Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

martes, 23 de junio de 2026

El Papa León XIV le rinde homenaje a Jérôme Lejeune, defensor de la dignidad humana, en el centenario de su nacimiento.

 


Leemos en Vatican News que con ocasión del centenario del nacimiento del venerable profesor Jérôme Lejeune, el Papa recibió este lunes 22 de junio en audiencia a los miembros de la Fundación que lleva su nombre y que continúa su obra. En su discurso, el Santo Padre elogió la memoria de quien fue a la vez pionero de la genética moderna, médico dedicado a los más vulnerables y ferviente defensor de la vida. "Sean, como él, testigos comprometidos en la sociedad, al servicio de la búsqueda constante del bien común»", exhortó.

Descubridor de la anomalía cromosómica responsable de la trisomía 21, Jérôme Lejeune dejó una profunda huella en la historia de la medicina moderna. Considerado uno de los padres de la genética contemporánea, dedicó su carrera a la investigación y al acompañamiento de las personas con Síndrome de Down.

«La medicina —solía afirmar— es el odio a la enfermedad y el amor al enfermo», recordó León XIV en su discurso dirigido a los miembros de la Fundación que lleva su nombre y que continúa su labor. Esta convicción guio toda su acción en favor de aquellos a quienes llamaba afectuosamente «los pobres entre los pobres», añadió el Papa.

El Santo Padre destacó la excelencia académica del profesor Lejeune y su incansable dedicación a la Iglesia, cualidades por las que el Papa Pablo VI lo nombró miembro de la Academia Pontificia de las Ciencias.

Tambien recalcó León XIV, «la profunda amistad forjada con Juan Pablo II y su visión compartida en favor de la defensa de la vida estuvieron en el origen de la creación de la Academia Pontificia para la Vida». El profesor Lejeune «la consideraba una institución necesaria ante la multiplicación de las amenazas contra la vida», añadió el Sumo Pontífice.

«Hombre de ciencia y de sabiduría», Jérôme Lejeune comprendió rápidamente, observó el Papa, que su descubrimiento científico «sería utilizado para erradicar a las personas portadoras de trisomía 21 antes de su nacimiento». Por esta razón, precisó León XIV, no dudó en convertirse en «su abogado», denunciando la «transgresión del juramento hipocrático y este nuevo eugenismo», que él calificaba de «racismo cromosómico».

El Obispo de Roma reconoció después que «sus intervenciones proféticas lo llevaron a defender la vida de toda persona humana, haciendo referencia a la dignidad inviolable que tiene su origen en el acto creador de Dios». Por ello, añadió, «interpeló y asesoró a instituciones y gobernantes de todo el mundo sobre esta cuestión».

«Esta lucha le valió ser objeto de ataques y críticas en ciertos ambientes científicos», señaló finalmente el Papa.

La técnica no debe reemplazar a la ética

Según el Sucesor de Pedro, el profesor Jérôme Lejeune era consciente de que «si la técnica puede ayudar a la medicina, no puede, en cambio, sustituirla». Sabía, en efecto, que «la técnica puede ser utilizada contra la medicina, que por naturaleza está al servicio de la vida».

El valor de una persona, recordó el Papa, nunca depende de su rendimiento, de su autonomía o de su utilidad social. «¡Jamás un médico debería permitirse, basándose en algoritmos de laboratorio, decidir sobre la vida de tal embrión o de tal persona anciana! ¡Jamás la medicina podrá convertirse en servidora de la muerte programada!», advirtió el Santo Padre.

Hoy, la Fundación Jérôme Lejeune prosigue su labor en torno a tres misiones: la investigación, la atención médica y la defensa de la dignidad humana. El Instituto Jérôme Lejeune atiende cada año a varios miles de pacientes con discapacidades intelectuales de origen genético, mientras que la Fundación apoya numerosos programas científicos internacionales.

(continuarleyendo)

 

También lo recordaba el Papa Francisco en su momento al celebrarse la Jornada de la Vida. 

