Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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jueves, 9 de abril de 2026

Karol Wojtyla - Universidad Católica de Lublin

 


En septiembre de 1954 durante una caminata por las montañas al sur de Cracovia Stefan Swiecawski “urgió” a Wojtyla a unirse a la Facultad de Filosofía de la Universidad Católica de Lublin (KUL) (ahora Universidad Católica de Lublin Juan Pablo II). Previa autorización del arzobispo Baziak, Wojtyla comenzó a acudir a Lublin desde Cracovia.

Habia cerrado la Universidad de Cracovia y Lublin era la unica universidad católica bajo el comunismo. “Y allí, en aquella especie de oasis protegido, pudo confrontar sus reflexiones con las de un grupo de profesores, de entre los más jóvenes y con las ideas más innovadoras. Estos profesores se proponian librar la gran batalla político-filosófica con el marxismo sobre su propio terreno, el de la liberación de la persona, pero a partir de un humanismo en el que hubiera sitio para el individo, para la esencia del hombre” (Svidercoschi, Franco : Historia de Karol)

Era plena época de confrontaciones políticas; entre 1953 y 1956 fueron clausuradas las facultades de leyes, ciencias sociales y educación y los diplomados en KUL encontraban dificultades para obtener posiciones académicas en otras universidades. Todas las presiones existentes no hicieron mas que fortalecer el espíritu de profesores y alumnado y hacer de KUL una “universidad con vocación” . El “proyecto” KUL fue ideado por un cuarteto de hombres relativamente jóvenes que habían ocupado puestos de profesores (el régimen estalinista de Polonia había depuesto los antiguos profesores) : Jerzy Kalinowski (Filosofía), Stefan Swiezawski (Historia de la Filosofia), el sacerdote dominico Mieczyslaw Albert Krapiec (Metafísica) y el sacerdote Karol Wojtyla (Ética). En noviembre de 1956 Wojtyla sucedió al dominico Félix Bedniarski, que es transferido al Angelicum de Roma y el 1ro de diciembre de 1956 es nombrado Director de la cátedra que ocuparía durante 22 años hasta su traslado definitivo a Roma como Sumo Pontífice. (Weigel, George Testigo de Esperanza)



En la introducción a Mi visión del hombre (Trilogía inédita I) publicada por Ediciones Palabra, Madrid, Maria Pilar Ferrer al hablar de la producción filosófica de Karol Wojtyla la divide en tres periodos:

a) aproximadamente desde inicios de los años cincuenta hasta 1979, centrado fundamentalmente en estudios de ética filosófica y sobre el amor humano. Cita entre las publicaciones que se destacan en la primera fase de ese periodo: los cursos impartidos en la KUL (1954-1958), las separatas de Abecedario ético (publicadas por Tygodnik Powszechnyentre los años 56-58: su tesis sobre la ética de Scheler y Amor y responsabilidad.

b) El segundo periodo definido fundamentalmente por Persona y Acto (1969) “una apuesta sobre el hombre, sobre la posibilidad y sobre las condiciones de afirmación de un humanismo no utópico y solidamente anclado en la realidad y en la experiencia”

c) En la tercera fase de la producción filosófica –dice Pilar Ferrer – “se abre con la ultima sección de Persona y Acto, que lleva el titulo de Participación y se extiende a todos los escritos posteriores” Y prosigue “en esta tercera fase ocupa un puesto singular el articulo El hombre en la esfera de la responsabilidad, un estudio sobre la concepción y sobre la metodología ética pensado como una “continuación ética de Persona y Acto”.


Juan Pablo II recordaba aquellos años de su paso por KUL en su primer viaje a Polonia en 1979 en su homilia a los universitarios en Varsovia, Y también - con cierta nostalgia - durante el mismo viaje en el discurso a los universitartios en Cracovia. Y extensamente durante su visita a la Universidad Catòlica de Lublin en 1987. Diriendose al mundo de la cultura admitia “Estas experiencias han impreso en mi conciencia y en mi entera personalidad profundas huellas para toda la vida”.


 

martes, 24 de marzo de 2026

Quo vadis Europa?

 

Reflexiones siempre - y cada dia mas - actuales :

 



“¿Cómo es la Europa de nuestros días? ¿Cuáles son sus rasgos característicos? La Europa de hoy presenta caras diferentes y bajo algunos aspectos contradictorias. Está la Europa de las grandes ilusiones y las grandes esperanzas de progreso, de libertad y democracia, de bienestar, de solidaridad y de paz. En una palabra, la Europa soñada por sus fundadores como casa común de los pueblos europeos desde el Atlántico hasta los Urales.

Y está la otra Europa, la que engendra preocupación y fuerte perplejidad[1]. Es la Europa de los nuevos muros divisorios, de democracias cada vez más frágiles, tocadas por una profunda crisis de valores y amenazadas por antiguas y nuevas ideologías, entre las que destaca la ideología del “políticamente correcto”. Basada sobre el relativismo nihilista, esta ideología genera una cultura hostil al hombre desde diversos puntos de vista, especialmente en el ámbito del respeto de la dignidad de la persona humana, del derecho a la vida, de la institución familiar, de la libertad educativa. Es la Europa opulenta que está perdiendo su alma; el continente de la “apostasía silenciosa” de una humanidad harta que vive como si Dios no existiese[2] , y en el que la secularización asume forma institucional, convertida en un neopaganismo combatiente con dogmas propios y misioneros aguerridos. La cultura dominante de nuestro tiempo ha infiltrado en las mismas instituciones europeas un fuerte prejuicio anticristiano. Lo reconocen incluso observadores que se autodefinen “laicos”, uno de los cuales escribe al respecto: «El prejuicio anticristiano es el pórtico de la secularización ya profusamente consumada en Europa. En el espacio público de la Europa secularizada, los cristianos pueden ser tolerados sólo si son “transigentes” con las ideologías dominantes»[3]. Tenemos aquí la Europa del pluralismo sin límites y sin brújula, que renegando sus raíces cristianas pierde cada vez más su identidad.


Entonces: ¿Adónde vas Europa? Quo vadis Europa? Esta pregunta se la ponen hoy , con profunda inquietud, muchos ciudadanos europeos. Nos la ponemos también nosotros al final de este Congreso. Y la ponemos aquí, en España, de dónde en el ya lejano 1982 partió aquel grito profético de Juan Pablo II:


«Yo, Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia universal, te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: Vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces. Revive aquellos valores auténticos que hicieron gloriosa tu historia y benéfica tu presencia en los demás continentes. Reconstruye tu unidad espiritual, en un clima de pleno respeto a las otras religiones y a las genuinas libertades. Da al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. No te enorgullezcas por tus conquistas hasta olvidar sus posibles consecuencias negativas. No te deprimas por la pérdida cuantitativa de tu grandeza en el mundo o por las crisis sociales y culturales que te afectan ahora. Tú puedes ser todavía faro de civilización y estímulo de progreso para el mundo. Los demás continentes te miran y esperan también de ti la misma respuesta que Santiago dio a Cristo: «lo puedo».

()

Si Europa abre nuevamente las puertas a Cristo y no tiene miedo de abrir a su poder salvífico los confines de los estados, los sistemas económicos y políticos, los vastos campos de la cultura, de la civilización y del desarrollo (Cfr. Homilía en el inicio de pontificado, su futuro no estará dominado por la incertidumbre y el temor, antes bien se abrirá a un nuevo período de vida, tanto interior como exterior, benéfico y determinante para el mundo, amenazado constantemente por las nubes de la guerra y por un posible ciclón de holocausto atómico.

