Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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jueves, 9 de abril de 2020

«Jesucristo es el mismo ayer y hoy y siempre» (Hb 13, 8).






Queridos hermanos en el sacerdocio de Cristo: Mientras nos encontramos hoy en torno a tantas cátedras episcopales del mundo —los miembros de las comunidades presbiterales de todas las Iglesias junto con los pastores de las diócesis—, vuelven con nueva fuerza a nuestra mente las palabras sobre Jesucristo, que han sido el hilo conductor del 500 aniversario de la evangelización del nuevo mundo.
«Jesucristo es el mismo ayer y hoy y siempre»: son las palabras sobre el único y eterno Sacerdote, que «penetró en el santuario una vez para siempre... con su propia sangre, consiguiendo una redención eterna» (Hb 9, 12). Éstos son los días —el «Triduum sacrum» de la liturgia de la Iglesia— en los que, con veneración y adoración incluso más profunda, renovamos la pascua de Cristo, aquella «hora suya» (cf. Jn 2, 4; 13, 1) que es el momento bendito de la «plenitud de los tiempos» (Ga 4, 4).

Por medio de la Eucaristía, esta «hora» de la redención de Cristo sigue siendo salvífica en la Iglesia y precisamente hoy la Iglesia recuerda su institución durante la última Cena. «No os dejaré huérfanos: volveré a vosotros» (Jn 14, 18). «La hora» del Redentor, «hora» de su paso de este mundo al Padre, «hora» de la cual él mismo dice: «Me voy y volveré a vosotros» (Jn 14, 28). Precisamente a través de su «ir pascual», él viene continuamente y está presente en todo momento entre nosotros con la fuerza del Espíritu Paráclito. 
Está presente sacramentalmente. Está presente por medio de la Eucaristía. Está presente realmente.
Nosotros, queridos hermanos, hemos recibido después de los Apóstoles este inefable don, de modo que podamos ser los ministros de este ir de Cristo mediante la cruz y, al mismo tiempo, de su venir mediante la Eucaristía. ¡Qué grande es para nosotros este Santo Triduo! ¡Qué grande es este día, el día de la última Cena! Somos ministros del misterio de la redención del mundo, ministros del Cuerpo que ha sido ofrecido y de la Sangre que ha sido derramada para el perdón de nuestros pecados. Ministros de aquel sacrificio por medio del cual él, el único, entró de una vez para siempre en el santuario: «ofreciéndose a sí mismo sin tacha a Dios, purifica de las obras muertas nuestra conciencia para rendir culto a Dios vivo» (cf. Hb 9, 14).
Si todos los días de nuestra vida están marcados por este gran misterio de la fe, el de hoy lo está de modo particular. Este es nuestro día con él.

sábado, 14 de diciembre de 2019

Juan Pablo II: El genio de la mujer



La carta que había causado más impresión era aquella dirigida A lasmujeres. 
 El veía y admiraba la presencia del “genio de la mujer” en el mundo. Para él, la figura femenina sobre la tierra era “un signo de la ternura de Dios hacia el género humano”.
En la comunidad eclesial, la mujer, en razón de su femineidad, era como la expresión de aquello que es la Iglesia: “Esposa de Cristo y madre de los creyentes”. Es decir, para el pueblo de Dios la Iglesia señalaba en la mujer aquello que de más tierno y delicado podía atribuirse: representar de manera mística, con su femineidad, el amor a Cristo.
Por eso exclamaba maravillado: “Gracias a ti, oh mujer, por el hecho mismo de ser mujer!”. Hablaba de las actitudes de Jesus hacia la mujer: “Apertura, respeto, recibimiento, ternura”. El Evangelio mostraba esto;  sin embargo, el Papa se preguntaba: “¿Cuánto de ese mensaje es captado y puesto en práctica?”. En la sociedad, quería decir, pero también en la Iglesia.
El Papa escribía: “Lamentablemente somos herederos de una historia de enormes condicionamientos que, en todos los tiempos y en todas las latitudes, han dificultado el camino de la mujer, ignorada en su dignidad, falseadas sus prerrogativas, no pocas veces marginada e inclusive reducida a la esclavitud. Si en esto no han faltado, especialmente en determinados contextos históricos, responsabilidad objetiva incluso de no pocos fieles de la Iglesia, lo lamento sinceramente”.
Escribía acerca de la ternura de Jesus hacia las mujeres. También el demostraba ejercitar aquella ternura, incluso hacia la mujer que “elige el aborto, grave pecado”. Nunca, en ninguna parte del mundo, en ningún lugar en que sus viajes lo hicieran llegar, aun más, ni en la dureza de sus discursos contra las leyes sobre el aborto había tenido jamás palabras de condena o de desprecio hacia la madre que sacrificaba a su propio hijo.
También para esta mujer había tenido siempre expresiones de participación misericordiosa, de “ternura”, precisamente. Por ella, una ver, invirtió el texto bíblico del libro del Génesis, dando una nueva visión sobre el relato del pecado original.
Allá, en el jardín del Edén, se muestra  eva que arrastra a Adán a la perdición. “Detrás del pecado de una mujer siempre está el hombre”, había comentado el Papa un dia, en Varsovia. El “hombre”, en este caso, no era solamente una persona física masculina, eran además ciertas estructuras de la sociedad. Este concepto lo había repetido en la Carta a las mujeres. “La elección del aborto, antes de ser una responsabilidad para cargar sobre las mujeres, es un crimen para atribuir al hombre y a la complicidad del ambiente circundante”.
Por otra parte, el Papa ya había dirigido su atención hacia la muer en una carta solemne, una carta apostólica, la Mulieris digitatem, el 30 de septiembre de 1988, el 30 de septiembre de 1988. Todo el documento tenía la forma de una meditación, una extensa, apasionada consideración acerca de la mujer construida casi exclusivamente sobre el plano sobrenatural y metafísico, inundada de textos bíblicos, un texto para la defensa y exaltación de la dignidad y la sublimidad de la mujer, del “genio femenino”, como decía ahora el Papa.
El principio del cual partía bíblicamente y sobre el cual insistía era aquel de la igualdad de la mujer y del hombre delante de Dios en el género humano. Del principio de la igualdad se derivaba que la mujer no podía transformarse en objeto de dominio y de posesión masculina. Esto valía para el matrimonio, pero también en los diversos campos de la convivencia social: las situaciones en las uales la mujer permanece en desventaja o es discriminada por el hecho de ser mujer. “Estas situaciones – escribía el Papa – son objetivamente dañinas, injustas”.
El Pontífice había llegado casi a teorizar acera de una superioridad de3 la mujer sobre le hombre. “Lo femenino es símbolo de todo lo humano; Dios lo confía al hombre de un modo especial.  Será el genio de la mujer, cuya mas alta identidad es donar amor, la que salvara la sensibilidad para el hombre, porque es esencialmente humana, una sensibilidad que amenaza con desaparecer en esta nuestra árida era tecnológica”.
Comentando la aparición de la mujer sobre la tierra según la Biblia, el Papa escribía: “La exclamación del primer hombre a la vista de la mujer fue una exclamación de admiración y encanto que atraviesa toda la historia del hombre sobre la tierra”.
La Mulieris dignitatem era la expresión de admiración y encanto que el Papa elevaba hacia la mujer de todos los tiempos.

