Llamados a ser santos

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“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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viernes, 4 de agosto de 2023

JMJ 2023 - testimonio del Cardenal Aloisius Ambrozic de la JMJ 2002 “Descrubri un nuevo mundo”

(Vuelvo a publicar el testimonio del querido Cardenal Aloisius Ambrozic, fallecido el 27 de agosto de 2011,  en su momento maravillado con el espiritude aquella inolvidable JMJ de 2002.)



“Cuando en Denver en 1993 tuvimos nuestro primer encuentro para las Jornadas Mundiales de la Juventud que se realizarían en Toronto, asistí a esa reunión algo escéptico. Dudoso si se quiere. Pero allí descubrí un nuevo mundo” – decía el cardenal Ambrozic en una entrevista publicada en la revista mensual Ognjisce en mayo del año 2002 agregando “descubrí allí un nuevo mundo, un mundo que ya había olvidado. Los jóvenes me sorprendieron. A su lado me di cuenta de mis limites, los limites de mi formación…Descubrí que quieren ser buenos, quieren hacer algo, construir algo. Es interesante notar que también los periodistas en Denver compartían ese escepticismo al comienzo, pero al entrar en contacto con los jóvenes cambiaron de opinión y se convirtieron o se asustaron…

 


Donde ve usted la misión de los jóvenes en la Iglesia? le preguntaron
“Sencillamente en los laicos jóvenes, que cobran cada vez mayor importancia. En nuestro mundo desacralizado de hoy tenemos jóvenes presentes en la medicina, en la política, en los negocios, la ciencia, etc. Los laicos deciden sobre estas cosas a diario. Se enfrentan a desafíos. La corrupción existe en todas partes. Pero es importante que sean honestos en situaciones concretas de la vida.

A la pregunta Se dice que los encuentros con el Papa son a menudo encuentros sin contenido…que piensa usted?

respondió:


“Son peregrinaciones. Viéndolo superficialmente no se llega a ver mucho. Pero no deja de ser importante lo que ya mencione de los periodistas en Denver para las Jornadas allí al final quedaron todos asombrados con lo que allá había ocurrido.

 Lo mismo se repitió en Paris. Nuestros jóvenes se sentían felices de haber podido ir a Denver. Se sentían felices porque se dieron cuenta que es bueno ser católico, pudieron demostrar que creen, que son felices en la Iglesia.

A los fieles en ocasiones les da vergüenza reconocer que son creyentes. Sin embargo, allí en los jóvenes se noto una toma de conciencia. Y se despertaron también algunas vocaciones. También Polonia volvió a descubrirse a si misma cuando la visito el Papa. Los comunistas intentaron ocultar lo que alli se vivia: . Por televisión mostraban al papa y a los obispos pero no a la inmensa multitud. Sin embargo los que estuvieron allí lo vieron y lo vivieron. Polonia se descubrió a si misma con esa visita. Lo mismo ocurre aquí: los jóvenes se descubren a si mismos y descubren su pertenencia entrando en contacto con otros jóvenes”

(de Ognjisce Koper, mayo 2002).
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viernes, 28 de junio de 2019

Oración de Juan Pablo II por los jóvenes


Señor Jesucristo 

conserva a estos jóvenes en tu amor.

Haz que oigan tu voz 

y crean en lo que dices, 

porque sólo tú tienes 
palabras de vida eterna.

Enséñales cómo profesar su fe, 

cómo dar su amor, 

cómo comunicar su esperanza 
a los demás.

Hazlos testigos convincentes 

de tu Evangelio, 

en un mundo que tanto necesita 
de tu gracia que salva.

Haz de ellos el nuevo pueblo 

de las Bienaventuranzas, 

para que sean la sal de la tierra 
y la luz del mundo 
al inicio del tercer milenio cristiano.

María, Madre de la Iglesia, 

protege y guía 

a estos muchachos y muchachas 
del siglo XXI.

Abrázalos a todos 

en tu corazón materno.


martes, 30 de abril de 2013

JMJ Toronto 2002 en los recuerdos de Neil McCarthy

Al cumplirse el año pasado el 10 aniversario de la JMJ 2002, Neil comenta en sus recuerdos que fue una celebración de vida, de fe, de diversidad y de juventud y que reflexionando sobre aquellos días sobreabundan las imágenes fuertes que acuden a su memoria al recordar aquella última visita del Papa a esas tierras. (traduzco de la página oficial de la Arquidiócesis de Toronto)

La llegada de Juan Pablo II - En lo que sería su última JMJ, abundaron en los medios todo tipo de especulaciones si el Papa vendría o no a Canadá, pero él nuevamente desafió a los escépticos. Se había preparado un elevador especial detrás del avión para que el papa descendiera del avión fuera del acceso de cámaras y medios y apareciera en la pista bajando solo unos escalones lento pero seguro, pero que fue utilizado solo parcialmente. Una señal más para todo el mundo involucrado en las JMJ que a pesar de nuestros desafíos físicos, espirituales o emocionales con el amor de Dios y nuestra perseverancia todo es posible. Para aquellos que habían venido en peregrinación de otras partes del mundo, pagado miles de dólares, hecho grandes sacrificios fue un recordatorio que todos debemos llevar nuestra propia cruz. Medios y organizadores eran testigo de lo que comenzaba a darle tono al resto de la semana.

