Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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martes, 18 de febrero de 2014

Sor Faustina secretaria y apóstol de la Divina Misericordia (8 de 11) La coronilla de la Divina Misericordia


El número de quince revelaciones cuyo objeto es la coronilla determina su significado no mucho  menor que la misma celebración. Esta oración, rezada tan bien individualmente, tiene carácter comunitario ya que la petición por misericordia para nosotros y para todo el mundo no sólo concierne a la persona que reza y las  mencionadas en la oración sino también es llamado en nombre de toda la gente sin excluir a los muertos. La práctica de la Coronilla, a lo que insistía tanto Jesús ) Diario 687; 811;848;929;1541), lleva también a la liberación del egoísmo y a emprender actos del amor misericordioso hacia los prójimos, también prójimos en su sentido más amplio. La circunstancia de repetir muchas veces la fórmula de la oración sugiere el aspecto educativo de perseverancia de rezo junto con la confianza. Su eficacia es certificada por las experiencias de la propia hermana Faustina que en muchas ocasiones repetía esta oración una tras otra (Diario 1035; 1128). La promesa de Jesús de conceder diversos bienes a los que piden rezando a través de esta coronilla (Diario 1541) no debería ser entendida sin ninguna crítica como manifiesto de la propia o sea como tal, eficacia de esta oración. El conceder estos bienes es condicionado por ser de acuerdo con la voluntad del Salvador (Diario 1731) respecto al objeto de la petición asì como perseverancia y confianza de la persona que reza. Hay que mencionar que aunque el objeto principal de cada promesa conectada con la Coronilla son las gracias espirituales, sobre todo gracias para los moribundos (Diario 687, 811, 848,1541) no se deberían excluir peticioens por los bienes de la vida terrenal (Diario 754, 1541).

Las objeciones y dificultades puestas a esta práctica han permitido formular con precisión la teología de esta oración. En respuesta a imposibilidad de ofrecer al Padre la divinidad del Hijo – por razón de unidad de naturaleza – se puede invocar el punto de vista de los padres del Concilio de Trento compatible con la enseñanza cristiana de los obispos del concilio de Calcedonia. De ahí, definiendo la presencia eucarística de Jesús hablaban de Su divinidad no en el sentido de naturaleza divina sino en sentido de persona, o sea, que la naturaleza divina se manifestaba a través de la persona. Igual frente a cuestionar la posibilidad de ofrecer la misma divinidad de Jesùs en sacrificio, hay que indicar que en la oración de la coronilla el objeto de sacrificio es la persona entera de Jesús, o sea unificados en persona la humanidad y divinidad (Te ofrezco Cuerpo y Sangre, Alma y Divinidad de tu amado Hijo).
La persona que reza se une de este modo con el sacrificio de Jesús en la cruz que Él traspasó a los pecadores y revoca el amor del Padre hacia el Hijo dolorido (no al mismo sufrimiento Suyo), y en consecuencia el amor de Dios hacia la humanidad pecadora, o sea hacia la misericordia. En este sentido  se debería explcar la última dificultad de poner acuerdo entre la función “suplicadora” del sacrificio de divinidad con el poder propio de la divinidad de liberar al hombre del pecado.




viernes, 14 de febrero de 2014

Sor Faustina secretaria y apóstol de la Divina Misericordia (7 de 11) Celebración de la Fiesta de la Divina Misericordia




“Fue el deseo de Jesús también establecer las celebraciones de la fiesta de la Misericordia. Su introducción en el calendario litúrgico encontró objeciones significativas por parte de los liturgistas. La necesidad de su establecimiento era motivada por el Rev. M. Sopocko con insuficiente presencia de esta verdad en la enseñanza de la Iglesia y en la vida cristiana. La elección del segundo Domingo de Semana santa como fecha de dicha fiesta, debe ser vista como recapitulación de la obra de salvación de la Pascua. La realización del misterio de salvación en los sacramentos del bautismo y la reconciliación, se manifiesta en las oraciones de la misa y en las lecturas de la Biblia, especialmente la de los Evangelios que da testimonio de su establecimiento. Fue también a voluntad de Jesús que santa Faustina antecediera la fiesta con una novena en forma de la coronilla a la Misericordia (diario 1209-1229, 796). La práctica sistemática de esta celebración constituye la posibilidad de practicar de manera permanente la actitud de confianza como camino que aproxime a la misericordia y al encuentro del refugio en ella. A esta celebración Jesús adjuntó también la promesa de conceder a las almas toda clase de gracias (Diario 796), sin limitarlas a los que recen la Coronilla, prometió también conceder el indulto completo de penas y culpas, por lo cual urge a los pecadores a suplicar con valor por diversas gracias. La celebración contiene dos ingredientes propios, o sea la veneración pública (adoración) del cuadro así como el pregonar por los sacerdotes la verdad sobre la gran e infinita misericordia de Jesús (Diario 570). El objetivo de la enseñanza es el despertar y el revivir en los oyentes la actitud de confianza para que, lo que es específico, la celebración de la Misericordia sea refugio y amparo para todas las almas, y especialmente, para los pobres pecadores (Diario 699). La única y adecuada respuesta de un alma a tal generosidad ilimitada del Salvador puede ser solamente confianza absoluta – confianza más fuerte ya que la gracia anunciada del indulto pleno de culpas y penas es equivalente a los resultados del bautismo. El requisito adjunto a la celebración de confesarse y recibir la Sagrada Comunión introduce el oficio religioso en la vida de la Iglesia y su apostolado, por lo cual constituyen su legitimización particular.

