Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

lunes, 3 de agosto de 2026

San Juan Maria Vianney, el cura de Ars

 


El 4 de agosto de cada año celebramos  la memoria litúrgica de  San Juan Maria Vianney – el Cura de Ars, y el dia del párroco.Juan Pablo II en su libro Don y Misterio comentaba su experiencia sobre la primer visita realizada a Ars.

En el camino de regreso de Bélgica a Roma, tuve la suerte de detenerme en Ars. Era al final del mes de octubre de 1947, el domingo de Cristo Rey. Con gran emoción visité la vieja iglesita donde San Juan María Vianney confesaba, enseñaba el catecismo y predicaba sus homilías. Fue para mí una experiencia inolvidable. Desde los años del seminario había quedado impresionado por la figura del Cura de Ars, sobre todo por la lectura de su biografía escrita por Mons. Trochu. San Juan María Vianney sorprende en especial porque en él se manifiesta el poder de la gracia que actúa en la pobreza de los medios humanos. Me impresionaba profundamente, en particular, su heroico servicio en el confesionario. Este humilde sacerdote que confesaba mas de diez horas al día, comiendo poco y dedicando al descanso apenas unas horas, había logrado, en un difícil período histórico, provocar una especie de revolución espiritual en Francia y fuera de ella. Millares de personas pasaban por Ars y se arrodillaban en su confesionario. En medio del laicismo y del anticlericalismo del siglo XIX, su testimonio constituye un acontecimiento verdaderamente revolucionario.


Del encuentro con su figura llegué a la convicción de que el sacerdote realiza una parte esencial de su misión en el confesionario, por medio de aquel voluntario "hacerse prisionero del confesionario". Muchas veces, confesando en Niegowic, en mi primera parroquia, y después en Cracovia, volvía con el pensamiento a esta experiencia inolvidable. He procurado mantener siempre el vínculo con el confesionario tanto durante los trabajos científicos en Cracovia, confesando sobre todo en la Basílica de la Asunción de la Santísima Virgen María, como ahora en Roma, aunque sea de modo casi simbólico, volviendo cada año al confesionario el Viernes Santo en la Basílica de San Pedro”

 Ya siendo Pontífice, y con ocasión de su tercer visita a Francia, invitado por el Episcopado francés,  participo de las ceremonias en honor al 200 aniversario del nacimiento del santo Cura de Ars.  A su regreso comentaba “con profunda alegría”  en  su AudienciaGeneral del 15 de octubre de 1986 

"La figura del Santo Cura de Ars no deja de hablar también al hombre de hoy. Su extraordinaria vida llena de oración y de mortificación, el heroico servicio a la Palabra de Dios y a los sacramentos, especialmente el de la penitencia, continúan siendo un punto de viva referencia para los sacerdotes de la Iglesia contemporánea.

 San Juan María Vianney vivió su juventud en los tiempos de la Revolución Francesa. En ese período inició clandestinamente la preparación al sacerdocio, siguiendo la voz de la vocación. Con emoción dirijo mi pensamiento a la familia campesina del Santo, que habitaba en Dardilly, y al espíritu que en ella reinaba. La peregrinación que he hecho me ha ayudado además a hacerme más consciente de la existencia de una "genealogía" más lejana del Cura de Ars. Lo fue en efecto, el "Anfiteatro de las Tres Galias", lugar del martirio de los cristianos en el 177. Este es un particular recuerdo de la vitalidad de la Iglesia en la capital de esa antigua provincia romana. Otro recuerdo es también la figura de San Ireneo, uno de esos grandes Padres de la Iglesia, al que tanto debe la doctrina y la teología católica desde sus comienzos.

Me place además recordar que en el "Anfiteatro de las Tres Galias" se desarrolló un encuentro ecuménico, un acto también coherente con la herencia de la Iglesia que está en Lión. Es suficiente recordar, al respecto, el Concilio allí celebrado en el 1274, con el fin de hacer un intento de reconciliación eclesial entre Oriente y Occidente, y todas las iniciativas ecuménicas tomadas durante este siglo en el surco abierto por el sacerdote Couturier.

