Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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martes, 17 de diciembre de 2019

Navidad y la dignidad de la infancia del hombre



La Navidad nos enseña cuál es la dignidad de la infancia del hombre. ¡La persona humana posee siempre su nobilísima dignidad de persona en todos los momentos de la vida desde el principio hasta el fin!
Esto nos lo enseña el Hijo de Dios que, con su nacimiento, se ha hecho Hijo del hombre, Hijo de María, en la familia de José… Vosotros, los pequeños, tenéis el espíritu sencillo y abierto, y podéis comprender mejor que nadie el significado profundo de la Navidad. Vosotros sabéis que la venida del Hijo de Dios en nuestra carne es la expresión más alta del amor de Dios Padre a todos los hombres.

Quisiera invitaros a pensar hoy en todos los niños del mundo, sobre todo en los que sufren de diversas maneras, en los niños abandonados, en los que padecen hambre, en los que carecen de los cuidados necesarios…. Pediremos al Niño Jesús que esté a su lado, que sea su protector…Queremos pedirle que nos conceda un mundo donde no haya ya niños que sufran. Que interceda por nosotros la Virgen María.



viernes, 13 de diciembre de 2019

Juan Pablo II : El Evangelio del niño



El Papa no pensaba solamente en los viejos, aquellos que se encaminaban al final de la vida, sino también en aquellos que se encontraban en el inicio de la misma. Una Navidad escribió una 
 “Queridos niños – decía allí – les escribo pensando cuando, hace ya muchos años también yo era un niño como ustedes.   En ese entonces yo también vivía intensamente la serena atmósfera de Navidad y, cuando brillaba la estrella de Belén, iba rápidamente al pesebre de la iglesia junto con mis compañeros para revivir aquello que había sucedido hace 2000 años en Palestina.”
Hablaba de la importancia que Jesús dio a los niños, tanto que los propuso como modelo para entrar en el reino de los Cielos. Incluso veía el Evangelio como “el Evangelio del niño”. “Que importante es el niño a los ojos de Jesús!”, escribía: “Se  podría señalar que el Evangelio esta profundamente impregnado de la verdad del niño”. ¿Qué quiere decir, en efecto, la afirmación de Jesus: ¨Si no se hacen como niños no entraran en el reino de los Cielos?´  ¿Acaso Jesús no pone al niño como modelo también para los adultos?”
“En el niño hay algo que nunca puede faltar en aquel que quiera entrar en el reino de los Cielos. Al cielo están destinados los que son sencillos como los niños, los que, como ellos, están llenos de confiado abandono, los ricos en bondad, puros”.
El escribía a los niños y ellos, en su pureza y simplicidad, a veces le hacían preguntas cuando los encontraba en las parroquias romanas o en sus viajes. “Porque estás siempre viajando por el mundo?” le había preguntado un monaguillo cuando, un domingo, el Papa se entretuvo con los niños que le servían la mesa en una parroquia de Roma. Era la pregunta de un niño, pero era también una pregunta que se hacían los adultos.
El Papa comprendió que no debía responder solamente al niño. Primero dijo, bromeando: “Porque el mundo no está todo aquí”. Luego, agrego. “Has leído lo que dijo Jesus?” “Vayan y anuncien el Evangelio a todo el mundo”. Por eso yo viajo por todo el mundo”.

lunes, 7 de febrero de 2011

Juan Pablo II y los niños – “Todos debemos ser como niños”

Así pues, todos los justos de la tierra, incluso los que no conocen a Cristo y a su Iglesia, y que, bajo el influjo de la gracia, buscan a Dios con corazón sincero (cf. Lumen gentium, 16), están llamados a edificar el reino de Dios, colaborando con el Señor, que es su artífice primero y decisivo. Por eso, debemos ponernos en sus manos, confiar en su palabra y dejarnos guiar por Él como niños inexpertos que sólo en el Padre encuentran la seguridad: ‘El que no reciba el reino de Dios como niño – dijo Jesús-, no entrará en Él’ (Lc 18,17)” (S.S. Juan Pablo II, Catequesis del miércoles 6 de diciembre, 2000)



En esta pagina de la Santa Sede se han compilado alocuciones del Papa Juan Pablo II dirigidas “a los niños” - que ante Dios somos todos - y relacionadas con ellos. Invito visitarla.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Carta a los niños


En diciembre de 1994, cuando ya terminaba el Año de la Familia el Santo Padre Juan Pablo II le dirigió una Carta a los niños del mundo entero preparándolos para la “Navidad, que es la fiesta de un Niño, de un recién nacido”.