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lunes, 22 de junio de 2026

El espíritu mariano de Juan Pablo II - Cardenal Tomáš Špidlik, S.I.

 


La mayoría de las oraciones compuestas y recitadas por Juan Pablo II son oraciones dirigidas a la Virgen Maria. Constituyen verdaderamente un rasgo característico de su piedad. Dirigiéndose a la Madre del cielo y hablando de Ella en toda ocasión, Juan Pablo II evidencia sobre todo tres grandes privilegios marianos: la unión sublime con las Personas divinas que se ejercita en la oración, la pureza inmaculada de la vida, la protección universal de los hombres y de todo el universo. Al Papa Juan Pablo II podemos atribuir el mérito especial de haber sido capaz de iluminarnos de modo sugerente como esta vía aurea de la santificación cristiana se haya verificado de modo del todo particular en la Madre de Dios. El nos muestra como la devoción mariana se inserta orgánicamente en las místicas consideraciones sobre la Trinidad Santísima.

Escuchando la voz de Dios y respondiéndole con asentimiento generoso, se le revela al hombre otro aspecto del gran misterio: Dios escucha también la palabra del hombre y satisface sus deseos realizándolos. Pero ¿Cómo es que algunas peticiones son escuchadas y otras no? El Papa, según su modo habitual, explica este misterio de la oración con estupenda brevedad. «Maria constituye el modelo de la oración de la Iglesia. Es muy probable que Maria estuviese  recogida en oración cuando el ángel Gabriel entro en la casa de Nazareth  y la saludo. Tal contexto de oración ciertamente sostuvo a la Virgen en su respuesta al ángel y en su generosa adhesión al misterio de la encarnación. En la escena de la Anunciación, los artistas casi siempre representantan a Maria en actitud orante. Recordamos, por ejemplo, al Beato Angélico. De ahí proviene a la Iglesia y a todo creyente la indicación del clima que debe presidir al desarrollo del culto. Podemos también añadir que Maria representa para el Pueblo de Dios el paradigma de toda expresión de su vida de oración. En particular, Ella enseña a los cristianos cómo dirigirse a Dios para invocar su ayuda en las diversas situaciones de la vida.»



De todo ello se deduce que el objeto fundamental de las oraciones de Maria es el mismo que el de las oraciones de Jesús, la salvación del mundo: «Maria aparece, por tanto, como supremo modelo de participación personal a los divinos misterios. Ella guía a la Iglesia en la meditación del misterio celebrado y en la participación en el evento de la salvación, promoviendo en los fieles el deseo de una intima inserción personal con Cristo para cooperar con el don de la propia vida a la salvación universal.».



En las arcaicas expresiones orantes junto al “Escucha!”, aparece también “Acoge, dígnate de recibir”! A las divinidades se ofrecía un don, un sacrificio. En sentido cristiano, el único don que el Padre de los cielos recibe es el sacrifico de si mismo ofrecido por Jesús.  Y María? La Virgen constituye también para la Iglesia el modelo en la participación generosa al sacrificio. En la Presentación de Jesus en el Templo, y sobre todo, a los pies de la cruz. Maria cumple el don de si que la asocia como Madre al sufrimiento y a las pruebas del Hijo. Así, en la vida cotidiana y en la celebración eucarística, la Virgen (Marialis cultus 20)  anima a los cristianos a ofrecer sacrificios espirituales agradables a Dios, por medio de Jesucristo (l Pe, 2,5)

¿A quién pues, tiene que dirigirse nuestra oración confiada? Responde Juan Pablo II: «Confío al Padre, rico de misericordia, al Hijo de Dios, hecho hombre como nuestro redentor y reconciliador, confío al Espíritu Santo, fuente de unidad y de paz esta llamada mía de padre y de pastor… Os invito, pus a dirigirnos conmigo al corazón inmaculado de Maria madre de Jesus, en quien se ha obrado la reconciliación de Dios con la humanidad… A las manos de esta Madre, cuyo fiat marcó el inicio de la plenitud de los tiempos…confío ahora en especial esta intención: que, por su intercesión, la humanidad misma descubra y recorra el camino de la penitencia, la única que podrá conducirla a la plena reconciliación.

