Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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sábado, 11 de julio de 2015

Juan Pablo II en Ecuador El gozoso «fiat» de María


“El gozoso «fiat» de María testimonia su libertad interior, su confianza y serenidad. No sabía cómo se realizarían en concreto los planes del Señor. Pero lejos de temer y angustiarse, aparece soberanamente libre y disponible. Su «» a la Anunciación significó tanto la aceptación de la maternidad que se le proponía, como el compromiso de María en el misterio de la Redención. Esta fue obra de su Hijo. Pero la participación de María fue real y efectiva. Al dar su consentimiento al mensaje del ángel, María aceptó colaborar en toda la obra de la reconciliación de la humanidad con Dios. Actúa conscientemente y sin poner condiciones. Se muestra dispuesta al servicio que Dios le pide.”

Viaje apostólico a Venezuela, Ecuador, Perú y Trinidad y Tobago
(de la Homilia en la Santa Misa en el Santuario de Nuestra Señora de la Alborada, Guayaquil - 31 de enero de 1985)

Juan Pablo II en Ecuador Caminad unidos, para ser libres


- Tandanacúscka puringhícic chiscpiríscka  
cangápac Díuspac guaguacúna scína,  
Cristúpi uáuchipáni scína tucungápac.


(Caminad unidos, para ser libres  
como hijos de Dios  
y como hermanos en Cristo). 

“…aunque la Iglesia respeta y estima las culturas de cada pueblo, y por tanto las de vuestros grupos étnicos; aunque trata de valorizar todo lo positivo que hay en ellas, no puede renunciar a su deber de esforzarse por elevar las costumbres, predicando la moral del Decálogo, la más alta expresión ética de la humanidad, revelada por Dios mismo y completada con la ley del amor enseñada por Cristo. Considera a la vez un deber tratar de desterrar las prácticas o costumbres que sean contrarías a la moral y verdad del Evangelio. Ella, en efecto, ha de ser fiel a Dios a y a su misión. «Por lo cual, no puede verse como un atropello la evangelización que invita a abandonar falsas concepciones de Dios, conductas antinaturales y aberrantes manipulaciones del hombre por el hombre» (Ibid., 406).”

Viaje apostólico a Venezuela, Ecuador, Perú y Triidad y Tobago
Encuentro con los indigenas en Latacunga - 31 de enero de 1985

Juan Pablo II en Ecuador 1985 ¿Es tu corazón fiel al Señor?

“A cuatro siglos y medio de distancia tras haber recibido el Evangelio, te pregunto: Pueblo de Dios en Ecuador, que has recibido el Espíritu Santísimo, la herencia del primer Pentecostés: ¿Es tu corazón fiel al Señor?¿Observas los mandamientos del Dios de la Alianza, del Dios del Evangelio? ¿Te mantienes en aquella «novedad de vida» que proviene del Señor?”

Viaje apostólico a Venezuela, Ecuador, Perú y Trinidad y Tobago
(de la Homilia en la Misa por el 450 aniversario de la Evangelización de Ecuador, 30 de enero de 1985)

Juan Pablo II en Ecuador 1985 Tened la valentía de comprometeros

 “…nunca os prestéis a ser instrumentos de intereses particulares desorbitados, ansiosos de medrar a costa del bien común. Tened, por el contrarío, la valentía de comprometeros con las causas que merecen la pena: las de la moralidad a todos los niveles, la libertad, la justicia, la paz, la fraternidad, los derechos de cada persona, la elevación social. Ellas afloran día a día en el decurso de los acontecimientos. Exigen quien les preste atención, las discierna con justo criterio, e ¡lustre a los demás sobre los cauces que se han de crear y recrear sin desmayo, para la superación de los conflictos. 
Viaje apostólico a Venezuela, Ecuador, Perú y Trinidad y Tobago
(del Mensaje por Radio Catòlica Nacional, Quito, a todos los medios de comunicación social)

Juan Pablo II en Ecuador 1985 - a los jóvenes ecuatorianos


“Un joven no puede ni debe cerrar los ojos a la problemática del mundo que lo rodea. Cristo le enseña a mirar al mundo con visión crítica, para actuar de manera consecuente. No para amar o quedarse en las cosas terrenas, en las cosas del mundo (Cfr. 1 Io. 2, 15); sino para elevarse por encima de ellas, porque «quien cumple la voluntad de Dios permanece para siempre» (Ibid. 2, 17)….
Sabed que en vuestra lucha contra el mal y el desaliento no estáis solos. En medio de vosotros está Cristo y Cristo resucitado. El mismo que se convirtió en el ejemplo definitivo de todo joven al crecer en su hogar de Nazaret «en edad, en gracia y en sabiduría delante de Dios y de los hombres» (Luc. 2, 52).