viernes, 13 de diciembre de 2019

Juan Pablo II : El Evangelio del niño



El Papa no pensaba solamente en los viejos, aquellos que se encaminaban al final de la vida, sino también en aquellos que se encontraban en el inicio de la misma. Una Navidad escribió una 
 “Queridos niños – decía allí – les escribo pensando cuando, hace ya muchos años también yo era un niño como ustedes.   En ese entonces yo también vivía intensamente la serena atmósfera de Navidad y, cuando brillaba la estrella de Belén, iba rápidamente al pesebre de la iglesia junto con mis compañeros para revivir aquello que había sucedido hace 2000 años en Palestina.”
Hablaba de la importancia que Jesús dio a los niños, tanto que los propuso como modelo para entrar en el reino de los Cielos. Incluso veía el Evangelio como “el Evangelio del niño”. “Que importante es el niño a los ojos de Jesús!”, escribía: “Se  podría señalar que el Evangelio esta profundamente impregnado de la verdad del niño”. ¿Qué quiere decir, en efecto, la afirmación de Jesus: ¨Si no se hacen como niños no entraran en el reino de los Cielos?´  ¿Acaso Jesús no pone al niño como modelo también para los adultos?”
“En el niño hay algo que nunca puede faltar en aquel que quiera entrar en el reino de los Cielos. Al cielo están destinados los que son sencillos como los niños, los que, como ellos, están llenos de confiado abandono, los ricos en bondad, puros”.
El escribía a los niños y ellos, en su pureza y simplicidad, a veces le hacían preguntas cuando los encontraba en las parroquias romanas o en sus viajes. “Porque estás siempre viajando por el mundo?” le había preguntado un monaguillo cuando, un domingo, el Papa se entretuvo con los niños que le servían la mesa en una parroquia de Roma. Era la pregunta de un niño, pero era también una pregunta que se hacían los adultos.
El Papa comprendió que no debía responder solamente al niño. Primero dijo, bromeando: “Porque el mundo no está todo aquí”. Luego, agrego. “Has leído lo que dijo Jesus?” “Vayan y anuncien el Evangelio a todo el mundo”. Por eso yo viajo por todo el mundo”.

martes, 10 de diciembre de 2019

¿Qué es la vejez? La vejez y el humor de Juan Pablo II



La sugerencia para que escribiera una carta a Mis hermanas yhermanos ancianos le llego de la Organización de las Naciones Unidas, que en el año 1999 decidió  hacer un  llamado mundial a los hombres de la llamada “tercera edad”. “Anciano también yo – escribía el Papa – sentí el deseo de entablar un dialogo con ustedes”. Quería dirigirse a todo aquel que transcurriese sus días en medio de las tribulaciones de la vejez: “Queridos ancianos que se encuentran en precarias condiciones por la salud o por otras causas, estoy cerca de ustedes afectuosamente”.  “¿Qué es la vejez”, se preguntaba, y respondía Cicerón: “De ella, a veces, se habla como del otoño de la vida”. Pero más que compararla con una estación descendente, él prefería definirla como el tiempo en que crece la sabiduría”.: “Es la época privilegiada de aquella sabiduría que, generalmente, es fruto de la experiencia, porque el tiempo es un gran maestro”.
Esa era la sabiduría del cristiano, que mantenía en su vejez el espíritu joven mirando hacia lo eterno”. “Si la vida es un peregrinar hacia la patria celestial, la vejez es el tiempo en el que más naturalmente se mira hacia el umbral de la eternidad”.
Esto no quería decir un adiós al amor a la vida: “Son años en que hay que vivir con un sentido de confiado abandono en las manos de Dios, Padre providente y misericordioso”. “El don de la vida – escribía el Papa – no obstante el cansancio y el dolor que la marcan, es demasiado hermoso y precioso para que nos podamos cansar”.
Él, si bien se encontraba a las puertas de los ochenta años, no se cansaba. “No obstante las limitaciones que llegan con la edad – concluía – en este momento de mi vida, después  de veinte años de ministerio en la Cátedra de Pedro, conservo el gusto por la vida. Le agradezco al Señor. Es hermoso poder agotarse hasta el final por la causa del reino de Dios”.
Aún más; conservaba todavía el gusto por la ironía y el buen humor. Un día, después de su regreso del hospital Gemelli, donde se había hecho atender a causa del fémur derecho, fracturado por una caída en el baño de su departamento privado, recibió la visita de un obispo. El prelado había comenzado elogiando el buen aspecto del Pontífice. “Lo veo en forma”  insistía – “Más aun, ¿sabe que le digo? El hospital le ha  hecho bien. Usted está mejor ahora que antes de la internación en el Gemelli”. El Papa lo miro con expresión picaresca y le dijo.” Entonces, porque no va a recuperarse también usted?”  
Domenico Del Rio: Karol el Grande, Historia de Juan Pablo II, Paulinas, 2004

martes, 4 de febrero de 2014

30 años de la Carta a las Familias de Juan Pablo II


Estoy recopilando textos  (y enlaces) del Beato Juan Pablo II sobre la familia. Trataré de comenzar con los primeros posts lo más pronto posible. 