Concluyendo, la vida y la actividad pastoral de Juan Pablo II se desarrolla en un tiempo de ateísmo ampliamente difundido y violentamente propagado, del que sufrió también en su vida personal las graves consecuencias. Tenía, pues que preguntarse desde el inicio en qué modo los creyentes podrían defenderse para salvar su fe y en muchas ocasiones también la vida, personal y de la socidad.

(Parte del texto preparado por el Cardenal Špidlik para la Causa de beatificación de Juan Pablo II) publicado en la revista Totus Tuus Nr 1 año 2011).

viernes, 19 de junio de 2026

Vocación y Fidelidad – Giovanni Tani (3 de 3)

 


La oración, condición para la fidelidad.

La alianza con Dios, como enseñan los salmos, se manifiesta sobretodo en la oración. La oración mantiene viva la comunión con Dios y la alianza con Él.

A veces la oración se transforma en un severo combate en la tentación, un combate para  superar la prueba. El ejemplo más grande de esta lucha nos lo ha dado Jesús en su oración en Getsemaní: la inició con sentimientos de “miedo y angustia” (Mc 14,33) y al final se encamina hacia la cruz con mucha determinación: “Ahora ya podéis dormir y descansar. Basta ya. Llegó la hora. Mirad que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos, vamonos! Ya ha llegado el que me entrega (Mc 14, 41-42)

Jesús en la oración se ha transformado, aunque presenta con mucha sinceridad la petición de ser librado de aquel cáliz: “Abba, Padre, todo es posible para ti: aparta de mi este cáliz”,  sin embargo como oración más grande y decisiva, expresión de su voluntad, pidió ser capaz de aceptar la voluntad del Padre. “Pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieras tu (Mc14,36) su oración  era muy profunda, “cayó en tierra y oraba (Mc 14,35) : el Evangelio de Lucas dice que su sudor se convertía en gotas de sangre (Lc 22,44). La oración es prolongada e insistente. Jesús no quiere alejarse del proyecto de amor del Padre. Y el Espíritu Santo le es dado como don para que su humanidad, su corazón de hombre, pueda albergar el amor infinito del Padre para la salvación de todos. Dice la carta a los Hebreos:

El cual, habiendo ofrecido en los días de su vida mortal ruegos y súplicas con poderoso clamor y lágrimas al que podía salvarle de la muerte, fue escuchado por su piedad, y aún siendo Hijo, con lo que padeció aprendió la obediencia. Y llegado a la perfección se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen (Heb 5,7-9)

A veces la permanencia en los compromisos definitivos de la vida requiere una fuerte oración que “transforme” el corazón, las disposiciones interiores: que haga dar ese paso, ese grado que más tarde en práctica se traduce en la obtención de un nivel más alto de generosidad.

Mons Giovnni Tani

(al momento de la publicación en Totus Tuus (Nro 5 Sept/2006) , la revista de la Postulación de la Causa de Beatificación y Canonización de Juan Pablo II,  era Rector del Pontificio Seminario Romano Mayor

 

Vocación y Fidelidad – Giovanni Tani (2 de 3)

 


La plena conciencia de los valores en juego.

Quien elige la familia, debe saber que “la familia” le pide que conozca lo que elige. Lo mismo quien escoge el sacerdocio. Estas vocaciones son “otra cosa”: no son reducibles al sentir de quien escoge, el cual no puede determinar por su cuenta que es “la familia”, o què es el “presbiterado”: eso “otro” debe ser acogido como un don al que adaptar la propia vida, para descubrir las riquezas.

