Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

miércoles, 30 de septiembre de 2026

Papa Leon XIV en Francia – Magnifique (2 de 5) El encuentro con la juventud – Vigilia de oración, meditación y representación en el “Stade de France”, Saint-Denis.

 


Apoteósico decía Eva Fernández de COPE el encuentro con la juventud;  unos ochenta mil jóvenes cantando el Salve Regina en latín,  reunidos en el Stade de France, el estadio más grande del país, ubicado en el joven municipio de Saint-Denis, a unos 10 kms del centro de Paris.


 

El tema central fue la santidad desde los primeros testigos del Evangelio en la Galia (María Magdalena, Blandina) hasta los santos recientemente canonizados (Carlos de Foucauld, Luis XIV y Zélie Martin). Sus testimonios se presentaron durante la Vigilia con una representación de diversos momentos históricos relacionados con la vida de los santos, con jóvenes actores vestidos con trajes de diferentes épocas e incluso con caballos. Una representación que fue un verdadero espectáculo, impactante y emotivo.  Alguien menciono que para las próximas Jornadas de lo que sea deberían encargar los trabajos preparatorios a los cuatro obispos responsables de esta organización y a las dos diócesis involucradas.  Éxito total.

La Vigilia comenzó con palabras de gran alegría del obispo de la diócesis, monseñor Étienne Guillet. El prelado recordó que son de diferentes edades y en diferentes situaciones vitales, solteros y recién casados que, sin duda, comparten «preguntas y dudas»…Seine-Saint-Denis, explicó el prelado, es el departamento más joven y cosmopolita de Francia, y como obispo, quiere «dar testimonio del dinamismo de estas comunidades cristianas, donde los bautizados son, sin duda, una minoría, pero están animados por un gran deseo de vivir su fe, construyendo puentes de fraternidad y construyendo la paz. Esta noche, muchos vinieron a recibiros al Stade de France, invitando a sus amigos judíos, musulmanes e hindúes... con quienes conviven a diario » . (VaticanNews  - parcial ) 

Durante la vigilia con los jóvenes fuimos testigo (lo vimos en vivo pero digital) de una impecable y majestuosa presentación ante una multitud inmensa, unida, serena, alegre, sublime. La memoria de los santos de Francia: 150 estandartes y  60 reliquias acompañaron la oración junto al Papa Leon XIV.  

Y escuchar después de las preguntas que le hicieron Chloé y François, como primera respuesta  de boca del Santo Padre:  Queridos amigos, la primera cosa que yo quisiera decir es muy simple : ¡gracias! Gracias a Dios, gracias a ustedes, gracias por su valentía, gracias por su presencia, gracias por su fe. ¡Ustedes son los santos de Francia! es muy fuerte y crea, indudablemente,  cierto compromiso.

             El Santo Padre, entre otros, les recordó y aconsejó: :  

(…) En toda la historia, no hay fracaso del que Dios no pueda levantarnos: su misericordia es nuestra alegría. Y, sin embargo, han mencionado la ansiedad y la incertidumbre como obstáculos para su entusiasmo. Son sentimientos muy difundidos, debido a la precariedad de los planes para el futuro, la naturaleza provisional de los vínculos afectivos y la fragilidad de las relaciones. A ellos se suman otros, que pesan sobre su generación, como el cansancio provocado por las pantallas y la ansiedad ante el cambio climático o la situación económica e internacional. Sí, necesitamos prestar atención a estos sentimientos. Invito a todos ustedes, queridos jóvenes, a mantener el corazón abierto ante los sufrimientos de sus compañeros.

Al mismo tiempo, la experiencia de la fragilidad, de cualquier fragilidad, se convierte, para un discípulo de Cristo, en una ocasión para ser su testigo. Quien sigue a Jesús en el camino del servicio humilde y gratuito se libera de la angustia y redescubre un nuevo entusiasmo, al experimentar la alegría y paz interiores; no como sentimientos fugaces o subjetivos, sino arraigadas en la certeza de la fe de la que damos testimonio juntos como Iglesia.   

Sí, juntos formamos la Iglesia: frágil y santa, como vasijas de barro que guardan un tesoro (cf. 2 Co 4,7). Es nuevamente san Pablo quien nos recuerda que precisamente en la debilidad somos fuertes (cf. 2 Co 12,10). Especialmente en tiempos difíciles, Dios sostiene nuestra libertad y nos anima con su gracia. Quiso vivir como hombre, para que pudiéramos vivir con Él para siempre, como testigos gozosos de la esperanza.

(…) Para concluir, podemos retomar esta oración que nos dio san Juan Pablo II: «Maestro, tú que amas y respetas la persona humana, tú que has compartido el sufrimiento de los hombres, tu que esclareces el misterio de la existencia humana, ¡haznos descubrir el verdadero sentido de nuestra vida y de nuestra vocación!» (Homilía de la XII Jornada Mundial de la Juventud, París, 24 agosto 1997).

