Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

jueves, 15 de octubre de 2026

Venia un papa eslavo (2 de 2) – 1978


Más tarde supe por fue el cardenal Wyszynski quien le había sugerido que tomase ese nombre, en memoria del Pontifice difunto y por respeto al pueblo  italiano, que había amado profundamente a Juan Pablo I.

Todos los cardenales se acercaron para rendir homenaje al elegido: cuando Wojtyla llegó ante él, se estrecharon en un largo abrazo. Mientras, de la chimenea de la Sixtina salía la fumata blanca. Viene  un Papa eslavo, hermano de los  pueblos… había escrito más de un siglo antes el gran poeta Juliusz Slowacki.

Yo en la plaza San Pedro, cerca de la entrada de la basílica. Fue allí donde escuché al cardenal Pericle Felici anunciar el nombre del nuevo Papa. ¡Era mi obispo! ¡Mi obispo! El corazón me daba brincos de alegría, por supuesto, pero me sentía como bloqueado, petrificado. Pensé para mis adentros: «Ha sucedido». Ha sucedido lo que nadie creía que podía suceder. En Cracovia había gente que rezaba para que no fuese elegido, querían que se quedase en la diócesis, que no se fuera. Nadie creía que algo asi podía ocurrir. ¡Y sin embargo, había ocurrido! ¡Había ocurrido!

También Polonia vivió un primer momento de incredulidad, pero luego estalló la alegría. La gente abarrotó las calles, las plazas para expresar toda su felicidad, toda su emoción, y  todo su orgullo al ver a un hijo suyo subir a la cátedra de San Pedro.




Alguien consiguió distinguir mi cara en medio de la multitud, vino hacia mi y me llevo del brazo hasta la entrada del cónclave, que todavía estaba cerrada.

En el Vaticano, el Papa estaba vistiéndose con su nuevo hábito. Debìa asomarse a la logia externa de la basílica vaticana para impartir la bendidcion. Al acercarse al balcón y vislumbrar la inmensa multitud que abarrotaba la plaza, le pregunto a la persona que lo acompañaba si no sería conveniente pronunciar algunas palabras. El acompañante le contestó que no, que no estaba previsto por el ritual, por la praxis. Pero Juan Pablo II, según llego a la logia sintió como una oarden irresistible desde su interior. «Alabado sea Nuestro Señor Jesucristo», dijo. Y la gente respondió: «Alabado sea por siempre.» Y entonces él empezó a hablar. «No se si podré explicarme bien en vuestra…en nuestra lengua italiana. Si me equivoco, corregidme…» Y la multitud rompió en un aplauso que parecía que nunca iba a tener fin.

Las puertas del cónclave se abrieron por fin, y el mariscal, el marqués Giulio Sacchetti, me acompaño al interior del Vaticano. El Santo Padre estaba ya cenando con todos los miembros del Sacro Colegio. Cuando entré, el cardenal camarlengo, Jean Villot, se alzó y sonriendo, me presentó al nuevo Papa.  Fue un encuentro muy sencillo, pero, para mí, de una emoción extraordinaria. El me miraba fijamente, quizá quería adivinar cuales eran mis sentimientos al verlo vestido asi. No decía nada, y sin embargo, sentía que me hablaba con su penetrante mirada. Me encontraba delante del pastor de la Iglesia universal, del Papa; fue justo en ese instante cuando comprendí que ya no era más el cardenal Karol Wojtyla, sino Juan Pablo II, el sucesor de Pedro. Acercó su rostro al mío, y sólo entonces, me habló. Apenas una broma, sólo un par de palabras, pero llenas de su sentido de humor, que hicieron que se me pasase inmediatamente la emoción y me reencontrase con el hombre que conocía. Refiriéndose claramente a los cardenales, quiso transmitirme su sorpresa ante el hecho de que lo hubieran elegido. Mas o menos, quiso decirme: «Pero que han hecho»!  Ésta, sin embargo, es mi…traducción. Él en realidad, lo que me dijo, variándola un poco, fue una frase en romanesco: »Li possono..»   Fui a cenar a otra sala en la que estaban el secretario del cónclave, monseñor Ernesto Civardi, el maestro de ceremonias y otras personas que habían prestado sus servicios durante esos días. Todos me miraban con curiosidad, pero también con simpatía.   El Santo Padre, después de cenar, regreso a su habitaqciòn, en un pequeño departamento que compartìa con el arzobispo de Nápoles, Corrado Ursi, en el entresuelo de la Secretaria de Estado. Conocía bien a Ursi, habían sido nombrados juntos.  Y allí, en aquella habitación, el nuevo Papa comenzó su primer “trabajo”. Empezó a preparar el discurso para el día siguiente, que debía pronunciar en latín; conocía bien el idioma, así que no tuvo problemas en escribirlo. Se trataba del discurso programático, en el que debía definir las líneas principales de su pontificado y las tareas que, por la voluntad de Dios, debería cumplir. Entre los puntos clave, la puesta en práctica del Concilio, la apertura al mundo, la situación del catolicismo en aquel momento histórico y eclesiástico, y el ecumenismo. Después de cenar, volvì al Colegio polaco. Ninguno de nosotros se fue a dormir, los otros sacerdotes y yo nos pasamos toda la noche comentando el gran evento. Mientras, con ayuda de la radio, intentábamos escuchar las reacciones de Cracovia, de las otrs ciudades polacas. Escuchábamos la alegría, el llanto de la gente y las oraciones, las vigilias que tenían lugar ne las iglesias, las mismas, el sonido de las campanas. En la catedral de Wawel – algo que sólo se hacía en circunstancias especiales – había tañido la majestuosa campana de Segismundo.