Huelga comentar que el resto de la semana con el Santo Padre fue especial. Sabíamos que estaba viviendo sus últimos años y que probablemente fuese esta su última JMJ. El también lo sabía. Compartió con nosotros algo especial esa semana, como un abuelo visitando a sus nietos y compartiendo con ellos sus sabios consejos. Vivir su enfermedad tan públicamente fue una inspiración para todos y aquellas imágenes quedaron grabadas como un testimonio público de su sufrimiento. Y para mostrarnos que no era fortuito lo que había hecho a su llegada hizo lo mismo cuando partió – camino los escalones hasta el avión. Un espaldarazo a la esperanza.

El espíritu en las calles de Toronto – Habiendo vivido los cuatros días de las JMJ, uno de mis momentos favoritos es despertar el Dia 1 y observar la reacción de la ciudad al verse inundada por miles y miles de jóvenes. La mayoría de la gente no católica había escuchado o leído algo sobre las JMJ en su propia comunidad sin prestarle mucha atención. Pensaban en una convención parecida a una Expo con cientos de personas identificadas con tarjetas, algo que en realidad no afecta su vida diaria.

Pero verse envuelto en aquella marea haciendo fila entre jóvenes cantando en autobuses y subterráneos, aplaudiendo en transportes camino al trabajo, fue una inyección de gozo y alegría para la ciudad anfitriona y de repente todo el mundo de alguna manera se vio involucrado en la JMJ. Sonrisas que ves de gente totalmente extraña, gente con rostros de amistad y hospitalidad, no podías dejar de comprometerte en esa amabilidad espontanea y esperanzadora de la juventud del mundo que habían elegido Canadá como su hogar por unos días. Su alegría se esparció por la ciudad de una manera jamás vista y que no creo lleguemos a ver en un futuro muy próximo.

Numerosas diócesis albergaron a miles de peregrinos los días de las JMJ en Toronto organizando Dias de programas diocesanos. Fue una maravillosa oportunidad para que nuestros visitantes extranjeros conocieran la diversidad y la belleza de nuestro país. También se dieron cuenta que no es posible hacer un viaje de un dia entre Toronto y Vancouver;)

Caminando entre Obispos y sacerdotes La mayoría de los católicos ven a sus sacerdotes y obispos en el altar semana tras semana cuando celebran Misa o hablan en algún evento. Una de las maravillas de las JMJ fue pasar tiempo con obispos y sacerdotes a nivel más personal: caminando junto a ellos entre estación y estación, o camino a las sesiones, o en un puesto de helados. Barriendo jerarquías de la iglesia, todos comprometidos en un dialogo sano, afirmándonos unos a otros. Momentos como estos tienen lugar en todas las JMJ. Pero vivirlos en tu propia ciudad aumenta el gozo.

Sacramento de Reconciliación – para muchos no es un sacramento que este primero en la lista. Sin embargo las JMJ poseen esa fuerza de hacer del Sacramento de Reconciliación algo que invita, alguien con quien debes charlar, algo que no puedes simplemente saltear. En la JMJ se oye por todas partes eso de “irse a confesar” hasta tal punto que sientes la necesidad de hacer tu propia experiencia. Es que ha cambiado algo en cuanto al sacramento, hay nuevas reglas que poner en práctica? No, para nada. Es como sacarte de encima un par de rocas que pesaban en tus bolsillos, hacer borrón y cuenta nueva.

En la JMJ en Toronto, el Parque Duc in Altum a orillas del Lago Ontario fue por unos días el lugar de cientos de miles de confesiones durante la semana. Recuerdo mi confesor, un sacerdote del oeste de Canadá. Fue una de esas gracias que iluminan esos momentos que todos deseamos vivir algunas veces en nuestras vidas. Después de estar juntos un rato, me miro y me dijo “Hare la caminata peregrinando la JMJ avanzada la semana por tus intenciones” Y Dios me sonrió esa semana cuando me tope con él hacia el final de la peregrinación en Downsview Park.

Las estaciones del Via Crucis. En la JMJ en Toronto cientos de miles se alinearon en la University Avenue para revivir la historia de los últimos días del viaje de Cristo. Dicen que tenemos separación entre iglesia y estado pero estas Estaciones literalmente incluían el umbral de la Legislatura Provincial, siguiendo su camino alrededor de los iconos culturales de la ciudad y el Museo Real de Ontario. Hubo jóvenes que practicaron durante semanas y su vigorosa representación fue transmitida al mundo, recordándonos a todos que la fe indudablemente cumple un rol en la vida pública.

El milagro de los medios – Si bien abundan las historias y oportunidades de enojo y críticas a la Iglesia Católica, la JMJ 2002 en su gran mayoría fue un momento de conversión para muchos medios locales y nacionales. Con una amplia cobertura en todos los medios de comunicación estos días motivaron aun a los comentaristas no católicos a admirar el coraje de hospedar un encuentro tan global, se aunaron al espíritu de los peregrinos asombrados al ver a un Papa en sus años finales ser testigo para el mundo. Los reporteros aún hoy siguen hablando de aquella experiencia como “diferente a cualquier otra”. Los esfuerzos de la JMJ también rindieron un fruto adicional en nuestro pais, la fundación de la televisión Salt and Light con muchos de aquellos inspirados y profundamente comprometidos con la JMJ que quisieron continuar su viaje sirviendo a la iglesia en este nuevo ministerio.

Yo tuve la suerte de estar en el área de prensa para la Misa final de la JMJ Toronto, comentando para una red nacional. Solo dos veces en mi carrera recuerdo que alguien de los medios me pidió que le tomase una foto. En esta ocasión una reportera queria que le tomase una fotografía cuando el Papamobile pasaba por nuestro puesto de producción. Quería captar ese momento en la historia y me dijo “para documentar que fui parte de esta maravillosa experiencia con un líder tan inspirador”. Para que un periodista que ha cubierto ya cantidades de ocasiones históricas te diga esto es una observación verdaderamente fuerte.