 

Papa Leon XIV en Francia – Magnifique (1 de 5)

 



La peregrinación-viaje apostólico (sería injusto llamarlo simplemente viaje) del Papa León a Francia, que acaba de concluir, entra en una sola palabra”magnifique” (magnificus, magnifica). Los impecables preparativos, las multitudes, el entusiasmo, el orden, los rostros emocionados! Toda la potencia de la Iglesia de Francia; en sus miembros y quienes acompañaron y  otros que quizás no forman parte pero que lo han apreciado, late  a partir de esta visita una vida nueva.  La columna vertebral sanada y renovada de la nueva Francia, desempolvada, redescubierta. Hablando de cifras decían 600, 700, 800 mil, ahora las últimos números parecen indicar que hubo hasta 1.200.000 personas. Pero en esas cantidades las cifras ni siquiera son importantes, lo fundamental es que los franceses se sintieron unidos, conscientes que son muchos más de los que se habla.   

Si bien son momentos diferentes,  un polaco  comparó la Francia de hoy con su patria y escribió “los franceses se vieron...recuerdo lo que paso en casa. Junio de 1979. Juan Pablo II en Varsovia…El papa dice: “¡Descienda tu Espíritu! ¡Y renueve la faz de la tierra! ¡De esta tierra!”  …y cada polaco descubre algo sencillo: no estoy solo…  Una multitud que reza regresa a casa sabiendo que es numerosa … Vive Francia  un despertar semejante?”  


Francia, uno de los países mas secularizados acaba de vivir un pequeño milagro. Al estilo de Polonia con la visita de Juan Pablo II? No lo sabemos pero el Papa entonces  removió los cimientos que eran firmes, pero permanecían casi ocultos. Y ya  nunca mas fue lo mismo…

Eva Fernández de COPE destacaba que entre los momentos más emocionantes de la visita podemos incluir  "esas imágenes de los Campos Elíseos, la plaza de la Concordia",  el rosario con la procesión de las antorchas en el santuario de Lourdes y el recibimiento tan impresionante en Metz. 



La sola vista de la multitud a lo largo de Champs Elysees, las filas para las confesiones, los coros, los jóvenes, los emotivos momentos vividos con enfermos y sufrientes,  el pueblo todo, la cantidad de sacerdotes y religiosos no pueden ser los mismos después de haber estado allí, haber formado parte y  escuchado las palabras del Santo Padre:   

Desde esta hermosa ciudad de París, rezo con fervor para que el agua viva del Espíritu Santo se derrame sobre toda Francia. Pienso en ustedes, queridas familias, quienes, a pesar de las múltiples dificultades que enfrentan a diario, perseveran valientemente en su misión. Les agradezco de corazón por todo el bien que se realiza a través de ustedes; que nunca se agote en sus vidas la presencia concreta de Jesús. Pienso en ustedes, queridos jóvenes: son la Iglesia de hoy. ¡Qué hermoso es ver su entusiasmo, su dinamismo, su compromiso y la alegría que llevan a las comunidades cristianas! Pienso también en ustedes, queridos catecúmenos y neófitos, que emprenden el camino de la fe, de la conversión y de la iniciación cristiana. Que puedan dar testimonio, a quienes los rodean, del camino que están recorriendo y motivarlos a que, a su vez, se planteen preguntas. Que el don del Espíritu Santo los convierta en testigos vivos, dispuestos a difundir a su alrededor la civilización del amor.

(…)

Al verlos aquí reunidos, hermanos míos, herederos de una larga y hermosa historia de santidad en Francia, les digo: sacien también ustedes su sed en esta fuente, que es el Corazón de Jesús traspasado. Sí, tienen sed de Dios, de vida, de verdad, de unidad, de paz, de comunión, de felicidad. Aspiren a redescubrir un horizonte luminoso, a construir una nación renovada a partir de sus raíces, regadas por la fe. No guarden esta fe en Jesucristo sólo para ustedes, más bien dejen que se desborde para saciar y colmar a las personas con las que se encuentran. Les corresponde a ustedes llevar la esperanza allí donde reinan el desánimo y la sequía espiritual.

 (de la homilía del Santo Padre Leon XIV en la Santa Misa en la “Place de la Concorde” Sábado, 26 de septiembre de 2026

Ningún sacerdote ni religioso puede quedar indiferente ante las palabras de la máxima autoridad de la Iglesia, de su Iglesia aunque hayan sido especialmente dirigidas a los Obispos de la Conferencia Episcopal. 

(…) La historia de la Iglesia en Francia es rica, inmensamente rica. Es hermosa y fecunda; y es importante recurrir a ella para construir el futuro de sus comunidades, así como el de su país. La Iglesia ha sido testigo, e incluso ha contribuido a la progresiva edificación de esta nación; hoy en día sigue, en gran medida, formando parte de su cultura, de su identidad y de su vocación en favor del mundo. Por eso, la palabra de la Iglesia tiene su lugar en el debate público en Francia; posee, por naturaleza, una autoridad profética. Aunque no siempre sea escuchada, es esperada. Aunque no sea seguida, sobre todo en las cuestiones esenciales que afectan los fundamentos de la civilización, es necesaria; ¡no lo duden! Conozco la determinación y el valor que ustedes tienen —lo han demostrado claramente en los recientes debates sobre el final de la vida— y los invito a perseverar, junto con todas las personas de buena voluntad que defienden los mismos valores.(…)

 Y estas en el Encuentro con los miembros de la Asambleasinodal Provincial, los catecúmenos y los neófitos 

  Puede parecer paradójico que este fenómeno de tantas personas que redescubren el Evangelio y abrazan la fe se produzca en el contexto de una sociedad como la francesa, marcada por una cultura fuertemente secularizada. Su experiencia y su testimonio, queridos catecúmenos y neófitos, son un signo tangible de la obra de la gracia de Dios, que supera los análisis estadísticos y sociológicos. Este fenómeno, que contradice toda actitud derrotista y aquello que el Papa Francisco llamaba el «pesimismo estéril» (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 84-86), debe ser acogido con espíritu de responsabilidad.

