Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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martes, 29 de julio de 2008

Juan Pablo II y Guatemala - Viaje 2002



El 29 de julio de 2002 el Santo Padre Juan Pablo II llegaba a Guatemala, en brevísima visita pastoral, procedente de Toronto donde se habían celebrado las Jornadas Mundiales de la Juventud. Era su tercera visita a tierra guatemalteca, en momentos bien diferentes de las visitas anteriores (1983 y 1996) . Se había superado el enfrentamiento armado interno que había durado más de treinta y seis años, pero el pueblo de Guatemala se hallaba enfrentado a numerosas sectas que se habían instalado en el país. Los obispos guatemaltecos consideraban la visita una ocasión providencial para impulsar la vida eclesial y el testimonio apostólico de la nación, “un verdadero momento de gracia y renovación para Guatemala” y llamaban a una verdadera reconciliación del pais.


Por otro lado el portavoz de la Santa Sede, Dr Joaquin Navarro-Valls había expresado que el «El Santo Padre aprovechará su estancia para hacer un llamado al diálogo y al entendimiento».



Juan Pablo II venia a Guatemala para proclamar Santo al Hermano Pedro de Betancourt, convirtiéndolo en el primer Santo de la región. Había sido beatificado por S.S. Juan Pablo II el 22 de junio de 1980 en la Basílica de San Pedro, Roma.


"Venid vosotros, benditos de mi Padre; ...Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis" (Mt 25, 34.40).




La canonización tuvo lugar al día siguiente 30 de julio 2002, durante una misa celebrada ante unas 750.000 personas en el Hipódromo del Sur de la capital guatemalteca. La ciudad de Guatemala amaneció “desbordada de fervor religioso” y vestida de fiesta, bajo la “atenta mirada de 20. 000 miembros de las fuerzas de seguridad” y la acostumbrada alfombra de flores - vieja tradición de los guatemaltecos utilizada principalmente en las fiestas religiosas - cubría la ruta entre la Nunciatura donde se hospedaba el Santo Padre hasta el Hipódromo del Sur. Presenciaba la ceremonia de canonización el “niño” del milagro, el joven español Adalberto González, oriundo del pueblo canario de Vilaflor, el mismo del misionero laico. González tenia cinco años cuando se curó milagrosamente de un linfoma y tumores en los intestinos por intercesión del Hermano Pedro.
En la homilía el Santo Padre Juan Pablo II llamo al Hermano Pedro “hombre de profunda oración” “ejemplo eximio para los cristianos de hoy, a quienes recuerda que, para ser santo, "es necesario un cristianismo que se distinga ante todo en el arte de la oración" (Novo millennio ineunte, 32)” y exhortaba a las “comunidades cristianas, de Guatemala y de otros países, a ser auténticas escuelas de oración, donde orar sea parte central de toda actividad” “El Hermano Pedro forjó así su espiritualidad – decía - particularmente en la contemplación de los misterios de Belén y de la Cruz” y agregaba “ Pedro de Betancurt se distinguió por practicar la misericordia con espíritu humilde y vida austera…fue verdaderamente hermano de todo el que vive en el infortunio y se entregó con ternura e inmenso amor a su salvación….en su dedicación a los enfermos en el pequeño hospital de Nuestra Señora de Belén, cuna de la Orden Bethlemita. El nuevo Santo es también hoy un apremiante llamado a practicar la misericordia en la sociedad actual, sobre todo cuando son tantos los que esperan una mano tendida que los socorra” “ es una herencia que no se ha de perder y que se ha de transmitir para un perenne deber de gratitud y un renovado propósito de imitación" (Novo millennio ineunte, 7
En la audiencia general del 7 de agosto 2002 Juan Pablo II recordó su breve visita pastoral a Guatemala (y México). En Guatemala –dijo- tuvo lugar la canonización del hermano Pedro de San José de Betancour, originario de Tenerife, que se llego a lejanas tierras de América para evangelizar a los pobres y a los indígenas primero en Cuba, después en Honduras y, por último, en Guatemala, a la que solía llamar su "tierra prometida". Hombre de intensa oración y apóstol intrépido de la misericordia divina…humilde y austero, supo reconocer en los hermanos, especialmente en los más abandonados, el rostro de Cristo… Su ejemplo es invitación a practicar el amor misericordioso a los hermanos, especialmente a los más abandonados.


