Llamados a ser santos

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“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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sábado, 9 de agosto de 2025

Quien fue Edith Stein - Santa Teresa Benedicta de la Cruz? - pequeña biografia

 


Quien fue esta mujer judía conversa, filósofa y carmelita que la Iglesia católica conmemora hoy ? 

(he seleccionado algunos datos y párrafos de la página de la Santa Sede, que recomiendo leer completa – es todo una pequeña biografía)

Cuando Edith Stein, la última de once hermanos, nació en Breslau el 12 de octubre de 1891, la familia festejaba el Yom Kippur, la mayor fiesta hebrea, el día de la expiación. "Esto hizo, más que ninguna otra cosa, que su madre tuviera una especial predilección por la hija más pequeña". Precisamente esta fecha de su nacimiento fue para la carmelita casi un vaticinio….

Despues de haber terminado sus estudios ocurre algo sencillo pero importante en su vida hacia la conversión: observaba cómo una aldeana entraba en la Catedral de Frankfurt con la cesta de la compra, quedándose un rato para rezar. "Esto fue para mí algo completamente nuevo – diría - . En las sinagogas y en las iglesias protestantes que he frecuentado los creyentes acuden a las funciones. Aquí, sin embargo, una persona entró en la iglesia desierta, come si fuera a conversar en la intimidad. No he podido olvidar lo ocurrido".

Otro testimonio que le tocara profundamente fue su encuentro con la esposa de Adolf Reinch. Los Reinach se habían convertido al Evangelio…. De este encuentro Edith escribiría: "Este ha sido mi primer encuentro con la cruz y con la fuerza divina que transmite a sus portadores... Fue el momento en que se desmoronó mi irreligiosidad y brilló Cristo"."lo que no estaba en mis planes estaba en los planes de Dios. Arraiga en mí la convicción profunda de que -visto desde el lado de Dios- no existe la casualidad; toda mi vida, hasta los más mínimos detalles, está ya trazada en los planes de la Providencia divina y, ante los ojos absolutamente clarividentes de Dios, presenta una coherencia perfectamente ensamblada".

 Despues de sus debates con Edmund Husserl lee el Nuevo Testamento, Kierkegaard y el opúsculo de los Ejercicios espirituales de Ignacio de Loyola….y se encuentra con otros conversos. Finalmente al leer la autobiografía de Teresa de Ávila, que lee durante toda la noche diría: "Cuando cerré el libro, me dije: esta es la verdad".

Considerando retrospectivamente su vida, escribía más tarde: "mi anhelo por la verdad era ya una oración".

En 1922 Edith Stein se bautizó. Inmediatamente después de su conversión, quiere entrar en el Carmelo, pero le impiden dar el paso. Sigue trabajando y dando conferencias, "Durante el período inmediatamente precedente y también bastante después de mi conversión... creía que llevar una vida religiosa significaba renunciar a todas las cosas terrenas y vivir solamente con el pensamiento puesto en Dios. Gradualmente, sin embargo, me he dado cuenta de que este mundo exige de nosotros otras muchas cosas..., creo, incluso, que cuanto más se siente uno atraído por Dios, más debe "salir de sí mismo", en el sentido de dirigirse al mundo para llevar allí una razón divina para vivir".

Continua con su trabajo, traduce las cartas y los diarios del período precatólico de Newmann y la obra Quaestiones disputatae de veritate de Tomás de Aquino, en una versión muy libre por amor al diálogo con la filosofía moderna. Escribe obras filosóficas propias. Compone una obra sobre los principales conceptos de Tomás de Aquino: "Potencia y acción". Más tarde hará de este ensayo una obra mayor, desarrollándola bajo el título de Endliches und ewiges Sein (Ser finito y Ser eterno) en el convento de las Carmelitas de Colonia. Desarrolla su propia antropología, encuentra la manera de unir ciencia y fe, y de hacerlo comprensible a otros.

Cuando los nazis comenzaron a perseguir a los judíos se le niega seguir ejerciendo la docencia. Decepcionada dice "Si aquí no puedo continuar, en Alemania ya no hay posibilidades para mí ". En 1933 se presenta a la Madre Priora del Monasterio de Carmelitas de Colonia convencida que . "Solamente la pasión de Cristo nos puede ayudar, no la actividad humana. Mi deseo es participar en ella".

