Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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lunes, 18 de mayo de 2026

Aniversario del nacimiento de Juan Pablo II: De "un polaco cualquiera" a Papa – Lukasz Bankowski


En el 106.º aniversario del nacimiento de Karol Wojtyła, recordamos los acontecimientos que marcaron su camino hacia el cardenalato y, finalmente, lo llevaron a la Sede de Pedro. Durante el Concilio Vaticano II, el joven obispo de Cracovia era, para muchos, simplemente "un polaco cualquiera", uno de los cientos de Padres conciliares. Apenas unos años después, los teólogos y jerarcas más eminentes de la Iglesia lo veían como una de las figuras más fascinantes del catolicismo: el futuro Papa Juan Pablo II.

Wojtyła debería ser Papa. Lamentablemente, eso es imposible. No tiene ninguna posibilidad —así pensaba el jesuita Henri de Lubac, uno de los teólogos más eminentes del siglo XX, mientras escuchaba los discursos del obispo Karol Wojtyła durante el Concilio Vaticano II—. Sin embargo, la historia demostró lo contrario. Lo que parecía imposible se hizo realidad años después. Las experiencias conciliares de Karol Wojtyła indudablemente moldearon el pontificado de Juan Pablo II.

La participación de Karol Wojtyła en el Concilio Vaticano II fue una de las experiencias más importantes de su vida como sacerdote y obispo. Años después, el propio Juan Pablo II recordó este tiempo como un proceso de maduración gradual y de una participación cada vez más creativa en la labor de la Iglesia universal: «Comencé mi participación en el Concilio siendo un obispo joven. (...) Gradualmente, alcancé una forma de participación más madura y creativa. Así, ya durante la tercera sesión, me encontré en el equipo que preparaba Gaudium et Spes y pude participar en la sumamente interesante labor de este equipo».

Estas palabras capturan acertadamente el camino que recorrió el obispo de Cracovia durante los cuatro años del Concilio. Llegó a Roma como un eclesiástico procedente de detrás del Telón de Acero, prácticamente desconocido en la comunidad teológica internacional. Sin embargo, concluyó el Concilio como una de las figuras más reconocibles entre la generación más joven de obispos.

El desarrollo del Concilio

Este proceso queda bien reflejado en las notas del dominico Yves Congar, uno de los teólogos más eminentes del Concilio. Durante la primera sesión, Congar observó con cierta distancia: «[Miguel] Schmaus me impide escuchar lo que dice el obispo [Wilhelm] Bekkers, entonces polaco, y el obispo [Pedro] van Bekkum, a quien solo logro oír parcialmente».

En aquel momento, Wojtyła era uno de los muchos obispos que intervenían en la sala del concilio y aún no destacaba especialmente entre los demás participantes. Incluso durante la segunda sesión, Congar se mostró crítico con sus textos. En sus notas escribió: «Un obispo polaco (el vicario capitular de Cracovia) me sugiere ciertos textos que él mismo había editado, bastante caóticos, llenos de inconsistencias, incluso errores e imperfecciones».

Sin embargo, la situación cambió significativamente durante la elaboración del llamado Esquema XIII, que posteriormente se convirtió en la constitución Gaudium et Spes. Fue entonces cuando Congar volvió a encontrarse con Wojtyła, y su valoración del obispo de Cracovia fue completamente distinta: «Me causó una excelente impresión. Posee una personalidad dominante. Hay en él una vivacidad, un magnetismo, un poder profético, una paz y una personalidad irresistibles». En esta ocasión, el teólogo francés describió el texto preparado por el obispo de Cracovia como «magnífico y minuciosamente documentado». Las notas de Congar demuestran el rápido ascenso de Wojtyła en el seno del Concilio.

Una impresión similar compartió el jesuita Henri de Lubac, uno de los teólogos más eminentes del siglo XX, a quien Juan Pablo II elevó años después a la dignidad de cardenal. De Lubac recordó: «No hacía falta mirar muy de cerca para descubrir en él una personalidad de altísimo nivel. (...) Si algún día necesitamos un papa, mi candidato es Wojtyła. Lamentablemente, eso es imposible. No tiene ninguna posibilidad». Estas palabras, pronunciadas durante el Concilio, resultaron sorprendentemente proféticas años después.

¿Un registro del Concilio?

Una forma natural de participación en los trabajos del Concilio era participar en los debates. Karol Wojtyła fue uno de los oradores más activos, dejando 24 discursos, algunos de los cuales se transmitieron únicamente por escrito. En comparación, el promedio de los Padres Conciliares habló apenas dos veces. El joven obispo Wojtyła fue, sin duda, uno de los participantes más destacados del Vaticano II.

