Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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jueves, 18 de junio de 2026

El cardenal Camillo Ruini hablaba de la beatificación de Juan Pablo II

 


(reposteo del texto publicado el 29 de enero de 2011)

El cardenal Camillo Ruini, Vicario Emérito de Su Santidad Benedicto XVI, nunca ocultó el profundo respeto y cariño que le profesaba al Papa Juan Pablo II. Su cercanía a Juan Pablo II se percibe también en esta breve entrevista del periodista de Radio Vaticana Davide Dionisi, (la traducciòn es mia) con motivo de la próxima beatificación de Juan Pablo II.

D. - Juan Pablo II sera proclamado beato el próximo primero de mayo...como ha sido recibida la noticia?


R. – Para mi ha sido un enorme gozo y también muy personal. Después de tantos años que he tenido la gracia de Dios de poder colaborar estrechamente con Juan Pablo, una persona que ahora la Iglesia oficialmente reconoce como beato, que es el primer peldaño al reconocimiento de la santidad

D. – Usted conoció a Juan Pablo II en el lejano 1984 y vivió en estrecho contacto con el. Que es lo que más le ha quedado grabado de la personalidad del Papa Wojtyla?

 

R. – Lo que mas me impacto fue precisamente la santidad, la profundidad y la espontaneidad de su relación con Dios: su modo de orar, su oración….El era capaz de sumergirse en la oración, de “zambullirse” en la oración. Y también su constante actitud, porque todas las cosas de las cuales se ocupaba, todo lo que hablaba lo hacia siempre dentro de esta relación con Dios.

D. – Cual ha sido, según su opinión, la faz distintiva de su pontificado?

R. – En primer lugar, la de la evangelización. Recordemos las palabras de su inicio: “No tengáis miedo, abrid de par en par las puertas a Cristo!”. La presencia de Dios, la presencia de Jesucristo, el relanzamiento de la fe: ha sido un gran evangelizador, en primera persona, desde las parroquias de Roma a todos los países del mundo. Ha sido también un gran promotor del poder de evangelización de la Iglesia. En segundo lugar esta evangelización se dirigía al hombre concreto, de allí la preocupación por el hombre concreto: Cristo Redentor del hombre. Y también otra frase notable: el hombre es el camino de la Iglesia y en este camino que va de Cristo al hombre, la Iglesia no puede ser detenida por nadie. Con esta visión, ha logrado influir también en el curso de la historia: de alguna manera, ha cambiado el mundo.

D. – También Benedicto XVI ha continuado su mensaje, recogiendo la herencia....

R. – Yo creo que Benedicto XVI, como ha sido un colaborador tan directo de Juan Pablo II, es también, el heredero natural y a su vez creativo, pero el gran heredero de este pontificado y el gran continuador de este pontificado. Por eso entre estos dos pontificados hay una continuidad profundísima. Decisiva, sin embargo, es la diferencia entre sus personalidades. Por lo que se refiere a Benedicto XVI quisiera recordar dos de sus frases: “Dios en el centro”. Dios esta en el centro de la vida y la humanidad debe redescubrir esta centralidad de Dios. Y la segunda: “Ampliar los espacios de la racionalidad humana”. Ampliar los espacios para redescubrir la dignidad del hombre, el valor de la persona humana. En el fondo, en otros términos es lo que Juan Pablo II expresaba con evangelización, y con el hombre, camino de la Iglesia.

D. – Como se preparan los fieles al próximo primero de mayo? Cual es el ambiente que se respira en estos primeros días?

R. – Creo que hay una enorme expectativa, en Roma, pero también en Italia y en el mundo y que se tratara de encontrar la forma mas conveniente para que toda esta gente pueda venir a participar, así como ha podido participar en los inolvidables días del funeral de Juan Pablo II o con ocasión de las Jornadas Mundiales de la Juventud.

Adios Cardenal Ruini!

 

(Este post lo escribi el 23 de junio de 2008 en este blog con el titulo Emotivo adiós al Cardenal Ruini)


Desde este blog le enviamos un cordial y sincero saludo acompañado de un profundo agradecimiento por su tarea al mando de la diócesis de Roma desde 1991.

Le agradecemos la sabiduría, el coraje y el incondicional servicio con que acompañó a Juan Pablo II y después a Benedicto XVI desde ese lugar en la Iglesia italiana, deseándole que pueda verse beneficiada durante muchos años mas con su fructífero trabajo en otro espacio.

Agradecemos enormemente también su entusiasmo y el compromiso personal puesto en la causa de beatificación y canonización del Siervo de Dios Juan Pablo II.

La emotiva despedida, acompañada por numerosos sacerdotes, hombres y mujeres y personalidades políticas, fue anticipada el sábado 21 de junio en la Basílica de San Juan de Letrán, con ocasión del 25° aniversario de su ordenación episcopal y los jubileos de los sacerdotes en servicio pastoral en la diócesis. Durante el curso de la solemne Concelebración Eucarística presidida por el mismo cardenal Ruini fue leída 
la carta que le enviara el Santo Padre Benedicto XVI agradeciéndole “las etapas de Su fructuoso ministerio episcopal” a partir de aquel 17 de enero de 1991 cuando el Siervo de Dios Juan Pablo II lo llamó a suceder al Cardenal Ugo Poletti”. Recuerda en esa carta el Santo Padre Benedicto XVI sus empeños "al servicio directo del Obispo de Roma, la preparación y la celebración de la misión ciudadana en preparación para el Gran Jubileo del 2000", cuyo "momento culminante fue la XX Jornada Mundial de la Juventud".

El cardenal Ruini terminaba oficialmente su servicio de Cardenal Vicario y agradecía ese “don grandisimo” que había recibido del papa Wojtyla y le fuera luego confirmado por el papa Ratzinger. Le dejaba a la diócesis y también a Italia un pequeño “testamento” llamando a la fortaleza, coraje y unidad con el Papa en su lucha ante tantos desafíos.

Gracias Cardenal Ruini por su “gran admiración” por Juan Pablo II, a quien conociera personalmente ya en el otoño de 1984 cuando usted era obispo auxiliar de Regio Emilia-Guastalla y Vicepresidente del Comité preparatorio del Convenio de la Iglesia italiana que iba a tener lugar en Loreto. Leyendo sus escritos (Alla sequela di Cristo, Edizioni Cantagalli 2007,) recordamos que el Papa entonces lo invito a cenar para informarse de los preparativos y su “fuerte emoción y extraordinaria experiencia” y tambien que “le habian llamado especialmente su atención la profundidad de su pensamiento y la calidad de sus análisis, la sencillez de su forma de ser, su apertura y la voluntad de escuchar, advirtiendo al mismo tiempo que su mirada y su vida se proyectaban hacia Dios.

Otra vez Cardenal Ruini

GRACIAS

y que Dios, Nuestro Señor se lo pague con creces!

Mensaje póstumo del Papa Leon XVI al Cardenal del lema «Veritas liberabit nos», «La verdad nos hará libres» (cf. Jn 8,32).

 


Celebramos esta Eucaristía encomendando a la misericordia del Señor a nuestro hermano, el Cardenal Camillo Ruini, un sabio y bondadoso pastor del rebaño de Cristo.

Durante muchos años sirvió a la Iglesia, desempeñando con igual dedicación tanto las responsabilidades más humildes como las más complejas que el Señor le confió como sacerdote, obispo y cardenal: en la enseñanza, el estudio y la teología, en la pastoral, en el trabajo con los jóvenes, en el ámbito cultural, en el cuidado de los laicos y las vocaciones, y en el ejercicio de la autoridad.



La Iglesia en Italia, a la que sirvió durante aproximadamente diecisiete años como Presidente de la Conferencia Episcopal, le debe mucho, al igual que la Diócesis de Roma, donde sirvió durante el mismo tiempo como Vicario del Santo Padre. Supo guiar al Pueblo de Dios y a sus hermanos en el episcopado en momentos importantes y delicados, afrontando numerosos desafíos con entusiasmo, discernimiento y valentía.

Le debemos ideas e iniciativas que han dejado una profunda huella en la comunidad eclesial y civil. Recordamos el «Proyecto Cultural»; su profundo compromiso con la promoción de la contribución del mundo católico en los más diversos ámbitos de la vida religiosa, civil y política italiana; la gran labor del Sínodo diocesano y su implementación aquí en Roma; su presencia activa y dialogante en diversos niveles de la vida de la Iglesia, así como del mundo secular y la sociedad.

(…)

Nuestro querido hermano acompañó a los fieles y a las comunidades que le fueron confiadas durante su largo servicio a través de muchas vicisitudes, y es precisamente en la invencible caridad del Señor y en la respuesta de fe a este don donde debemos buscar la raíz de la fortaleza con la que las afrontó. En su Testamento Espiritual, hablando de las muchas personas a quienes sentía gratitud por el bien que le habían brindado, el cardenal Camilo escribió: «De ellos no he recibido menos de lo que he intentado dar». Creo que estas son palabras que también pueden ayudarnos a vivir nuestras responsabilidades y nuestros diversos servicios con la misma humildad y la misma confianza en Dios.

Además, él mismo testificó que uno de los recursos que más lo acompañaron a lo largo de su dilatada vida, desde la infancia, fue la oración: sencilla, sincera, fresca en sus años más tiernos y madurando con el tiempo, hasta la época de la fragilidad y la enfermedad.

(…)

El cardenal Camillo Ruini tuvo la gracia de conocer y trabajar personalmente con algunos de los grandes santos de los últimos tiempos, como San Pablo VI y San Juan Pablo II. En particular, sobre su relación con el papa Wojtyła, con quien colaboró ​​durante muchos años, escribió: «En Juan Pablo II experimenté tu presencia, Señor; pude tocar de primera mano la unión en la oración, la inseparabilidad de la oración, la vida y el apostolado, la valentía de la fe que guía la historia, la capacidad de amar y perdonar» (ibíd.). Creo que el cardenal supo inspirarse tanto en el ejemplo de unidad de vida del gran Pontífice, porque también encontramos en él muchos de los rasgos que utiliza para describir al Santo Papa; y pienso que esta consonancia de sentimientos puede inspirarnos también en nuestro camino.

Como lema de su episcopado, nuestro hermano eligió una frase inspirada en el Evangelio de San Juan: «Veritas liberabit nos», «La verdad nos hará libres» (cf. Jn 8,32)…. Al observar la vida del Cardenal Ruini, cómo vivió y cómo dejó este mundo, podemos captar un signo de la fuerza y ​​la solidez con que la humanidad crece y madura cuando encuentra el centro y el eje de su existencia en la Verdad que proviene de Dios.

(de la Homilia del PapaLeon XIV – Capilla Papal para el Funeral del Cardenal Camillo Ruini – Altar dela Cátedra de la Basilica de San Pedro 18 de junio 2026)

 

jueves, 9 de mayo de 2019

Camilo Ruini: Breve biografía de Karol Wojtyla (4 de 4)



 (Presentada en la Sesión de apertura de la investigación diocesana sobre la vida, virtudes y fama de santidad del Siervo de Dios Juan Pablo II, en la Basílica de San Juan de Letrán el 28 de junio de 2005)
El espíritu de un gran Pontificado
El 16 de octubre de 1978, según los planes de la Divina Providencia, Karol Wojtyla es elegido Obispo de Roma y Pastor universal de la Iglesia.  Todos recordamos aquella fuerte invitación al solemne  inicio del  pontificado, el 22 de octubre de 1978: «Non abbiate paura! Aprite, anzi, spalancate le porte a Cristo» (No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo!) Una invitación, a la cual él ha permanecido siempre fiel.
Recordamos sus innumerables viajes apostólicos para llevar el anuncio de Cristo, nuestro único Salvador, por toda la tierra. Sus visitas a las parroquias de Roma, el afecto y la preocupación constante con que ha guiado esta Diócesis a través del Sínodo, la misión ciudadana, el Gran Jubileo que abarco todo el mundo. Recordamos la extraordinaria iniciativa pastoral de las Jornadas mundiales de la Juventud, que han abierto una nueva gran puerta al encuentro de los jóvenes con Cristo.
Y como olvidar aquel amor y aquella solicitud por la humanidad, tantas veces amenazada, que lo llevara a un trabajo incansable de suplicar por la paz para asegurar para los pueblos más pobres, los últimos de la tierra, una esperanza de vida y desarrollo, para defender la dignidad intangible de cada existencia humana, desde la concepción a su muerte natural, para tutelar y promover la familia y el amor humano autentico.
Además tampoco podemos olvidar la clarividencia y la valentía con la cual contribuyo a derribar el muro que separaba a Europa volviendo a llamarla a sus raíces cristianas.  La generosidad con que  ha trabajado por la unidad de los cristianos, considerada por el como una firme e indeclinable voluntad de Jesus.  Y su empeño en lograr que las religiones fueran portadoras de paz entre los pueblos. Su sinceridad en pedir perdón por los pecados de los hijos de la Iglesia, y al mismo tiempo la fuerza y tenacidad con que ha defendido y proclamado la unión indisoluble de la Iglesia con Cristo y la integridad de la doctrina católica.
De esta doctrina, de su verdad y de su relevancia para el hombre de hoy, son expresiones insignes sus catorce encíclicas, el Catecismo de la Iglesia Católica y todos sus otros documentos y discursos. De su solicitud para con la colegialidad del Episcopado, la unidad y la vida de la Iglesia, testimonian las quince Asambleas del Sínodo de Obispos por el convocado, como así también la promulgación del Código de derecho canónico de la Iglesia latina y de las Iglesiasorientales. 
En la raíz de toda esta incansable acción apostólica se distingue claramente la intensidad y la profundad de la oración de Juan Pablo II, de la cual tantos de  nosotros podemos brindar testimonio, aquella intima unión con Dios que lo ha acompañado desde su más tierna niñez hasta el término de su existencia terrena. Tan solo quiero recordar las palabras con las cuales se pronunció al inicio de su Pontificado, el 29 de octubre de 1978, en el Santuario della Mentorella: «La oración […] es también la primera tarea y como el primer anuncio del Papa, del mismo modo que es el primer requisito de su servicio a la Iglesia y al mundo.»
Sin embargo existe una dimensión ulterior, igualmente decisiva, de la relación que ha unido a Karol Wojtyla a Cristo Salvador y a la humanidad por El redimida.  Es la relación de la sangre. En el poema Stanislaw compuesto pocos días después del Conclave que lo elegiría Papa, el escribió: «Si la palabra no convierte, será la sangre la que convertirá.» Fue la sangre vertida por Juan Pablo II en la Plaza San Pedro el 13 de mayo de 1981, y más tarde, no la sangre sino la vida entera,  ofrecida durante sus largos años de enfermedad. Por ultimo su sufrimiento y su muerte, su bendición casi sin voz desde la ventana, al término de la Santa Misa de Pascua, fueron para la humanidad entera un testimonio extraordinariamente eficaz de Jesucristo  muerto y resucitado, del significado cristiano del sufrimiento, de la muerte y de la fuerza de salvación que en ello reside, por último el análisis del verdadero rostro del hombre redimido por Cristo. Por eso los días de sus exequias se convirtieron para Roma y todo el mundo, días de extraordinaria unidad, de reconciliación de apertura del alma a Dios.
El entonces Cardenal Joseph Ratzinger se basaba en su homilía  en aquella Misa de exequias el viernes 8 de abril en la Plaza San Pedro en las palabra “sígueme” que Jesus resucitado le dirigía a Pedro cuando le encomendaba pastorear sus ovejas (Jn 21, 14-23) identificando en el seguimiento de Cristo la síntesis de la existencia de Karol Wojtyla Juan Pablo II, para finalmente concluir: « Podemos estar seguros de que nuestro amado Papa está ahora en la ventana de la casa del Padre, nos ve y nos bendice.» Si, esta es también nuestra certeza  (…)  
. 

