así entraremos en el clima de la Pascua de Resurrección.

 

(...) 

 

Dispongámonos a vivir intensamente el Triduo santo, para participar cada vez más profundamente en el misterio de Cristo. En este itinerario nos acompaña la Virgen santísima, que siguió en silencio a su Hijo Jesús hasta el Calvario, participando con gran pena en su sacrificio, cooperando así al misterio de la redención y convirtiéndose en Madre de todos los creyentes (cf Jn 19, 25-27). Juntamente con ella entraremos en el Cenáculo, permaneceremos al pie de la cruz, velaremos idealmente junto a Cristo muerto aguardando con esperanza el alba del día radiante de la resurrección.

 

 (BenedictoXVI – de la audiencia general miércoles 8 de abril de 2009)

 


 

 

Recordando la partida de Juan Pablo II -2 de abril de 2005

 


Me permito volver al principio de mis memorias y el consiguiente comienzo de este blog

Después de mi aquel primer viaje-peregrinación en abril de 2005 a Roma, Polonia y después a Eslovenia, había escrito unas memorias que finalmente decidí publicar en una página web publicada en Geocities con el nombre “ Un viaje inolvidable: Roma/Polonia por la senda de Juan Pablo II” , agregando Eslovenia, mi patria de origen, pagina que cayó en el olvido después del cierre de Geocities gratuito.

 

Fueron mis primeras impresiones fuertes, mis reacciones espontáneas, momentos inolvidables a los que luego fui agregando algunas experiencias también únicas de mi viaje siguiente en el 2006. No hubo tiempo para agregar más, mudar la pagina o mejorarla y me sorprendió el cierre.  Otra compañia,   supongo que aprovechando la oportunidad de este increíble cyber mundo cuyo alcance soy incapaz de comprender pero que considero fascinante “rescató” del olvido,  según dijeron ellos unos 2 millones de páginas,  enre ellas la mia.  Lo fantástico fue que lo descubri de “casualidad”.  Allí está todo y cuenta mis vivencias de aquel abril de 2005.

Y estamos cumpliendo los 21 años desde aquel día en que millones de ojos de todo el mundo, pegados a la pantalla no querían perderse un  minuto de la partida de un Pastor que había dado la vuelta al mundo en su carrera por evangelizarlo….. Cuántos santuarios marianos visitados, cuantos lugares de sufrimiento y de dolor, cuantos llamados a la paz y a la concordia…Hace ya 21 años en que jóvenes y ancianos absortos lo veían partir…con lágrimas en sus rostros…pero él partía hacia su merecido descanso agradeciendo todo y a todos, perdonando y pidiendo perdón…cuantos recuerdos en tantas mentes…también en la mía….


Una historia que quizás comenzó aquel 16 de octubre de 1978….sin que yo tomara conciencia y que luego continuó con cierto interés por la mediación papal del diferendo argentino-chileno.    En un viaje a Europa en 1980 participamos de una Audiencia papal y debi reconocer unba leve decepción al verlo tan cansado,  habiendo escuchado de su energía y vitalidad. Años más tarde me comentaron que aquel viaje a Alemania, de donde acababa de volver,  había sido muy cansador y difícil.  

Fue recién en su viaje de 1982 a la Argentina cuando evidentemente creció mi interés,  quizá por  la influencia y el entusiasmo de mi madre o las circunstancias que se fueron dando.  De aquel fugaz paso de Juan Pablo II por la Avda Rivadavia donde lo esperábamos vestidos con trajes regionales eslovenos,  guardé el pañuelo blanco,  con puntillas amarillas,  que agité a su paso por Ramos Mejia,  en su camino a la Basílica de Luján.  Y durante aquella visita apostólica de Juan Pablo II ocurrió algo extraño… era la paz - fue como un llamado por lo inexplicable, pero aún no me daba por enterada. Recién años después recordando mi historia le encontré sentido.  La colectividad eslovena había invitado que fuéramos vestidos con trajes regionales. Fue para la Misa por la nacion argentina, ante el monumento a los españoles. 

