Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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jueves, 1 de noviembre de 2012

500 años de la Capilla Sixtina


 Contemplando tanta belleza, surge de forma espontánea hacer nuestros los sentimientos del salmista: «Glorifica al Señor, Jerusalén, alaba a tu Dios Sion» 


Anoche en las primeras vísperas de la solemnidad de todos los Santos, se conmemoraban los 500 años de la inauguración de los frescos de la capilla Sixtina en una ceremonia litúrgica presidida por el Santo Padre Benedicto XVI.  “Se recordaba aquel 31 de octubre de 1512, cuando Julio II inauguraba con la liturgia de Vísperas la bóveda concluida por Miguel Ángel, después de  un enorme esfuerzo que duró cuatro años (1508-1512),” (News.Va) 

“Porque recordar ese evento histórico-artístico en una celebración litúrgica? - preguntaba el Santo Padre Benedicto XVI en su discurso -   Sobre todo porque la Sixtina, es por naturaleza, un aula litúrgica y es la Cappella magna  del Palacio Apostólico Vaticano.   Además porque las obras artísticas que la decoran,  en particular la serie de pinturas al fresco, encuentran en la liturgia, por asi decirlo, su ambiente vital, el contexto en el cual se expresa mejor toda su belleza, toda su riqueza y la cabal gravidez de su significado.  Es como si durante el acto litúrgico, toda esta sinfonía de figuras cobrase vida, en un sentido por cierto espiritual, pero inseparablemente también estético, porque la percepción de la forma artística es un acto típicamente humano y como tal absorbe los sentidos y el espíritu. En pocas palabras: la capilla Sixtina contemplada en oración es aun más bella, más autentica, se revela en toda su riqueza. Aquí todo vive, en todo resuena el contacto con la Palabra de Dios.”

Con el video que ofrece el sitio de la Santa Sede,  quienes estamos lejos podemos vivenciar la luminosidad de esa “luz cegadora” un poco mas de cerca,  sentirnos literalmente allí dentro participando de la ceremonia.   Para mi fue un revivir momentos únicos, increíbles, inolvidables, verdaderos regalos de Dios, cuando con el Tríptico Romano de Juan Pablo II en mano leía y me deleitaba con cada verso admirando texto y figuras….. allí en uno de los bancos laterales, alternando de un lado hacia otro para verlo todo, querer absorberlo todo, grabar en mi corazón toda esta inmensa catequesis  para no olvidarla nunca.

"También  vosotros,  cual  piedras  vivas,  entrad en la construcción de un edificio espiritual" (1 P 2, 5).  - de la introducción del discurso del Beato Juan Pablo II del 11 de diciembre de 1999 al concluir las obras de restauración de la capilla Sixtina.  Invito leer las preciosas palabras de quien pocos años después escribiera Triptico Romano para nuestra reflexión.

"De estas decoraciones - dice alli Juan Pablo II - se eleva un himno a Cristo. Todo lleva a él. En él todo encuentra plenitud. Sin embargo, es importante considerar que en estas pinturas nunca está solo:  alrededor de él, al igual que en torno a Moisés, se apiñan rostros de hombres y mujeres, de ancianos y niños. Es el pueblo de Dios en camino, es la Iglesia "edificio espiritual", construido con piedras vivas que se unen a él, "piedra viva, desechada por los hombres, pero elegida y preciosa ante Dios" (1 P 2, 4).


Invito leer mis posts Triptico Romano - meditaciones
y
No dejar de leer el interesante y original artículo de Juan Vicente Boo en ABC


sábado, 15 de noviembre de 2008

Capilla Redemptoris Mater

El 14 de noviembre de 1999 el Santo Padre Juan Pablo II consagraba el altar e inauguraba la capilla Redemptoris Mater - donde se “reflejan las visiones que San Juan tuvo en la isla de Patmos, donde se encontraba «por causa de la palabra de Dios y del testimonio de Jesús» (Ap 1, 9)” Antes llamada capilla «Matilde», habia cambiado su nombre a «Redemptoris Mater» en el Año Mariano 1987-88; el mismo año fue dada a conocer la encíclica de la « santa Madre del Redentor ».
La restauración y nueva decoración de la capilla era un regalo del Colegio de cardenales a Juan Pablo II con motivo de las bodas de oro sacerdotales celebradas en 1996. “Me alegra consagrar el altar e inaugurar la capilla renovada – decía el Santo Padre - en cuyos mosaicos revive la riqueza de la tradición oriental, releída con la conciencia de quien conoce también la occidental. Aquí Oriente y Occidente, lejos de contraponerse entre sí, se intercambian los dones, con el propósito de expresar mejor las insondables riquezas de Cristo”.
Mons Marini expresaba en su comunicación que “la Capilla es una invitación a abrir un diálogo entre arte, cultura y fe, temas que a menudo encuentran eco en el pensamiento del Papa y que son parte integrante de su invitación a la Iglesia para que «invente» nuevas vías para la evangelización” a fin de “promover una visión de la Iglesia que respira en su teología, en su liturgia y en su espiritualidad con los dos pulmones del Oriente y del Occidente” interpretando su carta apostólica Orientale Lumen «Las palabras del Occidente necesitan de las palabras del Oriente para que la Palabra de Dios manifieste cada vez mejor sus insondables riquezas»
Juan Pablo II en su homilía de consagración habla brevemente de los trabajos de arte realizados: “En la pared frontal destaca la imagen de la ciudad santa, rodeada de «una muralla grande y alta con doce puertas» (Ap 21, 12). Sobre ella resplandece la gloria de la Trinidad, que ilumina a la multitud de los beatos, situados más abajo, de tres en tres, como iconos vivos del gran misterio. Recorriendo las otras paredes nuestra mirada puede contemplar, a través de imágenes y símbolos, una síntesis grandiosa de toda la «economía» de la salvación. La imagen de la Redemptoris Mater, que resalta en la pared central, pone ante nuestros ojos el misterio del amor de Dios, que se hizo hombre para darnos a nosotros, seres humanos, la capacidad de convertirnos en hijos de Dios (cf. san Agustín, Sermo 128: PL 39, 1997).
“El arte relacional de Rupnik – dice Alfonso Lopez Quintás inspirado en buena medida en los escritos personalistas de Juan Pablo II, quiere expresar la fuerza unificadora de la belleza, vinculada radicalmente a la bondad y la unidad. La belleza, entendida, no como una realidad objetiva que presenta una figura determinada, sino como esa “tercera fuerza” de la que habla un autor oriental admirado por Rupnik: Vladimir Soloviev. Es una “fuerza” que entra en el mundo sin pedir un espacio para ella, sino envolviendo la realidad con una aureola de encanto, traspasándola de luz y dotándola de vida”. Invito visitar la Capilla en el Sitio de la Santa Sede con lujo de detalles
Y también el blog Aprender Roma – con descripción y comentarios de la Capilla.