(traducido de: Camillo Ruini  Alla sequela di Cristo Giovanni Paolo II il Servo dei Servi di Dio, Cantagalli, Siena, feb 2007)


martes, 7 de mayo de 2019

Camilo Ruini: Breve biografia de Karol Wojtyla (3 de 4)




(presentada en la Sesión de apertura de la investigación diocesana sobre la vida, virtudes y fama de santidad del Siervo de Dios Juan Pablo II, en la Basílica de San Juan de Letrán el 28 de junio de 2005)

Obispo en Cracovia y Padre conciliar en el Vaticano II
Nada menos que en medio de las vacaciones estivales con los jóvenes, el 4 de julio de 1958, el padre Karol se entera por medio del Cardenal Primado de Polonia Stefan Wyszynski que el Papa Pio XII lo había nombrado Obispo auxiliar de Cracovia, a la edad de tan solo 38 años. Fue consagrado por el Arzobispo Eugeniusz Baziak en la Catedral de Wawel, el 28 de septiembre, fiesta de San Venceslao, Patrono de la Catedral.  En el libro Levantaos, Vamos Juan Pablo II describe ampliamente este acontecimiento y el espíritu con el cual lo vivió. La noche anterior a la ordenación peregrinó al Santuario de Czestochowa, junto a sus amigos mas íntimos, y a la mañana siguiente celebró la Santa Misa allí frente al Icono de la Virgen Negra.
Después de la muerte del Arzobispo Baziak, el 16 de julio de 1962 monseñor Wojtyla es nombrado Vicario Metropolitano de la Archidiócesis de Cracovia. Después de un año y medio, el 14 de enero de 1964 Pablo VI lo promueve a Arzobispo metropolitano y el 8 de marzo toma solemne posesión de la diócesis.  Eran los años en que Monseñor Wojtyla participaba intensamente del Concilio Vaticano II, brindando también una extraordinaria colaboración especialmente en la elaboración de la Constitución Gaudium etSpesademás de la Declaración sobre la libertad religiosa  Dignitatis Humanae Y  también en la Constitucion Lumen Gentium y en el Decreto del apostolado de loslaicos. 

La experiencia del Concilio resulto ser decisiva para el Episcopado de Cracovia y para el sucesivo pontificado de Karol Wojtyla, completando armoniosamente su formación y experiencia precedente: quedo para el grabada para siempre la convicción que el Vaticano II fue “el evento clave de nuestra época”.
Precisamente para poner en práctica lo reflexionado en el Concilio y para hacer revivir la experiencia en toda la Arquidiócesis, el Arzobispo Wojtyla, mientras tanto creado Cardenal por el Papa PabloVI en el Consistorio del 26 dejunio de 1967, convoca el Sínodo de Cracovia el 8 de mayo de 1972 después de un año de intensos preparativos: fue un Sínodo fascinante y multitudinario con una duración de  siete años y cuya clausura fue celebrada por Juan Pablo II, ya pontífice, en su visita del 18 de junio de 1979, en el noveno centenario de San Estanislao. Stanislaw también es el nombre de su fiel secretario, monseñor Dziwisz, que ha compartido su vida durante treinta y nueve años y luego le sucedió en la Catedral de Cracovia, después del Cardenal Franciszek Macharski, quien también fuera amigo de siempre y precioso colaborador de Juan Pablo II.

Si se me permite realizar una síntesis de los veinte años durante los cuales Karol Wojtyla fue Obispo de Cracovia, diría que, basado en una total confianza en aquella Divina Misericordia de la cual siempre fue devoto, en particular a través del encuentro con la experiencia mística de Sor Faustina Kowalska, por el proclamada beata el 18 de abril de 1993 y Santa el 30 de abril de 2000, el siempre supo sintetizar su fuerza intelectual y su genio artístico con aquel amor apasionado por Cristo, por la Iglesia y por los hombres que el Espíritu Santo había infundido en el.  Asi fue que pudo ser un Pastor capaz de comprender, de guiar y de hacer crecer a su clero y a su pueblo, también en situaciones de gravísimas dificultades. Ha sabido no tan solo resistir a la presión del régimen, sino minar los fundamentos, en el plano humano y cultural además del espiritual, según aquellas grandes intuiciones que luego ha recopilado en la Enciclica Centesimus Annus

 Fue el Obispo que tuvo y debió tener coraje, como el mismo escribiera en el ultimo capítulo del libro Levantaos, Vamos, y al mismo tiempo fue el hombre y el testimonio del amor y del perdón, que vence el mal con el bien, según las palabras del apóstol Pablo (Rm, 12,21) reiteradas en su último Mensaje para la Jornada Mundial de laPaz.  

(traducido de: Camillo Ruini  Alla sequela di Cristo Giovanni Paolo II il Servo dei Servi di Dio, Cantagalli, Siena, feb 2007)


viernes, 3 de mayo de 2019

Camilo Ruini: Breve biografia de Karol Wojtyla (2 de 4)



(presentada en la Sesión de apertura de la investigación diocesana sobre la vida, virtudes y fama de santidad del Siervo de Dios Juan Pablo II, en la Basílica de San Juan de Letrán el 28 de junio de 2005)

Karol Joven sacerdote: el seminario clandestino, los estudios romanos, la pastoral en Cracovia y profesor en Lublin.

