Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
Mostrando entradas con la etiqueta Tríptico Romano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tríptico Romano. Mostrar todas las entradas

martes, 4 de diciembre de 2012

Javier García comenta el “Tríptico Romano” de Juan Pablo II


En precioso y ameno comentario titulado “En el umbral del mundo y de la  historia” el profesor emérito del Ateneo Pontificio Regina Apostolurum P. Javier García L.C. analiza el “sorprendente poemario que a Karol Wojtyla se le ha escapado del alma ¡a sus 82 años y bajo la blanca túnica de Sumo Pontífice!”



 En la primera parte el P. García nos presenta - también él en sorprendentes pinceladas - la estructura de la obra:

Tríptico Romano: substantivo y adjetivo nos dan una primera pista para adentrarnos en la comprensión y saboreo de estos poemas. “Tríptico”, como los retablos pictóricos clásicos – o como en el teatro -, son tres cuadros con tema diverso – arroyo, capilla Sixtina, monte Moria -, y con un nexo oculto que les da unidad de sentido: el amor de Dios Padre que tanto ha amado los hombres, que les ha dado a su Hijo único, el Verbo Creador del mundo y de lso hombres, para que no perezcan, sino que tengan vida sempiterna. El argumento de este drama es tan complejo y polifacético, que no bastaría un filósofo, un teólogo, un pintor o un dramaturgo para exponerlo. Quien lo afrontara, tendría que ser un poeta que fuera a la vez filósofo, teólogo, dramaturgo y, sobre todo, místico. Dos magnitudes lejanas, pero afines, se han encontrado: la revelación del misterio de la voluntad del Padre y el corazón grande y sensible de Karol Wojtyla.

Romano”: el adjetivo que califica al tríptico, dice muchas cosas; la más inmediata, que ha sido forjado en Roma, concretamente en Castelgandolfo, donde Juan Pablo II pasaba sus vacaciones en el verano de 2002. Otra, también evidente, que el poema central y más largo es una contemplación desde el umbral de la Capilla Sixtina, romana por sus cuatro costados. Otra, en fin, más honda, nos dice que Juan Pablo II, pontífice romano, desde la colina de Pedro, conserva en su corazón –como María- las vivencias que aquí refleja: en el torrente que baja del monte,   contemplado quizás en sus montañas Tatra o en sus excursiones por los Alpes valdostanos -, ve a toda la creación y entrevé al Verbo Creador; la Capilla Sixtina, de su elección como Papa, es umbral cromático de toda la historia de la salvación, desde sus orígenes hasta su término o juicio final; la visión abràmica del monte Moria, contemplado en su viaje a Tierra Santa en el Jubileo del 2000, es a su vez umbral para entrever el dolor de otro Padre que por amor a los hombres sacrifica a su Hijo único. Éstas y otras muchas vivencias interiores de Juan Pablo se van cociendo al fuego lento y transformante de su experiencia romana, que es como decir, fuego sobre la Roca de Pedro, que irradia sobre la catolicidad.

En su organización, el tríptico se nos convierte en drama de tres actos – no olvidemos al Wojtyla autor y actor teatral -, cada acto con varias escenas,  “Asombro” y “La fuente”. El segundo “Meditación sobre el libro del Génesis en el umbral de la Capilla Sixtina”, consta de cuatro escenas y un epilogo: “El primer Vidente”, “Imagen y Semejanza”, “Presacramento”, “Juicio” y “Epílogo”. El tercer acto, titulado “Monte en la región de Moria”, contiene cuatro escenas: “Ur de los caldeos”, “Tres vidit et unum adoravit”, “Conversación del Padre con el hijo en la región de Moria” y “Dios de la Alianza”.
Como se ve, es pintura, es drama, es poema, es meditación, es sinfonía. ¡No le queramos poner puertas al sol! Wojtyla, que se ha bañado en el río caudaloso del teatro rapsódico polaco, se mueve con esa misma libertad creativa”.


miércoles, 9 de enero de 2008

Bautismo en la Capilla Sixtina

El 9 de enero del año 2000, dentro del marco de las celebraciones del Jubileo, Juan Pablo II administró el sacramento del bautismo a 18 niños en la Capilla Sixtina. En la homilía de la Santa Misa con la introducción "Tú eres mi Hijo predilecto, en quien tengo mis complacencias" (Mc 1, 11) se dirigió a los presentes:

Cómo no dar gracias al Señor, que hoy llama a estos dieciocho niños a convertirse en hijos suyos en Cristo! Los encomendamos en nuestra oración y les brindamos nuestro afecto. Proceden de Italia, Brasil, España, Estados Unidos y Suiza. Con gran alegría los acogemos en la comunidad cristiana, que a partir de hoy es realmente su familia” …”Deseo a estos niños que crezcan en la fe que hoy reciben, de modo que pronto puedan participar activamente en la vida de la Iglesia.”

y comentó
Es muy sugestivo administrar el sacramento del bautismo en esta capilla Sixtina, en la que estupendas obras maestras de arte nos recuerdan los prodigios de la historia de la salvación, desde los orígenes del hombre hasta el juicio universal. Y más significativo aún es contemplar estos signos de la acción de Dios en nuestra vida durante el Año jubilar, centrado totalmente en el misterio de Cristo, que nació, murió y resucitó por nosotros”.

Me permito traer a la memoria aquí mis propios recuerdos de la maravillosa Capilla Sextina entretejidos con las meditaciones del “Triptico Romano” de Juan Pablo II. Con toda la carga de la emoción de su reciente despedida me senté allí en la Gran Capilla con las palabras del Triptico en mis manos y me sumergí en el espíritu de ese lugar sagrado, tan peculiar, a saborear sus meditaciones. Casi no lo podia creer, alli mismo en la Capilla Sextina leyendo su obra. Me sentía transportada, atraida por una extraña fuerza superior, sentia su presencia, lo veia sentado alli en el balcón recitando sus propias palabras, invitando a descubrir ese lugar secreto, misterioso, intimo. Incorporar los momentos significativos de la historia de la Iglesia a mi propio camino. Una experiencia fuerte. Permanecer en silencio y escuchar…

...“ Estoy a la entrada de la Sixtina — Y tú, hombre, que también ves, ven ¡
— Os llamo a todos los «videntes» de todos los tiempos.
¡En el Vaticano hay una capilla que espera el fruto de tu visión!
La visión esperaba la imagen....
El Juicio, el último Juicio.
He aquí el camino que todos seguimos
— cada uno de nosotros.....”
Invito visitar: