Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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jueves, 26 de agosto de 2010

Jasna Gora – un “«¡No tengáis miedo."» pronunciado por Cristo por boca de Su Madre”


Hoy peregrinamos espiritualmente al Santuario de Nuestra Señora de Jasna Gora celebrando con todo el pueblo de Polonia la fiesta de aquella que “entró en la historia de mi patria en el siglo XVII, como una especie de «¡No tengáis miedo."» pronunciado por Cristo por boca de Su Madre” como decía su amado hijo Karol Wojtyla, el Papa Juan Pablo II .
“Cuando el 22 de octubre de 1978 asumí la herencia romana del Ministerio de Pedro, sin duda llevaba profundamente impresa en la memoria, en primer lugar, esta experiencia mariana de mi tierra polaca. «¡No tengáis miedo!», decía Cristo a los apóstoles (Lucas 24,36) y a las mujeres (Mateo 28,10) después de la Resurrección. En los textos evangélicos no consta que la Señora haya sido destinataria de esta recomendación; fuerte en Su fe, Ella «no tuvo miedo». El modo en que Maria participa en la victoria de Cristo yo lo he conocido sobre todo por la experiencia de mi nación. De boca del cardenal Stefan Wyszynski sabía también que su predecesor, el cardenal August Hlond, al morir, pronunció estas significativas palabras: «La victoria, si llega, llegará por medio de Maria.» Durante mi ministerio pastoral en Polonia, fui testigo del modo en que aquellas palabras se iban realizando. Mientras entraba en los problemas de la Iglesia universal, al ser elegido Papa, llevaba en mí una convicción semejante: que también en esta dimensión universal, la victoria, si llega, será alcanzada por María. Cristo vencerá por medio de Ella, porque Él quiere que las victorias de la Iglesia en el mundo contemporáneo y en el mundo del futuro estén unidas a Ella.”
(Juan Pablo II: Cruzando el Umbral de la Esperanza (“conversando” con Vittorio Messori) Plaza & Janes, 1994 Capitulo 34 "Para no tener miedo"

sábado, 1 de agosto de 2009

Cuando el Cardenal Wyszinski cumplia 75 años...

Buzeando encontré varios artículos escritos por Ewa Celt para Radio Free Europe allá por los años 70 y 80. Tengo en manos uno del 18 de agosto de 1976 cuando el Cardenal Wyszinski cumplia 75 años, que habla de las particularidades de la época, del temple del Primado del Milenio y especula sobre su sucesión. Como es un texto bastante largo lo publicare en tres partes. Empezando hoy 1ro de agosto intentaré publicar la última parte el 3 de agosto (aniversario del nacimiento del cardenal Wyszinski -3 de agosto de 1901) en su honor.

“El Cardenal Wyszinski cumple 75 años”
1ra parte
El Primado de Polonia Stefan Wyszynski celebró su 75 cumpleaños el pasado 3 de agosto, alcanzado así una edad en la cual – acorde a la practica del Vaticano – habría de presentar su renuncia al Papa. Tratado el tema como menor por la prensa polaca, este aniversario fue, sin embargo, ocasión para que los diarios occidentales le rindieran debido homenaje al “Príncipe de la Iglesia de más prestigio en Europa del Este”. Reconociéndole méritos por la “posición excepcionalmente firme” de la Iglesia polaca en un país dominado por el régimen comunista, los autores recordaban las varias etapas de su permanencia a la cabeza del episcopado polaco. Vista la buena salud del Primado, su eficiente desempeño y el firme apoyo de fieles y clero no es dable imaginar que el Papa Pablo VI acepte la dimisión de Wyszynski.

Su vida y su trabajoStefan Wyszynski nació el 3 de agosto de 1901 en el pueblo de Zuzela, nordeste de Polonia (entonces bajo el Imperio Ruso, ahora región de Mazowieckie, a medio camino entre Varsovia y Bialystok. Su padre, noble de origen pero empobrecido, trabajo allí como maestro de escuela rural y organista. En cuanto termino la escuela secundaria Stefan entro en el seminario en Wloclavek a orillas del Vístula en 1920 y fue ordenado cuatro años mas tarde el día que cumplía 23 años.