Ya en Wadowice y después en Cracovia maestros y amigos veian a Karol  destinado al altar;  sin embargo el siempre había puesto resistencia a esta idea, sobre todo porque se sentía profundamente atraído a otra vocación, la del teatro, el arte y las letras.  Quien jugó un rol muy particular en la llamada al sacerdocio  y acogimiento a ella – tal como Juan Pablo II mismo confía en Don y Misteriofue la gran figura de Adam Chmielowski,  el santo hermano Alberto, celebre patriota y pintor polaco que tuvo la firmeza  de romper con el arte mismo, cuando comprendió que Dios lo llamaba a servir a los desheredados y a compartir con ellos su vida. Es a él a quien Karol Wojtyla le dedicará el drama Hermano de nuestro Dios, y después,  como Papa,  lo proclamara Beato en Polonia en 1983,   y Santo en Roma en noviembre de 1989, en momentos que se desplomaba la cortina de hierro.
Pero la vocación sacerdotal de Karol madura plenamente durante 1942 y en otoño de aquel año toma la decisión de entrar al seminario clandestino de Cracovia, que funcionaba clandestinamente, y continúa trabajando en la fábrica. Al mismo tiempo en su itinerario de formación al sacerdocio en la Facultad de teología de la Universidad Jaguellonica, también esta clandestina, comienza el estudio sistemático de la filosofía, en particular de la metafísica. 
El Cardenal Arzobispo de Cracovia, Príncipe Adam Stefan Sapiehahabía decidido alojar el seminario clandestino en su propia residencia. Allí encontró refugio el joven seminarista a partir de 1944 siendo testigo de la noche de la liberación de Cracovia por parte de la Armada rusa, el 18 de enero de  1945. El año académico 1945-1946  pudo desarrollarse normalmente y el Cardenal Sapieha que había decidido que Karol Wojtyla completase sus estudios en Roma, decide ordenarlo sacerdote, anticipadamente a sus compañeros de curso, el 1 de noviembre de 1946, en la capilla privada de la residencia.  En su libro Don y Misterio Juan Pablo II nos ha dejado una descripción muy emocionante  de aquella ordenación y las tres Santas Misas que celebrara el día después, 2 de noviembre, en la cripta San Leonardo de la Catedral de Wawel.
A fines de aquel mes de noviembre el novel sacerdote Karol ya se encontraba en Roma, inscripto para la licenciatura de teología en el Pontificio Ateneo Angelicum, donde se destacaba la figura del padre Reginald Garrigou Lagrange, OP, quien fue también tutor de su tesis de doctorado  La fe  según San Juan de la Cruz, la doctrina que se refiere a la fe de San Juan de la Cruzque Karol defiende el 19 de junio de 1948. Cautivado por un ambiente cultural y teológico particularmente fuerte, Karol permaneció por dos años más en el Colegio Belga animado por aprender Roma de la mejor manera posbile, tal como se lo transmitió al Rector del Seminario de Cracovia, el padre Karol Kozlowski, y asi no solo aprendió la historia y la belleza, sino que también asimilo el ambiente universal y católico que espontáneamente se fue insertando en la gran tradición católica polaca. Karol en sus vacaciones de verano visito también Francia, Holanda y Belgica, conociendo en parte las nuevas problemáticas pastorales expresadas en su escrito Francia, país de misión, y también Ars, donde en su encuentro con la figura de San Juan Maria Vianney aprende que una parte esencial de su misión es en el confesionario, tal como el mismo describe en su libro Don y Misterio. La actitud general con la cual Karol encaraba la vida se descrie en pocas palabras expresadas por el a uno de sus compañeros sacerdotes: «Debemos organizar la vida de manera tal que toda ella pueda glorificar a Dio».
Regresado a Polonia es invitado a Niegowic  como Vicario parroquial, pero después de tan solo un año es llamado a Cracovia para convertirse en Vicario parroquial de la parroquia de San Florián  y cumplir allí una capellanía  para estudiantes universitarios.  No obstante los constantes obstáculos interpuestos por el régimen comunista, da pruebas de una extraordinaria capacidad educativa y de creatividad pastoral y cultural en su trabajo y facilidad de entrar en profunda sintonía con ellos, guiándolos en su trabajo e introduciéndolos al mismo tiempo en la verdad, belleza y desafíos de la persona, de la cruz y de la resurrección del Señor Jesus. Comienza así, ya entonces, a ejercitar esa maravillosa fascinación que desarrollará como Pontifice, a  través de las Jornadas mundiales de la Juvent5ud.
Después de la muerte del Cardenal Sapieha, el Arzobispo Eugenio Baziak  quiso sin embargo que Karol se dedicase a la enseñanza universitaria y le concede, a partir del 1 de septiembre de 1951, dos años sabáticos para escribir la tesis de su  habilitación, con el título:  Evaluaciónde la Posibilidad de construir la Etica Cristiana sobre el sistema de MaxScheler’.   Este estudio, que obtuvo la aprobación académica el 30 de noviembre de 1953, le permitió al joven sacerdote penetrar en el pensamiento fenomenológico, arribando así a la conclusión que la fenomenología es un instrumento importante y precioso para indagar las dimensiones de la experiencia humana, pero necesita fundamentarse en la concepción realista del ser y de la conciencia, que Karol había profundizado en sus estudios precedentes.  Se vislumbra así el rumbo de su proyecto filosófico, que intenta presentar la objetividad y el realismo del pensamiento clásico con el énfasis moderno de la subjetividad y de la experiencia que culminará en la gran obra Persona y acción, publicada en 1969, cuando Karol Wojtyla ya era Cardenal. Esta orientación de fondo es bien visible del resto, también en sus enseñanzas como Pontífice, recuerdo tan solo las paginas iniciales de la Encíclica Dives in misericordia, con el principio de la conjugación “orgánica y profunda” de teocentrismo y antropocentrismo.
La clausura de la facultad de teología de la Universidad Jaguellonica, decretada por el régimen en 1954, obligo al nuevo profesor a proseguir su carrera académica no en Cracovia como había planeado,  sino en la Universidad Católica de Lublin, a partir del otoño de1954, obteniendo ya en noviembre de 1956 la cátedra de ética en la Facultad de Filosofía continuando hasta fines de 1961, su actividad académica regular. Son aquellos años de sus continuos viajes en tren, entre Cracovia y Lublin: Karol Wojtyla que había aceptado tan solo por obediencia los dos años sabaticos ordenados por el Arzobispo Baziak, prosiguió un intensa actividad en Cracovia  sobre todo con los jóvenes, compartiendo con ellos también vacaciones. Mientras tanto continúo componiendo poesías y escribiendo dramas.

