Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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sábado, 9 de agosto de 2014

Santiago de Compostela – el grito de amor por Europa (2 de 2)



La experiencia vivida con el Santo Padre y con la juventud de todo el mundo en el mes de agosto de 1989    ha dejado una huella imborrable en la ciudad y en la archidiócesis de Santiago. Aquello fue, como había definido el entonces arzobispo Mons. Rouco, “el Pentecostés de Compostela”. Más de medio millón de jóvenes! Puede decirse que se encontró con la juventud más pura y alegre del mundo, con la nota sorprendente de todas las fuerzas del orden en ocio completo: nadie podía imaginarse la carencia absoluta de todo incidente.

La impresión de tan desbordada concurrencia de jóvenes, arrancó de labios de Mons. Rouco la frase más feliz: “Palidecen las mejores páginas del Calixtino”. Se refería al famoso códice del siglo XII, atribuido al Papa Calixto II, en el que se describen las grandes concentraciones de peregrinos en la basílica Compostelana en los siglos XI y XII.

El escenario elegido fue el Monte del Gozo, lugar donde los antiguos peregrinos saltaban de júbilo al divisar las torres de la Catedral. En esta ocasión el monte recobró definitivamente su sentido, tras laboriosos trabajos de acomodación: expropiaciones, rampas, edificios pensados para la acogida de los peregrinos….

La jornada se vio precedida de una semana intensa de preparaciones, repartidos los jóvenes por distintos centros: coloquios, lecciones, celebraciones litúrgicas. El lema señalado por el Papa: “Yo soy el Camino, la verdad y la vida” fue expuesto y meditado con gran provecho espiritual.

Sabido es que el Papa Juan Pablo II era un poderoso imán para atraer multitudes y especialmente de jóvenes. El Papa mantenía entonces el mismo vigor y agilidad juvenil que había mostrado en su primera venida a Santiago siete años antes. A esta fuerza de atracción del papa correspondió la preparación esmeradísima de todos los detalles. A D. Salvador Domato, hoy canónigo de la Catedral y Protonotario Apostólico, corresponde el mérito principal de la inmensa tarea preparatoria.

Refiriéndonos directamente a la presencia del Papa recordamos vivamente su llegada como peregrino, desde el convento de San Francisco a pie hasta la fachada del Obradoiro, bordón en mano y con la parda esclavina de los peregrinos.  “Vengo comoun peregrino más, dijo ya al comienzo de su primer discurso, dispuesto aanunciar a Cristo, camino, verdad y vida”. 

Antes de reunirse en el Monte del Gozo con los jóvenes tuvo el gesto humanísimo de un primer encuentro con los enfermos incapacitados  para caminar. Fue quizás el más bello discurso: “El Calvario es la colina de la verdadera alegría…”. Vosotros, imágenes vivas de Cristo doliente”.

La Vigilia con los jóvenes en el Monte del Gozo,  tuvo un desarrollo literario y musical bellísimo. El largo discurso del Papa fue, naturalmente, lo principal, centrado en los tres puntos del lema: Camino, Verdad, Vida. La inmensa mayoría de los jóvenes permaneció  luego en el monte a la espera de la celebración eucarística con el Papa. Llegó cuando salían los primeros rayos del sol, e improvisó, de cara a los jóvenes, una bellísima salutación, haciendo que dirigiesen los ojos hacia el astro rey para referirse a Jesucristo, sol de gloria.

La Eucaristía fue el punto finalAmanecer de medio millón de corazones de oro, orientados hacia el altar. Aquello fue una invasión plena de la presencia del Señor. “Aquí, lo que sucedió – habría de repetir después reiteradamente el Arzobispo Rouco – fue un encuentro de los jóvenes con Jesucristo”. El Pontífice en supeditación fiel al gran Misterio, guiaba las mentes y los corazones a Jesucristo. Los jóvenes peregrinos, como en un nuevo Emaús, sentían en la fe la presencia de Jesús al partir el pan.
Cuando, terminada la misa, se dispersaban alegres y ordenados, llevaban grabadas en los corazones las palabras del Papa en su homilía:  “Resplandezca ante vosotros el rostro de Dios, que se refleja en el rostro humano de Cristo, Redentor del hombre. Que vuestros coetáneos, al contemplar vuestra peregrinación puedan exclamar con el profeta: queremos ir con vosotros, pues hemos visto que Dios está con vosotros”.