En 1938 al acrecentarse el odio hacia los judíos, arden sinagogas y aumenta el terror. La Madre Superiora de las Carmelitas de Colonia consigue trasladarla a Holanda, donde Sor Teresa redacta su testamento. "Ya desde ahora acepto con gozo, en completa sumisión y según su santísima voluntad, la muerte que Dios me haya destinado. Ruego al Señor que acepte mi vida y muerte... de manera que el Señor sea reconocido por los suyos y que su Reino venga con toda su magnificencia para la salvación de Alemania y la paz del mundo... ". En Holanda Sor Teresa seguirá escribiendo. De la vida de una familia judía, un ensayo sobre Juan de la Cruz, el místico doctor de la Iglesia, con ocasión del cuatrocientos aniversario de su nacimiento, 1542-1942.

El 2 de agosto de 1942 llega la Gestapo…y se la lleva, junto a su hermana Rosa al campo de concentración de Westerbork. "Jamás había pensado que los seres humanos pudieran llegar a ser así, y tampoco podía pensar que mis hermanas y hermanos debieran sufrir así... cada hora rezo por ellos. ¿Oirá Dios mi oración? En todo caso, oye ciertamente sus lamentos". El Prof. Jan Nota, cercano a ella, escribirá más tarde: "para mí, ella es, en un mundo de negación de Dios, una testigo de la presencia de Dios".

Al amanecer del 7 de agosto sale una expedición de 987 judíos hacia Auschwitz. El 9 de agosto Sor Teresa Benedicta de la Cruz, junto con su hermana Rosa y muchos otros de su pueblo, murió en las cámaras de gas de Auschwitz.

Esta “hija de Israel, que durante la persecución de los nazis ha permanecido, como católica, unida con fe y amor al Señor Crucificado, Jesucristo, y, como judía, a su pueblo " como “verdadera adoradora de Dios - en espíritu y en verdad” fue beatificada por el  Papa Juan Pablo en Colonia, Alemania  el 1 de mayo de 1987,  y canonizada  en Roma el 11 de octubre de 1998.  

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viernes, 9 de agosto de 2024

Quien busca la verdad busca a Dios

 

Hoy la Iglesia conmemora a Santa Teresa Benedicta de la Cruz – Edith Stein


 

“…el amor a Cristo fue el fuego que encendió la vida de Teresa Benedicta de la Cruz. Mucho antes de darse cuenta, fue completamente conquistada por él. Al comienzo, su ideal fue la libertad. Durante mucho tiempo Edith Stein vivió la experiencia de la búsqueda. Su mente no se cansó de investigar, ni su corazón de esperar. Recorrió el camino arduo de la filosofía con ardor apasionado y, al final, fue premiada: conquistó la verdad; más bien, la Verdad la conquistó. En efecto, descubrió que la verdad tenía un nombre: Jesucristo, y desde ese momento el Verbo encarnado fue todo para ella. Al contemplar, como carmelita, ese período de su vida, escribió a una benedictina: «Quien busca la verdad, consciente o inconscientemente, busca a Dios».”

  

(de la Homilia de JuanPablo II enla Misa de canonización de la Beata Teresa Benedicta de la Cruz)

 

martes, 9 de agosto de 2022

Santa Teresa Benedicta de la Cruz - Giovanni Marchesi SJ La ciencia de la cruz en Edith Stein

 


Me permití “robar” un trozo del escrito de Giovanni Marchesi S.J. titulado La ciencia de la cruz en Edith Stein,   que cubre las diferentes etapas de su conversión.   El artículo es bastante más extenso  y comienza con el anuncio del Papa Juan Pablo II nombrándola a la santa Edith Stein como una de las tres nuevas patronas del continente europeo y termina con la maduración de su convencimiento que  “Se llega a poseer una scientia Crucis únicamente cuando se experimenta hasta el fondo la cruz. Estaba convencida de esto desde el primer instante, porque he dicho de todo corazón: ave, Crux, spes unica