(traducido de: Camillo Ruini  Alla sequela di Cristo Giovanni Paolo II il Servo dei Servi di Dio, Cantagalli, Siena, feb 2007)

viernes, 26 de abril de 2019

Camilo Ruini: Breve biografia de Karol Wojtyla (1 de 4)



(presentada en la Sesión de apertura de la investigación diocesana sobre la vida, virtudes y fama de santidad del Siervo de Dios Juan Pablo II, en la Basílica de San Juan de Letrán el 28 de junio de 2005)

Los primeros veinte años: un talento extraordinario que va madurando a través de experiencias durísimas. 
Karol Józef Wojtyła nace en Wadowice el 18 de mayo de 1920, hijo de Karol y de Emilia Kaczorowska, padres profundamente católicos, y es bautizado el 20 de junio del mismo año en la iglesia parroquial de Wadowice.
Hacía poco que Polonia había recobrado su unidad e independencia y tan solo dos meses después, el 16 y 17 de agosto, supo defenderla victoriosamente para si y para Europa, rechazando la invasión de la Armada roja en la batalla llamada “milagro del Vistola”  (Wisła). Menciono este hecho porque le permite al niño y adolescente Karol crecer y formarse en un contexto social y cultural serenamente inclinado al catolicismo, y porque personalmente he escuchado a Juan Pablo II recordar en múltiples ocasiones, conmovido y con  inmensa gratitud,  el “milagro del Vistola”.  
En septiembre de 1926 Karol, llamado familiarmente Lolek, comienza a frecuentar la escuela elemental. Más tarde,  s sus nueve años, el 13 de abril de 1929, pierde la madre, fallecida por una enfermedad a tan solo 45 años de edad. Un mes más tarde recibe la primera comunión. En 1930 pasa a la escuela media, en el colegio secundario estatal de Wadowice y elige la rama neoclásica. El 5 de diciembre de 1932 Karol sufre otra perdida, con la muerte de su hermano mayor Edmund, joven médico que fallece curando enfermos durante una epidemia de escarlatina. Queda solo con el padre y a partir de allí guiado por una vida en la cual la oración ocupa un lugar preponderante mientras va creciendo en el estudio, pero también en el juego, la alegría y el deporte.  Otra persona que contribuirá en la formación cristiana de Karol fue el padre Kazimierz Figlewicz, un joven sacerdote que a partir de 1930 enseñaba catecismo en la escuela de Wadowice y en la parroquia reunia a los monaguillos, entre ellos a Karol.   El pequeño Karol se confesaba con el.  Karol lo admiraba y llegaron a entablar una estrecha relación.  El sacerdote lo consideraba un joven muy vivaz, de gran talento, muy lúcido y buenísimo.
Karol es formado con particular amor a la Virgen Maria y una profunda devoción al Espiritu Santo, características que quedaran grabadas profundamente en su alma y a las cuales permanece fiel durante toda su vida.  Su vida religiosa es fortalecida con una asidua oración personal, la frecuencia a los sacramentos, diferentes practicas de piedad y en particular los peregrinaciones a los santuarios marianos, pero también  con su participación en las asociaciones católicas: en la vigilia de la Asunción del 1934 entra a formar parte del Sodalicio Mariano de su parroquia y dos años más tarde es nombrado presidente.
Por otra parte ya a partir de 1934 Karol comienza a participar de las representaciones dramáticas, y dos años más tarde comienza una intensa colaboración con el Director teatral de vanguardia Mieczysław Kotlarczyk,  un enamorado del teatro y profundamente creyente.
EL 3 de mayo de 1938 Karol recibe el sacramento de la confirmación, y el 27 del mismo mes se recibe en el liceo: para la ceremonia de entrega de diplomas es invitado a pronunciar el discurso de despedida.  En agosto del mismo año se muda con el padre a Cracovia, para inscribirse en la facultad de filosofía de la Universita Jaguellonica, y seguir los cursos de filología polaca. Como escribe el mismo en su libro Don y Misterio, esta etapa de su vida introduce al futuro Juan Pablo II en el “misterio mismo de la palabra”.
El estallido de la II Guerra Mundial, iniciada con la invasión a Polonia, el 1 de septiembre de 1939, cambia sin embargo radicalmente el curso de la vida de Karol. En la primavera de aquel año ya había terminado de escribir el volumen de poesía, entonces inéditas, Salmo rinascimental/Libro eslavo, del cual forma parte el himno Magnificat, en el cual decia: 
Apuro hasta los bordes cáliz de rojo vino
En la mesa celeste – tu servidor orante –
Gracias te rinde, Padre, mi juventud bendita,
Tus manos la formaron del corazón de un tilo.
Tu el mas prodigioso escultor de santos.
Son palabras profundamente emotivas y nos hablan mucho de su vida, de su profundidad espiritual,  la comprensión de si mismo y el genio poético del joven Wojtyla, pero también proféticamente, como la Providencia, fue esculpiendo su figura y su persona a través de los dramas e imprevistos de la historia.
La Universidad Jaguellonica fue obligada a interrumpir los cursos en septiembre de 1940. Para evitar su deportación a Alemania el joven Karol comenzó a trabajar como operario en una cantera de piedra asociada con el establecimiento químico Solvay; establecimiento que lo emplearía directamente un año más tarde.  En La cantera de piedra, poema escrito en 1956,  describe esta experiencia que influyo profundamente en el y en el conocimiento de la realidad y las dificultades de la vida y la solidaridad entre los hombres. Allí escribe “toda la grandeza del trabajo bien hecho es grandeza del hombre”.
El 18 de febrero de 1941 muere el padre, que había estado enfermo hacia tiempo..  Karol pierde asi la ultima, y fuertísima relación y afecto familiar.  Mas tarde recordara:  “Nunca me había sentido tan solo como en aquella noche en vela y oración” no obstante la presencia de un amigo.
La vida en la Polonia ocupada era terriblemente dura, la Iglesia era sistemáticamente perseguida y muchísimos sacerdotes fueron asesinados o llevados prisioneros. Sin embargo, aun en tal situación, el joven Wojtyla no solo continúa escribiendo sino que compone dramas que se leerían en el “teatro rapsódico” clandestino, fortaleciendo así la resistencia moral a la opresión nazi y la identidad espiritual y cultural polaca. Pero la experiencia religiosa la profundiza en contacto con Jan Tyranowski, un santo de fina espiritualidad y un autentico formador de jóvenes, quien lo introduce en la lectura de los grandes místicos carmelitas san Juan de la Cruz y santa Teresa de Avila, y el encuentro con el Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen de san Luis Maria Grignion de Montfort, que lo lleva a comprender más profundamente el vinculo entre Maria y Cristo.  De allí su moto de confianza mariano Totus Tuus, autentico emblema de toda su vida,  no solo de su episcopado. Los peregrinos al santuario mariano de Kalwaria contribuyeron a delinear este itinerario de oración y de contemplación, que habrían orientado los pasos del joven Karol hacia el sacerdocio.
(traducido de: Camillo Ruini  Alla sequela di Cristo Giovanni Paolo II il Servo dei Servi di Dio, Cantagalli, Siena, feb 2007)

martes, 5 de noviembre de 2013

“He vivido con un santo” de Stanislaw Dziwisz y Gianfranco Svidercoschi


Ayer, 4 de noviembre, festividad del santo patrono del Beato Juan Pablo, san Carlos Borromeo, fue presentado en el salón Juan Pablo II, contiguo a la Iglesia de San Estanislao, iglesia nacional polaca de Roma, el libro “He vivido con un santo” (en versión italiana, publicada por Rizzoli que estará disponible a partir de mañana en las librerías). Presentes se encontraban el cardenal Camillo Ruini, el profesor Andrea Riccardi, Mons. Paolo Ptasznik y el periodista y escritor Gian Franco Svidercoschi.

