Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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viernes, 29 de agosto de 2025

El Prof. Javier García comenta el “Tríptico Romano” de Juan Pablo II

 


En precioso y ameno comentario titulado “En el umbral del mundo y de la  historia” el profesor emérito del Ateneo Pontificio Regina Apostolurum P. Javier García L.C. analiza el “sorprendente poemario que a Karol Wojtyla se le ha escapado del alma ¡a sus 82 años y bajo la blanca túnica de Sumo Pontífice!”

 

En la primera parte el P. García nos presenta - también él en sorprendentes pinceladas - la estructura de la obra:

 

Tríptico Romano: substantivo y adjetivo nos dan una primera pista para adentrarnos en la comprensión y saboreo de estos poemas. “Tríptico”, como los retablos pictóricos clásicos – o como en el teatro -, son tres cuadros con tema diverso – arroyo, capilla Sixtina, monte Moria -, y con un nexo oculto que les da unidad de sentido: el amor de Dios Padre que tanto ha amado los hombres, que les ha dado a su Hijo único, el Verbo Creador del mundo y de lso hombres, para que no perezcan, sino que tengan vida sempiterna. El argumento de este drama es tan complejo y polifacético, que no bastaría un filósofo, un teólogo, un pintor o un dramaturgo para exponerlo. Quien lo afrontara, tendría que ser un poeta que fuera a la vez filósofo, teólogo, dramaturgo y, sobre todo, místico. Dos magnitudes lejanas, pero afines, se han encontrado: la revelación del misterio de la voluntad del Padre y el corazón grande y sensible de Karol Wojtyla.

 

Romano”: el adjetivo que califica al tríptico, dice muchas cosas; la más inmediata, que ha sido forjado en Roma, concretamente en Castelgandolfo, donde Juan Pablo II pasaba sus vacaciones en el verano de 2002. Otra, también evidente, que el poema central y más largo es una contemplación desde el umbral de la Capilla Sixtina, romana por sus cuatro costados. Otra, en fin, más honda, nos dice que Juan Pablo II, pontífice romano, desde la colina de Pedro, conserva en su corazón –como María- las vivencias que aquí refleja: en el torrente que baja del monte,   contemplado quizás en sus montañas Tatra o en sus excursiones por los Alpes valdostanos -, ve a toda la creación y entrevé al Verbo Creador; la Capilla Sixtina, de su elección como Papa, es umbral cromático de toda la historia de la salvación, desde sus orígenes hasta su término o juicio final; la visión abràmica del monte Moria, contemplado en su viaje a Tierra Santa en el Jubileo del 2000, es a su vez umbral para entrever el dolor de otro Padre que por amor a los hombres sacrifica a su Hijo único. Éstas y otras muchas vivencias interiores de Juan Pablo se van cociendo al fuego lento y transformante de su experiencia romana, que es como decir, fuego sobre la Roca de Pedro, que irradia sobre la catolicidad.

 

En su organización, el tríptico se nos convierte en drama de tres actos – no olvidemos al Wojtyla autor y actor teatral -, cada acto con varias escenas,  “Asombro” y “La fuente”. El segundo “Meditación sobre el libro del Génesis en el umbral de la Capilla Sixtina”, consta de cuatro escenas y un epilogo: “El primer Vidente”, “Imagen y Semejanza”, “Presacramento”, “Juicio” y “Epílogo”. El tercer acto, titulado “Monte en la región de Moria”, contiene cuatro escenas: “Ur de los caldeos”, “Tres vidit et unum adoravit”, “Conversación del Padre con el hijo en la región de Moria” y “Dios de la Alianza”.

Como se ve, es pintura, es drama, es poema, es meditación, es sinfonía. ¡No le queramos poner puertas al sol! Wojtyla, que se ha bañado en el río caudaloso del teatro rapsódico polaco, se mueve con esa misma libertad creativa”.