  “El espacio no nos permite recorrer las etapas principales de la vida y la maduración intelectual y espiritual de Edith Stein, nacida el 12 de octubre de 1891 en Breslau/Breslavia (Silesia), actualmente Polonia (con la denominación Wroclaw). Era la undécima hija de una familia hebrea sumamente religiosa, filósofa eminente formada en la escuela de Edmund Husserl. Del propio Husserl fue en primer lugar alumna en Gottinga y luego ayudante en Friburgo hasta 1921. Desde los años de los estudios universitarios, la joven Stein destacó por su larga y apasionada búsqueda de la verdad, pasando de la fenomenología de Husserl (1859-1939) a la filosofía cristiana y por consiguiente a la scientia crucis, es decir, a la consagración a Cristo, en la Iglesia Católica, hasta el martirio. El mismo Husserl, en Friburgo, después de leer la tesis doctoral de Edith Stein sobre El problema de la empatía (Einfühlung) y reconociendo que lo había precedido en el desarrollo de la segunda parte de sus Ideas, la definió como “una pequeña muchacha con grandes dotes”, otorgándole además la más alta calificación académica. En el verano de 1921, Edith Stein llega definitivamente a la fe católica, que recibió el último sello con el “martirio” en Auschwitz.

Precisamente el ambiente de estudio de Gottinga, con las frecuentaciones intelectuales y las amistades que Edith Stein pudo cultivar allí, le ofreció el primer contacto directo con las temáticas de la fe cristiana, y específicamente de la Iglesia Católica. Max Scheler y Anne Reinach, esposa del gran fenomenólogo Adolf Reinach, fueron ocasión directa para dicho contacto. En esos años, Max Scheler, que competía intelectualmente con Husserl en cuanto a la paternidad de la fenomenología, ofrecía conferencias públicas en Gottinga, a las cuales asistía Edith Stein con especial interés, además porque el filósofo abordaba el tema de laEinfühlung, en la cual ella comenzaba a interesarse dada su tesis para el doctorado. Scheler se presentaba como un puro “fenómeno de la genialidad”: “De sus grandes ojos azules emanaba el esplendor de un mundo superior. (...) Para mí, como para muchos otros, su influencia en esos años adquirió importancia incluso más allá del ámbito filosófico”; él hablaba “con insistente eficacia, con auténtica vivacidad dramática”. En ese período, Scheler practicaba el catolicismo (también los esposos Husserl habían pasado del hebraísmo al cristianismo). Escuchando las conferencias de Scheler, que expresaba muchas ideas católicas y “sabía divulgarlas haciendo uso de su brillante inteligencia y habilidad lingüística”, se abre un mundo desconocido por primera vez en la vida para la joven Edith, cada vez más interesada en la verdad. Si bien en ese momento no llegó a la fe, al procurar, como buena fenomenóloga, reflexionar sobre cada cosa con una mirada libre de prejuicios y sin “anteojeras”, comienza a interesarse en los asuntos religiosos: “Los límites de los prejuicios racionalistas, en medio de los cuales había crecido sin saberlo, cayeron, y el mundo de la fe apareció repentinamente ante mí”. La joven estudiante de filosofía se siente “paulatinamente transformada”.

El primer verdadero encuentro con la verdad cristiana, y específicamente con el misterio de la Cruz, Edith Stein lo vive con ocasión de la muerte del profesor Adolf Reinach, “el ángel bueno” que la había puesto a salvo de las dificultades interiores cuando se devanaba los sesos con el problema de la Einfühlung y que con sus consejos y reflexiones logró liberarla del tedio de la vida. En noviembre de 1917, Reinach, brazo derecho de Husserl en Gottinga, muere en Flandes, en el frente de batalla. Los amigos fenomenólogos están consternados. Para Edith Stein es un trauma, ya que con Reinach, más que un maestro, siente que ha perdido un amigo y confidente. Le produce casi temor el encuentro con la joven viuda tan duramente sometida a prueba, que le solicita poner orden en los escritos filosóficos de su marido. Al leer los Apuntes sobre una filosofía de la religión de Reinach, con hermosas páginas proyectadas hacia el catolicismo, y al constatar, con asombro, la fuerza que la joven viuda recibía de la fe cristiana, Edith Stein se siente perturbada y no está tan segura de su ateísmo. Más tarde confía: “Ése fue mi primer encuentro con la Cruz, mi primera experiencia de la fuerza divina que emana de la Cruz y se comunica a quienes la adoptan. Por primera vez me fue dado contemplar en toda su luminosa realidad la Iglesia nacida de la pasión salvadora de Cristo, en su triunfo sobre el aguijón de la muerte. Fue el instante en que se derrumbó mi incredulidad, palideció el hebraísmo y Cristo se irguió radiante ante mi mirada: ¡Cristo en el misterio de su Cruz!”.