 Aunque el Papa también lamentó deserciones y dolores:

,Me parece importante mencionar también el lamentable descenso de las vocaciones a la vida consagrada, en particular a la vida contemplativa. He recibido con dolor la noticia del cierre, reciente o inminente, de antiguas y prestigiosas comunidades monásticas que han tenido una gran influencia a lo largo de la historia. Entregar la propia vida al seguimiento de Jesús por un camino tan estrecho supone, además de la obra de la gracia, una generosidad especial, un sólido arraigo en la fe, una vida interior sostenida y una cercanía privilegiada con Él. Estas condiciones se dan con mayor frecuencia en las familias cristianas, que merecen la mayor atención y el más grande apoyo. Sin duda, la profundización y consolidación de la vida de fe en el seno de las familias es una clave que permitirá resolver muchas de las crisis que atraviesan la Iglesia y nuestras sociedades. En efecto, es en el seno de las familias donde se aprende a convivir, a respetar al otro, a aceptar la diversidad, a apoyarse mutuamente, a ser generosos, a entregarse desinteresadamente y a tener espíritu de sacrificio. Quizá este sea el principal reto al que debemos enfrentarnos: ¡Que Jesús viva plenamente en las familias católicas de Francia y las ilumine con su presencia…(Encuentro con los obispos de la Conferencia Episcopal de Francia)  

En los últimos años, ustedes han afrontado con determinación la dolorosa lacra de los abusos a menores cometidos por miembros del clero o en el contexto eclesial. Han adoptado medidas valientes para hacerle frente, a través de la escucha, la búsqueda de la verdad, la justicia, el perdón, la reparación y un compromiso firme a favor de una cultura de la prevención y protección frente a estos delitos. Les agradezco lo que han hecho, y sé que algunos momentos han sido muy difíciles para su Conferencia. Es necesario continuar por el camino emprendido, manteniendo la máxima vigilancia. Al mismo tiempo, su clero necesita apoyo y ánimo; sé que es objeto de solicitud paternal de ustedes. Para que surjan vocaciones sacerdotales, el sacerdote debe ser esperado, acogido y amado, y su identidad —configurada en Cristo— debe ser clara y bien comprendida en el seno del Pueblo de Dios, para la alegría del Evangelio y el servicio de su misión. …(Encuentrocon los obispos de la Conferencia Episcopal de Francia) 

jueves, 24 de septiembre de 2026

Karol Wojtyla y la Escuela ética de Lublin – Juan Manuel Burgos

 


Wojtyla comenzó por la ética tanto porque debía dar clases de esta materia[12] como porque fue un tema que siempre le interesó. Partía inicialmente de su posición tomista, pero la contemplación de esta teoría desde la nueva perspectiva scheleriana le condujo a la convicción de que los contenidos y formulaciones de esta ética eran insuficientes e insatisfactorios. Había, sin duda, principios sólidos e inmutables que no podían cambiarse, pero la formulación de esos principios se había ido esclerotizando dejando sin sentido y sin capacidad motivadora a fórmulas antes vivas y plenas. Pero no sólo era una cuestión de formulación. El problema era más profundo y alcanzaba el nivel estructural. El planteamiento tradicional de la ética, por ejemplo, no permitía responder de modo adecuado a problemas planteados por filosofías como la kantiana, y el excesivo peso que confería a lo normativo le hacía perder agarre existencial.

Se trataba de problemas profundos y relevantes que Wojtyla se propuso abordar de modo sistemático dando origen a lo que después se llamó escuela ética de Lublin. Su objetivo era refundar las bases de la ética clásica mediante la perspectiva fenomenológica y personalista. En ese proyecto, junto con Wojtyła, trabajaron Stanislaw Grygiel, Jozef Tischner, Marian Jaworski y Tadeus Styczen, quien le sucedería en la cátedra de ética. También Jerzy Kalinowski, filósofo del derecho que se trasladó después a Lyon; Marian Kurdzialek, historiador de la filosofía antigua; Feliks Berdnarski, estudioso de ética (que iría más tarde a Roma, como Grygiel) y Stanislaw Kaminski, profesor de epistemología.