 


martes, 26 de agosto de 2025

Triptico Romano – Juan Pablo II - Meditaciones (2 de 2) Mi vivencia en la Capilla Sixtina


Recuerdo mi visita a los Museos Vaticanos y el paso por tantas bellísimas Salas …la Galeria de los Candelabros, de los Tapices, de los Mapas, San Pio V, Sobieski , de Rafael (Constantino, Heliodoro, Signatura, Incendio en el Borgo). Salas hermosas todas donde los frescos mas famosos y llamativos parecieran ser los de Rafael; la verdad sobrenatural en “La disputa del Santisimo Sacramento” (ó El Triunfo de la Eucaristía) y la verdad racional en “La Escuela de Atenas “ (filosofia) y la Sala de los Claroscuros. Disfruté también de otros tesoros celosamente custodiados allí, de algunos finisimos detalles en madera, increíbles incrustaciones de piedras semipreciosas…. y quede prendada y embelesada con los cielorrasos.


Pero leer el “Triptico Romano” del Santo Padre Juan Pablo II dentro del recinto mismo de la Capilla Sixtina, es un privilegio que –valga la expresión - otorga un cierto poder, te hace partícipe de una experiencia única, es un regalo invaluable..

A través de una pequeña entrada se entra a la Gran Capilla. Enmudecida, pero con los ojos bien abiertos, absorta entre El Juicio Final, las paredes laterales y la bóveda, con las fotocopias de “Tríptico Romano” en mano, saboreando lentamente página por página, observando y admirando fresco por fresco, al pasar mi vista por el balcón, imaginaba a Juan Pablo II allí recitando sus propias palabras.....

“Estoy a la entrada de la Sixtina — Y tú, hombre, que también ves, ven — Os llamo a todos los «videntes» de todos los tiempos.

¡En el Vaticano hay una capilla que espera el fruto de tu visión!

La visión esperaba la imagen.... El Juicio, el último Juicio.

He aquí el camino que todos seguimos — cada uno de nosotros.....””..

Se siente algo inexpresable, una secreta, misteriosa, íntima atmósfera te circunda. Solo debes permanecer en silencio y escuchar....y ni el ruido ni el oleaje de tan variado tumulto llega a molestar.... sólo perturba el altavoz repitiendo demasiado a menudo “este es un lugar sagrado, por favor guarden silencio....no esta permitido tomar fotografias....” en varios idiomas. Lástima que muchos parecen no comprender ninguno….. asi y todo se disfruta, se vive, es posible compenetrarse en el misterio. Los binoculares me fueron de gran ayuda para sentir aquellos bellos frescos mas cerca.... si bien comprender el excelso tesoro es casi inalcanzable. Aunque me quedase allí dias solo podría captar una parte de su belleza, pero viviéndolo de esta manera al menos es posible valorar más y mejor el misterio mismo de la vida toda, de la Vida.

Enriquecida con tan preciosa vivencia enfilé hacia la Plaza San Pedro para verme envuelta en la elipsis de las 264 columnas, en el abrazo de los brazos gigantes que extendidos a los costados de la Basílica se abren hacia Via Della Conciliazione. Sentia que también yo quería abrazar todo y a todos y hacerles partícipes de semejante experiencia.


Tríptico Romano - Juan Pablo II – Meditaciones (1 de 2)

 


El 6 de marzo de 2003 el Cardenal Joseph Ratzinger presentó en El Vaticano (*)el poema de Juan Pablo II “Triptico romano – Meditaciones” - El Cardenal Ratzinger explicó en la presentación que “ la obra comprende tres paneles: el primero "Arroyo"; refleja la experiencia de la creación, su belleza y su dinamismo…..se detiene casi con timidez en el umbral…busca el manantial y recibe la indicación “Si quieres encontrar el manantial, debes proseguir hacia arriba, contracorriente”….esta es la clave de lectura de los dos paneles siguientes….ascensión “contracorriente”. La peregrinación espiritual realizada en este texto conduce hacia el “Principio”. A la llegada la verdadera sorpresa está en que “ el inicio” desvela también el “final”…(ver texto en español) el centro verdadero y propio del segundo panel es el “origen” "Meditaciones sobre el Libro del Génesis" ...y la verdadera visión del Triptico romano se revela claramente en el tercer panel "Monte en la Región de Moria"… la subida de Abraham y de Isaac al monte Moria, al monte del sacrificio, del donarse sin reservas….”