()

Jesucristo, el Señor de la historia, tiene abierto el futuro a las decisiones generosas y libres de todos aquellos que, acogiendo la gracia de las buenas inspiraciones, se comprometen a una acción decidida por la justicia y la caridad, en el marco del pleno respeto a la verdad y la libertad.»

El papa añade un consejo para el futuro europeo –que incluye tanto amonestación como advertencia–: Europa no debe enorgullecerse por «sus conquistas» –políticas, económicas y científicas–, pero tampoco deprimirse por la «pérdida cuantitativa» –así la llama– de su influencia en el mundo y/o por sus crisis sociales y culturales que la están afectando. Todavía «puede ser faro de civilización y estímulo de progreso para el mundo»

¿Y, veinte años después, concluido el proceso de cambios radicales desencadenados en Europa por el derrumbamiento de los regímenes comunistas, el Papa —gran profeta de esperanza— no se cansa de repetir: «Europa, que estás comenzando el tercer milenio, “vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces [...] ¡No temas! El Evangelio no está contra ti, sino a tu favor [...]. ¡Ten confianza! En el Evangelio, que es Jesús, encontrarás la esperanza firme y duradera a la que aspiras [...]. ¡Ten seguridad! ¡El Evangelio de la esperanza no defrauda!»[5]. Nace de aquí el motivo que tanto preocupa al Papa y a toda la Iglesia por la omisión de esa referencia a las raíces cristianas en el Tratado constitucional europeo, firmado en Roma el 29 de octubre pasado, porque: «¡Una sociedad que olvida su pasado está expuesta al riesgo de no ser capaz de afrontar su presente y, peor aún, de llegar a ser víctima de su futuro!»[6].

Fuentes: Acto Europeo en Santiago de Compostela, discurso del Papa Juan Pablo II 9 de noviembrede 1982

Y también

Mons. Stanislaw Rylko "El laicado europeo, situación y perspectivas” en el Congreso de Apostolado seglar testigos de la esperanza (12-14 de noviembre de 2004) en Madrid

 

 

 

 

 

 

martes, 17 de mayo de 2022

Juan Pablo II recordaba su primer viaje a Eslovenia

 


El Santo Padre Juan Pablo II dedicó su Audiencia General del Miércoles 22 de mayo de 1996 enteramente a la visita realizada a Eslovenia unos días antes: 17-19 de mayo de 1996.

 una “visita muy esperada, la primera en la historia de Eslovenia”. Después de expresar su gratitud a todas las autoridades que habían hecho posible esta visita Juan Pablo II recordaba el “tañido ininterrumpido de las campanas de todo el país que puso de relieve el significado singular de este acontecimiento para la historia de la nación entera: una nación, encrucijada entre la martirizada región balcánica y el resto de Europa, a la que he querido animar en el camino de la plena libertad y de la paz” para luego comentar brevemente la historia del cristianismo del pueblo esloveno que “cuenta ya con 1.250 años. Su actual configuración de Estado se remonta a hace cinco años. Después de un período de formación estatal propia, Karantania, los eslovenos formaban parte de otras entidades estatales y en particular de la monarquía de los Habsburgo de Austria-Hungría. Al término de la primera guerra mundial se constituyó el Estado de los Eslavos del sur. Los eslovenos entraron en él, juntamente con los croatas, los serbios, los montenegrinos y Bosnia-Herzegovina, entre otros. También ellos experimentaron los sufrimientos de la segunda guerra mundial y, después del conflicto, quedaron incluidos junto con los demás pueblos en la Federación Yugoslava, sometidos al poder del sistema comunista. Sólo en la década de 1990 se rompió ese vínculo federativo, pero al precio de una guerra civil, que ha causado numerosas víctimas, aunque afortunadamente en tierra eslovena duró menos que en otros lugares.

Estos son los acontecimientos políticos más recientes, pero la historia del pueblo esloveno, surgido en los territorios que antes pertenecían al Imperio romano, es mucho más larga. Gracias al cristianismo, Eslovenia se forjó en su típica identidad cultural como, por lo demás, aconteció con numerosas naciones de Europa y del mundo. La Iglesia en Eslovenia recuerda aún los nombres de los que le llevaron la fe desde los centros vecinos de Salzburgo, Aquilea y Panonia: son los santos obispos Virgilio, Modesto, Paulino, y los santos Cirilo y Metodio. Se puede muy bien decir que el desarrollo de la cultura eslovena ha mantenido un estrecho vínculo con el cristianismo, comenzando precisamente por la lengua presente en documentos escritos del siglo X, que incluyen textos catequéticos y homiléticos. El cristianismo llegó a Eslovenia desde Roma y en la cultura eslovena los elementos occidentales prevalecen sobre los orientales. Lo subrayan los fuertes vínculos existentes, ya desde el inicio del proceso de formación de la vida eclesial y cultural, con los citados centros de Aquilea y Salzburgo. En el transcurso de mi visita destaqué todo esto, especialmente durante el encuentro con el mundo de la cultura y de la ciencia, en Maribor. La cultura eslovena es antigua, y tanto en el campo de las ciencias como en el de las tradiciones populares reviste un carácter occidental. Este carácter se manifestó claramente en las celebraciones litúrgicas; y cobró gran relieve en el inolvidable encuentro con la juventud, en Postojna. Los jóvenes, herederos de esta cultura, están llamados a transmitirla a las generaciones del tercer milenio.

Con respecto a la estructura eclesial el Papa comento que “el territorio de Eslovenia abarca una sede metropolitana, la de Liubliana, y dos diócesis sufragáneas: Maribor y Koper o Capodistria. La Conferencia episcopal cuenta actualmente con siete obispos. Es metropolita de Liubliana el arzobispo Alojzij Sustar, a quien una vez más saludo con afecto, al igual que a los demás prelados, a los presbíteros y a todos sus colaboradores. Los sacerdotes, los religiosos, las religiosas y los seminaristas eslovenos viven aún con el recuerdo y bajo el influjo espiritual del gran obispo de Maribor Antón Martín Slomsek que, en el siglo XIX, marcó profundamente no sólo la vida de la Iglesia y la evangelización, sino toda la cultura eslovena. Felizmente, ya está llegando a su conclusión el proceso de beatificación de este gran apóstol y, recientemente, se ha confirmado la heroicidad de sus virtudes. He querido señalar su ejemplo, junto con el de otros pastores y heroicos testigos de la fe, como el siervo de Dios Lojze Gozde, a toda la comunidad cristiana de Eslovenia, comprometida en la urgente tarea de la nueva evangelización.”

A continuación expresó que “La fe el pueblo esloveno, duramente probada a lo largo de este siglo, ha permanecido firme y por ello damos gracias a Dios. Ahora se siente la necesidad de un renovado impulso misionero, para el que hace falta apoyo espiritual, atenta vigilancia y discernimiento profético de los signos de los tiempos, especialmente por parte de las personas que están llamadas a consagrar toda su vida al Evangelio. En esta perspectiva, durante la solemne celebración vespertina del viernes 17 de mayo en Liubliana, quise alentar a los presbíteros a sentir cada vez más profundamente la alegría y la responsabilidad de su misión de comunión y de servicio; a los religiosos a abrazar sin titubeos las exigencias de una existencia transfigurada según el ideal evangélico; y a todos los creyentes a vivir con generosidad el compromiso de la nueva evangelización, encomendándose a María, Auxilio de los cristianos.”