Wojtyła no elaboró un texto sintético con los resultados intelectuales de su grupo de investigación, como más tarde sucedería con Persona y acción. Publicó artículos sueltos[13] y dictó cursos, algunos de los cuales se han recogido posteriormente en las denominadas Lecciones de Lublin[14]. Podemos señalar, de todos modos, tres áreas de trabajo principales que analizaremos con más detalle en el próximo capítulo. La primera es el análisis y confrontación con las posiciones éticas de sus cuatro principales autores de referencia en este terreno: Tomás de Aquino, Kant, Hume y Scheler. En estos estudios, muy analíticos y detallados, Wojtyla va delimitando su territorio, estableciendo paralelismos y distancias, descubriendo problemas y vislumbrando soluciones y nuevas perspectivas.  Cabe destacar, por su relevancia, su observación central a la ética tomista, formulada con precisión en un texto de 1961, El personalismo tomista. Manteniendo, como de costumbre, su adhesión general a los principios del Aquinate, indica, sin embargo, que “la concepción de la persona que encontramos en Santo Tomás es objetivista. Casi da la impresión de que en ella no hay lugar para el análisis de la conciencia y de la autoconciencia como síntomas verdaderamente específicos de la persona-sujeto. Para Santo Tomás, la persona es obviamente un sujeto, un sujeto particularísimo de la existencia y de la acción, ya que posee subsistencia en la naturaleza racional y es capaz de conciencia y de autoconciencia. En cambio, parece que no hay lugar en su visión objetivista de la realidad para el análisis de la conciencia y de la autoconciencia, de las que sobre todo, se ocupan la filosofía y la psicología modernas. (…) Por consiguiente, en Santo Tomás vemos muy bien la persona en su existencia y acción objetivas, pero es difícil vislumbrar allí las experiencias vividas de la persona”[15].

Otro gran tema de Wojtyla es la justificación de la ética frente al hedonismo, el emocionalismo, el positivismo, o, en un sentido muy diverso, el apriorismo kantiano. Alfred Ayer, por ejemplo, sostenía que la ética se reduce a la emoción y no implica ningún contenido intelectual. El problema de Kant era el contrario: un rotundo y nítido formalismo moral sin contenidos. Para superar estas y otras objeciones, Wojtyla recurre con profundidad y originalidad a la noción de experiencia moral[16]. La ética, explica, no surge de ninguna estructura externa al sujeto, no es una construcción mental generada por presiones sociológicas, nace de un principio real y originario: la experiencia moral, la experiencia del deber, pero no entendida en modo kantiano, como la estructura formal de la razón práctica, sino en un sentido profundamente realista, como la experiencia que todo sujeto posee –en cada acción ética concreta- de que debe hacer el bien y evitar el mal.

Con esta brillante solución, Wojtyla logra superar las objeciones que se planteaban a la fundamentación y formulación de la ética. Ante todo, las de cualquier tipo de positivismo. Si éste pretende construirse sólo sobre lo dado, sobre los hechos, Wojtyla le ofrece justamente un “hecho”; pero un hecho, un dato, “humano”, la experiencia de la moral. Y, puesto que se trata de un dato, este ya no debe ser justificado, sino explicado; en otros términos, la moral se justifica por sí misma en la medida en que existe. Supera también los problemas que plantea el modo tomista de relacionar ética y metafísica. La comprensión tomista de lo real tiende a presentar un esquema de pensamiento en cascada que comienza por la metafísica. La ciencia del ente en cuanto ente genera las estructuras comunes a todos los seres, que después se despliegan analógicamente adaptándose a la diversidad de cada uno de los órdenes. Es decir, la ética depende de la metafísica. Ésta muestra las estructuras generales del ser y la ética las concreta. Wojtyla, sin embargo, no acepta este planteamiento y lo justifica precisamente mediante el recurso a la experiencia moral. Si la ética es, fundamentalmente, reflexión sobre esta experiencia, es también al mismo tiempo e inevitablemente autónoma (lo que no significa totalmente independiente), en la medida en que no necesita de otra ciencia para acceder a su punto de partida. Esta es otra de las grandes propuestas teóricas de la ética de Lublin.

Wojtyla estuvo siempre muy interesado por la metaética y se propuso incluso elaborar un texto sistemático sobre estas cuestiones en colaboración con Styzcen. Pero tal texto nunca llegó a lograr forma definitiva y sólo se ha publicado en forma de borrador con el título de El hombre y la responsabilidad y el aclarativo subtítulo de Estudio sobre el tema de la concepción y de la metodología ética[17]. Wojtyla aborda aquí, desde una perspectiva ya muy madura, los temas centrales en la estructuración de la ética como ciencia: la moralidad, el carácter práctico de la ética, el carácter normativo, la norma personalista, etc. Se trata de un estudio riquísimo en perspectivas y en novedades, pero formulado de modo incompleto.

Decía que había un tercer tema central en los análisis éticos de Wojtyla y es su intento de conexión de la ética con la vida personal. Wojtyla entiende que la ética no puede reducirse a un conjunto de normas que obliguen desde una perspectiva heterónoma; debe implicar al sujeto, y, para ello, debe poseer carácter motivador. De otro modo, el sujeto acabará entendiendo ese conjunto de reglas como algo que se le impone desde fuera por los padres, la sociedad, la Iglesia, etc. y las abandonará. El único modo de que la ética tenga fuerza efectiva es que el sujeto asuma esas reglas como propias y conecte su realización con la adquisición de la plenitud personal, de su perfeccionamiento como persona, algo que resulta enormemente facilitado por la existencia de modelos personales que encarnen el tipo de comportamiento propuesto (una idea desarrollada a nivel filosófico por Scheler).