Pero también había quien no se alegraba, quien se quedo literalmente en estado de shock, traumatizado, ante la elección del arzobispo de Cracovia. En Polonia, la publicación de la noticia se retrasó porque el Comité Central del Partido no sabía como darla, como atenuar los inminentes contragolpes. Y no sólo en Polonia, sino en todo el mundo comunista, y especialmente en el Kremlin, el desconcierto fue enorme.  Durante diez días en el imperio dominó un silencio absoluto! No hubo ninguna declaración. Ningún comentario. La historia se había tomado una revancha clamorosa contra aquellos que estaban convencidos que podían borrar a Dios de la vida de los hombres.   

Cuando el cardenal Wojtyla partió para asistir al cónclave, las autoridades comunistas le quitaron el pasaporte diplomático, dejándole solo el turístico. Uno de los secretarios provinciales del Partido le había dicho: «Vayase, vayase, cuando vuelva echaremos cuentas.» Quien sabe qué habrá pensado aquel celoso funcionario cuando vio regresar, un año después, al cardenal vestido de blanco…

 

(de Una vida con Karol - Stanislao Dziwisz - Conversacion con Gian Franco Svidercoschi, cap 10 Viene un Papa eslavo.)

 

 

Venia un papa eslavo (1 de 2) - 1978

 


El «año de los tres Papas». Asi fue llamado aquel año 1978. 

Aunque, como es lógico, Wojtyla nunca se hubiera podido imaginar, aquel primer domingo de agosto, el vuelco que iba a dar su vida en apenas un par de meses…

Se encontraba de vacaciones en los montes Bieszczady, con algunos amigos, cuando recibió la noticia de la muerte de Pablo VI. Ya se sabía que el Papa estaba enfermo, muy enfermo; pero cuando supo de su partida, el arzobispo sufrió mucho. Estaba muy unido a él, le apreciaba como a un padre. Le habían impresionado desde un princpio su estilo pastoral, la forma en que contemplaba el mundo, la enorme apertura que demostraba hacia los problemas de la cultura.

La Iglesia se puso en camino hacia el cónclave. Muchos comentaristas preveían una elección difícil, compleja, por el elevado número de miembros del Sacro Colegio. Y porque no se habían entibiado aún los debates que laceraron a la comunidad católica en el largo y conflictivo periodo que siguió al Concilio.

El cardenal Wojtyla so  se preguntaba nunca quién sería el sucesor del difunto Pontífice.  Se limitaba a decir: El Espíritu Santo decidirá. Lo observaba todo desde la óptica de la fe, con la mirada de un hombre creyente, un hombre de Iglesia.  En Roma se encontró con albino Luciani, el patriarca de Venecia. No se conocían a fondo, pero se habían visto con frecuencia y entre ellos había una gran afinidad espiritual. Recuerdo uno de aquellos encuentros, en el Colegio Pontificio polaco, en la plaza Remuria. Era el periodo preparatorio del cónclave. El cardenal Wojtyla invitó a comer al patriarca, y él acudió encantado. Yo también tuve ocasión de conocerlo y me cayó ensegida muy bien por su gran espontaneidad. Otro encuentro interesante fue el que tuvo con el cardenal Joseph Ratzinger. Creo que hablaron del carácter propiamente católico, cristiano, que debía tener la propuesta de la Iglesia al mundo contemporáneo en el inminente paso de milenio.

El cónclave, en contra de lo previsto, terminó muy pronto. La elección fue rapidisima, señal de que en aquel momento decisivo el Sacro Colegio había reencontrado una fuerte unidad.  Y, quizás, precisamente por esto, para reforzar la cohesión, el patriarca de Venecia había asumido un nombre compuesto – por el de Juan XXIII y el de Pablo VI -, aunando la herencia de sus dos inmediatos predecesores. Y conciliando asi las dos tendencias que se identificaban – muchas veces contraponiéndolas, equivocadamente – con ambos Pontífices.

El cardenal Wojtyla no contó nunca los detalles del cónclave. Dijo solo que durante su desarrollo se advirtió la presencia del Espìritu Santo. Aceptó y consideró como la voluntad de Dios – indicada por Ël a sus cardenales – la elección del nuevo Papa.  Tuvo un encuentro con Juan Pablo I inmediatamente después de la inauguración del pontificado y regresó a Cracovia llevándose consigo el recuerdo de aquella sonrisa llena de bondad, de la alegría con la que el Papa expresaba su profunda fe.