viernes, 7 de marzo de 2008

Juan Pablo II y Guatemala - 25 años - 3


Como en el plan global del viaje apostolico a América Central la permanencia en algunos paises fue muy breve Juan Pablo II hablaria específicamente para los educadores laicos desde Nicaragua, a los campesinos desde Panamá, a los sacerdotes desde El Salvador, a los religiosos desde Guatemala, al mundo universitario tambien desde Guatemala y a los obreros desde Honduras.

Desde Guatemala agradeció a los religiosos su “presencia eclesial en esas tierras al servicio de Iglesias particulares”. Les invitó a ser “especialistas del Evangelio de Jesús, a ser “fieles a la perenne juventud del Evangelio que Cristo ha encomendado a la acción vitalizadora del Espíritu Santo y de sus carismas (cf. Lumen genitum, 4)” recordando “siempre que en el proyecto de Cristo no se puede concebir la vida religiosa al margen de los obispos, o como indiferente a la jerarquía; porque no se pueden ver los carisma sino al servicio de la comunión y de la unidad del Cuerpo de Cristo (cf. 1 Cor. 12, 4-11). Por eso, no sólo debe quedar siempre excluido cualquier tipo de apostolado o magisterio paralelo al de los obispos…” Les pidió “una atención particular hacia la juventud”…”vivir la unidad”…. “A ser capaces de acoger a los jóvenes y guiarlos…”,

También desde Guatemala se dirigió al mundo universitario de toda el area geográfica visitada y les invitó “a estar unidos a la vida de la Iglesia” y junto a la Iglesia “tratemos de defender juntos al hombre en si mismo, cuya dignidad y honor están seriamente amenazados” Les exhortó “emplear todos los medios legítimos a vuestro alcance: enseñanza, investigación, información, diálogo con el público, para llevar a cabo vuestra misión humanística, convirtiendo en artífices de esa civilización del amor, la única capaz de evitar que el hombre sea un enemigo para el hombre”la universidad debe convertirse en el testimonio de la verdad y de la justicia, y reflejar la conciencia moral de una nación

Al dia siguiente partía hacia Honduras. Volvería a Guatemala el 9 de marzo para despedirse de los guatemaltecos y partir hacia Belice y Haiti, donde ese mismo 9 de marzo concluiría su viaje apostólico a Centroamérica.
Invito visitar:

Juan Pablo II y Guatemala - 25 años - 2

Ante la dura realidad de Guatemala en 1983 el Santo Padre no dudó en pregonar la paz y la reconciliación.


Su intensa jornada del dia 7 de marzo de 1983 comenzaría con la visita a la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción. Saludo con las palabras evangélicas, tan llenas de esperanza ¡La paz sea siempre con vosotros! En la casa del Señor, animó a los guatemaltecos para que, fortalecidos con su gracia, consoliden día a día un ambiente de comunión.


Se dirigió luego a Campo de Marte donde celebró la Eucaristía. En su homilía reflexionó sobre la fe, la fe en primer lugar en el Padre, dador de todo bien y creador de cuanto existe; en el Hijo concebido por obra del Espíritu Santo que por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo y se encarnó de Maria la Virgen; fe en el Espiritu Santo a quin adoramos con el Padre y con el Hijo; pero también fe en la Iglesia, una, santa, católica y apostólica, amándola siempre.
En palabras claras y fuertes expresó: “…la fe nos enseña que el hombre es imagen y semejanza de Dios, eso significa que está dotado de una inmensa dignidad; y cuando se atropella al hombre, cuando se violan sus derechos, cuando se cometen contra él flagrantes injusticias, cuando se le somete a las torturas, se le violenta con el secuestro o se viola su derecho a la vida, se comete un crimen y una gravísima ofensa a Dios; entonces Cristo vuelve a recorrer el camino de la pasión y sufre los horrores de la crucifixión en el desválido y oprimido”..,..”No más divorcio entre fe y vida”

