Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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lunes, 31 de enero de 2011

San Juan Bosco, modelo para la catequesis juvenil

Hoy es la fiesta litúrgica de San Juan Bosco patrono de mi parroquia (aunque me he mudado aún sigue siendo “mi” parroquia – son muchos años ;)



El 31 de enero de 1981 Juan Pablo II visitaba la Universidad Pontificia Salesiana de Roma. Alli en un discurso dirigido a claustro y alumnado decía -


“…Vuestro santo fundador no tuvo temor de definir la esencia de su obra con estas precisas palabras:" Esta Sociedad era desde el comienzo un simple catecismo." (Memorie biografiche, 9, 61)….En armonía consecuente con esta visión, las constituciones de los salesianos establecen:" La actividad evangelizadora y catequística es la dimensión fundamental de nuestra misión…..Siempre en el marco de este planteamiento, los últimos dos capítulos generales de los salesianos han emanado esta declaración solemne y pragmática:
"Los salesianos, consagrados al servicio de los jóvenes, especialmente de los más pobres, para ser entre ellos presencia eficaz del amor de Dios, consideran la catequesis juvenil como la primera actividad del apostolado salesiano; esto exige ciertamente reflexión y reorganización de todas las obras en función predominante de la formación del hombre en la fe".
Es claro que la Pontificia Universidad Salesiana, sin detrimento por su carácter de Instituto de estudios superiores, está llamado a potenciar su función evangelizadora, en clave específicamente "catequística".
Vivid, pues, esta vocación típicamente salesiana a favor del hombre de hoy y en particular de la juventud. Podría sintetizarse en una frase programática, que incluso privilegiando – como es normal en una estructura universitaria - la esfera del conocimiento, sin embargo, comprenda todo el proyecto de la Universidad. "Conocer a Dios en el hombre y conocer al hombre en Dios". Lo que, más en concreto, lleva consigo, "conocer a Cristo en el hombre y conocer al hombre en Cristo".
5.- Es, pues, obvio que vuestro trabajo debe desarrollarse con una orientación sustancialmente teocéntrica y cristo céntrica, para convertirse después en trabajo auténticamente antropocéntrico. No se trata de cerrarse en la ciudadela del estudio, dejando que el mundo recorra sus caminos sino más bien de subir ,como vigilantes centinelas, a la torre de la fe, aprovechándose de todos de todos los auxilio de la ciencia, para indagar, bajo una luz superior y verdaderamente divina, en el camino presente y en la suerte del hombre, para intervenir oportuna y eficazmente en su ayuda, impulsando a todos, en cuanto sea posible, a un encuentro determinante con la Verdad que ilumina y que salva al hombre y a su historia.”

(del discurso de Juan Pablo II durante su visita a la Pontificia Universidad Salesiana, 31 de enero de 1981 (en el sitio del Vaticano solo esta en italiano y portugués)
Desde aquí damos gracias a Dios por la dedicación de los salesianos en nuestra parroquia y en tantas otras y por el inmenso bien y la extensa evangelización que la Obra ha estado realizando a lo largo y ancho de la Argentina, a partir del momento de aquel lejano 1875 cuando partiera la primera expedición de salesianos hacia este lejano sur, cumpliendo el sueño de Don Bosco.
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lunes, 24 de mayo de 2010

Maria Auxiliadora y los jóvenes


Mi parroquia hoy esta de fiesta. Cumplida la novena preparatoria hoy celebramos el día central de los preparativos :
la fiesta de nuestra patrona Maria Auxiliadora que concluye con la procesión, la celebración de la Eucaristía y un encuentro en los salones de la paroquia.
La parroquia antiguamente a cargo de sacerdotes salesianos ahora depende de la Diócesis de San Justo pero conserva el carisma y su cariño por su amable Patrona y su fiel servidor Don Bosco, gran educador de los jóvenes.

