Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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domingo, 17 de agosto de 2008

VI Jornada Mundial de la Juventud 1991 Czestochowa 6 – testimonio de José Miguel Cejas


Leí este testimonio y me pareció que seria interesante participarlo en este blog. He buscado en vano comunicarme con el autor y no lo he logrado. Tampoco encontré forma de hacerlo ni señal alguna de prohibiciones. Desde aquí mis sinceras gracias a José Miguel Cejas por compartir sus vivencias, que cito textualmente. Invito visitar su sitio.

1991. Czestochowa VI Jornada Mundial de la Juventud (10-15 de agosto 1991)

Resulta difícil condensar en pocas líneas los recuerdos de aquellos días. Fuimos más de millón y medio de jóvenes europeos a Czestochowa. Yo había estado allí en los años anteriores, todavía bajo el régimen comunista, y conocía bien la pobreza, la falta de libertad, las penalidades que había sufrido el pueblo polaco.
La visita del Papa supuso un estallido de libertad y de alegría. Los polacos podían manifestar libremente su fe, respirando por primera vez vientos democráticos tras décadas de dictaduras de uno y otro signo nazis y marxistas. En aquella ciudad profundamente mariana se produjo por primera vez el encuentro entre millares de jóvenes del Este y del Oeste.
El grupo de españoles con el que yo iba tuvimos suerte, porque -después de perdernos y volvernos a perder por las carreteras de Alemania con nuestro autobús y de llegar relativamente tarde a la ciudad-, encontramos un suelo liso y bajo techo en el desván de un colegio donde poder dormir con la mochila como almohada.
Otros -miles- durmieron aquellas noches en los jardines -estábamos en pleno agosto- en las calles, en las aceras... Nos quedamos sin poder rezar en aquella ocasión ante la Virgen de Czestochowa, porque el Santuario se había visto obligado a cerrar sus puertas.
La falta de cierta organización -el país no disponía todavía de demasiados medios- se suplió con la buena voluntad y la bondad de los polacos. como todos, yo tenía el deseo de estar con el Papa frente a la explanada del Santuario, pero nos tuvimos que quedar a casi un kilómetro, en la avenida central.
Yo había paseado por esa misma Avenida, que tenía un nombre marxista, los años anteriores, en medio de la pobreza moral y material del régimen comunista. Ese año se había quedado sin nombre y ahora se llama Avenida de Juan Pablo II.
La Avenida estaba completamente abarrotada y nos tuvimos que conformar con escuchar su homilía por los altavoces. El Papa fue saludando a los jóvenes de cada país, haciendo bromas que iban acompañadas por aplausos: aplausos corteses, joviales o estruendosos, según la nación. Los mexicanos se hacían notar por su alegría y su vitalidad, lo mismo que los españoles.
Al día siguiente, después de madrugar bastante, estábamos en la explanada, casi en primera fila, para una ceremonia tan emocionante que a todos nos pareció muy breve, aunque duró desde las nueve hasta las dos del mediodía. La música y los coros fueron magníficos, haciendo honor a la tradición musical polaca.
El Papa nos habló de la "Casa común Europea":
El Viejo Continente apuesta por vosotros, jóvenes de la Europa Oriental y Occidental, para construir esta ’casa común’ que debe aportarnos un futuro de la solidaridad y de la paz... para la prosperidad de las generaciones venideras hace falta que la nueva Europa se base en el fundamento de los valores espirituales que constituyen el núcleo más íntimo de su tradición cultural”.
Meses después, evocando aquellos días, comentó:
¡Cómo quisiera que el soplo del Espíritu Santo, que recibimos en Czestochowa, se difundiese por todas partes! En aquellos días inolvidables el santuario mariano se convirtió en el cenáculo de un nuevo Pentecostés, con las puertas abiertas hacia el tercer milenio.
Una vez más, el mundo pudo ver a la Iglesia, joven y misionera, llena de gozo y de esperanza.
Sentí una gran felicidad al ver a tantos jóvenes que, viniendo del Este y del Oeste, del Norte y del Sur, por primera vez se encontraron, unidos por el Espíritu Santo en el vínculo de la oración.
Vivimos un acontecimiento histórico, un acontecimiento que, por su gran alcance salvífico, abrió una nueva etapa en el camino de evangelización, del que los jóvenes son protagonistas.