Esto significa que la conciencia no se queda al nivel de : “me gusta”, “tengo ganas”, “es bonito hacer el bien”: sino que buscará nutrirse del conocimiento de la naturaleza exacta de la vocación a la cual se siente llamada: se dará cuenta de tener que dar el propio consentimiento no a lo que se siente respecto a aquella realidad, sino a lo que es aquella realidad misma, que es muy diversa de lo que se experimenta de ella. (Dios, la vocaciò, la Iglesia…)

Si se pone el acento sobre el aspecto emocional es cierto que eso sucede. En el matrimonio es esencial el consentimiento:”yo te acojo…”. Cuando se ordena un diácono o un sacerdote o un obispo se les pregunta: “quieres…si, quiero”.

Hay una dimensión de voluntad y de elección para algo que se ha entendido como bueno para la propia vida. Y esta bondad se acoge por la fe y es sustancia de la fe.

Por lo tanto la inteligencia del valor de lo que se escoge, veracidad de aquel valor respecto a la propia vida: elección hecha con “determinada determinación” (Teresa de Ávila).

Es necesario reencontrar las dimensiones del espíritu, que se manifiesta en ests actividades de la conciencia: naturalmente es necesario hacerse ayudar e iluminar por un guía espiritual.   La señales de la verdad y la bondad de la elección están en una afectividad caracterizada por sentimientos de felicidad y libertad, junto a fuerza y determinación, que son muy diversas de las emociones vinculadas a la variabilidad de los momentos y de las situaciones.

Hecha la elección, se inicia un camino que lleva también por tramos y caminos difíciles: inicia un camino de libertad, pero también de pruebas, donde el elemento fundamental es la fe. (La falta de fe ha sido el punto débil del pueblo en el desierto:  No tuvieron fe en Dios ni esperanza en su salvación, Sal 77)

Hijo si te presentas para servir al Señor, prepárate para las tentaciones. Ten un corazón recto y sé constante, no pierdas el tiempo en la seducción (Sir 2, 1-2)

Recuerda siempre el camino que el Señor tu Dios te ha hecho recorrer en estos cuarenta años en el desierto, para humillarte y ponerte a prueba, para saber lo que tienes en el corazón (Dt 8,2)

Vocación y Fidelidad – Giovanni Tani (1 de 3)

 


Quien toma una decisión para su vida debe saber cuáles son los elementos constitutivos de esta elección: aquí los presento: 1.en toda elección definitiva un cristiano cumple una alianza con Dios. 2. Debe conocer bien que elige y que cosa comporta. 3. La oración como condición para permanecer y crecer en la personal promesa de vida.

Alianza con Dios

Cada vocación es la historia de una doble fidelidad :  la de Dios y la del hombre. Pero Dios es la base, el fundamento, es la roca, una referencia permanente. Por lo tanto hay una fuerza en la persona fiel que viene de Dios el cual no viene menos a la alianza establedida: “los dones y la llamada de Dios son irrevocables” (Rm 11,29). El amén del fiel se basa sobre la roca que es Dios: “Te amo Señor, eres mi fuerza Señor, mi roca” (Salmo 18)

A este aspecto de permanencia y estabilidad, es necesario añadir también el aspecto dinámico: Dios que camina con su aliado en las vicisitudes de la vida. Son los dos aspectos del sacramento : permanencia y dinamismo.

El bautismo, el sacramento del matrimonio y del orden sagrado no son realidades estáticas recibidas una vez y ya está: son fuerzas vitales que deben crecer con quien crece. Esto comporta la conciencia de que Dios es nuestro aliado: que la relación con Él constituye el eje más profundo y fundamental de la existencia.

Juan Pablo II en su visita al Seminario Romano habló siempre de vocación: en las dos citas que siguen a continuación, se comprende bien este aspecto dinámico.