Transcurrieron sólo treinta y tres días. Wojtyla acababa de regresar de una visita a Alemania Federal con la delegación del episcopado, encabezada por el cardenal Wyszynski. Habia estado en el santuario de Kalwaria. Celebró en la catedral de Wawel una misa solemne por la festividad de San Wenceslao y al mismo tiempo, para recordar el vigésimo aniversario de su ordenación episcopal. La mañana del 29 de septiembre estaba tomando el té cuando Mucha, el chofer, entro como una tromba en la habitación. Tenìa el rostro acalorado, agitado; a duras penas, consiguió decir que Juan Pablo I había muerto.

El arzobispo quedó rígido, pero sólo durante unos instantes. Interrumpió el desayuno y se dirigió a su habitación. En esos momentos tan tristes quería estar solo. No hizo ningún comentario: solo le oíamos murmurar: «Algo inaudito…inaudito». Vimos desde lejos que entraba en la capilla. Se quedo allí mucho rato, rezando.  Rezaba y quizá, se interrogaba, interrogaba a Dios. Igual que hizo luego, abriendo su coracon, en la misa del funeral que se celebró en la basílica Mariacka: El mundo entero, la Iglesia entera se pregunta ¿Por qué?  […] No sabemos que significa esta muerte para la cátedra de Pedro. No sabemos qué ha querido decir Cristo a través de ella a la Iglesia y al mundo.

En Roma, en el Vaticano nos parecía estar asistiendo casi a una réplica de las escenas vividas en agosto. Pero para Wojtyla todo había cambiado…

No hablaba nunca, ni siquiera en privado, de la sucesión del papa Luciani…

Pero los que lo conocían bien podían leer en su rostro la inquietud que sentía en su interior. Quzá también porque se había enterado de que un cardenal tan influyente como Franz Konig, arzobispo de Viena, mencionaba con frecuencia su nombre cuando hablaba con otros purpurados. La noche antes del cónclave quiso saludar, uno por uno, a todos los sacerdotes que residían en el colegio del Aventino, donde el se alojaba siempre que iba a Roma. Fu un saludo intenso, fraternal, pero a nadie se le escapó lo tenso de su actitud, su mirada pensativa.

A la mañana siguiente acompañé al cardenal al Vaticano. Antes nos acercamos al hospital Gemelli, a hacerle una visita a monseñor Andrzej Deskur que, precisamente en esos días, había sufrido un ictus y estaba ingresado en la unidad de reanimacion; estaba muy grave y aún no había recperado la consciencia. Años después ya Papa, Karol Wojtyla recordaría la repentina enfermedad de monseñor Deskur diciendo que lo había interpretado como una señal y que ésta le había hecho reflexionar mucho. También porque a lo largo de su vida se habían producido más señales de este tipo. Cuando le iban a ordenar obispo, uno de sus más queridos amigos, monseñor Marian Jaworski debía sustituirle en un compromiso, ir a predicar los ejercicios a los sacerdotes; acudió en tren, se produjo un terrible accidente y perdió un brazo. Más tarde, justo en las vísperas del cónclave, la gravísima enfermedad de monseñor Deskur. Era como si su elección – quería decir el Papa – estuviese relacionada de alguna forma con el sufrimiento del amigo.  Pero  henos ya en el cónclave. Lo que allí ocurrió es un secreto, garantizado por el juramento. No conocemos ningún detalle. Por lo tanto, que siga guardado por el Espíritu Santo y la sabiduría de la iglesia…

De acuerdo. Nadie quiere hacer conjeturas, mucho menos especulaciones. Con todo, con las debidas cautelas, y apoyándonos siempre sobre las voces autorizadas: podemos intentar reconstruir mínimamente como se desarrolló el cónclave. Al menos para entender claro y de donde surgió aquella elección. Se inició el 15 de octubre de 1978, la primera jornada estuvo marcada por le debate entre los partidarios del arzobispo de Génova, Giuseppe Siri, y los de Giovanni Benelli, arzobispo de Florencia. Dos italianos, pero que representaban posiciones diversas: la primera sostenía la exigencia de una cierta modificación en la ruta trazada por el Concilio; la segunda, en cambio, apostaba por la continuación del Vaticano II, bajo el signo de una plena fidelidad al espíritu y a la letra de las enseñanzas conciliares.  Obviadas las dos candidaturas, mejor dicho, eliminadas recíprocamente, ya en las dos primeras votaciones del 16 de octubre, el nombre del arzobispo de Cracovia obtuvo numerosos votos. En el intervalo, como contó el cardenal Luigi Ciappi se produjo el vuelco decisivo: los que apoyaban a Wojtyla fueron convenciendo poco a poco a los otros miembros del Sacro Colegio. Fue König, casi con toda seguridad, el gran artífice de este progresivo desplazamiento de consensos. Ya había hablado con Wyszynski, convenciéndole de lo oportuno de la elección (Wyszynski había sobreentendido que era él el candidato) y el primado fue a la celda de Wojtyla a expresarle su apoyo, a infundirle valor.    A animarle que aceptase. Le repitió la imperiosa pregunta que en la novela Quo vadis? de Sienkiewicz, le hace el Señor a Pedro cuando éste ha cedido a la tentación de huir de Roma; pero luego dulcifico el tono, rogándole que en el caso de ser elegido, aceptase. Y añadió: «La tarea del nuevo Papa será la de introducir a la Iglesia en el tercer milenio…»  El arzobispo de Cracovia regresó a la Capilla Sixtina con una expresión mas distendida en el rostro, pero con el corazón en pleno tumulto. Se le acercó un viejo amigo, el cardenal Maximilian de Furstenberg, que había sido rector del Colegio belga, y le susurró unas cuantas palabras del momento de la ordenación sacerdotal. «Deus adest et vocat te» (Dios está aquí y te llama). En la octava votación, la segunda de la tarde, fue elegido – parece – con noventa y nueve votos. Conmovido, pero ya sereno aceptó, eligiendo el mismo nombre que Luciani.