“He vivido con un santo” es una obra del cardenal Stanislaw Dziwisz, Arzobispo de Cracovia, escrito en forma de conversacòn con el periodista Gianfranco Svidercoschi. A ocho años de la muerte de Juan Pablo II su secretario recuerda momentos de la vida del hombre a cuyo lado ha estado durante casi 40 años y que será canonizado el proximo 27 de abril. 
DeboraDonnini de Radio Vaticana ha preparado el siguiente texto/entrevista a tres personalidades cercanas al cardenal Dziwisz y al Papa Juan Pablo II: el Rector de la Iglesia San Estanislao Paolo Ptasznik, el cardenal Camillo Ruini que tanto apreciaba al Papa Juan Pablo II y el escritor y periodista Gian Franco Svidercoschi, ya familiar de este blog.  

Texto de Radio Vaticana/Debora Donnini:  (en mi traducciòn al español)

“La profunda unión con el Señor, la pasión por el Evangelio y por el hombre, el repudio por las ideologías, el entusiasmo misionero.... son algunas de las características de la vida de Karol Wojtyla tratadas en el libro “He vivido con un santo” en el cual se entretejen recuerdos de momentos “`históricos” de Karol Wojtyla como Arzobispo de Cracovia y sobretodo como Papa con aquellos de su profundo amor a Cristo, de atención a la persona, de oración. En el centro mismo está la Misa. Se sobreentendía – recuerda el purpurado en el libro – que no solamente era el momento central de su vida cotidiana....sino una necesidad mas profunda de su alma”.

Lo confirma también Mons. Paolo Ptasznik, durante años colaborador de Juan Pablo II y responsable de la sección polaca de la Secretaria de Estado:
 
La oración era la base de todas sus actividades. El vivía su fe no como una confesión de verdad, sino como una relación concreta con Jesucristo  Por eso, buscaba estarle cerca y escuchar al Señor en todo momento y mediante este encuentro encontrar las soluciones a los problemas y las iniciativas que debía emprender en la Iglesia. Ante todo para el la Santa Misa era un momento especial. Podíamos vivenciarlo tanto en su capilla como durante los viajes y las celebraciones públicas.

Uno de los mas estrechos colaboradores de Juan Pablo II fue el cardenal Camillo Ruini, cardenal vicario entre 1991 y 2008. En su discurso recordaba como Juan Pablo II veía a la Iglesia como “casa y escuela de comunión”,  cuya gran tarea fuese la evangelización. “El cardenal Dziwisz, que ha vivido en primera persona las relaciones entre la Curia y el Papa Wojtyla, observa que – dice el cardenal Ruini – después de las dificultades iniciales en aceptar al “papa polaco”, estas relaciones fueron buenas.   No se  había llegado, sin embargo, aun a la madurez apropiada para una reforma general de la Curia romana y la Curia misma no estaba preparada para ser reconducida “a su función efectiva de servicio al Papa y a los obispos” y convertirse en “un autentico instrumento de comunión entre la Santa Sede y las Iglesias locales”. Al cardenal Runi, le hemos preguntado que fue lo que más le impresionó del libro:

Ruini: Me ha impresionado el análisis exhaustivo que nos ofrece el cardenal Stanislaw Dziwisz. Se nota claramente que en estos ocho años, a partir de la muerte de Juan Pablo II, él ha continuado, si bien de otra manera,  viviendo con Karol. Y asi ha podido interiorizarse aun más  profundamente en la herencia que Juan Pablo II nos ha dejado, una herencia que se expresa ante todo en el gran proyecto de Iglesia que Juan Pablo II inició,que ha puesto en camino y que debe continuar.

Donnini: El cardenal Dziwisz recuerda lo que dice entonces el cardenal Ratzinger en la homilía con ocasión de los funerales de Juan Pablo II: Juan Pablo II ha abierto a Cristo a la sociedad, la cultura, los sistemas políticos y económicos.... esto usted lo ve como un verdadero testimonio?

Ruini: Si lo he notado especialmente con referencia a Italia, pero no solamente aquí  De cualquier manera Juan Pablo II fue un Papa que le ha dado a la Iglesia un protagonismo que antes nunca había tenido.

Donnini: A Gianfranco Svidercoschi le preguntamos cual es la novedad, el sentido de este libro-entrevista con el cardenal Dziwisz:

Svidercoschi: El sentido del libro esta sobretodo en el hecho que Don Estanislao quiere ofrecer un testimonio de la santidad de Juan Pablo II, una santidad que llego a ser heroica en ciertos periodos – como fue el periodo del casi martirio al momento del atentado – o una santidad que Don Estanislao define como dimensión mística, como por ejemplo hacia el final, en el periodo  del sufrimiento.....  Pero lo que mas me ha impresionado ha sido como comenta la santidad ordinaria, normal, que es para todos.  No hay pues ninguna diferencia entre el hombre de Dios, el hombre de oración y después el Papa de los grandes gestos públicos, el Papa que se encontraba con los grandes de la tierra. El por otra parte cuando hablaba con los jóvenes los exhortaba a ir contracorriente y ser santos. Nosotros pensamos que la santidad esta reservada solamente a los místicos o a los grandes mártires, pero es algo que debemos hacer todos los días. Y el ha abierto por cierto las puertas a los laicos.  Ademas, ha creado también las bases para una espiritualidad propia de los laicos.

Donnini: En base a lo que le ha comentado el cardenal Dziwisz, que fue lo que más le ha impresionado en cuanto al acento que Juan Pablo II ponía sobre la importancia de la evangelización, de la misión de la Iglesia?

Svidercoschi:  El espacio que el le ha dado a esta Iglesia abierta a los laicos, tal como ya lo había hecho en Cracovia, y a los nuevos protagonistas de la Iglesia, porque la Iglesia ahora esta cambiando de piel precisamente gracias a estos nuevos protagonistas, a quienes Juan Pablo II le ha dado espacio: a los jóvenes  con la creación de la Jornada Mundial de la Juventud, los nuevos movimientos, que el defendió de alguna manera ya sea de los peligros propios del sectarismo interno sea de ciertas hostilidades,  en cuanto a la mujer sobre todo. El nos ha dado una definición del  genio femenino  que era mil veces superior a todo lo que estaba haciendo el nuevo feminismo. Y después la defensa de la mujer, del matrimonio, de la vida.... Yo creo que esto, sobretodo, fue lo que hablaba más de Wojtyla, trasladar este acento de  una Iglesia muy institucional hacia  una Iglesia mas de comunión, mas de familia y mas abierta a los laicos

viernes, 1 de abril de 2011

1 de abril 2005 El Papa ya ve y ya toca al Señor


En la homilía de la Misa que celebraba el Cardenal Camilo Ruini, Vicario del Papa para la diócesis de Roma , en la Basílica de San Juan de Letrán el 1ro de abril de 2005, vigilia de la muerte del Papa Juan Pablo II, decía a los fieles presentes que “Juan Pablo II esta afrontando la prueba mas difícil de su larga y extraordinaria vida, y – agregaba - la afronta, la vive con la misma serenidad intima y abandono confiado en las manos de Dios con los cuales siempre ha vivido, trabajado, sufrido, gozado. A estas horas el es mas que nunca nuestro Papa, el Vicario de aquel Cristo que nos ha redimido con su pasión, el siervo de los siervos de Dios, su título pontificio preferido.