Los discursos en el salón del Concilio eran muy breves, nunca superaban los diez minutos. Por lo general, comenzaban con la fórmula tradicional «Venerables Padres», pero el obispo Wojtyła la amplió en una ocasión para incluir las palabras «Fratres et Sorores» (Hermanos y Hermanas), valorando la presencia de los oyentes laicos que participaban en las sesiones. Los discursos concluían con un lacónico «Dixit», que puede interpretarse como un énfasis: «Esta es mi opinión». Durante uno de los discursos más dinámicos de Wojtyła, el moderador incluso lo interrumpió con el grito de «Tempus exhaustum est!», que significa «¡Se acabó el tiempo!».

Para Karol Wojtyła, el Concilio Vaticano II fue una verdadera escuela de pensamiento sobre la Iglesia y el mundo. Fue entonces cuando se forjaron sus reflexiones sobre la dignidad de la persona humana, la libertad religiosa y la misión de la Iglesia en el mundo contemporáneo. Por lo tanto, no sorprende que muchas de las ideas presentes en los documentos conciliares reaparecieran posteriormente en la doctrina papal de Juan Pablo II. Para él, el concilio se convirtió no solo en un acontecimiento histórico, sino también en el fundamento de uno de los pontificados más influyentes en la historia de la Iglesia.

 

(Fuente: Vatican News)

martes, 8 de abril de 2025

El «Sígueme» del 8 de abril de 2005 (3 de 3)

 


«Sígueme». En octubre de 1978 el cardenal Wojtyla escucha de nuevo la voz del Señor. Se renueva el diálogo con Pedro narrado en el Evangelio de esta ceremonia: «Simón de Juan, ¿me amas? Apacienta mis ovejas». A la pregunta del Señor: Karol, ¿me amas?, el arzobispo de Cracovia respondió desde lo profundo de su corazón: «Señor, tú lo sabes todo: Tú sabes que te amo». El amor de Cristo fue la fuerza dominante en nuestro amado Santo Padre; quien lo ha visto rezar, quien lo ha oído predicar, lo sabe. Y así, gracias a su profundo enraizamiento en Cristo pudo llevar un peso, que supera las fuerzas puramente humanas: Ser pastor del rebaño de Cristo, de su Iglesia universal. Este no es el momento de hablar de los diferentes aspectos de un pontificado tan rico. Quisiera leer solamente dos pasajes de la liturgia de hoy, en los que aparecen elementos centrales de su anuncio. En la primera lectura dice San Pedro —y dice el Papa con San Pedro—: «En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en cualquier pueblo le es agradable todo el que le teme y obra la justicia. Ha enviado su palabra a los hijos de Israel, anunciando el Evangelio de la paz por medio de Jesucristo, que es Señor de todos». Y en la segunda lectura, San Pablo —y con San Pablo nuestro Papa difunto— nos exhorta con fuerza: «Por tanto, hermanos muy queridos y añorados, mi gozo y mi corona, permaneced así, queridísimos míos, firmes en el Señor».

 


«Sígueme». Junto al mandato de apacentar su rebaño, Cristo anunció a Pedro su martirio. Con esta palabra conclusiva y que resume el diálogo sobre el amor y sobre el mandato de pastor universal, el Señor recuerda otro diálogo, que tuvo lugar en la Ultima Cena. En este ocasión, Jesús dijo: «Donde yo voy, vosotros no podéis venir». Pedro dijo: «Señor, ¿dónde vas?». Le respondió Jesús: «Adonde yo voy, tú no puedes seguirme ahora, me seguirás más tarde». Jesús va de la Cena a la Cruz y a la Resurrección y entra en el misterio pascual; Pedro, sin embargo, todavía no le puede seguir. Ahora —tras la Resurrección— llegó este momento, este "más tarde". Apacentando el rebaño de Cristo, Pedro entra en el misterio pascual, se dirige hacia la Cruz y la Resurrección. El Señor lo dice con estas palabras, «...cuando eras más joven ... ibas adonde querías; pero cuando envejezcas extenderás tus manos y otro te ceñirá y llevará adonde no quieras». En el primer período de su pontificado el Santo Padre, todavía joven y repleto de fuerzas, bajo la guía de Cristo fue hasta los confines del mundo. Pero después compartió cada vez más los sufrimientos de Cristo, comprendió cada vez mejor la verdad de las palabras: «Otro te ceñirá...». Y precisamente en esta comunión con el Señor que sufre anunció el Evangelio infatigablemente y con renovada intensidad el misterio del amor hasta el fin.