Mientras que el ilustre profesor Giovanni Reale, filósofo italiano, especialista en Platón;  comenta que “ es un texto poético, bello y conmovedor, pero no es de fácil lectura si no lo encaramos con un previo pre-conocimiento. Nos llama también a tener en cuenta la doble raiz de la composición: la polaca y la romana…..que se unen armónicamente en una doble voz..”

De Bogdan Piotrowski, Director del Departamento de Lengua y Literatura del Instituto de la Universidad de La Sabana (emerito) de Bogotá, Colombia, traductor de la obra al español, publicada por la Universidad Católica San Antonio, Murcia, 2003, recogemos el siguiente comentario: Qué fuerte y asombrosa fue la vocación poética de Karol Wojtyła! Lo atestigua su creación conocida, de 65 años de duración desde los primeros versos, firmados a la edad de dieciocho años, hasta el Tríptico romano, escrito en el otoño de su vida y publicado en 2003, cuando tenía 83 años. Esta vocación adquiere un significado especial si reconocemos que no es usual que los papas escriban versos, que sean poetas. Fijémonos, igualmente, en su edad avanzada. La necesidad interior de cultivar la palabra artística lo caracterizó desde los años mozos hasta la muerte. Ella surgía pese a las rutinas y a los protocolos porque respondía a un objetivo superior: cumplir su deber como hijo de Dios. Un apreciado profesor de su alma máter en Cracovia, Jan Blonski, publicó, todavía en los años de la Polonia socialista, la siguiente opinión: “La práctica de la poesía tuvo siempre para Karol Wojtyła un particular valor existencial. Entiendo por esta convicción que la poesía revela, experimenta, expresa y también hace presente una dimensión de la existencia que de otro modo permanecería inalcanzable”. Su clara misión continuó a lo largo de toda su vida, y, para cumplirla, él aprovechó también desde su edad más temprana su inspiración lírica y cristiana..”

Por otra parte el Dr. Joaquin Navarro-Vals, entonces portavoz de la Santa Sede, en una entrevista que le hiciera el diario italiano La Stampa titulada “La inagotable misión de Juan Pablo II según Navarro-Valls” con respecto a la capacidad poética de Juan Pablo II, respondía a la pregunta:

Usted está al lado de Juan Pablo II desde hace lustros. ¿Puede relatarnos algún
episodio que le parezca particularmente significativo?

JNV —"Cada episodio, además de su significado objetivo, tiene una lógica especial para cada persona. El año pasado, después del extenuante viaje a Canadá, Guatemala y México, y tras el de Polonia, el Papa tuvo algunos días disponibles en Castelgandolfo. Entonces reabrió un «capítulo cerrado» – así lo había llamado– de su vida: la poesía. Y comenzó a escribir en esta forma literaria. Sin duda empleó imágenes, impresiones y sobre todo reflexiones que había acumulado con anterioridad. Y surgió el libro «Tríptico Romano» que se está editando en diferentes idiomas. En sus páginas se encuentra la misma densidad y frescura de su obra poética de cincuenta años atrás, pero a la vez todo es nuevo: los temas, el ritmo, incluso el dramatismo lírico. Para mí, esta vuelta del Papa a la poesía es significativa. Me conmueve, porque vuelve a utilizar nuevos recursos expresivos no por experimentalismos literarios, sino para manifestar de otra manera el mismo mensaje del que el Papa está colmado. ¡Un Papa, un hombre anciano, con algunos achaques, con poquísimo tiempo para sí mismo, que toma papel y lápiz y escribe poesías! Poesía audaz, rica, que habla del amor humano como si fuera un juglar, y del amor de Dios como un místico. Repito: ello me conmueve. Creo que es algo importante."

El apasionante mundo de la poesía de Karol Wojtyla invita a seguir investigando, no por lo fácil, sino por lo complejo y desafiante, pues nos invita a ver y a buscar más alla de las palabras y los sentimientos, más allá de nuestro pequeño mundo, y tratar de comprender…tarea nada fácil .... como dice Javier García , profesor de Cristología en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, en su maravilloso texto “En el umbral del mundo y de la historia - Comentario al "Triptico Romano" “intentar analizar una poesia es tarea tan desesperada como pretender enjaular una nube….lo que aquí haremos….será recoger simples ecos y glosas al sorprendente poemario que a Karol Wojtyla se le ha escapado del alma – ¡a sus 82 años y bajo la blanca túnica de Sumo Pontífice!”