Y después reflexionaba:

De donde proviene aquella increíble fortaleza de animo que tanto nos asombra, de donde aquella inagotable capacidad de amar y de donarse, su coraje y su inquebrantable confianza? Todo ello se origina en la relación concreta y viva que une a nuestro Papa a Jesucristo y a Dios Padre. La liturgia de hoy, como la de los demás días de la semana de Pascua, nos habla de la resurrección, de Cristo resucitado de los muertos que se ha hecho ver y tocar por sus discípulos y así los condujo a la fe. Y bien, esta es también la fe de nuestro Papa, una fe tan fuerte y tan plena, una experiencia de Dios tan intensamente vivida, que él en estos momentos de sufrimiento, tal como lo hiciera antes durante todo su infatigable ministerio, ya ve y ya toca al Señor, ya esta unido a nuestro único Salvador.”


(tomado de Camillo Ruini: Alla Sequela di Cristo Giovanni Paolo II il Servo dei Servi di Dio, Edizioni Cantagalli, Siena, Feb 2007)

martes, 22 de marzo de 2011

Juan Pablo II Hombre de oración, del anuncio, de la caridad.


A la pregunta

En nuestro periódico, recorreremos algunos momentos y algunos temas importantes del pontificado de Juan Pablo II. Aunque sus intervenciones han tocado todos los aspectos de la vida, subrayando así el interés por todo lo que toca a la vida de hombres y mujeres, ¿qué ámbitos indicaría Usted como centrales del pontificado?

realizada por Angelo Zema, director responsable de la revista “Totus Tuus”:


Responde el Cardenal Camilo Ruini:
El primero es el que hemos tocado hace un momento: vivir en la presencia de Dios, en oración pero también en el estudio, en el trabajo pastoral, en las más diversas circunstancias y situaciones. El segundo, es la dedicación a la causa del Evangelio, el vivir para llevar a los fieles al encuentro con Cristo: por tanto, la misión, la nueva evangelización. El tercero, la caridad, la dedicación a la causa del hombre, de cada persona concreta y de cada pueblo de la tierra. Por último, podría recordar su espontaneidad, su gran humanidad y vitalidad, su simpatía humana. Naturalmente estos aspectos se pueden distinguir unos de otros para poder captar mejor toda la riqueza de su Pontificado, pero en él se presentaban en unidad. Este era el secreto de su fascinación: estar tan cerca de Dios y al mismo tiempo tan cerca de nosotros, tan verdadera e íntegramente hombre.”

Invito leer texto completo de la entrevista

sábado, 29 de enero de 2011

El cardenal Camillo Ruini habla de la beatificación de Juan Pablo II


El cardenal Camillo Ruini, Vicario Emérito de Su Santidad Benedicto XVI, nunca ocultó el profundo respeto y cariño que le profesaba al Papa Juan Pablo II. Su cercanía a Juan Pablo II se percibe también en esta breve entrevista del periodista de Radio Vaticana Davide Dionisi, (la traducciòn es mia) con motivo de la próxima beatificación de Juan Pablo II.

D. - Juan Pablo II sera proclamado beato el próximo primero de mayo...como ha sido recibida la noticia?

R. – Para mi ha sido un enorme gozo y también muy personal. Después de tantos años que he tenido la gracia de Dios de poder colaborar estrechamente con Juan Pablo, una persona que ahora la Iglesia oficialmente reconoce como beato, que es el primer peldaño al reconocimiento de la santidad

D. – Usted conoció a Juan Pablo II en el lejano 1984 y vivió en estrecho contacto con el. Que es lo que más le ha quedado grabado de la personalidad del Papa Wojtyla?

R. – Lo que mas me impacto fue precisamente la santidad, la profundidad y la espontaneidad de su relación con Dios: su modo de orar, su oración….El era capaz de sumergirse en la oración, de “zambullirse” en la oración. Y también su constante actitud, porque todas las cosas de las cuales se ocupaba, todo lo que hablaba lo hacia siempre dentro de esta relación con Dios.

D. – Cual ha sido, según su opinión, la faz distintiva de su pontificado?

R. – En primer lugar, la de la evangelización. Recordemos las palabras de su inicio: “No tengáis miedo, abrid de par en par las puertas a Cristo!”. La presencia de Dios, la presencia de Jesucristo, el relanzamiento de la fe: ha sido un gran evangelizador, en primera persona, desde las parroquias de Roma a todos los países del mundo. Ha sido también un gran promotor del poder de evangelización de la Iglesia. En segundo lugar esta evangelización se dirigía al hombre concreto, de allí la preocupación por el hombre concreto: Cristo Redentor del hombre. Y también otra frase notable: el hombre es el camino de la Iglesia y en este camino que va de Cristo al hombre, la Iglesia no puede ser detenida por nadie. Con esta visión, ha logrado influir también en el curso de la historia: de alguna manera, ha cambiado el mundo.

D. – También Benedicto XVI ha continuado su mensaje, recogiendo la herencia....

R. – Yo creo que Benedicto XVI, como ha sido un colaborador tan directo de Juan Pablo II, es también, el heredero natural y a su vez creativo, pero el gran heredero de este pontificado y el gran continuador de este pontificado. Por eso entre estos dos pontificados hay una continuidad profundísima. Decisiva, sin embargo, es la diferencia entre sus personalidades. Por lo que se refiere a Benedicto XVI quisiera recordar dos de sus frases: “Dios en el centro”. Dios esta en el centro de la vida y la humanidad debe redescubrir esta centralidad de Dios. Y la segunda: “Ampliar los espacios de la racionalidad humana”. Ampliar los espacios para redescubrir la dignidad del hombre, el valor de la persona humana. En el fondo, en otros términos es lo que Juan Pablo II expresaba con evangelización, y con el hombre, camino de la Iglesia.