En una de las indicaciones del Diario se encuentran las palabras de Jesús que determinan la celebración de la Misericordia como última tabla de salvación (Diario 965). Sin embargo como la celebración es uno de los elementos del oficio religioso y la fórmula de la última tabla de salvación se refiere también a la coronilla (Diario 687) y a la misericordia como tal (Diario 998), parece que hay que interpretar esa declaración teniendo en cuenta las circunstancias de su anotación, o sea la estancia de la hermana Faustina en el hospital en Pradnik así como sus problemas con la memoria. Como la esencia del culto de la Divina Misericordia es la confianza depositada en ella así como la confianza como actitud de la vida, es ella pues la que constituye en realidad la última tabla de salvación (compara Diario 1059), o sea confianza dirigida hacia Jesùs como “el Amor y Misericordia Mismos” (Diario 1074). La voluntad  del Salvador fue más bien que la celebración fuera para los pecadores  una forma más perfecta de huida – más perfecta primero por razón de su disponibilidad plena, también para los pecadores que se conviertan en el mismo día de la celebración, segundo por la promesa conectada de suministro de todo tipo de gracias divinas en la vida espiritual y cotidiana. La condición de que la celebración sea fructuosa, esta condición constante e indiscutible, es el valor de abrirse para los llamados ardientes del Redentor y dirigirse hacia Él con todas las necesidades de una firme pero también ilimitada confianza.