“¿qué significa ser un gran educador?” preguntaba el Venerable Juan Pablo II en su encuentro con la juventud de Turín en la Plaza de Maria Auxiliadora el 13 de abril de 1980:
Significa, ante todo, ser un hombre que "comprende" a los jóvenes. Y, en efecto, sabemos que Don Bosco tenía una especial intuición del alma juvenil; siempre se hallaba dispuesto y atento para escuchar y comprender a los numerosos jóvenes que acudían a él en el centro juvenil de Valdocco y en el santuario de María Auxiliadora. Pero hay que añadir enseguida que el motivo de esta peculiar profundidad en "comprender" a los jóvenes fue que los "amaba" no menos profundamente. Comprender y amar: he aquí la insuperable fórmula pedagógica de Don Bosco, el cual —creo yo—, si hoy estuviera en medio de vosotros, sabría, con su madura experiencia de educador y con su buen sentido de auténtico piamontés, descubrir y distinguir eficazmente en vosotros el eco, no extinguido, de la palabra que Cristo dirige a quien quiere ser su discípulo: "Ven, sígueme" (Mt 19, 21; Lc 18, 22). ¡Sígueme con fidelidad y constancia; sígueme, desde este momento; sígueme, a través de los diversos y posibles caminos de tu vida! Yo creo que toda la obra de San Juan Bosco se resume y define en este su logrado y magistral "encaminamiento" de los jóvenes a Cristo.
El segundo nombre es el de Pier Giorgio Frassati, que es figura más cercana a nuestro tiempo (murió, en efecto, el año 1925) y nos muestra al vivo lo que realmente significa, para un joven laico, dar una respuesta concreta al "Ven y sígueme". Basta echar una ojeada, aunque sea rápida, sobre su vida, que se consumó en el arco de apenas 24 años, para entender cuál fue la respuesta que Pier Giorgio supo dar a Jesucristo: fue la de un joven "moderno", abierto a los problemas de la cultura, del deporte (un gran alpinista), a las cuestiones sociales, a los auténticos valores de la vida; y al mismo tiempo, la de un hombre profundamente creyente, compenetrado con el mensaje evangélico, solidísimo en su carácter, coherente, apasionado en el servicio a los hermanos y consumado en un ardor de caridad que lo llevaba a acercarse, en orden de, preferencia absoluta, a los pobres y a los enfermos.
2. ¿Por qué, al dirigirme a vosotros, he querido tomar el ejemplo de estas dos figuras? Porque valen para demostrar, desde dos distintos puntos de vista, en cierto sentido, lo que es esencial para la visión cristiana del hombre moderno. Uno y otro —Don Bosco como verdadero educador cristiano y Pier Giorgio como verdadero joven cristiano— nos indican que lo que más cuenta en tal visión es la persona y su vocación, tal y como fue establecida por Dios. Bien sabéis que es ya muy frecuente por mi parte esta referencia a la persona, porque se trata realmente de un dato fundamental, del que no se podrá jamás prescindir; y al decir persona no pretendo hablar de un humanismo autónomo y circunscrito a la realidad de este mundo. El hombre —conviene recordarlo— tiene en sí mismo un inmenso valor, pero no lo tiene por sí mismo, ya que lo ha recibido de Dios, que lo creó "a su imagen y semejanza" (Gén 1, 26-27). ¡Y no hay una definición del hombre adecuada, fuera de ésta! Este valor es como un "talento" y, según la enseñanza de la conocida parábola (Mt 25, 14-30), debe ser administrado bien: es decir, este valor de ser hombre, una persona, debe ser administrado bien, esto es, utilizado de modo que fructifique abundantemente. He ahí, jóvenes, la visión cristiana del hombre, la cual, partiendo de Dios Creador y Padre, hace descubrir la persona en lo que es y en lo que debe ser.”

domingo, 31 de enero de 2010

Iuvenum Patris


Lo importante es "no sólo querer a los jóvenes, sino que se den cuenta de que son amados" [20].