Recordó también que la visita se realizaba en periodo pascual – había comenzado el viernes después de la Ascensión y concluyó el domingo por la tarde, días que la “Iglesia recuerda a los Apóstoles reunidos en el cenáculo en oración con María, después de la Ascensión de Cristo, mientras esperan la venida del Consolador, el Espíritu de la verdad. La Iglesia entera vive así anualmente la gran novena en honor del Espíritu Santo como preparación para el día de Pentecostés. Doy gracias a Dios porque, este año, he tenido la alegría de pasar al menos algunos días de esta novena en el cenáculo de la Iglesia que está en Eslovenia.”

“Mientras conservo aún en mi mente el recuerdo de las sugestivas y a veces conmovedoras imágenes de ese hermoso país y de su pueblo” expresaba el Papa “deseo nuevamente encomendar sus esperanzas y las expectativas a María santísima, para que, por la acción del Espíritu Santo, camine con generosidad hacia el tercer milenio, convirtiéndose cada vez más en tierra de fe, de santidad y de paz.”.


jueves, 19 de agosto de 2021

El “exceso” de los viajes de Juan Pablo II

 


La objeción de la Curia sobre el exceso de los viajes, la debió sufrir por mucho tiempo Juan Pablo II. Ciertamente, esa fue intensa hasta el atentado (13 de mayo de 1981) y volvió sin piedad – después de una pausa de un año – a partir de 1982, en que reanudó los viajes. Ese fue un año record – pues tuvo que recuperar las citas a las que había faltado el año anterior a motivo del atentado – que llego a totalizar siete salidas de Italia: África en febrero, Portugal en mayo, Gran Bretaña en mayo-junio, Argentina y Ginebra en junio, San Marino en agosto, España en octubre! A la crítica sobre la cantidad, se añadirá entonces la de la oportunidad ya que entre mayo y junio Juan Pablo II visito Gran Bretaña y Argentina precisamente en las semanas del conflicto por las islas Falkland (Malvinas) y hubiese querido ir incluso al Líbano, envuelta también en guerra.

 Juan Pablo II responderá a las objeciones en un inolvidable discurso a la Curia, por la fiesta de San Pedro y San Pablo, el 28 de junio ese año,  definiendo ese su viajar como “aplicación a escala universal del carisma de Pedro” e indicando la “raíz teológica” del mismo en el hecho que “el servicio del Papa ha acentuado hoy sus dimensiones universales”.

 En análoga circunstancia, dos años antes – el 28 de junio da 1980 – había  reconducido los viajes a la “conciencia de la misión”: «En esta óptica, el Papa viaja para anunciar el Evangelio, para confirmar a los hermanos en la fe, para consolidar la Iglesia, para encontrarse con el hombre (…) son además ocasiones de ministerio itinerante, de anuncio evangélico para llevar el Evangelio a todas las latitudes y el magisterio apostólico se dilate a todas las esferas del planeta. Son viajes de amor, de paz, de hermandad universal (…)  En estos encuentros de almas, aun en medio de la inmensidad d la masa, se reocnoce el carisma del actual ministerio de Pedro por los caminos del mundo».

 Más interesante, en el plano humano es cuanto Juan Pablo II confía – en aquel mismo periodo de mayor contraste con el ambiente curial – al escritor francés Andre Frossard para explicar el aparente exceso de viajes:  «Si Dios lo consentirá, iré a la mayor parte de  lugares a los que me inviten (..l.) Cuanto masa difícil resulta la vida de los hombres, de las familias, de las comunidades y del mundo, mas es necesario que estos tomen conciencia de la presencia del buen pastor que da la vida por sus ovejas. (…) Me parece incluso que la vida de la Iglesia post-conciliar ha cambiado esta necesidad en un imperativo, con valor de precepto y de obligación de conciencia. […]

 El exceso de los viajes es, pues, la señal luminosa de un mayor exceso de la misión, que puede ayudar a entender muchos aspectos discutidos del Pontificado. Junto al número de los viajes, la Curia ha criticado siempre el exceso de los discursos, sucesivamente el exceso de las beatificaciones y canonizaciones, en fin el exceso de los sínodos…  Han sido incluso vistas como excesivas las intervenciones a favor de Polonia y en ocasión de las dos guerras en Iraq, a favor de la defensa de la vida, el mea culpa histórico y la cantidad de las celebraciones jubilares.

Como es fácil ver, se trata siempre de excesos reconducibles al ansia misionera,. Signo esencial del Pontificado: los discursos han sido dictados por la misma intención de llegar a todos, los sínodos sirven para movilizar a las comunidades católicas continentales en vista de la misión, las beatificaciones son destinadas a ofrecer modelos para la animación de las comunidades, los mea culpa tenían la tarea de allanar el campo de la misión a las gentes por las incomprensiones acumuladas a lo largo de los siglos.

 De Luigi Accattoli, Giovanni Paolo II, la prima biografia completa. Edizioni San Paolo, s.r.l. 2006, Cinisello Balsamo (Milano)

 (publicado en Totus Tuus, Nr 6, Nov/Dic 2009)

martes, 9 de junio de 2015

Haced un mundo explícitamente más divino

Aunque la visita del Papa Juan Pablo II a la Republica Dominicana durase tan solo 22 horas los dominicanos se sintieron sumamente orgullosos al transmitir su recibimiento vía satélite en lo que fuera la primera transmisión de este tipo en la nación y la ceremonia pudiera ser vista por unos 500 millones de personas.
El 25 de enero de 1979 desde la Catedral de Santo Domingo el Papa saludo a todos los fieles y pidió un momento de oración por intercesión de Nuestra Señora de Altagracia.

En la homilía de la Misa celebrada más tarde en la Plaza de la Independencia invitó a los “ cristianos a comprometerse en la construcción de un mundo más justo, humano y habitable, que no se cierra en sí mismo, sino que se abre a Dios.
Hacer ese mundo más justo significa, entre otras cosas, - decía - esforzarse porque no haya niños sin nutrición suficiente, sin educación, sin instrucción; que no haya jóvenes sin la preparación conveniente; que no haya campesinos sin tierra para vivir y desenvolverse dignamente; que no haya trabajadores maltratados ni disminuidos en sus derechos; que no haya sistemas que permitan la explotación del hombre por el hombre o por el Estado; que no haya corrupción; que no haya a quien le sobra mucho, mientras a otros inculpablemente les falte todo; que no haya tanta familia mal constituida, rota, desunida, insuficientemente atendida; que no haya injusticia y desigualdad en el impartir la justicia; que no haya nadie sin amparo de la ley y que la ley ampare a todos por igual; que no prevalezca la fuerza sobre la verdad y el derecho, sino la verdad y el derecho sobre la fuerza; y que no prevalezca jamás lo económico ni lo político sobre lo humano.

Y agregaba : “Pero no os contentéis con ese mundo más humano. Haced un mundo explícitamente más divino, más según Dios, regido por la fe y en el que ésta inspire el progreso moral, religioso y social del hombre. No perdáis de vista la orientación vertical de la evangelización. Ella tiene fuerza para liberar al hombre, porque es la revelación del amor. El amor del Padre por los hombres, por todos y cada uno de los hombres, amor revelado en Jesucristo.“Porque tanto amó Dios al mundo, que le dio su unigénito Hijo, para que todo el que crea en El no perezca, sino que tenga la vida eterna” (Jn 3, 16).”