¡Jóvenes ecuatorianos!
—¿Queréis comprometeros delante del Papa a ser miembros vivos de la Iglesia de Cristo?
— ¿Os comprometéis a entregar incluso vuestra vida por el bien de los demás, en especial por los más pobres?
— ¿Queréis luchar contra el pecado, llevando siempre el amor de Cristo en vuestro corazón?
— ¿Queréis emplear vuestro vigor juvenil en construir una nueva sociedad según la voluntad de Dios?
— ¿Queréis renunciar a la violencia, construyendo fraternidad y no odio?
— ¿Queréis ser sembradores permanentes de justicia, de verdad, de amor y de paz?
— ¿Queréis llevar a Cristo a los demás jóvenes?
- ¿Queréis ser fieles a Cristo, aunque otros no lo sean?

Habéis contestado que sí. Si sois fieles a ese programa, con el Apóstol San Juan os repito: «Vosotros habéis vencido al maligno» (1 Io. 2, 14). Por eso al daros su bendición, el Papa os dice con inmenso afecto: ¡Jóvenes ecuatorianos!, de la mano con Cristo y acompañados por María, ¡marchad siempre adelante!”

Viaje apostólico a Venezuela, Ecuador, Perú y Trinidad y Tobago
(Encuentro con los jóvenes en el Estadio Olímpico Atahualpa - Quito, 30 de enero de 1985)

Juan Pablo II en Ecuador 1985 evangelización, conversión y fe viva

“Me ha satisfecho comprobar que, para preparar espiritualmente al pueblo ecuatoriano a la visita del Papa, habéis intensificado la evangelización….Procurad con todo empeño que esa evangelización dé a los fieles una respuesta de conversión y de fe viva. Para ello hay que presentar el mensaje de salvación, tomando bien en cuenta las realidades concretas en las que vuestro pueblo vive; a fin de que el Evangelio influya eficazmente, mediante la conversión personal de los evangelizados, en los cambios que requiere la sociedad latino-americana. Prestad gran atención a la enseñanza social de la Iglesia, que puede aportar válidas respuestas a la sed de justicia tan hondamente sentida, para favorecer una mayor igualdad fraterna que fundamente sólidamente la paz, y que elimine en vuestros fieles el dualismo entre religión y vida, entre fe y sentido de lo moral y de lo justo.”
Viaje apostólico a Venezuela, Ecuador, Perù y Trinidad y Tobago
(Encuentro con los miembros del Episcopado en la Catedral de Quito - 29 de enero de 1985)

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Juan Pablo II en Ecuador 1985 - Tomar conciencia de las responsabilidades

“Estamos viviendo momentos cruciales para el futuro de esta nación y de este continente, y es por ello necesario que el cristiano, el católico, tome mayor conciencia de sus propias responsabilidades y, de cara a Dios y a sus deberes ciudadanos, se empeñe con renovado entusiasmo en construir una sociedad más justa, fraterna y acogedora.”
(Viaje apostólico a Venezuela, Ecuador, Perú, Trinidad y Tobago)
(del discurso en la Ceremonia de Bienvenida - Aeropuerto de Quito - 29 de enero de 1985)

jueves, 9 de julio de 2015

Recordando a Juan Pablo II en Ecuador


"Que nadie en el Ecuador se sienta tranquilo, mientras haya un niño con hambre y sin escuela".


Con ocasión de la visita del Papa Francisco a Ecuador invito visitar los posts de este blog relacionados con la visita de San Juan Pablo II a Ecuador.

viernes, 1 de febrero de 2008

Juan Pablo II y Ecuador 1985 - despedida

Hay llegadas y hay partidas. Juan Pablo II dejaba Ecuador el 1ro de febrero de 1985. Habia llegado hacia cuatro dias como “peregrino del Evangelio…. ilusionado por encontrarme con los amados hijos del Ecuador”
y se despedía
“dando gracias a Dios por haberle concedido encontrar una Iglesia viva y por haber compartido con tantos de sus miembros unas jornadas intensas, de cercanía mutua, de vivencia religiosa, de esperanza… En mí recorrido por los diversos lugares que he tenido la dicha de visitar, he hallado siempre el calor humano, y el afecto que brotan del sentirse unidos por fuertes vínculos de fe. Llevo conmigo el imborrable recuerdo de un pueblo religioso que, en torno a sus Pastores y en unión con el Sucesor de Pedro, está decidido a testimoniar en la realidad concreta de la sociedad ecuatoriana el mensaje salvador de Cristo, mensaje de paz, de justicia, de amor”….
“Al despedirme de vosotros, deseo asegurares que, aunque separados por las distancias, continuaremos unidos en la fe común, en el amor a la Iglesia, en la fidelidad a Cristo..
Quiera Dios que vuestro país, que se gloría de haber dado a la Iglesia preclaros hijos en el camino de la santidad, pueda también contribuir eficazmente al fortalecimiento de los vínculos de amistad, de paz, de justicia, de elevación humana entre los miembros de la gran familia de Latinoamérica.
¡Que Dios bendiga al Ecuador y a todos sus hijos