“El educador auténtico, pues, participa en la vida de los jóvenes, se interesa por sus problemas, procura entender cómo ven ellos las cosas, toma parte en sus actividades deportivas y culturales, en sus conversaciones; como amigo maduro y responsable, ofrece caminos y metas de bien, está pronto a intervenir para esclarecer problemas, indicar criterios y corregir con prudencia y amable firmeza valoraciones y comportamientos censurables. En tal clima de "presencia pedagógica" el educador no es visto como "superior", sino como "padre, hermano y amigo" [21].
En esta perspectiva, son muy importantes las relaciones personales. Don Bosco se complacía en utilizar el término "familiaridad" para definir cómo tenía que ser el trato entre educadores y jóvenes. Su larga experiencia le había llevado a la convicción de que sin familiaridad es imposible demostrar el amor, y que sin tal demostración no puede surgir la confianza, condición imprescindible para el buen resultado de la educación. El cuadro de objetivos, el programa y la orientación metodológicas sólo adquieren concreción y eficacia, si llevan el sello de un "espíritu de familia" transparente, o sea, si se viven en ambientes serenos, llenos de alegría y estimulantes.
A propósito de esto conviene recordar, por lo menos, el amplio espacio y dignidad que daba el Santo al aspecto recreativo, al deporte, a la música y al teatro o —como solía decir— al patio. Aquí, en la "espontaneidad y alegría de las relaciones, es donde el educador perspicaz encuentra modos concretos de intervención, tan rápidos en la expresión como eficaces por la continuidad y el clima de amistad en que se realizan [22]. El trato, para ser educativo, requiere interés continuo y profundo, que lleve a conocer personalmente a cada uno y, simultáneamente, los elementos de la condición cultural que es común a todos. Se trata de una inteligente y afectuosa atención a las aspiraciones, a los juicios de valor, a los condicionamientos, a las situaciones de vida, a los modelos ambientales, y a las tensiones, reivindicaciones y propuestas colectivas. Se trata de comprender la necesidad urgente de formar la conciencia y el sentido familiar, social y político, de madurar en el amor y en la visión cristiana de la sexualidad, de la capacidad crítica y de la conveniente ductilidad en el desarrollo de la edad y de la mentalidad, teniendo siempre muy claro que la juventud no es sólo momento de paso, sino tiempo real de gracia en que construir la personalidad.”


Don Bosco - Profeta que supo escuchar la voz de Dios.

Hoy celebramos en mi Parroquia, Maria Auxiliadora de Ramos Mejia la festividad de San Juan Bosco. Aunque la parroquia ahora depende de la diócesis de San Justo, ambos sacerdotes diocesanos el Párroco, Presbítero Raúl Cuevas y el Vicario Parroquial, Presbítero Claudio Pulli han sabido ir “conquistando” de a poco con paciencia y buen tino esta feligresía que era mayormente “salesiana”, no solo respetando, sino además nutriendo el espíritu y el carisma salesiano.

Al hablar del Evangelio de hoy (Lc 4 21-30) en su preciosa homilía Mons. Cuevas engarzó con el Evangelio la condición de profeta de San Juan Bosco, “profeta de su tiempo que supo escuchar la voz de Dios”.


Transcribo a continuación parte de la homilía de Mons. Cuevas:

