Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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miércoles, 6 de octubre de 2010

Un 6 de octubre en la Plaza San Pedro

1. "Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios" (Rm 8, 14). Estas palabras del apóstol san Pablo, que acaban de resonar en nuestra asamblea, nos ayudan a comprender mejor el significativo mensaje de la canonización de Josemaría Escrivá de Balaguer, que celebramos hoy. Él se dejó guiar dócilmente por el Espíritu, convencido de que sólo así se puede cumplir plenamente la voluntad de Dios.
Esta verdad cristiana fundamental era un tema recurrente de su predicación. En efecto, no dejaba de invitar a sus hijos espirituales a invocar al Espíritu Santo para hacer que la vida interior, es decir, la vida de relación con Dios y la vida familiar, profesional y social, plena de pequeñas realidades terrenas, no estuvieran separadas, sino que constituyeran una sola existencia "santa y llena de Dios". "A ese Dios invisible -escribió- lo encontramos en las cosas más visibles y materiales" (Conversaciones con monseñor Escrivá de Balaguer, n. 114).
También hoy esta enseñanza suya es actual y urgente. El creyente, en virtud del bautismo, que lo incorpora a Cristo, está llamado a entablar con el Señor una relación ininterrumpida y vital. Está llamado a ser santo y a colaborar en la salvación de la humanidad.”
(la negrita es mia)

EL 6 de octubre del 2008 me escribía Luisa: “Querida Amiga:¡yo estaba allí!...Fue un encuentro memorable con el Papa y con tantas criaturas de todas las procedencias, razas, colores...Días hermosos de oración con ambiente de familia. Parecía que nos conocíamos. Fue fantástico pero mucho más que un encuentro humano, allí se notaba la huella de Dios, su Presencia.”

Un cálido abrazo a todos mis amigos de la Obra de cerca y de lejos!

martes, 6 de octubre de 2009

Aniversario canonización Josemaría Escrivá

Mis amigos del Opus Dei están otra vez de fiesta, de gran fiesta, recordando con emoción nada menos que el aniversario de la canonización de su fundador san Josemaría Escrivá de Balaguer, el “santo de lo ordinario”, “el santo de la vida cotidiana”, canonizado por el Siervo de Dios Juan Pablo II el 6 de octubre de 2002, a 10 años de la beatificación, y en el centenario de su nacimiento.
El Santo Padre Juan Pablo II expresaba en la homilía de la Misa de canonización conceptos valederos para todos los cristianos sin excepción:
“La vida habitual de un cristiano que tiene fe -solía afirmar Josemaría Escrivá-, cuando trabaja o descansa, cuando reza o cuando duerme, en todo momento, es una vida en la que Dios siempre está presente" (Meditaciones, 3 de marzo de 1954). Esta visión sobrenatural de la existencia abre un horizonte extraordinariamente rico de perspectivas salvíficas, porque, también en el contexto sólo aparentemente monótono del normal acontecer terreno, Dios se hace cercano a nosotros y nosotros podemos cooperar a su plan de salvación. Por tanto, se comprende más fácilmente lo que afirma el concilio Vaticano II, esto es, que "el mensaje cristiano no aparta a los hombres de la construcción del mundo (...), sino que les obliga más a llevar a cabo esto como un deber" (Gaudium et spes, 34).
Elevar el mundo hacia Dios y transformarlo desde dentro: he aquí el ideal que el santo fundador os indica… Él continúa recordándoos la necesidad de no dejaros atemorizar ante una cultura materialista, que amenaza con disolver la identidad más genuina de los discípulos de Cristo (…).
Siguiendo sus huellas, difundid en la sociedad, sin distinción de raza, clase, cultura o edad, la conciencia de que todos estamos llamados a la santidad. Esforzaos por ser santos vosotros mismos en primer lugar, cultivando un estilo evangélico de humildad y servicio, de abandono en la Providencia y de escucha constante de la voz del Espíritu. De este modo, seréis "sal de la tierra" (cf. Mt 5, 13) y brillará "vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos" (Mt 5, 16).
Ciertamente, no faltan incomprensiones y dificultades para quien intenta servir con fidelidad a la causa del Evangelio. El Señor purifica y modela con la fuerza misteriosa de la cruz a cuantos llama a seguirlo; pero en la cruz -repetía el nuevo santo- encontramos luz, paz y gozo: lux in cruce, requies in cruce, gaudium in cruce!

Invito visitar mi post del año pasado: Ser santos – canonización de Josemaría Escrivá