Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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martes, 10 de marzo de 2020

El cardenal judío Jean Marie Lustiger



En Francia había un chiste que decía: ¿En que se parecen el Rabino y el Cardenal de París? ¡En que el Cardenal también habla idish! 

El Cardenal Lustiger nació en 1926 en Polonia. Sus padres judíos tenían una tienda de ropas en París. Cuando el ejército alemán invadió Francia, sus padres lo enviaron, a él y a su hermana, con una familia católica de Orleáns, quienes los escondieron. La madre fue capturada y enviada al campo de concentración de Auschwitz. En 1999 como Cardenal de París, Lustiger, en el Día del Recordatorio del Holocausto en Francia, tomó parte en leer los nombres de los judíos que fueron deportados y asesinados. Cuando llegó al nombre de Gesele Lustiger, hizo una pausa y con lágrimas en los ojos dijo: “mi madre”. El efecto en Francia, en plena época de resurgimiento del antisemitismo fue electrizante. Tenía exactamente 13 años, y estaba escondido de los nazis, cuando se convirtió al Catolicismo, no para escapar de ellos, ya que los judíos no podían librarse convirtiéndose, ni tampoco por razones traumáticas. Entre sus más controversiales observaciones, manifestaba que “nací judío y permanezco judío, incluso si esto es inaceptable para muchos” “Para mí, la vocación de Israel es traer luz a los no judíos. Esa es mi esperanza y creo que el cristianismo es el medio para lograrlo, “decir que no soy más un judío, es lo mismo que negar a mi padre y mi madre, a mis abuelas y abuelos… Soy tan judío como todos los otros miembros de mi familia que fueron asesinados en Auschwitz y otros campos de concentración.”

Él le confesó a su biógrafo que tuvo una crisis espiritual en el año 1979 provocada por el persistente antisemitismo en Francia. Pensó que había terminado lo que tenía que hacer en Francia y que encontraría nuevos horizontes en Israel. Estudió hebreo y pensó en emigrar. Pero justo en ese momento el Papa lo nombró Obispo de Orleáns. Él encontró su propósito en ayudar a los trabajadores inmigrantes. Luego fue nombrado Cardenal.

Tenía una sólida amistad con el Papa Juan Pablo II. Compartían un conservadorismo doctrinario. Peleaban juntos en contra del fanatismo, la intolerancia y el totalitarismo. Por años el nombre del Cardenal Lustiger estuvo entre los que eran considerados para suceder a Juan Pablo II. Muchas veces, el Cardenal bromeaba diciendo que “pocas cosas habrían confundido más a los prejuiciosos que un Papa judío” . “A ellos no les gusta admitirlo, decía, pero la creencia de los cristianos, la obtuvieron de los judíos”.

Falleció de cáncer el 6 de Agosto de 2007. El funeral del Cardenal Lustiger comenzó en la Catedral de Notre Dame de Paris, con el canto litúrgico del Kadish, la oración judía para los muertos.


La increíble historia del cardenal judío de París, Jean-Marie Lustiger



martes, 10 de diciembre de 2019

Juan Pablo II: Sumido en el combate insistía en la oración



El cardenal Lustiger relata:
 “En Lyon, en octubre de 1986, al terminar la Misa presidida por el Papa, deseaba presentarle un nuevo obispo. Los organizadores comenzaban ya a desmontar el escenario. Sin embargo, los automóviles de la comitiva oficial esperaban al Papa.

¿Dónde podía estar?

 Lo descubrimos en el interior del escenario, en una pequeña habitación arreglada como capilla. Allí, donde  había sido colocado el Santísimo Sacramento,  se había preparado antes de la Misa.  El Papa estaba solo, arrodillado ante el Santísimo Sacramento, en acción de gracias, en el medio del barullo de la multitud y del ruido de los martillos. Rezaba tal como un leñador da golpes, totalmente concentrado e indiferente al estrepito.

Me vinieron al espíritu las palabras de San Lucas: “Y sumido en el combate insistía cada vez más en la oración” (Lc, 22,44). Quedamos un largo rato detrás de Juan Pablo II rezando a su ritmo.  Tal como en la montaña el guía marcha a la cabeza e impone el paso, porque sabe cómo debe avanzar.”

Daniel-Ange: Florecillas de Juan Pablo II, anécdotas de un trotamundos, Lumen 2007)