 

(de Juan Manuel Burgos, Capitulo 1 del libro Paracomprender a Karol Wojtyla. Una introduccion a su filosofía, (BAC, Madrid 2014)

miércoles, 23 de septiembre de 2026

El Padre Pio y San Giovanni Rotondo - Francesco Bosco

 


Desde su primera llegada el 28 de julio de 1916 hasta el deseo de permanecer para siempre en esa tierra: Así fue como San Giovanni Rotondo acogió al Padre Pio y cambio junto a él.

Intenten por un momento imaginar San Giovanni Rotondo sin la gran iglesia de San Pío, sin el santuario, sin las calles que recorren cada año miles de peregrinos de todo el mundo . Para comprender la profundidad del vínculo entre el Padre Pío y esta tierra, debemos remontarnos a más de un siglo atrás.

Cuando el Padre Pío llegó por primera vez a San Giovanni Rotondo el 28 de julio de 1916 , tenía tan solo 29 años. Venía del Convento de Sant'Anna en Foggia, donde el calor del verano había agravado su delicada salud. El Padre Paolino da Casacalenda, entonces custodio del Convento de San Giovanni Rotondo, lo acompañó al Gargano. Lo que se suponía que sería una estancia de tan solo unos días cambiaría para siempre la historia del fraile y de la ciudad.

CUANDO SOLO HABÍA UN CAMINO PARA LLEGAR AL CONVENTO

El San Giovanni Rotondo que recibió al Padre Pío era profundamente diferente del que conocemos hoy. Cuando el Padre Pío llegó en 1916, el camino que conducía al convento era apenas un sendero . El convento de Santa Maria delle Grazie también existia en condiciones de extrema pobreza. Incluso antes de la llegada del Padre Pío, el Padre Bernardo Masone da Pietrelcina, el primer superior tras la reapertura del convento, había bajado al pueblo y entrado en la pequeña mercería de Rachelina Russo , contándole las dificultades en las que vivían los frailes. Rachelina comenzó a ayudarlos, ocupándose de los gastos y provisiones de la comunidad, hasta el punto de que se la recordaba como "la procuradora del convento ". Este es un detalle significativo: incluso antes de que el mundo comenzara a acudir en masa a San Giovanni Rotondo para conocer al Padre Pío, algunos de los residentes de San Giovanni Rotondo ayudaban a ese pequeño y empobrecido convento.

EL PADRE PÍO LLEGA A SAN GIOVANNI ROTONDO

La a primera estancia del Padre Pío duró solo unos días, pero el aire del Gargano le aportó evidentes beneficios físicos. De regreso a Foggia, el 13 de agosto de 1916, solicitó a su superior permiso para pasar más tiempo en San Giovanni Rotondo. Obtuvo autorización y el 4 de septiembre de 1916 regresó al convento de Santa Maria delle Grazie . Se suponía que esto aún sería algo temporal. Sin embargo, ese "temporal" duraría prácticamente toda su vida. El Padre Pío permaneció vinculado a San Giovanni Rotondo hasta su muerte el 23 de septiembre de 1968. Allí rezó, celebró misa, pasó incontables horas en el confesionario, recibió los estigmas visibles y conoció a hombres y mujeres de todo el mundo. Y poco a poco, San Giovanni Rotondo también cambió.

CUANDO SAN GIOVANNI ROTONDO TEMÍA PERDER AL PADRE PÍO

Uno de los momentos que mejor ilustra la relación entre el Padre Pío y la comunidad ocurrió en 1923 , cuando la posibilidad de su traslado se hizo realidad. La noticia provocó una fuerte reacción entre los residentes. Se recogieron firmas, se formó un comité y la comunidad intentó por todos los medios impedir que el fraile abandonara San Giovanni Rotondo. Sin embargo, el Padre Pío no alentó la protesta. Al contrario, estaba dispuesto a obedecer a sus superiores y temía que la situación se agravara. El 12 de agosto de 1923 , escribió al alcalde de San Giovanni Rotondo, Francesco Morcaldi . Es una de las cartas más bellas que ilustra lo que esa ciudad significaba para él. El Padre Pío recordaba a "esta gente generosa" y expresaba un deseo destinado a convertirse en casi profético: que algún día sus huesos pudieran descansar "en un rincón tranquilo de esta tierra ". No pidió quedarse en contra de la voluntad de sus superiores. En la misma carta, declaró que estaba dispuesto a obedecer si se decidía el traslado. Pero esas pocas palabras revelaban ahora la profundidad de su vínculo con San Giovanni Rotondo.

 

SAN GIOVANNI ROTONDO: UNA CIUDAD CAMBIADA POR EL PADRE PÍO

Aquel pequeño pueblo del Gargano, al que llegó en 1916 un joven fraile enfermo que solo debía quedarse unos días, se convertiría con el paso de los años en uno de los grandes centros internacionales de devoción al Padre Pío. Hoy, frente a la gran iglesia de San Pío da Pietrelcina , resulta difícil imaginar cómo era este lugar en sus inicios: un humilde convento, unas pocas casas y un camino que apenas era un sendero que conducía a Santa Maria delle Grazie. Sin embargo, fue precisamente aquí donde el Padre Pío pasó prácticamente toda la segunda mitad de su vida. Y es precisamente aquí donde reposan hoy sus restos.