(de Una vida con Karol - Stanislao Dziwisz - Conversacion con Gian Franco Svidercoschi, cap 10 Viene un Papa eslavo.)

 

viernes, 2 de octubre de 2026

Juan Pablo II y los Ángeles

 


En palabras sencillas, personales y tiernas, como gran parte de sus recuerdos, nos confiaba el Santo Padre Juan Pablo II en su libro ¡Levantaos! ¡Vamos! “tengo una devoción especial al Ángel de la Guarda. Desde niño, probablemente como todos los niños, repetí tantas veces esta plegaria: “Ángel de Dios, que eres mi custodio, ilumíname, custódiame, dirígeme y gobiérname…” Mi Ángel de la Guarda sabe lo que estoy haciendo. Mi confianza en él, en su presencia protectora, crece en mi continuamente” . Y allí mismo también reconoce que en sus oraciones invocaba con frecuencia a los arcángeles San Miguel, San Gabriel y san Rafael y nos recuerda “el hermoso tratado de santo Tomas sobre los ángeles, espíritus puros”.

Durante el año 1986 el Santo Padre Juan Pablo II dedico cuatro de sus catequesis a los Ángeles:

“Creador de las cosas visibles e invisibles”

“Creador de los ángeles, seres libres”

“Creador de las cosas “invisibles”: los ángeles”

“La participación de los ángeles en la historia de la salvación”

 En el apartado 6 de esta última nos habla específicamente de los Ángeles guardianes, aquellos que “están también llamados a tener su parte en la historia de la salvación de los hombres, en los momentos establecidos por el designio de la Providencia Divina”….

Alli mismo nos presenta varias citas de los libros sagrados: “ "Pues te encomendará a sus ángeles para que te guarde en todos tus caminos, y ellos te levantarán en sus palmas para que tus pies no tropiecen en las piedras" (Sal 90/91, 11-12). Jesús mismo, hablando de los niños y amonestando a no escandalizarlos, se apela a "sus ángeles" (Mt 18, 10). “Además - sigue diciendo el Santo Padre - , atribuye a los ángeles la función de testigos en el supremo juicio divino sobre la suerte de quien ha reconocido o renegado a Cristo: "A quien me confesare delante de los hombres, el Hijo del hombre le confesará delante de los ángeles de Dios. El que me negare delante de los hombres, será negado ante los ángeles de Dios" (Lc 12, 8-9; cf. Ap. 3, 5)….”

En el apartado 7 el Santo Padre nos sigue dando ejemplos “Entre los libros del Nuevo Testamento, los Hechos de los Apóstoles nos hacen conocer especialmente algunos episodios que testimonian la solicitud de los ángeles por el hombre y su salvación. Así, cuando el ángel de Dios libera a los Apóstoles de la prisión (cf. Act 5, 18-20), y ante todo a Pedro, que estaba amenazado de muerte por la mano de Herodes (cf. Act 12, 5-10). O cuando guía la actividad de Pedro respecto al centurión Cornelio, el primer pagano convertido (Act 10, 3-8; 11, 12-13), y análogamente la actividad del diácono Felipe en el camino de Jerusalén a Gaza (Act 8, 26-29)”…y continúa “la Iglesia confiesa su fe en los ángeles custodios, venerándolos en la liturgia con una fiesta especial, y recomendando el recurso a su protección con una oración frecuente, como en la invocación del "Ángel de Dios". Esta oración parece atesorar las bellas palabras de San Basilio: "Todo fiel tiene junto a sí un ángel como tutor y pastor, para llevarlo a la vida" (cf. San Basilio, Adv. Eunomium, III, 1; véase también Santo Tomás, S.Th. I, q. 11, a.3)”En el punto 8 explica el culto litúrgico a los Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael

 

jueves, 1 de octubre de 2026

Papa Leon XIV en Francia – Magnifique (5 de 5) Entrevista en el avión al regreso a Roma

 De Vatican News sobre la conferencia de prensa del Papa Leon XIV regresando a Roma.:

 


El Papa: Las guerras no tienen sentido, Rusia y Ucrania deben sentarse a dialogar

En el vuelo de Metz a Roma, al reunirse con los periodistas, León XIV habla de los conflictos y de los intereses económicos que los sustentan: «La Iglesia sigue alzando la voz para anunciar el Evangelio. Son pocos los que se están enriqueciendo con la industria bélica; con esos miles de millones se podrían resolver problemas como el hambre en el mundo».