La genealogía de la santidad se desarrolló posteriormente en el curso de los siglos.

(…)

Frente a las diversas dificultades, indiqué allí los medios para una renovación espiritual, un constante alimento intelectual, una ayuda fraterna, una pastoral misionera, subrayando que las exigencias de los compromisos sacerdotales aseguran libertad y arrojo apostólico. También la formación de los seminaristas y el ministerio de los diáconos fueron objeto de una atención especial.

el sacerdocio ministerial de Cristo ha ocupado el centro de la peregrinación a Ars. Ciertamente la temática fundamental de este encuentro inolvidable del 6 de octubre de 1986 se proyectó sobre los sacerdotes, a los cuales rendí solemnemente un homenaje de gratitud haciéndoles una apremiante invitación a la fidelidad, mientras tenía presentes en la mente y en el corazón a los sacerdotes del mundo entero.

El Papa dirigió además breves mensajes individuales a las familias cristianas, a los jóvenes, a los enfermos, a los presos, a los miembros del Consejo pastoral y presbiteral teólogos, profesores y estudiantes de Lyon y sobre todo a “mis hermanos en el Episcopado, que vinieron de todas las diócesis de Francia.”

(..)

El mismo primer día de mi visita a Lyon –agregaba -  me fue dado proclamar Beato al padre Antonio Chevrier, fundador del Prado, contemporáneo del Cura de Ars. Aferrado a Cristo, este sacerdote que fue pobre y sensible a la gran miseria de los jóvenes obreros de su tiempo, se hizo apóstol de los pobres. Tuvo en cuenta profundamente su dignidad de hombres amados por Dios, compartió su condición de pobreza, les dio una instrucción escolar y de fe, fundó la Familia del Prado con sacerdotes, hermanos y hermanas disponibles a llevarles la Buena Nueva. He tenido así ocasión de reflexionar sobre las modalidades de cuidar y de ayudar a los pobres de hoy, según las bienaventuranzas del Evangelio.

Y reiteraba:

La mies del Señor es mucha.

Hacen falta obreros: Hacen falta sacerdotes. Hacen falta Santos.

Ha sido una significativa peregrinación tras las huellas de los Santos.

"Por donde los Santos pasan... Dios pasa con ellos".

Oracion compuesta por San Juan Maria Vianney

 


Te amo, Oh mi Dios.
Mi único deseo es amarte
Hasta el último suspiro de mi vida.
Te amo, Oh infinitamente amoroso Dios,
Y prefiero morir amándote que vivir un instante sin Ti.
Te amo, oh mi Dios, y mi único temor es ir al infierno
Porque ahí nunca tendría la dulce consolación de tu amor,
Oh mi Dios,
si mi lengua no puede decir
cada instante que te amo,
por lo menos quiero
que mi corazón lo repita cada vez que respiro.
Ah, dame la gracia de sufrir mientras que te amo,
Y de amarte mientras que sufro,
y el día que me muera
No solo amarte pero sentir que te amo.
Te suplico que mientras más cerca estés de mi hora
Final aumentes y perfecciones mi amor por Ti.
Amén.

 

Invito visitar: SAN JUAN MARÍA VIANNEY (1786-1859) EL SANTO CURA DE ARS por Lamberto de Echeverría

sábado, 1 de agosto de 2026

Karol Wojtyla : Un dia de julio en los lagos Masuria y un telegrama

 


En brevísimas y sencillas palabras, llenas de contenido (en cada frase descubrimos una etapa)  Gian Franco Svidercoschi,  en un pequeño libro que es un tesoro titulado Historia de Karol, nos cuenta parte de la vida de Karol Wojtyla, sacerdote y obispo.

“Si era verdad que habría preferido desempeñar su sacerdocio de otra manera, en una parroquia, en estrecho contacto con los problemas concretos de la gente. Pero así también estaba bien. Seguiría enseñando, escribiendo libros. Y conservaría un espacio pastoral propio manteniendo su relación con los universitarios y con las familias.