 "EN UN RINCÓN TRANQUILO DE ESTA TIERRA"

Hay algo profundamente conmovedor en releer hoy esas palabras de 1923. El Padre Pío deseaba que, si sus superiores lo permitían, sus restos permanecieran en esta tierra. Hoy, millones de peregrinos acuden a San Giovanni Rotondo precisamente para rezar ante sus reliquias. San Giovanni Rotondo acogió al Padre Pío cuando era un joven fraile prácticamente desconocido. Y nunca quiso dejarlo ir. Y el Padre Pío, a su vez, eligió esta tierra para quedarse para siempre. 

Vean el vídeo adjunto y recorran con nosotros, desde los lugares de interés de San Giovanni Rotondo, la historia del vínculo entre el Padre Pío y la ciudad que lo acogió durante 52 años.

Fuente: Francesco Bosco. Periodista digital de Padre Pio TV



 

 

lunes, 21 de septiembre de 2026

El tiempo se escapa la eternidad espera

 


Reloj en el costado lateral de la parroquia de Wadowice,  que  Karol Wojtyla,   niño y adolescente,  veía desde la ventana de la habitación de su casa paterna,  en Wadowice.

Recuerdos de mis primeros pasos por Wadowice, cuna y ciudad de Karol Wojtyla

 

(tomado de mi pagina web publicada en geocities,  que dejo de prestar el servicio gratuito, y luego fue  “recuperada” en oocities. Wadowice, moje Miasto (mi ciudad) - Jueves 28/4 - 2005 - 3er dia en Polonia - Wadowice – ciudad natal de JP II (Papieskie Miasto Wadowice), donde el 18 de mayo de 1920 nació Karol Wojtyła, comenzando un largo camino......



 

Si Krakow me atrapó, Wadowice despertó en mi un profundo cariño por ese polaquito, que "sin oro ni espada", esuchó la voz de quien "no ha buscado ni a sabios ni a ricos, tan solo quieres que yo te siga....sonriendo has dicho mi nombre"




Wadowice es una ciudad pequeña situada entre bosques al pie de las montañas Beskid Maly, en el pintoresco valle del rio Skawa. Los primeros registros datan de 1327 y Karol Wojtyla, su ciudadano ilustre más reciente ha quedado para siempre íntimamente ligado a ella. Durante su pontificado Juan Pablo II  visito Polonia en  tres ocasiones en 1979, en 1991 (no visito Wadowice) y en 1999. 

(fue durante esta última visita que en su homilía recreó algunos recuerdos casi familiares de su vida en Wadowice.  Indudablemente esta pequeña ciudad ha entrado en el tercer milenio como la ciudad del papa. Todavía resuenen esas cariñosas palabras con que saludara a sus conciudadanos durante su último viaje en 1999 recordando su niñez y adolescencia porque todo comenzó allí, su vida, escuela, teatro, vocación, “pre seminario” :

“ Una vez más, durante mi servicio a la Iglesia universal en la sede de san Pedro, vengo a mi ciudad natal de Wadowice. Con gran emoción contemplo esta ciudad de mis años de infancia, testigo de mis primeros pasos, de mis primeras palabras y de «las primeras inclinaciones», como dice Norwid, que son «como la eterna profesión de Cristo: ¡Alabado seas!» (cf. «Mi canto»). La ciudad de mi infancia, la casa paterna, la iglesia parroquial, la iglesia de mi santo bautismo... Quiero cruzar estos umbrales acogedores, inclinarme ante mi tierra natal y ante sus habitantes, y decir las palabras con que se suelen saludar los familiares al regreso de un largo viaje: «¡Alabado sea Jesucristo!». Y la casa se encontraba precisamente aquí, a mis espaldas, en la calle Koœcielna. Y cuando miraba desde la ventana, veía la meridiana y el lema: «El tiempo huye, la eternidad espera»…..

  

El 18 de mayo de 1984 se inauguro el museo Dom Rodzinny Jana Pawla II, en lo que fuera su casa natal de dos habitaciones y cocina. Emocionante estar allí y con la mente seguir sus pasos, lugar donde nació y vivió sus primeros años de vida. (Posteriormente hubo grandes cambios - visitar la página oficial de la casa museo) 

Hermoso lugar donde obviamente todo alrededor de su casa natal tal como estaba antes de la reestructuración y ampliación, de la parroquia y escuela que frecuentara, recuerda/recordaba a JP II (hasta las dulces kremówki, entonces en la cafeteria al lado de su casa,  que cambiaron su nombre a "papieskie kremówki", (una especie de masa hojaldrada mil hojas con crema pastelera, exquisitas y únicas, muy del mundo eslavo!