Tuvo palabras muy cordiales en su encuentro con los indígenas en Quetzaltenango
a quienes agradeció haber recorrido tan diferentes caminos para llegarse hasta allí. También con ellos fue muy claro expresando que “todos los hombres tenemos la misma dignidad y valor ante El, que todos somos hijos del Padre que esta en el cielo; que nadie debe despreciar o maltratar a otro hombre, ..” Vuestras culturas indígenas son riqueza de los pueblos” les dijo e invitó “al máximo respeto, estima, simpatia y apoyo por parte de toda la humanidad” La Iglesia conoce - les dijo -, “la marginación que sufrís, las injusticias que soportáis, las serias dificultades que tenéis para defender vuestras tierras y vuestros derechos: la frecuente falta de respeto hacia vuestras costumbres y tradiciones
Les invitó a cultivar los valores de la piedad, la laboriosidad, el amor al hogar y a la familia, la solidaridad, el apostolado.
Quinyá rutzil iwach conojel, ishokib, achijab, alobom, alitomab, e rij tak winak” (Doy un saludo de paz a todos ustedes, mujeres, hombres, muchachos, muchachas, gente vieja).

Juan Pablo II y Guatemala - 25 años - 1


Juan Pablo II, misionero incansable, defensor de la vida y la paz"



La Iglesia toda en Guatemala recuerda hoy la primer visita del Santo Padre Juan Pablo II en 1983. Se cumplen 25 años. Y se lo celebra de una manera muy especial. Tres Prelados de la Conferencia Episcopal de Guatemala han sido recibidos justamente hoy 7 de marzo en visita “ad limina” por el Santo Padre BenedictoXVI. Estando tan cerca seguramente pasarán a saludar a Juan Pablo II visitando su lugar de reposo en la cripta de la Basílica San Pedro, podrán arrodillarse alli en el lugar donde reposa en tierra vaticana y besarla, tal como lo hiciera él durante su visita a Guatemala.


Juan Pablo II visitó Guatemala en tres oportunidades en 1983, en 1996 (ver entrada anterior) y en el 2002. En su primer visita, Guatemala se desgarraba, dolía, vivía un clima de violencia, “cosechando los amargos frutos de la semilla sembrada por la injusticia, por el odio y la violencia”. “Eran los años inmisericordes del conflicto armado interno”. Ya en Costa Rica se habia enterado de la triste noticia del fusilamiento de seis jóvenes acusados de actividades terroristas. Ni el pedido de audiencia del anuncio apostólico ni la Corte Interamericana de Derechos Humanos pudieron frenar las ejecuciones. Pero Juan Pablo II no se dejó amedrentar, conocía lo que sucedía en América Central y el motivo principal de su viaje era sembrar reconciliación y perdón buscando paz, unión y comunión. También en Nicaragua habia vivido momentos de suma tensión y el diario El Pais se preguntaba con qué serenidad podria visitar a los guatemaltecos y como sería su encuentro con el presidente. Pero él estaba preparado, había vivido sufrido mucho en su Polonia natal, conocía ese clima de hostigamientos, odios y rencores que solo engendran más violencia.
En su Carta Pastoral colectiva del Episcopado guatemalteco con ocasión de la canonización del beato hermano Pedro de San José Betancour en 2002, los obispos decian: “En 1983, en efecto, llegó el sucesor de Pedro por primera vez a nuestra tierra en medio de una gran crisis social y política….Nos trajo el mensaje del consuelo y la fortaleza cristiana; nos invitó a vivir las exigencias de la fe y del amor hasta las últimas consecuencias. Nos urgió a todos a superar el divorcio entre fe y vida”.
Allí estaba de frente a los guatemaltecos. Habia llegado el 6 de marzo de 1983 a la noche al pais de la “eterna primavera”, pero también a la tierra que “ha sido varias veces, aun en tiempos recientes, escenario de calamidades que han sembrado muerte y destrucción en muchos hogares. Y hoy sigue sufriendo el flagelo de la lucha entre hermanos que provoca tanto dolor. En nombre de todas las víctimas inocentes querría pedir que se movilicen todas las fuerzas y buena voluntad, para lograr la pacífica convivencia social, fruto de la justicia y de una gran reconciliación de los espíritus”.