El domingo pasado,  2 de febrero, día de la Presentación delSeñorcelebramos los 30 años de su Cartaa las familias. 

De esta carta extraigo este trozo de texto:
“Por qué Cristo, en el Sermón de la montaña, habla de manera tan fuerte y exigente? La respuesta es muy clara: Cristo quiere garantizar la santidad del matrimonio y de la familia, quiere defender la plena verdad sobre la persona humana y su dignidad.
Es solamente a la luz de esta verdad como la familia puede llegar a ser verdaderamente la gran «revelación», el primer descubrimiento del otro: el descubrimiento recíproco de los esposos y, después, de cada hijo o hija que nace de ellos. Lo que los esposos se prometen recíprocamente, es decir, ser «siempre fieles en las alegrías y en las penas, y amarse y respetarse todos los días de la vida», sólo es posible en la dimensión del «amor hermoso». El hombre de hoy no puede aprender esto de los contenidos de la moderna cultura de masas. El «amor hermoso» se aprende sobre todo rezando. En efecto, la oración comporta siempre, para usar una expresión de san Pablo, una especie de escondimiento con Cristo en Dios: «vuestra vida está oculta con Cristo en Dios» (Col 3, 3). Sólo en semejante escondimiento actúa el Espíritu Santo, fuente del «amor hermoso». Él derrama ese amor no sólo en el corazón de María y de José, sino también en el corazón de los esposos, dispuestos a escuchar la palabra de Dios y a custodiarla (cf. Lc 8, 15). El futuro de cada núcleo familiar depende de este «amor hermoso»: amor recíproco de los esposos, de los padres y de los hijos, amor de todas las generaciones. El amor es la verdadera fuente de unidad y fuerza de la familia."


jueves, 28 de marzo de 2013

Juan Pablo II : Una existencia «eucarística» aprendida de María



El último Jueves Santo antes de su partida el Beato Juan Pablo II le regalaba  a los sacerdotes su habitual (y última) Carta,  tal como lo venía haciendo desde elcomienzo de su pontificado;  la primera en 1979, las excepciones en 1980 y 2003 (*)

Era el Año de la Eucaristía y la Carta la enviaba desde el Policlínico Gemelli,   “enfermo entre los enfermos, uniendo en la Eucaristía mi sufrimiento al de Cristo.”

Esa última Carta a los sacerdotes “el Jueves Santo, día del amor de Cristo llevado « hasta el extremo » (Jn 13, 1), día de la Eucaristía, día de nuestro sacerdocio” terminaba con un apartado en dos párrafos dedicados a su amadísima Madre Maria y a su estrecha relación con la Eucaristía.

“ Como he recordado en la Encíclica Ecclesia de Eucharistia (cf. nn. 53-58), la Santísima Virgen tiene una relación muy estrecha con la Eucaristía. Lo subrayan, aun en la sobriedad del lenguaje litúrgico, todas las Plegarias eucarísticas. Así, en el Canon romano se dice: «Reunidos en comunión con toda la Iglesia, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor». En las otras Plegarias eucarísticas, la veneración se transforma en imploración, como, por ejemplo, en la Anáfora II: «Con María, la Virgen Madre de Dios [...], merezcamos [...] compartir la vida eterna».
Al insistir en estos años, especialmente en la Novo millennio ineunte (cf. nn. 23 ss.) y en la Rosarium Virginis Mariae (cf. nn. 9 ss.), sobre la contemplación del rostro de Cristo, he indicado a María como la gran maestra. En la encíclica sobre la Eucaristía la he presentado también como «Mujer eucarística» (cf. n. 53). ¿Quién puede hacernos gustar la grandeza del misterio eucarístico mejor que María? Nadie cómo ella puede enseñarnos con qué fervor se han de celebrar los santos Misterios y cómo hemos estar en compañía de su Hijo escondido bajo las especies eucarísticas. Así pues, la imploro por todos vosotros, confiándole especialmente a los más ancianos, a los enfermos y a cuantos se encuentran en dificultad. En esta Pascua del Año de la Eucaristía me complace hacerme eco para todos vosotros de aquellas palabras dulces y confortantes de Jesús: « Ahí tienes a tu madre » (Jn 19, 27).


 (*) En 1980 la Carta Dominicae Cenae dedicada a todos los Obispos de la Iglesia sobre el Misterio y el Culto de la Eucaristía 

El jueves Santo del 2003 la Encíclica Ecclesia de Eucharistia sobre la Eucaristía en su relación con la Iglesia.

Su última Carta a los sacerdotes fue efectivamente en el 2005 – Año de la Eucaristía, pero además al Año de la Eucaristía octubre 2004/octubre 2005  había dedicado su Carta ApostólicaMane Nobiscum Domine  dirigida al Clero y a los fieles. 

jueves, 7 de junio de 2012

Hacer de nuestra vida una obra de arte



No todos están llamados a ser artistas en el sentido específico de la palabra. Sin embargo, según la expresión del Génesis, a cada hombre se le confía la tarea de ser artífice de su propia vida: en cierto modo, debe hacer de ella una obra de arte, una obra maestra .

En una época en que la batalla que se libra por la vida se mueve entre éxitos políticos y errores, dudas o desvíos universales o particulares, es bueno darse una “vuelta por el mundo” para sentirnos menos solos, más apoyados, más unidos….. no solamente como miembros de una misma Iglesia sino como hijos que somos todos de un único Creador.

En un post titulado El arte imita y defiende la vida publicado en Pro Life Youth Congress, Martin Lyons, inspirado en la escultura de Martin Hudacek, le canta a la vida junto a unas bellas líneas escritas por Melody Lyons, autora de un precioso blog  (en ingles) que invito visitar

"Los jóvenes pro vida a menudo nos preguntamos que podemos hacer para terminar con el holocausto del aborto.  Soñamos con el cierre de las fábricas de aborto, leyes pro vida y un cambio de corazones.  Como hacerlo?  Una vida por vez. Un alma por vez.   Con diligencia, compasión, misericordia, inteligencia y haciendo buen  uso de ese talento único que Dios donara a cada uno de nosotros.