«Estos cuatro días han estado, literalmente, llenos de bendiciones. Casi milagros, diría yo, sobre todo el tiempo que pasé en Lourdes, caminando y acompañando a tantas personas enfermas y que sufren, y viendo cómo la gracia de la presencia de Dios, manifestada de tantas formas diferentes, toca el corazón de las personas, transforma sus vidas y devuelve la dignidad a los enfermos, a los mayores y a aquellos que, en algunos sectores de la sociedad, son marginados». El Papa León XIV comenta con entusiasmo el viaje apostólico a Francia que ha concluido hoy, lunes 28 de septiembre. En el vuelo de regreso de Metz a Roma, el Sumo Pontífice saluda y da las gracias a los 80 periodistas que le han acompañado en este viaje al otro lado de los Alpes: «Una vez más, gracias a vosotros por el trabajo realizado. Creo que estáis bastante cansados tras estos últimos cuatro días. En cierto sentido, ha sido un programa muy intenso…».

«Personalmente —dice el Pontífice—, me he sentido muy bendecido por haber tenido el privilegio de visitar Francia para animar sobre todo a los jóvenes que, obviamente, están buscando algo. Quedó patente en el estadio, aquella noche en la que se reunieron 80 000 jóvenes procedentes de toda Francia, con su entusiasmo, su alegría y el sentido de esperanza que transmitieron, pero sobre todo, creo, que han recibido y que serán capaces de compartir con los demás».

A continuación, el Papa responde —en inglés, español e italiano— a algunas preguntas. La lacra de los abusos sexuales y el «carácter sistemático» con el que se han cometido en Francia, así como la cuestión de la laicidad, fueron algunos de los temas abordados por el Pontífice en respuesta a las preguntas de los periodistas franceses. Luego, cuestiones internacionales como la guerra en Europa y el valor de las negociaciones, el temor a un aumento de los extremismos en el continente, la inteligencia artificial y la amenaza de las grandes empresas tecnológicas, la emergencia de la vivienda y los próximos viajes.

Conferenciacon texto completo en la pagina oficial de la Santa Sede 

Papa Leon XIV en Francia – Magnifique (4 de 5) Metz y la búsqueda de la paz

 



El encuentro en Metz, una ciudad de 122.572 habitantes, "una ciudad que ha estado marcada por tres guerras… la guerra de 1870-1871, la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial, convierte a Metz en una ciudad especialmente significativa para hablar de paz. (Vatican News) 

Metz es la ciudad de Robert Schuman y las raíces de Europa. Allí vivió,  ejerció como abogado y comenzó su trayectoria política. El estadista, considerado uno de los padres fundadores de la integración europea, forma parte todavía del paisaje de la ciudad y de la región. Su nombre está presente en instituciones y espacios públicos y, de manera especialmente visible en estos días, en el Centro de Congresos Robert Schuman, donde León XIV participo en encuentros dedicados a la paz, la unidad y el diálogo interreligioso. Fue un encuentro de diferentes religiones, un cardenal, un gran rabino, el rector de la mezquita de Paris, un pastor protestante, un metropolita ortodoxo un responsable budista leyendo un texto que habían escrito juntos. El Papa Leon recordó las palabras del Papa Francisco en la encíclica Fratelli tutti, donde el diálogo entre personas de distintas religiones es presentado como un camino hacia la amistad y la paz. También evocó a san Juan Pablo II y al filósofo Paul Ricœur para describir el diálogo como una exigencia de la condición humana y como un verdadero arte del encuentro.

La elección del lugar no parece casual. La arquitectura del centro de congresos remite a una ciudad abierta a los intercambios, mientras que la memoria de Schuman recuerda el proyecto europeo nacido de una voluntad de superar las rivalidades que habían llevado al continente a dos guerras mundiales. Desde Metz, la Europa de hoy aparece así entre dos tiempos: la memoria de las heridas y la tarea siempre inacabada de construir la unidad.  (VaticanNews)

En un articulo titulado Esfuerzos creativospara la negociación y la ilusión del rearme Andrea Tornielli escribe :

En su discurso en Metz sobre las raíces de una Europa para la paz y la unidad, volvió a hablar sin rodeos sobre el frenesí del rearme que ha invadido a numerosos países, incluidos los europeos, con el plan «Rearmar Europa» y el compromiso de la OTAN de aumentar el gasto militar al 5% del PIB. El Sucesor de Pedro se hizo eco de la expresión utilizada por Benedicto XV respecto a la Primera Guerra Mundial, hablando de una «nueva matanza inútil» que también se está produciendo en Europa. Subrayó la necesidad de participar, mostrando «valentía en la negociación y estando dispuestos a sacrificar algunas posiciones por el bien común de la paz». En el clima belicista que caracteriza nuestra época, la palabra misma «negociación» termina considerándose inapropiada, y el conflicto armado, hasta sus últimas consecuencias, se presenta como inevitable. Por supuesto, el Papa León XIV quiso precisar que la búsqueda de la paz no debe confundirse con lo que él denominó «irenismo ingenuo», al tiempo que recordaba —en palabras de Robert Schuman— que la paz mundial no puede salvaguardarse sin esfuerzos creativos proporcionales a los peligros que la amenazan. Pero inmediatamente añadió que «debemos protegernos de la ilusión del rearme». Por lo tanto, es muy difícil atribuir el enorme aumento del gasto militar a estos «esfuerzos creativos».