Era algo extraño vivir la JMJ en nuestra propia ciudad. Solemos pensar en eventos a gran escala ocurriendo en otras partes pero verlo en los lugares que transitamos a diario inyectaba y literalmente marinaba con catolicidad - algo para contemplar.

“Reinara” eternamente (el título original – un juego de palabras - es He shall “Rain” Forever (rain: llover se pronuncia igual que reign: reinar) Se refire al Reino de Cristo y al tiempo inestable y amenazante que ya el cardenal Dziwisz en su momento llamo el pequeño milagro de la JMJ de Toronto. La vigilia en Downsview Park fue en medio de un tiempo terrible, un verdadero diluvio durante la noche con amenazas de tornados que en algún momento hicieron temer por una evacuación en masa (nunca fue anunciado públicamente porque donde podría albergarse a tanta gente?) Al amanecer y al aproximarse la Misa Papal, uno seguía preguntándose si ocurriría lo mismo que en 1984. Sin embargo al llegar el Papa Juan Pablo II se produjo un pequeño milagro de la JMJ – el sol comenzó a brillar a través de las nubes. Casi hacía pensar que el Santo Padre tenía algún tipo de relación con los de allá arriba ;) Fue como la frutilla del postre de la experiencia de la JMJ, la exclamación del Pontífice que compartiría con el millón de peregrinos en la Misa Final y sus emotivas palabras :

“Vosotros sois jóvenes, y el Papa es anciano; 82 u 83 años de vida no es lo mismo que 22 o 23. Pero aún se identifica con vuestras expectativas y vuestras esperanzas. Jóvenes de espíritu, jóvenes de espíritu. Aunque he vivido entre muchas tinieblas, bajo duros regímenes totalitarios, he visto lo suficiente para convencerme de manera inquebrantable de que ninguna dificultad, ningún miedo es tan grande como para ahogar completamente la esperanza que brota eterna en el corazón de los jóvenes”

Nadie conoce a fondo las cantidades de bendiciones de aquellos días de julio, aquellos que fueron inspirados a seguir una vocación, o se comprometieron con su fe, descubriendo su catolicidad o acercando a un ser querido a su círculo espiritual. Sin dudas todos los participantes tienen sus historias y sus reflexiones.

Yo sigo viendo de vez en cuando alguien que lleva una mochila JMJ 2002 albergando cientos de recuerdos, sueños y amistades. Cada uno lleva la suya a cuestas y todas rebalsan de historias, encuentros y bendiciones que son revividas de vez en cuando. JMJ 2002. Me sentí orgulloso de mi ciudad, mi país y ante todo, orgulloso de ser católico.

Neil MacCarthy es Director de Relaciones Públicas y Comunicaciones de la Arquidiócesis de Toronto.

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martes, 9 de abril de 2013

Juan Pablo II : La Misericordia divina y los jóvenes



“Como ya he dicho, a orillas del lago Ontario revivimos la experiencia de la gente de Galilea, a la que Jesús entregó el mensaje de las Bienaventuranzas en la ribera del lago de Tiberíades. Hoy evoco esa experiencia, teniendo presente el mensaje sobre la Misericordia divina. A través de santa Faustina Dios os lo entrega a vosotros, para que a su luz comprendáis mejor lo que quiere decir ser pobres de espíritu, misericordiosos, constructores de paz, hambrientos y sedientos de justicia y, por último, perseguidos a causa del nombre de Jesús. En todo tiempo se necesita el testimonio de hombres que vivan según las Bienaventuranzas. También se necesita hoy. Pido a Dios que vuestra vida, vivida según esta exigente medida divina, represente un testimonio atractivo de la Misericordia en nuestro tiempo.

Recordad que Cristo os envuelve incesantemente en su amor misericordioso. Que esta certeza os llene de paz y os conduzca por los difíciles senderos de la cotidianidad.”

martes, 24 de julio de 2012

Juan Pablo II Oración por los jóvenes - 10 años de la última JMJ de Juan Pablo II (2)


(la fotografía es de Catholic Register)

Señor Jesucristo
conserva a estos jóvenes en tu amor.


Haz que oigan tu voz 
y crean en lo que dices, 
porque sólo tú tienes 
palabras de vida eterna.


Enséñales cómo profesar su fe, 
cómo dar su amor, 
cómo comunicar su esperanza 
a los demás.


Hazlos testigos convincentes 
de tu Evangelio, 
en un mundo que tanto necesita 
de tu gracia que salva.


Haz de ellos el nuevo pueblo 
de las Bienaventuranzas, 
para que sean la sal de la tierra 
y la luz del mundo 
al inicio del tercer milenio cristiano.


María, Madre de la Iglesia, 
protege y guía 
a estos muchachos y muchachas 
del siglo XXI.


Abrázalos a todos 
en tu corazón materno.

Amén.