Anteriormente, otro episodio ocasional la había impresionado especialmente. Al entrar con una amiga a la catedral de Frankfurt, observó a una mujer del pueblo arrodillada en un banco para pronunciar una breve oración, con la bolsa de las compras en las manos. “Para mí era algo totalmente nuevo. En las sinagogas y las iglesias protestantes que había visitado, la gente asistía a las funciones religiosas; ahí, en cambio, alguien había entrado en la iglesia vacía en medio de sus tareas cotidianas, como si fuera a un coloquio confidencial. Jamás pude olvidarlo”. El encuentro con la fe se vuelve difícil y problemático. En el artículo Causalidad psíquica, publicado en 1922, en el quinto volumen de la revista dirigida por Husserl, Jahrbuch für Philosophie und phänomenologische Forschung, hay señales de la lucha interior que sostiene en esos años. Edith Stein parece centrada en su propia experiencia, al enfrentar de pronto la temática religiosa, que altera sus planos, cuando escribe: “Me niego por tanto aceptar la fe pura y simple y no le permito obrar con eficacia”. Más adelante, en el mismo ensayo, extenso como un libro, anota: “Existe un estado de reposo en Dios, de total aflojamiento de toda actividad espiritual, en el cual no se hacen más planes, no se toman decisiones y además de no actuar, uno entrega todo cuanto es propio del futuro a la voluntad divina y se “abandona” totalmente al “destino”. Este estado lo he vivido en parte yo misma, después de ocurrir un hecho que superó mis fuerzas absorbiendo completamente las energías espirituales de mi vida y despojándome de toda actividad. El reposo en Dios, en cuanto debilitamiento de la actividad por falta de fuerza vital, es algo totalmente nuevo y especial. El debilitamiento se caracterizaba por un silencio mortal, en cuyo lugar se presenta ahora una sensación de seguridad” y “cuando uno se abandona a este sentimiento, comienza a llenarse paulatinamente de nueva vida y siente un impulso hacia una nueva actividad, pero sin esfuerzo alguno de la voluntad”. Por último, en la segunda parte del mismo ensayo, titulada “Individuo y comunidad”, Stein parece fotografiar el camino de profunda purificación que está viviendo su alma: si en el plano interior “se produce una transformación, ésta no se considera resultado de un desarrollo, sino más bien una conversión debida a una fuerza sobrenatural o una fuerza situada fuera de la persona y fuera de todos los nexos con los cuales la misma está ligada”.

La circunstancia aparentemente casual de este repentino milagro de la gracia, que redunda en una transformación de la persona de Edith Stein, es la lectura ocasional de la Autobiografía de Santa Teresa de Avila en casa de sus grandes amigos, los esposos Conrad-Martius (verano de 1921, en Bergzabern): “Sin elegir, tomé el primer libro que cayó en mis manos. Era un gran volumen titulado Vida de Santa Teresa de Ávila escrita por ella misma. Comencé a leerlo y me absorbió de tal manera que no lo interrumpí hasta llegar al final. Al cerrarlo, tuve que confesarme a mí misma: “Ésta es la verdad”. Como dirá más tarde, desde los años intensos de estudio filosófico en Gottinga, “mi anhelo de verdad era una plegaria única”; “quien busca la verdad busca a Dios, sépalo o no”. Esa misma mañana, en Bergzabern, compra un catecismo y un pequeño misal, casi intuyendo la necesidad de conjugar en armonía la fe y la espiritualidad cristiana: la inseparabilidad entre fe y vida, entre lex credendi y lex orandi.

El 21 de enero de 1922, Edith Stein recibe el bautismo, siendo Hedwig Conrad-Martius su madrina. Era difícil comunicar en ese momento a la madre que se había convertido al catolicismo. Algunos días después, yendo a visitar a su familia, la atea convertida a la fe cristiana le dice con dulzura: “Mamá, soy católica”. En vez del esperado reproche, se produce un silencio sepulcral, que sólo se rompe con el llanto de ambas. Las dos pasan la noche en vela. Inmediatamente después de la conversión, Edith Stein aspira a entrar en el Carmelo, abandonando de inmediato la investigación científica, la carrera académica y los sueños de gloria. El vicario general de Spira, donde el 2 de febrero recibe el sacramento de la confirmación, y el sacerdote jesuita Erich Przywara, el gran filósofo de la Analogia entis, la convencen de que en ese momento no tome semejante decisión. Edith Stein entrará después al Carmelo de Lindenthal (Colonia), el 14 de octubre de 1933. En ese mismo monasterio, es bautizada en la Navidad de 1936 la hermana Rosa, católica desde hace ya algún tiempo en su disposición de ánimo. También en esa circunstancia se presentó el problema de dar a conocer el hecho a la madre, por la cual siempre conservó un tierno afecto.

“El último día que estuve en casa fue el 12 de octubre (1933), día de mi cumpleaños -escribirá Edith Stein el 18 de diciembre de 1938-, y también era una fiesta hebrea, la clausura de la fiesta de los Tabernáculos. Mi madre participó en el servicio, en la sinagoga de la escuela de los rabinos, y la acompañé porque ambas deseábamos estar juntas todo ese día”. Al regresar a pie, la madre anciana (84 años) preguntó a la hija: “¿No era hermosa la prédica?”. “Sí”. “¿Se puede entonces ser religiosos también como hebreos?”. “Por supuesto, si no se ha conocido otra cosa”. Entonces respondió desesperada: “¿Y tú porque la conociste? Nada digo en tu contra. Ciertamente habrá sido un hombre muy bueno, ¿pero por qué se hizo Dios?”. En cartas escritas en los días o meses siguientes a su entrada al Carmelo, Edith Stein señala con gran dolor la reacción negativa de la madre ante su opción de vida: “Las últimas semanas en casa y el momento de la separación fueron muy dolorosos. Fue imposible hacer que la mamá fuera un poco comprensiva. Se mantuvo en su rigidez e incomprensión y yo partí únicamente con la fe en la gracia de Dios y en la fuerza de nuestra oración”“; “Mi madre se opone aun con todas sus fuerzas a la decisión que estoy a punto de tomar. Es dura tarea presenciar el dolor y el conflicto de conciencia de una madre sin poderla ayudar con medios humanos”.

Contrariamente a lo que pensaba su madre, al convertirse a la fe católica, Edith Stein redescubrió en lo más profundo de sí misma sus raíces hebraicas, teniendo ahora conciencia de pertenecer enteramente a la estirpe de Cristo en el espíritu y la sangre. Se regocijaba interiormente al pensar que en sus venas corría la misma sangre de Jesús y María: “Usted no puede entender lo que significa para mí el hecho de que María, la Madre de Dios, haya sido hebrea”, dijo un día a otra religiosa de Echt. Sor Teresa Benedicta confiaba reflexiones análogas al sacerdote jesuita Peter Hirschmann:”No puede usted imaginar lo que significa para mí ir a la capilla en la mañana y al ver el tabernáculo y la imagen de María, decir en mi interior “Eran de nuestra sangre” “; “Usted no puede creer lo que significa para mí ser hija del pueblo elegido y pertenecer a Cristo no sólo espiritualmente, sino también por el parentesco de sangre”. San Ignacio de Loyola, en su arrojo místico, hubiera deseado nacer “judío” para poder estar más cerca del Señor o “parecerse” más a El. Ese deseo no satisfecho de Ignacio fue para Edith un don de la naturaleza y la gracia.”

 

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Edith Stein

Santa Teresa Benedicta de la Cruz

 

jueves, 9 de agosto de 2012

Edith Stein, Sor Teresa Benedicta de la Cruz, buscadora de la verdad y una verdadera adoradora de Dios





La Iglesia recuerda hoy a Edith Stein, Santa Teresa Benedicta de la Cruz .
   Conmemorando el 70 aniversario de su muerte se llevo a cabo una Misa concelebrada en su honor en el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau,   con la presencia de autoridades eclesiásticas polacas y alemanas.   La liturgia fue presidida por el cardenal Peter Edrö. Organizaron el encuentro polaco-aleman la Arquidiocesis de Cracovia, la Diocesis de Bielsko-Zywiec y la Provincia de las Carmelitas descalzas de Cracovia.



La ceremonia de hoy fue precedida por una reunión de trabajo de Obispos polacos y alemanes realizada ayer  en la sede de la Arquidiocesis de Cracovia.  Durante la reunión, el cardenal. Stanislaw Dziwisz se refirió a los tradicionales contactos entre Obispos polacos y alemanes iniciados en Roma durante el Concilio Vaticano II, y de los cuales participaron el entonces arzobispo de Cracovia Karol Wojtyla y el Primado del milenio,  y recordó la famosa carta „Perdonamos y pedimos perdón” (cuyo texto lamentablemente aun no tengo en español) Esta disponible en polaco en la pagina de la Conferencia Episcopal de Polonia  y en aleman en la pagina de la Embajada de la República de Polonia en Berlin  donde también se encuentra la respuesta. 

 “Hija extraordinaria de Israel e hija al mismo tiempo del Carmelo” (Juan Pablo II),  quien después de haber transitado por todas las etapas de la vida (incluida la de haber dejado de rezar convencida que no había Dios) seguía, sin embargo,  buscando la verdad. “Más tarde, mirando retrospectivamente esa época de inquietud espiritual reconoce, con todo, en ella un peldaño importante en su proceso de maduración interior, y afirma: "Mi búsqueda de la verdad era una oración" decía Juan Pablo II con ocasión de su beatificación.  “Una hermosa frase de consuelo – agrega Juan Pablo II -  para todos aquellos a quienes les resulta difícil creer en Dios. La búsqueda de la verdad es ya en lo más profundo una búsqueda de Dios.”

La homilía completa puede leerse en el sitio de Multimedios   (en la página de la Santa Sede no está la versión española).

El papa Juan Pablo II termina aquella homilía diciendo
“La Iglesia del siglo XX vive hoy un gran día: Nos inclinamos profundamente ante el testimonio de la vida y la muerte de Edith Stein, la hija extraordinaria de Israel e hija al mismo tiempo del Carmelo, sor María Teresa de la Cruz; una personalidad que reúne en su rica vida una síntesis dramática de nuestro siglo. La síntesis de una historia llena de heridas profundas que siguen doliendo aún hoy, pero que hombres y mujeres con sentido de responsabilidad se han esforzado y se siguen esforzando por curar; síntesis al mismo tiempo de la verdad plena sobre el hombre, en un corazón que estuvo inquieto e insatisfecho "hasta que encontró descanso en Dios".
Al acudir con el espíritu al lugar del martirio de esta gran judía y mártir cristiana, al lugar de aquel acontecimiento terrible que hoy se llama "Shoah", escuchamos la voz de Cristo, el Mesías e Hijo del hombre, el Señor y Salvador.
Como mensajero del misterio insondable de Dios, dice a la samaritana junto al pozo de Jacob:
"La salvación viene de los judíos. Pero ya llega la hora, y es ésta, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, pues tales son los adoradores que el Padre busca. Dios es espíritu, y los que le adoran han de adorarle en espíritu y verdad" (Jn 4,22-24).
Bendita sea Edith Stein, sor Teresa Benedicta de la Cruz, una verdadera adoradora de Dios, en espíritu y en verdad.
¡Sí, bendita sea! Amén.”


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lunes, 9 de agosto de 2010

Santa Teresa “la bendecida por la cruz”


Hoy recordamos a Santa Teresa “la bendecida por la cruz” – Edith Stein, “hija extraordinaria de Israel e hija al mismo tiempo del Carmelo, sor Teresa Benedicta de la Cruz; una personalidad que reúne en su rica vida una síntesis dramática de nuestro siglo. La síntesis de una historia llena de heridas profundas que siguen doliendo aún hoy...; síntesis al mismo tiempo de la verdad plena sobre el hombre, en un corazón que estuvo inquieto e insatisfecho hasta que encontró descanso en Dios" (Juan Pablo II con ocasión de la beatificación de Edith Stein el 1 de mayo de 1987, en Colonia).