Ha interpretado para nosotros el misterio pascual como misterio de la divina misericordia. Escribe en su último libro: El límite impuesto al mal «es en definitiva la divina misericordia». Y reflexionando sobre el atentado dice: «Cristo, sufriendo por todos nosotros, ha conferido un nuevo sentido al sufrimiento; lo ha introducido en una nueva dimensión, en un nuevo orden: el del amor... Es el sufrimiento que quema y consume el mal con la llama del amor y obtiene también del pecado un multiforme florecimiento de bien». Animado por esta visión, el Papa ha sufrido y amado en comunión con Cristo, y por eso, el mensaje de su sufrimiento y de su silencio ha sido tan elocuente y fecundo.

Divina Misericordia: El Santo Padre encontró el reflejo más puro de la misericordia de Dios en la Madre de Dios. El, que había perdido a su madre cuando era muy joven, amó todavía más a la Madre de Dios. Escuchó las palabras del Señor crucificado como si estuvieran dirigidas a él personalmente: «¡Aquí tienes a tu madre!». E hizo como el discípulo predilecto: la acogió en lo íntimo de su ser (eis ta idia: Jn 19,27) -Totus tuus. Y de la madre aprendió a conformarse con Cristo.

Ninguno de nosotros podrá olvidar como en el último domingo de Pascua de su vida, el Santo Padre, marcado por el sufrimiento, se asomó una vez más a la ventana del Palacio Apostólico Vaticano y dio la bendición Urbi et Orbi por última vez. Podemos estar seguros de que nuestro amado Papa está ahora en la ventana de la casa del Padre, nos ve y nos bendice. Sí, bendíganos, Santo Padre. Confiamos tu querida alma a la Madre de Dios, tu Madre, que te ha guiado cada día y te guiará ahora a la gloria eterna de su Hijo, Jesucristo Señor nuestro. Amén.

 (de la Homilia delCardenal Joseph Ratzinger, Misa de Exequias del difunto pontífice Juan PabloII, Plaza San Pedro, Viernes 8 de abril de 2005)

 

 

El «Sígueme» del 8 de abril de 2005 (2 de 3)

 



 «Sígueme». En julio de 1958 comienza para el joven sacerdote Karol Wojtyla una nueva etapa en el camino con el Señor y tras el Señor. Karol fue, como era habitual, con un grupo de jóvenes apasionados de canoa a los lagos Masuri para pasar unas vacaciones juntos. Pero llevaba consigo una carta que lo invitaba a presentarse al primado de Polonia, el cardenal Wyszynski y podía adivinar solamente el motivo del encuentro: su nombramiento como obispo auxiliar de Cracovia.

Dejar la enseñanza universitaria, dejar esta comunión estimulante con los jóvenes, dejar la gran liza intelectual para conocer e interpretar el misterio de la criatura humana, para hacer presente en el mundo de hoy la interpretación cristiana de nuestro ser, todo aquello debía parecerle como un perderse a sí mismo, perder aquello que constituía la identidad humana de ese joven sacerdote.

Sígueme, Karol Wojtyla aceptó, escuchando en la llamada de la Iglesia la voz de Cristo. Y así se dio cuenta de cuanto es verdadera la palabra del Señor: «Quien pretenda guardar su vida la perderá; y quien la pierda la conservará viva». Nuestro Papa —todos lo sabemos— no quiso nunca salvar su propia vida, tenerla para sí; quiso entregarse sin reservas, hasta el último momento, por Cristo y por nosotros. De esa forma pudo experimentar cómo todo lo que había puesto en manos del Señor retornaba en un nuevo modo: el amor a la palabra, a la poesía, a las letras fue una parte esencial de su misión pastoral y dio frescura nueva, actualidad nueva, atracción nueva al anuncio del Evangelio, también precisamente cuando éste es signo de contradicción.

 

(de la Homilia delCardenal Joseph Ratzinger, Misa de Exequias del difunto pontífice Juan PabloII, Plaza San Pedro, Viernes 8 de abril de 2005)

 


El «Sígueme» del 8 de abril de 2005 (1 de 3)

 

Recordamos hoy con especial intensidad aquel 8 de abril del 2005 hace 20 años atrás, cuando pegados a las pantallas de televisión participábamos a distancia de la Misa de Exequias de nuestro amado Juan Pablo II.  Se cumplen hoy veinte años de aquella emocionante despedida terrenal del querido Papa Juan Pablo II. Una Roma colmada de discípulos y amigos de todas las edades.

Y recordamos  esa preciosa homilía - despedida del cardenal Joseph Ratzinger. Que sentiría ese hombre, también santo, en esos momentos? Intuiría, sospecharía, temería que sería el sucesor de su gran amigo y también consejero? No lo sabemos, pero lo que si sabemos que Juan Pablo II le dijo en su momento que no hacía falta presentar la carta de renuncia,  cuando el Cardenal solo ansiaba volver a su querida Baviera para seguir reflexionando y escribiendo. Muy otros eran los planes de la Divina Providencia.