 

Joseph Ratzinger : Presentación de “Triptico Romano” de Juan Pablo II (2 de 2)

 


Epílogo al segundo panel: Juicio final, cónclaves

El principio y el final, probablemente para el Papa, un peregrino que viaja hacia adentro y hacia arriba, el vínculo entre ellos se hizo evidente allí en la Capilla Sixtina, donde Miguel Ángel nos presenta las imágenes del comienzo y el fin, la visión de la Creación y la impresionante representación del Juicio Final. La contemplación del Juicio Final en el epílogo del segundo panel, es quizás la parte del Tríptico que más conmueve al lector. De la mirada interior del Papa reaparece el recuerdo de los cónclaves de agosto y octubre de 1978.

Considerando que yo también estuve presente, sé bien cómo fuimos expuestos a esas imágenes en la hora de las decisiones importantes, cómo nos desafiaron y cómo inculcaron en nuestras almas la grandeza de nuestra responsabilidad. El Papa habla a los cardenales del futuro cónclave, "después de mi muerte", y  dice que la visión de Miguel Ángel les hablará. La palabra "con-clave" impone el pensamiento de las llaves, del patrimonio de las llaves entregadas a Pedro. Poner estas llaves en las manos adecuadas: esta es la inmensa responsabilidad de aquellos días. Aquí recordamos las palabras de Jesús a los abogados: "¡Ay de vosotros, abogados! Porque habéis quitado la llave del conocimiento" (Lc 11,52). Miguel Ángel nos insta a no quitar la llave, sino a usarla para abrir la puerta para que todos puedan entrar.

Segundo panel: Creación, diálogo en Dios

Sin embargo, volvamos al verdadero centro del segundo panel, una mirada a los "orígenes". ¿Qué ve la gente allí? En la obra de Miguel Ángel, el Creador aparece "a semejanza de una persona humana": la imagen y semejanza de la persona humana con Dios está tan contrastada que podemos deducir de ella la humanidad de Dios, que hace posible representar al Creador. Sin embargo, la mirada que Cristo nos ha abierto dirige nuestra mirada mucho más allá y muestra, por el contrario, comenzando por el Creador, por los comienzos, quién es realmente la persona humana. El Creador, el principio, no es, como podría aparecer en la pintura de Miguel Ángel, simplemente el "Anciano Todopoderoso". En cambio, es "una comunión de personas, un intercambio mutuo ...". Si al principio vimos a Dios comenzando por el hombre, ahora aprendemos a ver a la persona humana comenzando con Dios: un don reciproco de si mismo – la persona humana está destinado a ello – si logra encontrar la manera de hacerlo, es un espejo de la esencia de Dios y así revela el enlace entre el principio y el final.

Tercer panel: el  ascenso de Abraham e Isaac al monte Moria, entrega total

El inmenso arco, la verdadera visión del Tríptico Romano, se revela claramente en el tercer panel, el ascenso de Abraham e Isaac al monte Moria, la montaña del sacrificio, de la entrega sin reservas. Este ascenso es la última y decisiva etapa del viaje de Abraham, que comenzó con su salida de su propia tierra, Ur de los caldeos; es la etapa básica del ascenso hacia la cumbre, contracorriente, a la fuente que también es la meta. En el diálogo inagotable entre padre e hijo, que consta de pocas palabras y de llevar juntos, en silencio, el misterio de las palabras, se reflejan todas las cuestiones de la historia, los sufrimientos, los miedos y las esperanzas. Al final queda claro que este diálogo entre padre e hijo, entre Abraham e Isaac, es el diálogo en Dios mismo, el diálogo entre el Padre eterno y su Hijo, el Verbo, y que ese dialogo representa al mismo tiempo la respuesta a un dialogo humano inconcluso.