 El caos del tránsito era tal que cuando llegamos con mi hermana a la Avenida Libertador no había hueco por donde “colarse” para ingresar. Entonces un oficial de policía,  viéndonos vestidas con trajes regionales nos indicó que la entrada era por Av. Sarmiento. Allá fuimos volando las cuadras que nos faltaban…pasamos los controles corriendo sofocadas, sin que nadie nos detuviera. Unas polacas que llegan tarde habrán pensado…en realidad nuestro traje regional no se parece en nada al polaco;)   Bueno allí fuimos,  primero caminando lentamente entre la gente para luego sentirnos empujadas hacia la Avda del Libertador….la marea de gente era como una barrera movediza que empujaba hacia delante,  no se veía hacia ningún lado pero evidentemente todos sabían (menos nosotras) hacia donde empujaban.  De repente nos encontramos detrás de una enorme estructura que ni siquiera sabíamos que era el altar por la parte de atrás y como la marea seguía no nos detuvimos hasta que no nos encontramos delante mismo del altar, adelante de todo!!! Impresionante me dije, de aquí no nos mueve nadie. Llamativamente estábamos todos parados. Evidentemente no había siquiera asientos para los invitados (no lo recuerdo bien, pero así se ve también en la foto, donde hasta pude identificarme allí debajo  mismo del altar!)  Estábamos entre los privilegiados que lograron “entrar” al espacio reservado, pues atrás se ve una separación de rejas que yo ni recordaba.  Participamos de la Misa, sin poder verlo a Juan Pablo II hasta que no se acercó para saludar (como se ve en la foto) por estar tan debajo del altar. Esa emoción fue fuerte…era un “aviso”.

No guardo  muchos recuerdos de su extensa visita a la Argentina en 1987 (todo lo publicado en el blog fue recopilado de diferentes fuentes) pero si recuerdo que algo me llamaba a participar de la JMJ en la Avenida 9 de julio y no logré convencer a nadie que me acompañara.   Evidentemente aún no había encendido la chispa…. 

 

Fue durante mi viaje a Eslovenia en 1999, con ocasión de la beatificación del Obispo Anton Martin Slomsek,   (era la 2da visita del Papa Juan Pablo II a Eslovenia) que ocurrió aquel hecho inesperado … algo que la Divina Providencia me tenía reservado para lanzarme a esta aventura de discípula de Juan Pablo II.  Definitivamente un antes y un después…..

A mi padre le gustaba mucho verlo en televisión y lo llamaba “amigo”. Mi padre murió un año antes que Juan Pablo II de la misma enfermedad: Parkinson. Esa chispa oculta que ya había asomado aunque aún algo tibia en 1999,    finalmente prendió con fuerza años más tarde, aquellos días de abril en que no despegue mis ojos de la pantalla….apenas si dormía no me quería perder nada, el llamado fue fulminante. Como para tantos otros aquellos funerales fueron el impacto final.  Como comenté más arriba Mi viaje del 2005,  fue publicado en esa pagina web,  luego nuevamente casi completo  en este blog. 

Siguieron otros viajes….para venerar la tumba en Roma y luego visitar sus amados lugares en Polonia.  Hay mucho de esto en este blog en su honor. No quiero ser repetitiva solo debo agregar que a la muerte de Juan Pablo II sentí la urgencia de ir a visitarlo a su tumba….arreglé todo en pocos días y pude estar en la Plaza San Pedro para el inicio del ministerio petrino del Papa Benedicto XVI. Una gracia trás  otra….No puedo ni quiero hacer comparaciones pero me pasó algo  parecido a Eliseo que recogió el manto de su maestro Elias para luego comenzar otra vida….las experiencias se fueron sumando y podría escribir páginas pero estaría repitiendo un poco lo publicado en este blog que comencé en el 2007 en agradecimiento y sigo aprendiendo día a día y doy gracias a Dios por los innumerables regalos obtenidos y las riquísimas experiencias vividas durante estos últimos años.

Este blog esta casi enteramente dedicado a Juan Pablo II y/o temas relacionados con el  y su patria, de manera que podrán encontrar gran cantidad de información. 