10 años de la última JMJ de Juan Pablo II (1)


(las fotografías son de Catholic Register)


Se cumplen 10 años de la última JMJ de JuanPablo II,  una JMJ (23-28 de julio 2002)  por cierto muy especial, única aquella que “a orillas del lago de Ontario parecía revivir la experiencia de la gente de Galilea en las márgenes del lago de Tiberíades, cuando Jesús entregó a las multitudes reunidas en torno a sí la espléndida y comprometedora "proclama" de las Bienaventuranzas. Los jóvenes congregados en Toronto se dieron cuenta de que en las palabras de Jesús se hallaba la respuesta a las expectativas de alegría y esperanza que alberga su corazón. Una respuesta que convence, entre otras razones, porque Jesús no se limitó a enunciar las Bienaventuranzas, sino que también las vivió hasta la entrega suprema.”  (Juan Pablo II a su regreso enel Ángelus del 4 de agosto 2002) 


A su vez una Jornada tan única como lo son todas,  solo que esta fue una suerte de despedida que muchos presintieron como tal y que Juan Pablo II mismo hizo entrever en sus palabras. De alguna manera se despedía de sus Jornadas pero dejaba su mensaje fuerte, vigoroso…. imborrable la impronta de su legado. Un hombre santo, anciano, que contagiaba vida, una vida que los jóvenes supieron interpretar desde los primeros momentos de su llegada a Toronto.  Fueron momentos históricos escriben en la novena preparada en Canadá para la beatificación, que comenzaron con un pequeño gesto. Atentos a las dificultades del Papa se le había preparado un elevador para que no tuviera que bajar por la escalerilla del avión, sin embargo él desafiando el momento  fue al encuentro de los jóvenes escalón tras escalón porque entre los jóvenes él se sentía joven!  


La JMJ 2002 fue una JMJ que en cierta manera se presentaba difícil. El mismo cardenal Ambrozic decía de los preparativos:  “Cuando en Denver en 1993 tuvimos nuestro primer encuentro para las Jornadas Mundiales de la Juventud que se realizarían en Toronto, asistí a esa reunión algo escéptico. Dudoso si se quiere. Pero allí descubrí un nuevo mundo”…. un mundo que ya había olvidado. Los jóvenes me sorprendieron.”

Y el Papa Juan Pablo II en el Ángelus en la Plaza San Pedro previo a su partida expresaba: 
“Los trágicos acontecimientos del 11 de septiembre del año pasado y del conflicto en Tierra Santa han proyectado sobre el mundo una sombra oscura. Pero Jesús exhorta a sus discípulos a no tener miedo, y les repite: "Vosotros sois la sal de la tierra... Vosotros sois la luz del mundo" (Mt 5, 13-14). Los jóvenes cristianos, que se encontrarán en Toronto, se hallan dispuestos a responder a Cristo: ¡Aquí estamos! En tu palabra, y sin miedo, echaremos las redes del Evangelio (cf. Lc 5, 5).”

Y precisamente de eso se trata : echar las redes…..aunque a veces pareciera que pasadas las Jornadas se atenúa el entusiasmo, se acallan las voces. Y sin embargo ese fuego interno, esa chispa encendida entre oraciones, adoración y momentos vividos en comunidad se atesoran en lo hondo del corazón. .No siempre saltan a la vista cambios radicales, inmediatos,  pero como decía el padre Rosica, Director Nacional de la JMJ (WYD) 2002 en Toronto “se trata de sembrar. No es unahistoria de éxito de un concierto de rock, sino que estamos hablando desembrar….”

Lo confirma el asistente del padre Rosica Pedro Guevara Mann quien reconoce que su vocación es fruto de la JMJ y que no ocurrió de repente. Son pequeños cambios que van mostrándote que significa ser discípulo, que significa ser apóstol, que significa servir, que significa trabajar para la Iglesia”.

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sábado, 27 de agosto de 2011

Homenaje al cardenal Alojzius Ambrozic

fotos y cita Es Jesús de la página de la Arquidiócesis de Toronto







Este post es un cálido y sincero homenaje al cardenal Alojzius Ambrozic, Arzobispo emérito de la ciudad de Toronto, hombre humilde, sincero y auténtico, pastor dedicado y fiel discípulo del Señor; el cardenal de las JMJ 2002.


Ha muerto ayer 26 de agosto 2011 en Toronto, su ciudad de adopción, después de una larga y penosa enfermedad (el mal de Parkinson, la misma enfermedad del beato Juan Pablo II) .
Es Jesús a quien miramos
Es Jesús a quien imitamos
Es Jesús a quien seguimos.
Es Jesús que está con nosotros para que podamos estar con el.
Si, trabajamos con otros
Si, aprendemos de otros.
Pero es en Jesús que encontramos suprema identidad y propósito. El es el Alfa y el Omega para cada uno de nosotros y para todos los seres humanos.
Aloysius Cardinal Ambrozic

domingo, 6 de febrero de 2011

"Vosotros sois la sal de la tierra... vosotros sois la luz del mundo", lema de la XVII JMJ

"Vosotros sois la sal de la tierra...Vosotros sois la luz del mundo", (Mt 5, 13-14)



En el Evangelio de este domingo recordamos el Mensaje del Papa Juan Pablo II para la gran Jornada Mundial de la Juventud la Nro XVII que se celebraría en Toronto, la última de Juan Pablo II, su “despedida”.
La siguiente se realizaría en Colonia en el 2005 , la primera del Santo Padre Benedicto XVI.

En este Mensaje el Papa explicaba el lema de las Jornadas 2002 basado precisamente en el Evangelio de este Quinto Domingo durante el año, según San Mateo, y depositaba en los jóvenes toda su confianza. Invitaba a un desafío.

