Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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sábado, 7 de junio de 2025

Vigilia de Pentecostés con movimientos, asociaciones y nuevas comunidades - Un llamado a la unión del Papa Leon XIV


El Espíritu creador, que hemos invocado con el canto —Veni creator Spiritus—, es el Espíritu que descendió sobre Jesús, el protagonista silencioso de su misión: «El Espíritu del Señor está sobre mí» (Lc 4,18). Pidiéndole que visite nuestras mentes, multiplique los lenguajes, encienda los sentidos, infunda el amor, reconforte los cuerpos y done la paz, nos hemos abierto a acoger el Reino de Dios. Es esta la conversión según el Evangelio: encaminarnos hacia el Reino que ya está cerca.

(…)

Queridos hermanos y hermanas, Dios ha creado el mundo para que nosotros estuviésemos juntos. “Sinodalidad” es el nombre eclesial de esta conciencia. Es el camino que pide a cada uno reconocer la propia deuda y el propio tesoro, sintiéndose parte de una totalidad, fuera de la cual todo se marchita, incluso el más original de los carismas. Miren: toda la creación existe sólo en la modalidad del existir juntos, a veces peligroso, pero aun así juntos siempre (cf. Carta enc., Laudato si’ 16117). Y esto que nosotros llamamos “historia” toma forma sólo en la modalidad de reunirse, de una convivencia, frecuentemente en medio de disensos, pero aun así una convivencia. Lo contrario es mortal y desgraciadamente está ante nuestros ojos cada día. Que sus agregaciones y comunidades sean entonces lugares donde se practique la fraternidad y la participación, no sólo en cuanto lugares de encuentro, sino en cuanto lugares de espiritualidad. El Espíritu de Jesús cambia al mundo, porque cambia los corazones. Inspira, en efecto, esa dimensión contemplativa de la vida que aleja la autoafirmación, la murmuración, el espíritu de controversia, el dominio de las conciencias y de los recursos. El Señor es el Espíritu y donde está el Espíritu del Señor hay libertad (cf. 2 Co 3,17). La auténtica espiritualidad nos compromete, por tanto, al desarrollo humano integral, actualizando entre nosotros la palabra de Jesús. Donde esto sucede hay alegría. Alegría y esperanza.

 

La evangelización, queridos hermanos y hermanas, no es una conquista humana del mundo, sino la infinita gracia que se difunde a través de vidas transformadas por el Reino de Dios. Es el camino de las bienaventuranzas, un itinerario que recorremos juntos, en continua tensión entre el “ya” y el “todavía no”, hambrientos y sedientos de justicia, pobres de espíritu, misericordiosos, mansos, puros de corazón, que trabajan por la paz. Para seguir a Jesús en este camino que Él ha elegido no sirven poderosos protectores, compromisos mundanos o estrategias emocionales. La evangelización es obra de Dios y, si a veces pasa a través de nuestras personas, es por los vínculos que hace posible. Estén por tanto profundamente ligados a cada una de las Iglesias particulares y a las comunidades parroquiales donde alimentan y gastan sus carismas. Cerca de sus obispos y en sinergia con todos los otros miembros del Cuerpo de Cristo actuaremos, entonces, en armoniosa sintonía. Los desafíos que la humanidad enfrenta serán menos espantosos, el futuro será menos oscuro, el discernimiento menos difícil, si juntos obedeciéramos al Espíritu.

Que María, Reina de los Apóstoles y Madre de la Iglesia, interceda por nosotros.

 

(de laHomilia del Santo Padre Leon XIV 7 de junio de 2925 – Vigilia de Pentecostescon movimientos, asociaciones y nuevas comunidades) 

sábado, 10 de noviembre de 2012

Karol Wojtyla/Juan Pablo II y los movimientos "Oasis" y “Luz-Vida" (1)


Los “oasis” – el comienzo: redescubrir la Iglesia

“Vivimos en una época en la cual, si prestamos atención a la guía particular del Espíritu Santo, podremos redescubrir y profundizar nuestra fe en la Iglesia. Esta es la base del movimiento representado aquí hoy por sacerdotes ….y  laicos …. Creer en la Iglesia significa descubrir al hombre….también significa descubrir la comunidad, descubrir a Dios en el hombre. Es una característica de vuestras comunidades redescubrir la Iglesia primordialmente en los hombres y  mujeres del futuro, en los jóvenes….”