 La vocación divina no es algo que se resuelve y se realiza de una sola vez, sino que se realiza siempre, en el transcurso de toda la vida se realiza mas profundamente: O crece o se pierde, o aumenta o disminuye (24 de febrero 1988)

Para permanecer fiel a esta señal de la divina llamada, colaborad con este Donante invisible que trabaja en vosotros: este Espíritu de Verdad y de amor que siempre trabaja en lo más intimo del corazón (22 de octubre de 1988)

Es pues necesario para un cristiano permanecer en la compañía de aquellos que caminan con él: permanecer en la Iglesia (esta compañía que te acoge en el bautismo y no te abandona nunca, como ha dicho Benedicto XVI en la homilía del Domingo del Bautismo del señor, el 8 de enero de 2006). La fidelidad a la alianza con Dios coincide con el permanecer en esta comunión, que tiene el aspecto concreto de una compañía de personas concretas….. una alianza con Dios (es decir, el sacramento) no es nunca algo que toca a cada uno como individuo, sino que es siempre “celebrado” en la Iglesia, con la Iglesia y por la Iglesia.

Es importante que la alianza entre Dios y el llamado sea inmedita: la Biblia ayuda sobre todo a tener fe en Él qu es fiel: toda la historia de la salvación debe ser comprndia bajo este perfil: y muchos salmos son oracioneshacia Dios “aliado” (ver el unto 3). EL Señor es “un Dios lleno de fidelidad, que no defrauda, justo y rectísimo (Dt 32,4)

jueves, 18 de junio de 2026

El cardenal Camillo Ruini hablaba de la beatificación de Juan Pablo II

 


(reposteo del texto publicado el 29 de enero de 2011)

El cardenal Camillo Ruini, Vicario Emérito de Su Santidad Benedicto XVI, nunca ocultó el profundo respeto y cariño que le profesaba al Papa Juan Pablo II. Su cercanía a Juan Pablo II se percibe también en esta breve entrevista del periodista de Radio Vaticana Davide Dionisi, (la traducciòn es mia) con motivo de la próxima beatificación de Juan Pablo II.

D. - Juan Pablo II sera proclamado beato el próximo primero de mayo...como ha sido recibida la noticia?


R. – Para mi ha sido un enorme gozo y también muy personal. Después de tantos años que he tenido la gracia de Dios de poder colaborar estrechamente con Juan Pablo, una persona que ahora la Iglesia oficialmente reconoce como beato, que es el primer peldaño al reconocimiento de la santidad

D. – Usted conoció a Juan Pablo II en el lejano 1984 y vivió en estrecho contacto con el. Que es lo que más le ha quedado grabado de la personalidad del Papa Wojtyla?

 

R. – Lo que mas me impacto fue precisamente la santidad, la profundidad y la espontaneidad de su relación con Dios: su modo de orar, su oración….El era capaz de sumergirse en la oración, de “zambullirse” en la oración. Y también su constante actitud, porque todas las cosas de las cuales se ocupaba, todo lo que hablaba lo hacia siempre dentro de esta relación con Dios.

D. – Cual ha sido, según su opinión, la faz distintiva de su pontificado?

R. – En primer lugar, la de la evangelización. Recordemos las palabras de su inicio: “No tengáis miedo, abrid de par en par las puertas a Cristo!”. La presencia de Dios, la presencia de Jesucristo, el relanzamiento de la fe: ha sido un gran evangelizador, en primera persona, desde las parroquias de Roma a todos los países del mundo. Ha sido también un gran promotor del poder de evangelización de la Iglesia. En segundo lugar esta evangelización se dirigía al hombre concreto, de allí la preocupación por el hombre concreto: Cristo Redentor del hombre. Y también otra frase notable: el hombre es el camino de la Iglesia y en este camino que va de Cristo al hombre, la Iglesia no puede ser detenida por nadie. Con esta visión, ha logrado influir también en el curso de la historia: de alguna manera, ha cambiado el mundo.

D. – También Benedicto XVI ha continuado su mensaje, recogiendo la herencia....

R. – Yo creo que Benedicto XVI, como ha sido un colaborador tan directo de Juan Pablo II, es también, el heredero natural y a su vez creativo, pero el gran heredero de este pontificado y el gran continuador de este pontificado. Por eso entre estos dos pontificados hay una continuidad profundísima. Decisiva, sin embargo, es la diferencia entre sus personalidades. Por lo que se refiere a Benedicto XVI quisiera recordar dos de sus frases: “Dios en el centro”. Dios esta en el centro de la vida y la humanidad debe redescubrir esta centralidad de Dios. Y la segunda: “Ampliar los espacios de la racionalidad humana”. Ampliar los espacios para redescubrir la dignidad del hombre, el valor de la persona humana. En el fondo, en otros términos es lo que Juan Pablo II expresaba con evangelización, y con el hombre, camino de la Iglesia.