“ "Vosotros sois la sal de la tierra... vosotros sois la luz del mundo", (Mt 5,13-14): Las dos imágenes, de la sal y la luz, utilizadas por Jesús, son complementarias y ricas de sentido. En efecto, en la antigüedad se consideraba a la sal y a la luz como elementos esenciales de la vida humana.
"Vosotros sois la sal de la tierra....". Como es bien sabido, una de las funciones principales de la sal es sazonar, dar gusto y sabor a los alimentos. Esta imagen nos recuerda que, por el bautismo, todo nuestro ser ha sido profundamente transformado, porque ha sido "sazonado" con la vida nueva que viene de Cristo (cf. Rm 6, 4). La sal por la que no se desvirtúa la identidad cristiana, incluso en un ambiente hondamente secularizado, es la gracia bautismal que nos ha regenerado, haciéndonos vivir en Cristo y concediendo la capacidad de responder a su llamada para "que ofrezcáis vuestros cuerpos como una víctima viva, santa, agradable a Dios" (Rm 12, 1). Escribiendo a los cristianos de Roma, san Pablo los exhorta a manifestar claramente su modo de vivir y de pensar, diferente del de sus contemporáneos: "no os acomodéis al mundo presente, antes bien transformaos mediante la renovación de vuestra mente, de forma que podáis distinguir cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo agradable, lo perfecto" (Rm 12, 2).
Durante mucho tiempo, la sal ha sido también el medio usado habitualmente para conservar los alimentos. Como la sal de la tierra, estáis llamados a conservar la fe que habéis recibido y a transmitirla intacta a los demás. Vuestra generación tiene ante sí el gran desafío de mantener integro el depósito de la fe (cf 2 Ts 2, 15; 1 Tm 6, 20; 2 Tm 1, 14).
[…]
"Vosotros sois la luz del mundo....". Para todos aquellos que al principio escucharon a Jesús, al igual que para nosotros, el símbolo de la luz evoca el deseo de verdad y la sed de llegar a la plenitud del conocimiento que están impresos en lo más íntimo de cada ser humano.
Cuando la luz va menguando o desaparece completamente, ya no se consigue distinguir la realidad que nos rodea. En el corazón de la noche podemos sentir temor e inseguridad, esperando sólo con impaciencia la llegada de la luz de la aurora. Queridos jóvenes, ¡a vosotros os corresponde ser los centinela de la mañana (cf. Is 21, 11-12) que anuncian la llegada del sol que es Cristo resucitado!
La luz de la cual Jesús nos habla en el Evangelio es la de la fe, don gratuito de Dios, que viene a iluminar el corazón y a dar claridad a la inteligencia: "Pues el mismo Dios que dijo: ‘De las tinieblas brille la luz’, ha hecho brillar la luz en nuestros corazones, para irradiar el conocimiento de la gloria de Dios que está en la faz de Cristo" (2 Co 4, 6). Por eso adquieren un relieve especial las palabras de Jesús cuando explica su identidad y su misión: "Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida" (Jn 8, 12).
El encuentro personal con Cristo ilumina la vida con una nueva luz, nos conduce por el buen camino y nos compromete a ser sus testigos. Con el nuevo modo que Él nos proporciona de ver el mundo y las personas, nos hace penetrar más profundamente en el misterio de la fe, que no es sólo acoger y ratificar con la inteligencia un conjunto de enunciados teóricos, sino asimilar una experiencia, vivir una verdad; es la sal y la luz de toda la realidad (cf. Veritatis splendor, 88)..”
(leer el texto completo en el sitio de la Santa Sede)

lunes, 11 de enero de 2010

Cardenal Aloisius Ambrozic “Descrubri un nuevo mundo”

“Cuando en Denver en 1993 tuvimos nuestro primer encuentro para las Jornadas Mundiales de la Juventud que se realizarían en Toronto, asistí a esa reunión algo escéptico. Dudoso si se quiere. Pero allí descubrí un nuevo mundo” – decía el cardenal Ambrozic en una entrevista publicada en la revista mensual Ognjisce en mayo del año 2002 agregando “descubrí allí un nuevo mundo, un mundo que ya había olvidado. Los jóvenes me sorprendieron. A su lado me di cuenta de mis limites, los limites de mi formación…Descubrí que quieren ser buenos, quieren hacer algo, construir algo. Es interesante notar que también los periodistas en Denver compartían ese escepticismo al comienzo, pero al entrar en contacto con los jóvenes cambiaron de opinión y se convirtieron o se asustaron…
Donde ve usted la misión de los jóvenes en la Iglesia? le preguntaron
“Sencillamente en los laicos jóvenes, que cobran cada vez mayor importancia. En nuestro mundo desacralizado de hoy tenemos jóvenes presentes en la medicina, en la política, en los negocios, la ciencia, etc. Los laicos deciden sobre estas cosas a diario. Se enfrentan a desafíos. La corrupción existe en todas partes. Pero es importante que sean honestos en situaciones concretas de la vida.

A la pregunta Se dice que los encuentros con el Papa son a menudo encuentros sin contenido…que piensa usted?
respondió:
“Son peregrinaciones. Viéndolo superficialmente no se llega a ver mucho. Pero no deja de ser importante lo que ya mencione de los periodistas en Denver para las Jornadas allí al final quedaron todos asombrados con lo que allá había ocurrido. Lo mismo se repitió en Paris. Nuestros jóvenes se sentían felices de haber podido ir a Denver. Se sentían felices porque se dieron cuenta que es bueno ser católico, pudieron demostrar que creen, que son felices en la Iglesia. A los fieles en ocasiones les da vergüenza reconocer que son creyentes. Sin embargo, allí en los jóvenes se noto una toma de conciencia. Y se despertaron también algunas vocaciones. También Polonia volvió a descubrirse a si misma cuando la visito el Papa. Los comunistas intentaron ocultar lo que alli se vivia: . Por televisión mostraban al papa y a los obispos pero no a la inmensa multitud. Sin embargo los que estuvieron allí lo vieron y lo vivieron. Polonia se descubrió a si misma con esa visita. Lo mismo ocurre aquí: los jóvenes se descubren a si mismos y descubren su pertenencia entrando en contacto con otros jóvenes”

(de Ognjisce Koper, mayo 2002).
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martes, 29 de julio de 2008

Oraciones de Juan Pablo II por los jóvenes XVII JMJ Toronto 2002 (4)


Del discurso en la Fiesta de acogida, jueves 25 de julio de 2002


Señor Jesucristo,
proclama una vez más
tus Bienaventuranzas
ante estos jóvenes
reunidos en Toronto
para su Jornada mundial.