(..) Citó también  un pasaje de su Mensajepara la Jornada Mundial de la Paz, en el que escribió:  «No es casual que los reiterados llamamientos al aumento del gasto militar y las decisiones resultantes sean presentados por muchos gobiernos con la justificación del peligro que representan para otros».

(…)

Ahora en Metz, León añadió: «Promover la paz es una tarea activa. Hoy debemos preguntarnos si realmente estamos realizando "esfuerzos creativos" para promover la paz mundial, o si simplemente estamos intentando "detener la hemorragia de la guerra" y prepararnos mejor para las que suponemos que están por venir». Es una pregunta sin respuesta, pero no difícil de contestar si consideramos la impotencia de la diplomacia internacional y europea ante un conflicto. La Europa a la que aspiraba Schuman es un continente basado en el derecho internacional, donde se prefiere el diálogo a la confrontación armada, aunando recursos para garantizar que cualquier guerra no solo sea impensable, sino materialmente imposible.

El último llamamiento del Papa, «vox clamantis in deserto», está en consonancia con las enseñanzas que han caracterizado su pontificado desde sus inicios, así como con las de sus predecesores inmediatos. El 26 de junio de 2025, al recibir a los participantes de ROACO, León XIV dijo  «¿Cómo se puede creer, después de siglos de historia, que las acciones bélicas traen la paz y no se vuelven en contra de quienes las emprendieron?... ¿Cómo se puede seguir traicionando el deseo de paz del pueblo con falsa propaganda de rearme, en la vana ilusión de que la supremacía resuelve los problemas en lugar de alimentar el odio y la venganza?    (…)   El 11 de octubre del mismo año, al presidir la Vigilia Mariana por la Paz en la Plaza de San Pedro, dijo:  «A los poderosos del mundo, a quienes guían los destinos de los pueblos: ¡tengan la audacia de desarmarse!».  Una vez más, durante su visita a laUniversidad La Sapienza de Roma la mañana del 14 de mayo de 2026, el Papa afirmó: «Durante el último año, el aumento del gasto militar en el mundo, y particularmente en Europa, ha sido enorme: no llamemos "defensa" a un rearme que incrementa las tensiones y la inseguridad, merma las inversiones en educación y sanidad, traiciona la confianza en la diplomacia y enriquece a élites indiferentes al bien común». 

Metz resulto, de alguna manera,  una remembranza del acto Europeo de Juan Pablo II en Santiago de Compostela Santiago de Compostela

 

«Yo, Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia universal, te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: Vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces. Revive aquellos valores auténticos que hicieron gloriosa tu historia y benéfica tu presencia en los demás continentes. Reconstruye tu unidad espiritual, en un clima de pleno respeto a las otras religiones y a las genuinas libertades.

 

Y tambien de  los recuerdos de la paz y el espíritu de Asis,  una llama encendida por Juan Pablo II, que continuo ardiendo con el Papa Benedcto XVI y con el Papa Francisco. 


Invito leer

Metz: Encuentro interreligoso escrito por Sebastián Sansón Ferrari Vatican News

La catedral de Metz pagina web oficial

Quien fue Robert Schuman Wikipedia


miércoles, 30 de septiembre de 2026

Papa Leon XIV en Francia – Magnifique (3 de 5) Lourdes

 


Lourdes hacia meses que se estaba preparando para la visita del Papa Leon XIV con plegarias.  Se rezaba por ello en todos los rosarios (al menos en el que se reza en español – supongo que también en las demás versiones) ante la gruta de Massabielle.  

El ultimo Papa en visitar Lourdes fue el Papa Benedicto en 2008, conocasión del 150 aniversario de las apariciones de Lourdes.

El 14 de agosto de 2004fue la despedida del Papa Juan Pablo II.  

“Al arrodillarme aquí, en la gruta de Massabielle, siento con emoción que he llegado a la meta de mi peregrinación. Esta gruta, donde se apareció la Virgen María, es el corazón de Lourdes. Hace pensar en la cueva del monte Horeb, donde Elías se encontró con el Señor, que le habló en el "susurro de una brisa suave"(1 R 19, 12)….”

En momentos en que la paz se ve tan alterada era  una visita casi obligada para el Papa Leon XIV peregrinar al lugar donde Nuestra Señora recomendó rezar el Santo Rosario por la paz en el mundo, siempre necesaria,  siempre vigente, tan patéticamente actual respondiendo la petición que la Virgen le había dado a Santa Bernardita. «Que se venga aquí en procesión».

Desde el punto de vista organizativo Lourdes se preparó meticulosamente para esta visita especial con 600 voluntarios,  a la espera de unos  1000 periodistas,  un estrado para 400 obispos y cardenales y la participación de cerca de 3000 sacerdotes.

Ante la Gruta de Lourdes el Santo Padre saludaba a la Virgen y en forma de plegaria suplicaba por la sociedad de Francia toda, sus gobernantes, su pueblo y su Iglesia, por la paz y la fe de cada miembro del Pueblo de Dios.