En su homilía el Cardenal Ratzinger reflejaba, paso a paso, las etapas más significativas de la vida de Karol Wojtyla con aquel  “Sígueme” tantas veces utilizado por Jesús mismo y citada por los cuatro evangelistas,  ….aquella palabra que dejara perplejo a Mateo! Y que tan bien reflejara Caravaggio. 

 


Benedicto XVI comenzaba diciendo:

 «Sígueme», dice el Señor resucitado a Pedro, como su última palabra a este discípulo elegido para apacentar a sus ovejas. «Sígueme», esta palabra lapidaria de Cristo puede considerarse la llave para comprender el mensaje que viene de la vida de nuestro llorado y amado Papa Juan Pablo II, cuyos restos mortales depositamos hoy en la tierra como semilla de inmortalidad, con el corazón lleno de tristeza pero también de gozosa esperanza y de profunda gratitud.

 


«Sígueme». Cuando era un joven estudiante, Karol Wojtyla era un entusiasta de la literatura, del teatro, de la poesía. Trabajando en una fábrica química, circundado y amenazado por el terror nazi, escuchó la voz del Señor: ¡Sígueme! En este contexto tan particular comenzó a leer libros de filosofía y de teología, entró después en el seminario clandestino creado por el cardenal Sapieha y después de la guerra pudo completar sus estudios en la facultad teológica de la Universidad Jagellónica de Cracovia. Tantas veces en sus cartas a los sacerdotes y en sus libros autobiográficos nos habló de su sacerdocio, al que fue ordenado el 1 de noviembre de 1946. En esos textos interpreta su sacerdocio, en particular a partir de tres palabras del Señor. En primer lugar esta: «No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro permanezca». La segunda palabra es: «El buen pastor da la vida por sus ovejas». Y finalmente: «Como el Padre me amó, así os he amado yo. Permaneced en mi amor». En estas palabras vemos el alma entera de nuestro Santo Padre. Realmente ha ido a todos los lugares, incansablemente, para llevar fruto, un fruto que permanece.

 «Levantaos, vamos», es el título de su penúltimo libro. «Levantaos, vamos». Con esas palabras nos ha despertado de una fe cansada, del sueño de los discípulos de ayer y hoy. «Levantaos, vamos», nos dice hoy también a nosotros. El Santo Padre fue además sacerdote hasta el final porque ofreció su vida a Dios por sus ovejas y por la entera familia humana, en una entrega cotidiana al servicio de la Iglesia y sobre todo en las duras pruebas de los últimos meses. Así se ha convertido en una sola cosa con Cristo, el buen pastor que ama sus ovejas. Y, en fin, «permaneced en mi amor»: el Papa, que buscó el encuentro con todos, que tuvo una capacidad de perdón y de apertura de corazón para todos, nos dice hoy también con estas palabras del Señor: «Habitando en el amor de Cristo, aprendemos, en la escuela de Cristo, el arte del amor verdadero».

 

(de la Homilia delCardenal Joseph Ratzinger, Misa de Exequias del difunto pontífice Juan PabloII, Plaza San Pedro, Viernes 8 de abril de 2005)

 


 

miércoles, 2 de abril de 2025

Cardenal Stanislaw Dziwisz recordando aquel 2 de abril de 2005


 Nunca vimos miedo. Con gran paz, habiéndose despedido de todos, preparándose espiritualmente, fue al encuentro del Señor Dios – a punto de partir hacia la Casa del Santo Padre. Juan Pablo II, dice el cardenal Stanislaw Dziwisz. Después de 20 años, volvemos junto a entrevistar al Metropolitano de Cracovia emérito y secretario personal del Papa polaco,

Excelentísimo Señor Cardenal, nos reunimos en otro aniversario especial. Han pasado 20 años desde la muerte de San Juan Pablo II. Sin duda, es un momento intenso recordando aquel  el 2 de abril de 2005,  pero también de los días que lo precedieron. ¿Es difícil este recuerdo, o la distancia de 20 años le permite mirar de otra manera aquellos días de abril?