 

 

miércoles, 1 de abril de 2026

Peregrinación a Tierra Santa del Arzobispo Karol Wojtyla – carta a su Diócesis 1963 (4 de 4)


Ni bien entramos en esta Basílica (la del Santo Sepulcro ver post anterior) nos apresuramos a subir a la capilla del Gólgota. Besamos con profundo respeto el lugar donde había sido clavada la cruz. Sobre este lugar también colocamos nuestras insignias episcopales y todo lo que teníamos para llevar a nuestros seres queridos en Polonia. El altar, ubicado en el sitio de la Cruz, está bajo la custodia de la Iglesia ortodoxa griega y los de la Crucifixión y Nuestra Señora de los Dolores de los católicos. El "piso” del Calvario es de piedra y a través de una protección de vidrio se puede ver la rajadura en la roca que llega hasta la parte inferior de la basílica donde se encuentra la capilla de Santa Helena. Esta capilla es el lugar del descubrimiento de la Santa Cruz. Es la parte más baja de la Basílica del Santo Sepulcro y el sitio donde la madre del Emperador Constantino busco y encontró esta preciosa reliquia de la Santa Cruz de Cristo.


La parte central de la Basílica custodia bajo una gran rotonda la capilla de la Tumba del Señor Jesús. Al ir desde el Calvario hacia la Tumba se pasa por el lugar donde, según la tradición, fue colocado el cuerpo muerto de Jesús cuando fue bajado de la cruz y ungido con aceites para su entierro. Nos inclinamos ante la tumba misma, tanto la cámara interna como la externa, pues ambas son testigos directos de la resurrección del Señor Jesús. Este es el lugar más significativo para fortalecer nuestra vida espiritual en la fe y la esperanza. Cerca de la tumba se encuentra la capilla que conmemora el encuentro de Jesús resucitado con Maria Magdalena. Más adelante esta la Capilla del Santísimo Sacramento. Cerca del altar hay un fragmento de la columna de la flagelación (la otra parte está en la 
Iglesia de Santa Praxedes en Roma)
Salimos de la Basilica profundamente impresionados. El hecho de que las paredes están semi tapadas con andamios no disminuye esta impresión. Aquí también coexisten diferentes confesiones: la católica romana (franciscanos) la ortodoxo griega y los armenios que celebran sus liturgias en estos lugares. A primera vista esto no llama la atención pero reflexionando mas profundamente esto demuestra la división entre cristianos opuesto al deseo de Jesus “que todos sean uno”.

Siguiendo la cronología de la vida de Jesús nos quedaba otro lugar por ver, el sitio de la Ascensión que está en el Monte de los Olivos. Con veneración miramos estas piedras que fueron las ultimas en tocar los pies de nuestro Señor Jesús. Luego nuestra mirada sedirige a la vieja ciudad de Jerusalen ubicada en la otra parte del valle: la Jerusalén de este mundo, la ciudad de la muerte de Cristo pero también la de su resurrección. La Ascensión es el comienzo de la Jerusalén celestial – del templo de la gloria de Nuestro Salvador. Con cierta tristeza constatamos que el sitio de la Ascensión está en manos de los musulmanes quienes también custodian las llaves de la Basílica del Santo Sepulcro.

Para completar esta narración quiero mencionar dos Santos Lugares más, que según la tradición de Jerusalem (es bien sabido que hay una tradición de Efeso opuesta) referida a los últimos momentos en la vida de la Madre de Nuestro Señor. La dormición debiera haber tenido lugar en la casa de San Juan el Evangelista en el Monte Sion cerca del Cenáculo. Este santuario esta custodiado por los benedictinos. La tumba de la Madre de Dios, según la tradición de Jerusalén, se ubica en los alrededores del lugar de arresto cerca de Getsemaní. Si mencionamos los santuarios marianos no debemos olvidar el Convento de las carmelitas en el Monte Carmelo, en las afueras de esta hermosa ciudad de Haifa.


