Llamados a ser santos

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“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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lunes, 27 de noviembre de 2023

Beatificación Cardenal Eduardo Pironio - Ceremonia y detalles

 


Fijada la fecha para el 16 de diciembre de 2023 en la Basílica de Lujan, Buenos Aires, aun no se conocen detalles. Sin embargo en esta página oficial ya podemos encontrar valiosísima información acerca de su vida, su pensamiento, recursos y testimonios, además de un cronograma (aun incompleto) de los días precedentes a la fecha de la ceremonia. Invito visitar y agendar la pagina.

Invito también  visitar este blog con valiosa información sobre vida y obra del Cardenal Pironio.


viernes, 10 de noviembre de 2023

El Cardenal Pironio será beatificado

 


El cielo, los jóvenes, los no tan jóvenes que lo recuerdan con cariño, y la Argentina toda estamos de fiesta. Este fiel colaborador de Juan Pablo II,  desde el inicio mismo de las JMJ, “el amigo de Dios” como lo llamaba el entonces arzobispo de Buenos Aires, hoy Papa Francisco,   será declarado beato. Un sacerdote santo que debilitado y en medio de su sufrimiento dejo escrito: «Agradezco al Señor el privilegio de su cruz. Me siento felicísimo de haber sufrido mucho. Sólo me duele no haber sufrido bien y no haber saboreado siempre en silencio mi cruz. Deseo que, al menos ahora, mi cruz comience a ser luminosa y fecunda».  Falleció el 5 de febrero de 1998 en Roma. Su  cuerpo fue trasladado a la Argentina, al santuario mariano de Luján, en el mismo lugar donde recibió el Bautismo y la ordenación episcopal y donde se realizará la  ceremonia de beatificación hacia fines de este año, con la participación del cardenal  Fernando Vérgez Álzaga, quien fuera secretario del cardenal Pironio durante tantos años.

En la página oficial de laBasílica de Nuestra Señora de Lujan  asi nos informan :   “De acuerdo a lo informado por la Santa Sede, la ceremonia de beatificación se ofrecerá en esta Casa, Santuario y Basílica de Nuestra Señora de Luján, en el mes de diciembre del corriente año; presidiendo la Eucaristía el cardenal, de nacionalidad española, Fernando Vérgez Álzaga, titular de la Gobernación del Vaticano y secretario del cardenal Pironio durante 23 años. En días más comunicaremos el cronograma de actividades y festejos.” La celebración probablemente sea el sábado 16 de diciembre pero debemos esperar la confirmación de las autoridades de la Basílica, quienes según han comentado publicarán también el programa completo. 

En la homilía durante la Misa de funeral ensufragio del Cardenal Pironio celebrada el 7 de febrero de 1998  el Papa Juan Pablo II hablaba de su grandeza y  profunda fe:

Ya en el ocaso de su vida, supo encontrar en la fe el optimismo y la esperanza que caracterizaron toda su existencia. «Todas las cosas (...) son tuyas, Señor que amas la vida» (Sb 11, 26), solía repetir, y su lema cardenalicio constituía una especie de confirmación: «Cristo en vosotros, esperanza de la gloria».l cardenal Pironio tenía un vivo sentido de la fragilidad humana: en su Testamento espiritual, que nos ha servido de guía en estas reflexiones, varias veces pide perdón. Lo pide con humildad, con confianza. Ante la santidad de Dios, toda criatura humana no puede menos de darse golpes de pecho y confesar: «Te compadeces de todos, porque todo lo puedes» (Sb 11, 23).

En una entrevista decía de él el Papa Francisco: : Cuando hablabas con él siempre te daba la sensación de que se sentía el peor hombre del mundo, el peor pecador. Te abría un panorama de santidad desde su profunda humildad. Te abría horizontes, experimentabas que nunca cerraba las puertas a nadie, incluso a la gente que él sabía que no lo entendía.