Nuestra Señora de Lourdes, Inmaculada Concepción, en este lugar bendito donde hablaste con tanta dulzura y ternura a santa Bernardita, humilde hija del pueblo de Francia, para transmitir al mundo un luminoso mensaje de oración, conversión y esperanza, acudimos a ti llenos de confianza. Porque Tú eres la Madre que Jesús nos ha dado y permaneces atenta a todas nuestras necesidades.

Te rogamos, Señora nuestra, por Francia, de la que eres Patrona y a la que durante tantos siglos has rodeado con tu protección. Obtén para su pueblo el don de la concordia fraterna. Que construya una sociedad armoniosa, libre de toda violencia y de todo odio, en la que cada persona pueda trabajar, formar una familia y vivir su vida hasta el final con tranquilidad y serenidad. Que los más desfavorecidos y los pobres encuentren siempre apoyo. Obtén para Francia gobernantes sabios y generosos, dispuestos al sacrificio de sí mismos, capaces de afrontar los desafíos y decididos a servir al bien común. Que conserven al país en paz en el concierto de las naciones. Que hagan oír su voz en defensa de los derechos humanos fundamentales y de la paz en el mundo, rechazando para siempre las lógicas de la guerra.

Santa Virgen María, te presentamos al Pueblo de Dios que peregrina en este país, tan marcado por tu cercanía. Renueva la fe y el fervor de las familias cristianas, tan queridas por tu corazón, para que vivan cada día de la presencia de Jesús, de su gracia y de su auxilio en las dificultades que atraviesan. Que estén generosamente abiertas a la vida y que Dios suscite en ellas vocaciones, especialmente sacerdotales y religiosas. Concede a tu Iglesia en Francia mostrar, particularmente a los más jóvenes, el camino luminoso del Evangelio, para que puedan edificar la sociedad justa y fraterna que anhelan.

Por último, Madre amantísima, te presentamos nuestras intenciones personales más urgentes, en particular las de las personas enfermas y las que sufren, así como las de todos los que las acompañan: han venido juntos hasta aquí para alcanzar fortaleza y curación de la fuente de Massabielle. Te confiamos a nuestros seres queridos y a nuestros difuntos. Aparta, te lo suplicamos, todos los obstáculos que todavía nos separan de tu Hijo amado y haz que Él reine en todos los corazones.Amén.

Al dia siguiente el santo Padre llevo a cabo un encuentro con losobispos de la Conferencia Episcopal de Francia,   celebro la Santa Misa dominical en la pradera,  seguida del rezo del ángelus : 

Aquí la Inmaculada se apareció a santa Bernardita con el Rosario y guió su oración. Por eso, invito hoy a todos los fieles y a todas las comunidades cristianas a rezar el santo Rosario durante el próximo mes de octubre, con la intención particular de que cesen las guerras y se restablezca la paz entre los pueblos en conflicto. Acompañemos la oración con actos concretos de penitencia y de misericordia, y con el compromiso de favorecer siempre el diálogo y la reconciliación.

  Luego el encuentro con losenfermos y acompañantes en el centro residencial y sanitario Accueil Notre-Damedonde los saludo con un discurso en defensa de la vida toda, de toda vida..  

Decia el Santo Padre, entre otros,

  Aquí en Lourdes, ciudad de los enfermos y de la esperanza, invito a toda la comunidad de los agentes sanitarios a recordar el significado profundo de su vocación: hacerse cargo de una persona que sufre, y no eliminarla. Sí, queridos amigos, ¡sean servidores apasionados de la vida! ¡Ninguno tiene el derecho, nunca, «basándose en algoritmos de laboratorio, de decidir sobre la vida de un embrión determinado o de una persona de la tercera edad determinada! ¡La medicina nunca podrá convertirse en sierva de la muerte programada!» (Discurso a los miembros de la Fundación Jérôme Lejeune, 22 junio 2026). En este sentido, les invito, por un lado, a seguir realizando constantemente estructuras de cuidado paliativo y de investigación; por otro, a acompañar con ternura a los enfermos, como sucede aquí en Lourdes, donde médicos, enfermeros, camilleros, capellanes, equipos de pastoral de la salud y tantos otros ejercitan su vocación al servicio de la dignidad de la persona humana, para que el mundo tenga vida. Cuidando de los cuerpos, ustedes cuidan también de las almas. A ustedes, queridos miembros de las asociaciones hospitalarias, pero también a ustedes, agentes sanitarios, que se dedican al servicio de sus hermanos y hermanas, deseo expresarles toda mi gratitud.

Seguidamente se llevo a cabo un encuentro privado con las religiosas de vida contemplativa (Monasterio del Carmelo de Lourdes),  el rezo del Santo Rosario y procesión mariana con antorchas, seguido de discurso recordando el pedido de la Virgen a Santa Bernardita:


Esta noche nos hemos reunido para responder a la petición que Nuestra Señora dirigió a los sacerdotes a través de santa Bernardita: «Que se venga aquí en procesión». Qué conmovedor es ver al pueblo fiel, generación tras generación, responder con amor y confianza a la tierna invitación de la Virgen María. Qué consolador es escuchar a los cristianos cantar himnos llenos de fervor y fe, y caminar, con una luminaria en la mano, hacia su Madre del cielo, la Madre que Jesús nos dio en la cruz.