sábado, 16 de agosto de 2008

IV Jornada Mundial de la Juventud 1991 - Czestochowa 5 - despedida y recuerdos


El 16 de agosto de 1991 el Santo Padre Juan Pablo II se despedia de los jovenes y del "santuario de Gran Esperanza" impartiendo su bendicion a todos los presentes y todos quienes de algun modo estaban unidos a ellos. Proseguiria su camino hacia Hungria, alli desde donde habian venido los custodios de Jasna Gora, los padres paulinos, hacia esa otra parte del "mundo nuevo" que estaba "naciendo a partir del viejo, con dificultad y sufrimientos, con resistencias, pero naciendo" y necesitaba de constante oracion. ”

A su regreso a Roma en el Angelus del del 25 de agosto de 1991, vigilia de la solemnidad de la Virgen de Częstochowa, el Santo Padre Juan Pablo II recordaba su peregrinación a Polonia con motivo de las VI Jornadas Mundiales de la Juventud en Chestochowa:

“ El pensamiento retorna con emoción a la inolvidable experiencia vivida a los pies de la "Virgen Negra" durante la reciente Jornada mundial de la juventud….la sugestiva "vigilia" del 14 de agosto, reflexionando sobre las palabras del "llamado" de Jasna Góra, la renovación de su entrega a la Virgen del "Monte Claro" de parte de los jóvenes….que le ofrecieron su disponibilidad para construir un mundo más justo y fraterno, renovado por el fuego del Espíritu y transformado por la fuerza del amor, y le repitieron su voluntad decidida de servir a Cristo y a su Reino…la celebración eucarística que tuvo lugar la mañana del 15 de agosto en la amplia explanada del santuario, momento culminante de una experiencia eclesial sumamente rica e intensa.”
Y agregaba “La VI Jornada mundial de la juventud ha constituido indudablemente una etapa privilegiada en el camino de la nueva evangelización… con gran número de jóvenes representantes de los países de Europa centrooriental, que pudieron compartir así con sus compañeros de otras partes del mundo expectativas, interrogantes, fracasos y esperanzas…..los jóvenes comprobaron que la Iglesia es joven, porque está constantemente vivificada por el Espíritu Santo, que renueva en los creyentes la conciencia de ser hijos auténticos del Padre celestial… fue la fiesta de la juventud de la Iglesia, que se apresta a cruzar el umbral del tercer milenio cristiano enarbolando la antorcha luminosa del Evangelio y el Pan sacrosanto de la vida que no muere”.

Acto de Consagracion de los jovenes a la Virgen Maria - VI Jornada Mundial de la Juventud 1991 - Czestochowa 4


Acto de Consagración de todos los jóvenes del mundo
a la Virgen María
Santuario de Czestochowa
Jueves 15 de agosto de 1991

Sub tuum praesidium confugimus, Sancta Dei Genetrix...
(«Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios...»).


Nosotros, jóvenes de todo el mundo, venimos a ti, Madre de Cristo y Madre de la Iglesia. Madre de la fe, de la esperanza y del amor. Te traemos toda nuestra juventud.
Venimos a ti, Madre de Dios, Madre de la Vida, Madre del Amor hermoso.
Venimos aquí, donde desde hace siglos los hombres recurren a ti, para recibir la libertad; junto ti, incluso en la esclavitud, se han sentido libres. Hoy, esta casa tuya se ha convertido en la casa de todos nosotros, de los jóvenes de todo el mundo. Czestochowa en este momento es la capital de la juventud...

Guíanos hacia tu Hijo, reconcílianos con él, encomiéndanos a él y devuélvenos a él.
Amén.

viernes, 15 de agosto de 2008

VI Jornada Mundial de la Juventud 1991 - Czestochowa 3


VI Jornada Mundial de la Juventud 1991
«Habéis recibido un espíritu de hijos» (Rm 8,15)


El cardenal argentino Eduardo Pironio saludando al santo Padre

La celebración central de las Jornadas Mundiales de la Juventud en Czestochowa, tuvo características particulares: era la primera vez que en las Jornadas participaba un grupo importante de Europa del este. “¿Cómo no descubrir en esto un gran don del Espíritu Santo? Esta es “su hora” les decía el Santo Padre a los jóvenes en la homilía “para construir la civilización del amor”.