Jose Maria Diaz
Totus Tuus, Boletín mensual de la Postulación de la Causa de Beatificación y Canonización del Siervo de Dios Juan Pablo II, Nr. 3 marzo 2007, año II


viernes, 7 de mayo de 2010

Del tríptico de Monte del Gozo


En aquel inolvidable encuentro de Juan Pablo II con los jóvenes de todo el mundo en Santiago de Compostela para la IV Jornada Mundial de la Juventud 1989, el Papa invito a meditar sobre el Camino, la Verdad y la Vida. Jornadas que tuvieron como punto central del tríptico a Jesucristo en cuanto es nuestro Camino, Verdad y Vida (cf. Jn 14,6).

Se acercan las JMJ en España. Transitando un nuevo camino de privilegio… Se aprestan los preparativos, se llama a voluntarios…. Faltan 464 dias. La Cruz y el icono han salido de la sede anfitriona de la próxima JMJ, Madrid, para comenzar su periplo por el resto de las provincias españolas que ya la esperan. La primera etapa comienza en una de las provincias más alejadas de Madrid…..las Islas Canarias, en el Atlántico, frente a las costas africanas.
Este verano los jóvenes tienen una cita en Santiago de Compostela. Coincidiendo con la celebración a lo largo de 2010 del Año Santo Compostelano, la archidiócesis ha organizado la Peregrinación y Encuentro de Jóvenes (PEJ), que se celebrará entre el 5 y 8 de agosto de este año. Y algunos meses mas tarde el Santo Padre Benedicto XVI Padre visitará Santiago para consagrar el nuevo altar de la catedral, en una breve visita a España.
Ante un nuevo desafío y pasados ya los 20 años de aquel encuentro de 1989 volvemos atrás en el recuerdo para reflexionar junto a Juan Pablo II sobre la primera parte del Mensaje para aquellas Jornadas de 1989: El significado de la palabra «camino».
En una nueva etapa del mismo camino.
"1.2. Vamos a reflexionar sobre el significado de la palabra «camino», para que esta conversión del corazón y el encuentro con el Señor, que estamos viviendo, den sentido a nuestra vida.
La palabra «camino» está muy relacionada con la idea de «búsqueda», Este aspecto ha sido resaltado en la representación que estamos viendo.
¿Qué buscáis, peregrinos?, ha preguntado la Encrucijada de los caminos. Esta encrucijada representa la pregunta que el hombre se hace sobre el sentido de la vida, sobre la meta que quiere alcanzar, sobre la razón de su comportamiento.
Hemos visto representadas, de forma muy expresiva, algunas de las cosas que frecuentemente muchos hombres se ponen como meta de su vida y de su acción: el dinero, el éxito, el egoísmo, el bienestar. Pero los jóvenes peregrinos del escenario han visto que a la larga esto no satisface al hombre. Estas cosas no pueden llenar el corazón humano.
1.3. ¿Qué buscáis, peregrinos? Esta pregunta nos la tenemos que hacer todos aquí. Sobre todo vosotros, queridos jóvenes, que tenéis ahora la vida por delante. Os invito a decidir de forma definitiva la dirección de vuestro camino.
Con las mismas palabras de Cristo os pregunto: «¿Qué buscáis?» (Jn 1, 38). ¿Buscáis a Dios?La tradición espiritual del cristianismo no sólo subraya la importancia de nuestra búsqueda de Dios. Resalta algo todavía más importante: es Dios quien nos busca. El nos sale al encuentro.
Nuestro camino de Compostela significa querer dar una respuesta a nuestras necesidades, a nuestros interrogantes, a nuestra «búsqueda» y también salir al encuentro de Dios que nos busca con un amor tan grande que difícilmente logramos entender.
1.4. Este encuentro con Dios se realiza en Jesucristo. En El, que ha dado la vida por nosotros, en su humanidad, experimentamos el amor que Dios nos tiene. «Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna» (Jn 3, 16).
Y al igual que Jesús llamó a Santiago y a los otros Apóstoles también nos llama a cada uno de nosotros. Cada uno de nosotros, aquí, en Santiago, tiene que entender y creer: «Dios me llama, Dios me envía». Desde la eternidad Dios ha pensado en nosotros y nos ha amado como personas únicas e irrepetibles. El nos llama y su llamada se realiza a través de la persona de Jesucristo que nos dice, como ha dicho a los Apóstoles: «Ven y sígueme». ¡El es el Camino que nos conduce al Padre!Pero hay que reconocer que nosotros no tenemos ni la fuerza; ni la constancia, ni la pureza de corazón suficiente para seguir a Dios con toda nuestra vida y con todo nuestro corazón. Pidámosle a María, Ella que ha sido la primera en seguir el camino de su Hijo, que interceda por nosotros.
Jesús desea acompañarnos, como acompañó a los discípulos en el camino de Emaús. El nos indica la dirección del camino a seguir. El nos da la fuerza. Al volver a casa, al igual que los discípulos del relato evangélico, podremos decir que nuestro corazón ardía cuando nos hablaba en el camino y que le hemos reconocido al partir el pan (cf. Lc 24, 22.25). Será el momento de presentarnos a nuestros hermanos, sobre todo a los demás jóvenes, como testigos. ¡Sí! ¡Testigos del amor de Dios y de su esperanza de salvación!"

