Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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jueves, 18 de junio de 2026

El cardenal Camillo Ruini hablaba de la beatificación de Juan Pablo II

 


(reposteo del texto publicado el 29 de enero de 2011)

El cardenal Camillo Ruini, Vicario Emérito de Su Santidad Benedicto XVI, nunca ocultó el profundo respeto y cariño que le profesaba al Papa Juan Pablo II. Su cercanía a Juan Pablo II se percibe también en esta breve entrevista del periodista de Radio Vaticana Davide Dionisi, (la traducciòn es mia) con motivo de la próxima beatificación de Juan Pablo II.

D. - Juan Pablo II sera proclamado beato el próximo primero de mayo...como ha sido recibida la noticia?


R. – Para mi ha sido un enorme gozo y también muy personal. Después de tantos años que he tenido la gracia de Dios de poder colaborar estrechamente con Juan Pablo, una persona que ahora la Iglesia oficialmente reconoce como beato, que es el primer peldaño al reconocimiento de la santidad

D. – Usted conoció a Juan Pablo II en el lejano 1984 y vivió en estrecho contacto con el. Que es lo que más le ha quedado grabado de la personalidad del Papa Wojtyla?

 

R. – Lo que mas me impacto fue precisamente la santidad, la profundidad y la espontaneidad de su relación con Dios: su modo de orar, su oración….El era capaz de sumergirse en la oración, de “zambullirse” en la oración. Y también su constante actitud, porque todas las cosas de las cuales se ocupaba, todo lo que hablaba lo hacia siempre dentro de esta relación con Dios.

D. – Cual ha sido, según su opinión, la faz distintiva de su pontificado?

R. – En primer lugar, la de la evangelización. Recordemos las palabras de su inicio: “No tengáis miedo, abrid de par en par las puertas a Cristo!”. La presencia de Dios, la presencia de Jesucristo, el relanzamiento de la fe: ha sido un gran evangelizador, en primera persona, desde las parroquias de Roma a todos los países del mundo. Ha sido también un gran promotor del poder de evangelización de la Iglesia. En segundo lugar esta evangelización se dirigía al hombre concreto, de allí la preocupación por el hombre concreto: Cristo Redentor del hombre. Y también otra frase notable: el hombre es el camino de la Iglesia y en este camino que va de Cristo al hombre, la Iglesia no puede ser detenida por nadie. Con esta visión, ha logrado influir también en el curso de la historia: de alguna manera, ha cambiado el mundo.

D. – También Benedicto XVI ha continuado su mensaje, recogiendo la herencia....

R. – Yo creo que Benedicto XVI, como ha sido un colaborador tan directo de Juan Pablo II, es también, el heredero natural y a su vez creativo, pero el gran heredero de este pontificado y el gran continuador de este pontificado. Por eso entre estos dos pontificados hay una continuidad profundísima. Decisiva, sin embargo, es la diferencia entre sus personalidades. Por lo que se refiere a Benedicto XVI quisiera recordar dos de sus frases: “Dios en el centro”. Dios esta en el centro de la vida y la humanidad debe redescubrir esta centralidad de Dios. Y la segunda: “Ampliar los espacios de la racionalidad humana”. Ampliar los espacios para redescubrir la dignidad del hombre, el valor de la persona humana. En el fondo, en otros términos es lo que Juan Pablo II expresaba con evangelización, y con el hombre, camino de la Iglesia.

D. – Como se preparan los fieles al próximo primero de mayo? Cual es el ambiente que se respira en estos primeros días?

R. – Creo que hay una enorme expectativa, en Roma, pero también en Italia y en el mundo y que se tratara de encontrar la forma mas conveniente para que toda esta gente pueda venir a participar, así como ha podido participar en los inolvidables días del funeral de Juan Pablo II o con ocasión de las Jornadas Mundiales de la Juventud.

Adios Cardenal Ruini!

 

(Este post lo escribi el 23 de junio de 2008 en este blog con el titulo Emotivo adiós al Cardenal Ruini)


Desde este blog le enviamos un cordial y sincero saludo acompañado de un profundo agradecimiento por su tarea al mando de la diócesis de Roma desde 1991.

Le agradecemos la sabiduría, el coraje y el incondicional servicio con que acompañó a Juan Pablo II y después a Benedicto XVI desde ese lugar en la Iglesia italiana, deseándole que pueda verse beneficiada durante muchos años mas con su fructífero trabajo en otro espacio.

Agradecemos enormemente también su entusiasmo y el compromiso personal puesto en la causa de beatificación y canonización del Siervo de Dios Juan Pablo II.

La emotiva despedida, acompañada por numerosos sacerdotes, hombres y mujeres y personalidades políticas, fue anticipada el sábado 21 de junio en la Basílica de San Juan de Letrán, con ocasión del 25° aniversario de su ordenación episcopal y los jubileos de los sacerdotes en servicio pastoral en la diócesis. Durante el curso de la solemne Concelebración Eucarística presidida por el mismo cardenal Ruini fue leída 
la carta que le enviara el Santo Padre Benedicto XVI agradeciéndole “las etapas de Su fructuoso ministerio episcopal” a partir de aquel 17 de enero de 1991 cuando el Siervo de Dios Juan Pablo II lo llamó a suceder al Cardenal Ugo Poletti”. Recuerda en esa carta el Santo Padre Benedicto XVI sus empeños "al servicio directo del Obispo de Roma, la preparación y la celebración de la misión ciudadana en preparación para el Gran Jubileo del 2000", cuyo "momento culminante fue la XX Jornada Mundial de la Juventud".