Tuve suerte en llegar temprano, y encontrarme solo con algunos grupos de las “procesiones” de alumnos polacos, que visitan la casa en perfecto orden, increíblemente interesados en los objetos que se exhiben. A la monjita que me invito a ponerne los enormes zapatones de tela para resguardar el impecable piso, le llamo la atención que viniera de la Argentina y lo dejo registrado.

 


El acceso al pasillo hacia la parte alta, donde vivía JP II con su familia, estaba adornado con macetas colgantes llenas de flores, todo monacalmente limpio y ordenado. No pude dejar de besar el último escalón de entrada a su vivienda, recibido con una hermosa sonrisa y agradecimiento por parte de los demás visitantes (gran mayoría polacos, al menos a esa ahora) Entrar en la vivienda de quien viviera una vida santificada, divinamente diseñada desde siempre, es visitar un rinconcito del cielo. Solo hay que leer y meditar sobre su vida. Todo lo expuesto (algunos objetos personales y familiares, deportivos y religiosos) estaba identificado,  muchas fotografías (no solo era buen mozo, sino simpático y fotogénico!) Es un lugar que debe visitarse con tiempo, despacio, disfrutando de cada rinconcito, almacenando en la mente cada foto y objeto, recordando su historia...

En Wadowice (según los folletos “in this town everything started” aparte de su casa natal los lugares mas intimamente ligados con JP II son :Basílica de Nuestra Señora, Iglesia parroquial, “Presentacion de la Virgen Maria”, construida por etapas en varios periodos, la parte más antigua es del siglo XV, tres cuerpos del siglo XVIII y parte del siglo XIX, fue nominada basílica en 1992. Tiene entrada por ambos costados (uno casi al frente de la casa de JPII). Entrando por la puerta principal de entrada al frente hice una corta recorrida por ambos costados, asisti a misa (qué momentos! ) visité el altar a Jesús Misericordioso (que parece no faltar en ninguna iglesia polaca, pero aqui cobra especial fuerza) y luego el altar de la imagen del Perpetuo Socorro. Hay un lugar que realmente le da un significado especial a las palabras "todo comenzó aquí" y donde dió su primer paso en su camino hacia el pontificado : la pila bautismal (donde fue bautizado el 20 de junio de 1920).Otro es el Cristo de su niñez delante del cual tantas veces se arrodillara y hablara con el en su niñez y adolescencia.

La iglesia parece casi parte de la casa de JP II o la casa parte de la iglesia, tan cerca estan una de la otra, solo una angosta calle de por medio.

La visita se me hizo demasiado corta (me esperaba Jesus Misericordioso en Lagiewniki-Krakow) Llegada la hora de partida de su casa natal me lleve un precioso recuerdo “I impart my apostolic blessing to all those who visit the home of John Paul II in Wadowice” (Imparto mi bendicion apostolica a todos aquellos que visitan la casa natal de Juan Pablo II en Wadowice) y de su parroquia la sonrisa de un sacerdote polaco anonimo, sencillamente feliz y sonriente, que me bendijo los rosarios comprados y agrego otro pedacito del cielo de Wadowice a mi viaje.

-0-

 

 (considerar que esto lo escribi en el 2005 (leves cambios en esta versión) , despues de mi primer viaje a Polonia y fueron mis primerisimas impresiones - invito visitar posts etiquetados Wadowice, que son muchos y lo que fue su casa natal quedó integrada como último paso que “corona” la Casa Museo de JPII en Wadowice, ahora con entrada por la plaza San Juan Pablo II” )


 

Invito visitar posts etiquetados Wadowice.

 

 

viernes, 18 de septiembre de 2026

San Estanislao Kostka - Un santo joven

 


San Estanislao Kostka (1550-1568), nació en  Rostków, cerca de Przasnysz,  una región profundamente católica de Mazovia, en el seno de una familia acomodada y devota, (hijo del príncipe Kostka, jefe militar y Senador del reino de Segismundo Augusto)  distinguida por su patriotismo, expresado, entre otras cosas, en su fiel servicio a la patria durante las dinastías Jagellón y Vasa. Creció en ese ambiente, sin embargo, su fe era primordial  pues, como él mismo decía, «ad maiora natus sum» (Nací para cosas más elevadas). Por eso anhelaba a Dios con tanta intensidad, como señaló Zofia Kossak-Szczucka en su novela «Z miłości» (Por amor). La autora, que también escribió para «Niedziela», presenta a San Estanislao Kostka en el contexto de la Europa del siglo XVI. Leemos, entre otras cosas: "Santísima Virgen (...), te ruego y suplico que te dignes llevarme lo antes posible (...), para que (...) pueda contemplar tu admirable gloria." (Niedzela.Pl)

