Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

lunes, 6 de octubre de 2008

Ser santo - Canonización de Josemaría Escrivá de Balaguer

“¿Quieres de verdad ser santo?”- Cumple el pequeño deber de cada momento: haz lo que debes y está en lo que haces. (Camino, 815)

El 6 de octubre de 2002, en una Plaza San Pedro abarrotada de miembros de la Obra y amigos de todo el mundo, tuvo lugar la solemne ceremonia de canonización de San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, un santo de hoy, “el santo de lo ordinario”, del valor de lo sencillo, no de lo fácil - “La vida habitual de un cristiano que tiene fe, cuando trabaja o descansa, cuando reza o cuando duerme, en todo momento, es una vida en la que Dios siempre está presente" (Meditaciones, 3 de marzo de 1954).
Fue una semana de emotivos encuentros y recuerdos, que había comenzado oficialmente el 3 de octubre con la exposición para la veneración de las reliquias del beato Josemaria y concluiría el 10 con dos días de Misas en acción de gracias, la última oficiada por Mons. Javier Echeverría, Prelado del Opus Dei desde 1994. A su término el sagrado cuerpo del nuevo santo fue trasladado a la preciosa pequeña iglesia prelaticia de Santa Maria de la Paz (Viale Bruno Buozzi, 75).

Desde afuera celebro el aniversario y comparto con mis amigos algunas palabras del Santo Padre Juan Pablo II en la homilía de la Misa de canonización:

“Josemaría Escrivá comprendió más claramente que la misión de los bautizados consiste en elevar la cruz de Cristo sobre toda realidad humana y sintió surgir de su interior la apasionante llamada a evangelizar todos los ambientes…. invitación que se extiende hoy a todos nosotros”… “sus enseñanzas son actuales y urgentes” y “el creyente, en virtud del bautismo, que lo incorpora a Cristo, está llamado a entablar con el Señor una relación ininterrumpida y vital. Está llamado a ser santo y a colaborar en la salvación de la humanidad”. "Rema mar adentro -nos dice el divino Maestro- y echad las redes para la pesca" (Lc 5, 4)…... Pero para cumplir una misión tan ardua hace falta un incesante crecimiento interior alimentado por la oración. San Josemaría fue un maestro en la práctica de la oración, que consideraba una extraordinaria "arma" para redimir al mundo. Recomendaba siempre: "Primero, oración; después, expiación; en tercer lugar, muy "en tercer lugar", acción" (Camino, n. 82). No es una paradoja, sino una verdad perenne: la fecundidad del apostolado reside, ante todo, en la oración y en una vida sacramental intensa y constante. Este es, en el fondo, el secreto de la santidad y del verdadero éxito de los santos”.

Y el Santo Padre lo reiteraba al dia siguiente 7 de octubre – la fiesta de la Virgen del Rosario - en su discurso a los peregrinos que habían participado en la canonización, “ “San Josemaría fue elegido por el Señor para anunciar la llamada universal a la santidad y para indicar que la vida de todos los días, las actividades comunes, son camino de santificación. Se podría decir que fue el santo de lo ordinario. En efecto, estaba convencido de que, para quien vive en una perspectiva de fe, todo ofrece ocasión de un encuentro con Dios, todo se convierte en estímulo para la oración. La vida diaria, vista así, revela una grandeza insospechada. La santidad está realmente al alcance de todos”.


Ser santo! Una meta tan cara a Juan Pablo II


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2 comentarios:

Luisa dijo...

Querida Amiga:¡yo estaba allí! Si te fijas en las fotos,me verás-llevo chaqueta azul-je,je

Fue un encuentro memorable con el Papa y con tantas criaturas de todas las procedencias,razas,colores...Días hermosos de oración con ambiente de familia.Parecía que nos conocíamos.Fue fantástico pero mucho más que un encuentro humano,allí se notaba la huella de Dios,su Presencia.
Besos Amiga

Ljudmila dijo...

Gracias Luisa por tu comentario que le dio mas vida a la entrada, eso es lo que Ortega llamo vivencia, aunque ni con lupa te pude encontrar ;)
Algo parecido me paso con el Congreso de la Divina Misericordia este año en Roma, pareciamos todos hermanos, que nos conociamos...claro esa Presencia de por medio que en realidad siempre està pero a veces se siente mas fuerte. Un abrazo