En la homilia de la solemnidad de María, “guiada sobre todo por el Espíritu de Dios, el “día que la Iglesia celebra con especial solemnidad su Asunción al cielo” les aseguraba a los jóvenes de Europa del este “vuestra presencia es muy significativa. La iglesia universal tiene necesidad del tesoro precioso de vuestro testimonio cristiano: testimonio por el que ha sido pagado un precio a veces muy alto de sufrimiento en la marginación, en la persecución e incluso en la prisión...El Viejo Continente cuenta con vosotros, jóvenes del este y del oeste europeo, para construir la «casa común» - se alegraba de verlos juntos - “jóvenes del este y del oeste, del norte y del sur, unidos por la fe en Jesús, que «ayer como hoy (...) es el mismo, y lo será siempre» (Hb 13, 8). Sois la juventud de la Iglesia, que se apresta a afrontar el nuevo milenio.

¡Sed la Iglesia del futuro, la Iglesia de la esperanza”

y los invitaba a “Trabajar generosamente para construir una sociedad que se distinga por la búsqueda constante de la justicia, la concordia, la solidaridad y la paz es un ideal que revela a cada cual la riqueza de entrega y de servicio que lleva dentro de sí.”

“Gran parte de lo que será el futuro depende del empeño de la generación cristiana de hoy…Os corresponde pues, – decía - a vosotros la misión de asegurar en el mundo futuro la presencia de valores como la plena libertad religiosa, el respeto a la dimensión personalista del desarrollo, la tutela del derecho a la vida, la promoción de la familia, la valoración de la diversidad de culturas con miras a un enriquecimiento recíproco y la salvaguardia del equilibrio ecológico amenazado por peligros cada vez más graves.

La bandera argentina presente!

Dejad que este fuego arda en vuestros corazones.
La Virgen María lo ha encendido en vosotros aquí en Czestochowa.

Llevad este fuego a todo el mundo. ¡Que nada ni nadie lo apague nunca! ¿Qué ha sido para vosotros Jasna Góra? Ha sido para vosotros hoy el Cenáculo, un nuevo Pentecostés: la Iglesia, una vez más, reunida en compañía de María, una Iglesia joven y misionera, consciente de su misión. ¡Recibid el Espíritu Santo y sed fuertes! Amén.”

Si bien “todas las Jornadas tienen una historia extraordinaria irrepetible” responde el cardenal Stanislaw Dziwisz en Una vida con Karol “las Jornadas en Jasna Gora en Polonia en 1991 quedaron grabadas en el corazón del santo Padre profundamente. Hacia poco había caído el muro y allí ante los ojos de la Virgen, los jóvenes que provenían del viejo mundo encontraron a jóvenes que se habían liberado de la opresión comunista. Y fue una sorpresa para ambas partes. Los jóvenes occidentales descubrieron la frescura de la fe de sus coetáneos de la Europa centro oriental; mientras ellos descubrían como también en occidente se había difundido una fe viva, comprometida con lo social. Y resulto que allí se cimentó una unión entre jóvenes a nivel mundial”
Era parte del “milagro” , había sido “una gracia, una intervención divina, ligada a las revelaciones de Fátima, a la confianza del mundo en Maria y que se remontaba al 25 de marzo de 1984 cuando en la Plaza San Pedro delante de la estatua de Fátima Juan Pablo II consagró a todas las naciones del mundo a Maria, especialmente a aquellas que mas lo necesitaban. Hay que saber leer los signos de los tiempos” agregaba el cardenal Dziwisz.
Pero también es importante “interpretar los “silencios” de Dios - nos revela el Santo Padre Juan Pablo en Cruzando el umbral de la esperanza - “en cierto sentido Dios calla, porque ya lo ha revelado todo. Habló en “los tiempos antiguos” por medio de los profetas y “últimamente” por medio del Hijo (Hebreos 1, 1-2).
Era la Fiesta de la Madre junto a sus hijos, y al anochecer el Santo Padre compartió con los jóvenes presentes el llamamiento de Jasna Gora:
Maria, Reina del Mundo, Maria, Madre de la Iglesia, Estoy junto a Ti, Te recuerdo Vigilo!