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El proceso de beatificación del Cardenal Pironio fue impulsado en 2003, al cumplirse 5 años de su fallecimiento, por la Conferencia Episcopal Argentina durante su Asamblea Plenaria de noviembre donde,  además,  decidió constituirse como el actor principal de la misma. En el mes de abril de 2005 la causa fue introducida en el tribunal eclesiástico del Vicariato de Roma y se designó Postulador al Padre Giuseppe Tamburrino, monje benedictino y sacerdote de la Abadía de Praglia, Italia. (de acurdo a las normas establecidas, el tribunal competente para iniciar una causa de beatificación es el del lugar en que ha fallecido el fiel) y quien había sido amigo del cardenal Pironio. 

En 2006 el papa Benedicto XVI lo nombró “siervo de Dios” (es el primer paso de una serie de requisitos para una posible canonización) y el  23 de junio de 2006 en el Aula de la Conciliación del Palacio Apostólico del Laterano, sede del Vicariato de Roma y bajo la presidencia del Cardenal Camillo Ruini tuvo lugar la ceremonia de apertura de su proceso de beatificación. A comienzos  del 2016 finalizaba el proceso diocesano de la causa de beatificación y la Conferencia Episcopal Argentina  fue informada que el Tribunal del Vicariato de Roma había decidido la fecha para la conclusión de la etapa diocesana. La sesión de clausura se realizo el viernes 11 de marzo en la Sala de la Conciliación de la Sede del Vicariato romano presidida por el Cardenal Agostino Vallini.

El 18 de febrero de 2022 fue promulgado el decreto sobre la heroicidad de las virtudes del cardenal Pironio y el pasado 8 de noviembre de 2023 el Papa Francisco aprobó el decreto del Dicasterio para las Causas de los Santos que reconoce el milagro atribuido a la intercesión del Venerable Eduardo Francisco Pironio.

El decreto, publicado en Roma por el Cardenal Marcello Semeraro, prefecto del dicasterio, reconoce la intercesión de Pironio en la curación —sin explicación científica— de Juan Manuel Franco, un bebé que en 2006 tenía 15 meses cuando entró en coma profundo como consecuencia de inhalar purpurina por accidente. “Ustedes si saben rezar, recen”, les dijo el pediatra a los padres cuando ingresaron a la clínica. De la clínica lo derivaron al Hospital Materno Infantil, donde después de hacer todas las consultas a hospitales de toxicología le indicaron el tratamiento a seguir con la advertencia que el pronóstico era de muerte irreversible”,

Al cabo de 13 días rezando ante una estampita con la imagen del purpurado, que le había entregado el párroco Silvano de Sarro a la madre,  el niño despertó sin rastros de elementos tóxicos en la sangre. El milagro fue aprobado luego de que fuera evaluado por una junta de médicos del Vaticano, que constató que la curación del pequeño “supera la ciencia médica”, y de una Comisión de Teólogos que corroboró que la familia había pedido la intercesión del Cardenal Pironio.

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Eduardo Francisco Pironio nació el 3 de diciembre de 1920 (el mismo año de Karol Wojtyla)  en Nueve de Julio, provincia de Buenos Aires; fue ordenado sacerdote el 5 de diciembre de 1943; elegido obispo titular de Ceciri y auxiliar de La Plata el 24 de marzo de 1964; recibió la ordenación episcopal el 31 de mayo de 1964; trasladado como obispo diocesano de Mar del Plata el 19 de abril de 1972; promovido a arzobispo titular de Tigre y Pro-prefecto de la Congregación para los Religiosos e Institutos Seculares el 20 de diciembre de 1975; creado cardenal del título de los Santos Cosme y Damián por Pablo VI el 24 de mayo de 1976; declarado Presidente del Consejo Pontificio para los Laicos el 8 de abril de 1984.Fue además, miembro del Consejo de la II Sección de la Secretaría de Estado; miembro de las Congregaciones: para la Causa de los Santos, para las Iglesias Orientales, para los Obispos, para la Educación Católica y para la Evangelización de los Pueblos; consejero de la Comisión Pontificia para la Interpretación de los Textos Legislativos.


