Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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miércoles, 11 de agosto de 2010

A Jasna Gora con la cruz de Juan Pablo II


En el verano - tiempo de vacaciones - son numerosas las peregrinaciones que se dirigen a Jasna Gora para venerar a la “¡Madre de la Iglesia de Monteclaro!” desde todos los rincones de Polonia, pero no todas gozan del privilegio de llevar la cruz que el el Siervo de Dios Juan Pablo II abrazaba en su capilla privada su ultimo Viernes Santo. El honor le fue concedido en este 30º aniversario de las peregrinaciones anuales a la comunidad de la querida Cracovia del Papa polaco.


Fue el mismo cardenal Stanislaw Dziwisz quien le dio la bienvenida en Jasna Gora a la peregrinación de su diócesis que venia con el lema “Seamos testigos del amor”.

“Cada peregrinación a Jasna Gora tiene un significado particular les decía el Cardenal Dziwisz a los peregrinos que este año recordaban y oraban por el accidente de Varsovia, la indiferencia de Europa hacia la Cruz que es símbolo de amor de Cristo por el hombre, por el Santo Padre Benedicto XVI, por la pronta beatificación del Siervo de Dios Juan Pablo II y por todos los matrimonios, por quienes se están preparando y por las familias en crisis.

lunes, 4 de agosto de 2008

Stefan Wyszynski - El Primado polaco del Milenio


Ayer 3 de agosto recordamos un doble aniversario del cardinal Stefan Wyszynski (1901-1981), El Primado polaco del Milenio del cristianismo en Polonia (966-1966), “diseñador” de la Iglesia polaca de la post guerra, “hombre providencial para la Iglesia y la patria

Nacido el 3 de agosto de 1901, fue ordenado sacerdote también un 3 de agosto (de 1924) el día que cumplía 24 años. Como hombre tuvo una vida difícil - su madre murió cuando tenía tan solo 9 años - (al igual que Karol Wojtyla a la muerte de su madre). Como Pastor su vida de obispo fue francamente heroica. Este santo hombre, considerado símbolo de la resistencia al comunismo, frágil de salud, al ser ordenado sacerdote viajo a Czestochowa para ofrecer a Nuestra Señora de Jasna Gora, reina de Polonia, su primera Misa y pedirle que le permitiera ejercer el sacerdocio al menos durante un año. Sin embargo, supo capear las tormentas de los años ´50 en Polonia y guiar a la Iglesia polaca prácticamente desde la clandestinidad durante más de 30 años.

“Ser Obispo – había dicho el 11 de mayo de 1946, el día anterior a su consagración episcopal en Jasna Gora - tiene en si mismo algo de cruz, por eso la Iglesia pone la cruz en el pecho del obispo. Sobre la cruz hay que morir a si mismos: sin esto no hay plenitud de sacerdocio. Tomar sobre si la cruz no es fácil, aunque sea de oro y esté cuajada de piedras preciosas” (Juan Pablo II “Levantaos, Vamos”)

Fue nombrado Arzobispo de Gniezno y Varsovia a los 47 años y creado cardenal en el Consistorio de enero de 1953: sin embargo las autoridades polacas no le permitieron asistir a la ceremonia en Roma.

No obstante el acuerdo de convivencia firmado con las autoridades polacas - acuerdo por el cual fue poco comprendido y duramente criticado, aun dentro del seno de la Iglesia - fue arrestado la noche del 25-26 de septiembre de 1953, debido a sus reiterados desafíos al gobierno y su famosa homilía “Non possumus” - en la catedral de Varsovia, reiterada en junio de 1953 en la solemnidad de Corpus Cristo en la Iglesia Santa Ana en Varsovia. Liberado 3 años después en 1956, fue inspirador de la novena de los 9 años, la impresionante “Gran Novena” una renovación pastoral ideada por él durante sus años en prisión, en preparación para las celebraciones del milenio de 1966.