La ciudad de Wloclawek jugo un papel preponderante en la vida del joven sacerdote. Sede de episcopado con tradiciones históricas arraigadas, industrializada vertiginosamente, fue en 1933 escena de demostraciones masivas por parte de trabajadores desempleados. Ambos factores dejaron una fuerte impronta en la personalidad de Wyszynski; su devoción a la Iglesia equiparada tan solo con su constante preocupación por la situación de los trabajadores.

Wyszyski comenzó su carrera eclesiástica como periodista, redactando un diario el Slowo Kujawskie, que publicaba la Curia Episcopal de Wloclawek. Mas tarde, en 1930, fue también redactor en jefe de la publicación mensual sobre temas de teología Ateneumn Kaplanskie. Fue asistente del rector de la Catedral de Wloclawek y profesor de sociología y economía social en el Seminario Teológico de Wloclawek (1931- 1939). En 1935 fundo y fue Director de la Universidad Católica de los Trabajadores. Wyszinski se diplomó en la Universidad Católica de Lublin. Después de obtener su doctorado en derecho en 1929 defendiendo su tesis “El derecho de la familia, de la iglesia, del estado a la educación” viajo incansablemente por Italia, Francia, Bélgica, Holanda, y Alemania entre 1929 y 1930 para afianzar su formación. Como resultado de sus viajes publicó “Las nuevas tendencias de la Acción Católica en el exterior”. De regreso en Wloclawek, se hizo conocer por sus numerosos estudios relacionados con temas sociales y de educación, frecuentemente críticos de la teoría y practica comunista. Debido a su preocupación por los problemas del trabajo y rurales se gano el apodo de “sacerdote obrero”. Durante la II Guerra Mundial Wyszynski formo parte de la resistencia contra el nazismo en Varsovia y Lublin organizando encuentros espirituales para el clero y oficiando de capellán para las unidades del ejercito local.
En 1945 Wyszynski volvió al seminario de Wloclawek, como rector y canónigo de la catedral. Un año mas tarde no obstante debió dejar la ciudad para siempre. El 12 de mayo de 1946 fue consagrado obispo con residencia en Lublin. Aquella fecha marco fuertemente la distinguida carrera eclesiástica de Mons. Wyszynski y su vocación como líder espiritual de la nacían. Fallecido el cardenal August Hlond en octubre de 1948 Wyszynski fue nombrado Arzobispo de Gniezno y Varsovia por el Papa Pio XII en enero de 1949 y – acorde a la tradición – al mismo tiempo Primado de Polonia, a la edad de 47 años.
Es imposible analizar su vida sin situarse al mismo tiempo en la historia de la Iglesia y la apremiante situación de Polonia en la postguerra.
El nombramiento de Wyszinski coincidió con el lanzamiento de una campana intransigente contra la iglesia por parte del régimen de Bierut (1), ideado para aplastar lo que se consideraba “oposición reaccionaria clerical”. La campaña desembocó bien pronto en una serie de medidas drásticas, incluyendo confiscación de propiedades de la iglesia, amenazas y persecuciones del clero y monjes, arrestos y procesos con fines propagandísticos. Para evitar males mayores y establecer un modus vivendi con el régimen comunista el Primado opto por una medida táctica firmando una especie de pacto de coexistencia llamado “Acuerdo entre Gobierno y Episcopado” en diciembre de 1950, medida que produjo reacciones mixtas por parte de algunos círculos conservadores del Vaticano. Pero si quedaban dudas éstas fueron disipadas pronto. En abril de 1951 Wyszynski visito la Santa Sede y después de su viaje, en noviembre de 1951 el Papa lo nombraba como único cardenal polaco. No obstante debieron pasar cinco años pasaron antes que Wyszynski pudiese recibir su birrete rojo en Roma. Visto que las relaciones Iglesia-estado se deterioraban rápidamente, el Prelado decidió no participar del consistorio en enero de 1953 por temor que a su regrese le fuese negada la entrada al país por parte de las autoridades comunistas..
Algo mas tarde, también en 1953 al negarse denunciar al obispo de Kielce, Msgr. Czeslaw Kaczmarek a quien le había sido iniciado un proceso por supuestas ofensas políticas, Wyszynski fue acusado de haber violado el pacto Iglesia-Estado de 1950 mediante el cual la Iglesia había acordado reprender a los sacerdotes culpables de actos anti-gubernamentales. Arrestado por la policía secreta el 25 de septiembre de 1953, le fueron quitadas todas sus responsabilidades por el régimen y se le permitió retirarse a un monasterio, donde fue mantenido en custodia durante tres años. De hecho era continuamente trasladad de un lugar a otro para aumentar así las hostilidades. De su primer retiro involuntario cerca de Grunziodz en Polonia del norte, el cardenal fue trasladado a un monasterio en Ermeland en la Baja Silesia, donde permaneció entre noviembre de 1954 hasta noviembre de 1955 y finalmente a Komańcza en la region de Sanok, , cerca de la frontera ruso-checoslovaca. Durante todo este periodo no se le permitió escribir o recibir cartas, y cualquier información política importante le era deliberadamente ocultada. Wyszinski empleó este tiempo de reclusión forzosa para preparar lo que mas tarde seria su plan de acción que abarcaba un programa para la renovación espiritual que comenzaría con la solemne Consagración de Polonia al Corazón Inmaculado de María el 8 de septiembre de 1946.. Diez años después, se renovarían en Jasna Góra los votos del Rey Jan Kazimierz, en el 300 aniversario de cuando él proclamó a la Madre de Dios Reina del reino polaco y comenzaría la gran novena de nueve años, como preparación al milenio del bautismo de Polonia por los 1000 años de cristianismo de la nación que ocurriría en 1966.