Mira con amor
y escucha estos corazones jóvenes
que están dispuestos a
arriesgar su futuro por ti.

Tú los has llamado a ser
"sal de la tierra y luz del mundo".
Sigue enseñándoles la verdad y la belleza
de las perspectivas que anunciaste
en la Montaña.

Transfórmalos en hombres y mujeres
de las Bienaventuranzas.
Que brille en ellos
la luz de tu sabiduría,
de forma que con
sus palabras y obras
sepan difundir en el mundo
la luz y la sal del Evangelio.

Haz que toda su vida sea
un reflejo luminoso de ti,
que eres la Luz verdadera,
que vino a este mundo,
para que quien crea en ti no muera
sino que tenga la vida eterna (cf. Jn 3, 16).


De la Homilía del Santo Padre Juan Pablo II el domingo 28 de julio de 2002


Señor Jesucristo,
conserva a estos jóvenes en tu amor.
Haz que oigan tu voz
y crean en lo que dices,
porque sólo tú tienes
palabras de vida eterna.

Enséñales cómo profesar su fe,
cómo dar su amor,
cómo comunicar su esperanza
a los demás.


Hazlos testigos convincentes
de tu Evangelio,
en un mundo que tanto necesita
de tu gracia que salva.

Haz de ellos el nuevo pueblo
de las Bienaventuranzas,
para que sean la sal de la tierra
y la luz del mundo
al inicio del tercer milenio cristiano.

María, Madre de la Iglesia,
protege y guía
a estos muchachos y muchachas
del siglo XXI.

Abrázalos a todos en tu corazón materno.
Amén.

viernes, 25 de julio de 2008

JMJ XVII Toronto 2002 (3) Comentarios y pensamientos


JMJ XVII Toronto 2002

La Conferencia Episcopal Canadiense en su informe elaborado sobre las Jornadas Mundiales de la Juventud 2002 realizadas en Toronto, expresaba que hubo pocas inscripciones oficiales para las Jornadas (187.000) pero que las Jornadas en sí fueron un gran éxito pastoral: 500.000 personas para el Vía Crucis, 600.000 para la Vigilia y 850.000 en la Misa de clausura, superando las expectativas de las primeras estimaciones que hablaban de 300.000 personas.

Lifesite comentaba el “milagro de la prensa” que cubrió las Jornadas desde una óptica increíblemente favorable y después de la partida del “defensor de la vida y la familia” los canadienses se seguían maravillando que tanto el Papa como las JMJ hubiesen recibido una cobertura tan positiva por parte de unos medios que son generalmente hostiles o en el mejor de los casos demuestran poco interés hacia cualquier demostración de principios religiosos o morales, en especial los principios morales que constantemente defendía Juan Pablo II. En sólo 24 horas, el impacto de la presencia de Juan Pablo II en Toronto era evidente y católicos y líderes pro-vida que debieron soportar durante meses hostilidades por parte de la prensa y autoridades anticlericales quedaban asombrados por la cobertura positiva.
Entre los casi 20.000 voluntarios que prestaron servicio en la XVII Jornada Mundial de la Juventud, en Toronto, colaboraron anglicanos, judíos y fieles de otras religiones.

Las JMJ de Toronto fueron las últimas Jornadas de Juan Pablo II y algunas palabras mueven a pensar que el Santo Padre presentía que ya no volvería a encontrarse con sus queridos jóvenes en las próximas Jornadas, esas Jornadas que eran parte de su vida y que defendía diciendo “nadie ha inventado las jornadas mundiales, fueron ellos quienes las crearon” y que fueron formando, a su vez, recuerdos imborrables en miles y miles de jóvenes en distintas partes del mundo.
En su despedida en Toronto saludó a los italianos diciéndoles “Nos vemos en Roma!” a los polacos les dijo que volvería una vez más a Polonia y a los jóvenes todos simplemente les dijo : “Cristo os espera allí (en Colonia) para la celebración de la XX Jornada mundial de la juventud…Os acompañe la Virgen María, Madre nuestra en la peregrinación de la fe”.

Su “Jornada Mundial de la Juventud” póstuma serian finalmente aquellos inolvidables primeros días de abril del 2005 en la plaza San Pedro, que todos recordamos con tremenda emoción y que han dejado huellas imborrables en tantos espíritus, entre los cuales me incluyo.

En el Angelus del 4 de agosto de 2002 retornado a Roma, después de visitar Guatemala y México, parte del mismo viaje apostólico, decía “doy gracias a la divina Providencia por haberme permitido llevar a feliz término este ulterior compromiso apostólico” Se sentía feliz también porque “Los jóvenes congregados en Toronto se dieron cuenta de que en las palabras de Jesús se hallaba la respuesta a las expectativas de alegría y esperanza que alberga su corazón.”