Karol Wojtyla tuvo su primer encuentro con él cuando en julio de 1958 supo que había sido nombrado Obispo Auxiliar de Cracovia. Aquel mismo primado le diría el 16 de octubre de 1978 “Tu deberás conducir la Iglesia al Tercer Milenio”

Al inicio de su pontificado, Juan Pablo II le escribió al cardenal Wyszynski: "No estaría sobre la cátedra de Pedro este Papa polaco que hoy, lleno de temor de Dios pero también de confianza, inicia un nuevo pontificado, si no hubiese sido por tu fe, que no se ha arredrado ante la cárcel y los sufrimientos; si no hubiese sido por tu heroica esperanza, tu ilimitada confianza en la Madre de la Iglesia; si no hubiese existido Jasna Góra y todo el período que en la historia de la Iglesia en nuestra patria abarca tu servicio de obispo y primado" (Carta de Juan Pablo II a los polacos, 23 de octubre de 1978: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 5 de noviembre de 1978, pp. 9-10).

El cardenal Wyszinski murió el 28 de Mayo 1981, dos semanas después del intento de asesinato a Juan Pablo II. Ante la imposibilidad de estar presente el Santo Padre escribió una emotiva carta al pueblo polaco donde reiteraba términos expresados en su Discurso al Episcopado polaco el 2 de junio de 1979, durante su viaje a Polonia.

“Dejadme que en este momento me limite a recordar las palabras que pronuncie en la catedral de Varsovia durante mi viaje a Polonia: “El Cardenal primado se ha convertido en la piedra angular particular. Piedra angular es la que sostiene el arco, la que refleja la fuerza de los fundamentos del edificio. El cardenal primado manifiesta la fuerza del fundamento de la Iglesia que es Jesucristo. En esto consiste su fuerza. El cardenal primado enseña, desde hace más de treint años, que esta fuerza la debe a Maria, Madre de Cristo. Todos sabemos bien que gracia a Maria se puede hacer resplandecer la fuerza de aquel fundamento que es Cristo, y que se puede convertir eficazmente en piedra angular de la Iglesia”

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domingo, 15 de junio de 2008

Eugeniusz Baziak, Arzobispo de Krakow


EL 15 de junio de 1962 murió Eugeniusz Baziak, Arzobispo de Krakow (sus restos descansan en la catedral de Wawel, Krakow) – aquel Arzobispo que “heredó” del cardenal Sapieha la “preparación” de Karol Wojtyla y que fue “el eslabón que me unía a la sucesión apostólica” como decía Juan Pablo II mismo en Levantaos! Vamos!


El arzobispo Baziak, nacido el 8 de marzo de 1890, metropolitano de rito latino de Lvov, había compartido el destino de todos los que llamaban evacuados: había tenido que dejar Lvov y se había afincado en Lubaczów, esa franja de la archidiócesis de Lvov que, después de los acuerdos de Yalta, quedó dentro de los límites de la República Popular de Polonia. El príncipe Sapieha, arzobispo de Cracovia, un año antes de su muerte, había pedido que el arzobispo Baziak, obligado a abandonar por la fuerza su propia archidiócesis, fuera nombrado su coadjutor. Así pues, mi episcopado empalma cronológicamente con la persona de este prelado que tanto había sufrido (Levantaos! Vamos!)


Durante las vacaciones de 1951, después de dos años de trabajo en la parroquia de San Florián, el Arzobispo Eugeniusz Baziak, que había sucedido en el gobierno de la Archidiócesis de Cracovia al Cardenal Sapieha, me orientó hacia la labor científica. Debí prepararme para la habilitación a la enseñanza pública de la ética y de la teología moral. Esto supuso una reducción del trabajo pastoral, tan querido por mí. Me costó, pero desde entonces me preocupé de que la dedicación al estudio científico de la teología y de la filosofía no me indujera a "olvidarme'' de ser sacerdote; mas bien debía ayudarme a serlo cada vez más. (Juan Pablo II Don y Misterio)