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domingo, 9 de agosto de 2009

Eminente hija de Israel e hija fiel de la Iglesia


«Nuestro amor al prójimo es la medida de nuestro amor a Dios. Para los cristianos, y no sólo para ellos, nadie es extranjero.. El amor de Cristo no conoce fronteras».
«Si no puedo compartir el destino de mis hermanos y hermanas, mi vida, en cierto sentido, queda destruida
».

Santa Teresa Benedicta de la Cruz

Aunque comprendo la preocupación de los europeos y reconozco que es un tema harto complejo me apena enormemente ser testigo presencial o virtual de la situación tan inhumana con que a veces son recibidos, rechazados o soportados tantos inmigrantes ilegales o no, llegados a un país que habían soñado no les negaría una vida digna. Quizás no esperaban un paraíso pero si un lugar donde pudiesen vivir sin padecer miserias y hambrunas y vislumbrar un futuro más promisorio y por eso arriesgaron todo. Si bien es otro el entorno y la situación, después de tantos años aquellas reflexiones de Santa Teresa Benedicta de la Cruz no han perdido actualidad

La Iglesia recuerda hoy a esta "eminente hija de Israel e hija fiel de la Iglesia" pero recordarla no es suficiente como dice Waltraud Herbstrith en su libro “El verdadero rostro de Edith Stein” (Ediciones Encuentro, Madrid) “deberìamos dejarnos impregnar por la forma de ser y de actuar de los “homenajeados”

«¿Quien eres Tú, dulce luz que me colma
Y de mi corazón la oscuridad alumbra?
Tú me guías como mano materna
Y si Tú me abandonaras
No sabría ya dar un paso más.
Tú eres el espacio
Que abarca mi ser y lo cobija.
Apartada de Ti, me hundiría en el abismo
De la nada, del que Tú al ser me alzas.
Tú, más cercano a mí que yo misma
Y más íntimo que mi propia intimidad,
Y siempre inaprensible e incomprensible,
Escapando a todo nombre.
¡Espíritu Santo, Amor eterno!»

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Edith Stein Teresa Benedicta de la Cruz

sábado, 11 de octubre de 2008

Canonización beata Teresa Benedicta de la Cruz

En cuanto a mí, ¡Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo!» (Ga 6, 14).

Pocos días antes de celebrar el 20° aniversario de su pontificado el 11 de octubre de 1998, el Santo Padre Juan Pablo II canonizó en la Plaza San Pedro a la beata Teresa Benedicta de la Cruz, santa y mártir, mujer extraordinaria que vivió la experiencia de la búsqueda, convertida al catolicismo y, deportada por ser judía, eligió recorrer el camino de la cruz junto con sus compañeros judíos de prisión.
“Las palabras de san Pablo a los Gálatas, - expresaba el Santo Padre en su homilía - reflejan bien la experiencia humana y espiritual de Teresa Benedicta de la Cruz “ ..¡La cruz de Cristo había entrado en su corazón transformando su existencia y su experiencia espiritual fue ejemplo elocuente de una extraordinaria renovación interior. Una joven en búsqueda de la verdad, gracias al trabajo silencioso de la gracia divina…y “hoy desde el cielo, nos repite a todos las palabras que marcaron su existencia: «En cuanto a mí ¡Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo!». Recordando la terrible tragedia ocurrida en su amada patria agregaba : “Al celebrar de ahora en adelante la memoria de la nueva santa, no podremos menos de recordar, año tras año, la shoah, ese plan cruel de eliminación de un pueblo, que costó la vida a millones de hermanos y hermanas judíos”
“La mente de Edith Stein no se cansó de investigar, ni su corazón de esperar. Recorrió el camino arduo de la filosofía con ardor apasionado y, al final, fue premiada: conquistó la verdad; más bien, la Verdad la conquistó. En efecto, descubrió que la verdad tenía un nombre: Jesucristo, y desde ese momento el Verbo encarnado fue todo para ella. Al contemplar, como carmelita, ese período de su vida, escribió a una benedictina: «Quien busca la verdad, consciente o inconscientemente, busca a Dios».”