Muy pronto a su regreso le esperaba otro “viaje de despedida”, a su querida patria Polonia para la Consagración del Santuario de la Divina Misericordia, en Lagiewniki el 17 de agosto de 2002. Seria la última peregrinación a su patria.
La Divina Providencia actúa de verdad maravillosamente: las Jornadas en Colonia 2005 se realizarían en la patria de su amigo y sucesor, el Santo Padre Benedicto XVI, “allí donde en la imponente catedral de Colonia se venera la memoria de los Magos, los sabios que llegaron de Oriente siguiendo la estrella que los condujo a Cristo”.

Hay tantos que se pierden al buscar
Sentido de vivir, razones para amar.
Si los pudiéramos acompañar
Compartir su dolor, presentarle a Jesús;
Quizás ellos pudiesen comprender
Que es en el partir del pan
Que podemos renacer
(del himno de las Jornadas – Luz del mundo)

JMJ XVII Toronto 2002 (2)


Continuando las JMJ 2002 en Toronto, el dia 25 de julio 2002 los jóvenes recibían el saludo del Santo Padre Juan Pablo II “ a orillas del lago Ontario, que a nosotros nos recuerda otro lago, el de Tiberíades,- decía Juan Pablo II - a cuya orilla el Señor Jesús hizo una propuesta fascinante a los primeros discípulos, algunos de los cuales eran probablemente jóvenes como vosotros (cf. Jn 1, 35-42)." Y agregaba que a ellos - los jóvenes - los imaginaba “en camino a la sombra de la cruz del Jubileo en esta gran peregrinación juvenil que, pasando de continente en continente, quiere estrechar al mundo entero en un abrazo de fe y esperanza”.


En la Fiesta de acogida, reunidos en torno a la gran Cruz, el Santo Padre les hablo de las bienaventuranzas “las señales de tráfico que indican la dirección que es preciso seguir… un camino en subida, pero Jesús lo ha recorrido primero….dispuesto a recorrerlo de nuevo con vosotros. "El que me siga no caminará en la oscuridad" (Jn 8, 12)” Acogiendo ahora su cruz gloriosa, la cruz que ha recorrido, juntamente con los jóvenes, los caminos del mundo, dejad que resuene en el silencio de vuestro corazón esta palabra consoladora y exigente: "Bienaventurados...". Bienaventurados vosotros, si sois, como Jesús, pobres de espíritu, buenos y misericordiosos; si sabéis buscar lo que es justo y recto; si sois limpios de corazón, artífices de paz; si amáis y servís a los pobres. ¡Bienaventurados vosotros!”
Parte tradicional del programa de las Jornadas, ya el día anterior habían comenzado las catequesis - momentos de oración, debates, y reflexiones que terminaban con la Santa Misa - dictadas y acompañadas por obispos de todo el mundo, que tenían lugar en 129 templos y 7 salas, y continuarían los días siguientes; por las tardes los acostumbrados festivales juveniles (excepto el tiempo dedicado al Via Crucis) en varias zonas de Toronto con experiencias artísticas, religiosas y espirituales de jóvenes de todo el mundo. Por primera vez en la historia de las Jornadas los jóvenes también pudieron participar de una iniciativa de servicio social a la cual se unieron alrededor de 100.000 jóvenes.
En la tarde del viernes 26 de julio se vivía uno de los momentos más conmovedores de las Jornadas, el Vía Crucis, que partía desde el centro de la ciudad. Ese día también estuvo especialmente dedicado al Sacramento de la Reconciliación a orillas del lago, si bien se contaba con esa posibilidad prácticamente en cualquier punto de Toronto.
Los momentos culminantes de las Jornadas de los Jóvenes que son la Vigilia y la Celebración Eucarística final, ambos presididos por el Santo Padre tuvieron lugar en Downsview Park.

La noche del 27 de julio los jóvenes se reunieron en el gran Parque para la Vigilia de Oraciòn inspirada en el lema de las Jornadas "Sois la luz del mundo", con oraciones, música, testimonios de jóvenes de todo el mundo y el mensaje del Santo Padre que invitaba a su “querido pueblo de las bienaventuranzas” a “acoger la cruz de Cristo, testimonio del amor de Dios a la humanidad, a aclamar al Señor resucitado, luz que brilla en las tinieblas, a orar con los Salmos, y a escuchar la palabra del Señor, lámpara para nuestros pasos, luz en nuestro sendero (cf. Sal 119, 105) repitiendo la súplica de los Apóstoles: "Señor, enséñanos a orar". La oración será como la sal que da sabor a vuestra existencia y os orienta hacia él, luz verdadera de la humanidad”. En el discurso de la Vigilia el Santo Padre citó los comienzos de las Jornadas en 1985 cuando las “imaginaba como un momento fuerte en el que los jóvenes del mundo pudieran encontrarse con Cristo, el eternamente joven, y aprender de él a ser los evangelizadores de los demás jóvenes”. Invitó a meditar “¿sobre qué bases, sobre qué certezas es preciso construir la propia existencia y la de la comunidad a la que se pertenece?” “sólo Cristo es la "piedra angular" decía, “aunque el siglo XX a menudo pretendió prescindir de ella …se necesita una nueva generación de constructores…para la edificación de la civilización del amor …En la medida en que vuestra amistad con Cristo, vuestro conocimiento de su misterio, vuestra entrega a él, sean auténticos y profundos, seréis "hijos de la luz" y os convertiréis, también vosotros, en "luz del mundo". “Comunicad a todos la belleza del encuentro con Dios, que da sentido a vuestra vida….»Sed para el mundo el rostro del amor. »Sed para la tierra el reflejo de su luz”
El domingo 28 allí mismo en el Parque Downsview donde los jóvenes habían permanecido en vigilia a la intemperie capeando el clima, el Santo Padre, sucesor de Pedro, presidio la Eucaristía
junto a cardenales, obispos, y sacerdotes de todo el mundo. “Jesús ofrece una cosa; el "espíritu del mundo" ofrece otra – decía en la homilía – “El "espíritu del mundo" ofrece muchos espejismos, muchas parodias de la felicidad.. Quizá no haya tiniebla más densa que la que se introduce en el alma de los jóvenes cuando falsos profetas apagan en ellos la luz de la fe, de la esperanza y del amor. El engaño más grande, la mayor fuente de infelicidad es el espejismo de encontrar la vida prescindiendo de Dios, de alcanzar la libertad excluyendo las verdades morales y la responsabilidad personal…. El Señor os invita a elegir entre estas dos voces, que compiten por conquistar vuestra alma. Esta elección es la esencia y el desafío de la Jornada mundial de la juventud. ¿Para qué habéis venido desde todas las partes del mundo? Para decir juntos a Cristo: "Señor, ¿a quién iremos?" (Jn 6, 68). ¿Quién, quién tiene palabras de vida eterna? Jesús, el amigo íntimo de cada joven, tiene palabras de vida…. heredáis un mundo que tiene necesidad urgente de un renovado sentido de fraternidad y solidaridad humana. Es un mundo que necesita ser tocado y curado por la belleza y la riqueza del amor de Dios…. necesita testigos de ese amor…necesita que vosotros seáis “la sal de la tierra y la luz del mundo” y terminaba su homilía con una oración por los jóvenes.
En el Ángelus mismo Juan Pablo II anunció que las próximas Jornadas se celebrarían en el año 2005 en Colonia, Alemania. “Como peregrinos les decía a los jóvenes - , vuestro camino hacia Colonia comienza hoy. Cristo os espera allí para la celebración de la XX Jornada mundial de la juventud”