Fue el arzobispo Baziak quien consagró la primera cruz de madera en el año 1957 allí donde más tarde se levantaría «Arka Pana»: la iglesia de la Madre de Dios, Reina de Polonia objeto tambien de la primera gran prueba para Karol Wojtyla- como dice el cardenal Stanislaw Dziwisz en Mi vida con Karol - pues al enfermar gravemente el Arzobispo Baziak el joven Monseñor Wojtyla debio enfrentar el desafio a solas, tratando por un lado de resolver el problema y por otro cuidar de no provocar mayores conflictos (entre otros las autoridades retiraron el permiso que le habian acordado al Arzobispo Baziak para la construccion de la Iglesia, permiso que finalmente fue otorgado el 13 de octubre de 1967 despues de años de luchas y desafios)

Como anécdota en “Levantaos, Vamos” Juan Pablo II recuerda que después de haber sido nombrado obispo auxiliar del arzobispado de Cracovia el 4 de julio de 1958 se apresuró a viajar a Cracovia para presentarse ante su ordinario el Arzobispo Eugeniusz Baziak en la calle Franciscanska 3 para entregarle la carta del primado. Entonces - dice Juan Pablo II - “recuerdo como si fuera hoy que el arzobispo me tomó del brazo y me llevó a la sala de espera, donde estaban sentados algunos sacerdotes, y dijo palabras “profeticas” “Habemus papam”…

jueves, 15 de mayo de 2008

Príncipe Adam Stefan Sapieha, Arzobispo Metropolitano de Cracovia


El 14 de mayo de 1867 nacía el principe Adam Stefan Stanislaw Banfatiusz Jozef Sapieha-Kodenski en la propiedad familiar de Krasiczyn, hijo de Adam Sapieha-Kodenski y la Condesa Jadwiga Sanguszkowna. Murió el 23 de Julio de 1951 a la edad de 84 años en Cracovia. Sus restos descansan en la Catedral de Wawel, delante del altar de San Estanislao.



Conocido como el cardenal Adam Sapieha fue un verdadero principe, el “principe incorruptible” de la Iglesia polaca. Supo afrontar con valor, sabiduría y entereza los dos totalitarismos mas nefastos del siglo XX, el comunismo y el nazismo, y fué símbolo de la resistencia de esa Polonia fuerte y sufrida, mutilada pero no doblegada. Sacerdote, obispo, pastor, cardenal, ejerció una fuerte influencia en la formación de los seminaristas de su epoca entre los cuales se encontraba Karol Wojtyla.

Juan Pablo II habla de él en su libro “Don y Misterio
El Arzobispo Metropolitano de Cracovia, Príncipe Adam Stefan Sapieha, visitó la parroquia de Wadowice cuando yo era estudiante en el instituto. Mi profesor de religión, P. Edward Zacher, me encargó darle la bienvenida. Así, tuve entonces la primera ocasión de encontrarme frente a aquel hombre tan venerado por todos. Sé que, después de mi discurso, el Arzobispo preguntó al profesor de religión qué facultad elegiría yo al terminar el instituto. El P. Zacher respondió: "Estudiará filología polaca". El Prelado comentó: "Lástima que no sea teología"”.

Ya en el seminario de Cracovia partir de 1942, siguió las clases de formación del seminario clandestino de Cracovia, dirigido por el Arzobispo de Cracovia, Cardenal Adam Stefan Sapieha y comenta “ En todo nuestro proceso formativo hacia el sacerdocio ejerció un influjo relevante la gran figura del Príncipe Metropolitano, futuro Cardenal Adam Stefan Sapieha, para el cual tengo un recuerdo emocionado y agradecido. Su prestigio había crecido por el hecho de que, en el período de transición antes de la reapertura del seminario, habitábamos en su residencia y lo veíamos cada día. El Metropolitano de Cracovia fue elevado a la dignidad cardenalicia inmediatamente después del final de la guerra, a una edad ya muy avanzada. Toda la población acogió este nombramiento como un justo reconocimiento de los méritos de aquel gran hombre, que durante la ocupación alemana había sabido mantener alto el honor de la Nación, demostrando la propia dignidad de modo claro para todos. Recuerdo aquel día de marzo -estábamos en Cuaresma- cuando el Arzobispo regresó de Roma después de haber recibido el capelo cardenalicio. Los estudiantes levantaron en brazos su automóvil y lo llevaron durante un buen trecho hasta la Basílica de la Asunción en la Plaza del Mercado, manifestando de ese modo el entusiasmo religioso y patriótico que tal nombramiento cardenalicio había suscitado en la población”.