Republica Dominicana puerta de entrada a “este pedazo de tierra americana”


A las 13.45 del 25 de enero de 1979 el Papa Juan Pablo II besa por primera vez estas tierras y lo hacia en la Republica Dominicana, su puerta de entrada a “este pedazo de tierra americana”, con ocasión de la Visita pastoral a este país, México y Bahamas.

Transcribo un trozo del discurso que el Papa Juan Pablo II ofreciera durante la ceremonia de bienvenida al Presidente de la República Dominicana a su llegada :

“Me trae a estas tierras un acontecimiento de grandísima importancia eclesial. Llego a un continente donde la Iglesia ha ido dejando huellas profundas, que penetran muy adentro en la historia y carácter de cada pueblo. Vengo a esta porción viva eclesial, la más numerosa, parte vital para el futuro de la Iglesia católica, que entre hermosas realizaciones no exentas de sombras, entre dificultades y sacrificios, da testimonio de Cristo y quiere hoy responder al reto del momento actual, proponiendo una luz de esperanza, para el aquí y para el más allá, a través de su obra de anuncio de la Buena Nueva, que se concreta en el Cristo Salvador, Hijo de Dios y Hermano mayor de los hombres.
[…]
Y puesto que la visita del Papa quiere ser una empresa de evangelización, he deseado llegar aquí siguiendo la ruta que, al momento del descubrimiento del continente, trazaron los primeros evangelizadores. Aquellos religiosos que vinieron a anunciar a Cristo Salvador, a defender la dignidad de los indígenas, a proclamar sus derechos inviolables, a favorecer su promoción integral, a enseñar la hermandad como hombres y como hijos del mismo Señor y Padre, Dios.”

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domingo, 12 de octubre de 2014

Sois los jóvenes del continente de la esperanza – Juan Pablo II a los jóvenes dominicanos


El Papa Juan Pablo II había convocado la IVConferencia General del Episcopado Latinoamericano para que su inauguración tuvieralugar el 12 de octubre,  día que se cumplían 500 años de la “implantación de la cruz de Cristo en el Nuevo Mundo.”  El tema de este nuevo encuentro era «Nueva Evangelización, Promoción humana, Cultura cristiana», que engloba las grandes cuestiones que, de cara al futuro, debe afrontar la Iglesia ante las nuevas situaciones que emergen en Latinoamérica y en el mundo.  



“¡Jóvenes dominicanos!, pido a Nuestra Señora de la Altagracia que os fortalezca en la fe, que os conduzca a Jesucristo porque sólo en Él encontraréis respuesta a vuestras inquietudes y anhelos; sólo Él puede apagar la sed de vuestros corazones. La fe cristiana nos enseña que vale la pena trabajar por una sociedad más justa; que vale la pena defender al inocente, al oprimido y al pobre; que vale la pena sacrificarse para que triunfe la civilización del amor. Sois los jóvenes del continente de la esperanza. Que las dificultades que os toca vivir no sean un obstáculo al amor, a la generosidad, sino más bien un desafío a vuestra voluntad de servicio. Habéis de ser fuertes y valientes, lúcidos y perseverantes. No os dejéis seducir por el hedonismo, la evasión, la droga, la violencia y las mil razones que aparentan justificarlas. Sois los jóvenes que caminan hacia el tercer milenio cristiano y debéis prepararos para ser los hombres y mujeres del futuro, responsables y activos en las estructuras sociales, económicas, culturales, políticas y eclesiales de vuestro país para que, informadas por el espíritu de Cristo y por vuestro ingenio en conseguir soluciones originales, contribuyáis a alcanzar un desarrollo cada vez más humano y más cristiano.”

sábado, 5 de julio de 2014

Las cruces de los universitarios en Polonia 1979 y el «misterio Wojtyla»

Gian Franco Svidercoschi, amigo y admirador del Papa polaco lo recuerda así, en su libro Un Papa que no muere, la herencia de Juan Pablo II, publicado en versión española por Ediciones San Pablo(2011)

“Principios de junio de 1979. El primer regreso de Juan Pablo II a su patria. Un papa, es más, un papa polaco, entraba por primera vez en el corazón del imperio soviético. La Misa, justo después de su llegada, en la plaza de la Victoria, donde tenían lugar las grandiosas manifestaciones del régimen. Y una homilía llena de «palabras» que esa gente no oía públicamente desde hacía años. «Sin Cristo no es posible entender la historia de Polonia». Los aplausos duraron más de diez minutos, una eternidad. Y también los dirigentes comunistas los habían oído en la televisión, incrédulos, atónitos.
El día después, por la mañana temprano, tuvo lugar el encuentro con los universitarios. A esa hora Varsovia era de una belleza impresionante, fantástica. Por una parte, la iglesia de Santa Ana, una de las más activas en el apoyo a las familias de los perseguidos; y por otra parte, el sol que estaba saliendo sobre el Vístula. Todos tenían un nudo en la garganta: el Papa y los jóvenes. Y al final, como si hubiera estado preparado, aunque en absoluto fue así, los jóvenes todos juntos levantaron hacia el Papa las pequeñas cruces de madera que llevaban en la mano.
Desde entonces esa imagen se me quedó grabada en la memora, en el corazón. Cuando unos meses después tuve ocasión de hablar con Juan Pablo II y él me preguntó qué era lo que más me había impresionado de ese viaje, respondí enseguida: «¿El encuentro con los universitarios!». Me miró sorprendido: «Y no la Misa en la plaza de la Victoria? ¿El discurso de Gniezno? ¿Czestochowa? ¿Y la visita a Oswiecim, al campo de Auschwitz, o al menos a Cracovia?» Y yo cada vez respondía: «No!, los universitarios». «Pero porqué?» «Yo estaba en medio de los jóvenes, vi cómo lloraban. Vi con qué ímpetu, un ímpetu que venía de dentro, levantaron sus pequeñas cruces hacia usted». El Papa sonrió. Quizás no estaba de acuerdo, pero había entendido mi punto de vista.


Realmente del encuentro con los universitarios me quedé con la que podían ser, por así decir, sus implicaciones políticas. Ese día intuí como las nuevas generaciones polacas estaban ya completamente vacunadas del comunismo, de sus seducciones propagandísticas, y consecuentemente, que era previsible que en Polonia en algún momento ocurriría algo.
Me había quedado en la superficie. No había comprendido que la respuesta de esos jóvenes no sólo iba dirigida a un Papa hijo de su misma tierra que, volviendo allí para encontrarse con ellos, para animarlos, los habría sostenido así en sus batallas futuras por la libertad, por la democracia. Por el contrario, esa respuesta era ante todo de agradecimiento a quien, probablemente por primera vez en su vida, les había hablado d Dios, más aun, les había revelado el rostro de Dios Padre.  Un Dios misericordioso, compasivo, humilde, un Dios que está siempre dispuesto a abrir los brazos del perdón, un Dios que es portador de esperanza, de alegría. Y de la verdadera libertad.