La intensa actividad comenzaría al dia siguiente 7 de marzo de 1983.
Invito visitar Viaje Apostólico del Santo Padre Juan Pablo II a América Central

miércoles, 6 de febrero de 2008

Juan Pablo II y Guatemala - 1986 ultimo dia

« Una mujer... con una corona de doce estrellas» (Ap 12, 1)

En Parque Campo de Marte, el mismo lugar donde el Santo Padre Juan Pablo II habia presidido la Eucaristía durante su primera visita, en momentos aún más difíciles, se habian congregado religiosos, religiosas, catequistas y fieles para la celebración de la Palabra, bajo el amparo de Nuestra Señora de la Asunción. Era el 6 de febrero de 1986, ultimo dia de la peregrinación del Santo Padre, dia que seria coronada la Patrona de la Ciudad de Guatemala, la Madre de la «La Nueva Guatemala de la Asunción»
Como el mismo decía en su homilía comenzaba una “nueva época en la que las enemistades deben quedar superadas por la fraternidad, las rivalidades, rencores y guerras han de dejar paso a la solidaridad cristiana, al perdón personal y a la luz de la paz”.
Juan Pablo II, con todo el dolor en su alma, seguramente sabia mucho mas que lo que podía decir en público, por eso sus palabras de reconciliación. Comenzaba si una nueva epoca, pero de búsqueda, de lenta búsqueda de la paz y la verdad. Por eso los Obispos, con ocasión del IV Centenario del Cristo de Esquipulas, habian dirigido a las comunidades eclesiales guatemaltecas la carta pastoral: «¡Urge la verdadera paz!»
Al citar el documento el Santo Padre invitaba a todos al nuevo camino de evangelización, que anuncia «el Reino de Dios» teniendo en cuenta el respeto de la dignidad humana y el desarrollo integral de las personas, la solidaridad y la comunión, el perdón y la reconciliación. La Iglesia, que es «el pueblo de la vida y para la vida», (Evangelium Vitae, 79), asume así la tarea de «hacer llegar el Evangelio de la vida al corazón de cada hombre y mujer, e introducirlo en lo más recóndito de toda la sociedad».(Evangelium Vitae, 80). Os invito, por tanto, a «llenar del Evangelio de Cristo» cada uno de los hogares guatemaltecos.
También encomendaba “ayudéis a cuantos abandonaron la fe católica o están en peligro de dejarla, para que puedan volver pronto a la propia comunidad cristiana en la que fueron engendrados y educados como cristianos. Acogedlos con ternura, comprensión, humildad y sacrificio” Es que el sabia que solamente el amor puede ser mas fuerte que la tragedia del odio y de la muerte por la cual habia pasado y seguía padeciendo la sociedad de Guatemala.
Que el testimonio de vuestra vida cristiana contribuya de manera eficaz a la construcción de una nueva Guatemala, fundada en la fe católica de vuestros padres y abierta a comunicar esa misma fe a los demás pueblos. Ojalá se pueda decir de todos lo que Isabel dijo de María: « ¡Dichosa tú que has creído!, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá» (Ib. 1, 45).

“Juan Pablo II, misionero incansable, defensor de la vida y la paz" se despedia de su fiel y sufrida Guatemala diciendo: ¡Que el gozo con el que María cantó el «Magníficat» esté en todos los corazones, en todos los hogares y en todos los pueblos de Guatemala!