El cardenal Ruini terminaba oficialmente su servicio de Cardenal Vicario y agradecía ese “don grandisimo” que había recibido del papa Wojtyla y le fuera luego confirmado por el papa Ratzinger. Le dejaba a la diócesis y también a Italia un pequeño “testamento” llamando a la fortaleza, coraje y unidad con el Papa en su lucha ante tantos desafíos.

Gracias Cardenal Ruini por su “gran admiración” por Juan Pablo II, a quien conociera personalmente ya en el otoño de 1984 cuando usted era obispo auxiliar de Regio Emilia-Guastalla y Vicepresidente del Comité preparatorio del Convenio de la Iglesia italiana que iba a tener lugar en Loreto. Leyendo sus escritos (Alla sequela di Cristo, Edizioni Cantagalli 2007,) recordamos que el Papa entonces lo invito a cenar para informarse de los preparativos y su “fuerte emoción y extraordinaria experiencia” y tambien que “le habian llamado especialmente su atención la profundidad de su pensamiento y la calidad de sus análisis, la sencillez de su forma de ser, su apertura y la voluntad de escuchar, advirtiendo al mismo tiempo que su mirada y su vida se proyectaban hacia Dios.

Otra vez Cardenal Ruini

GRACIAS

y que Dios, Nuestro Señor se lo pague con creces!

Mensaje póstumo del Papa Leon XVI al Cardenal del lema «Veritas liberabit nos», «La verdad nos hará libres» (cf. Jn 8,32).

 


Celebramos esta Eucaristía encomendando a la misericordia del Señor a nuestro hermano, el Cardenal Camillo Ruini, un sabio y bondadoso pastor del rebaño de Cristo.

Durante muchos años sirvió a la Iglesia, desempeñando con igual dedicación tanto las responsabilidades más humildes como las más complejas que el Señor le confió como sacerdote, obispo y cardenal: en la enseñanza, el estudio y la teología, en la pastoral, en el trabajo con los jóvenes, en el ámbito cultural, en el cuidado de los laicos y las vocaciones, y en el ejercicio de la autoridad.



La Iglesia en Italia, a la que sirvió durante aproximadamente diecisiete años como Presidente de la Conferencia Episcopal, le debe mucho, al igual que la Diócesis de Roma, donde sirvió durante el mismo tiempo como Vicario del Santo Padre. Supo guiar al Pueblo de Dios y a sus hermanos en el episcopado en momentos importantes y delicados, afrontando numerosos desafíos con entusiasmo, discernimiento y valentía.

Le debemos ideas e iniciativas que han dejado una profunda huella en la comunidad eclesial y civil. Recordamos el «Proyecto Cultural»; su profundo compromiso con la promoción de la contribución del mundo católico en los más diversos ámbitos de la vida religiosa, civil y política italiana; la gran labor del Sínodo diocesano y su implementación aquí en Roma; su presencia activa y dialogante en diversos niveles de la vida de la Iglesia, así como del mundo secular y la sociedad.

(…)

Nuestro querido hermano acompañó a los fieles y a las comunidades que le fueron confiadas durante su largo servicio a través de muchas vicisitudes, y es precisamente en la invencible caridad del Señor y en la respuesta de fe a este don donde debemos buscar la raíz de la fortaleza con la que las afrontó. En su Testamento Espiritual, hablando de las muchas personas a quienes sentía gratitud por el bien que le habían brindado, el cardenal Camilo escribió: «De ellos no he recibido menos de lo que he intentado dar». Creo que estas son palabras que también pueden ayudarnos a vivir nuestras responsabilidades y nuestros diversos servicios con la misma humildad y la misma confianza en Dios.

Además, él mismo testificó que uno de los recursos que más lo acompañaron a lo largo de su dilatada vida, desde la infancia, fue la oración: sencilla, sincera, fresca en sus años más tiernos y madurando con el tiempo, hasta la época de la fragilidad y la enfermedad.

(…)

El cardenal Camillo Ruini tuvo la gracia de conocer y trabajar personalmente con algunos de los grandes santos de los últimos tiempos, como San Pablo VI y San Juan Pablo II. En particular, sobre su relación con el papa Wojtyła, con quien colaboró ​​durante muchos años, escribió: «En Juan Pablo II experimenté tu presencia, Señor; pude tocar de primera mano la unión en la oración, la inseparabilidad de la oración, la vida y el apostolado, la valentía de la fe que guía la historia, la capacidad de amar y perdonar» (ibíd.). Creo que el cardenal supo inspirarse tanto en el ejemplo de unidad de vida del gran Pontífice, porque también encontramos en él muchos de los rasgos que utiliza para describir al Santo Papa; y pienso que esta consonancia de sentimientos puede inspirarnos también en nuestro camino.

Como lema de su episcopado, nuestro hermano eligió una frase inspirada en el Evangelio de San Juan: «Veritas liberabit nos», «La verdad nos hará libres» (cf. Jn 8,32)…. Al observar la vida del Cardenal Ruini, cómo vivió y cómo dejó este mundo, podemos captar un signo de la fuerza y ​​la solidez con que la humanidad crece y madura cuando encuentra el centro y el eje de su existencia en la Verdad que proviene de Dios.

(de la Homilia del PapaLeon XIV – Capilla Papal para el Funeral del Cardenal Camillo Ruini – Altar dela Cátedra de la Basilica de San Pedro 18 de junio 2026)