Cardenal Stanisław Dziwisz : Este aniversario es siempre muy vívido. No sólo para nosotros, no sólo para mí, no sólo para los polacos, sino para la gente de todo el mundo. Esta fecha se ha vuelto muy vivida y excepcional para mí. Recuerdo este día, 2 de abril… Todo el día, pero especialmente esa tarde y esa hora. 21.37. El Santo Padre estaba todavía muy consciente aquel sábado. Por la mañana celebramos la Santa Misa y él participó mucho en ella. Naturalmente, en aquel momento ya no podía levantarse de la cama, pero recibía la Sagrada Comunión de manera muy activa y consciente. Luego por la mañana, al darse cuenta que se iba, se despidió de la gente. Y debo decir que se despidió de la gente que formaba la junta de la curia, los cardenales, pero aparte de eso, también vino gente común. Recuerdo a esta gente sencilla. Personas que limpiaron en el Vaticano y también en el Palacio Apostólico. Venian con lágrimas a despedirse de su padre. Y era conmovedor  ver cómo esta gente amaba a Juan Pablo II .

¿Y en esta maraña de despedidas había también espacio para una despedida personal?

– Al fin y al cabo, yo estaba constantemente con el Santo Padre. En la tarde de aquel sábado de su partida, quiso estar solo. Luego pidió que le leyeran el Evangelio… Nueve capítulos seguidos. El Santo Padre estaba claramente muy concentrado, pero también vimos que se estaba debilitando. Estaba constantemente consciente, pensando constantemente en la situación y controlándose. Él siempre nos decía que éste es el momento más importante en la vida de una persona: el paso al Señor, a Dios. Nos dijo muchas veces que nuestras vidas deben ser una gran preparación para encontrarnos con el Señor Dios.

¿Entonces el tema de la muerte y la partida había aparecido en sus conversaciones antes?

– Fue él quien nos preparó para este momento. Nos preparó con palabras, con acciones y con oración, porque era un hombre de gran oración. Nunca vimos miedo. Tuvimos que escondernos de nuestras vivencias, de la tristeza y de la conciencia de la partida de nuestro padre, y él, con gran paz, habiéndose despedido de todos, preparándose espiritualmente, entró en un encuentro con el Señor Dios, con Jesucristo. Por la tarde llegó la reflexión: “Celebremos de nuevo la Santa Misa”, aunque la hayamos celebrado por la mañana, sobre la Divina Misericordia, porque era el sábado anterior a la fiesta de la Divina Misericordia. Aún así llegaron a tiempo para esta Santa Misa. El cardenal Jaworski, el cardenal Ryłko… Participaron solo algunas personas: la superiora, la hermana Tobiana, y una enfermera del hospital que vino por casualidad. En este pequeño grupo, en el que también estaba el médico, celebramos la Eucaristía. También le dimos unas gotas de la Sangre de Cristo… Y así velamos, orando en espíritu, hasta el momento de su partida a las 21.37. El médico tomó nota de este momento. Incluso intentó comprobar si el Papa había efectivamente fallecido.

Cuando nos dijo que todo había terminado, que efectivamente el Santo Padre había muerto, no rezamos el “Descanso eterno…” como solemos rezar por los que ya han fallecido, sino que cantamos el Te Deum laudamus como expresión de gratitud a Dios por este padre y hombre, por el Papa Juan Pablo II. Ésta fue nuestra alabanza a Dios por Juan Pablo II.

Debo decir que en los días posteriores a su muerte, mientras se velaba junto al ataúd, la gente continuó cantando canciones de acción de gracias. Debo decir, aunque quizá no todo el mundo lo sepa, que el mundo se ha detenido dos veces. La primera vez fue cuando Karol Wojtyla fue elegido Papa. Entonces se detuvo con gran sorpresa y alegría. Y la segunda vez es su partida. Desde hace varios días, mucha gente se mantuvo en vela en la plaza de la basílica, rezando por el Papa. Se dio cuenta que ya estaba en ese momento de partir. Hablé con un grupo de jóvenes que estaban allí durante dos días cerca de la Basílica de San Pedro… Dije: "Vete a casa" o simplemente "Ve a descansar, duerme un poco". Me respondían, más de una vez: "Estuvo con nosotros. Queremos estar con él hoy".

A menudo hablamos de usted como “testigo de la santidad de Juan Pablo II”. ¿Este testimonio de su santidad comenzó en los aposentos papales el 2 de abril con aquel Te Deum laudamus de acción de gracias?

-Entonces no. Fue el último momento de su vida. Experiencias de contacto con Dios, con Jesucristo. Sin embargo, sabíamos de su santidad. Lo hemos experimentado, hemos vivido esa santidad. No era una santidad para ostentación.

 ¿El día de su partida vuelve a menudo a tu mente y a sus recuerdos?