Al hablar de la situación de la Iglesia en Polonia durante los tiempos del Cardenal Sapieha, Juan Pablo II dice en “Don y Misterio” “que ha sido una Iglesia que en este siglo ha sido duramente probada: ha tenido que sostener una lucha dramática por la supervivencia contra dos sistemas totalitarios: contra el régimen inspirado en la ideología nazi durante la segunda guerra mundial; y después, en los largos decenios de la posguerra, contra la dictadura comunista y su ateísmo militante. De ambas pruebas ha salido victoriosa, gracias al sacrificio de obispos, sacerdotes y de numerosos laicos; gracias a la familia polaca "fuerte en Dios". Entre los obispos del período bélico he de mencionar la figura inquebrantable del Príncipe Metropolitano de Cracovia, Adam Stefan Sapieha...”

Invito leer: "Don y Misterio"

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Stefan Wyszynski, Cardenal “primado de Polonia (1901-1981),


Hoy 26 de diciembre conmemoramos la fiesta de San Esteban, santo patrono del Cardenal Wyszynski, gran pastor polaco, «primado del milenio». Habia perdido a su madre a la misma edad que Karol Wojtyla, a los 9 años, y al igual que él busco y encontró a su “su Madre para siempre” en Czestochowa, Jasna Gora, donde ofició su primera misa.

Al ser nombrado obispo a la edad de 44 años se transformaba en el obispo mas joven del episcopado polaco. Después de la muerte del primado Hlond en 1948 fue designado para la sede arzobispal en Varsovia y Gniezno.

Comprendió bien desde el comienzo la situación de la Iglesia católica en un país comunista y se esforzó en mantener un modus vivendi con el estado. En 1953 fue nombrado cardenal. En el mismo año publicó su famosa carta pastoral Non Possumusno podemos” no hablar de Cristo, ante las estrategias que los gobiernos comunistas empleaban con el objetivo de dividir a la Iglesia. También en Polonia lo intentaron, buscando controlarla, sin éxito.
Este primado, pastor y estadista, arrestado por las autoridades comunistas (estuvo tres años en prisión) y liberado en 1956, defensor fiel y acérrimo de la identidad de la nación polaca, se identificaba diciendo «quiero a mi patria más que a mi corazón, y todo lo que hago para la Iglesia lo hago para mi patria» y «me salvé de sentir odio a los que ejercían el poder, y les perdono las calumnias con las que me honraban».

El cardenal Stanislaw Dziwisz menciona en su libro “Una vida con Karol” las claras intenciones del gobierno comunista de sembrar la discordia entre los miembros de la jerarquía eclesiástica (y entre Wyszynski y Wojtyla) y que fué precisamente por eso que monseñor Wojtla no solo observó la absoluta fidelidad hacia su superior sino que siempre lo defendió abiertamente, siguiendo su misma línea de conducta.

Su funeral de cinco horas de duración celebrado en Varsovia agrupo a los tres pilares de la sociedad polaca, la Iglesia católica, el sindicato independiente Solidaridad y el partido comunista. Juan Pablo II, muy a su pesar, aún convaleciente, no pudo asistir, pero durante la misa se leyo su mensaje donde pedia 30 dias de duelo y «oraciones especiales, tiempo de paz, de recogimiento y de reflexión»