Juan Pablo II y Ecuador - Beatificación Mercedes de Jesús Molina y Ayala

«la fe, la esperanza y la caridad»... «Pero la mayor de todas ellas es la caridad» (1Cor. 13, 13)
«Aunque conociera todos los misterios y toda la ciencia; aunque poseyera plenitud de fe como para trasladar montañas... si no tengo caridad nada me aprovecha» (Ibíd.. 13, 2).

El 1ro de febrero de 1985 el Ecuador ya se despedía del Santo Padre Juan Pablo II, pero para las Religiosas Marianitas faltaba el broche de oro de tan ansiada visita. El mismo Obispo de Roma y Sucesor de Pedro presidiría la ceremonia de beatificación y elevación al honor de los altares de la Madre Mercedes de Jesús Molina y Ayala, “la Rosa del Guayas”, fundadora. de las Religiosas Marianitas, que hoy cuentan ya con seis provincias y sus correspondientes casas de formación, postulantado, noviciado y juniorado.
Mons. Leonidas Proaño Villalba Obispo de Riobamba, fue quien presentó una síntesis biográfica de Mercedes, y pidió al Santo Padre la proclame Beata de la Iglesia.
La Beata Mercedes de Jesús Molina, que supo hacerse humilde no obstante su adinerado origen, recibia no lejos de su aldea natal de Baba, el reconocimiento de sus virtudes. En ella se venera una cristiana ejemplar, que puso en la balanza los placeres que ofrecía el mundo y la entrega que exigía el Evangelio, educadora y misionera, fundadora de la primera congregación religiosa ecuatoriana. En su misión fue primero madre y maestra de huérfanas en Guayaquil; más tarde, intrépida y amorosa misionera entre los indios jíbaros de Gualaquiza; de nuevo como educadora y protectora de la niñez abandonada en Cuenca. Todo era una preparación providencial en la que se iba templando su carisma de fundadora que finalmente recibe la aprobación del Obispo de Riobamba el lunes de Pascua de 1873, cuando nace oficialmente la congregación de las Religiosas de Mariana de Jesús, las marianitas. El nombre de “Marianitas”, proviene de Marianita de Jesús, la Santa Quiteña, que se distinguió por su seguimiento radical a Jesucristo y el amor Misericordioso para con los pobres.
La Beata Mercedes nos enseña que en los pobres está Cristo pobre, que en todos los que sufren se refleja el rostro amoroso y paciente de Jesús.
Por intercesión de de la Beata Mercedes de Jesús Juan Pablo II pedia al Padre bueno, al finalizar su homilía, que irradie su bondad, especialmente en los más pobres y necesitados, para que todos juntos en el banquete de la reconciliación y de la comunión fraterna podamos de veras cantar, como en este día: «Gustad y ved qué bueno es el Señor».
Invito visitar: Marianitas del Ecuador

jueves, 31 de enero de 2008

Los indigenas del Ecuador con Juan Pablo II - 1985


El 31 de enero de 1985 desde una explanada cercana al aeropuerto de Latacunga, a 2.800 metros de altitud, Juan Pablo II presenció la concentración india más importante que entonces había conocido América Latina. Era una de sus cuatro reuniones con el pueblo ecuatoriano de ese dia y una parte difícil y delicada de su peregrinación.

Lo recibieron con "¡Viva nuestra Santidad!", "¡Viva el Papa que defiende la libertad y la dignidad del indio!". Estuvieron presentes representantes de todas las tribus indias. Muchos habian venido incluso a pie desde muy lejos.