(el cardenal Wojtyla en Poronin,  frente a el su secretario hoy Arzobispo de Cracovia el cardenal Stanislaw Dziwisz; al lado del cardenal Wojtyla su sucesor como Arzobispo de Cracovia, hoy cardenal  Franciszek Macharski)

(mas tarde durante una sobremesa) “En base a mi experiencia, adquirida durante los cinco años de mi participación en el Concilio de los Laicos he recogido numerosas opiniones acerca de nuestras crisis de organizaciones de laicos;  de esa forma de organización que intentamos organizar tantas veces y finalmente debimos suspender hace unos doce años….no porque hubiésemos abandonado la idea, no porque le diéramos la espalda, sino porque nos fue prohibida…..


Me siento feliz que haya comenzado este movimiento (“Oasis”)  que este madurando y manteniendo su identidad…..Nada pude objetarle desde sus principios pues realmente sentía la necesidad….y esperaba que surgiera algo para llenar este vacío. Cuando descubrí el “Oasis” de verano en Kroscienko,  sentí que los sacerdotes – al menos algunos de ellos – también eran conscientes de esta necesidad. Después fui conociendo mejor al movimiento y sus métodos, con los “oasis” vivientes mismos – y creo que este movimiento merece nuestros mejores deseos para su continuo crecimiento…..lo deseo por todos los sacerdotes y lo deseo por mí mismo, que cada vez más y más sacerdotes de la Iglesia de Cracovia…..descubran su llamado a la pastoral de los jóvenes.

Este es un movimiento muy especial….su programa no le quita méritos a la espontaneidad….el método de “ojos abiertos” consiste en vivenciar la belleza de la naturaleza como una expresión maravillosa del Creador….la vivenciamos con nuestros ojos, con nuestras mentes, nuestros corazones….y me alegra enormemente que así sea.”  

(Karol Wojtyla obispo de Cracovia, 20 de septiembre de 1972 en Poronin (*) en su encuentro con sacerdotes líderes de los grupos carismáticos “Oasis”.
(*) Poronin, sur de Polonia (Malopolska)  a 7 km de Zakopane y unos 80 kms al sur de Cracovia.


Fuente:  Adam Boniecki: The making of the Pope of the Millenium: Kalendarium of the Life of Karol Wojtyla, Marian Press 2000)


viernes, 9 de noviembre de 2012

Polonia cuna de los Movimientos "Oasis" y “Luz-Vida" creados por el sacerdote Franciszek Blachnicki (2 de 2) Breve biografía de su fundador y algunos datos adicionales




Franciszek Blachnicki nació en RybnikPolonia, el 24 de marzo de 1921 como séptimo hijo del matrimonio de Józef y Maria Blachnicki.  Completó la educación secundaria en en Tarnowskie Góry, en 1938.   A comienzos de la Segunda Guerra Mundial tomo parte en la campaña de septiembre. 
Después de la capitulación se unió al movimiento clandestino de la Resistencia. Arrestado por la Gestapo en marzo de 1940 fue llevado a Auschwitz donde permaneció durante 14 meses como preso nro 1201. Nueve de esos meses los paso en la tal llamada brigada de castigo que incluía un mes de bunker. En marzo de 1942 fue transferido a la prisión de Katowice donde debido a sus “actividades antinazis” fue sentenciado a muerte. La pena le fue conmutada unos meses despues a 10 años de prisión pero fue liberado en 1945.  

Durante la tensa espera de su suerte el joven Blachniki vivencio una verdadera conversión a una fe muy personal en Cristo,  decidiéndose  donar su vida al servicio de Cristo. Después de la guerra entro en el Seminario de Silesia en Cracovia, donde fue ordenado sacerdote el  25 de junio de 1950.  
Corrían años duros y difíciles para la Iglesia polaca que se vio prácticamente confinada a cuatro paredes y vedada la actuación puertas afuera,  sin derecho a organizar asociación católica alguna o catequizar a los niños públicamente,  sumada la imposibilidad de acceso a los medios, si bien sabemos que supo defender sus derechos y principios valientemente.  Ante este panorama una de las posibilidades de la Iglesia en Polonia era volcarse a la religión popular como medio para transmitir el mensaje del Evangelio. De esta manera se multiplicaron las formas tradicionales de religión popular centradas en la Virgen Maria: los servicios marianos en mayo y octubre,  las devociones en honor a la Virgen,  solemnes coronaciones y las peregrinaciones a los santuarios marianos.   Subestimada por el gobierno comunista esta piedad popular creció y se fortaleció en toda Polonia estableciendo un “fuerte” de supervivencia ante la férrea y programada secularización que imponía el régimen.   La Iglesia polaca supo además encontrar otras alternativas formando (discretamente) grupos universitarios, grupos de intelectuales católicos y, semanas de cultura cristiana como una especie de “ofensiva” ante la embestida.  