“El profeta es ante todo un hombre de Dios. Es llamado por Dios para una misión. Así se relata en el llamado de varios profetas del Antiguo Testamento como el caso de Jeremías (Jer 1 4-5) antes que te formaras en el vientre de tu madre, yo te llamé, antes que nacieras te consagré. Este hombre de Dios está atento a la Palabra y sabe interpretarla. El caso del joven Samuel nos relata como Dios lo llama y el aún no sabe discernir de donde proviene el llamado (Samuel 3,1-10).
El profeta está llamado a discernir los signos de los tiempos, es decir saber interpretar el paso de Dios, por la historia de los hombres. El verdadero profeta experimenta también el rechazo, le pasó a los profetas antiguos como Jeremías, Isaías, Ezequiel, y otros. Siente el llamado de Dios para predicar al pueblo pero el pueblo muchas veces rechaza su mensaje y el profeta experimenta el dolor y hasta preferiría no haber sido llamado ( Libro de las Lamentaciones)
Jesús es el profeta en el que se cumplen todas las profecías del Antiguo Testamento. El vino a dar cumplimiento “Hoy se ha cumplido este pasaje de escritura que acaban de oír” (Lucas 4,21), les dijo en la sinagoga luego de leer el pasaje del profeta Isaías (Isaías 61,1-2).
Nosotros también estamos llamados a ser profetas, desde el bautismo somos sacerdotes, profetas y reyes. Estamos llamados a profetizar en nombre del Señor, para ello hay que saber primero escuchar a Dios, ser hombres y mujeres de ovación y tener la valentía de anunciar y denunciar como Jeremías.
Dios sigue llamando y suscitando profetas para todos los tiempos, como suscitó a San Juan Bosco, quien desde muy joven bajo la guía de su mamá Margarita, aprendió la confianza en la Providencia y la devoción a la Virgen Maria Auxiliadora.
Ordenado sacerdote sintió el llamado a evangelizar a los jóvenes. Un día convocó a un grupo de jóvenes de entre 18 y 22 años y les propuso iniciar con ellos una pía sociedad llamada de San Francisco de Sales, que luego se conocería como salesianos. Con ellos comenzó la gran obra de evangelizar a los jóvenes, a los más alejados de Dios y de la Iglesia, privilegiando a los más pobres.
Esta fue y es la obra de un profeta que en su tiempo supo escuchar la voz de Dios y tuvo la valentía de ponerla en práctica contra todos los que consideraban que iba a ser imposible.
Pidámosle a San Juan Bosco, padre y maestro de la juventud, que nos ayude a llevar a los jóvenes de hoy el mensaje de Jesús.

Maria Auxilium Christianorum ora pro nobis.- Don Bosco (3)



Recordamos hoy el domingo 31 de enero de 1988, otro de los domingos del Año Mariano, durante el cual Juan Pablo II nos invitaba peregrinar a los santuarios marianos. Una peregrinación algo diferente pues el día de esta “visita” , fiesta de san Juan Bosco, se recordaba el centenario de la muerte del santo.
En esta peregrinación espiritual Juan Pablo II nos invitaba acercarnos con el pensamiento a la Basílica de Maria Auxiliadora de Turín, al . “monumento a la Virgen construido por San Juan Bosco”.
“Tengo grabado en mí – decia el Santo Padre - el recuerdo del gran cuadro colocado sobre el altar mayor del santuario. En él Don Bosco quiso que se expresara la visión que tenía de la función eclesial de la Virgen, la de ser "Madre de la Iglesia y Auxilio de los cristianos" (cf. Maravigile della Madre di Dio invocata sotto il titolo di Maria Ausiliatrice, Turín 1868, pág. 6). En el cuadro, está en lo alto, iluminada por el Espíritu Santo y rodeada de los Apóstoles. El Santo había pedido al pintor Tomaso Lorenzone que reprodujera alrededor de Ella los momentos más significativos de la historia, en los que la Auxiliadora había mostrado su materna y extraordinaria protección hacia la Iglesia. El artista le dijo que necesitarían todas las paredes del templo, y no pudo plasmar en imágenes la grandiosa propuesta de Don Bosco.
“Don Bosco – expresaba el Santo Padre - como se le llama cariñosamente en todo el mundo… veneró, amó, imitó profundamente a la Virgen bajo el título de Auxilium Christianorum difundió insistentemente su devoción, vio en Ella el fundamento de toda su ya mundial obra en favor de la juventud y de la promoción y defensa de la fe. A él le gustaba decir " María misma se ha construido su casa", como subrayando el que la Virgen hubiese inspirado milagrosamente su camino espiritual y apostólico de gran educador y, de un modo más amplio, el que María hubiera sido puesta por Dios como ayuda y defensa de toda la Iglesia.”
Con esa misma fecha 31 de enero de 1988 el Papa daba a conocer su Carta Apostólica Iuvenum Patris dirigida a don Egidio Vigano, rector mayor de la Sociedad de san Francisco de Sales.