Entonces en ese mar de las cruces de los universitarios en Varsovia, había signos de un «misterio» que descubriría veintisiete años después, en el momento de la muerte de Juan Pablo II. Porque creo que en esa increíble multitud que había llegado a la plaza de San Pedro se podía finalmente captar el significado real, profundo, del «misterio Wojtyla»: un Papa que, por su fe, por cómo había llevado a cabo su misión, por sus dotes humanas, por su carisma, fue intérprete e instrumento de la paternidad divina, y supo así mostrar al hombre de hoy el rostro de Dios, el rostro humano de Dios.”

viernes, 28 de enero de 2011

Oración de Juan Pablo II a la Divina Misericordia


VIAJE APOSTÓLICO A POLONIA
CONSAGRACIÓN DEL SANTUARIO DE LA MISERICORDIA DIVINA
De la homilía del Papa Juan Pablo II en el
Santuario de la Misericordia Divina, Cracovia, Sábado 17 de agosto de 2002

En la misericordia de Dios el mundo encontrará la paz, y el hombre, la felicidad.
¡Sed testigos de la misericordia
!

"Os encomiendo esta tarea a vosotros, amadísimos hermanos y hermanas, a la Iglesia que está en Cracovia y en Polonia, y a todos los devotos de la Misericordia divina que vengan de Polonia y del mundo entero. "

ORACION
Dios, Padre misericordioso, que has revelado tu amor en tu Hijo Jesucristo y lo has derramado sobre nosotros en el Espíritu Santo, Consolador, te encomendamos hoy el destino del mundo y de todo hombre.
Inclínate hacia nosotros, pecadores; sana nuestra debilidad; derrota todo mal; haz que todos los habitantes de la tierra experimenten tu misericordia, para que en ti, Dios uno y trino, encuentren siempre la fuente de la esperanza.
Padre eterno, por la dolorosa pasión y resurrección de tu Hijo, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Amén.

Invito visitar los posts etiquetados Divina Misericordia y Faustina Kowalska

sábado, 26 de junio de 2010

Juan Pablo II en la Argentina 1987 (10) – Tucumán


Bajo un sol abrasador (hasta el Papa bromeo sobre el calor!) una multitud (algunos medios decían 100.000) recibió al Santo Padre en el aeropuerto Internacional Benjamin Matienzo el miércoles 8 de abril de 1987. En el aeropuerto mismo fue levantado un altar presidido por una gran cruz de hierro.

“En la tarde del 8 de abril de 1987, arribó la aeronave que trasladaba al Papa Juan Pablo II proveniente de la ciudad de Córdoba. El Sumo Pontífice fue recibido con gran entusiasmo en el estacionamiento del aeropuerto, por unas 80.000 personas. La mayoría de las cuales llegaron a pie desde la ciudad de San Miguel de Tucumán. El aeropuerto se había transformado en un enorme palco sobre el que se alzaba una gran cruz de hierro. El encuentro revistió la forma de celebración de la Palabra. El arzobispo local, monseñor Horacio Bózzoli, dio la bienvenida al Papa y luego él pronunció su homilía sobre el amor de los cristianos a su Patria. Terminado el acto, la comitiva papal tomó el avión que lo trasladó a Salta, a 234 kilómetros”
asi recordaba el blog del Aeropuerto Internacional de Tucumán el pasado 8 de abril la visita de Juan Pablo II a la “cuna de la Independencia”.

En la Celebración de la Palabra, en el aeropuerto mismo, el Papa nos recordó en su homilía el valor de la libertad cristiana:
“Más allá de las iniciativas concretas que habéis de promover y que son de vuestra competencia, el Papa quiere recordaros –muy en consonancia con vuestra misma experiencia histórica las palabras del Salmista que hemos rezado, meditándolas, hace pocos momentos, y que nos llevan a poner la mirada y la esperanza en Dios:
“Si el Señor no construye la casa, / en vano se cansan los que la edifican; / si el Señor no guarda la ciudad, / en vano vigilan los centinelas” (Sal 127 [126], 1).
Argentinas y argentinos, comportaos de acuerdo con la “libertad con que nos liberó Cristo” (Ga 5, 1), que proporciona el sentido, la medida y la consistencia a cualquiera otra forma de libertad y de dignidad humanas, y amaréis así a vuestra patria y la serviréis con generosa entrega.
6. La libertad que nos ha dado Cristo, nos libra, como nos enseña San Pablo, de la esclavitud de los “elementos del mundo” (Ibíd., 4, 3); es decir, de la errónea elección del hombre que le lleva a servir y hacerse esclavo de “los que por naturaleza no son dioses”: (Ibíd., 4, 8) el egoísmo, la envidia, la sensualidad, la injusticia y el pecado en cualquiera de sus manifestaciones.
La libertad cristiana nos lleva a honrar a Dios Padre siguiendo el ejemplo de Cristo, el Hijo unigénito, que siendo “igual a Dios”, se hizo “semejante a los hombres; y en su condición de hombre, se humilló a Sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Flp 2, 6-8). El Salvador nos redimió obedeciendo al Padre por amor, y “fue escuchado por su piedad” (Hb 5, 7), Jesús llevó a cabo el designio salvífico del Padre movido por el Espíritu Santo. Y ese mismo Espíritu, que envió Dios a nuestros corazones, clama “Abba!” (cf. Ga 4, 6). Esta palabra “Abba” era el nombre familiar con el que un niño se dirigía a su padre en lengua hebrea; una palabra fonéticamente muy parecida a la que vosotros soléis emplear, y con la que incluso os dirigís a Dios Padre, llamándole Tata Dios, con tanta veneración y confianza.”
Terminada la Santa Misa el avión del Papa partió hacia Salta - el tercer aeropuerto de un día caluroso y agitado.

miércoles, 20 de enero de 2010

Juan Pablo II en la Argentina 1987 (9) Cordoba

En la siguiente etapa de su visita apostólica el Santo Padre Juan Pablo I llegaba a Córdoba, la docta, al anochecer del 7 de abril de 1987. Al día siguiente por la mañana comenzó su jornada bien temprano (a las 8.00) en la Catedral de Córdoba, donde lo esperaban unos 300 enfermos e inválidos, que representaban a todos los enfermos del país. El Papa luego de adorar al Santísimo dirigió una alocución a los enfermos y les animó a dirigirse a Jesús “Volved pues a El vuestros ojos, con la segura esperanza de que os aliviará, de que en El encontraréis consuelo. No dudéis en hablarle de vuestro sufrimiento, tal vez también de vuestra soledad; presentadle todo ese conjunto de pequeñas y. a menudo, grandes cruces de cada día, y así –aunque tantas veces parezcan insoportables– no os pesarán, pues será Jesús mismo quien las llevará por vosotros”.
Mas tarde desde la catedral se dirigió en papamóvil al Área Material Córdoba, donde presidió una Misa solemne para las Familias, concelebrada por unos 200 sacerdotes y obispos. En su homilía tratò el tema de la familia.
El Pais” encabezaba la noticia acerca de esta parte de la visita con el ttulo “ Juan Pablo II pronuncia en Argentina la condena del divorcio màs dura de su pontificado”.

Fue una homilia energica, clara. Era tiempo de Cuaresma, cercano a la Semana Santa y a la Pascua y en la primera parte hablo del amor divino, del amor que procede de Dios, para luego dirigirse a las familias, refiriendose a la alianza del matrimonio “sacramento grande referido a Cristo y a la Iglesia” al pacto conyugal, amor fiel, honesto, hasta la muerte.... un gran deber y un gran compromiso”. El Papa defendió el matrimonio y la vida, citando la Encíclica de Pablo VI (Humanae vitae, 8), . su Exhortación apostólica Familiares Consortio y la Constitución pastoral Gaudium et spes de Pablo VI: sobre la Iglesia en el mundo actual
.