En ese contexto apareció un movimiento de renovación surgido de la visión del joven sacerdote Franciszek Blachniki: fue el movimiento de los Oasis comenzado modestamente en 1951 con retiros espirituales para monaguillos (niños), Oaza Dzieci Bożych – Oasis para los Hijos de Dios – que eran retiros espirituales de 15 días.  El movimiento fue cambiando de nombre, llamándose luego Movimiento Oasis Luz-Vida y su objetivo era difundir y hacer comprender las enseñanzas del Concilio Vaticano II tanto por parte del clero como de los laicos.  Blachniki dedico parte de su tiempo a desarrollar métodos de formación litúrgica post Vaticano II. En agosto de 1955 participo de un retiro dirigido por el sacerdote Karol Wojtyla en Cracovia.  Entre sus tantas tareas e innovaciones Blachniki trabajó  durante un periodo en la pastoral diocesana y en el Comité de redacción de Gość Niedzielny. (Huesped dominical), administró el Centro de Catequesis y en 1957 desde el Santuario mariano de Piekary organizo una “cruzada de la templanza”: una campaña anti tabaco y anti bebida.  La popularidad de la cruzada molestó al régimen y alarmado clausuro las oficinas centrales y detuvo nuevamente al padre Blachniki. Una vez liberado prosiguió estudios en la Universidad católica de Lublin, escribió sus experiencias pastorales entre 1951-1960, publico varios trabajos en los campos de teología pastoral, ligurgia y catequesis. Invitado por el Obispo de Tarnow se estableció en Kroscienko, donde actualmente funciona el Centro del Movimiento Luz-Vida.  


A pesar de las  numerosas dificultades el movimiento siguió creciendo y en los años `60  Oasis ya se había organizado por toda Polonia.  En los 70` los retiros se fueron ampliando a familias, estudiantes, jóvenes trabajadores, adultos, sacerdotes, seminaristas y religiosas.  Oasis también llego a llamarse Oasis de la  Iglesia Viviente y entre 1974 y 1976 se había triplicado la cantidad de miembros del movimiento. En marzo de 1976 se realizó el primer congreso y el movimiento adopta su nombre definitivo Luz-Vida. El movimiento destinado a todas las edades y vocaciones es uno de los movimientos de renovación dentro de la Iglesia católica y se basa en las enseñanzas del Concilio Vaticano II.   No obstante haber cambiado de nombre siguió identificándose como el movimiento Oasis, un movimiento muy caro a Juan Pablo II, quien ya cuando era Obispo de Cracovia  había entablado con ellos estrecha relación incorporando el movimiento al plan pastoral de su diócesis a partir de 1970.  El Obispo de Cracovia  participo también de los retiros hasta su partida en 1978, manteniendo reuniones especiales con los grupos en sus visitas a las parroquias de la Diócesis, recalcando siempre el espíritu y la metodología de  “los oasis”  tan ligados a la renovación del Concilio Vaticano II.
  
En 1981 al declararse la ley marcial el padre Blachniki se encontraba en Roma y no pudo regresar a Polonia. En  1982 se radica en Alemania en el centro polaco Marianum en Carlsberg, y allí organiza el Centro internacional de evangelización Luz-Vida y cumple tareas pastorales entre los emigrados polacos.  Muere en Carlsberg el 27 de febrero de 1987.  Despues de su muerte Juan Pablo II envió un telegrama al Obsipo Szczepan Wesoly (Obispo para emigrados polacos) llamándolo “un apóstol ardiente  por la renovación y la conversión, un gran sacerdote dedicado a los jóvenes”
El 9 de diciembre de 1995 comienza el proceso de su beatificación y el 1ro de abril de 2000 los restos mortales del Siervo de Dios Franciszek Blachnicki son trasladados a la Iglesia del Buen Pastor en Kroscienko.