jueves, 20 de agosto de 2009

A 20 años de Monte del Gozo con Juan Pablo II (3)



¡Señor Santiago!
Heme aquí, de nuevo, junto a tu sepulcro
al que me acerco hoy,
peregrino de todos los caminos del mundo,
para honrar tu memoria e implorar tu protección.
Vengo de la Roma luminosa y perenne,
hasta ti que te hiciste romero tras las huellas de Cristo
y trajiste su nombre y su voz
hasta este confín del universo.
Vengo de la cercanía de Pedro,
y, como Sucesor suyo, te traigo,
a ti que eres con él columna de la Iglesia,
el abrazo fraterno que viene de los siglos
y el canto que resuena firme y apostólico en la catolicidad.
Viene conmigo, Señor Santiago, una inmensa riada juvenil
nacida en las fuentes de todos los países de la tierra.
Aquí la tienes, unida y remansada ahora en tu presencia,
ansiosa de refrescar su fe en el ejemplo vibrante de tu vida.
Venimos hasta estos benditos umbrales en animosa peregrinación. venimos inmersos en este copioso tropel
que desde la entraña de los siglos
ha venido trayendo a las gentes hasta esta Compostela
donde tú eres peregrino y hospedero, apóstol y patrón.
Y venimos hoy a tu vera porque vamos juntos de camino.
Caminamos hacia el final de un milenio
que queremos sellar con el sello de Cristo.
Caminamos, más allá, hacia el arranque de un milenio nuevo
que queremos abrir en el nombre de Dios.
Señor Santiago,
necesitamos para nuestra peregrinación
de tu ardor y de tu intrepidez.
Por eso, venimos a pedírtelos
hasta este “finisterrae” de tus andanzas apostólicas.
Enséñanos, Apóstol y amigo del Señor,
el CAMINO que conduce hacia Él.
Ábrenos, predicador de las Españas,
a la VERDAD que aprendiste de los labios del Maestro.
Danos, testigo del Evangelio,
la fuerza de amar siempre la VIDA.
Ponte tú, Patrón de los peregrinos,
al frente de nuestra peregrinación cristiana y juvenil.
Y que así como los pueblos caminaron antaño hasta ti,
peregrines tú con nosotros al encuentro de todos los pueblos.
Contigo, Santiago Apóstol y Peregrino,
queremos enseñar a las gentes de Europa y del mundo
que Cristo es –hoy y siempre–
el CAMINO, la VERDAD y la VIDA.

A 20 años de Monte del Gozo con Juan Pablo II (2)


Me emociona leer los recuerdos de aquellas Jornadas para algunos casi mágicas, profundas, inolvidables y pensar cuantos jóvenes habrán descubierto a Cristo en aquel «Camino de Santiago» de 1989 aprendiendo a “descubrir a Jesús”.

