Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
Mostrando entradas con la etiqueta Roca al rojo vivo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Roca al rojo vivo. Mostrar todas las entradas

viernes, 25 de octubre de 2024

Roca al rojo vivo – la poesía de Karol Wojtyla - Antonio Spadaro S.J. (3 de 3)

 


En El Tríptico Romano la última composición poética de Wojtyła, los temas precedentes se extienden entre los extremos del Principio y el Fin. El poeta se halla en el ingreso de la Capilla Sixtina, y la visión es la del Juicio: El Principio se confunden con el Fin En la visión de Miguel Ángel, en la que se basa la meditación poética, se ve le curso de las generaciones (Llegan desnudos al mundo y desnudos volverán a la tierra de la cual fueron sacados) hasta el Fin, la cumbre de la transparencia […] / La transparencia de los hechos - / La transparencia de las conciencias – Cada hombre es llamado  a recuperar de nuevo esta visión.

En su comentario al Tríptico escribió acertadamente el entonces cardenal Ratzinger: «El camino que conduce a la fuente es un camino para convertirse en videntes: para aprender de Dios a ver. Así aparecen el principio el fin» Dejándose conquistar por esta policromía Sixtina, Wojtiła recuerda sus dos cónclaves e imagina el momento de su muerte.

Las estructuras metafóricas de la poesía de Wojtyła en realidad no son «livianas». Allí se entrelazan preguntas inquietantes y respuestas de gran intensidad espiritual. Por su sensibilidad, forman parte del grupo de la así llamada  «poesía metafisica» (de Dante a John Donne, a T.S.Eliot) caracterizada por una imaginación metafórica según la cual la verdad abstracta se representa en forma de imágenes sensibles. Esta es, precisamente una de las características de la poesía wojtliana: partir de un objeto, un hecho, una persona  y aprovechar la trama infinita de relaciones con el misterio de la existencia humana, con la estructura secreta del mundo.

  Antonio Spadaro, S.I. “Roca al rojo vivo” La poesía de Karol Wojtyla, publicado en Totus Tuus Nr 9 septiembre 2007


Roca al rojo vivo – la poesía de Karol Wojtyla - Antonio Spadaro S.J. (2 de 3)

 


La primera apunta a la mirada del poeta. Escribe en el Canto: Tenéis que deteneros a mirar hacia lo profundo, hasta que no se sepáis separar el alma del fondo. Allí ningún verdor podrá llenar la mirada. No importa que los ojos del poeta se esfuercen por tornarse más agudos: veo  menos. Cuánto más esfuerzo mi vista. El esfuerzo se inclna siempre hacia un umbral que solo se alcanza por medio de una mirada abierta, maravillada intensa, capaz de tocar el fondo e involucrar el alma incondicionalmente: nada podrá saciarla completamente. En la mirada de estupor que se convierte en el sentido total de eternidad.  El sentido de la contemplaiòn está en dejarse sumergir en el misterio que se contempla. Wojtyła sostiene que el mayor sufrimietno le viene al hombre de su falta de «visión» (como leemos en Pensamiento – Extraño espacio, de 1952) porque es incapaz de ver aquello que más importa y por eso debe luchar a fin de abrirse camino entre signos, quizás a tientas, en la oscuridad. No comprende así el sentido del todo, de si mismo, del mundo, de la vida.

Un segundo tema se refiere a la obra del hombre en la historia y en la vida, considerada en toda su complejidad. El poema La cantera de piedra compuesto en 1957 nos ofrece un ejemplo. Wojtyła conocía bien el trabajo pesado. Para evitar ser deportado, entre 1939 y 1944 trabajó como operario primero en las canteras, y después en la industria química Solvay, cerca de Cracovia. La experiencia marco al joven Wojtyła, que más tarde revivirá en estos versos aquel trabajo como una dura realidad, pero también como rica metáfora en contrapunto entre la grandeza del trabajo y la dignidad humana. Escucha bien, escucha eléctrica corriente / de río penetrante que corta hasta las piedras, / y entenderás conmigo que toda la grandeza / del trabajo bien hecho es grandeza del hombre. La relación entre el hombre y la materia es sublime y arriesgada: ese hombre llevóse la estructura del mundo. Hasta la materia, las piedras lo saben porque conocen la violencia que por ráfagas yende su sencillez eterna. Todas las fuerzas, aún las más indomables, pueden llegar a ser energía abrasadora para la profunda realización del hombre.