Un joven escultor eslovaco ha utilizado su talento artístico para llamar la atención sobre las devastadoras consecuencias que el aborto acarrea a la mujer y al hecho que la sanación es posible por medio del amor y la misericordia de Dios.
Martin Hudacek de Eslovaquia creó una escultura de una mujer llorando su aborto y al niño abortado consolando y perdonando a su  madre. La estatua titulada “Monumento al  niño no nacido” ha generado gran atención positiva.  Una mujer post abortiva describió su reacción en LifeSiteNews “Fueron sentimientos diversos…..la mujer concentrando su pena en su rostro oculto entre sus manos.  Transmite también vergüenza …y la hija que la bendice, tratando de tocarla,  indica la altura del perdón, la altura del perdón del hijo, a través del amor del Padre”.  

Cuando nos preguntamos donde entramos en esa escena de pro-vida, es importante mirarnos manos, pies y talentos que Dios nos ha confiado, y comenzar a trabajar:

Si eres escultor…..esculpe la Vida
Si eres pintor ….pinta la Vida
Si eres orador…habla por la Vida
Si eres escritor….escribe de la Vida
Si eres cantor….canta por la Vida
Si eres buen caminante….camina por la Vida
Si posees buenas manos……cuida la Vida
Si eres una persona de fe…..ora por la Vida
Si tienes mucha energía….úsala por la Vida
Si tienes tiempo…..dónalo a la Vida

Si eres creativo…..usa tu creatividad por la Vida
Si tienes inteligencia……aplícala a la Vida
Si eres sociable….contagia la Vida
Y sobre todo…..ama la vida y transmite lo que sientes.
(Melody Lyons)

miércoles, 31 de agosto de 2011

Todos debemos convertirnos cada día



“Todos debemos convertirnos cada día” escribe el Beato Juan Pablo II en su primer Carta a los sacerdotes en 1979, conteniendo conceptos que, en muchos casos, son aplicables a todo el pueblo de Dios.


“Sabemos que ésta es una exigencia fundamental del Evangelio, dirigida a todos los hombres (45), y tanto más debemos considerarla como dirigida a nosotros. Si tenemos el deber de ayudar a los demás a convertirse, lo mismo debemos hacer continuamente en nuestra vida. Convertirse significa retornar a la gracia misma de nuestra vocación, meditar la inmensa bondad y el amor infinito de Cristo, que se ha dirigido a cada uno de nosotros, y llamándonos por nuestro nombre, ha dicho: “Sígueme”. Convertirse quiere decir dar cuenta en todo momento de nuestro servicio, de nuestro celo, de nuestra fidelidad, ante el Señor de nuestros corazones, para que seamos “ministros de Cristo y administradores de los misterios de Dios” (46). Convertirse significa dar cuenta también de nuestras negligencias y pecados, de la cobardía, de la falta de fe y esperanza, de pensar únicamente “de modo humano y no “divino”…. Convertirse quiere decir para nosotros buscar de nuevo el perdón y la fuerza de Dios en el Sacramento de la reconciliación y así volver a empezar siempre, avanzar cada día, dominarnos, realizar conquistas Espirituales y dar alegremente, porque “Dios ama al que da con alegría"(48) . Convertirse quiere decir “orar en todo tiempo y no desfallecer” (49).
La oración es, en cierta manera; la primera y última condición de la conversión, del progreso Espiritual y de la santidad. Tal vez en los últimos años ‑por lo menos en determinados ambientes se ha discutido demasiado sobre el sacerdocio, sobre la “identidad” del sacerdote, sobre el valor de su presencia en el mundo contemporáneo, etc., y, por el contrario, se ha orado demasiado poco. No ha habido bastante valor para realizar el mismo sacerdocio a través de la oración, para hacer eficaz su auténtico dinamismo evangélico, para confirmar la identidad sacerdotal. Es la oración la que señala el estilo esencial del sacerdocio; sin ella, el estilo se desfigura. La oración nos ayuda a encontrar siempre la luz que nos ha conducido desde el comienzo de nuestra vocación sacerdotal, y que sin cesar nos dirige, aunque alguna vez da la impresión de perderse en la oscuridad. La oración nos permite convertirnos continuamente, permanecer en el estado de constante tensión hacia Dios, que es indispensable si queremos conducir a los demás a El. La oración nos ayuda a creer, a esperar y amar, incluso cuando nos lo dificulta nuestra debilidad humana.
La oración nos consiente, además, nos permite descubrir continuamente las dimensiones de aquel Reino, por cuya venida rezamos cada día, repitiendo las palabras que Cristo nos ha enseñado. En este caso advertimos cuál es nuestro lugar en la realización de esta petición: “Venga tu Reino”, y vemos cómo somos necesarios para que ella se realice. Y tal vez, cuando rezamos, percibiremos con más facilidad aquellos “campos que ya están blanquecinos para la siega” (50), y comprenderemos el significado que tienen las palabras que Cristo pronunció a la vista de los mismos: “Rogar, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies” (51).La oración debemos unirla a un trabajo continuo sobre nosotros mismos: es la formación permanente…… No podemos conformarnos con lo que hemos aprendido un día en el seminario….. Este proceso de formación intelectual debe continuar durante toda la vida…. debemos ser testimonios de Jesucristo, altamente cualificados. Como maestros de la verdad y de la moral, tenemos que dar cuenta …. de la esperanza que nos vivifica” (53) . Y esto forma parte también del proceso de conversión diaria al amor, a través de la verdad.”

jueves, 21 de julio de 2011

Que es la vejez?