- Por supuesto. Nosotros aquí en casa y en el ambiente de los sacerdotes y de las religiosas volvemos a menudo a este momento. Ese día sigue vivo para nosotros porque este Papa está vivo….su resencia sigue viva y no se desvanece, sino que crece. Sólo mire la Plaza de San Pedro. Pedro. Para llegar a su tumba hay que esperar un tiempo. La gente viene no sólo a ver, sino también, como quien observa desde un lado, a rezar, a confiarle todos los asuntos. Podemos decir que el Señor Dios le escucha. Él nunca quiso decir que obra milagros y obtiene gracias. Él siempre decía: "És Dios, no el hombre".

El momento del 20º aniversario de la muerte del Santo Padre está unido de modo simbólico con el momento de la enfermedad del Santo Padre Francisco. Y es difícil no buscar similitudes aquí. En su opinión, ¿la forma en que el mundo mira la enfermedad del Papa Francisco se asemeja de algún modo a aquellos eventos de hace 20 años?

– Cuando miro y sigo la enfermedad del Santo Padre Francisco, la vivo como viví la enfermedad de Juan Pablo II. Es un reflejo de lo que hemos vivido, de lo que ha vivido el mundo en aquel momento y, al mismo tiempo, en esta enfermedad, una cierta confianza en el Señor Dios. Esta es una dedicación a Dios por la Iglesia, por el mundo y en este momento por la paz en el mundo.

Después de 20 años, ¿debemos pensar en el 2 de abril no como un día triste, sino como un día de alegría, de su paso a la Casa del Padre, como se decía entonces en la Plaza de San Pedro?  ¿A pesar de las lágrimas que se derramaron en el Vaticano, en Roma o aquí en Franciszkańska 3?

– Creo que en muchos casos tanto las parroquias como las diócesis organizan algún momento de oración y reflexión. Se reúnen para revivir el momento de la partida de Juan Pablo II. Yo no estaba en Cracovia en ese momento. Estuve con el Santo Padre. Sólo escuché el eco de la Plaza de San Pedro…. pero también escuché que ocurrió lo mismo en Polonia, en Cracovia. La gente se reunió allí y pudo vivir el momento de la partida del Papa hacia la eternidad. Era el Papa. Un hombre de Dios, enviado por el Señor. Al fin y al cabo ¿quién esperaba que de Polonia saliese un Papa? Él lo eligió. Nosotros hemos participado en esto y por eso no queremos olvidar la gracia que recibió la nación polaca con la elección de Juan Pablo II.

 

Fuente: KAI

lunes, 31 de marzo de 2025

A 20 años de la partida de Juan Pablo II la UCA recuerda

 


La Cátedra Pontificia de la Universidad Católica Argentina, cuyo director es Marco Gallo,  realizará un seminario internacional que se llevará a cabo el jueves 3 de abril a partir de las 10 horas en el Auditorio MOns. Derisi, Av. Alicia M. de Justo 1400, Edificio Santo Tomás Moro, Ciudad de Buenos Aires.

La actividad es gratuita con inscripción previa por formulario. Y el Programa es el siguiente:

10.00

Apertura
Lectura carta de testimonio Card Estanislao DZIWISZ ( Secretario personal de Juan Pablo II)

10.30

Prof. Marco IMPAGLIAZZO (Universidad Roma 3) online.
Juan Pablo II, de Roma al mundo entero. Un hombre universal.

11.00

Prof. Jean Dominique DURAND (Universidad de Lyon) on line.
El icono de Asis; Juan Pablo II y el dialogo con las religiones mundiales on line .

Pausa Café

11.30

Dr. P. Enrique BIANCHI . Teólogo UCA Buenos Aires.
Juan Pablo II y la teología del martirio

12.00

José Ignacio LÓPEZ ( vocero del presidente Raúl Alfonsín).
Juan Pablo II y Argentina, de la mediacion del Beagle entre la dictadura y la transicion a la democracia.

12.30

Prof. Ariel GONZALEZ LEVAGGI, Director del Centro de Estudios Internacionales de la UCA.
La geopolítica de Juan Pablo II. 

13.00

Cierre y conclusiones
Marco Gallo – Director Catedra Pontificia.

sábado, 29 de marzo de 2025

A 20 años de la partida de Juan Pablo II – Una película única “21.37”


 A partir del 2 de abril se podrá ver en cientos de  cines polacos, en ciudades y pueblos a lo largo y ancho del país,  la película "21.37", creada especialmente con motivo del 20º aniversario de la muerte de San Juan Pablo II.

 "21.37" narra los acontecimientos posteriores a la muerte del Papa polaco, es una historia sobre los increíbles acontecimientos que tuvieron lugar en Polonia después de la muerte de Juan Pablo II. Lo que vivimos después del 2 de abril de 2005 fue grandioso, único y místico. “Esto nunca ha ocurrido antes y probablemente no volverá a ocurrir”, afirma Przemysław Wręźlewicz de Rafael Film.