 

 

sábado, 7 de agosto de 2010

JMJ “puente de fraternidad y esperanza entre los continentes”


Cuando con ocasión de las JMJ en Toronto en el 2002, con la enfermedad de Parkinson ya avanzada, los periodistas se preguntaban si al Papa le habrían dado una nueva medicina la respuesta la dio el mismo Juan Pablo II con su habitual entusiasmo y vivacidad, como siempre cuando se reunía con los jóvenes. Hacia solo algunos meses que le había dicho al cardenal Alojzij Ambrozic “cuando estas con los jóvenes te sientes joven”. Y así fueron todas las Jornadas. Seria difícil adivinar con cual de estos “«momentos de pausa» en la constante peregrinación de la fe” se sintió mas identificado.

Me aventuro a decir que fue en Buenos Aires, porque fue la nuestra. Probablemente el, con su habitual humor, diría que fue la de Czestochowa porque fue la suya. Y la de Denver porque fue un desafío y un llamado a la “cultura de la vida”, y la de Compostela porque allí encendió una nueva luz, la de Manila porque jamás se había visto nada igual, la de Paris con su “cadena de amor”, las de Roma porque era su ciudad, o la de Colonia porque aunque no pudo estar presente allí entre los “peregrinos por los caminos del mundo” allí estaba. En todas ellas recordándonos: “No temáis” Abrid de par en par las puertas a Cristo.


“¿cómo no dar gracias a Dios por los numerosos frutos que, a distintos niveles, han brotado de las Jornadas Mundiales de la Juventud?” le decía en la carta al cardenal Pironio con motivo del Seminario de Estudio sobre las Jornadas Mundiales de la Juventud que el Pontificio Consejo para los Laicos había organizado en el Santuario de Jasna Góra, en Czestochowa y agregaba “Esta peregrinación del pueblo joven construye puentes de fraternidad y de esperanza entre los continentes, los pueblos y las culturas. Es un camino siempre en movimiento. Como la vida. Como la juventud.”
Analizando lo que habían sido las Jornadas hasta ese momento constataba que “con el paso de los años se ha demostrado que las Jornadas de la Juventud no son ritos convencionales, sino acontecimientos providenciales, ocasiones para que los jóvenes profesen y proclamen cada vez con más alegría su fe en Cristo” , “una forma de vasta catequesis, un anuncio del camino de conversión a Cristo” precisamente porque “La finalidad principal de las Jornadas es la de colocar a Jesucristo en el centro de la fe y de la vida de cada joven, para que sea el punto de referencia constante y la luz verdadera”.
Y recomendaba a Pastores y agentes de pastoral a “reflexionar constantemente sobre nuestro ministerio entre los jóvenes y sobre la responsabilidad que tenemos de presentarles la verdad plena sobre Cristo y su Iglesia.”

jueves, 15 de enero de 2009

Mabuhay! - Manila 1995


El 15 de enero de 1995 llegaba a su fin la X Jornada mundial de la juventud, celebrada en Manila, Filipinas (10-15 enero 1995)
que habrá sido la reunión más multitudinaria de todos los tiempos. Nadie pudo siquiera aventurarse a hablar de cifras exactas pero todos aseguraban que habían sido mas de 4 millones….
Despues de la despedida del Santo Padre Juan Pablo II le llego el turno también a nuestro querido cardenal Pironio (en proceso de beatificación), gran colaborador de Juan Pablo II en las celebraciones de las Jornadas Mundiales de la Juventud, quien decia en emotivas palabras:

Querido Santo Padre:
Nos toca despedirnos otra vez. ¡Cómo nos cuesta! Cuántas ganas de repetir como san Pedro, el primer Papa: «Señor, ¡qué bien estamos aquí!» (Mt 17,4).
A nosotros nos bastaría una sola carpa: para usted, Santo Padre. Nosotros seguiríamos velando—aunque a voces nos durmamos—en la noche, en la mañana y en la tarde. Pero tenemos que partir: usted porque «todos te andan buscando a, como a Jesús, y usted debe responder: «vayamos a otra parte, a predicar también en las poblaciones vecinas, porque para eso he venido» (cf. Mc 1,35-38). Tendrá que ir Llevando el Evangelio de la paz y de la esperanza a Papúa Nueva Guinea, a Australia, a Sri Lanka. Nosotros también tenemos que bajar del monte de la Transfiguración a lo cotidiano de nuestra vida, de nuestra misión, de nuestra historia:
— llevando el mandato misionero que nos ha confiado: «Como el Padre me envío, también yo os envío»;
— marcados por el signo de la esperanza: «No tengan miedo. Soy yo» (Jn 6,20);
— con la seguridad de que usted, donde quiera que éste en Roma, en Buenos Aires, en Santiago de Compostela, en Czestochowa, en Denver, en Manila—seguirá con nosotros hasta el final.
Gracias, Santo Padre, por habernos convocado en Manila para darnos de nuevo un mandato misionero.
Gracias a ustedes—obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas—por habernos acompañado y enseñado el camino de la misión, de la comunión y de la esperanza.
Gracias a todos ustedes, queridos jóvenes, porque han dicho que Sí al Señor—como María—y ahora se ponen en camino, después de haberse comprometido a ser testigos del amor, sembradores de la esperanza y artífices de la paz.
Y que la Virgen de; camino y la misión nos acompañe y sonría maternalmente a todos.

Invito visitar mi entrada anterior:

jueves, 4 de diciembre de 2008

"Profeta moderno" argentino

"Quiero manifestar mi agradecimiento al Santo Padre, Juan Pablo II, por haberme confiado, en abril de 19 84, la animación de los fieles laicos. De ellos depende, inmediatamente, la construcción de la "civilización del amor". Los quiero enormemente, los abrazo y los bendigo; y agradezco al Papa su confianza y su cariño"

(Del testamento espiritual del cardenal Prionio)

EL 3 de diciembre de 1920 (el mismo año de Karol Wojtyla) nacía Eduardo F. Pironio, “Sali del Padre y vine al mundo” - decía en su testamento espiritual - en Nueve de Julio, provincia de Buenos Aires; fue ordenado sacerdote el 5 de diciembre de 1943; elegido obispo titular de Ceciri y auxiliar de La Plata el 24 de marzo de 1964; recibió la ordenación episcopal el 31 de mayo de 1964; trasladado como obispo diocesano de Mar del Plata el 19 de abril de 1972; promovido a arzobispo titular de Tigre y Pro-prefecto de la Congregación para los Religiosos e Institutos Seculares el 20 de diciembre de 1975; creado cardenal del título de los Santos Cosme y Damián por Pablo VI el 24 de mayo de 1976; declarado Presidente del Consejo Pontificio para los Laicos el 8 de abril de 1984.

Fue además, miembro del Consejo de la II Sección de la Secretaría de Estado; miembro de las Congregaciones: para la Causa de los Santos, para las Iglesias Orientales, para los Obispos, para la Educación Católica y para la Evangelización de los Pueblos; consejero de la Comisión Pontificia para la Interpretación de los Textos Legislativos.

De corazón humilde, sencillo, generoso abierto a todos, enormemente agradecido por la vida y todo lo vivido Dejaba el mundo y volvía al Padre (palabras de su testamento) en Roma el jueves 5 de Febrero de 1998.

Sus restos descansan en la Basílica de Luján, provincia de Buenos Aires, Argentina.

El cardenal Camillo Ruini, entones obispo vicario del Papa para la diócesis de Roma, abrió el pasado viernes 23 de junio la fase diocesana del proceso de beatificación del cardenal Eduardo Francisco Pironio, fallecido hace ocho años.