Un día de julio, le llegó un telegrama.  Quién sabía como, habían logrado localizarlo en los lagos de Masuria, donde practicaba el piragüismo con un grupo de amigos. Y aquel telegrama removió todas sus seguridades. Querían hacerle obispo. Y tenía que dirigirse inmediatamente a Varsovia, con el cardenal Wyszynski.

De entrada, no le agradó lo más mínimo. Entre otras cosas, porque no había tenido ninguna noticia previa. O mejor, porque solo sabía que le habían destinado a la carrera universitaria y que su nombre nunca había sido incluido en la lista de los candidatos al episcopado. Y entonces, ¿qué había pasado?

 Pues había pasado que monseñor Baziak había ignorado aquella lista. Y al tener que sustituir al auxiliar de Cracovia, fallecido unos meses antes, le había elegido precisamente a él, Karol. Un intelectual. Alguien que sólo tenía 38 años. Y el arzobispo, para evitar intromisiones, había enviado su propuesta directamente al Papa Pio XII.

 Wyszyski tenía mucha curiosidad por conocer a Wojtyla, entre otras razones porque, en un cierto sentido, le habían dejado al margen. Cuando lo tuvo delante y le preguntó si aceptaba el encargo, se quedó impresionado por su prontitud. De hecho, Karol le respondió con otra pregunta: ¿«Donde tengo que firmar?». Firmó, y sólo entonces preguntó: «Puedo ya volver a seguir con mi excursión?». Estaba decidido, y lo dejó claro, a seguir con los jóvenes. Sonriendo, el cardenal asintió.  

 Vino luego la ordenación episcopal, el 28 de septiembre de 1958. En la catedral de Wawel estaba representada de alguna manera toda la historia del nuevo obispo. Estaban los compañeros del grupo de teatro, los obreros de la Solvay, las familias de Niegowic, la primera parroquia, y los de San Florián. Se encontraban también los profesores del seminario y los de Lublin, los intelectuales y los universitarios, que se encargaban de la organización. En el momento culmen del rito, mientras se elevaba el canto del Te Deum,, un viejo amigo de la cantera de mármol, llamándolo por su apodo juvenil, le gritó: «Lolek (Carlitos), no dejes que nadie te derribe!»

 De este modo, Su Excelencia Lolek inició su aprendizaje episcopal. Visitó una por una todas las parroquias de la zona que le habían asignado. Pero también siguió dando clases, yendo y viniendo de Cracovia a Lublin. Y  mantuvo sus encuentros con los jóvenes, con las nuevas parejas. Y sobre todo, a lo que no renunciaría por nada del mundo, siguió con su ministerio en el confesionario.”

 (Gian Franco Svidercoschi, Historia de Karol, p.165/6, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid)

 


viernes, 31 de julio de 2026

“Si” a Cristo

 




Queridos amigos, también hoy creer en Jesús, seguir a Jesús siguiendo las huellas de Pedro, de Tomás, de los primeros Apóstoles y testigos, conlleva una opción por Él y, no pocas veces, es como un nuevo martirio: el martirio de quien, hoy como ayer, es llamado a ir contra corriente para seguir al divino Maestro, para seguir “al Cordero a dondequiera que vaya” (Ap 14,4).

[…]

Quizás a vosotros no se os pedirá la sangre, pero sí ciertamente la fidelidad a Cristo. Una fidelidad que se ha de vivir en las situaciones de cada día. Estoy pensando en los novios y su dificultad de vivir, en el mundo de hoy, la pureza antes del matrimonio. Pienso también en los matrimonios jóvenes y en las pruebas a las que se expone su compromiso de mutua fidelidad.