miércoles, 23 de julio de 2008

JMJ XVII Toronto 2002 (1)

"Vosotros sois la sal de la tierra...Vosotros sois la luz del mundo", (Mt 5, 13-14)

Señor, ¿qué quieres que haga? ¿Qué deseas que haga para vivir con plenitud mi bautismo y ser sal de la tierra y luz del mundo?

Cuando aún permanecía, según las propias palabras de Juan Pablo II, muy vivo en su memoria el recuerdo de los momentos extraordinarios vividos juntos en Roma durante el Jubileo del año 2000, el Santo Padre enviaba su Mensaje para la Jornada Nro XVII que se realizaría en Toronto. Serían las primeras Jornadas del nuevo milenio.
El lema elegido: las dos imágenes, de la sal y la luz, que “utilizadas por Jesús, son complementarias y ricas de sentido. En efecto, en la antigüedad se consideraba a la sal y a la luz como elementos esenciales de la vida humanad” decía Juan Pablo II desde Castel Gandolfo el 25 de julio de 2001

La delegación canadiense compuesta por 47 jovenes, encabezada por el arzobispo de Toronto, (creado Cardenal el 21 de febrero de 1998) Aloysius Ambrozic, (nacido en Eslovenia ;) había acogido la Cruz de los jovenes durante la XVI Jornada mundial de la juventud celebrada a nivel diocesano en Roma. El arzobispo Ambrozic decia entonces “ para la juventud de Canadá comienza la primera parte del viaje con esta Cruz de Cristo que nos ha sido entregada a las puertas del nuevo milenio; esta Cruz que nos habla de la entrega total del Hijo de Dios que lo eleva a El y con El a nosotros hacia el gozo de la Resurrección”.

Pero la historia de estas Jornadas en Toronto había comenzado ya a fines de 1998 con la Asamblea Plenaria de la Conferencia Canadiense de Obispos Catòlicos,
que en esa reunión ratificaron por voto casi unánime (una abstención) solicitar a la Santa Sede ser anfitriones de la JMJ 2002. Finalizadas todas las consultas el 26 de febrero de 1999 se envió a Roma el pedido oficial y la confirmación de la Santa Sede fue anunciada por Juan Pablo II en las JMJ del 2000 en Roma.


Juan Pablo II llegaba a Toronto para la celebración estas Jornadas Mundiales de la Juventud el 23 de julio de 2002. Era la tercera vez que visitaba Canadá, la primera en 1984
y la segunda, muy breve, en 1987.


En la ceremonia de bienvenida tuvo palabras especiales para los jóvenes que “representan el futuro del mundo. Pero también llevan los signos de una humanidad que con mucha frecuencia no conoce ni paz ni justicia…Demasiadas vidas comienzan y terminan sin alegría, sin esperanza. Esta es una de las principales razones – decìa - de la Jornada mundial de la juventud. Los jóvenes se están reuniendo para comprometerse, con la fuerza de su fe en Jesucristo, a servir a la gran causa de la paz y la solidaridad humana”.

Mientras el Santo Padre se retiraba para dos dias de descanso, miles de jóvenes se congregaban en el inmenso espacio del Centro de Exposiciones de Toronto donde esa misma tarde el Cardenal Aloysius Ambrozic, Arzobispo de Toronto, celebraba la Eucaristía. Acompañados por la Cruz de las Jornadas que había peregrinado 42.000 km por Canadá visitando 72 diocesis y que algunos reporteros llamaron la "antorcha olimpica" de las Jornadas, bajo un sol radiante (tambien hubo lluvia y mucha) y un fondo de 400 voces, que entonaban compuestos de los himnos de Jornadas precedentes, comenzaba oficialmente la XVII Jornada Mundial de la Juventud.