Alertó contra "los signos de preocupante degradación, respecto a algunos valores fundamentales del matrimonio y de la familia", propuso a la Sagrada Familia como modelo y animò a los matrimonios argentinos : “¡El futuro de la humanidad se fragua en la familia!” (Familiaris Consortio, 86). El Papa ha venido para pediros, en nombre de Dios, un empeño particular: que toméis con sumo interés la realidad del matrimonio y de la familia en este tiempo de prueba y de gracia; porque “el matrimonio no es efecto de la casualidad o producto de la evolución de fuerzas naturales inconscientes; es una sabia institución del Creador para realizar en la humanidad su designio de amor” Una homilía que merece ser leída completa
A las 15.40 partia hacia Tucumàn.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Juan Pablo II en la Argentina 1987 (8) Mendoza - La paz

La paz
“Para conseguir la verdadera paz, la paz de Cristo, es preciso que El habite en nuestro interior, que hagan morada en nuestra alma el Padre y el Hijo en la unidad del Espiritu Santo. “ La paz sobre la tierra, nacida del amor al prójimo, es imagen y efecto de la paz de Cristo, que procede del Padre..., el cual ha reconciliado con Dios a todos los hombres por la cruz, y. reconstituyendo en un solo pueblo y en un solo cuerpo la unidad del género humano, ha dado muerte al odio en su propia carne y. después del triunfo de su resurrección, ha infundido su Espíritu de amor en el corazón de los hombres” (Gaudium et spes, 78).
La paz, por consiguiente, es don de la Santísima Trinidad. Y para que Dios nos la otorgue, para gozar de su vida y de su paz, nos exige amarlo, guardar su palabra, que seamos fieles a sus mandamientos y enseñanzas (cf Jn 14, 23-24).
[…]
Más, la actitud del cristiano ante las realidades que atentan a la paz, no debe agotarse en la mera crítica o en la rebeldía estéril; la promoción de la paz no ha de limitarse a deplorar los efectos negativos de las situaciones de crisis, de conflictos y de injusticias, sino que debe ser también propuesta de vías de solución, factor de proyección de nuevas metas e ideales para la sociedad, fermento activo en la construcción de un mundo más humano y cristiano.”

viernes, 25 de septiembre de 2009

Juan Pablo II en la Argentina 1987 (7) Mendoza


Terminada la ceremonia en Viedma la comitiva papal volvió a tomar el avión para dirigirse al aeropuerto El Plumerillo, de Mendoza, a los pies del Cristo Redentor, en ese viaje pastoral que Juan Pablo II nos diría era una “acción de gracias al Príncipe de la paz (cf. Is 9, 6)” que os protegió contra la fuerza destructora de las armas, y os iluminó para seguir el camino de la negociación y del diálogo”,
Con gran alegria llegaba a “esta región cuyana, a los pies del Cristo Redentor, y poder contemplar la belleza de vuestros paisajes,” resaltaba sin embargo el significado de aquel símbolo de paz entre argentinos y chilenos que es el “El monumento a Cristo Redentor, inaugurado hace más de ochenta años – (inaugurado el 13 de marzo de 1904) , enclavado en lo alto de la Cordillera, desde donde vigila y despliega su providencia protectora sobre ambos pueblos hermanos. Ha sido El, tenedlo por seguro, quien ha velado siempre, y de modo particular en estos últimos tiempos, para que se cumpla la hermosa leyenda allí estampada: “Se desplomarán primero estas montañas antes que argentinos y chilenos rompan la paz jurada a los pies del Cristo Redentor”.

En Mendoza en esa maratónica velada del martes 7 de abril de 1987 “con sabor a vendimia” “El único Papa que alguna vez pisó Mendoza aterrizó a las 16.45. Al bajar del avion lo esperaban Cándido Rubiolo, arzobispo de Mendoza, y sus pares de San Rafael, San Juan y San Luis; los gobernadores del Cuyo; autoridades legislativas, judiciales y militares, y miles de fieles y fue recibido por el canto de una masa de cantantes de varios coros ensamblados por Felipe Vallesi, que interpretaron «Tú eres Pedro» una canción de cuna polaca y Virgen de la Carrodilla.
Cerca de las 17 en esa visita fugaz que duraría tan solo tres horas pero que se transformo en una jornada histórica por el simple hecho de su presencia, Juan Pablo II transitaba en el célebre Papamóvil por el Acceso Norte rumbo al Predio de la Virgen. Ya en el palco que se levantó en el cruce de los accesos, su Santidad recibió aplausos y voces “Juan Pablo Segundo, te quiere todo el mundo!” y “¡Viva el Papa!” acompañados por lágrimas de emoción y el agitar de pañuelos celestes y blancos y amarillos.
En la homilía centrada en un accion de gracias el Santo Padre nos decia: “Cuántos conflictos y sufrimientos evitados! Por ello, elevamos una vez más, nuestra acción de gracias al Padre de las misericordias por la ayuda dispensada y al mismo tiempo recordamos a las personas que han colaborado eficazmente para llegar al feliz resultado de la Mediación, entre las que no puedo olvidar la egregia figura del cardenal Antonio Samorè y su abnegada labor en esta misión de paz”.

“Su camino de vuelta al Aeropuerto estuvo nuevamente acompañado por miles de personas que, lo despidieron con el mismo júbilo y fervor que le habían demostrado al momento de la histórica, inolvidable bienvenida”

La visita del Papa en 1987 hizo fecundar la semilla plantada decía el informe del Arzobispado.y en los años siguientes se trabajo intensamente por concretar la Opción Pastoral Diocesana:
“Juntos formemos comunidades vivas, misioneras y solidarias para una Iglesia Viva, Misionera y Solidaria”.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Juan Pablo II en la Argentina 1987 (6) Viedma - Evangelizar


Juan Pablo II en la Argentina 1987 (6) Viedma
Evangelizar

“La evangelización no sería auténtica si no siguiera las huellas de Cristo, que fue enviado a evangelizar a los pobres. Debéis hacer propia la compasión de Jesús por el hombre y la mujer necesitados. El auténtico discípulo de Cristo se siente siempre solidario con el hermano que sufre, trata de aliviar sus penas –en la medida de sus posibilidades, pero con generosidad–; lucha para que sea respetada en todo instante la dignidad de la persona humana, desde el momento de la concepción hasta la muerte. No olvida nunca que la “misión evangelizadora tiene como parte indispensable la acción por la justicia y las tareas de promoción del hombre” (Discurso a la III Conferencia general del Episcopado latinoamericano, III, n. 2, Puebla, 28 de enero de 1979).
Sin embargo, el verdadero celo evangelizador se compadece sobre todo de la situación de necesidad espiritual – a veces extrema – en la que se debaten tantos hombres y mujeres. Pensad en cuantos todavía no conocen a Cristo, o bien tienen una imagen deformada de El, o han abandonado su seguimiento, buscando el propio bienestar en los atractivos de la sociedad secularizada o a través del odioso enfrentamiento de las luchas ideológicas.

Ante esa pobreza del espíritu, el cristiano no puede permanecer pasivo: ha de orar, dar testimonio de su fe en todo momento, y hablar de Cristo, su gran amor, con valentía y caridad.