Pienso, asimismo, en las relaciones entre amigos y en la tentación de deslealtad que puede darse entre ellos. Estoy pensando también en el que ha empezado un camino de especial consagración y en las dificultades que a veces tiene que afrontar para perseverar en su entrega a Dios y a los hermanos. Me refiero igualmente al que quiere vivir unas relaciones de solidaridad y de amor en un mundo donde únicamente parece valer la lógica del provecho y del interés personal o de grupo. Asímismo, pienso en el que trabaja por la paz y ve nacer y estallar nuevos focos de guerra en diversas partes del mundo; también en quien actúa en favor de la libertad del hombre y lo ve aún esclavo de sí mismo y de los demás; pienso en el que lucha por el amor y el respeto a la vida humana y ha de asistir frecuentemente a atentados contra la misma y contra el respeto que se le debe.

[…]

¿es difícil creer en un mundo así? En el año 2000, ¿es difícil creer? Sí, es difícil. No hay que ocultarlo. Es difícil, pero con la ayuda de la gracia es posible, como Jesús dijo a Pedro: “No te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos” (Mt 16,17).

Esta tarde os entregaré el Evangelio. Es el regalo que el Papa os deja en esta vigilia inolvidable. La palabra que contiene es la palabra de Jesús. Si la escucháis en silencio, en oración, dejándoos ayudar por el sabio consejo de vuestros sacerdotes y educadores con el fin de comprenderla para vuestra vida, entonces encontraréis a Cristo y lo seguiréis, entregando día a día la vida por Él.

En realidad, es a Jesús a quien buscáis cuando soñáis la felicidad; es Él quien os espera cuando no os satisface nada de lo que encontráis; es Él la belleza que tanto os atrae; es Él quien os provoca con esa sed de radicalidad que no os permite dejaros llevar del conformismo; es Él quien os empuja a dejar las máscaras que falsean la vida; es Él quien os lee en el corazón las decisiones más auténticas que otros querrían sofocar. Es Jesús el que suscita en vosotros el deseo de hacer de vuestra vida algo grande, la voluntad de seguir un ideal, el rechazo a dejaros atrapar por la mediocridad, la valentía de comprometeros con humildad y perseverancia para mejoraros a vosotros mismos y a la sociedad, haciéndola más humana y fraterna.

[…]

En la lucha contra el pecado no estáis solos: ¡muchos como vosotros luchan y con la gracia del Señor vencen!

6. Queridos amigos, en vosotros veo a los “centinelas de la mañana” (cf. Is 21,11-12) en este amanecer del tercer milenio. A lo largo del siglo que termina, jóvenes como vosotros eran convocados en reuniones masivas para aprender a odiar, eran enviados para combatir los unos contra los otros. Los diversos mesianismos secularizados, que han intentado sustituir la esperanza cristiana, se han revelado después como verdaderos y propios infiernos. Hoy estáis reunidos aquí para afirmar que en el nuevo siglo no os prestaréis a ser instrumentos de violencia y destrucción; defenderéis la paz, incluso a costa de vuestra vida si fuera necesario. No os conformaréis con un mundo en el que otros seres humanos mueren de hambre, son analfabetos, están sin trabajo. Defenderéis la vida en cada momento de su desarrollo terreno; os esforzaréis con todas vuestras energías en hacer que esta tierra sea cada vez más habitable para todos.

[…]

 diciendo “sí” a Cristo decís “sí” a todos vuestros ideales más nobles. Le pido que reine en vuestros corazones y en la humanidad del nuevo siglo y milenio.

No tengáis miedo de entregaros a El. El os guiara os dará la fuerza para seguirlo todos los días y en cada situación.

Que María Santísima, la Virgen que dijo “sí” a Dios durante toda su vida, que los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y todos los Santos y Santas que han marcado el camino de la Iglesia a través de los siglos, os conserven siempre en este santo propósito.

Juan PabloII XV Jornada Mundial de la Juventud Vigilia de oración – Tor Vergata, 19 deagosto de 2000

miércoles, 29 de julio de 2026

Quien fue San Benito de Nursia?


 Benito de Nursia fue un monje y abad que vivió en los siglos V y VI d.C. Fundó varios monasterios y escribió una regla para monasterios que se convirtió en fundamental para el monacato occidental. La Iglesia católica lo venera como patrón de Europa.

La principal fuente para la vida de Benito son los Cuatro Libros de Diálogos que el Papa Gregorio Magno escribió en 593/594 d.C. El Libro Segundo está dedicado por completo a Benito, mostrando su viaje espiritual personal y retratándolo como un gran asceta, un líder profético de monjes y fundador de monasterios, como autor de una regla y hacedor de milagros. El texto se sitúa en una tradición de escritos hagiográficos y está más interesado en hechos espirituales que en detalles biográficos. Se hace especial hincapié en escenas que se hacen eco de las de grandes figuras bíblicas, especialmente de los profetas Elías y Eliseo.

El esquema general de la vida de Benito, tal como lo presenta el Papa Gregorio, se ha enriquecido posteriormente con detalles tomados de las tradiciones locales y con conjeturas fundamentadas sobre fechas que se han convertido en parte de una cronología tradicional aceptada: Benito y su hermana gemela Escolástica nacieron en una familia noble cristiana en Nursia (la actual Norcia), en el año 480 d.C. Benito fue a Roma para sus estudios. Se cansó de la vida en Roma, al haber encontrado la vida de sus compañeros disoluta e inmoral, y a sus maestros no cristianos y corruptos. Esto le llevó a abandonar sus estudios en Roma para seguir una vida espiritual. Dejó la ciudad con su fiel nodriza familiar Cirila, que lo acompañó hasta Enfide (la actual Affile). Benito pasó un tiempo viviendo como ermitaño, en aislamiento espiritual en una cueva identificada posteriormente como el Sacro Speco en Subiaco. Los monjes de un monasterio cercano pidieron a Benito, que por entonces era un hombre santo muy conocido, que se convirtiera en su nuevo abad. Sin embargo, su insistencia en una disciplina monástica adecuada le enfrentó a la comunidad, que intentó envenenarlo. Benito escapó milagrosamente del daño y regresó a su cueva. Más tarde estableció 12 monasterios cerca de Subiaco y residió en el 13º como abad. Alrededor del año 529 d.C. dejó Subiaco con sus discípulos más devotos hacia Cassino y fundó un monasterio en la antigua acrópolis pagana de la colina que domina la ciudad. Aquí escribió la sumamente influyente Regla de los Monasterios y sirvió como primer abad del nuevo monasterio hasta su muerte el 21 de marzo, tradicionalmente considerado en 547. Le siguió poco después su hermana Escolástica, que, inusualmente, fue enterrada en la misma tumba.

Los Diálogos del Papa Gregorio hicieron de Benito uno de los santos más populares de la península italiana. Miles de monasterios que finalmente llegaron a seguir su Regla también difundieron la veneración de este santo.

Según una tradición bien atestiguada, las reliquias de San Benito fueron trasladadas al monasterio de Fleury (Francia) en el año 672. Este traslado se celebra litúrgicamente el 11 de julio. El traslado de las reliquias se discute en Montecassino, sin embargo, donde, tras el bombardeo del monasterio durante la Segunda Guerra Mundial, se descubrió la tumba conjunta de Benito y su hermana, confirmando aparentemente el relato de sus entierros por el Papa Gregorio.

En 1947, el Papa Pío XII reconoció a San Benito como el «Padre de Europa». En 1964, el Papa Pablo VI lo declaró «Patrón de Europa». El Papa Juan Pablo II amplió el grupo de Patronos de Europa, añadiendo a Cirilo y Metodio en 1980, y a Catalina de Siena, Brígida de Suecia y Edith Stein en 2000.

La fiesta de San Benito se celebra generalmente el 11 de julio, pero los monasterios benedictinos también mantienen una celebración el 21 de marzo.

