Nació el 25 de agosto de 1905 como la tercera hija
entre diez hermanos en la familia de Mariana y Estanislao Kowalski, campesinos
de la aldea de Głogowiec. En el santo bautizo, celebrado en la
iglesia parroquial de Świnice Warckie, se le impuso el nombre de Elena.
(…)
Su espiritualidad se basa en el misterio de la
Divina Misericordia, que ella meditaba en la Palabra de Dios y contemplaba en
lo cotidiano de su vida. El conocimiento y la contemplación del misterio de la
Divina Misericordia desarrollaban en ella una actitud de confianza de niño
hacia Dios y la caridad hacia el prójimo. Oh Jesús mío —escribió— cada uno de tus santos refleja en sí una de tus virtudes, yo
deseo reflejar tu Corazón compasivo y lleno de misericordia, deseo
glorificarlo. Que tu misericordia, oh Jesús, quede impresa sobre mi corazón y
mi alma como un sello y éste será mi signo distintivo en esta vida y en la
otra. (Diario 1242). Sor Faustina era una fiel hija de la Iglesia a la
que amaba como a Madre y como el Cuerpo Místico de Jesucristo. Consciente de su
papel en la Iglesia, colaboró con la Divina Misericordia en la obra de salvar a
las almas perdidas. Con este propósito se ofreció como víctima cumpliendo el
deseo del Señor Jesús y siguiendo su ejemplo. Su vida espiritual se caracterizó
por el amor a la Eucaristía y por una profunda devoción a la Madre de la Divina
Misericordia.
(…)
La misión de sor Faustina consiste en 3 tareas:
– Acercar y proclamar al mundo la verdad
revelada en la Sagrada Escritura sobre el amor misericordioso de Dios a cada
persona.
– Alcanzar la misericordia de Dios para el
mundo entero, y especialmente para los pecadores, por ejemplo a través de la
práctica de las nuevas formas de culto a la Divina Misericordia, presentadas
por el Señor Jesús: la imagen de la Divina Misericordia con la inscripción:
Jesús, en ti confío, la fiesta de la
Divina Misericordia, el primer domingo después de la Pascua de Resurrección, la
coronilla a la Divina Misericordia y la oración a la hora de la Misericordia
(las tres de la tarde). A estas formas de la devoción y a la propagación del
culto a la Divina Misericordia el Señor Jesús vinculó grandes promesas bajo la
condición de confiar en Dios y practicar el amor activo hacia el prójimo.
– La tercera tarea es inspirar un movimiento
apostólico de la Divina Misericordia que ha de proclamar y alcanzar la
misericordia de Dios para el mundo y aspirar a la perfección cristiana
siguiendo el camino trazado por la beata sor María Faustina. Este camino es la
actitud de confianza de niño hacia Dios que se expresa en cumplir su voluntad y
la postura de caridad hacia el prójimo. Actualmente este movimiento dentro de
la Iglesia abarca a millones de personas en el mundo entero: congregaciones
religiosas, institutos laicos, sacerdotes, hermandades, asociaciones, distintas
comunidades de apóstoles de la Divina Misericordia y personas no congregadas
que se comprometen a cumplir las tareas que el Señor Jesús transmitió por sor
María Faustina.
Sor María Faustina manifestó su misión en
el Diario que escribió por mandato del Señor Jesús y de los
confesores. Registró en él con fidelidad todo lo que Jesús le pidió y describió
todos los encuentros de su alma con Él. Secretaria de mi más profundo
misterio —dijo el Señor Jesús a sor María Faustina— tu misión
es la de escribir todo lo que te hago conocer sobre mi misericordia para el
provecho de aquellos que leyendo estos escritos, encontrarán en sus almas
consuelo y adquirirán valor para acercarse a mí (Diario 1693). Esta
obra acerca de modo extraordinario el misterio de la misericordia Divina. Atrae
no solamente a la gente sencilla sino también a científicos que descubren en
ella un frente más para sus investigaciones. El Diario ha sido
traducido a muchos idiomas,por citar algunos: inglés, alemán, italiano,
español, francés, portugués, árabe, ruso, húngaro, checo y eslovaco.




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