viernes, 17 de enero de 2014

Sor Faustina Secretaria y Apóstol de la Divina Misericordia (6 de 11) La imagen




La Imagen
“El contenido de la imagen que proviene de la visión que tuvo Sor Faustina de Jesús en Plock, el 22 de febrero de 1931, dispone de las indicaciones detalladas de Jesús (Diario 47). Vio a Jesús vestido de una túnica blanca, con la mano derecha elevada en señal de bendición y la izquierda separando la túnica a la altura del pecho, de donde salen un rayo pálido y otro rojo. Como explica el mismo Jesús: Los dos rayos significan la Sangre y el agua. El rayo pálido simboliza el agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas… Ambos rayos brotaron de las entrañas más profundas de Mi misericordia, cuando mi Corazón agonizante fue abierto en la cruz por la lanza. (Diario 299). La indicación adicional se refería a la mirada de Jesús, como la mirada en la cruz (Diario 326) lo que el padre Sopocko interpretó como la mirada “desde arriba”, es decir, desde la altura de la cruz (por ejemplo, en las imágenes de A. Styka y L. Sleñdzinski), el padre J. Andrasz, jesuita, lo leyó, sin embargo como la mirada misericordiosa del Salvador dirigida hacia el pecador (el cuadro de A. Hyla). Finalmente, el elemento integral de la imagen es la Inscripción: Jesús, confío en Ti, como síntesis de mensaje de la imagen, es decir, un acercamiento de la verdad teológica y la realidad de la Divina Misericordia, despertando en las almas atormentadas la mitigación, el consuelo y la esperanza. Al culto de esta imagen, Jesús asoció promesas: la imagen constituye un recipiente para recoger las gracias de la fuente de la misericordia y a Sus seguidores les garantizó la salvación eterna, el crecimiento de la perfección cristiana y la gracia de una buena muerte.
El deseo de Jesús de que la imagen sea bendecida y adorada en público  el primer domingo después de Pascua, corresponde de forma sorprendente al contenido de una perícopa bíblica del Evangelio de San Juan, destinada para este día desde el Concilio de Trento. El domingo en cuestión, la iglesia lee la historia de la aparición del Resucitado a los apóstoles reunidos en el Cenáculo, cuando les concede el poder de perdonar los pecados usando el poder que les es concedido por el Espíritu Santo (J 20, 19-23). Para captar la teología de la imagen, puede servir de ayuda la falta de relevancia suficiente de la imagen del Jesús pintado y del Jesús que le apareció a Sor Faustina. La imperfección de esta imagen, que la distingue claramente de los iconos, indica la específica de su función, que es la presentación, no la representación, es decir, la oración que se reza ante la imagen, no a la imagen, como es en el caso de un icono. Su eco/su repercusión está en guiar la atención de una persona hacia el lado del cuerpo de Jesús, donde está el corazón perforado, del que salen los rayos: en caso de un icono, la mirada del espectador se dirige hacia los ojos del personaje pintado. Cabe destacar también una interpretación diferente a la tradicional, del simbolismo de la sangre que, en este caso, no lo es tanto una expresión del sacrificio que borra el pecado, sino un signo de la vida otorgada a las almas. La fuente de la vida concedida es el misterio pascual de Jesús, simbolizado mediante un costado perforado, o, para ser más exactos, Su Corazón Divino ardiente de amor por el pecador. La luz que emana de la figura de Jesús no es sólo un reflejo de la humanidad glorificada de Jesús, sino también el esplendor de la gloria de su divinidad. Hay que mencionar también una interpretación más amplia de la imagen que va más allá de su contexto pascual y ve en él, tal y como quiere el padre J. Andrasz, una señal del amor misericordioso de Dios, el Creador y el Redentor por los pecadores, o como el padre J. Rozycki, indica la figura de Jesús en la imagen como la más completa revelación de la Misericordia de la Santísima Trinidad.
Por lo tanto la imposición de dos acontecimientos de salvación y de revelación en la imagen, como la muerte en la cruz y la transmisión por el Resucitado de la misión  de reconciliación, expresa el objetivo de la imagen como un recipiente lleno de gracias provenientes de los pozos de la misericordia y las herramientas para conceder las gracias.   Por lo tanto es comprensible que la imagen despierte confianza, y por la voluntad de Jesús, recuerda la necesidad de realizar actos de la misericordia. Se puede hablar entonces de la imagen como de una especie de clave hermenéutica para el misterio y el culto de la Divina Misericordia. Debido a que el mensaje del amor misericordioso de Dios está presente en la imagen junto con la respuesta del pecador: Jesús, confío en Ti, por lo tanto, la imagen es, también una síntesis visual particular del mensaje de la Divina Misericordia y de Su culto. La actitud de confianza deseada y esperada del adorador es una base vital religiosa, que supera la esperanza natural o la seguridad de convertirse en algo, o la convicción de tener fundamentos para confiar en alguien, ya que incluye principalmente las virtudes teológicas de la fe, la esperanza y el amor, y porque el adorador sea un pecador, las virtudes morales de la humildad y del arrepentimiento. El reflejo práctico de la confianza es el  hecho de encomendarse a Dios y de cumplir Su voluntad de la que hablan los mandamientos, las obligaciones del estado y las inspiraciones interiores.”

domingo, 12 de enero de 2014

Sor Faustina Secretaria y Apóstol de la Divina Misericordia (5 de 11)


“El antiguo adagio de San Próspero de Aquitaia (aprox 456) Legem credendi lex statuat supplicadi (Que la ley de la oración determine la ley de la fe; conocida como lex orandi – lex credendi) expresa con exactitud el vinculo esencial entre el objeto de la fe cristiana con la forma de la oración. Esto también se aplica a la Devoción de la Divina Misericordia cuyas formas aprobadas surgen del mensaje de Sor Faustina acerca de la Divina Misericordia y expresan la verdad. 

Entre ellas están:
 la imagen de la Divina Misericordia,
 la fiesta de la Divina Misericordia, 
La Coronilla de la Divina Misericordia, 
la divulgación del culto a la Divina Misericordia y 
la Hora (canónica) de la Divina Misericordia.”


(de la ponencia del Arzobispo Władysław Ziółek (Lødz, Polonia) en el II Congreso Mundial de la Divina Misericordia, celebrado en Cracovia en octubre de 2011)

martes, 29 de octubre de 2013

Sor Faustina Secretaria y Apóstol de la Divina Misericordia (4 de 11)