El sacerdote P. Hirschman SJ, quien conoció a la santa perfiló la figura de Edith Stein con estas palabras : «Entre su bautizo y su entrada en el Carmelo se extendió sobre Alemania la sombra creciente del odio hacia los judíos, que le cerró las puertas de la docencia en la Universidad y de una intensa actividad científica. Pero le abrió al mismo tiempo las puertas al trabajo católico de la mujer y al amor a la cruz de la orden carmelitana. En el espíritu de la teología de la cruz de su gran hermano en religión, San Juan de la Cruz, supo unir intensamente la cruz de su pertenencia al pueblo judío, que le asigno la Historia, con la cruz de Jesucristo.» (del libro de Waltraud Herbstirth)

Edith Stein habia sido beatificada por Juan Pablo II durante su visita pastoral a Alemania el 1 de mayo de 1987 en la ciudad de Colonia. El 1ro de octubre de 1999 mediante el motu propio «Spes aedificandi» Juan Pablo II proclamaba a Santa Teresa Benedicta de la Cruz copatrona de Europa, junto a Santa Brigida de Suecia y Santa Catalina de Siena

Invito visitar:
Escritos de la santa y sobre ella, traducidos por Waltraut Stein, su sobrina nieta al inglés
Santa Teresa Benedicta de la Cruz Edith Stein – en 4 capítulos : La búsqueda de la verdad, El catolicismo, Al Carmelo de Colonia, Años de espera.
La ciencia de la cruz en Edith Stein
En el nro 1 enero 2008 de Totus Tuus pag. 14 : "Juan Pablo II y los santos - protagonista de la fe: Edith Stein"
Y El verdadero rostro de Edith Stein de Waltraud Herbstrith, Carmelo Edith Stein (Ediciones Encuentro, Madrid 1990)

sábado, 9 de agosto de 2008

Edith Stein - Santa Teresa Benedicta de la Cruz

Hoy la Iglesia conmemora a Edith Stein (1891-1942), una joven en búsqueda de la verdad,
eminente hija de Israel e hija fiel de la Iglesia,
y aquí la recordamos con palabras del Santo Padre Juan Pablo II en su libro ¡Levantaos, Vamos!
“una figura extraordinaria también por su itinerario existencial: hebrea nacida en Wroclaw, encontró a Cristo, se bautizo, entró en el convento de las Carmelitas y vivió un cierto tiempo en Holanda, de donde los nazis la deportaron a Auschwitz. Allí sufrió la muerte en la cámara de gas y su cuerpo fue incinerado en el crematorio. Había estudiado con Husserl y había sido colega de nuestro filósofo Ingarden. He tenido la alegría de beatificarla en Colonia y de canonizarla más tarde en Roma. He proclamado a Edith Stein, sor Teresa Benedicta de la Cruz, copatrona de Europa….me interesaba su filosofía, leía sus escritos, en particular Endliches und Ewiges Sein (Ser finito y Ser eterno), pero me fascinaba sobre todo su vida extraordinaria y su destino trágico, compartido con el de millones de otras victimas inermes de nuestra época. Una discípula de Edmund Husserl, una buscadora apasionada de la verdad, una monja de clausura, una víctima el sistema hitleriano: verdaderamente, más que « un caso humano raro», es un caso único.


Edith Stein fue beatificada por Juan Pablo II durante su visita pastoral a Alemania el 1 de mayo de 1987 en la ciudad de Colonia, y canonizada en Roma, en la plaza San Pedro, el 11 de octubre de 1998.

Invito a leer la preciosa homilía de canonización que terminaba con estas palabras:

Demos gracias a Dios por este don. Que la nueva santa sea para nosotros un ejemplo en nuestro compromiso al servicio de la libertad y en nuestra búsqueda de la verdad. Que su testimonio sirva para hacer cada vez más sólido el puente de la comprensión recíproca entre los judíos y los cristianos.

Invito también visitar el sitio de Corazones. Org con generosos datos y citas de la Santa.