En el capítulo Que es la vejez? Del libro Karol el grande de Doménico del Rio, el autor escribe:
“La sugerencia para que escribiera una carta A mis hermanos y hermanas ancianos le llegó de la Organización de las Nacines Unidas, que en el año 1999 decidió hacer un llamado mundial a los hombres de la llamada “tercera edad”. “Anciano también yo – escribía el Papa – sentí el deseo de entablar un diálogo con ustedes”. Quería dirigirse a todo aquel que transcurriese sus días en medio de las tribulaciones de la vejez: “Queridos ancianos que se encuentran en precrias condiciones por la salud o por otras causas, estoy cerca de ustedes afectuosamente”. “Qué es la vejez?, se preguntaba, y respondía Cicerón: “De ella, a veces, se habla como el otoño de la vida”. Pero más que compararla con una estación descendente, èl prefería definirla como el tiempo en que “crece la sabiduría”: Es la época privilegiada de aquella sabiduría que, generalmente, es fruto de la experiencia, porque el tiempo es un gran maestro”.
Esa era la sabiduría del cristiano, que mantenía en su vejez “el espíritu joven mirando hacia lo eterno”. “Si la vida es un peregrinar hacia la patria celestial, la vejez es el tiempo en el que más naturalmente se mira hacia el umbral de la eternidad”.
Esto no quería decir un adiós al amor a la vida¨”Son años en que hay que vivir con un sentido de confiado abandono en las manos de Dios, Padre providente y misericordioso”. “l don de la vida – escribía el Papa – no obstante el cansancio y el dolor que la marcan, es demasiado hermoso y precioso para que nos podamos cansar”.
Él, si bien se encontraba a las puertas de los ochenta años, no se cansaba. “No obstante las limitaciones que llegan con la edad – concluía – en este momento de mi vida, después de veinte años de ministerio en la Cátedra de Pedro, conservo el gusto por la vida. Le agradezco l Señor. Es hermoso poder agotarse hasta el final por la causa del reino de Dios”.
Aún más: conservaba todavía el gusto por la ironía y el buen humor. Un día, después de su regreso del hospital Gemelli, donde se había hecho atender a causa del fémur derecho, fracturado por una caída en el baño de su departamento privado, recibió la visita de un obispo. El prelado había comenzado elogiando el buen aspecto del Pontífice: “Lo veo en forma” – insistía – “Más aún, ¿sabe algo? EL hospital le ha hecho bien. Usted está mejor ahora que antes de la internación en el Gemelli”. El Papa lo miró con expresión picaresca y le dijo: “Entonces, ¿Por qué no va a recuperarse también usted?”


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domingo, 17 de octubre de 2010

Te doy gracias, mujer-madre


El día de la madre se festeja en diferentes fechas, la mayoría de los países lo hacen en mayo. En la Argentina se festeja hoy tercer domingo de octubre. Desde aquí un cálido abrazo a todas las madres que hoy festejan su día.
Que Maria nuestra Madre suprema las ampare y las bendiga!

Te doy gracias, mujer-madre,
que te conviertes en seno del ser humano con la alegría y los dolores de parto de una experiencia única, la cual te hace sonrisa de Dios para el niño que viene a la luz y te hace guía de sus primeros pasos, apoyo de su crecimiento, punto de referencia en el posterior camino de la vida.”

sábado, 17 de octubre de 2009

Feliz dia de la madre!

En la Argentina festejamos mañana tercer domingo de octubre el
Dia de la Madre.
Muy feliz dia a todas las madres de todas las edades
y tambien a todas aquellas mujeres que no dudan en donarse "en maternidad afectiva, cultural y espiritual”· cuando las condiciones lo requieren.

!“A vosotras, mujeres del mundo entero, os doy mi más cordial saludo:« La Iglesia —escribía en la Carta apostólica Mulieris dignitatem— desea dar gracias a la Santísima Trinidad por el "misterio de la mujer" y por cada mujer, por lo que constituye la medida eterna de su dignidad femenina, por las "maravillas de Dios", que en la historia de la humanidad se han realizado en ella y por ella » (n. 31).
[…]
Te doy gracias, mujer-madre, que te conviertes en seno del ser humano con la alegría y los dolores de parto de una experiencia única, la cual te hace sonrisa de Dios para el niño que viene a la luz y te hace guía de sus primeros pasos, apoyo de su crecimiento, punto de referencia en el posterior camino de la vida”.

domingo, 26 de julio de 2009

Mis queridos ancianos






Hoy celebramos la festividad de San Joaquín y Santa Ana, los abuelos de Jesús, por eso la Iglesia invita festejar el Día de los abuelos (biológicos y espirituales, jóvenes y no tan jóvenes)


“…. La comunidad cristiana puede recibir mucho de la serena presencia de quienes son de edad avanzada. Pienso, sobre todo, en la evangelización: su eficacia no depende principalmente de la eficiencia operativa. ¡En cuantas familias los nietos reciben de los abuelos la primera educación en la fe! Pero la aportación beneficiosa de los ancianos puede extenderse a otros muchos campos. El Espíritu actúa como y donde quiere, sirviéndose no pocas veces de medios humanos que cuentan poco a los ojos del mundo.

¡Cuántos encuentran comprensión y consuelo en las personas ancianas, solas o enfermas, pero capaces de infundir ánimo mediante el consejo afectuoso, la oración silenciosa, el testimonio del sufrimiento acogido con paciente abandono!

Precisamente cuando las energías disminuyen y se reducen las capacidades operativas, estos hermanos y hermanas nuestros son más valiosos en el designio misterioso de la Providencia.Mis queridos ancianos, que os encontráis en precarias condiciones por la salud u otras circunstancias, me siento afectuosamente cercano a vosotros. Cuando Dios permite nuestro sufrimiento por la enfermedad, la soledad u otras razones relacionadas con la edad avanzada, nos da siempre la gracia y la fuerza para que nos unamos con más amor al sacrifico del Hijo y participemos con más intensidad en su proyecto salvífico. Dejémonos persuadir: ¡Él es Padre, un Padre rico de amor y misericordia!

Pienso de modo especial en vosotros, viudos y viudas, que os habéis quedado solos en el último tramo de la vida; en vosotros, religiosos y religiosas ancianos, que por muchos años habéis servido fielmente a la causa del Reino de los cielos; en vosotros, queridos hermanos en el Sacerdocio y en el Episcopado, que por alcanzar los límites de edad habéis dejado la responsabilidad directa del ministerio pastoral.

La Iglesia aún os necesita. Ella aprecia los servicios que podéis seguir prestando en múltiples campos de apostolado, cuenta con vuestra oración constante, espera vuestros consejos fruto de la experiencia, y se enriquece del testimonio evangélico que dais día tras día….”.