Me permito “robarle” un trozo de sus recuerdos a Victoria que le habla directamente aa Juan Pablo II de su inesperada experiencia: “de la primera vez que te vi, casi a un metro de mí... ibas en el Papamóvil, en Santiago de Compostela. Fue en la peregrinación al Monte del Gozo. Yo "pasé" de esperarte en el Monte. Y con una amiga decidí ver la catedral, -cosa que no pudimos-. De pronto, sin esperarlo, ya de vuelta, en la carretera, cuando no había casi nadie, pasaste bendiciéndonos a todos. Todavía me estremezco, porque sentí que me bendecías a mí….Aquella peregrinación marcó mi vida. Hubo un antes y un después de aquello. Hay una Palabra que se me quedó grabada a fuego, en aquella mi primera peregrinación: "¿Quien dice la gente que soy yo? -Unos dicen que Elías, otros que Juan el Bautista, otros que el Profeta... Y vosotros, quién decís que soy yo?"Y en aquella ocasión, dije contigo: "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo". (recomiendo leer también los comentarios a su post)

De igual manera en una carta de María del Sol Carpintero leo:
“ recuerdo que tuviste tu singular “transfiguración” en el Monte del Gozo, rodeado de jóvenes, cuando nos decías con todas tus energías: “Os invito a descubrir vuestra vocación real para colaborar en la difusión de este Reino de la verdad y la vida, de la santidad y la gracia, de la justicia, el amor y la paz. Si de verdad deseáis servir a vuestros hermanos, dejad que Cristo reine en vuestros corazones, que os ayude a discernir y crecer en el dominio de vosotros mismos, que os fortalezca en las virtudes, que os llene sobre todo de su caridad, que os lleve por el camino que conduce a la “condición del hombre perfecto”. ¡No tengáis miedo a ser santos!” Era la IV JMJ, el 20 de Agosto de 1989. No nos fue permitido “montar la tienda” para retenerte entre nosotros en España. Había que bajar del monte porque tenías que seguir llevando a la Iglesia hacia el “nuevo milenio” con mucha oración, con mucha entrega, con muchas iniciativas, con mucho sufrimiento”.

José Miguel Cejas en sus escritos de las vivencias de veinte años de Jornadas resume: Fueron unos días de intensa emociión y alegría. Miles y miles de jóvenes llenaban las calles de Santiago en una peregrinación sin precedentes, y después de una larga caminata, animados por la hospitalidad tradicional de los gallegos, llegamos, por fin, el Monte del Gozo. Rezamos, asistimos a la Eucaristía con el Papa y escuchamos sus palabras. Cantamos y disfrutamos bastante. Dormir, lo que se dice dormir, tengo la sensación de que se durmió poco... Se vivía ya con la conciencia de vivir las últimas décadas del siglo….”Somos los jóvenes del dos mil”

“Todavía resuenan los ecos de su mensaje y como el buen vino, se ha ido haciendo en nosotros vida la palabra que se nos pronunció. “No tengáis miedo a ser santos…Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”. Dice Pedro Jara.
“En agosto de 1989 medio millón de jóvenes tuvieron esta experiencia gozosa y purificadora, cuantitativa y cualitativamente. Personalmente, recuerdo el abrazo en el monte al divisar las torres de la catedral, la oración que siguió, y la reunión por grupos, el examen de conciencia colectivo y el perdón. Sobre el suelo, en pleno monte… Desde allí, seguimos cantando hacia Santiago, para regresar a continuación al monte, sembrado de tiendas de campaña, dispuestos a descansar y esperar, como pudiésemos, el encuentro con el Papa peregrino. El monte, pelado y polvoriento, se coloreó de juventud y entusiasmo. Se había convertido en un Centro de acogida a los peregrinos y al pastor, también peregrino, como Santiago, hasta el fin de la tierra”
Y otro: “Galicia era el escenario elegido para la Jornada Mundial de la Juventud, que tuvo una clausura de excepción con la visita del Papa Juan Pablo II. «Vengo a comprometeros en la construcción de un mundo donde resplandezca la dignidad del hombre», les dijo a los jóvenes congregados en el Monte del Gozo, de Santiago de Compostlea. Y peregrinó a su catedral, donde dio el tradicional abrazo al Apóstol. Desde allí, visitó Oviedo, y en la catedral, el Santo Sudario. Y no quiso cerrar su viaje al norte de España sin dedicarle un rato de oración a la Santina, la Virgen de Covadonga, en su Cueva, en su santuario, allí donde están aquellas raíces de España en las que se inició la reconquista. El Papa invitó a los cristianos a iniciar el camino de la reconquista moral de Europa”

Y ahora:

A 20 años de Monte del Gozo con Juan Pablo II (1)


"Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida" (Jn 14, 6).
Se cumplen 20 años de aquella JMJ que tuvo como “punto central a Jesucristo en cuanto es nuestro camino, verdad y vida (cf. Jn 14,6
En su Mensaje preliminar para las Jornadas el Siervo de Dios Juan Pablo II lanzaba aquella pregunta tripartita, infinita, radical, que invitaba a una reflexión profunda y seria el eje de las Jornadas:
― ¿Has descubierto ya a Cristo, que es el camino?
― ¿Has descubierto ya a Cristo, que es la verdad?
― ¿Has descubierto ya a Cristo, que es la vida?
“…descubrir a Cristo – decía - es la aventura más bella de toda nuestra vida. Pero no es suficiente descubrirlo una sola vez. Cada vez que se descubre, se recibe un llamamiento a buscarle más aún, y a conocerle mejor a través de la oración, la participación en los sacramentos, la meditación de su Palabra, la catequesis y la escucha de las enseñanzas de la Iglesia. Esta es nuestra tarea más importante, como lo comprendió tan bien San Pablo cuando escribió: «Para mí la vida es Cristo» (Flp 1,21).”
Era su tercer viaje a España , la segunda JMJ que se celebraba fuera de Roma (la primera había sido en Buenos Aires). Alrededor de 500.000 jóvenes abarrotaron el Monte del Gozo en torno a Juan Pablo II.
Todo había comenzado el Domingo de Ramos del 27 de marzo de 1988 cuando Juan Pablo II anunciaba que “el año próximo, la Jornada mundial de la Juventud que, en las Iglesias locales se celebrará el Domingo de Ramos, tendrá su momento culminante, los días 19-20 de agosto, con la peregrinación de los jóvenes a Santiago de Compostela, España, a donde iré yo también para reunirme con ellos.”
Y asì el 19 de agosto de 1989 llegaba al aeropuerto de Santiago de Compostela. En su mensaje de bienvenida no podía “silenciar su gozo” porque venía a Santiago de Compostela para encontrarse “con jóvenes católicos de todo el mundo. Desde los más lejanos lugares, de todos los continentes, se dan cita fraternal junto al venerado sepulcro del Apóstol, para vivir unas jornadas intensas bajo el signo común de la fe cristiana”…en ·este lugar privilegiado – decía - , meta de peregrinos y penitentes, halló la joven Europa uno de los factores poderosos de cohesión: la fe cristiana, reavivada sin cesar, que iba a constituir una de sus raíces más firmes y fecundas”.

También en Santiago, como solía hacerlo durante sus viajes apostólicos, tuvo un encuentro con los enfermos (esta vez especialmente con los jóvenes) a quienes como buen conocedor del sufrimiento decía “Yo conozco también ―porque lo he probado en mi persona― el sufrimiento que produce la incapacidad física, la debilidad propia de la enfermedad, la carencia de energías para el trabajo, el no sentirse en forma para desarrollar una vida normal. Pero sé también ―y quisiera hacéroslo ver a vosotros― que ese sufrimiento tiene otra vertiente sublime: da una gran capacidad espiritual, porque el sufrimiento es purificación para uno mismo y para los demás, y si es vivido en la dimensión cristiana puede convertirse en don ofrecido para completar en la propia carne “lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia” (Col 1, 24).