Con esto termina nuestra peregrinación a Tierra Santa. Si bien breve, nos introdujo en aquellos lugares que son los más sagrados de este mundo.


Solo debimos saltear algunos lugares mencionados en las Sagradas Escrituras. Tales como Naim., Arimatea y Megiddo. Algunos no figuraban en la ruta de nuestra peregrinación como Cesárea de Filipo donde el Señor Jesús anuncio la primacía de Pedro. Pero al final de nuestro viaje debemos mencionar dos lugares más.

Uno es Jaffa, donde está la Iglesia donde San Pedro tuvo la visión celestial y desde donde partió para bautizar el centurión romano Cornelio. En la Iglesia de Jaffa hay un altar dedicado a Nuestra Señora de Czestochowa. El otro lugar que quiero mencionar es el Aeropago de Atenas a corta distancia de la Acrópolis donde San Pablo les hablo a los atenienses. Ambos lugares nos aceran al mundo de los Evangelios tal como nos son presentados en los Hechos de los Apóstoles y en el comienzo de la Historia de la Iglesia.

Karol Wojtyla terminaba su narración con este comentario a los sacerdotes:

Queridos sacerdotes, la Iglesia hoy, por medio del Concilio Vaticano y estos Santos Lugares continua hablándonos acerca de la misma verdad: la verdad de la redención del mundo. Todos aquellos que han sido bendecidos por la gracia de vivir cerca de esta verdad deben testimoniar a Dios, quien en Estos SantosLugares, entro en contacto con la humanidad.

Karol Wojtyla Obispo, Cracovia, 10 de enero de 1964

(Quizás la narración paso por paso de esta peregrinación de Karol Wojtyla no sea diferente a ninguna otra de algún viajero o peregrino entusiasmado, lo que si tiene valor es su generosidad en querer hacer partícipes de ello a todos sus sacerdotes y a invitarlos a pensar y reflexionar mas en cada paso del Señor por esa Tierra Santa, que fue su patria terrena)


Recomiendo una vez mas no dejen de visitar el blog 
Un sacerdote en Tierra Santa. Quizás haya cosas que hayan cambiado desde la visita de Karol Wojtyla Obispo, sobre todo en cuanto se refiere a la custodia de los lugares.


Y naturalmente la pagina de 
Custodia de Tierra Santa de los franciscanos con información completísima.



Peregrinación a Tierra Santa del Arzobispo Karol Wojtyla – carta a su Diócesis 1963 (3 de 4)

 


(Bóveda del Santo Sepulcro - fotografia de Wikipedia)

 

“Regresemos nuevamente  a Judea y acerquémonos a Jerusalén mientras tratamos de participar en la memoria de la pasión, muerte y resurrección del Señor Jesús allí en los Santos Lugares. Nos detenemos en la cima del Monte de los Olivos. Aquí llegamos a un lugar donde según la tradición nos indica es el lugar donde el Señor Jesús les enseño a quienes le escuchaban la oración del Padre Nuestro. Aquí está el Convento de las monjas carmelitas y las paredes que circundan el claustro del monasterio están cubiertas por placas sobre las cuales están inscritas las palabras de la oración en diversos idiomas del mundo..En la ladera del Monte de los Olivos esta el lugar llamado “Dominus Flevit”.


 (las fotos son del sitio Studium Biblicum Fransiscanum)

 


Desde aquí se puede apreciar la ciudad de Jerusalén que podemos ver sobre la colina oriental vecina. Es aquí donde el Señor lloro por la ciudad que no quiso recibirlo. Betania esta sobre la ladera este del Monte de los Olivos.  Aquí el Señor encontró refugio y amistad en la casa de Lazaro y sus hermanas.  Aquí esta el santuario franciscano y a poca distancia la tumba de Lazaro (no pudimos llegar hasta allí debido a las fuertes lluvias).




Sobre Betania, en el Monte de los Olivos está Betfagé, el lugar desde donde el Señor comenzó su solemne entrada a Jerusalen acompañado por cantos y vivas triunfales saludado por ramas y palmas.