En efecto,  al final, Isaac se salva: el cordero es un signo misterioso del Hijo que se convierte en Cordero y víctima del sacrificio, revelándonos así el verdadero rostro de Dios: el Dios que se dona a sí mismo a nosotros, que es enteramente don y amor, hasta el final (cf. Jn 13,1). Así, en este hecho histórico muy concreto, que parece alejarnos tanto de las grandes visiones de la creación en el primer panel del Tríptico, aparece claramente el principio y el fin de todas las cosas, el vínculo entre el descenso y la ascensión, entre la fuente, el camino y el final del camino: reconocemos a Dios que se entrega, que es a la vez principio, camino y fin. objetivo. Este Dios aparece en la creación y en la historia. Nos busca en nuestros sufrimientos y en nuestros cuestionamientos. Nos muestra lo que significa ser una persona humana: entregarnos en el amor, lo que nos hace similares a Dios. A través del viaje del Hijo al monte del sacrificio, se revela "el misterio escondido desde los cimientos del mundo". El amor que da es el misterio original y, al amar, también nosotros podemos comprender el mensaje de la creación y encontrar el camino.

(Presentación del Cardenal Joseph Ratzinger de la obra "Triptico Romano" del Papa Juan Pablo II - 6 de marzo de 2003)

Joseph Ratzinger : Presentación de “Triptico Romano” de Juan Pablo II (1 de 2)

 


Primer panel: majestad de la creación 

El primer panel del tríptico romano del Papa Juan Pablo II refleja la experiencia de la creación, su belleza y su vida. La idea de las colinas boscosas y la imagen aún más vívida de las aguas que fluyen hacia el valle, la "cascada plateada, cayendo rítmicamente desde la montaña". Al respecto, me vinieron a la mente varias frases escritas por Karol Wojtyla en 1976 cuando predicó el retiro para Pablo VI y la Curia. Relató el caso de un físico con el que había mantenido un largo debate, y al final de la misma le había dicho: "desde el punto de vista de mi ciencia y su método soy ateo ...". Sin embargo, en una carta, el mismo hombre escribió: "Cada vez que me encuentro ante la majestuosidad de la naturaleza, de las montañas, siento que ÉL existe". ¡Se puede hablar de dos formas diferentes de percibir la naturaleza! Ciertamente, el primer panel del tríptico se detiene,  casi tímidamente,  en el umbral. El Papa todavía no habla directamente de Dios. Pero reza, como se reza a un Dios aún desconocido. "Permíteme mojar mis labios en agua de manantial, sentir su frescura, reviviendo la frescura".

 Con estas palabras busca su fuente y recibe indicaciones: "Si quieres encontrar la fuente, tienes que subir, contracorriente". En el primer verso de su meditación, dijo: "El bosque ondulado desciende"; bosques y aguas han mostrado un movimiento descendente. Su búsqueda de la fuente, sin embargo, lo obliga ahora a trepar, a moverse a contracorriente. 

Próximos paneles: el fin y el comienzo, visión de Dios

Considero que esta es la clave para la interpretación de los dos paneles siguientes. Efectivamente, nos guían en la subida hacia arriba "contra corriente". La peregrinación espiritual, realizada en este texto, conduce hacia el "Principio". Al llegar, la verdadera sorpresa es que el "comienzo" también revela el "final".

Quien conoce el origen ve también el "dónde" y el "por qué" de todo el movimiento del "ser", que se está convirtiendo, y exactamente así, también perdurable: "Todo perdura, en un continuo devenir". El nombre de la fuente que descubre el peregrino es sobre todo la "Palabra", según las primeras palabras de la Biblia: "Dijo Dios", que Juan retoma y reformula de manera inigualable en su Evangelio. "En el principio era la Palabra". Sin embargo, la verdadera palabra clave que resume la peregrinación en el segundo panel del Tríptico no es "Palabra", sino visión y ver. La Palabra tiene rostro. La Palabra, la fuente, es una visión. La creación, el universo, proviene de una visión.

Y la persona humana proviene de una visión. Y esta palabra clave lleva al Papa, mientras medita sobre Miguel Ángel, a los frescos de la Capilla Sixtina, que le han llegado a ser tan queridos.

