Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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lunes, 15 de diciembre de 2025

El amor vence siempre – Juan Pablo II a los jóvenes chilenos 1987

 


Con Cristo lograréis que vuestra sociedad se ponga a andar recorriendo nuevas vías, hasta hacer de ella la nueva civilización de la verdad y del amor, anclada en los valores propios del Evangelio y principalmente en el precepto de la caridad; el precepto que es el más divino y el más humano.

Cristo nos está pidiendo que no permanezcamos indiferentes ante la injusticia, que nos comprometamos responsablemente en la construcción de una sociedad más cristiana, una sociedad mejor. Para esto es preciso que alejemos de nuestra vida el odio; que reconozcamos como engañosa, falsa, incompatible con su seguimiento, toda ideología que proclame la violencia y el odio como remedios para conseguir la justicia. El amor vence siempre, como Cristo ha vencido; el amor ha vencido, aunque en ocasiones, ante sucesos y situaciones concretas, pueda parecernos incapaz. Cristo parecía imposibilitado también. Dios siempre puede más.

En la experiencia de fe con el Señor, descubrid el rostro de quien por ser nuestro Maestro es el único que puede exigir totalmente, sin límites. Optad por Jesús y rechazad la idolatría del mundo, los ídolos que buscan seducir a la juventud. Sólo Dios es adorable. Sólo El merece vuestra entrega plena.

¿Verdad que queréis rechazar el ídolo de la riqueza, la codicia de tener, el consumismo, el dinero fácil?

¿Verdad que queréis rechazar el ídolo del poder, como dominio sobre los demás, en vez de la actitud de servicio fraterno, de la cual Jesús dio ejemplo?, ¿verdad?

¿Verdad que queréis rechazar el ídolo del sexo, del placer, que frena vuestros anhelos de seguimiento de Cristo por el camino de la cruz que lleva a la vida? El ídolo que puede destruir el amor.

Con Cristo, con su gracia, sabréis ser generosos para que todos vuestros hermanos los hombres, y especialmente los más necesitados participen de los bienes materiales y de una formación y una cultura adecuada a nuestro tiempo, que les permita desarrollar los talentos naturales que Dios les ha concedido. De ese modo será más fácil conseguir los objetivos de desarrollo y bienestar imprescindibles para que todos puedan llevar una vida digna y propia de los hijos de Dios.

Joven, levántate y participa, junto con muchos miles de hombres y mujeres en la Iglesia, en la incansable tarea de anunciar el Evangelio, de cuidar con ternura a los que sufren en esta tierra y buscar maneras de construir un país justo, un país en paz. La fe en Cristo nos enseña que vale la pena trabajar por una sociedad más justa, que vale la pena defender al inocente, al oprimido y al pobre, que vale la pena sufrir para atenuar el sufrimiento de los demás.

¡Joven, levántate! Estás llamado a ser un buscador apasionado de la verdad, un cultivador incansable de la bondad, un hombre o una mujer con vocación de santidad. Que las dificultades que te tocan vivir no sean obstáculo a tu amor y generosidad, sino un fuerte desafío. No te canses de servir, no calles la verdad, supera tus temores, sé consciente de tus propios límites personales. Tienes que ser fuerte y valiente, lúcido y perseverante en este largo camino.

No te dejes seducir por la violencia y las mil razones que aparentan justificarla. Se equivoca el que dice que pasando por ella se logrará la justicia y la paz.

Joven, levántate, ten fe en la paz, tarea ardua, tarea de todos. No caigas en la apatía frente a lo que parece imposible. En ti se agitan las semillas de la vida para el Chile del mañana. El futuro de la justicia, el futuro de la paz pasa por tus manos y surge desde lo profundo de tu corazón. Sé protagonista en la construcción de una nueva convivencia de una sociedad más justa, sana y fraterna.

 

(Juan Pablo II a los jóvenes de Chile  en su viaje apostólico Uruguay, Chile,Argentina, Estadio Nacional de Santiago de Chile, 2 de abril de 1987)

Audio


martes, 7 de abril de 2009

Juan Pablo II en Chile (3)


de la
Oración del Siervo de Dios Juan Pablo a la Virgen del Carmen, patrona de Chile


¡Santa María de la Esperanza, Virgen del Carmen y Madre de Chile!
Extiende tu escapulario, como manto de protección,
sobre las ciudades y los pueblos, sobre la cordillera y el mar,
sobre hombres y mujeres, jóvenes y niños,
ancianos y enfermos, huérfanos y afligidos,
sobre los hijos fieles y sobre las ovejas descarriadas.
Tú, que en cada hogar chileno tienes un altar familiar,
que en cada corazón chileno tienes un altar vivo,
acoge la plegaria de tu pueblo, que ahora, con el Papa, de nuevo se consagra a Ti.
Estrella de los mares y Faro de luz,
consuelo seguro para el pueblo peregrino,
guía los pasos de Chile en su peregrinar terreno,
para que recorra siempre senderos de paz y de concordia,
caminos de Evangelio, de progreso, de justicia y libertad.
Reconcilia a los hermanos en un abrazo fraterno;
que desaparezcan los odios y los rencores,
que se superen las divisiones y las barreras,
que se unan las rupturas y sanen las heridas.
Haz que Cristo sea nuestra Paz,
que su perdón renueve los corazones,
que su Palabra sea esperanza y fermento en la sociedad.

¡Madre de la Iglesia y de todos los hombres!
Inspira y conserva la fidelidad a Cristo
en la nación chilena y en el continente latinoamericano.
Mantén viva la unidad de la Iglesia bajo la cruz de tu Hijo.
Haz que los hombres de todos los pueblos,
reconozcan su mismo origen y su idéntico destino,
se respeten y amen como hijos del mismo Padre,
en Cristo Jesús, nuestro único Salvador,
en el Espíritu Santo que renueva la faz de la tierra,
para gloria y alabanza de la Santísima Trinidad.
Amén.
(de la Consagración de Chile a la Virgen del Carmen)

lunes, 6 de abril de 2009

Juan Pablo II en Chile (2) con los jovenes


La coronación del segundo dia de la visita del Siervo de Dios Juan Pablo II a Chile fue, sin lugar a dudas, su encuentro con los jóvenes. En el Estadio Nacional de Santiago se reunieron alrededor de 400.000 personas que seguramente se habrán estremecido al unísono al escuchar sus palabras, que escritas son fuertes, pero escucharlas verdaderamente estremece.
¡Jóvenes chilenos: No tengáis miedo de mirarlo a El!
Mirad al Señor: ¿Qué veis? ¿Es sólo un hombre sabio? ¡No! ¡Es más que eso! ¿Es un Profeta? ¡Sí! ¡Pero es más aún!
¿Es un reformador social? ¡Mucho más que un reformador, mucho más!
Mirad al Señor con ojos atentos y descubriréis en El el rostro mismo de Dios.
Jesús es la Palabra que Dios tenía que decir al mundo.
Es Dios mismo que ha venido a compartir nuestra existencia de cada uno.
Al contacto de Jesús despunta la vida. Lejos de El sólo hay oscuridad y muerte.
Vosotros tenéis sed de vida. ¡De vida eterna! ¡De vida eterna!
Buscadla y halladla en quien no sólo da la vida, sino en quien es la Vida misma.
(he tratado de bajar el video sin exito. No dejen de visitar este enlace - espero que funcione)

Juan Pablo II en Chile (1)

En la tarde del 16 de julio de 1985, día de la Virgen del Carmen, en medio de cánticos y aclamaciones en el Templo de Maipú, Santuario de Nuestra Señora del Carmen, patrona de Chile, los Obispos chilenos, firmaban, uno a uno, una carta de invitación al Santo Padre Juan Pablo II.
A los tres meses recibían una respuesta afirmativa confirmando que la visita pastoral tendría lugar durante los primeros meses de 1987.

Y asi en el marco de su viaje apostólico a Uruguay Chile y Argentina, a las cuatro de la tarde del 1ro de abril de 1987 “con inmensa alegría y profunda gratitud a Dios y a su dulce Madre, la Virgen del Carmen” Juan Pablo II besaba “lleno de emoción, el suelo de esta noble tierra” queriendo abrazar asì a “a todos los chilenos sin distinción, hombres y mujeres, familias, ancianos, jóvenes y niños”.

Chile comenzaba a vivir su amor. La plegaria del pueblo chileno habia sido oida y lo acogería durante seis días. Su gesto simbólico de besar tierra chilena se extendería geográficamente abrazando el sur y el norte en el itinerario de evangelización que lo llevaría desde Santiago a Valparaíso, Punta Arenas, Puerto Montt, Concepción, Temuco, La Serena y Antofagasta.

Eran tiempos difíciles para Chile y si bien en algún momento su visita quiso ser aprovechada políticamente y algunos obispos llegaron a temer que la visita del Santo Padre fortaleciera el régimen (Weigel Testigo de esperanza) el Santo Padre en su mensaje evangélico trató de evitar toda referencia política. De todas maneras solo dieciocho meses despues tendria lugar un plebiscito abriendo las puertas a una democracia estable.
El mismo día de su llegada Juan Pablo II celebró las vísperas con los sacerdotes, religiosos, diáconos y seminaristas en la Catedral de Santiago y con las palabras del Apóstol Pablo a los cristianos de Corinto “Considerad, hermanos, vuestra vocación” (1Co 1, 26) los llamaba a una “reflexión sobre el significado de la propia vocación - don maravilloso que hemos recibido, en el llamado divino” y les recordaba su Carta a los sacerdotes con ocasión del Jueves Santo 1986 donde propone el ejemplo del Santo Cura de Ars…para quien “La oración fue el alma de su vida. Una oración silenciosa, contemplativa; las más de las veces en su iglesia, al pie del tabernáculo…”

El segundo día visitó temprano el Palacio de la Moneda y luego se trasladó a la población mas pobre de Santiago donde tuvo lugar Celebración de la Palabra con los habitantes de las "poblaciones" asegurando a sus moradores el compromiso de la Iglesia con los pobres, recordándoles las palabras proféticas de la Populorum Progressio y exhortándoles que las Comunidades eclesiales de base “para que correspondan a su verdadera identidad, deben ser un lugar de encuentro y fraternidad, y deben nacer del deseo de vivir intensamente la vida misma de la Iglesia en un contexto de relación más humana, más de familia. ” Más tarde el Santo Padre se reunió con la Conferencia Episcopal Chilena y en el aeropuerto de Valparaíso celebró su primera Misa (Misa para las familias)