Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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martes, 10 de diciembre de 2019

Juan Pablo II: Sumido en el combate insistía en la oración



El cardenal Lustiger relata:
 “En Lyon, en octubre de 1986, al terminar la Misa presidida por el Papa, deseaba presentarle un nuevo obispo. Los organizadores comenzaban ya a desmontar el escenario. Sin embargo, los automóviles de la comitiva oficial esperaban al Papa.

¿Dónde podía estar?

 Lo descubrimos en el interior del escenario, en una pequeña habitación arreglada como capilla. Allí, donde  había sido colocado el Santísimo Sacramento,  se había preparado antes de la Misa.  El Papa estaba solo, arrodillado ante el Santísimo Sacramento, en acción de gracias, en el medio del barullo de la multitud y del ruido de los martillos. Rezaba tal como un leñador da golpes, totalmente concentrado e indiferente al estrepito.

Me vinieron al espíritu las palabras de San Lucas: “Y sumido en el combate insistía cada vez más en la oración” (Lc, 22,44). Quedamos un largo rato detrás de Juan Pablo II rezando a su ritmo.  Tal como en la montaña el guía marcha a la cabeza e impone el paso, porque sabe cómo debe avanzar.”

Daniel-Ange: Florecillas de Juan Pablo II, anécdotas de un trotamundos, Lumen 2007)

jueves, 26 de junio de 2014

Aquellos días de octubre de 1978


“Las personas que conocían al cardenal Wojtyla en Cracovia esperaban que fuese elegido Papa?”

 le pregunta Wlodzimierz Redzioch a Wanda Poltawska y ella responde:

“En Polonia se sabía que nuestro Arzobispo gozaba de buenos contactos en el Vaticano y era apreciado por muchos purpurados. Además, Pablo VI lo llamó para que predicase los ejercicios espirituales para la Curia: fue una elección relevante.
El año 1978 fue un año particular para todos nosotros: mi familia y yo estábamos pasábamos las vacaciones junto con Mons. Wojtyla en las montañas. El 6 de agosto durante el desayuno nos confió: «nunca sueño nada, pero anoche soñé que Pablo VI me hacia una señal». Aquel mismo día nos enteramos por la radio de la muerte del Papa Montini. «Brat» (que significa hermano) se quedo con nosotros hasta el 8 de agosto, cuando partió para Roma, vía Varsovia. Regreso después de finalizado el conclave que eligió al cardenal Albino Luciani.
Pero en septiembre recibimos la sorprendente noticia de la muerte del nuevo Pontífice.  Cuando nos encontramos a fines de septiembre nos dijo: «esperaba tener más tiempo». Al saludarlo le preguntamos: «que nombre elegirás como Papa?»  Mi esposo le ahorró la respuesta y dijo: «Es obvio elegirá ser Juan Pablo II». El en cambio no profirió palabra.
Partió de Cracovia el 8 de octubre y nuestro próximo encuentro fue cuando el ya era Juan Pablo II. Quisiera agregar que hace muchos, muchos años atrás mi madre había “profetizado” que el se convertiría en Papa.”

(de la entrevista de Włodzimierz Redzioch a Wanda Poltawska en Accanto a Giovanni Paolo II  publicado por Edizioni Ares. 

La versión en español titulada Junto a Juan Pablo II fue publicada por Biblioteca de Autores Cristianos

viernes, 7 de septiembre de 2012

Juan Pablo II promete defender Polonia con 100.000 imágenes de la Virgen


 “Nada lo atemoriza. Nada lo detiene. Nada lo retiene. Ni una dificultad, ni un problema. Ni un riesgo. Los lugares más peligrosos, los contextos más delicados, las situaciones más críticas, los afronta. Adelante. Se dirige al lugar. ¿Cabeza gacha? No! Cabeza lúcida, corazón encendido. Se diría que va muy seguro de sí, ¡pero no! Seguro de Dios, del que lo envía, lo delega, lo inspira y lo sostiene.



¿Rusia soviética amenaza con la invasión a Polonia? Exclama: “Si alguna vez el ejército soviético pusiera en obra su ofensiva contra el pueblo polaco, yo mismo iría a Polonia e invitaría a 100.000  polacos a que fueran conmigo a las fronteras amenazadas. Les aseguro que sería suficiente elevar 100.000 imágenes de la Virgen delante del poder de las tropas soviéticas para poner término definitivamente a esta invasión.”   (Radio Vaticana 22 de marzo de 1981)

(tomado del libro de Daniel-Ange Florecillas de Juan Pablo II Anécdotas de un trotamundos, Editorial Lumen, 2007)

sábado, 24 de septiembre de 2011

La Jornada de un Papa – (4 de 4) - por el cardenal Stanislaw Dziwisz en “Una vida con Karol”