Me enseñarás el sendero de la vida,me saciarás de gozo en tu presencia ”(Sal 15 [16], 11)

(de la carta del Siervo de Dios Juan Pablo II a los ancianos)

viernes, 27 de febrero de 2009

Wanda Poltawska y su amistad con Karol Wojtyla/Juan Pablo II (2)


Una de las cartas del Siervo de Dios Juan Pablo II a la Dra Wanda Poltawska

“Sois mi familia, tu una hermana”

Carisima Dusia,
Cuanta alegría haber escuchado tu voz durante nuestra conversación telefónica y la de Andrzej y la de Marian. Espero podamos encontrarnos en un entorno familiar (...).
El Señor ha decidido que se convirtiera en realidad todo aquello sobre lo cual se ha hablado algunas veces y que tu de alguna manera me habías predicho después de la muerte de Pablo VI. Agradezco a Dios que esta vez me haya dado tanta paz interior, que evidentemente aun me faltaba en agosto, y que me ha permitido vivir este momento sin tensión.
Confío en El y en su Santa Madre, confío en su ayuda para las relaciones personales, en mis obligaciones y mis responsabilidades, convencido que si no correspondo a la llamada divina todo se malograría. En todo esto pienso en ti. Siempre he pensado que tu en el campo de Ravensbrûck también has sufrido por mi . (...).
Es en base a esta convicción que ha sido construida la idea que vosotros sois mi familia y tu una hermana.
Mi cara Dusia! Confìo que el Señor continuará instruyéndote, así como lo ha hecho durante estos largos 20 años. A menudo me asombraba y pensaba con cierto temor cuanto de todo esto proviene de Dios y cuanto es mío (...).
A veces me vencían los temores que tú también notabas. Pero por fortuna he podido admirar cuan lejos llega la gracia del Creador y Redentor (...).
No obstante todo quiero continuar caminando contigo, día tras día. No solamente a través de la oración cotidiana, sino también en mis pensamientos y meditaciones, como lo he hecho hasta ahora. Por otra parte, queda completamente claro que no puedo emigrar por completo de Cracovia, de toda la ciudad.
Pienso en las personas que me han estado más cercanas (...). La gracia de Dios ha sido mas fuerte que nuestra debilidad: «Todo lo puedo en Aquel que me fortalece»



(como siempre Carmela sinceras gracias por la informacion)

lunes, 29 de diciembre de 2008

Carta de Karol Wojtyla a Mieczyslaw Kotlarczyk - 28 de diciembre 1939

casa de la calle Tyniecka 10, Cracovia, donde vivia Karol Wojtyla con su padre.

Desde aquella Cracovia “que ya no parecía la misma, irreconocible, como si un pintor le hubiera dado una mano de gris oscuro” (Gian Franco Svidercoschi), el 28 de diciembre de 1939 Lolek (Karol Wojtyla) le escribia esta carta a su amigo Mieciu, (Mieczyslaw Kotlarczyk) bloqueado en Wadowice, y a quien el infausto " nuevo orden” había arrestado a dos hermanos:

Queridísimo Mieciu,

Aprovecho esta ocasión tan insólita para comentarte acerca de algunos hechos de mi vida durante estos dos últimos meses.

Ante todo quería decirte que estoy muy atareado. Hay quienes se mueren de aburrimiento. En cambio yo no. Me he rodeado de libros, aprovisionado de Arte y de Ciencia. Trabajo. Me creerás si te digo que casi me falta tiempo? Leo, escribo, estudio, pienso, oro y lucho por dentro. A veces siento un gran peso, una gran angustia y depresión, en fin un mal. Otras como si estuviese viendo el alba, la aurora, un gran claro. He escrito un drama, mejor dicho un poema dramático, David: mi héroe esta revestido en trajes bíblicos, del ropaje de lino de los Piast (*)…. He volcado en el muchas cosas, muchos sentimientos que llenan mi alma. Siento curiosidad por conocer tu opinión. Ya te he enviado los sonetos. Me gustaría mucho saber que te parecen. En resumen, no me basta la forma. David esta compuesto en prosa, poesía en rima y verso libre [….]

He leído casi toda la mística de Slowacki, después mucho Mickiewicz, ahora en cambio algo de Wyspianski. Además leo la Biblia. El Antiguo testamento. Ayer para la fiesta de San Juan Evangelista leímos juntos aquellas maravillosas lecturas, en las cuales Jesús saluda a sus discípulos en el cenáculo.

He pasado las fiestas muy triste. Pero quien podría estar alegre? Imagino que tu no. Aquello que nos hace ver la luz es sin embargo la religiosidad humana tan intensificada, fuerza reciproca.


Oro siempre por Wicek.

Carísimo amigo, comparto tu dolor, uno tu corazón al mio en tu esplendor. Y aprovecho la ocasión para mandarte mis sinceros deseos de Hermano [….]

Te saludo en nombre de Dios, mi Mieciu, hermano carísimo.
Lolek
Saludos de mi padre.

(*) Piast (entre 841-861) fundador de la primera dinastía real polaca

domingo, 28 de diciembre de 2008

Dia de la Sagrada Familia

Doblo mis rodillas ante el Padre del cual toma nombre toda paternidad y maternidad «para que os conceda... que seáis fortalecidos por la acción de su Espíritu en el hombre interior» (Ef 3, 16)” (de la Carta a las Familias del Santo Padre Juan Pablo II)


Familia cristiana ¡no aflojes!

Leo en nuestro pequeño periódico dominical El Domingo, hoy día de la Sagrada Familia de Jesús. Y continúa diciendo “la familia bombardeada por los medios y abandonada por las instituciones oficiales…. En una sociedad en la que molesta no sólo la Iglesia y los valores sino hasta la misma palabra Dios es importante recordar el plan del Creador”.