VI Jornada Mundial de la Juventud 1991 - Czestochowa 2

VI Jornada Mundial de la Juventud 1991
"Habéis recibido un espíritu de hijos" (Rm 8, 15)

El 13 de agosto de 1991 el Santo Padre Juan Pablo II iniciaba “la segunda fase de la peregrinación del año a su Patria”. Y lo hacia en el el marco del Viaje Apostólico a Polonia y Hungria. Permanecería en Polonia hasta el dia 16.
La celebración central de esta visita era presidir la VI Jornada Mundial de la Juventud en Czestochowa; hospedado en Cracovia no pudo dejar de visitar la Colina del Wawel, un verdadero Santuario de nuestra historia” y también un particular santuario de sufrimiento humano, el hospital de niños.



Y en Cracovia se detuvo respetuosamente en el cementerio de Rakowice donde están enterrados su padre, su madre y su hermano

y el mismo dia 13 presidió la Misa de beatificación de la mística franciscana Aniela Salawa
“hija del pueblo polaco, nacida en el cercano Siepraw…Cracovia fue el ambiente de su trabajo, de sus sufrimientos y de su maduración en la santidad. Vinculada a la espiritualidad de san Francisco de Asís, mostró una sensibilidad insólita ante la acción del Espíritu Santo” decìa el Santo Padre en su homilía. La celebración se llevo a cabo en la Plaza del Mercado (Rynek Glowny) en el centro histórico de Cracovia. El Santo Padre también agradecía la “marcha blanca” realizada en Cracovia hacia 10 años en ocasión del atentado sufrido en 1981; recordaba el 40 aniverario de la muerte del gran Cardenal Stefan Sapieha, “nuestro padre, nuestro verdadero padre” y los 15 años del martirio de Maximiliano Kolbe en el campo de Auschwitz.
El dia 14 después de haber besado el umbral de la Iglesia parroquial de Wadowice y la pila bautismal donde recibiera el sacramento del bautismo el 20 de junio de 1920, el Santo Padre celebró la Misa de consagración el nuevo templo San Pedro apóstol en Wadowice, construida por su pueblo en agradecimiento a Dios por su elección al Papado y por haberle salvado la vida en la Plaza de San Pedro el 13 de mayo de 1981. En una emotiva homilía “Te saludo, tierra de mi patria, te saludo ciudad natal a orillas del río Skawa” recordó su infancia y tuvo palabras de agradecimiento para todos….sabed – decía - que habéis contribuido a mi educación, que todas estas cosas forman parte de mi corazón”

El mismo día 14 se encontraba con los jóvenes que ya habían colmado la explanada y los alrededores del Santuario de Jasna Gora y les hacía llegar su saludo de bienvenida. Esa tarde se celebraba la Vigila de oración, con motivo de la IV Jornada Mundial de la Juventud. En su saludo inicial les recordaba a los jóvenes los comienzos de las Jornadas y añadía – teniendo en cuenta el momento histórico especial - “Todo lo que, durante varios decenios, quedó dividido por la fuerza en este continente, ahora ha de acercarse de una y otra parte a fin de que Europa busque la unidad para su futuro y para el bien de toda la familia humana y retorne a sus propias raíces cristianas”
La Vigilia de Oraciòn estuvo centrada en tres palabras – guia : Yo soy (la palabra). Me acuerdo. Velo.
Yo soy: “Habéis venido aquí, queridos amigos, para recuperar y confirmar profundamente esta identidad humana: «yo soy», delante del «Yo Soy» de Dios. Mirad la cruz en la que el «Yo-Soy» significa «Amor». ¡Mirad la cruz y no os olvidéis! Que el «estoy junto a ti» siga siendo la palabra clave de toda vuestra vida”.
Me acuerdo: “Me acuerdo. Estoy junto a ti; me acuerdo de ti. Junto a la cruz de Cristo, el primer símbolo de nuestra vigilia, ha sido colocada la Biblia, la Sagrada Escritura, el Libro….Cuando mañana nos marchemos de aquí, hagamos todo lo posible por conocer cada vez más profundamente a Cristo. Esforcémonos por permanecer en contacto íntimo con el Evangelio, con la palabra del Dios vivo, con la Sagrada Escritura, a fin de conocernos mejor a nosotros mismos y comprender cuál es nuestra vocación en Cristo, el Verbo encarnado”
Velo : El icono de la Madre de Dios. «Theotokos». Al lado de la cruz y la Biblia hay un icono: el tercer símbolo de nuestro encuentro de oración. A este símbolo corresponde la palabra «velo»: yo soy, me acuerdo, velo. Las tres palabras del llamamiento de Jasna Góra, que desde aquí, durante las grandes luchas espirituales, llegaba a toda la tierra habitada por los polacos. Yo soy, me acuerdo, velo. Las tres palabras-guía que nos han ayudado….Aquí, en Jasna Góra, la palabra «velo» tiene un contenido mariano, que corresponde al significado del icono de la Madre de Dios. «Velo», expresa la actitud de la Madre….«Velo» quiere decir, además, veo a los otros… Velo quiere decir: amor al prójimo; quiere decir: fundamental solidaridad «interhumana». Y terminaba con palabras que habia dicho en 1983, “año particularmente difícil para Polonia”