En la Vigilia en el Monte del Gozo saludo a sus amigos, los jóvenes, en diferentes lenguas y - como le gustaba hacer cuando se encontraba con ellos - planteó preguntas que apuntaban a una profunda introspeccion:
¿Qué buscáis, peregrinos?
Esta pregunta nos la tenemos que hacer todos aquí. Sobre todo vosotros, queridos jóvenes, que tenéis ahora la vida por delante. Os invito a decidir de forma definitiva la dirección de vuestro camino.
«¿Qué buscáis?» (Jn 1, 38).
¿Buscáis a Dios?
La tradición espiritual del cristianismo no sólo subraya la importancia de nuestra búsqueda de Dios. Resalta algo todavía más importante: es Dios quien nos busca. El nos sale al encuentro.
¿Dónde está la verdad?
«¿Qué es la verdad?» (Jn 18, 38).
¿En qué consiste la vida?
¿Qué quiere Jesús de mí?
El domingo 20 de agosto celebro la Santa Misa en el Monte del Gozo
Y sus preguntas y sus palabras quedaron grabadas a fuego en la historia de las Jornadas:
¿Por qué estáis aquí vosotros jóvenes de los años noventa y del siglo veinte?
¿No venís aquí tal vez para convenceros definitivamente de que «ser grandes» quiere decir «servir»?
Pero. . . ¿estáis dispuestos a beber aquel cáliz?
Y no solo lo decía, lo reiteraba :
¿Por qué estáis aquí vosotros, jóvenes de los años noventa y del siglo veinte?
¿No sentís también dentro de vosotros «el espíritu de este mundo»?
¿No venís tal vez ―vuelvo a decirlo― para convenceros definitivamente de que «ser grandes» quiere decir «servir»?
¡No tengáis miedo a ser santos!
Esta es la libertad con la que Cristo nos ha liberado (cf. Gál 5, 1)…… dejaos prendar por el!
Sólo Cristo es el camino, la verdad y la vida

Como epilogo de las Jornadas en el Angelus encomendaba a “la Madre celestial las intenciones y los propósitos que han acompañado nuestra peregrinación” invitando a los jóvenes a “dirigir vuestro corazón y vuestra mirada a la Bienaventurada Virgen María, guía y faro resplandeciente en el mar de la vida”

Antes de partir y a expreso pedido suyo el «Peregrino de la Fe.»cumplía con una visita pendiente de su viaje apostólico anterior: Asturias y el Santuario de la Virgen de Covadonga “seno maternal y cuna de la fe y de la vida cristiana para la iglesia que vive en Asturias.” Alli en la Santa Cueva oró durante veinte minutos ante la Santina y coloco en su mano derecha el Rosario. Luego celebró la eucaristía en la explanada de la Basílica. «Covadonga es una de las primeras piedras de una Europa cuyas raices cristianas ahondan en su historia y en su cultura. El Reino cristiano nacido en estas montañas puso en movimiento una manera de vivir y de expresar la existencia bajo lainspiración del Evangelio.» (De la homilia)

El primer Papa que visitaba Covadonga se reservo además unas horas para visitar el Parque Nacional de Covadonga.

A su regreso a Roma el Santo Padre hablo de las Jornadas en su Audiencia del 23 de agosto “La elección de Santiago para el IV Encuentro Mundial de la Juventud no fue casual” – decía – y explicaba que Santiago es uno de esos "santos lugares" donde durante siglos se viene vivenciando la “piedad popular que tiene como objetivo fundamental la renovación interior, la purificación de los pecados mediante la confesión individual y la penitencia”.

jueves, 21 de agosto de 2008

IV Jornada Mundial de la Juventud en Santiago de Compostela, España - 1989


IV Jornada Mundial de la Juventud en Santiago de Compostela, España - 1989
«Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn 14,6)

El 20 de agosto de 1989 se celebraba la clausura de la IV Jornada Mundial de la Juventud en Santiago de Compostela (el Viaje pastoral concluia el 21 de agosto en la Basílica de Covadonga)

El Santo Padre concluia las Jornadas con un himno a Maria en el Angelus :
"Respice stellam, voca Mariam!" - ¡Mira la estrella, invoca a María!
Que la Virgen sea ahora y siempre vuestra estrella y protección. Amadla como Madre que es. ¡Madre de Cristo y Madre nuestra! Y que el Señor Santiago haga de vosotros y de vosotras testigos fieles y decididos; testigos de perdón, de paz y de misericordia; testigos que prefieren construir sobre el cimiento sólido del amor y de la bondad; testigos que aguardan con paciente y, a veces, doliente confianza la venida del Señor.
¡Madre de todos los hombres enséñanos a decir AMEN!

«Vivid en el amor...; vivid como hijos de la luz» (Ef 5, 2-4). ¡Entrad en este período de preparación con esa disposición del espíritu! fue el llamado del del Santo Padre Juan Pablo II en el Mensaje preparatorio.

España feliz! España privilegiada!
Jóvenes españoles y España toda disfrutad ahora los preparativos para las próximas Jornadas en Madrid 2011 en el mismo espíritu!

¡Mira la estrella, invoca a María!
(Desarrollaré el tema de la IV Jornada y el Viaje en agosto del año 2009)