D. – Como se preparan los fieles al próximo primero de mayo? Cual es el ambiente que se respira en estos primeros días?

R. – Creo que hay una enorme expectativa, en Roma, pero también en Italia y en el mundo y que se tratara de encontrar la forma mas conveniente para que toda esta gente pueda venir a participar, así como ha podido participar en los inolvidables días del funeral de Juan Pablo II o con ocasión de las Jornadas Mundiales de la Juventud.

Adios Cardenal Ruini!

 

(Este post lo escribi el 23 de junio de 2008 en este blog con el titulo Emotivo adiós al Cardenal Ruini)


Desde este blog le enviamos un cordial y sincero saludo acompañado de un profundo agradecimiento por su tarea al mando de la diócesis de Roma desde 1991.

Le agradecemos la sabiduría, el coraje y el incondicional servicio con que acompañó a Juan Pablo II y después a Benedicto XVI desde ese lugar en la Iglesia italiana, deseándole que pueda verse beneficiada durante muchos años mas con su fructífero trabajo en otro espacio.

Agradecemos enormemente también su entusiasmo y el compromiso personal puesto en la causa de beatificación y canonización del Siervo de Dios Juan Pablo II.

La emotiva despedida, acompañada por numerosos sacerdotes, hombres y mujeres y personalidades políticas, fue anticipada el sábado 21 de junio en la Basílica de San Juan de Letrán, con ocasión del 25° aniversario de su ordenación episcopal y los jubileos de los sacerdotes en servicio pastoral en la diócesis. Durante el curso de la solemne Concelebración Eucarística presidida por el mismo cardenal Ruini fue leída 
la carta que le enviara el Santo Padre Benedicto XVI agradeciéndole “las etapas de Su fructuoso ministerio episcopal” a partir de aquel 17 de enero de 1991 cuando el Siervo de Dios Juan Pablo II lo llamó a suceder al Cardenal Ugo Poletti”. Recuerda en esa carta el Santo Padre Benedicto XVI sus empeños "al servicio directo del Obispo de Roma, la preparación y la celebración de la misión ciudadana en preparación para el Gran Jubileo del 2000", cuyo "momento culminante fue la XX Jornada Mundial de la Juventud".

El cardenal Ruini terminaba oficialmente su servicio de Cardenal Vicario y agradecía ese “don grandisimo” que había recibido del papa Wojtyla y le fuera luego confirmado por el papa Ratzinger. Le dejaba a la diócesis y también a Italia un pequeño “testamento” llamando a la fortaleza, coraje y unidad con el Papa en su lucha ante tantos desafíos.

Gracias Cardenal Ruini por su “gran admiración” por Juan Pablo II, a quien conociera personalmente ya en el otoño de 1984 cuando usted era obispo auxiliar de Regio Emilia-Guastalla y Vicepresidente del Comité preparatorio del Convenio de la Iglesia italiana que iba a tener lugar en Loreto. Leyendo sus escritos (Alla sequela di Cristo, Edizioni Cantagalli 2007,) recordamos que el Papa entonces lo invito a cenar para informarse de los preparativos y su “fuerte emoción y extraordinaria experiencia” y tambien que “le habian llamado especialmente su atención la profundidad de su pensamiento y la calidad de sus análisis, la sencillez de su forma de ser, su apertura y la voluntad de escuchar, advirtiendo al mismo tiempo que su mirada y su vida se proyectaban hacia Dios.

Otra vez Cardenal Ruini

GRACIAS

y que Dios, Nuestro Señor se lo pague con creces!