Incluso antes de trabajar en la película sabíamos que teníamos que crear una imagen así. Queremos recordar a todos el gran papel que tuvo San Juan Pablo II en nuestras vidas. Mientras trabajábamos en la película, todos notamos un detalle único. A veces incluso olvidamos rutinariamente lo que hicimos ayer. Cuando se trata de ese fatídico día del 2 de abril de 2005, todos con quienes hablamos recuerdan exactamente dónde estaban y qué estaban haciendo. La muerte del Papa fue un momento de "gran sorpresa". Esto es lo que queremos mostrar a los espectadores en la pantalla grande; Nos gustaría recordarle que amamos a St. Juan Pablo II y nos amó. Esto es lo que comprendimos colectivamente cuando falleció.

 "Sentimos que está ocurriendo algo que nos supera", escribieron los periodistas. Algo especial está sucediendo en Polonia. Aún no sabemos qué es exactamente, pero una nueva cualidad está apareciendo en nuestras vidas. Así era exactamente nuestra realidad hace 20 años. El ruido y las discusiones disminuyeron, e incluso los índices de criminalidad disminuyeron durante este período.

"21.37" es una película que registrará para siempre esos acontecimientos de la historia. Es una película que hace difícil no plantearse preguntas: ¿Quién fue para nosotros este hombre, cuya partida fue capaz de detener nuestro mundo y transportarnos a otra dimensión durante muchos días? ¿Quiénes éramos entonces y qué nos pasó 20 años después? El tiempo se detuvo, las peleas cesaron, los polacos empezaron a hablar un idioma mejor, de repente notaron que había otras personas buenas y buenas emociones a su alrededor. “Vimos a la nación en un estado de santidad”, se comentó.

“Pero sobre todo, "21.37" será una experiencia llena de emoción y sentimientos positivos para el espectador, evocando la añoranza de la belleza de aquellos días. Se invita a todos a concurrir,  individualmente y en grupo. Vivamos juntos este momento que nos unió. Este podría ser también el último llamado para contarle a la joven generación la verdad sobre el lugar que San Juan Pablo II ocupó en la vida del mundo entero. No queremos que 21.37 sea solo un meme de internet»”, enfatiza el distribuidor.

Fuente  

 

20 años de la partida de Juan Pablo II - La Arquidiócesis de Cracovia invita a participar en las celebraciones del aniversario.


20 años: ese es el tiempo transcurrido desde el paso de San Juan Pablo II el Grande a la Casa del Padre. La Arquidiócesis de Cracovia ha preparado una serie de eventos para conmemorar este aniversario.

Las celebraciones diocesanas comenzarán el 31 de marzo con la inauguración de la exposición “La vida es una peregrinación de constantes descubrimientos” en el espacio del Aeropuerto de Cracovia. El programa incluye eventos tanto culturales como científicos. De este modo, los organizadores quieren mostrar la riqueza, la profundidad y la actualidad del magisterio papal.

También habrá muchas oportunidades para orar, y las celebraciones culminarán el 2 de abril, el 20º aniversario de la muerte de San Juan Pablo II.



A las 9:00 horas el Santuario de San Juan Pablo II recibirá la visita de los candidatos a la Confirmación, a quienes está dedicado el día de retiro cuaresmal “Levántate”. 

A las 17.00 horas, Misa solemne La misa de aniversario en el templo de Białe Morzes de Cracovia será celebrada por el Metropolitano de Cracovia, arzobispo Marek Jędraszewski. 

También habrá una liturgia y Eucaristía como parte del Día del Jubileo. El Santuario de San Juan Pablo II es una de las 17 iglesias jubilares designadas en la Arquidiócesis de Cracovia durante el Año Jubilar.

 El punto culminante de los actos con motivo del 20º aniversario del fallecimiento del Papa polaco será el Vía Crucis Académico, que comenzará a las 19.00 horas.

20:30 horas. frente a la colegiata de Santa Ana y recorriendo las calles del casco antiguo se pasará hasta la Ventana Papal.

Finalizará con el mapping “Vida” en la fachada del Palacio Arzobispal de Cracovia, elaborado por el Instituto de Diálogo Intercultural. Juan Pablo II en Cracovia.

 

Las celebraciones diocesanas durarán hasta el 6 de abril . Su último momento culminante será la Santa Misa por la Patria con procesión a las tumbas reales en el aniversario de la primera coronación del Rey de Polonia, que tendrá lugar a las 10:00 en la Catedral de Wawel y será presidida por el arzobispo Marek Jędraszewski.