. (1) Presidente de la Republica de Polonia, primer presidente de la Polonia comunista entre el 5 de febrero de 1947 y el 21 de noviembre de 1952.

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Kardynał Stefan Wyszyński
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viernes, 24 de octubre de 2008

Nuestra Señora de Czestochowa y el Primado (2)

Despues de la Guerra, el padre Wyszynski volvió a su diócesis de Wloclawek. Cuando, antes de la guerra había sentido una profunda inclinación por el trabajo académico, la Providencia le estaba por trazar su destino como pastor y padre de la nación y como siempre, su Madre del cielo lo acompañaría en cada etapa de este viaje.



El 25 de marzo de 1946, Fiesta de la Anunciación, el padre Wyszynski fue llamado por el cardenal Hlond a Poznan. El primado le anunciaría que el Papa Pio XII lo había nombrado obispo de Lublin.


Firmemente convencido que el llamado de Cristo y del Santo Padre no podía ser desoído, el padre Wyszynski se resigno dejar Wloclawek, dejando atrás el gozo que para él significaba ser profesor, redactor y activista social.

La fecha para la consagración fue fijada para el 12 de mayo en su amada Jasna Gora, donde había celebrado su Primera Misa. El nuevo obispo escogió incluir a la Madre de Jasna Gora – Virgo Auxiliatrix en su escudo. Aclararía más arde que no se trataba solo de una imagen decorativa o simbólica sino que conformaba su programa de trabajo en la Iglesia de Polonia.

Escudo episcopal del ObispoWyszynski

Antes de su consagración, realizó un retiro de ocho días en Czestochowa como parte de su preparación a la misión que tenía por delante.
Consagrado el 12 de mayo de1946, fiesta de Nuestra Señora de las Gracias, Stefan Wyszynski sintió ratificada su forma de vida bajo el amparo especial de Nuestra señora.
Andrzej Micewski relata que “ya Primado, su anillo episcopal en lugar de llevar piedras preciosas o reliquias de santos, lucía una replica de Nuestra Señora de Czestochowa. Finalmente ampliaría su lema personal Soli Deo a Mariam Soli Deo. La foto de su consagración llevaba la inscripción Madre de la Gracia de Dios!
Con su mirada puesta en su Madre celestial, y su mano firmemente aferrada a la suya, el Obispo Wyszinski, emitió una de sus primeras cartas pastorales en Agosto, el día de la dedicación de la Noción polaca al Inmaculado Corazón de Maria, y explicaba que esta declaración emana de la historia misma.