Fuentes
Adam Boniecki: The making of the Pope of the Millenium: Kalendarium of the Life of Karol Wojtyla, Marian Press, 2000


jueves, 20 de mayo de 2010

Polonia cuna de los Movimientos “Luz y Vida" y "Oasis" creados por el sacerdote Franciszek Blachnicki (1 de 2)


En su libro Testigo de Esperanza George Weigel comenta la increíble facilidad de contacto de Karol Wojtyla como arzobispo de Cracovia, con algunas personalidades carismáticas no siempre aceptadas por todos los cuadros de las estructuras eclesiales.

Una de esas personalidades fue el sacerdote Franciszek Blachnicki (1921-1987), figura central en el movimiento “Luz y Vida” desarrollado de su otro movimiento “Oasis”, organización de campamentos de verano para familias y gente joven. Wojtyla conoció a Blachnicki en la Universidad Católica de Lublin a mediados de los '50 cuando Blachniki estaba empeñado en introducir renovaciones litúrgicas en la capellanía universitaria.

Como Arzobispo de Cracovia, Wojtyla tendió sobre el su manto protector en abierto desafío hacia los intentos del régimen de separar a los jóvenes de sus familias.
Comenta Weigel que Wojtyla admiraba su trabajo, compartía su análisis acerca de la situación de Polonia y su estrategia pastoral de resistencia educando a los jóvenes para que se decidieran a vivir “un compromiso cristiano integral”, postura que Wojtyla mas tarde declaro “había salvado la juventud polaca”.

Las autoridades seguían de cerca los campamentos de verano “Oasis” de Blachniki acosándolos constantemente sorprendiéndolos en pleno campamento argumentando que los permisos no eran validos o habían expirado, además de castigar con fuertes multas a los dueños de los campos prestados o alquilados. Para contrarrestar la situación, - una autoridad por otra - Wojtyla visitaba los campamentos con frecuencia, celebraba Misa y daba charlas, sugiriendo sutilmente a las autoridades del régimen que no molestasen a la gente de Blachniki argumentando que podrían causar algun incidente desagradable si invadían el campo en momentos que el Arzobispo se encontraba presente. Tácticas de supervivencia diríamos, imprescindibles en esos momentos en Polonia y en otros países bajo el comunismo, que eran sabiamente analizadas y tenazmente defendidas para no dejarse vencer.

Los campamentos “Oasis” y el Movimiento “Luz y Vida” fueron dos agrupaciones informales de jóvenes que Wojtyla y sus colegas adoptaron y desarrollaron ante la prohibición del régimen de cualquier “organización católica”.

Juan Pablo II en su libro ¡Levantaos1 ¡Vamos! nos cuenta sus propios recuerdos:
“Los comunistas habían suprimido todas las asociaciones católicas para la juventud. Hacia falta, pues, encontrar el modo de superar aquella pérdida. Y aquí entro en escena don Franciszek Blachnicki, hoy siervo de Dios. Él fue el iniciador del llamado “Movimiento de los Oasis”. Me relacione mucho con aquel movimiento, al que procure ayudar de diversos modos, defendiendo los “oasis” contra las autoridades comunistas. Los sostuve materialmente y también tome parte en sus reuniones. En las vacaciones me trasladaba a menudo a los “oasis”, - campos de verano para los jóvenes - .. Predicaba, hablaba con ellos, me unía a sus cantos junto al fuego, participaba en sus excursiones de montaña. Con cierta frecuencia celebraba la Santa Misa para ellos al aire libre. Todo eso constituía la realización de un programa pastoral bastante intenso.

Allí mismo Juan Pablo II recuerda con nostalgia:
“Durante la peregrinación de 2002 a mi Cracovia, los miembros de los oasis cantaron:
Tú has venido a la orilla,
No has buscado ni a sabios ni a ricos
Tan solo quieres que yo te siga
Señor, me has mirado a los ojos,
Sonriendo has dicho mi nombre,
En la arena he dejado mi barca,
Junto a ti surcaré otro mar.