Por eso hoy nos hemos unido espiritualmente a nuestros amigos españoles que en la Plaza Colon de Madrid en su concentración "Por la familia cristiana", dieron testimonio que “Entre los numerosos caminos, la familia es el primero y el más importante” como decia Juan Pablo II en su Carta a las familias


En la concentración participó desde Roma en videoconferencia el Santo Padre Benedicto XVI alentando a todas las familias “Queridas familias, no dejéis que el amor, la apertura a la vida y los lazos incomparables que unen vuestro hogar se desvirtúen”.


El Santo Padre a su vez recordó el VI Encuentro Mundial de las Familias que se celebrará en Ciudad de México del 14 al 18 de enero de 2009.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Carta a los niños


En diciembre de 1994, cuando ya terminaba el Año de la Familia el Santo Padre Juan Pablo II le dirigió una Carta a los niños del mundo entero preparándolos para la “Navidad, que es la fiesta de un Niño, de un recién nacido”.

Imaginando a los niños en sus preparativos en el periodo navideño, recordaba su propia niñez:
Queridos niños – decía - os escribo acordándome de cuando, hace muchos años, yo era un niño como vosotros. Entonces yo vivía también la atmósfera serena de la Navidad, y al ver brillar la estrella de Belén corría al nacimiento con mis amigos para recordar lo que sucedió en Palestina hace 2000 años. Los niños manifestábamos nuestra alegría ante todo con cantos. ¡Qué bellos y emotivos son los villancicos, que en la tradición de cada pueblo se cantan en torno al nacimiento! ¡Qué profundos sentimientos contienen y, sobre todo, cuánta alegría y ternura expresan hacia el divino Niño venido al mundo en la Nochebuena!”

Y “Este Niño ahora recién nacido, cuando sea grande, como Maestro de la Verdad divina, mostrará un afecto extraordinario por los niños. Dirá a los Apóstoles: « Dejad que los niños vengan a mí, no se lo impidáis », y añadirá: « Porque de los que son como éstos es el Reino de Dios » (Mc 10, 14). Otra vez, estando los Apóstoles discutiendo sobre quién era el más grande, pondrá en medio de ellos a un niño y dirá: « Si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los cielos » (Mt 18, 3).

Como siempre lo hacia hablándole a los mayores, también a los niños les recordaba que debían pensar en todos aquéllos niños que “sufren o son amenazados... padecen hambre y miseria, mueren a causa de las enfermedades y de la desnutrición, perecen víctimas de la guerra, son abandonados por sus padres y condenados a vivir sin hogar, privados del calor de una familia propia, soportan muchas formas de violencia y de abuso por parte de los adultos. ? Cómo es posible permanecer indiferente ante al sufrimiento de tantos niños, sobre todo cuando es causado de algún modo por los adultos?”

Al termino de la carta les recordaba la palabras del salmo ¡Laudate pueri Dominum! ¡Alabad niños al Señor, alabad el nombre del Señor. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre. De la salida del sol hasta su ocaso, sea loado el nombre del Señor! (cf. Sal 113112, 1-3), “palabras – decía – que siempre me han emocionado

¡Alabad el nombre del Señor! Los niños de todos los continentes, en la noche de Belén.


¡Levanta tu mano, divino Niño,
y bendice a estos pequeños amigos tuyos,
bendice a los niños de toda la tierra!
Vaticano, 13 de diciembre de 1994.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Carta de Mons. Wojtyla al Padre Pio


Don Francesco Castelli comenta en su articulo La tercera carta de Mons. Wojtyla al Padre Pio, publicado en el Nro 3-marzo 2008 de Totus Tuus que “durante la cuidadosa investigación archivistica de recopilación de la documentación del Siervo de Dios Juan Pablo II se ha descubierto en el Archivo de la Curia de Cracovia, una copia de una carta fechada 14 de diciembre de 1963 de Mons. Wojtyla al padre Pio, escrita durante la permanencia de Mons. Wojtyla en Roma, probablemente al término de la II sesión del Concilio Vaticano II.
En la carta se lee:

Vuestra paternidad se acordará ciertamente que ya algunas veces en el pasado me he permitido recomendar a Sus oraciones casos particularmente dramáticos y dignos de atención.
Quisiera, por lo tanto, agradecerle vivamente también en nombre de los interesados, por Sus oraciones a favor de una señora medico católica, enferma de cáncer, y el hijo de un abogado de Cracovia, gravemente enfermo desde su nacimiento. Ambos ya están bien, gracias a Dios.
Me permito por otra parte, Padre Reverendísimo, encomendar a Sus oraciones una señora paralizada de nuestra Arquidiócesis.
Y al mismo tiempo me permito recomendarle las ingentes dificultades pastorales que mi pobre obra encuentra en la presente situación.
Hago propicia la ocasión para reiterarle mi inmensa gratitud


Firmaba Carlo Wojtyla, Vescovo tit. di Ombi, Vicario Capitolare di Cracovia (la carta esta escrita en italiano) .

Según los comentarios de Don Francesco Castelli surgen interrogantes , no obstante conocerse algunos detalles, por ejemplo que la enferma curada de cancer es Wanda Poltawska, pero se desconoce quien es el hijo de abogado curado como asimismo y de quien se trata cuando pide por la señora paralizada.
En esta carta –comenta Don Castelli – es la primera vez que Wojtyla pide algo para si mismo hablando de las dificultades pastorales - y explica la situación: a mitades de 1962 había muerto Mons. Baziak, se estaban proponiendo nombres para su sucesor y “ante la casi inadvertida propuesta del Partido Comunista Wojtyla se convierte en titular de la sede de Cracovia convirtiéndose con tan solo algo mas de cuarenta años en administrador apostólico de una diócesis de la importancia y el prestigio de Cracovia”. Se desconoce, a su vez, si la carta fue efectivamente recibida por el padre Pio y nos hallamos en el campo de la hipótesis, pero sin embargo, afirma Castelli, “Mons. Wojtyla sabia como hacer para que sus peticiones llegasen al destinatario”.