Misión
Como miembro de la Congregación  Sor Faustina vive su carisma, cuidando de las niñas en las Casas de la Misericordia, rezando y sacrificándose por ellas, preocupada todos los días por sus alumnas pupilas con las que trabajó en la cocina y en el jardín. Sin embargo, le fue concedido un don especial – no solamente el don de su consagración personal, sino también un don que contenía una misión continuada incluso después de su muerte. La raíz de la misión de Sor Faustina fue anunciar de nuevo al mundo la verdad del amor misericordioso de Dios hacia el pecador – la verdad conocida ya en la historia de la revelación y la salvación. Juan Pablo II lee este mensaje como una nueva luz para vivir el Evangelio: “No es un mensaje nuevo, pero se puede considerar un don de iluminación especial que nos perite vivir más profundamente el Evangelio de la Pascua, para llevarla como un rayo de luz  a la gente de nuestros tiempos”. Algunas  notas del Diario permiten especificar esta misericordia de Jesús como sinónimo de amor, bondad y piedad. También se concretiza como insondable, o bien infinita, incomprensible, inagotable, inescrutable, inefable, inmensurable. En la mayoría de las notas, es la misericordia de Jesús o de Su Corazón, aunque esporádicamente, la misericordia de Dios el Padre o Dios Uno y Trino. La polémica considerable, sobre la determinación adecuada y teológicamente correcta de la devoción, se cierra en la Encíclica Dives in misericordia que, en lugar de la fórmula preferida, considerada la más correcta desde el punto de vista teológico, del Oficio religioso del Jesús Misericordioso, el Salvador, introducía la definición original, conforme con el Diario, la Devoción de la Divina Misericordia.
La especificación del mensaje de Sor Faustina consiste en combinar el culto a la Divina Misericordia con el culto a Jesús Misericordioso, teniendo en cuenta, de esta manera, la misericordia humana de Cristo. Esta unión revela, por lo tanto, la verdad sobre Cristo que no sólo es el destinatario del culto de la Iglesia, son también su sujeto, quien como Cabeza, junto con el Cuerpo Místico, adora al Padre. Múltiples revelaciones de Jesús, registradas en el Diario, ofrecen, de algún modo, el acceso a la vida interior, deseos y la voluntad del Salvador, conmoviendo el corazón y el espíritu del lector. De esta manera, la verdad sobre la Divina Misericordia se enriquece desde el punto de vista teológico, y a consecuencia, es más fructífera.
El primer elemento fundamental del mensaje de Sor Faustina es la necesidad de que el pecador reconozca y acepte la misericordia de Dios que se manifiesta en una actitud de confianza y entrega a Dios. Sor Faustina como la primera beneficiaria de este mensaje es llamada: Penetra en Mis secretos y conocerás el abismo de Mi misericordia para con las criaturas y Mi bondad insondable, y harás conocer ésta al mundo. (Diario 438) por otro lado, como la primera destinataria que responde de forma generosa y amable, rogando por los pecadores: Oh Jesús recuerda Tu amarga Pasión y no permitas que se pierdan almas redimidas con tan Preciosa, Santísima Sangre Tuya. (Diario 72). Este llamamiento insistente a la misericordia de los pecadores, incluso “mendigando” por la misericordia para ellos (ejemplo: Diario 23, 72,365), es el cumplimiento de una súplica del mismo Salvador (Diario 186, 1572) – súplica más insistente, por tomar incluso forma de queja y lamento (Diario 580). El mensaje de Sor Faustina, junto con las llamadas urgentes para la consideración y aprender de la Divina Misericordia, lleva también una llamada de predicarlo y alabarlo. Pertenecen íntegramente a la misión de la misericordia, y su solemnidad se ve confirmada por las promesas asociadas: partiendo de la eficacia maravillosa de la predicación hasta la gracia de una buena muerte (Diario, 378, 379), 1074, 1448, 1540, 1521).  La misma Sor Faustina, a pesar de las restricciones de los muros del convento, es incitada a “hablarle al mundo” sobre la Misericordia de Jesús el Salvador (Diario 580, 848, 1074, 1142, 1190)  Cumple con este llamamiento, anotando en su Diario las verdades reveladas por Jesús y sus propias experiencias de la misericordia (Diario, 1273), implorando la misericordia (Diario, 57, 1160), y en el futuro, inspirando varios movimientos apostólicos, orientados a la predicación e imploración de la misericordia para el mundo, marcando la formación espiritual de Sus seguidores. Finalmente, el tercer elemento de la devoción es practicar la misericordia hacia el prójimo (Diario 742), lo que es una consecuencia natural de sacar provecho personal de la Divina Misericordia y también, la condición de celebrar de forma fructífera la Misericordia y rendición de culto mediante la imagen. Hay que subrayar que concuerdan con la bendición evangélica de los misericordiosos (Mt, 5,7)


(de la ponencia del Arzobispo Władysław Ziółek (Lødz, Polonia) en el II Congreso Mundial de la Divina Misericordia, celebrado en Cracovia en octubre de 2011)