Empeñado en enseñarle a su pueblo a amar a la Madre de Dios, emitió otra carta pastoral a los niños en edad escolar sobre como rezar diariamente el rosario, y llamó a un Congreso del Rosario el 2 de julio de 1947. El 7 de septiembre del año siguiente tendría lugar el primer Congreso Mariano en Chelm.

Su reputación como pastor bueno y santo iba en aumento. El Primado Cardinal Hlond, le confió entonces a un visitante que el Obispo Wyszynski le habia causado una fuerte impresión y lo llamaba “joven, inteligente y valiente” (Micewski, 40)

Tres años mas tarde, el Cardenal Hlond ya moribundo le escribiría al Papa Pio XII, pidiéndole que nombrase su sucesor al Obispo de Lublin. Sin saberlo el episcopado polaco habría hecho el mismo pedido.
El testamento espiritual del Cardenal Hlond moribundo se transformaría en el programa de su sucesor, “Continua trabajando bajo la protección de nuestra Santa Madre. La Victoria, cuando llegue será la victoria de nuestra Santísima Virgen. Nil desperandum! (Jamás desesperes) (Micewski, 42)

Los católicos que habían llenado Varsovia para asistir a los funerales del cardenal Hlond y rendirle su ultimo homenaje, veían ante sus ojos un futuro preocupante pues el régimen acababa de anunciar su plan quinquenal para comunizar el país.

Muchos también se preguntaban si el próximo hombre a ser nombrado para ese alto cargo eclesiástico en Polonia no estaría implícitamente asumiendo una condena al martirio.

El 12 de noviembre de 1948, fiesta de los cinco hermanos polacos mártires, el papa Pio XII nombro a Stefan Wyszynski Arzobispo de Gniezno y de Varsovia, Primado de Polonia. La carta de nominación fue firmada el 16 de noviembre, fiesta de Nuestra Señora de Ostra Brama, a la cual la madre del Primado le tenia tanta devoción.

El trato que recibiría el nuevo Arzobispo por parte de los comunistas ya se anticipó en su viaje a Gniezno. Aunque todo el mundo sabía de quien se trataba, su auto fue detenido una y otra vez para identificación durante el trayecto.

Continuando su camino de vida consagrado a María, la entrada del Arzobispo Wyszynski a Gniezno tuvo lugar el 2 de febrero 1949 Fiesta de la Candelaria, y de la Purificación de la Santísima Virgen Maria.
(Las referencias son del libro Cardinal Wyszynski: A Biography. Andrzej Micewski. San Diego: Harcourt Brace Jovanovich, 1984, 496 pp
Invito visitar la entrada anterior: Nuestra Señora de Czestochowa y el Primado (1)

jueves, 13 de marzo de 2008

Testamento Juan Pablo II - 4


El 12 de marzo de 2000 comenzaban los Ejercicios Espirituales de la Curia Romana, que finalizarían el 18 de marzo. Durante esos ejercicios espirituales Juan Pablo II escribió “para el testamento” el siguiente texto, que es la última parte del texto publicado:

1. Cuando el día 16 de febrero de 1978 el cónclave de los cardenales eligió a Juan Pablo II, el primado de Polonia, Cardenal Stefan Wyszynski, me dijo: "La tarea del nuevo Papa será introducir a la Iglesia en el Tercer Milenio". No sé si repito exactamente la frase, pero al menos ese era el sentido de lo que sentí entonces. Lo dijo el hombre que ha pasado a la historia como Primado del Milenio. Un gran primado. He sido testigo de su misión, de su entrega total. De sus luchas: de su victoria. "La victoria, cuando llegue, será una victoria a través de María". Estas palabras de su predecesor, el Cardenal August Hlond, las solía repetir el Primado del Milenio.
De este modo, me he preparado para la tarea que el día 16 de octubre de 1978 se presentó ante mí. En el momento en que escribo estas palabras, el Año Jubilar del 2000 ya es una realidad. La noche del 24 de diciembre de 1999 se abrió la Puerta Santa del Gran Jubileo en la Basílica de San Pedro, después la de San Juan de Letrán, la de Santa María la Mayor, en año nuevo y el día 19 de enero la puerta de la Basílica de San Pablo de Extramuros. Este último acto, dado su carácter ecuménico, ha quedado grabado en mi memoria de modo particular.