En su alocución Juan Pablo II subrayó sus cualidades y sus esfuerzos por conservar sus valores y cultura, se refirió a sus aspiraciones de una “justa integración y convivencia legítima en la búsqueda de la preservación del propio espíritu en sus varías expresiones culturales”. Mencionó “sus problemas y el debilitamiento del sentido religioso, el alcoholismo, la desnutrición, el analfabetismo, la falta de vestido, de vivienda digna, de trabajo, la carencia de sanas distracciones; en una palabra, la marginación y lo que impide un horizonte de esperanza para la persona humana y el camino hacía su dignidad como tal”. Les habló de su anhelo que fueran “respetados como personas y como ciudadanos, aspiración que la Iglesia hace suya, que fuese respetada su cultura, sus tradiciones y costumbres y alentaba a los sacerdotes y religiosos a evangelizar, teniendo bien en la cultura indígena; y a acoger con alegría los elementos autóctonos de los que ellos mismos participan”.

Se refirió a la reforma agraria, “en la que ha tomado una digna parte la Iglesia en Ecuador,” al “irrenunciable respeto a vuestro medio ambiente” que “puede a veces entrar en conflicto con exigencias como la explotación de recursos” Admitió que lo haria inmensamente feliz que sus comunidades pudieran ser servidas por “misioneros y misioneras, por sacerdotes y Obispos de vuestra sangre, para que junto con los hermanos de otros pueblos, podáis adorar al único y verdadero Dios, cada cual con sus propias características, pero unidos todos en la misma fe y en un mismo amor.”

No debemos olvidar que las comunidades indígenas siguen estando marginadas, olvidadas, postergadas, incomprendidas en toda Latinoamérica, su dignidad menospreciada. La problemática es compleja y demasiado a menudo explotada políticamente dejando a las comunidades indefensas y desorientadas. Quien quiera profundizar a conciencia deberá hacerlo ante todo con respeto, con paciencia, con objetividad y leyendo y analizando críticamente la historia latinoamericana a la luz de las enseñanzas del Evangelio con amor y con pasión por la vida del hombre creado a imagen y semejanza de Dios (Gén 1,27).

Desde aquí recordamos esa inolvidable visita con el saludo de despedida de Juan Pablo II a los pueblos indígenas del Ecuador :

…Caminad unidos, para ser libres como hijos de Dios y como hermanos en Cristo (Tandanacúscka puringhícic chiscpiríscka cangápac Díuspac guaguacúna scína, Cristúpi uáuchipáni scína tucungápac)....

miércoles, 30 de enero de 2008

Juan Pablo II en Ecuador con los jóvenes


El 30 de enero de 1985 tuvo lugar el encuentro de Juan Pablo II con los jóvenes ecuatorianos en el Estadio Olímpico que lleva el nombre del último joven Inca Atahualpa, con la presencia de jóvenes de todas las edades y orígenes, que fueron presentados por Mons. Antonio González Zumárraga, Arzobispo Coadjutor de Quito, quien admitió al Santo Padre que se habia proyectado y preparado el encuentro porque Vos, Beatísimo Padre, poseéis el carisma de atraer, de entusiasmar y de comprometer con Cristo a los jóvenes de todos los pueblos. Los jóvenes del Ecuador debían también experimentar la misteriosa fuerza de vuestra atracción y, como cristianos, tenían derecho a ser iluminados por el Mensaje que proclamáis como Misionero del mundo.

Los jóvenes se habian preparado para este cara a cara con el Santo Padre en el I Encuentro nacional de pastoral juvenil bajo el lema : «Cristo en el joven para una nueva sociedad».

A este encuentro se refirió Juan Pablo II en su reflexión, tomando las palabras del evangelista Lucas «Maestro bueno, ¿qué he de hacer para tener en herencia la vida eterna?» (Luc. 18, 18), y a las exigencias del Maestro que no alcanzaba con solo guardar los mandamientos. «Aún te falta una cosa. Todo cuanto tienes, véndelo y repártelo entre los pobres; luego ven y sígueme» Al respecto les recordó que la οpciόn por Cristo y por el hombre, visto a la luz de El, ha tenido valientes y esforzados seguidores entre la juventud ecuatoriana. En las breñas del cercano y majestuoso Pichincha, un joven héroe, Abdón Calderón, entregó su vida y conquistó para su pueblo el gran don de la libertad. En estos mismos lares, Mariana de Jesús, una joven santa, ofreció ejemplarmente su vida en plena juventud. El Santo Hermano Miguel, recientemente elevado a la gloria de los altares, entregó sin reservas su vida desde muy joven, para llevar a los niños a Cristo. Mercedes de Jesús Molina, a quien proclamaré Beata de la Iglesia, se dedicó también a las jóvenes pobres y abandonadas. Y así millares y millares de jóvenes, en el Ecuador y en el mundo, no dudaron en entregar su vida, permaneciendo muchas veces en el silencio y el anonimato, por amor a Cristo. El Papa quisiera encontrar en vosotros, jóvenes ecuatorianos, nuevas almas nobles y generosas de las que hoy nos habla San Juan en su primera Carta, cuando dice: «Jóvenes, os he escrito porque sois fuertes y la Palabra de Dios permanece en vosotros y habéis vencido al maligno» (Io. 2, 14).