A la edad de 14 años fue enviado a estudiar a Viena al Colegio de la Compañía de Jesús, que había sido fundado solo poco tiempo antes. San Ignacio había muerto en el 1556 y la seria formación teológica de los jesuitas ya los había distinguido como iniciadores de una profunda conversión espiritual y de una necesaria renovación cultural dentro de la Iglesia. Antes de llegar al Colegio de la Compañía en Viena, Estanislao pasó por Czestochowa. En el instituto será acogido como huésped no solo él sino también su tutor y su hermano mayor Paolo. Tal convivencia se revelará inmediatamente muy difícil debido a las inclinaciones de su hermano hacia una vida de estilo demasiado mundano, que obviamente contrastaban con el estilo sobrio de Estanislao, que se sentía "nacido para las cosas más grandes". En este período estudió mucho, vivió intensamente el espíritu del Evangelio y la devoción a María, trabajando y dando testimonio de grande coherencia entre vida y fe. De ese modo, la llamada del Señor fue madurando en él y su fiel correspondencia a la gracia fue también creciendo mucho, como se manifestaba en los numerosos espacios que dedicó a la oración, a su fervorosa participación en la Eucaristía y la asidua recitación de la Liturgia de las Horas, pero sobre todo, practicando las enseñanzas de los Ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola. Es muy explicable que los jesuitas se hayan quedado muy impresionados por el valor y la voluntad de este extraordinario joven y que luego lo hayan enviado en peregrinación a Roma junto con sus dos compañeros, donde finalmente pudo comenzar su noviciado y profesar los votos de pobreza, castidad y obediencia. (Vatican News)  

Falleció a los 18 años en el noviciado romano de la Compañía de Jesús. Fue sepultado en el templo que se acababa de construir junto al noviciado en Sant'Andrea al Quirinale.  

Fue canonizado el 31 de diciembre de 1726 por el papa Benedicto XIII, junto a Luis Gonzaga y Juan Berchmans, y declarado  protector de los novicios y de toda la juventud.  Anteriormente, el 14 de agosto de 1606, el papa Pablo V lo había declarado beato, convirtiéndose así en el primer jesuita en recibir esta distinción en la historia de la Iglesia. El fundador de la Compañía de Jesús, Ignacio de Loyola, fue beatificado por el papa el 27 de julio de 1609. Doscientos años más tarde, en 1926, parte de las reliquias del santo fueron llevadas a Polonia. Su memoria litúrgica se celebra el 18 de septiembre..

Es santo patrón de Polonia, de la parroquia de Karol Wojtyla en Debniki (Cracovia) y  de la juventud polaca.  

Una reliquia de la cabeza de San Estanislao se encuentra en el noviciado jesuita de Gorhein. Su cuerpo reposa en la iglesia de San Andrés en el monte Quirinal, en Roma, en su altar izquierdo. Allí también hay una escultura de mármol de San Estanislao. Sobre ella se alza la imagen de la Virgen María, amada por nuestro compatriota, colmándolo de rosas. Cyprian Kamil Norwid, poeta y dramaturgo polaco,  recordaba esta escena así: «Una sola rosa aún brilla en el marco dorado: / Como si, tras haber desplegado el lienzo del cuadro, / estuviera a punto de caer, como la última nota al doblar un laúd».


Con motivo del 450 aniversario de su muerte el Papa Francisco dirigió un Mensaje a Mons. Piotr Libera, Obispo de Plock  

“San Estanislao os enseña a no tener miedo del riesgo y de los sueños de verdadera felicidad, cuya fuente y garantía es Jesucristo. «Jesús es el Señor del riesgo, es el Señor del siempre “más allá”. [...] Él quiere tus manos para seguir construyendo el mundo de hoy. Él quiere construirlo contigo» (cfr. Discurso en la Vigilia de la J.M.J, Cracovia, 30 de julio de 2016). Que os sostenga desde el cielo San Estanislao y que su lema os inspire: Ad maiora natus sum - “Nací para cosas más grandes”. " San Estanislao os enseña esa libertad que no es una carrera ciega, sino la capacidad de discernir la meta y de seguir las mejores sendas de comportamiento y de vida. Os enseña a buscar siempre, en primer lugar, la amistad con Jesús; a leer y meditar en su palabra y a acoger en la Eucaristía su presencia misericordiosa y poderosa, para resistir al condicionamiento de la mentalidad mundana.”

Y los obispos polacos describieron asi al santo:  

"Viviendo en el siglo XXI, no repetiremos las hazañas exactas de San Estanislao Kostka. Nuestra tarea es más bien comprender el espíritu de este santo, que no se dejó engañar por el espejismo de una vida cómoda, asegurada por la riqueza de sus padres. Tuvo el valor de oponerse a las modas imperantes y a las presiones grupales. No quería impresionar ni convertir la vida en un gran espectáculo. Era una personalidad fuerte, con su propia clase y estilo. Conservó su libertad hasta el final. No era un joven que no supiera para qué vivía, que estuviera aburrido y apático, exigente con los demás pero sin dar nada de sí mismo. No se permitió experimentar en la búsqueda de la felicidad. Sabía que este mundo no satisfacerla sus anhelos, que tarde o temprano se sentiría engañado o decepcionado. Sabía que el carácter no es solo cuestión de heredar rasgos de los antepasados, no solo la influencia del entorno, sino también el trabajo diligente en uno mismo. También sabía que convertirse en una persona madura significa emprender el esfuerzo del desarrollo. Fue un jardinero vigilante, que arrancaba las malas hierbas de la debilidad y el pecado para que pudieran crecer hermosas flores y frutos. Creía en el amor de Dios y respondía a él con todo su ser».


Invito visitar mis posts etiquetados San Estanislao Kostka

Muchainformación y muchas referencias