Un tercer tema fundamental nos habla de la relación con Cristo. En marzo de 1958, cuatro meses antes de ser nombrado arzobispo de Cracovia, había publicado el poema Perfiles del Cirineo. La obra está centrada en la figura de Simón el Cirineo, visto como una poderosa imagen del hombre contemporáneo. En realidad, él describe 14 perfiles de “cireneos” contemporáneos: el melancólico, el esquizoide, los ciegos, el actor, la muchacha decepcionada en su amor, los niños, dos operarios, un intelectual, un emotivo, un volitivo… Wojtyła crea una fenomenología poética del hombre contemporáneo en pequeños pero densísimos cuadros. Cada perfil es el de un cireneo que cara a sus espaldas su propio yugo y escribe, su perfil se dibuja siempre al lado del otro Hombre. Más tarde, en 1978, en La redencòn busca tu forma para entrar en la inquietud de cada hombre, que fuè publicado bajo seudónimo cuando el poeta ya había sido elegido Pontífice, la figura de la Verónica toma el lugar del Cireneo: Y ahora espero el consuelo de tus manos / llenas de humildes empresas, / espero tus manos, que tiernamente / sostienen el sencillo velo. Aquí el rostro de Cristo se transforma en el rostro de cada hombre de quien la Verónica es hermana: su velo atrae hacia si toda la inquietud del mundo. El hombre es forma inquieta que ninguna mirada es capaz de escudriñar a fondo, pero el rostro de Cristo, grabado en el velo de la Verónica, traspasa a aquel que lo contempla, dando paz a su inquietud.

El cuarto tema está asociado a la dimensión cósmica de la relación entre Dios, el hombre y el mundo entero. El mundo está repleto de energías ocultas, con audacia yo las estoy nombrando. De obispo, mientras administraba la confirmación, se siente ser un despensero. Toco fuerzas con que debe alimentarse el hombre. También el rostro de los fieles que reciben el sacramento, cuánta gente absorta, parecen ser potenciales de energía. En los rostros, marcados por el juego de las arrugas, sobre todo en los ojos un campo eléctrico vibra / También aquí la electricidad es un hecho – y es a la vez, un símbolo. Es verdadero símbolo del pensamiento, del espíritu, de las fuerzas que existen en el hombre y sobre el cual actúa la presión de lo invisible, aprisionada atmósfera.

 Antonio Spadaro, S.I. “Roca al rojo vivo” La poesía de Karol Wojtyla, publicado en Totus Tuus Nr 9 septiembre 2007

 


 

Roca al rojo vivo – la poesía de Karol Wojtyla - Antonio Spadaro S.J. (1 de 3)

 


Leer la poesía de Karol Wojtyła significa cubrir una distancia que abarca al ser en su totalidad a nivel estético y emocional, hasta llegar a tocar las fibras más íntimas del significado de la experiencia humana. He procurado demostrarlo en mi ensayo En la melodía de la tierra – La poesía de Karol Wojtyla (Jaca book, 2006).  El está asociado por fecha de nacimiento con poetas conocidos por el público italiano como Czeslaw Milosz, Wieslawa Szymborska y tadeusz Rozewicz: poetas nacidos al inicio de los años veinte, y que tuvieron que afrontar primero la invasión alemana y más tarde la ocupación soviética. Wojtła, sin embargo, a diferencia de los otros vivió su poesía casi en silencio, consagrado más a su elección sacerdotal y después a las crecientes responsabilidades pastorales. Publicó sus obras con reticencia y bajo pseudónimo, que permaneció en secreto hasta su elección al pontificado en 1978. Sin embargo, para él poesía y vocación se alimentan siempre de un vínculo oculto, si bien vivo: «mi sacerdocio es un sacramento y una vocación, mientras escribir poesía es una función del talento, pero es ese mismo talento que determina la vocación » escribió en 197l.

El interés de Wojtyla por la poesía surge en su primera juventud. Su maduración se la debe a M. Kotlarczyk, profesor de lengua polaca en la escuela secundaria de Wadowice, con quien  más tarde dieran vida al Teatro Rapsódico. En sus poesías juveniles, los demás de la patria, la resistencia, la historia polaca se entrelazan con inspiraciones más íntimas, algunas marcadas por un profundo y romántico sentimiento por la naturaleza, generando paz y armonía, en contraposición a los oscuros nubarrones de guerra en el horizonte. El joven Wojtyła vive en un mundo de fuerzas emotivamente envolventes. Su punto central deviene en el plano de la fe, donde encuentran composición  y sentido.

La poesía llega a ser ofertorio ardiente. El alma del artista – brasa ardiente, / roca al rojo vivo / necesita de las Palabras antes  de ceñidas en estrecho lazo / impulsarlas al ritmo del amor absoluto / - creando un poema ardiente / abrazar los corazones. / Lanzarlas así a los trovadores / que anuncien a todos los pueblos / la Verdad y la Libertad de las palabras y las visiones/.

Los versos, si bien intensos, a menudo son inmaduros. El mismo Wojtyła lo admite escribiéndole al maestro Kotlarczyk. No obstante, reconoce también una «llama que ha sido encendida en mi», y que él percibe como probable fruto de la «acción de la Gracia» a la cual «es necesario saber responder con humildad». Continúa luego, «en esta dimensión, la lucha por la Poesía será la lucha por la Humildad». En 1941, Wojtyla le anticipa al amigo y maestro Kotlarczyk que al año siguiente solicitaría al cardenal Sapieha iniciar su camino hacia la ordenación sacerdotal. En 1946, año de su ordenación, publica su primera obra de la madurez, Canción sobre el Dios oculto, escrita durante los años del seminario clandestino. Leyendo su producción desde  1946 al Tríptico Romano, podríamos escoger algunas posturas vitales y constantes.

 

Antonio Spadaro, S.I. “Roca al rojo vivo” La poesía de Karol Wojtyla, publicado en Totus Tuus Nr 9 septiembre 2007