Invito visitar: Cardenal Pironio, su vida, sus escritos, beatificacion

Y mi entrada anterior Cardenal Pironio

viernes, 21 de noviembre de 2008

El Magnificat del cardenal Eduardo Pironio


“Aprendió su fe en las rodillas de su madre, mujer de formación cristiana sólida, aunque sencilla, que supo imprimir en el corazón de sus hijos el genuino sentido evangélico de la vida” decía el Santo Padre Juan Pablo II en su homilía durante la misa en sufragio del Cardenal Eduardo Pironio el 7 de febrero de 1998 “testigo de la fe valiente que sabe fiarse de Dios, incluso cuando, en los designios misteriosos de su Providencia, permite la prueba” y agregaba “¿Cómo olvidar la gran aportación que dio a las celebraciones de las Jornadas mundiales de la juventud? Quisiera dar gracias públicamente aquí a este hermano nuestro, que me prestó una gran ayuda en el ejercicio de mi ministerio petrino”

La puerta de su despacho siempre estaba abierta” supo ganarse amigos en Roma, donde a partir del llamado del Santo Padre Juan Pablo II en abril de 1984 se ocupo de la animación e los fieles laicos y fue incansable y entusiasta colaborador del Santo Padre en los encuentros con los jóvenes antes aún que comenzaran oficialmente las Jornadas Mundiales de la Juventud (la primera tuvo lugar en 1986)

Su testamento espiritual es un canto a la vida, un Magnificat :

“Ahora entro en la alegría de mi Señor, en la contemplación directa, cara a cara, de la trinidad. Hasta ahora peregriné lejos del Señor. Ahora lo veo tal cual El es. Soy feliz. ¡Magnificat! […]

¡Magnificat! Me pongo en el corazón de María, mi buena Madre, la Virgen fiel, para que me ayude a dar gracias al Padre ella pedir perdón por mis innumerables pecados.

¡Magnificat! Te doy gracias, Padre, por el don de la vida. ¡Que lindo es vivir! Tú nos hiciste, Señor, para la Vida. La amo, la ofrezco, la espero. Tú eres la Vida, como fuiste siempre mi Verdad y mi Camino.

¡Magnificat! Doy gracias al Padre por el don inapreciable de mi bautismo que me hizo hijo de Dios y templo vivo de la Trinidad […]

¡Magnificat! Agradezco al Señor por mi sacerdocio. Me he sentido extraordinariamente feliz de ser sacerdote y quisiera transmitir esta alegría profunda a los jóvenes de hoy, como mi mejor testamento y herencia….Mi vida sacerdotal estuvo siempre marcada por tres amores y presencias: El Padre, María Santísima, la Cruz. […]

¡Magnificat! Doy gracias a Dios por mi ministerio de servicio en el episcopado…He querido ser padre, hermano y amigo de los sacerdote,s religiosos y religiosas, de todo el Pueblo de Dios […]

Quero manifestar mi agradecimiento al Santo Padre, Juan Pablo II, por haberme confiado, en abril de 1984, la animación de los fieles laicos. De ellos depende la construcción de la civilización del amor […]


¡Magnificat! Doy gracias a Dios que por el Santo Padre Pablo VI, me ha llamado a servir a la Iglesia Universal en el privilegiado campo de la vida consagrada. Como los quiero a los Religiosos y Religiosas y a todos los laicos consagrados del mundo! […]

¡Magnificat! Agradezco al Señor el privilegio de la Cruz. Me siento felicísimo de haber sufrido mucho. Solo me duelo no haber sufrido bien y no haber saboreado siempre en el silencio de la cruz […]

¡Magnificat! Agradezco al Señor que me haya hecho comprender el Misterio de Maria en el Misterio de Jesús y que la Virgen haya estado tan presente en mi vida personal y en mi ministerio. A Ella le debo todo […]

¡Magnificat! Agradezco al señor que mi ministerio se haya desarrollado, casi siempre, de un modo privilegiado, al servicio de sacerdotes y seminaristas, de religiosos y religiosas, y ultimamente de los fieles laicos […]

¡Magnificat! Doy gracias a Dios por haber podido gastar mis pobres fuerzas y talentos en la entrega a los queridos laicos, cuya amistad y testimonio me han enriquecido espiritualmente. He querido mucho a la Acción Católica […]

Los dejo en el corazón de María, la Virgen pobre, contemplativa y fiel. ¡Ave María!
A Ella le pido: “Al final de este destierro muéstranos el fruto bendito de tu vientre, Jesús”.