Al
momento de arrodillarse ante la tumba de Juan Pablo II, su sanador, no pudo
contener las lágrimas… No lo había conocido, solamente lo veía por televisión y
mirándolo se imaginaba a sí misma, a medida que iba avanzando su enfermedad, la
misma de Juan Pablo II.
Hacía poco que su identidad solo era conocida por la Comisión propuesta para la investigación en el proceso “Super Miro”. Su caso había sido escogido para el Proceso de Beatificación del Siervo de Dios Juan pablo II como supuesto milagro post mortem obtenido por su intercesión. El proceso había iniciado el 17 de marzo de 2006 y terminado el 30 de marzo de 2007 en Francia, en la Diócesis de Aix-En-Provence, concluyendo con la recopilación del material que luego fue entregado a la Congregación para las Causas de los Santos.
Sor Marie Simon Pierre Normand fue curada de Parkinson. Por su expreso deseo participó en Roma en la ceremonia de clausura de la fase diocesana del Proceso. Al bajar del avión fue inmediatamente solicitada por periodistas y fotógrafos, todos al acecho de noticias y revelaciones. Pero más fuerte, aun que la curiosidad era el deseo de ver algo sobrenatural, como en las parábolas evangélicas que narran la curación del paralitico o del ciego de nacimiento: y esta es, en efecto, una historia realmente inexplicable.
A la pregunta sobre cuál es el verdadero mensaje de su curación, Sor Marie Simon Pierre respondió: «El mensaje de la vida…»Esta religiosa es de veras una persona que emana alegría, no obstante sea algo tímida y busque ocultarse. Su figura sencilla despierta en quien se encuentra con ella una reflexión e invita a detenerse con el pensamiento, con las acciones y a “mirar a los demás…”. A quienes le pedian que se parara para intercambiar un saludo, ella accedía, sabia que la gente deseaba tocarla, besarla porque para ellos habia sido tocada por un Santo.
Sor Marie Simon Pierre pertenece a la Orden de las pequeñas Hermanas de las Maternidades Católicas y trabaja en el Hospital de la Congregación en el Sector de Maternidad. Alli, cada vez que nace un niño la enfermera de turno toca la campanilla. Sor Marie habla de su curación diciendo sencillamente: «He renacido a una nueva vida». Su campanilla ha sido escuchada en todo el mundo.
La carta con el testimonio de los hechos ocurridos, escrita por la Superiora General Sor Marie Marc, llego a la Postulación en los primeros días del mes de junio de 2005, aun antes de la apertura del Proceso. Y pronto aquellas palabras tan sencillas, equilibradas y llenas de humildad llamaron la atención del Postulador. A la pregunta si cuando fuera abierta la carta no tenían miedo de la reacción y del efecto del testimonio, la Superiora General respondió así: «Después de haber despachado la carta sentí una gran paz entro de mi, mi única preocupación era si no la habíamos despachado demasiado pronto.»
Sor Marie Simon Pierre siempre vio en Juan Pablo II a un amigo suyo que la comprendía y le daba la fuerza necesaria para tirar hacia adelante, y sigue rezándole a diario.: «Utilizo palabras muy intimas y familiares y rezando le agradezco mi curación y le encomiendo a todos los enfermos, en particular a los matrimonios que no pueden tener hijos.» El carisma de la Congregación, como nos explica la Superiora General, es la dedicación a la vida, anunciar el Evangelio de la vida, según las enseñanzas de Juan Pablo II en su Encíclica Evangelium Vitae.
Aleksandra
Zapotocny para la revista TotusTuus de
la Postulacion. Publicado en Totus Tuus
Nr 5 mayo 2007


padre de familia e industrial de la seda, quien preocupado por la situación social de su entorno y movido por un profundo sentimiento humano y cristiano, se ocupa de ayudar a las madres obreras durante su embarazo, nacimiento y posterior crecimiento de sus hijos con el fin de brindarles serenidad y seguridad. Motivado por esa experiencia decide crear una maternidad donde las madres puedan encontrar, además de los cuidados necesarios, acogida, estima, formación y todo lo necesario para una vida digna. En 1920 pide a su hija, Marie Louise que estudie para ser partera. Marie Louise, obtiene su diploma y se perfecciona en una maternidad de Creusot. Cumplidos ocho años de práctica y perfeccionamiento siente la llamada misionera y decide ingresar en la Congregación de las Hijas de San Francisco de Sales. Su padre sin embargo, le solicita que regrese a Jallieu para inaugurar una maternidad. Marie Louise se encuentra ante un verdadero dilema : su llamado y el proyecto del padre. Es alentada, sin embargo, por Monseñor Alexandre Caillot, Obispo de Grenoble, quien le sugiere llevar a cabo el proyecto del padre prometiéndole a su vez que él se ocuparía de su vocación. Marie-Louise obedece, realiza el proyecto del padre y el 2 de febrero de 1930 nace en Jallieu, diócesis de Grenoble la primera Maternidad Católica.
Teniendo presente su promesa en 1932 Mons. Caillot le encarga al P. Emile Guerry examinar la posibilidad de crear, con las jóvenes asociadas a Marie Louise Lantelme, una Congregación religiosa, que permitiera a Marie Louise responder a su vocación. La aprobación tardó en llegar pero finalmente la Congregación fue reconocida en 1954 y a partir de 1982 el Instituto de las Pequeñas Hermanas de las Maternidades Católicas goza de 