D. – Como se preparan los fieles al próximo primero de mayo? Cual es el ambiente que se respira en estos primeros días?

R. – Creo que hay una enorme expectativa, en Roma, pero también en Italia y en el mundo y que se tratara de encontrar la forma mas conveniente para que toda esta gente pueda venir a participar, así como ha podido participar en los inolvidables días del funeral de Juan Pablo II o con ocasión de las Jornadas Mundiales de la Juventud.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Juan Pablo II declarado venerable (1)


Hoy es día de fiesta y de inmenso gozo para este blog.
Durante una audiencia con Mons. Angelo Amato, prefecto del Dicasterio para las causas de los santos y en presencia del Santo Padre Benedicto XVI se promulgó el decreto que reconoce las virtudes heroicas del Papa Juan Pablo II (entre otros), cumplidos los pasos que a tal efecto establece la Constitución Apostólica Divinus Perfectionis Magíster, sobre la nueva legislación relativa a las causas de los Santos firmada por Juan Pablo II el 25 de enero de 1983.
Por lo tanto a partir de ahora el Siervo de Dios Juan Pablo II recibe el titulo de venerable, titulo que sin embargo no implica aun alguna forma de culto publico. Para llegar a la beatificación es necesario el reconocimiento de un milagro, atribuido a la intercesión del venerable. La prueba de un nuevo milagro es necearía para proceder a la canonización.
Ya estamos mas cerca!

Recordamos brevemente la historia del proceso:
El 13 de mayo de 2005, día de la Virgen de Fátima, a tan solo 41 días de la muerte de Juan Pablo II, el Santo Padre Benedicto XVI anunciaba en la Basílica Lateranense que había concedido la dispensa del tiempo de cinco años de espera después de la muerte del Siervo de Dios Juan Pablo II y que por lo tanto su Causa de Beatificación y Canonización podía iniciarse enseguida. El edicto había sido firmado el 9 de mayo del mismo año.. A partir de allí el proceso se desarrolló cumpliendo todas las etapas que ordena la Constitución Apostólica. Fue nombrado postulador (quien “propone”) de la causa Mons. Slawomir Oder, sacerdote polaco llegado a Roma en 1984.
La sesión de apertura de la Investigación diocesana (Roma) sobre la vida, las virtudes y la reputación de santidad del Siervo de Dios Juan Pablo II (Karol Wojtyła) tuvo lugar en la Basílica de San Juan de Letràn el 28 de junio de 2005.
El 4 de noviembre “el dia que se conmemora la memoria litúrgica de San Carlos Borromeo, se constituyó en la Catedral de Wawel (Cracovia, Polonia) el Tribunal Rogatorial, cuya tarea consistió en escuchar testigos locales, recoger testimonios de la vida y heroísmo de las virtudes del siervo de Dios Juan Pablo II, durante los años transcurridos en Cracovia, antes que fuese elegido Papa, aportando el tribunal una importante contribución a la gran obra del desarrollo del proceso de beatificación, que encomendada a la Diócesis de Roma bajo la dirección del Cardenal Camillo Ruini, Vicario del Santo Padre para la ciudad de Roma”
Recopilada toda la documentación referente al candidato, sus escritos, entrevistados testigos de todo el mundo y realizados los estudios de la Comisión Histórica fue preparada la “positio”. La Sesión de Clausura de la fase diocesana sobre la vida, virtudes y fama de santidad del siervo de Dios Juan Pablo II tuvo lugar el 2 de abril de 2007 en la Catedral de Roma, San Juan de Letrán. En solemne ceremonia oficiada en latín, en presencia de altas personalidades de la política y de la Iglesia, se sellaron y lacraron las cajas conteniendo la documentación secreta del Proceso destinado a la Congregación para las Causas de los Santos,
Ahora queda pendiente la aprobación del milagro (proceso “·super miro”), una parte separada de la positio, pues se trabaja en dos niveles el nivel diocesano y la parte relacionada con el milagro (de la religiosa francesa curada de la enfermedad de Parkinson) que se lleva a cabo con la colaboración de equipos médicos en cuanto a la opinión técnica y de una comisión teológica que debe asegurarse que la curación tenga relación directa a la intercesión del Siervo de Dios Juan Pablo II. Concluida esta fase todo queda en manos del Santo Padre Benedicto XVI.

Quizás sea oportuno volver a citar algunas palabras que Mons. Slawomir Oder, Postulador de la Causa, expresò durante la clausura de la fase diocesana el 2 de abril de 2007 cuando decía que no debiamos preguntarnos cuando terminaría la investigación, sino que “es importante vivir estos momentos como momentos de gracia. Una oportunidad que el Señor nos dona para profundizar el pensamiento y la espiritualidad de Juan Pablo II, para prepararnos bien al momento de la clausura definitiva del proceso”.
Invito visitar:

lunes, 23 de junio de 2008

Emotivo adios al Cardenal Ruini!


Desde este blog le enviamos un cordial y sincero saludo acompañado de un profundo agradecimiento por su tarea al mando de la diócesis de Roma desde 1991.
Le agradecemos la sabiduría, el coraje y el incondicional servicio con que acompañó a Juan Pablo II y después a Benedicto XVI desde ese lugar en la Iglesia italiana, deseandole que pueda verse beneficiada durante muchos años mas con su fructifero trabajo en otro espacio.

Agradecemos enormemente también su entusiasmo y el compromiso personal puesto en la causa de beatificación y canonización del Siervo de Dios Juan Pablo II.

La emotiva despedida, acompañada por numerosos sacerdotes, hombres y mujeres y personalidades políticas, fue anticipada el sábado 21 de junio en la Basílica de San Juan de Letrán, con ocasión del 25° aniversario de su ordenación episcopal y los jubileos de los sacerdotes en servicio pastoral en la diócesis. Durante el curso de la solemne Concelebración Eucarística presidida por el mismo cardenal Ruini fue leída la carta que le enviara el Santo Padre Benedicto XVI agradeciéndole “las etapas de Su fructuoso ministerio episcopal” a partir de aquel 17 de enero de 1991 cuando el Siervo de Dios Juan Pablo II lo llamó a suceder al Cardenal Ugo Poletti”. Recuerda en esa carta el Santo Padre Benedicto XVI sus empeños "al servicio directo del Obispo de Roma, la preparación y la celebración de la misión ciudadana en preparación para el Gran Jubileo del 2000", cuyo "momento culminante fue la XX Jornada Mundial de la Juventud".
El cardenal Ruini terminaba oficialmente su servicio de Cardenal Vicario y agradecía ese “don grandisimo” que había recibido del papa Wojtyla y le fuera luego confirmado por el papa Ratzinger. Le dejaba a la diócesis y también a Italia un pequeño “testamento” llamando a la fortaleza, coraje y unidad con el Papa en su lucha ante tantos desafíos.

Gracias Cardenal Ruini por su “gran admiración” por Juan Pablo II, a quien conociera personalmente ya en el otoño de 1984 cuando usted era obispo auxiliar de Regio Emilia-Guastalla y Vicepresidente del Comité preparatorio del Convenio de la Iglesia italiana que iba a tener lugar en Loreto. Leyendo sus escritos (Alla sequela di Cristo, Edizioni Cantagalli 2007,) recordamos que el Papa entonces lo invito a cenar para informarse de los preparativos y su “fuerte emoción y extraordinaria experiencia” y tambien que “le habian llamado especialmente su atención la profundidad de su pensamiento y la calidad de sus análisis, la sencillez de su forma de ser, su apertura y la voluntad de escuchar, advirtiendo al mismo tiempo que su mirada y su vida se proyectaban hacia Dios.

Otra vez Cardenal Ruini
GRACIAS
y que Dios, Nuestro Señor se lo pague con creces!