Y debe procurar que esos hermanos se acerquen o retornen al Señor y a su Cuerpo místico, que es la Iglesia, mediante una profunda y gozosa conversión de sus vidas, que dé sentido y valor de eternidad a todo su caminar terreno.
La primacía de esta atención a las formas espirituales de la pobreza humana, impedirá que el amor preferencial de Cristo por los pobres – del que participa la Iglesia – sea interpretado con categorías meramente socio-económicas, y alejará todo peligro de injusta discriminación en la acción pastoral”.
(De la homilía del Santo Padre Juan Pablo II en el Aeropuerto Gobernador Castello, Martes Martes 7 de abril de 1987)

domingo, 20 de septiembre de 2009

Juan Pablo II en la Argentina 1987 (5) Viedma


El mismo martes 7 de abril de 1987 el próximo destino del viaje apostólico de Juan Pablo II a la Argentina fue la ciudad de Viedma. El Santo Padre fue recibido y saludado por el Obispo de Viedma monseñor Hesayne y numerosos fieles de Viedma y venidos de diferentes lugares de la Patagonia, con una nutrida representación de la población mapuche.
En el mismo Aeropuerto Gobernador Castello tuvo lugar la Celebración de la Palabra. En su homilía el Santo Padre recordaba el “V centenario de la Evangelización de América Latina y la obra heroica de los primeros misioneros en Patagonia” con expresiones de reconocimiento y agradecimiento para todos quienes “sois los continuadores de una magnífica tradición evangelizadora y misionera, que desde hace poco más de un siglo, se ha ido desarrollando admirablemente en estas tierras, gracias al constante celo apostólico de los salesianos, unido al de las Hijas de María Auxiliadora. La implantación de la Iglesia en Patagonia está ligada a la actividad incansable y a la abnegación de aquellos misioneros, hombres y mujeres, que dejaron su patria para venir a predicar el Evangelio y dar vida a numerosas obras de educación, de asistencia social, de promoción humana y cristiana”. Recordaba especialmente a monseñor Juan Cagliero, primer vicario apostólico de la Patagonia Septentrional, y a monseñor José Fagnano, primer prefecto apostólico de la Patagonia Meridional, la Tierra del Fuego y las Islas Malvinas. “Viedma - decia - fue uno de los centros desde donde se impulsó aquella primera acción misionera”
Al finalizar dirigió un emocionante saludo a "los hermanos mapuches" en su propia lengua:
"Poyén pu mapúche peñi ka pu déya: marimári, pu wen! Ayüwnkéchi tykúlpanién, déuma rupái kiñe patáka trípántü, féichi ñi llegmúm támyn wéche peñi, Ceferino Namúnkura. Inchetáñi mlen fau fachántü, tfáchi nütrám ayüafún ñi nieál eiwyn mu: féichi Pápa, rumél mleái aiwyn ñi ináu méu; Peumanén, inchíñ táiñ Wénu-Cháu, pile támyn rumél kümélkaleál, mynél pu pyñéñ. Kúmé feleáimn, pu wén!"
("Estimados hermanos y hermanas: Hola amigos. Con alegría recuerdo que ya han pasado cien años del nacimiento de vuestro joven hermano Ceferino Namuncura. Mi presencia hoy aquí quisiera que tuviera este sentido para vosotros: el Papa estará siempre a vuestro lado; ojalá nuestro Padre del cielo os conceda un permanente bienestar, en particular a vuestros niños. Felicidades, amigos").
“Ahora yo también soy mapuche”.dijo el Papa al ponerse el poncho obsequiado.
Invito visitar este enlace con fragmentos de homilías en audio incluido el saludo en la lengua mapuche

sábado, 19 de septiembre de 2009

10 años de la beatificación del Obispo Slomšek y la 2da visita de Juan Pablo II a Eslovenia

En el marco de los festejos del año de Slomsek, el 4 de este mes de septiembre se celebraban los 150 años de su llegada a Maribor. Hoy la Iglesia eslovena esta de fiesta otra vez. De gran fiesta, aunque la celebración principal se llevara a cabo el sábado 26 de septiembre.
Hoy conmemoramos el 10 aniversario de la beatificación del Obispo Slomšek por parte del Siervo de Dios Juan Pablo II que para la ocasión visitaba Eslovenia por segunda vez.
Y si pude relatar aquella visita de una manera un poco especial y quizás algo subjetiva fue porque estuve allí presenciando la ceremonia en un lugar verdaderamente privilegiado. Todavía no lo puede creer pero hay momentos inexplicables en la vida. Hoy les cuento brevemente aquella historia que fue quizás una tenue chispa que dio inicio a un lento, silencioso comienzo de mis pasos siguiendo las huellas de Juan Pablo II:.

Si soy honesta conmigo misma ni siquiera recuerdo si mi viaje estaba planeado para estar presente en la beatificación.
Cuando estuve allí, por supuesto ya era un hecho. Con mi amiga que vive en Eslovenia cumplimos con todos los preparativos de reservas en su parroquia de Ljubljana, retiramos los ticket y entradas correspondientes, con banderines y hasta una pequeña banqueta de papel corrugado.
El domingo 19 de septiembre cuando partimos hacia la Plaza del Congreso (Kongresnik trg) donde estaban estacionados los autobuses, aun estaba oscuro, llovía y el pronóstico era malo pero se fuè amortiguado por el clima de alegría de los peregrinos.
En el ómnibus se rezo y canto mucho y hubo tiempo para intercambiar amenas charlas.
Ya no llovía cuando llegamos a Maribor, pero el cielo continuaba amenazante y por momentos peligroso.
Bajamos de los buses y en una interminable y gruesa fila integrábamos uno de los flancos que de diferentes puntos se iba acercando al predio del inolvidable encuentro en los prados de Betnava.
Dos tercios de la calle estaba destinada para peregrinos a pie y el otro pedazo para los autos de privilegio que podían llegar hasta muy cerca del lugar mismo (autoridades eclesiasticas, civiles e invitados especiales).
De repente se detiene un auto y nos llaman, con nuestros nombres. Pero era tal la sorpresa que no podiamos creer que fuesemos nosotras. ·Vamos rápido suban. Estamos sin los chicos, uno canta en el coro, otro esta entre los voluntarios…”Y subimos sin cobrar conciencia lo que nos esperaba: tercera fila de invitados especiales (en la primera Presidente, Primer Ministro, etc) Todavía me emociono cuando lo recuerdo y vuelvo a presenciarlo….
Un día que ha quedado grabado en mi profundamente en imágenes y en vivencias.
Es casi imposible explicarlo. Guardo la publicación de esa visita como un preciado tesoro.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Juan Pablo II en la Argentina 1987 (4) Bahia Blanca)