¡«Estoy cercano a ti, me acuerdo de ti, velo»!

VI Jornada mundial de la juventud Czestochowa - 1


"Habéis recibido un espíritu de hijos" (Rm 8, 15)

era el tema elegido para la VI Jornada mundial de la juventud, “palabras que nos introducen en el misterio más profundo de la vocación cristiana: en efecto, según el designio divino hemos sido llamados a ser hijos de Dios en Cristo, por medio del Espíritu Santo” decía Juan Pablo II en su Mensaje introductorio a la VI Jornadas, el 15 de agosto de 1990, “acoger al Espíritu Santo, dejarse guiar por él, estar abiertos a su acción en nuestra historia personal y en la historia del mundo” teniendo en cuenta “los profundos cambios que se están verificando en el mundo. Ante numerosos pueblos se abren las puertas de la esperanza de una vida más digna y más humana. A este propósito, vuelvo a pensar en las palabras, verdaderamente proféticas, del concilio Vaticano II: "El Espíritu de Dios, que con admirable providencia guía el curso de los tiempos y renueva la faz de la tierra, no es ajeno a esta evolución" (Gaudium et spes, 26)
Sí, el Espíritu de los hijos de Dios es fuerza propulsora de la historia de los pueblos”

La cita de las Jornadas tendría lugar en la patria de Juan Pablo II, Polonia, en el Santuario de la Virgen Negra de Czestochowa “un santuario que, para el pueblo polaco, tiene un significado muy particular, como lugar de evangelización y de conversión, hacia el cual confluyen miles de peregrinos provenientes de todas partes del país y del mundo. Desde hace más de 600 años, en el monasterio de Jasna Góra en Czestochowa, María es venerada en su icono milagroso de la Virgen Negra. En los momentos más difíciles de su historia, el pueblo polaco ha encontrado allí, en la casa de la Madre, la fuerza de la fe y la esperanza, la propia dignidad y la herencia de los hijos de Dios” decía el Santo Padre en el mismo mensaje.

Y agregaba “Lo que os dije en Santiago de Compostela, os lo repito también hoy: "¡Jóvenes, no tengáis miedo de ser santos!" ¡Volad a gran altura, consideraos entre aquellos que vuelven la mirada hacia metas dignas de los hijos de Dios! ¡Glorificad a Dios con vuestra vida “

Pocos días antes de partir el Santo Padre Juan Pablo II decía en el Angelus del 11 de agosto de 1991. “A Jasna Góra, el "Monte claro", siguen llegando miles y miles de jóvenes que proceden de todos los rincones del mundo. Es una peregrinación de fe, una manifestación ferviente de esperanza y una expresión coral del empeño juvenil en el seno de la Iglesia. Mi pensamiento va, pues, a quienes en estos días, a la sombra del santuario de la Virgen Negra, rezan, reflexionan y experimentan el sentido de la fraternidad que brota de la escucha del Evangelio y del seguimiento del Redentor”

Y en Polonia lo esperaba más de un millón de jóvenes del Este y del Oeste, del Norte y del Sur. Sería el segundo viaje de Juan Pablo II a Polonia durante ese año 1991.