martes, 9 de diciembre de 2008

La Madre del amor hermoso


“…La historia del «amor hermoso» comienza en la Anunciación, con aquellas admirables palabras que el ángel dirigió a María, llamada a ser la Madre del Hijo de Dios. De este modo, Aquel que es «Dios de Dios y Luz de Luz» se convierte en Hijo del hombre; María es su Madre, sin dejar de ser la Virgen que «no conoce varón» (cf. Lc 1, 34). Como Madre-Virgen, María se convierte en Madre del amor hermoso. Esta verdad está ya revelada en las palabras del arcángel Gabriel, pero su pleno significado será confirmado y profundizado a medida que María siga al Hijo en la peregrinación de la fe
La «Madre del amor hermoso» fue acogida por aquel que, según la tradición de Israel, ya era su esposo terrenal, José, de la estirpe de David. Él habría tenido derecho a considerar a la novia como su mujer y madre de sus hijos. Sin embargo, Dios interviene en esta alianza esponsal con su iniciativa: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo» (Mt 1, 20). José es consciente, ve con sus propios ojos que en María se ha concebido una nueva vida que no proviene de él y por tanto, como hombre justo, observante de la ley antigua, que en su caso imponía la obligación de divorcio, quiere disolver de manera caritativa su matrimonio (cf. Mt 1, 19). El ángel del Señor le hace saber que esto no estaría de acuerdo con su vocación, más aún, que sería contrario al amor esponsal que lo une a María. Este amor esponsal recíproco, para que sea plenamente el «amor hermoso», exige que José acoja a María y a su Hijo bajo el techo de su casa, en Nazaret. José obedece el mensaje divino y actúa según lo que le ha sido mandado (cf. Mt 1, 24). También gracias a José el misterio de la Encarnación y, junto con él, el misterio de la Sagrada Familia, se inscribe profundamente en el amor esponsal del hombre y de la mujer e indirectamente en la genealogía de cada familia humana. Lo que Pablo llamará el «gran misterio» encuentra en la Sagrada Familia su expresión más alta. La familia se sitúa así verdaderamente en el centro de la nueva alianza
…”
De la Carta a las Familias del Papa Juan Pablo II – 1994 Año de la Familia

jueves, 23 de octubre de 2008

1978 Carta del Santo Padre Juan Pablo II a los polacos


El 23 de octubre de 1978, un día después de la solemne ceremonia del comienzo de su Pontificado, el Santo Padre Juan Pablo II envía una carta a los polacos, donde no oculta la arraigada pertenencia a su tan amada Polonia, su pueblo y su Iglesia. Con profunda emoción y sentida nostalgia les pide oraciones, fortaleza y confianza y les anima a oponerse a todo lo que “contraste con la dignidad humana y que degrada las costumbres de una sana sociedad, que puede a veces incluso amenazar su existencia y el bien común, que puede disminuir nuestra contribución al común patrimonio de la humanidad, de las naciones cristianas, de la Iglesia de Cristo” en tiempos aún muy difíciles en Polonia.

Queridísimos connacionales:
Os escribo esta carta el día en que a uno de los hijos de nuestra patria le ha tocado asumir el ministerio de Obispo en la Cátedra de Pedro.
No puedo dejar de dirigirme a todos vosotros, hijos e hijas de la queridísima Polonia, precisamente en este día en que, por inescrutables designios de la Providencia, me encuentro yo, hasta ahora arzobispo metropolitano de Cracovia, obligado a dejar la antiquísima cátedra de San Estanislao para asumir la sede romana de San Pedro, y con ella la solicitud por toda la Iglesia universal.
Es difícil pensar y hablar de esto sin una profundísima emoción. Parece que no basta el corazón humano —y en particular el corazón polaco— para contener tal emoción.
Faltan también palabras para expresar todos los pensamientos que en esta circunstancia se agolpan en la mente. ¿No invaden quizá tales pensamientos y sentimientos toda nuestra historia? ¿No abarcan todo el milenio durante el cual nosotros, hijos de Polonia, hemos conservado la fidelidad a Cristo y a su Iglesia, a la Sede Apostólica, al patrimonio de los Santos Pedro y Pablo?
De modo especial, sin embargo, esos pensamientos y sentimientos se centran en el último período de nuestra historia: historia de la patria e historia de la Iglesia. ¡Qué difícil y qué duro ha sido ese período! […]
Venerable y querido cardenal primado: Permíteme que te diga sencillamente lo que siento. No estaría sobre la Cátedra de Pedro este Papa polaco que hoy, lleno de temor de Dios pero también de confianza, inicia un nuevo pontificado, si no hubiese sido por tu fe, que no se ha arredrado ante la cárcel y los sufrimientos. Si no hubiese sido por tu heroica esperanza, tu ilimitada confianza en la Madre de la Iglesia. Si no hubiese existido Jasna Gora y todo el período que en la historia de la Iglesia en nuestra patria abarca tu ministerio de obispo y primado[…]
Queridos connacionales: No es fácil renunciar a la vuelta a la patria, «a esos campos plateados de trigo y dorados de centeno», como escribe Mickiewicz. A esos montes y valles, lagos y ríos, a esos hombres tan queridos, a esa ciudad real. Pero si tal ha sido la voluntad de Cristo, hay que aceptarla, y por eso la acepto. Solamente pido que esa lejanía nos una aún más y nos consolide en la verdadera caridad mutua […]
(leer texto completo)

miércoles, 1 de octubre de 2008

Carta a los ancianos (2) Oración



Concédenos, Señor de la vida, la gracia de tomar conciencia lúcida de ello y de saborear como un don, rico de ulteriores promesas, todos los momentos de nuestra vida.


Haz que acojamos con amor tu voluntad, poniéndonos cada día en tus manos misericordiosas.Cuando venga el momento del “ paso ” definitivo, concédenos afrontarlo con ánimo sereno, sin pesadumbre por lo que dejemos.


Porque al encontrarte a Ti, después de haberte buscado tanto, nos encontraremos con todo valor auténtico experimentado aquí en la tierra, junto a quienes nos han precedido en el signo de la fe y de la esperanza.


Y tú, María, Madre de la humanidad peregrina, ruega por nosotros “ ahora y en la hora de nuestra muerte ”. Manténnos siempre muy unidos a Jesús, tu Hijo amado y hermano nuestro, Señor de la vida y de la gloria.


¡Amén!


Carta del Santo Padre Juan Pablo II a los ancianos (Oración)
Vaticano, 1 de octubre de 1999