Un sueño hecho realidad – San Juan Bosco (2)

“A los nueve años tuve un sueño que se me quedó profundamente gravado. "Yo estaba cerca de nuestra, casa en un patio muy grande, donde muchos niños jugaban. Unos reían, otros blasfemaban. Me lancé en medio de ellos, dando gritos y golpeándolos para callarlos.

En ese momento apareció un hombre imponente. Su rostro luminoso me impedía verle de frente. Me llamó por mi nombre y me dijo: - No es con golpes sino con mansedumbre y caridad que vas a hacer de ellos tus amigos. Comienza a hablarles de la fealdad del pecado y del valor de la virtud. Intimidado, temeroso, le respondí que yo no era más que un pobre niño ignorante. Los chicos dejaron de pelearse y de gritar, se agruparon en torno a Él.

Yo le pregunté: ¿Quién es usted para ordenarme estas cosas imposibles? Justamente, porque parecen imposibles debes hacerlas posibles, obedeciendo y adquiriendo sabiduría. - ¿Cómo puedo adquirir sabiduría? Te daré una institutriz. Con su ayuda podrás llegar a ser sabio. -¿Pero quién es Usted? Yo soy el Hijo de la Mujer a quien tu madre te ha enseñado a orar tres veces por día.

Pregúntale a Ella mi nombre.

Al instante vi a su lado una Señora de aspecto majestuoso, llevaba un manto resplandeciente, como el sol. Se acercó a mí, me pidió que avanzara y me tomó de la mano con bondad: Mira, me dijo. Entonces me percaté de que los niños habían desaparecido. En su lugar estaba una multitud de cabritos, perros, gatos, osos, y otros animales. "Este es tu dominio. Aquí vas a tener que trabajar. Sé humilde, valiente y fuerte: y lo mismo que ocurre con estos animales tú lo harás por mis hijos"

Volví los ojos y en lugar de los animales salvajes apareció una cantidad de corderos saltaban, corrían, balaban alrededor del Hombre y de la Mujer como si les quisieran rendir homenaje. Siempre en mi sueño, me puse a llorar y le rogaba a la Señora que me explicara de manera más clara, pues yo no comprendía lo que eso significaba. Ella me puso la mano sobre la cabeza y me dijo:"Lo comprenderás en su justo momento."

Tras sus palabras, un ruido me despertó. Yo estaba estupefacto. Tenia la impresión que las manos me hacían daño por los puñetazos que había distribuido y que el rostro me ardía por las bofetadas recibidas de aquellos pilluelos.”
"Recuerdos autobiográficos": San Juan Bosco

San Juan Bosco (1) padre y maestro de la juventud

Hoy celebramos la fiesta de San Juan Bosco, aniversario de su muerte en Turín, el 31 de enero de 1888
Un apóstol de la juventud, de la juventud mas necesitada de amor, y de educación, que por inspiración divina supo dirigir sus pasos hacia este sur del sur con sus misioneros, que sembraron su espíritu en las grandes extensiones de la Argentina.

Por voluntad de su fundador los Salesianos son
"íntimamente solidarios con el mundo y con su historia", están "abiertos a la cultura de los pueblos y las necesidades de los jóvenes y de los ambientes populares", y luchan por "la justicia y la paz, rechazando todo cuanto favorece la miseria, la injusticia y la violencia, y cooperando con quienes construyen una sociedad más digna del hombre" (Artículos 6, 7 y 33 de sus Constituciones).

Hacia aquí se dirigió la “primera expedición misionera en 1875, dando origen a las Misiones Salesianas. Un grupo de diez misioneros salió de Turín el 11 de noviembre de 1875, se embarcó en Génova el 14 de noviembre y llegó a Buenos Aires el 14 de diciembre. Su destino final era la Patagonia Argentina. (Misioneros salesianos)