 

Fuente:  OSB.ORG  

sábado, 25 de julio de 2026

“Si Europa todos te miran!” El muro de Berlín y todos los muros

 


(reposteo de un post del 9 de noviembre 2009)

 

Años antes de la efectiva caída del muro Juan Pablo II inmensamente preocupado por Europa y “el estado de crisis en el que se encuentra, al asomarse al tercer milenio de la era cristiana” en el magnifico  discurso del Acto Europeo en Santiago de Compostela el 9 de noviembre de 1982 - año santo “Xacobeo” al terminar su peregrinación por tierras españolas decía: “


“Ayer, este Continente exportó la guerra: hoy, le toca ser «artesano de paz». Confío en que el mensaje de humanismo y de liberación, herencia de su historia cristiana, pueda fecundar todavía a sus pueblos y siga resplandeciendo en el mundo” y lanzaba aquel histórico grito a Europa “Vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces.”

No lo puedo remediar me siguen saltando lagrimas de emoción al ver por TV o en videos los momentos de la “caída del muro”, es como volver a vivir el desborde de alegría rayando una sana locura humana que abrazada corría en ambas direcciones este-oeste y oeste-este en medio de risas y llantos y una fuerte dosis de incredulidad ante la sorpresa y un extraño no entender nada de los guardias petrificados - testigos mudos de aquel bullicio y algarabía a uno y a otro lado del humillante paredón.. Esa inmensa multitud cuyo sentir imagino imposible de describir traspasaba ahora corriendo sin obstrucciones, ni guardias, ni temores el histórico “muro” hacia uno y otro lado. Muro que ya había comenzado a caer mucho antes que se desplomara “en un mundo donde parece triunfar el mal, donde parece que a veces se ahoga la esperanza

Tan solo dos meses antes de la caída del muro en su  carta apostolica con ocasion del 50 aniversario del comienzo de la II guerra mundial el Papa hacía el famoso Llamamiento a Europa “¡Sí, Europa, todos te miran, conscientes de que siempre tienes algo que decir, después del naufragio de aquellos años de fuego: la verdadera civilización no está en la fuerza, sino que es fruto de la victoria sobre nosotros mismossobre las potencias de la injusticia, del egoísmo y del odio, que pueden llegar a desfigurar al hombre!”

Ahora està en nosotros seguir derribando muros. “Que la condena común y sincera del nazismo, al igual que la del comunismo ateo, nos impulse a todos al compromiso de construir en el perdón la reconciliación y la paz.”… “nada puede mejorar en el mundo, si no se supera el mal. Y el mal sólo puede superarse con el perdón" (Benedicto XVI)

 

Feliz dia de San Santiago Apóstol, patrono de España, feliz dia España)

 

El Papa en Subiaco: Un encuentro entre dos santos Agustin y Benito – Tiziana Campisi

 


El Papa León XIV visitó los lugares que testimonian la experiencia eremítica y comunitaria del santo de Nursia. A los medios vaticanos, dom Mauro Meacci destaca la personalidad agustiniana del Pontífice. «El diálogo con él fue amable y fraterno. Fue un encuentro entre religiosos y también un encuentro entre Agustín y Benito, atraído sobre todo por la humanitas del obispo de Hipona».

«Ha dejado una gran alegría en el corazón de todos nosotros». Al día siguiente de la visita del Papa a los monasterios de San Benito y Santa Escolástica, en Subiaco, el abad ordinario, dom Mauro Meacci, relata con entusiasmo el encuentro con «el sucesor de Pedro». «Sabemos cuánto importantes son, para un monje y para una comunidad monástica, los vínculos con el Papa. Por eso fue verdaderamente una jornada de alegría y también de gran serenidad», explica a los medios vaticanos.



El Pontífice, que en la mañana del 22 de julio había acudido al Santuario de la Santísima Trinidad de Vallepietra, al llegar al antiguo lugar de culto, en el corazón de los montes Simbruinos, fue recibido por el abad y se detuvo en primer lugar en el Sacro Speco, «el monasterio que custodia la gruta donde san Benito vivió tres años como ermitaño». Allí permaneció en oración y luego fue acompañado al complejo monástico benedictino, donde contempló los frescos y los ambientes característicos, y en particular la imagen de san Francisco, una de las más antiguas del Pobrecillo de Asís, conservada en la capilla de San Gregorio.