Con el paso de los años, el Santo Padre tuvo que ir alargando el tiempo que dedicaba al descanso por la tarde, seguido de la oración. Apenàs podía, y lo hizo casi hasta los últimos tiempos, salía a la terraza, tanto en invierno (con un abrigo negro sobre los hombros) como en verano. Era su lugar preferido. Se detenía a meditar ante las diversas imágenes, en particular ante un pequeño altar con la efigie de la Virgen de Fátima. Rezaba siempre el rosario, la oración que más le gustaba. Todos los jueves guardaba la hora santa. EL viernes hacía el Vía Crucis, se encontrase en el lugar del mundo en el que se encontrase, en un avión o en un helicóptero, como aquella vez que se dirigía en vuelo hacia Galilea.
La misa, la recitación del breviario, las frecuentes visitas al Santísimo, el recogimiento, las devociones, la confesión semanal, las prácticas de piedad (observo el ayuno total hasta edad muy avanzada) eran momentos fundamentales que constituían la trama cotidiana de su vida espiritual, es decir de su estar constantemente en intimidad con Dios. Quiero aclarar, que no era, en absoluto un “santurrón”. Êl estaba enamorado de Dios. Se alimentaba de Dios. Y cada día comenzaba de nuevo, siempre encontraba palabras nuevas para rezar, para hablar con el Señor…
Más tarde, en las audiencias vespertinas, recibía a sus colaboradores más estrechos: el lunes y el jueves al secretario de Estado; el martes al sustituto; el miércoles al secretario de la II Sección de la Secretaría: al que los periodistas llaman el «ministro de Asuntos Exteriores»; el viernes, al prefecto (que, desde 1981, ha sido el cardenal Joseph Ratzinger) o al Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe: y el sábado al prefecto de la Congregación para los Obispos.
Llegaba la hora de la cena. También entonces había invitados. Exponentes de la curia, los directores del Gabinete de Prensa y de L’Osservatore Romano, colaboradores con los que el Papa ponía a punto discursos o el programa de trabajo, amigos que estaban de paso por Roma, como el padre Tadeusz Styczen, su sucesor en la cátedra de Ética der Lublin, que pasaba con él las vacaciones.
La casa de Juan Pablo II estaba siempre abierta a los demás. Le gustaba estar con la gente, escucharla, interesarse por sus problemas, discutir sobre este o aquel tema, sobre algún hecho que hubiera ocurrido. Mantenía relaciones cordiales también con personalidades de la política italiana. Entre éstos, el presidente de la República, Sandro Pertini, que estaba muy unido al Papa y que después del atentado contra el Santo Padre permaneció en el hospital Gemelli hasta que terminó la operación; le llamaba con frecuencia por teléfono, le gustaba saludarle incluso cuando se iba de vacaciones al extranjero. Y el presidente Carlo Azeglio Ciampi y la señora Franca, siempre tan interesada por la salud del Santo Padre.
El Papa quería estar siempre informado de todo. Leía la prensa y L’Osservatore Romano. Por las noches veía la televisión, que estaba en el comedor, a su izquierda. La primera parte del telediario, pero también programas grabados en video, documentales; y no le disgustaban las películas a soggetto. Me decía: «me estimulan el pensamiento».
Después de la cena se ocupaba de los documentos que le llegaban, siempre en un maletín viejo, de la secretaría de Estado. Luego se entregaba a la lectura: leía literatura, libros que le habían llamado la atención. Acudía a la capilla para la última oración, el último coloquio con el Señor: Por último todas las noches, desde la ventana de su cuarto contemplaba Roma, toda iluminada y la bendecía. Y con aquel signo de la cruz sobre «su ciudad», concluía la jornada y se iba a dormir.


Stanislao Dziwisz Una Vida con Karol – conversación con Gian Franco Svidercoschi (La Esfera de los Libros, Madrid, 2008)

lunes, 16 de febrero de 2009

Las medias rojas del cardenal Wojtyla

Esta es una de las anécdotas de Karol Wojtyla Arzbispo, que más gracia me causó al leerla:

“En 1967 el Arzobispo de Cracovia fue creado cardenal. Durante el viaje a Roma, el arzobispo iba acompañado por el sacerdote Tadeusz Piorenek. El cuenta que mientras se dirigían en auto al Vaticano, Wojtyla, ya con la vestimenta cardenalicia, recordó de repente que no tenia….medias rojas. Entonces se detuvieron en el primer negocio que ofrecìa “todo para el clero”, pero la búsqueda no tuvo éxito, las existencias se habían agotado, probablemente debido a los pedidos de otros cardenales. Piorenek siguió buscando en otros dos negocios, sin resultados…….
Como se encontraban cerca donde vivía el sacerdote Deskur, amigo de Karol Wojtyla, que tenía como vecinos algunos cardenales, Piorenek pasò por su casa con la esperanza de encontrar las medias que buscaba. Pero la religiosa que le abrió la puerta le dijo que acababa de entregar el último par ....
Así el cardenal Wojtyla recibió la púrpura cardenalicia con algunas imperfecciones desde el punto de vista del ceremonial eclesiástico.