En las imágenes del mundo, Miguel Ángel discernió la visión de Dios: vio con la mirada creadora de Dios y, a través de esta mirada, reprodujo en la pared, mediante atrevidos frescos, la visión original de la que deriva toda la realidad. En Miguel Ángel lo que nos ayuda a redescubrir la visión de Dios en las imágenes del mundo parece materializarse de manera ejemplar lo que todos estamos destinados a disfrutar. El Papa dice de Adán y Eva, que representan al ser humano en general, hombres y mujeres: "Entonces ellos también se hicieron partícipes de esa mirada ...". Toda persona humana está llamada a "recuperar esa mirada". El camino a la fuente es un camino que lleva a convertirse en videntes: aprender de Dios a ver. Entonces aparecen el principio y el final. Entonces la persona humana se vuelve justa.

(Presentación del Cardenal Joseph Ratzinger de la obra "Triptico Romano" del Papa Juan Pablo II - 6 de marzo de 2003)


 

 

viernes, 25 de octubre de 2024

Roca al rojo vivo – la poesía de Karol Wojtyla - Antonio Spadaro S.J. (3 de 3)

 


En El Tríptico Romano la última composición poética de Wojtyła, los temas precedentes se extienden entre los extremos del Principio y el Fin. El poeta se halla en el ingreso de la Capilla Sixtina, y la visión es la del Juicio: El Principio se confunden con el Fin En la visión de Miguel Ángel, en la que se basa la meditación poética, se ve le curso de las generaciones (Llegan desnudos al mundo y desnudos volverán a la tierra de la cual fueron sacados) hasta el Fin, la cumbre de la transparencia […] / La transparencia de los hechos - / La transparencia de las conciencias – Cada hombre es llamado  a recuperar de nuevo esta visión.

En su comentario al Tríptico escribió acertadamente el entonces cardenal Ratzinger: «El camino que conduce a la fuente es un camino para convertirse en videntes: para aprender de Dios a ver. Así aparecen el principio el fin» Dejándose conquistar por esta policromía Sixtina, Wojtiła recuerda sus dos cónclaves e imagina el momento de su muerte.

Las estructuras metafóricas de la poesía de Wojtyła en realidad no son «livianas». Allí se entrelazan preguntas inquietantes y respuestas de gran intensidad espiritual. Por su sensibilidad, forman parte del grupo de la así llamada  «poesía metafisica» (de Dante a John Donne, a T.S.Eliot) caracterizada por una imaginación metafórica según la cual la verdad abstracta se representa en forma de imágenes sensibles. Esta es, precisamente una de las características de la poesía wojtliana: partir de un objeto, un hecho, una persona  y aprovechar la trama infinita de relaciones con el misterio de la existencia humana, con la estructura secreta del mundo.

  Antonio Spadaro, S.I. “Roca al rojo vivo” La poesía de Karol Wojtyla, publicado en Totus Tuus Nr 9 septiembre 2007


miércoles, 17 de marzo de 2021

Juan Pablo II Tríptico Romano El juicio

 


Y aquí precisamente, al pie de esta maravillosa policromía Sixtina

se reúnen los cardenales – la comunidad responsable

de la heredad de las llaves del Reino. Viene precisamente aquí.

Y Miguel Ángel de nuevo abarca con la visión.

«En El vivimos, nos morimos y existimos»…

¿Quién es Él?

He aquí la mano creadora del Anciano Todopoderoso dirigida hacia Adán…

En el principio creo Dios…

Él, que vio todo…

La policromía Sixtina hablará, entonces, con la Palabra del Señor:

Tu es Petrus (Tú eres Pedro)  - oyó Simón, hijo de Jonás.

«Te doy las llaves del Reino»,

Los hombres a quienes se confió el cuidado de la heredad

     [de las llaves, se encuentran aquí se dejan abarcar

     [por la policromía Sixtina,

Por la visión que dejó Miguel Ángel

Así fue en agosto y, luego en octubre del memorable año

De los dos conclaves,

Y así será de nuevo, cuando se presente la necesidad,

Después de mi muerte,

Es menester que les hable la visión de Miguel Ángel.

«Con-clave»: el común cuidado de la heredad de las llaves,

De las llaves del Reino.

He aquí que se ven entre el Principio y el Final,

entre el Día de la Creación y el Día del Juicio…

¿Se permitió al hombre morir una sola vez y, luego

     [el Juicio!