(…)

 Oh Virgen Inmaculada, haz que la luz que llevamos esta noche en nuestras manos no se apague jamás en nuestras vidas, sino que ilumine el futuro, abriéndonos, desde ahora, a las promesas de la vida eterna. 

 

Papa Leon XIV en Francia – Magnifique (2 de 5) El encuentro con la juventud – Vigilia de oración, meditación y representación en el “Stade de France”, Saint-Denis.

 


Apoteósico decía Eva Fernández de COPE el encuentro con la juventud;  unos ochenta mil jóvenes cantando el Salve Regina en latín,  reunidos en el Stade de France, el estadio más grande del país, ubicado en el joven municipio de Saint-Denis, a unos 10 kms del centro de Paris.


 

El tema central fue la santidad desde los primeros testigos del Evangelio en la Galia (María Magdalena, Blandina) hasta los santos recientemente canonizados (Carlos de Foucauld, Luis XIV y Zélie Martin). Sus testimonios se presentaron durante la Vigilia con una representación de diversos momentos históricos relacionados con la vida de los santos, con jóvenes actores vestidos con trajes de diferentes épocas e incluso con caballos. Una representación que fue un verdadero espectáculo, impactante y emotivo.  Alguien menciono que para las próximas Jornadas de lo que sea deberían encargar los trabajos preparatorios a los cuatro obispos responsables de esta organización y a las dos diócesis involucradas.  Éxito total.

La Vigilia comenzó con palabras de gran alegría del obispo de la diócesis, monseñor Étienne Guillet. El prelado recordó que son de diferentes edades y en diferentes situaciones vitales, solteros y recién casados que, sin duda, comparten «preguntas y dudas»…Seine-Saint-Denis, explicó el prelado, es el departamento más joven y cosmopolita de Francia, y como obispo, quiere «dar testimonio del dinamismo de estas comunidades cristianas, donde los bautizados son, sin duda, una minoría, pero están animados por un gran deseo de vivir su fe, construyendo puentes de fraternidad y construyendo la paz. Esta noche, muchos vinieron a recibiros al Stade de France, invitando a sus amigos judíos, musulmanes e hindúes... con quienes conviven a diario » . (VaticanNews  - parcial ) 

Durante la vigilia con los jóvenes fuimos testigo (lo vimos en vivo pero digital) de una impecable y majestuosa presentación ante una multitud inmensa, unida, serena, alegre, sublime. La memoria de los santos de Francia: 150 estandartes y  60 reliquias acompañaron la oración junto al Papa Leon XIV.  

Y escuchar después de las preguntas que le hicieron Chloé y François, como primera respuesta  de boca del Santo Padre:  Queridos amigos, la primera cosa que yo quisiera decir es muy simple : ¡gracias! Gracias a Dios, gracias a ustedes, gracias por su valentía, gracias por su presencia, gracias por su fe. ¡Ustedes son los santos de Francia! es muy fuerte y crea, indudablemente,  cierto compromiso.

             El Santo Padre, entre otros, les recordó y aconsejó: :  

(…) En toda la historia, no hay fracaso del que Dios no pueda levantarnos: su misericordia es nuestra alegría. Y, sin embargo, han mencionado la ansiedad y la incertidumbre como obstáculos para su entusiasmo. Son sentimientos muy difundidos, debido a la precariedad de los planes para el futuro, la naturaleza provisional de los vínculos afectivos y la fragilidad de las relaciones. A ellos se suman otros, que pesan sobre su generación, como el cansancio provocado por las pantallas y la ansiedad ante el cambio climático o la situación económica e internacional. Sí, necesitamos prestar atención a estos sentimientos. Invito a todos ustedes, queridos jóvenes, a mantener el corazón abierto ante los sufrimientos de sus compañeros.

Al mismo tiempo, la experiencia de la fragilidad, de cualquier fragilidad, se convierte, para un discípulo de Cristo, en una ocasión para ser su testigo. Quien sigue a Jesús en el camino del servicio humilde y gratuito se libera de la angustia y redescubre un nuevo entusiasmo, al experimentar la alegría y paz interiores; no como sentimientos fugaces o subjetivos, sino arraigadas en la certeza de la fe de la que damos testimonio juntos como Iglesia.   

Sí, juntos formamos la Iglesia: frágil y santa, como vasijas de barro que guardan un tesoro (cf. 2 Co 4,7). Es nuevamente san Pablo quien nos recuerda que precisamente en la debilidad somos fuertes (cf. 2 Co 12,10). Especialmente en tiempos difíciles, Dios sostiene nuestra libertad y nos anima con su gracia. Quiso vivir como hombre, para que pudiéramos vivir con Él para siempre, como testigos gozosos de la esperanza.

(…) Para concluir, podemos retomar esta oración que nos dio san Juan Pablo II: «Maestro, tú que amas y respetas la persona humana, tú que has compartido el sufrimiento de los hombres, tu que esclareces el misterio de la existencia humana, ¡haznos descubrir el verdadero sentido de nuestra vida y de nuestra vocación!» (Homilía de la XII Jornada Mundial de la Juventud, París, 24 agosto 1997).