Finalizada la ceremonia, al salir de la Capilla Sixtina, Wojtyla se dirige a Piorenek:
“Sabes, no me ha ido tan mal. ¿Había otros dos cardenales que no tenían medias rojas!”

martes, 27 de enero de 2009

Con sus queridos compatriotas

Mas anécdotas de Juan Pablo II con sus queridos compatriotas….

Durante su primer viaje a Polonia en 1979 los jóvenes en Cracovia le gritan entusiasmados “¡Quédate con nosotros, quédate con nosotros!” Y el no tarda en responderles: ¿Dónde estabais el 16 de octubre pasado? ¿Por qué no habéis venido a defenderme? Habéis hecho como esos polacos que cierran la puerta de la caballeriza después que el caballo se escapo!”
Y a la una de la mañana, cuando ya se había retirado continúan aclamándolo: “Háblanos, háblanos!” Y se ponen a cantar la canción polaca: “Sto lat” (que viva cien años). Y finalmente abre la ventana: “Pero, hijos míos ¿Cómo queréis que viva cien años si me impedís dormir? Id a dormir sino mañana os caeréis de sueño durante mi sermón!

Otra vez en Cracovia, abre su ventana y dice “Vosotros me pedís dos palabras y bueno aquí van: Dobra noc! (Buenas noches!)
Por todas partes donde se encontraba con sus compatriotas, le cantaban ¡Sto lat!.
En Chicago donde dicen que hay mas polacos que en Varsovia, exclama “Si continuáis, van a creer que se trata del himno nacional polaco!”

sábado, 24 de enero de 2009

Com le gustaba esquiar...

La pasión por el esquí….
Como le gustaba descender por las pistas de Zakopane...
Un día, se pierde en la neblina, atraviesa sin saber la frontera de lo que era entonces Checoeslovaquia. Lo detienen los gendarmes en la frontera. Declara que es el arzobispo de Cracovia, mostrando sus papeles. ¿Y lo amenazan con detenerlo por usurpación de identidad!!!!

Durante un sínodo en Roma
se asombra al enterarse que ningún cardenal italiano practica esquí: “En Polonia, el 40%de los cardenales hacen esquí”. “¿Por qué el 40%? Vosotros no sois más que dos” “Pero, el primado Wyszinski vale por 60%!”
Otra vez, uno de sus colegas romanos le pregunta: “Es conveniente que un cardenal esquíe?” “No seria conveniente, si no supera esquiar “

martes, 15 de julio de 2008

Fiesta de Nuestra Señora del Carmen - vìspera


Estamos en vísperas de la fiesta de Nuestra Señora del Carmen, “Flor del Carmelo, “Madre solícita y Guía en el camino de la santidad” “Maria, estrella del mar”, fiesta carmelitana por excelencia, pero que mediante la difusión del santo escapulario se ha convertido con el tiempo, en “rico patrimonio mariano y tesoro para toda la Iglesia” (Juan Pablo II).

Recuerdo con profunda emoción y reverencia mi experiencia con esta fotografía de un Karol Wojtyla, que posa en su lugar de trabajo entonces en una construcción militar en julio de 1939 en Polonia del este (ahora Ucrania occidental).

Cuando estuve en Roma en abril del 2005, Un Viaje inolvidable, al pasar por la iglesia Santa Maria in Traspontina sobre Via della Conciliazione a pasos de la Basílica San Pedro, algo me hizo subir la escalinata …. sobre la puerta de entrada misma ví este poster que verdaderamente me impactó. Un joven de 19 años con el escapulario a pecho descubierto! Ya había pasado por allí en viajes anteriores pero no recordaba haber entrado. Entré entonces a esta Iglesia de los padres carmelitas y la hermosa imagen de la Virgen del Carmen quedaría en mi memoria para siempre ligada a esta fotografía de Karol Wojtyla.

Fue tan fuerte el sentimiento que al regreso de mi viaje sentí necesidad de comunicarlo, busque los datos y mande un mail muy breve diciéndoles a los padres carmelitas que acababa de volver de un viaje a Roma y a Polonia y que una de las cosas que más me habían impactado en mi viaje era justamente esa fotografía (en realidad un poster).

Y alli probablemente hubiese terminado la historia de no haber ocurrido el viaje del 2006. Esta vez con mis amigas polacas Jola y Karolina y la alemana Petra; claro quería que ellas también vieran el poster. Cierta tristeza primero pues ya no estaba allí sobre la puerta… pero además quería mostrarles la preciosa imagen de la Virgen. Y entramos. Todavía recuerdo mi casi grito Oh my God, my e-mail! Esas fueron textualmente mis palabras…Allí al costado derecho de la Virgen estaba el poster ahora colocado sobre un pequeño atril y pegado a su lado mi mail en español y traducido al italiano.
Ya nunca podré pasar por allí sin entrar y sin volver a vivenciar la indecible alegría que literalmente me embriagó ese día y la profunda marca que ha dejado en mi espíritu ese privilegio de ver mis palabras alli entre Karol Wojtyla y la Virgen del Carmen. Ya no están allí pero la experiencia es un recuerdo brillante del mosaico de mis vivencias..