Imaginando a los niños en sus preparativos en el periodo navideño, recordaba su propia niñez:
Queridos niños – decía - os escribo acordándome de cuando, hace muchos años, yo era un niño como vosotros. Entonces yo vivía también la atmósfera serena de la Navidad, y al ver brillar la estrella de Belén corría al nacimiento con mis amigos para recordar lo que sucedió en Palestina hace 2000 años. Los niños manifestábamos nuestra alegría ante todo con cantos. ¡Qué bellos y emotivos son los villancicos, que en la tradición de cada pueblo se cantan en torno al nacimiento! ¡Qué profundos sentimientos contienen y, sobre todo, cuánta alegría y ternura expresan hacia el divino Niño venido al mundo en la Nochebuena!”

Y “Este Niño ahora recién nacido, cuando sea grande, como Maestro de la Verdad divina, mostrará un afecto extraordinario por los niños. Dirá a los Apóstoles: « Dejad que los niños vengan a mí, no se lo impidáis », y añadirá: « Porque de los que son como éstos es el Reino de Dios » (Mc 10, 14). Otra vez, estando los Apóstoles discutiendo sobre quién era el más grande, pondrá en medio de ellos a un niño y dirá: « Si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los cielos » (Mt 18, 3).

Como siempre lo hacia hablándole a los mayores, también a los niños les recordaba que debían pensar en todos aquéllos niños que “sufren o son amenazados... padecen hambre y miseria, mueren a causa de las enfermedades y de la desnutrición, perecen víctimas de la guerra, son abandonados por sus padres y condenados a vivir sin hogar, privados del calor de una familia propia, soportan muchas formas de violencia y de abuso por parte de los adultos. ? Cómo es posible permanecer indiferente ante al sufrimiento de tantos niños, sobre todo cuando es causado de algún modo por los adultos?”

Al termino de la carta les recordaba la palabras del salmo ¡Laudate pueri Dominum! ¡Alabad niños al Señor, alabad el nombre del Señor. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre. De la salida del sol hasta su ocaso, sea loado el nombre del Señor! (cf. Sal 113112, 1-3), “palabras – decía – que siempre me han emocionado

¡Alabad el nombre del Señor! Los niños de todos los continentes, en la noche de Belén.


¡Levanta tu mano, divino Niño,
y bendice a estos pequeños amigos tuyos,
bendice a los niños de toda la tierra!
Vaticano, 13 de diciembre de 1994.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Los niños indefensos

Hoy 13 de noviembre comienza la XXIII Conferencia Internacional del Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud, que ya fue presentada el martes 11 por el cardenal Lozano Barragán quien llamó la atención sobre algunas realidades::
en la última década más de dos millones de niños han sido asesinados durante conflictos armados, 6 millones han quedado inválidos, decenas de miles mutilados por las minas anti- persona, mientras últimamente han sido reclutados 300.000 niños soldados. Más de 4.300.000 niños y niñas han muerto enfermos de SIDA".Mil doscientos millones de personas viven con menos de un dólar al día. Incluso en los países más ricos uno de cada seis niños vive bajo el umbral de pobreza. (...) 250 millones de niños y niñas menores de 15 años trabajan, entre ellos 60 millones en situación de peligro".
El comercio sexual, la pedofilia, la violencia en las escuelas, los crímenes, las bandas organizadas, son fenómenos que se expanden cada vez más
. (...)”

Todas nuestras crisis empalidecen ante tamaña iniquidad. No se puede hacer nada? Si se puede! Quizás nuestros esfuerzos no lleguen tan lejos pero nada nos impide colaborar desde nuestros lugares poniéndole el hombro - dentro de nuestras posibilidades - al escandaloso problema del hambre, de la indiferencia ante tan crueles verdades y al cinismo y liviandad con que a veces son tratadas estas realidades de niños indefensos inaceptablemente plasmados en una trama infame de nuestra sociedad.

Se puede hablar del silencio de Dios? Y si así fuera, ¿Cómo interpretar ese silencio? Le preguntó Vittorio Messori a Juan Pablo II en Cruzando el Umbral de la esperanza:
Si, en cierto sentido Dios calla, porque ya lo ha revelado todo” – le respondió el Santo Padre – “Habló en los tiempos antiguos por medio de los profetas y últimamente por medio del Hijo (Hebreos 1, 1-2) en Él ha dicho todo cuanto tenía que decir”.

Y el Santo Padre Benedicto XVI nos recordaba esta semana “sin la presencia de Cristo nunca existirá un mundo realmente justo y renovado “Podemos y debemos decir también nosotros con gran urgencia en las circunstancias de nuestro tiempo: ¡Ven Señor! Ven del modo que tu sabes, ven donde hay injusticia y violencia, a los campos de prófugos, a Darfur, a Kivu del Norte, a tantas partes del mundo. Ven donde domina la droga, también ven entre aquellos ricos que te han olvidado, y que viven solo para sí. Ven donde eres desconocido, y renueva el mundo de hoy. Ven también a nuestros corazones (...) para que seamos luz de Dios, presencia tuya”. VIS 081112 (600)