2. A medida que pasa el Año Jubilar del 2000, un día tras otro, se cierra tras nosotros el siglo XX y se abre el siglo XXI. Según los designios de la Providencia se me ha concedido vivir en el difícil siglo que se está acabando, que empieza a pertenecer al pasado y ahora, en el año en que alcanzo los 80 años de vida ('octogesima adveniens'), es necesario preguntarse si no es tiempo de repetir con el bíblico Simeón: 'Nunc dimittis'.
El día 13 de mayo de 1981, el día del atentado al Papa durante la audiencia general en la Plaza San Pedro, la Divina Providencia me salvó milagrosamente de la muerte. Aquel que es único Señor de la vida y de la muerte, Él mismo me ha prolongado esta vida, en un cierto modo me la ha vuelto a dar. Desde aquel momento pertenece aún más a Él. Espero que Él me ayudará a reconocer hasta cuando debo continuar este servicio, al que me llamó el día 16 de octubre de 1978. Le pido que me llame cuando quiera. "Pues si vivimos, vivimos para el Señor; y si morimos, morimos para el Señor" (cf. Rm 14, 8). Espero que hasta que pueda realizar el servicio petrino en la Iglesia, la Misericordia de Dios me obtenga las fuerzas necesarias para ello.

3. Como todos los años, durante los ejercicios espirituales he leído mi testamento del 6.III.1979. Sigo manteniendo las disposiciones contenidas en él. Lo que entonces y durante los sucesivos ejercicios espirituales he añadido es un reflejo de la difícil y tensa situación general, que ha marcado los años ochenta. Desde el otoño de 1989 esta situación ha cambiado. El último decenio del siglo pasado ha estado libre de las tensiones anteriores; esto no significa que no hayan surgido nuevos problemas y dificultades. De modo particular, sea alabada la Divina Providencia por ello, el periodo de la llamada "guerra fría" terminó sin el violento conflicto nuclear que pesaba sobre el mundo en el periodo precedente.

4. Al encontrarme en el umbral del tercer milenio "in medio Ecclesiae", deseo expresar una vez más gratitud al Espíritu Santo por el gran don del Concilio Vaticano II, –del que junto a la Iglesia entera y todo el episcopado– me siento deudor. Estoy convencido de que las nuevas generaciones podrán servirse todavía durante mucho tiempo de las riquezas proporcionadas por este Concilio del siglo XX. Como obispo que ha participado en el evento conciliar desde el primer hasta el último día, deseo confiar este gran patrimonio a todos aquellos que son y serán llamados a ponerlo en práctica en el futuro. Por mi parte, doy gracias al Pastor Eterno que me ha permitido servir a esta grandísima causa en el curso de todos los años de mi pontificado.
"In medio Ecclesiae"... desde los primeros años de servicio episcopal –precisamente gracias al Concilio– he podido experimentar la comunión fraterna del episcopado. Como sacerdote de la arquidiócesis de Cracovia ya conocía la comunión fraterna en el presbiterado- el Concilio abrió una nueva dimensión de esta experiencia".5. ¡Cuántas personas tendría que nombrar aquí! Probablemente el Señor Dios habrá llamado a Sí a la mayoría de ellos. En lo que respecta a los que todavía se encuentran en esta parte, que las palabras de este testamento les recuerden, a todos y en todas partes, allí en donde se encuentren.
En el curso de más de veinte años en que presto el servicio Petrino "in medio Ecclesiae" he experimentado la bondadosa y muy fecunda colaboración de tantos cardenales, arzobispos y obispos, de tantos sacerdotes y personas consagradas –hermanos y hermanas–, en fin, de tantísimas personas laicas, en la Curia, en el Vicariato de la diócesis de Roma, y también fuera de estos ambientes.
¡Cómo no abrazar con grata memoria a todos los episcopados del mundo, con los cuales me he encontrado a lo largo de las visitas "ad limina Apostolorum"! ¡Cómo no recordar también a tantos hermanos cristianos no católicos! !Y al rabino de Roma y a tantos numerosos representantes de las religiones no cristianas! !Y cuántos representantes del mundo de la cultura, de la ciencia, de la política, de los medios de comunicación social!