 


Desde Betfagé el Domingo de Ramos parte todos los años la solemne procesión encabezada por el Patriarca de Jerusalen.

Para meditar sobre la Pasión de Nuestro Señor debemos ir primero al Monte Sion en Jerusalen,  donde esta ubicado el Cenáculo. Estamos en el lugar donde fue instituido el Sacramento de la Eucaristia, el lugar donde el Espiritu Santo descendió sobre los apóstoles mientras estaban reunidos con Maria y donde nació la Iglesia. Ese lugar aun no tiene un santuario apropiado que corresponda a su grandeza. Al menos esa fue mi impresión. Allí junto al Cenáculo que esta en el sector israelí de Jerusalen, los judíos veneran la tumba de David y de otros reyes del Antiguo Testamento.

Vovemos a centrar nuestra atención en el Monte de los Olivos. Sabemos que despues de la Ultima cena, el Señor Jesus fue al Jardín de los Olivos. Por ello debió cruzar el Valle de Kidron y a una distancia de unos 200 metros, llego al Jardin de Getsemani.  El sitio de la Agonía del Señor Jesus queda grabado en la memoria, no solamente porque es un Santuario sino también por los olivos que se ven allí. Algunos, según la opinión de los biólogos, tienen unos 2000 años de antigüedad o sea recuerdan la Agonía del Señor Jesus. El arresto del Señor Jesús no se conmemora en Getsemani ni en el sitio de la Agonía sino a alguna distancia de allí.

Despues de su arresto el Señor Jesus fue llevado a Anas y después a Caifás. No vimos esos dos lugares durante nuestra peregrinación. El santuario “in galli cantu”, que pudimos ver desde lejos, desde la ladera del Monte de los Olivos, esta frente a la casa de Caifás. Por otra parte nosdetuvimos un largo rato en el sitio donde tuvo lugar el proceso romano y donde fue emitida la sentencia de muerte de Nuestro Señor. Se trata de la fortaleza Antonia, ya mencionada cuando describi el area del Templo. Los romanos construyeron la fortaleza en un rincón de la explanada del templo para poder controlar a la gran cantidad de judíos que se reunían allí para sus festividades. También Poncio Pilato participaba para Pascuas.

En el sitio de la fortaleza Antonia se han establecido dos ordenes religiosas.: los franciscanos que tienen una Escuela bíblica (En Jerusalen tan bien esta la Escuela bíblica doinicana) y las Hermanas de Sion. Esta es una congregación femenina, fundada por los hermanos Ratisbona, que se habían convertido del judaísmo, para elevar oraciones por la conversión de los judíos. En la Iglesia contigua al convento franciscano visitamos “Lisotrotos” que según el Evangelio de San Juan es el lugar de la condena de Jesús  De la capilla de las hermans ade Sion descendemos a la parte inferior donde están los sitios de prisión, flagelación yu coronación con espinas. Estos sitios subterráneos dejan una impresión inolvidable. La misma impresión la obtenemos por la figura del Cristo flagelado, que las hermanas tienen en su capilla. En el altar principal de esta capilla hay un balcón desde donde Poncio Pilato mostró a Jesús flagelado y coronado a los judíos proclamando “Ecce homo”.  Cuando salimos al camino ya estamos en el Camino de la Cruz  Las primeras estaciones están en el área de la fortaleza Antonia.

Comenzamos a descender. El camino de la Cruz desciende hasta la 5ª estación.  La tercera (la primer caída de Jesús  y la curta estación (Jesus encuentra a su madre) merecen una atención especial porque fueron restauradas por soldados polacos después de la II Guerra mundial.  Siguiendo por el camino de la Cruz en la ciudad vieja de Jerusalen vemos que la mayoría de las capillas están abandonadas y cerradas, algunas estaciones no tienen capilla y tan solo una cruz grabada en la pared indica de que estación se trata. Las ultimas estaciones (X,XI, XII,XIII, XIV) están situadas dentro de la Basilica del Santo Sepulcro.” 

 

Invito visitar el sitio Studium Biblicum Fransiscanum con abundante información y fotografías ilustrativas.