León permaneció luego con la comunidad monástica benedictina y con quienes colaboran en el santuario de San Benito; posteriormente visitó el monasterio de Santa Escolástica y se detuvo en sus claustros, que ya conocía por haberlos admirado en el pasado. Muy cordial fue el almuerzo con toda la comunidad en el refectorio. «El Papa nos hizo sentir cómodos, con gran cordialidad y gran amabilidad», refiere dom Mauro. Durante la comida, los platos estuvieron acompañados por una conversación familiar. «Se nota que la personalidad del Santo Padre ha estado marcada por su condición de monje agustino; diría que parecía uno de nosotros, incluso en la conversación informal, en las preguntas que hacía a uno u otro monje y en los diálogos, también muy espontáneos, sobre las cuestiones concretas que afectan a la vida de una comunidad monástica». «Todos estábamos un poco emocionados —añade el religioso—, pero el Papa, con su humanidad y su cordialidad, hizo que el diálogo fuera verdaderamente familiar, fraterno, muy hermoso».

(Leer completo en Vatican News) 

 (Nota: Subiaco es el lugar donde San Benito vivió en retiro durante unos 30 años y Montecassino la última etapa de su vida y lugar que inspiró la escritura de la Regla Benedictina)

Invito visitar: OSBNuestras raíces.

El viaje del monje (si bien es un sitio comercial, explica muy bien todas las etapas del "viaje" de San Benito.

viernes, 24 de julio de 2026

San Charbel santo patrono del Libano

 


Hoy en la fiesta litúrgica de San Charbel, el santo patrono del Librano,  recuerdo el viaje del Papa Leon XIV en diciembre del año pasado 2025 y su visita y oración en la tumba de San Charbel  (Mi post “El Papa Leon XIV en tierra de San Charbel  e invito visitar mi post con una entrevista exclusiva a nuestro amigo Abdallah del antiguo Foro Juan Pablo II  (Cristianos y musulmanes en  un mismo mundo

En el encuentro con los jóvenes el 10 de mayo de 1997 en el Santuario de Harisa, el Papa Juan Pablo II reflexionando con los jóvenes les decía entre otros:  

“En realidad, a vosotros corresponde hacer que caigan los muros que hayan podido surgir durante los dolorosos períodos de la historia de vuestra nación; no levantéis nuevos muros en vuestro país. Al contrario, debéis construir puentes entre las personas, entre las familias y entre las diversas comunidades. Espero que en la vida diaria realicéis gestos de reconciliación, para pasar de la desconfianza a la confianza. También debéis hacer que cada libanés, en especial cada joven, pueda participar en la vida social, en la casa común. Así nacerá una nueva fraternidad y se crearán sólidos vínculos, pues el arma principal y decisiva para la construcción del Líbano es el amor. Si acudís a la intimidad con el Señor, manantial del amor y de la paz, seréis también vosotros artífices de paz y de amor. Como dice Cristo, en esto nos reconocerán como sus discípulos.

La riqueza del Líbano sois vosotros, que tenéis sed de paz y fraternidad, y que anheláis comprometeros cada día en favor de esta tierra a la que estáis profundamente vinculados. Con vuestros padres, vuestros educadores y todos los adultos que tienen responsabilidades sociales y eclesiales, estáis llamados a preparar el Líbano del futuro, para hacer de él un pueblo unido, con su diversidad cultural y espiritual. El Líbano es una herencia llena de promesas. Esforzaos por adquirir una sólida educación cívica y moral, para ser plenamente conscientes de vuestras responsabilidades en la reconstrucción nacional. Uno de los elementos que contribuyen a la unidad en el seno de una nación es el sentido del diálogo con todos los hermanos, respetando las sensibilidades específicas y las diferentes historias comunitarias. En vez de alejar a las personas unas de otras, esta actitud fundamental de apertura es uno de los elementos morales esenciales de la vida democrática y uno de los instrumentos esenciales del desarrollo de la solidaridad, para rehacer el entramado social y para dar nuevo impulso a la vida nacional.,