Les dejó la inquietud de elevarse por encima de las cosas terrenas y mirar al mundo con visión crítica recordando las palabras del «Documento de Puebla», cuando al señalar los rostros concretos en los que debemos reconocer los rasgos de Cristo que sufre, señala los de ciertos «jóvenes desorientados por no encontrar su lugar en la sociedad; frustrados, sobre todo en zonas rurales y urbanas marginales, por falta de oportunidades de capacitación y ocupación» (Puebla, 33) agregando “Sabed que en vuestra lucha contra el mal y el desaliento no estáis solos. En medio de vosotros está Cristo y Cristo resucitado. El mismo que se convirtió en el ejemplo definitivo de todo joven al crecer en su hogar de Nazaret «en edad, en gracia y en sabiduría delante de Dios y de los hombres» (Luc. 2, 52».
¡Jóvenes ecuatorianos!
Les preguntó, y obtuvo la respuesta que esperaba:
—¿Queréis comprometeros delante del Papa a ser miembros vivos de la Iglesia de Cristo?
— ¿Os comprometéis a entregar incluso vuestra vida por el bien de los demás, en especial por los más pobres?
— ¿Queréis luchar contra el pecado, llevando siempre el amor de Cristo en vuestro corazón?
— ¿Queréis emplear vuestro vigor juvenil en construir una nueva sociedad según la voluntad de Dios?
— ¿Queréis renunciar a la violencia, construyendo fraternidad y no odio?
— ¿Queréis ser sembradores permanentes de justicia, de verdad, de amor y de paz?
— ¿Queréis llevar a Cristo a los demás jóvenes?
- ¿Queréis ser fieles a Cristo, aunque otros no lo sean?
Habéis contestado que sí. Si sois fieles a ese programa, con el Apóstol San Juan os repito: «Vosotros habéis vencido al maligno» (1 Io. 2, 14). Por eso al daros su bendición, el Papa os dice con inmenso afecto:
¡Jóvenes ecuatorianos!, de la mano con Cristo y acompañados por María, ¡marchad siempre adelante!

Juan Pablo II en Ecuador 1985


Había dejado atrás su peregrinación por Venezuela y el mismo dia 29 de enero de 1985 Juan Pablo II llegaba al aeropuerto de la ciudad de Quito, la reliquia de la historia de América, patrimonio histórico y cultural de la humanidad.

Se encontraba en el centro geográfico del mundo. Dias antes de partir de Roma habia enviado un mensaje radiotelevisivo al pueblo y episcopado ecuatoriano anticipando su visita “cuando se conmemoraban los 450 años de la primera predicación del Evangelio ypronto a cumplirse el V Centenario del descubrimiento y evangelización de América”.

Durante los activos cuatro días de su peregrinación, concentrada geográficamente en las ciudades de Quito, Latacunga, Cuenca y Guayaquil, se reunió con el episcopado en la Catedral de Quito, que se habia vestido de gala y donde tuvo lugar el acto de consagración oficial y pública de la Nación al Corazón divino del Redentor, con los jóvenes en el estadio olimpico “Atahualpa”, con las religiosas en la Basílica del Voto Nacional, con el mundo de la cultura en la iglesia de “La Compañia”, con los trabajadores en la plaza de San Francisco, con los indígenas en el aeropuerto de Latacunga y visitaria el Guasmo de Guayaquil. Presidiría la ceremonia de beatificación de la madre fundadora de las religiosas marianitas, Beata Mercedes de Jesús Molina y celebraría la Santa Misa en el 450 aniversario de la evangelizacion de Ecuador al dia siguiente de su llegada, y el 31 la Santa Misa en el parque Miraflores.

En su discurso a la llegada al aeropuerto de Quito expresó su alegria en pisar suelo ecuatoriano y puso en “las manos de la Virgen Santísima, Nuestra Madre, las intenciones de mí viaje apostólico, mientras ya desde ahora, a todos los ecuatorianos, del campo y de la ciudad, de la sierra, de la selva y de la costa, del Carchi a Macará, de las Islas Galápagos, imparto de corazón mi afectuosa Bendición Apostólica”