Mientras “los medios de comunicación reflejaban su arrolladora presencia” (“La Naciòn”) el Papa Juan Pablo II iniciaba el 2do día de su viaje apostólico a la Argentina, trasladándose el martes 7 de abril de 1987 a la ciudad de Bahía Blanca, en el sur de la provincia de Buenos Aires, donde fue declarado oficialmente “ “huésped ilustrísimo” y el Intendente Municipal Dr. Juan Carlos Cabirón. le entregaba las llaves de la ciudad.
Allí fue recibido por unas 130.000 personas con el canto «Gracias, Juan Pablo», compuesto con motivo de esta visita por el músico local Walter Giménez.
La Homilía en la Eucaristía celebrada se basó en «la evangelización del mundo rural».
“Ojalá que todas vuestras tareas, se conviertan por medio de Cristo en “hostias vivas”, en trabajo redentor y santificador. De esta manera, daréis una mano también vosotros, los hombres del campo, a consolidar las bases de un auténtico humanismo cristiano y de una liberadora teología del trabajo”
decìa su Mensaje y advertìa: .
“no os dejéis fascinar por esa efigie moderna de la avaricia que es el consumismo, el cual os llevaría a perder vuestras sanas costumbres humanas y familiares, y esa hermosa virtud de los hombres del campo que es la solidaridad”
El Papa llamò a
“cultivar la vida espiritual” y “Con la mirada puesta en Dios… santificaros sin apartaros de vuestras ocupaciones “diarias, en el campo, en la familia, en el trato de amistad, en las diversiones, en el descanso”
“ a superar de una vez para siempre las condiciones de inferioridad que sufren ciertos sectores del mundo rural, lo cual les lleva a la convicción de sentirse socialmente marginados”.”
No se olvido de la juventud rural, del futuro del campo y las condiciones de vida:
“Urge, sobretodo, formar de un modo pleno a la juventud rural, con una adecuada preparación en el terreno profesional, humano y cristiano para que se pueda dar una válida respuesta a las exigencias de la moderna sociedad argentina.. Recoged el desafío propio de nuestro tiempo, para organizar en el agro una asistencia técnica y cultural que sea eficaz: que la profesionalidad del agricultor le devuelva su amor a la tierra; que pueda disfrutar de una auténtica tutela legal, él y su familia, en caso de enfermedad, vejez o cesantía; que los salarios se rijan por la dignidad del hombre que trabaja y sus necesidades personales y familiares, y no por la fría y. a veces, inhumana ley del mercado. En una palabra: que las condiciones de vida rural sean auténticamente humanas y dignas de los ciudadanos de la misma patria y dignas de los hijos de Dios.
Y recordaba conceptos de su Encíclica . (Laborem Exercens.
“En el encuentro con el mundo rural en Bahía Blanca, exhorté a lograr que el trabajo, elevándose en Cristo a la categoría de redención, contribuya a consolidar las bases de un auténtico humanismo cristiano”;

jueves, 17 de septiembre de 2009

Juan Pablo II en la Argentina 1987 (3) Buenos Aires)


Voluntad de Paz

“Argentina y Chile han demostrado, en un momento difícil y complejo, que es posible encontrar una solución justa y pacífica a los conflictos internacionales, cuando existe una auténtica voluntad de paz y de mutuo entendimiento”
[,,,]
El clima de paz verdadera entre las naciones no consiste en la simple ausencia de enfrentamientos bélicos, sino en una voluntad consciente y efectiva de buscar el bien de todos los pueblos, de manera que cada Estado, al definir su política exterior, piense sobre todo en una contribución específica al bien común internacional. Por esta razón, con motivo de la Jornada mundial de la Paz del presente año, he propuesto el tema: “Desarrollo y solidaridad: dos claves para la paz”.
Los viejos egoísmos nacionales o regionales y el subdesarrollado económico o cultural, representan en verdad dos graves amenazas para la paz, estrechamente relacionadas entre sí. Ambas sólo pueden ser combatidas y superadas a la vez, de modo que el desarrollo se transforme en oferta fraternalmente solidaria (Mensaje para la Jornada mundial de la Paz 1987, n. 7).


miércoles, 16 de septiembre de 2009

Juan Pablo II en la Argentina 1987 (2) Buenos Aires)


Juan Pablo II llegaba al Aeroparque Jorge Newbery de la Capital Federal el 6 de abril por la tarde. Desde la Catedral Metropolitana dirigió un mensaje al clero y al pueblo de Dios.


“Para que cada uno de nosotros sea piedra viva resistente, hemos de apoyarnos en el cimiento sólido de la piedad –que es un amor sincero a Jesucristo–, y de la fe cristiana, de la doctrina salvífica transmitida desde los tiempos de los Apóstoles de generación en generación, que ha sustentado al Pueblo de Dios en estos veinte siglos y lo seguirá manteniendo firme hasta el fin de los tiempos.”. Esperaba “Espero muchos frutos de esta peregrinación apostólica. Frutos de renovación espiritual, de fidelidad a la Iglesia, de servicio a los hermanos”
decia y agregaba:
“Espero muchos frutos de esta peregrinación apostólica. Frutos de renovación espiritual, de fidelidad a la Iglesia, de servicio a los hermanos”
Más tarde se dirigió a la Casa de Gobierno, a 200 mts de la Catedral, donde el presidente Alfonsín, en un gesto excepcional, recibió al Papa al pie de la escalinata que da a la calle Rivadavia. Desde allí lo acompañó hasta su despacho, donde mantuvieron una conversación privada.
Luego en el Salón Blanco ante dirigentes políticos, representantes de las dos cámaras legislativas, miembros del Poder judicial y ministros y secretarios de Estado Juan Pablo II pronunció un discurso.

“Esta visita, al igual que la de hace cinco años, en sintonía con todas mis peregrinaciones apostólicas, se inscribe dentro del ministerio apostólico, esto es, del deber impuesto por el mismo Cristo a Pedro y a sus Sucesores a través de los siglos: confirmar a sus hermanos en la fe (cf Lc 22, 32) – decìa –
y agregaba
“A esta constante motivación pastoral, se añade en este viaje una circunstancia de no común relieve: vengo esta vez en tiempos de paz, con el deseo de conmemorar la feliz conclusión de la Mediación Papal entre los pueblos hermanos de Argentina y Chile en el diferendo sobre la zona austral. Ante quienes rigen los destinos del país y están dedicados de lleno a la actividad política, judicial y administrativa, quisiera hoy atestiguar que la Iglesia tiene en gran aprecio tan importante tarea El Concilio Vaticano II afirma que la política es un arte “difícil y nobilísimo” (Gaudium et spes, 75), Esta dignidad del quehacer político se pone de relieve por sí sola; basta considerar su finalidad propia, esto es, servir al hombre y a la comunidad, y promover sin cesar sus derechos y legítimas aspiraciones. Por otra parte, el fomento ininterrumpido de la moralidad pública es inseparable de las demás funciones del Estado. En efecto, sabemos muy bien que un deterioro progresivo de la moralidad pública crea peligros más o menos latentes contra los derechos y libertades del hombre, incluso contra la seguridad ciudadana; además pone en entredicho importantes valores de la educación y de la cultura común y. en definitiva, debilita los ideales que dan cohesión y sentido a la vida nacional.” El pleno restablecimiento de las instituciones democráticas constituye un momento privilegiado para que los argentinos sean cada vez más conscientes de que todos están llamados a participar responsablemente en la vida pública, cada uno desde su propio puesto. Ejerciendo sus derechos y cumpliendo sus deberes cívicos, contribuirán decisivamente al bien común del país”
Terminado el encuentro el Santo Padre, después de asomarse al emblemático balcón de la Casa Rosada para saludar a la gran cantidad de gente que se había congregado allì, se dirigió en papamóvil a la Nunciatura Apostólica, donde lo esperaba la imagen de la Virgen de Lujan, que fue traída desde su camarín en la Basílica de Lujan hasta la capilla de la Nunciatura. Desde allí lo acompañaría en su visita apostólica por la Argentina y estaría presente el domingo en el gran acto de la Avenida 9 de Julio para la Jornada Mundial de la Juventud. En 360 años de historia era la tercera vez que la imagen autentica salía de la histórica Basílica de Lujan.
En la Sede de la Nunciatura el Santo Padre celebro una reunión con el Cuerpo Diplomático.