Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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martes, 30 de noviembre de 2010

La virginidad de Maria por Jean Guitton (2)


El voto de virginidad de María (II)
"Diríase que el hecho de consagrarse a la virginidad le daba a una joven judía la oportunidad de ser escogida para ser la madre del Mesías, que se creía debía nacer de una virgen, pero la verdad histórica es más bien lo contrario.

El famoso texto que leemos en Isaías: « He aquí que una virgen dará a luz", en el texto hebreo no iba seguido de ninguna precisión: alma podía traducirse por joven mujer como por virgen. Será la traducción griega de la Septante, en el siglo II antes de nuestra era, que tradujo alma por parthenos.

Por lo demás, si la Virgen María conocía el origen virginal, su pregunta al ángel no tendría su sentido pleno; « cómo se hará pues yo no conozco varón". Ella hubiese dicho lo contrario: "Cómo no se va realizar, puesto que yo no conozco varón."

Guardando la virginidad dentro del matrimonio, la Virgen se excluía más bien, según la concepción común en la época, de la dignidad de ser la madre del Mesías. Un pensamiento de ese género parece conforme a su carácter humilde, a su elección deliberada de ocupar el último puesto. Y podemos pensar, que si Dios la escogió, es porque ella no había hecho nada para suscitar esa elección."



Jean Guitton La Vierge Marie, p. 27-28 Editions Montaigne, 1949

lunes, 29 de noviembre de 2010

La virginidad de Maria por Jean Guitton (1)

El voto de virginidad de María (I)
"Muy poco sabemos sobre la adolescencia de la Virgen María, sólo una cosa, la cual basta para adivinar el resto: y es ese voto de virginidad que ella le recuerda primero al ángel en un tono que puede parecer altanero.

Para juzgar ese propósito de permanecer virgen, hay que recordar la mentalidad judía en relación con la virginidad. La primera ley del Creador había sido: « Creced y multiplicaos ». Y el primer instinto del pueblo elegido (que se confundía con su primer y principal deber) era el de mantenerse como pueblo, es decir de sobrevivir.

La mujer judía no conocía mayor oprobio que el de ser estéril, que es el signo de que Dios la menosprecia. Y, como no se concebía otra generación que la de la carne, el ser que no engendraba era un ser disminuido, privado de la inmortalidad temporal, al perder su misión."


Jean Guitton La Vierge Marie, p. 27-28 Editions Montaigne, 1949

sábado, 14 de noviembre de 2009

Jean Guitton


Post relacionado con el anterior
“gran humanista europeo de nuestro tiempo, que me honró con su amistad” llamó a Jean Guitton el cardenal Poupard en su discurso “Las raìces cristianas de Europa” en el Simposio realizado en Madrid en 2003:
Refiriéndose a los catastrofistas y a los asimilacionistas de nuestro tiempo decia que Jean Guitton “ preveía una confrontación histórica, en la que al final, la victoria no podría ser sino cristiana” y finalmente el cardenal Paul Poupard en su alocucion se despedia citando palabras tomadas de “El silencio sobre lo esencial” de Jean Guitton:
«No veo en la historia una crisis que sea comparable a la que conocerá el siglo XXI. Estamos avanzando hacia transformaciones mayores, hacia acontecimientos imprevisibles, de una importancia inaudita. Como Newman a fines del siglo XIX, pero en mayor medida, preveo una confrontación final entre las posiciones extremas de la afirmación y la negación. Veremos desaparecer las posiciones intermedias, prudentes, “burguesas” y presentarse cara a cara, dialéctica contra dialéctica, ateísmo y cristianismo, un “humanismo ateo”, un catolicismo auténtico... Por lo que a mi respecta, estoy convencido, no a través de la fe, sino a través de un examen racional de las convergencias, de que el futuro es favorable al catolicismo. No veo en este planeta otra religión más universal, más adecuada a proponerse a las élites como a las masas, a recapitular el pasado y a conducir a los seres libres del tiempo a la eternidad».(18)
(18) Jean Guitton, Silenzio sull’esenziale, Paoline, Milano 1991, p. 97-98

"Y tu quien crees que soy yo" responde Jean Guitton


"Señor de los tiempos: comienzo de toda humanidad"
“Siempre, durante toda mi vida, me he planteado esta pregunta: cual es la relación entre el tiempo y la eternidad?
Desde este punto de vista nunca he dejado de pensar en Jesucristo, pues Jesucristo, con el Padre y el Espíritu Santo, esta constantemente relacionado con el tiempo. Pero las relaciones de Jesús con el tiempo no son las mismas antes y después de la Resurrección. Después de la Resurrección, Jesucristo esta íntimamente presente en el tiempo y podríamos decir que también en cada uno de nosotros. No obstante no podemos olvidarnos que de acuerdo a nuestra fe cristiana no podemos separar a Jesucristo de Dios. Siempre que Jesús esta presente, presentes al mismo tiempo están también Dios Padre y Dios Espíritu Santo. Por consiguiente la Santisima trinidad està siempre presente, cuando Jesús está presente. En la Eucaristía según la fe cristiana, tenemos la Trinidad completa, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo”.