La transparencia final y la luz

La transparencia de los hechos

La transparencia de las conciencias

Es preciso que, durante el cónclave, Miguel Ángel

concientice a los hombres

No olvidéis:  Omnia nuda et aperta sunt ante oculos Eius.

Tú que penetras todo – indica!

Él indicará…

 

El juicio – Tríptico Romano – Postfacio – Karol Wojtyla

 

 

 

jueves, 25 de julio de 2019

Él, el primer vidente



« En El vivimos, nos movemos y existimos»
Dice Pablo en el Areópago de Atenas
¿Quién es Él?
Es como un especio inexpresable que abarca todo –
Èl es el Creador:
Abarca todo llamando a la existencia a partir de la nada,
no sólo en el principio sino para siempre.
Todo permanece, cambiando continuamente –
«En el principio fue el Verbo y por Él todo se hizo».
El misterio del principio nace junto con el Verbo, emana del Verbo.
El Verbo – la eterna vision y la eterna expresión.
El que creó, vio – vio «que era bueno»,
Vio con la visión distinta de la nuestra.
Él – el primer vidente –
Vio, hallaba en todo alguna huella de su Ser, de su plenitud –
Vio: Omnia nuda et aperta sunt ante oculos Eius
Desnudo y transparente –
Verdadero, bueno y bello –

Karol Wojtyla

Primer vidente, Meditaciones sobre el Libro del Génesis en el umbral de la Capilla Sixtina, Triptico Romano

jueves, 13 de septiembre de 2018

Juan Pablo II Tríptico Romano El juicio



Y aquí precisamente, al pie de esta maravillosa policromía Sixtina

se reúnen los cardenales – la comunidad responsable

de la heredad de las llaves del Reino. Viene precisamente aquí.

Y Miguel Ángel de nuevo abarca con la visión.

«En El vivimos, nos morimos y existimos»…

¿Quién es Él?

He aquí la mano creadora del Anciano Todopoderoso dirigida hacia Adán…

En el principio creo Dios…

Él, que vio todo…

La policromía Sixtina hablará, entonces, con la Palabra del Señor:

Tu es Petrus (Tú eres Pedro)  - oyó Simón, hijo de Jonás.

«Te doy las llaves del Reino»,

Los hombres a quienes se confió el cuidado de la heredad

     [de las llaves, se encuentran aquí se dejan abarcar

     [por la policromía Sixtina,

Por la visión que dejó Miguel Ángel

Así fue en agosto y, luego en octubre del memorable año

De los dos conclaves,

Y así será de nuevo, cuando se presente la necesidad,

Después de mi muerte,

Es menester que les hable la visión de Miguel Ángel.

«Con-clave»: el común cuidado de la heredad de las llaves,

De las llaves del Reino.

He aquí que se ven entre el Principio y el Final,

entre el Día de la Creación y el Día del Juicio…

¿Se permitió al hombre morir una sola vez y, luego

     [el Juicio!

La transparencia final y la luz

La transparencia de los hechos

La transparencia de las conciencias

Es preciso que, durante el cónclave, Miguel Ángel

concientice a los hombres

No olvidéis:  Omnia nuda et aperta sunt ante oculos Eius.

Tú que penetras todo – indica!

Él indicará…

 

El juicio – Tríptico Romano – Postfacio – Karol Wojtyla

 


jueves, 1 de julio de 2010

Imagen y semejanza


«Dios creo al hombre a su imagen, según su semejanza
Los creó varón y mujer -
Y vio Dios que era muy bueno,
Ambos estaban desnudos y no sentían vergüenza».
¿Es posible?
No lo preguntes a los contemporáneos, sino a Miguel Ángel,
(¿¡quizás también a los contemporáneos!?).
Pregunta a la Sextina.
Cuánto está dicho en esas paredes!

El principio es invisible. Aquí, todo lo indica.
Velada la exuberante visibilidad, liberada por el genio humano.
También el final es invisible,
Aunque se deposite en tu Mirada, caminante,
La visión del último Juicio.
¿Cómo lograr que sea visible, cómo traspasar los límites
Del bien y del mal?
¿El principio y el fin, invisibles, emanan hacia nosotros
Desde estas paredes!
Juan Pablo II Tríptico Romano 2. “Imagen y semejanza” Meditaciones sobre el Génesis