6. A medida que se avecina el límite de mi vida terrena vuelvo con la memoria al principio, a mis padres, al hermano y la hermana –que no conocí porque murió antes de que yo naciese–, a la parroquia de Wadowice donde fui bautizado, a esa ciudad que amo, a mis coetáneos, compañeras y compañeros de la escuela primaria, del bachillerato, de la universidad, hasta los tiempos de la ocupación, cuando trabajé como obrero y después en la parroquia de Niegowic, en la cracoviana de San Floriano, en la pastoral de los universitarios, en aquel ambiente .... en todos los ambientes ... en Cracovia y en Roma ... en las personas que de forma especial el Señor me ha confiado.
Quiero decir a todos sólo una cosa: "Que Dios os recompense".
"In manus Tuas, Domine, commendo spiritum meum"
A.D.17.III.2000
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miércoles, 26 de diciembre de 2007

Stefan Wyszynski, Cardenal “primado de Polonia (1901-1981),


Hoy 26 de diciembre conmemoramos la fiesta de San Esteban, santo patrono del Cardenal Wyszynski, gran pastor polaco, «primado del milenio». Habia perdido a su madre a la misma edad que Karol Wojtyla, a los 9 años, y al igual que él busco y encontró a su “su Madre para siempre” en Czestochowa, Jasna Gora, donde ofició su primera misa.

Al ser nombrado obispo a la edad de 44 años se transformaba en el obispo mas joven del episcopado polaco. Después de la muerte del primado Hlond en 1948 fue designado para la sede arzobispal en Varsovia y Gniezno.

Comprendió bien desde el comienzo la situación de la Iglesia católica en un país comunista y se esforzó en mantener un modus vivendi con el estado. En 1953 fue nombrado cardenal. En el mismo año publicó su famosa carta pastoral Non Possumusno podemos” no hablar de Cristo, ante las estrategias que los gobiernos comunistas empleaban con el objetivo de dividir a la Iglesia. También en Polonia lo intentaron, buscando controlarla, sin éxito.
Este primado, pastor y estadista, arrestado por las autoridades comunistas (estuvo tres años en prisión) y liberado en 1956, defensor fiel y acérrimo de la identidad de la nación polaca, se identificaba diciendo «quiero a mi patria más que a mi corazón, y todo lo que hago para la Iglesia lo hago para mi patria» y «me salvé de sentir odio a los que ejercían el poder, y les perdono las calumnias con las que me honraban».

El cardenal Stanislaw Dziwisz menciona en su libro “Una vida con Karol” las claras intenciones del gobierno comunista de sembrar la discordia entre los miembros de la jerarquía eclesiástica (y entre Wyszynski y Wojtyla) y que fué precisamente por eso que monseñor Wojtla no solo observó la absoluta fidelidad hacia su superior sino que siempre lo defendió abiertamente, siguiendo su misma línea de conducta.

Su funeral de cinco horas de duración celebrado en Varsovia agrupo a los tres pilares de la sociedad polaca, la Iglesia católica, el sindicato independiente Solidaridad y el partido comunista. Juan Pablo II, muy a su pesar, aún convaleciente, no pudo asistir, pero durante la misa se leyo su mensaje donde pedia 30 dias de duelo y «oraciones especiales, tiempo de paz, de recogimiento y de reflexión»