A los religiosos, religosas, catequistas y fieles en el Parque Campo de Marte

Nadie debe dejar de visitar la pagina de http://www.odhag.org.gt/ Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala. Descubrirán un nuevo mundo: el compromiso de la Iglesia de Guatemala en la busqueda de la paz y la verdad.

Juan Pablo II y Guatemala 1986 - Esquipulas

El 6 de febrero de 1986 durante su viaje apostolico a Guatemala el Santo Padre Juan Pablo II se detuvo en Esquipulas, parte sur-oriental del departamento de Chiquimula, República de Guatemala, alli donde se unen tres naciones centroamericanas: El Salvador, Honduras y Guatemala. Venia al Santuario de Esquipulas, donde hace cuatro siglos se venera la imagen del Cristo Negro de Esquipulas, «El Señor de las Misericordias», imagen que habia sido venerada en una sencilla ermita antes de ser trasladada al nuevo templo en 1758. La Basílica es atendida desde hace más de 200 años por los Monjes Benedictinos.

El templo habia sido sometido a importantes trabajos de restauración para la Celebración del IV Centenario del Señor de Esquipulas el 9 de marzo de 1995. En esa ocasión el Papa Juan Pablo II envio como Delegado Pontificio al Cardenal Miguel Ovando y Bravo. Ahora venia el mismo como un peregrino más a orar ante la bella imagen del Señor de Esquipulas por la paz de Guatemala y a presidir la clausura del Año Jubilar del Señor de Esquipulas. Alli ofició la Santa Misa en el Valle de Maria el 6 de febrero de 1996. Luego de la Celebración de la Santa Misa el Papa visitó privadamente la Basílica de Esquipulas y alli oró por la paz de Guatemala.



En su homilía Juan Pablo II invitó a los guatemaltecos a adorar la Cruz de Cristo como signo de nuestra salvación.
«¡Salve, oh Cruz! ¡Salve, oh Cruz de Cristo!». Según una tradición, con estas palabras el Apóstol san Andrés, hermano de Pedro, habría aceptado la pasión que sufrió al final de su vida. El Santuario de Esquipulas nos invita a la adoración de la Cruz de Cristo como signo de nuestra salvación, en la cual el hombre, junto a Cristo, alcanza la victoria sobre el pecado, sobre Satanás y sobre la muerte, para participar, junto con Él, del amor del Padre eterno.
¡Salve, oh Cruz! Amén


martes, 5 de febrero de 2008

Juan Pablo II y Guatemala 1996



El 5 de febrero de 1996, como primer paso de su viaje apostólico que lo llevaria tambien a Nicaragua, El Salvador y Venezuela, Juan Pablo II saludaba la “bendita tierra” de Guatemala, el «país de la eterna primavera» y recordaba su primer visita de marzo de 1983 (habría una tercera en julio de 2002).

En su discurso en el aeropuerto “La Aurora” de la capital guatemalteca expresó que “venia como peregrino de amor y de esperanza, con el deseo de dar un nuevo impulso a la labor evangelizadora de la Iglesia”. Encontraba otro pais, ya se “vislumbraba el momento gozoso de la firma de los Acuerdos que pondrán fin a la reciente historia de guerra y violencia de los últimos 35 años” provocando 200.000 muertos y mas de un millon de desplazados. Era un momento de gracia para los guatemaltecos, decía. “Hay signos de esperanza, pues el clamor de todos buscando una movilización de las conciencias y un común esfuerzo ético pueden poner en práctica una gran estrategia en favor de la vida,(cf. Evangelium Vitae, 95)”

En esa ocasión, una dolencia en una de las rodillas le impide besar directamente el suelo guatemalteco. En cambio, lo hace en un recipiente con muestras de tierra de las 16 diócesis del país….Esta visita papal fue considerada como un espaldarazo al proceso de paz. Once meses más tarde se firmarían los acuerdos de paz, con lo que se puso fin a 36 años de conflicto armado interno. (fuente Prensa Libre)
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