Les dije que en cierto sentido, aquel canto de los “Oasis” me había llevado fuera de la patria, a Roma. Su mensaje profundo me había sostenido también cuando me encontré ante la decisión tomada en el Conclave. Después, a lo largo de todo mi pontificado no me he separado de ese canto. Por otra parte, me lo recordaban continuamente, tanto en Polonia como en otros países del mundo. Escuchar eso me hacia pensar siempre en mis encuentros como obispo con los jóvenes. Valoro muy positivamente esta experiencia. La he traído conmigo a Roma. También aquí he procurado sacar fruto multiplicando las ocasiones de reunirme con los jóvenes. Las Jornadas Mundiales de la Juventud, en cierto sentido, han nacido de esta experiencia”.

sábado, 20 de febrero de 2010

Juan Pablo II y los movimientos eclesiales

Foto de Mojpapiez.pl Oasis en Roma
Juan Pablo II contó desde siempre con la colaboración de los laicos. En ¡Levantaos! ¡Vamos! nos habla de su experiencia en Cracovia, su apoyo por las mas diversas iniciativas y su “gran cercanía espiritual” con los Focolares. Con otras realidades eclesiales como el Camino Neocatecumenal y el Opus Dei se encontró en Roma. Recuerda también en Levantaos, Vamos el movimiento Comunión y Liberación (Luigi Giussani) y El Arca (Jean Vanier)
En otro capitulo (3ª parte) habla con cariño del movimiento Oasis en su propia patria, con quienes estuvo vinculado estrechamente cuando era metropolitano de Cracovia. Con ellos - propagadores de “Barka” ("Tu has venido a la orilla" o "Pescador de hombres") canto tan querido a Juan Pablo II - y del “cual nunca me he separado” y los Oasis que fueron multiplicándose con el correr de los años, siguió manteniendo estrecho contacto como Papa.

.“¿Qué se entiende, hoy, por “movimiento”? preguntaba Juan Pablo II en su Mensaje para el Primer Congreso Internacional de movimientos eclesiales:
“El término se refiere con frecuencia a realidades diferentes entre sí, a veces, incluso por su configuración canónica. Si, por una parte, ésta no puede ciertamente agotar ni fijar la riqueza de las formas suscitadas por la creatividad vivificante del Espíritu de Cristo, por otra indica una realidad eclesial concreta en la que participan principalmente laicos, un itinerario de fe y de testimonio cristiano que basa su método pedagógico en un carisma preciso otorgado a la persona del fundador en circunstancias y modos determinados.
La originalidad propia del carisma que da vida a un movimiento no pretende, ni podría hacerlo, añadir algo a la riqueza del depositum fidei, conservado por la Iglesia con celosa fidelidad. Pero constituye un fuerte apoyo, una llamada sugestiva y convincente a vivir en plenitud, con inteligencia y creatividad, la experiencia cristiana. Este es el requisito para encontrar respuestas adecuadas a los desafíos y urgencias de los tiempos y de las circunstancias históricas siempre diversas.”.

Y El santo Padre Benedicto XVI en su Mensaje a los participantes del II Congreso Mundial de los Movimientos Eclesiales en el 2006 decía:
“Los Movimientos eclesiales y las nuevas comunidades son hoy signo luminoso de la belleza de Cristo y de la Iglesia, su Esposa. Vosotros pertenecéis a la estructura viva de la Iglesia. La Iglesia os agradece vuestro compromiso misionero, la acción formativa que realizáis de modo creciente en las familias cristianas, la promoción de las vocaciones al sacerdocio ministerial y a la vida consagrada que lleváis a cabo en vuestro interior. También os agradece la disponibilidad que mostráis para acoger las indicaciones operativas no sólo del Sucesor de Pedro, sino también de los obispos de las diversas Iglesias locales, que son, juntamente con el Papa, custodios de la verdad y de la caridad en la unidad.” Decía el Santo Padre Benedicto XVI en su Mensaje a los participantes en el II Congreso Mundial de los Movimientos Eclesiales y de las nuevas comunidades el 22 de mayo de 2006 para el Encuentro que se realizaría en la vigilia de la Solemnidad de Pentecostés el 3 de junio de 2006.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Movimientos y Comunidades


“Mi venerado predecesor Juan Pablo II presentó los Movimientos y las nuevas comunidades surgidas en estos años como un don providencial del Espíritu Santo a la Iglesia para responder de manera eficaz a los desafíos de nuestro tiempo. Y vosotros sabéis que esta es también mi convicción. Cuando era profesor, y después cardenal, expresé mi convicción de que los Movimientos son un don del Espíritu Santo a la Iglesia. Y precisamente en el encuentro de los carismas muestran también la riqueza de los dones y de la unidad de la fe.”
(del discurso del Papa Benedicto XVI a los focolares y a la Comunidad de San Egidio 8 de febrero 2007)