Los coorganizadores de las celebraciones del 20 aniversario del paso de San Juan Pablo Magno a la Casa del Padre son: Instituto de Diálogo Intercultural. Juan Pablo II en Cracovia, Museo de la Casa Familiar de Juan Pablo II en Wadowice, Museo Arquidiocesano Cardenal Karol Wojtyła en Cracovia, Fundación “Collegium Voytylianum”, Universidad Pontificia Juan Pablo II en Cracovia, Pastoral Juvenil de la Arquidiócesis de Cracovia, Ministerio Académico Central de Santa Ana en Cracovia, Santuario de San Juan Pablo II el Grande en Cracovia, Basílica de San Florián en Cracovia, Sala Filarmónica. Karol Szymanowski en Cracovia y la Ópera de Cracovia

Fuente: Arquidiocesis de Cracovia 

20 años de la partida de Juan Pablo II – Polonia se prepara Wadowice, Museo Juan Pablo II


 A 20 años de  la partida de Juan Pablo II a la Casa del Padre el Museo Juan Pablo II  invita a la  reflexión y recuerdo de un hombre que cambió para siempre el rostro de la Iglesia y del mundo. Deseamos celebrar su vida excepcional y recordar a todos que el legado que dejó, todavía vigente, es una fuente de inspiración. Se invita a visitar la casa  familiar de Juan Pablo II y celebrar la vida y el legado del Papa polaco en el ambiente único de las horas de la noche. Ese día el museo de Wadowice permanecerá abierto a partir de las 18.00 horas. hasta las 22.00 horas, invitando a todos aquellos que deseen sumergirse en el legado espiritual del Santo Padre en el silencio y la reflexión. El recorrido será individual, sin guías ni audioguías, para que cada uno pueda experimentar personalmente la profundidad de este lugar.

Las entradas gratuitas estarán disponibles en la entrada principal del Museo y en línea.. Que esa tarde sea un momento de reflexión y de agradecimiento por la vida y la enseñanza del Papa polaco.

Se han preparado eventos especiales bajo el lema de  “El poder de las palabras , que permitirán una comprensión más profunda de la figura del Santo Padre. ¡

Palabras que nunca se desvanecen

Nuestros guías han preparado para los visitantes una narración detallada sobre cómo las palabras dieron forma a la vida de Juan Pablo II. El Papa era muy consciente del poder de las palabras. Para él, no sólo eran una herramienta de comunicación, sino también una forma de expresar valores, creencias y esperanzas. El Santo Padre ponía especial cuidado en asegurar que cada palabra que pronunciaba tuviera un significado profundo, porque sabía que tenía el poder de influir en los demás. Su discurso estaba lleno de sabiduría, pero también de coraje: a menudo defendía a quienes no tenían voz, pidiendo respeto, justicia y paz.

Palabras que conectan generaciones

Al visitar la Casa Familiar de Juan Pablo II en el 20 aniversario de su fallecimiento, usted tendrá la oportunidad de conocer a los jóvenes que integran el Consejo de Juventud del Museo. Hablarán de cómo el Santo Padre inspira a su generación, cuáles de sus actitudes son las más cercanas a ellos y cómo se involucran en el cuidado del legado papal a diario. También compartirán sus experiencias de trabajo en el museo. Su presencia confirma que las verdades proclamadas por Juan Pablo II, las palabras que dirigió a personas de todo el mundo, tienen el poder de construir comprensión y diálogo, constituyendo una motivación para personas de todas las edades. El Papa transmitió valores atemporales, y su mensaje de paz, amor al prójimo y respeto todavía conecta a generaciones jóvenes y mayores, mostrando un camino común para construir un mundo mejor.

Palabras que construyen comunidad

Estamos agradecidos a todos los que visitan nuestro museo, compartiendo a menudo sus recuerdos y experiencias. Son siempre un valioso testimonio de la memoria de Juan Pablo II y una expresión de preocupación por su legado. El 2 de abril cada visitante podrá  firmar el libro conmemorativo, que se convertirá en un recuerdo único del 20º aniversario de la partida del Papa a la Casa del Padre. Nuestros empleados también estarán esperando a aquellos que quieran compartir unas breves declaraciones sobre cómo recuerdan ese día tan especial de hace veinte años o cómo la figura de Juan Pablo II les inspira en su vida diaria. Se creará un breve informe a partir de las grabaciones y se publicará en nuestras redes sociales

Se invita también al estreno de la película "Tras las Huellas del Padre. Juan Pablo II - Veinte Años Después de su Muerte", un proyecto conjunto de nuestro museo y Telewizja Polska SA. A lo largo de casi 50 minutos, escucharemos relatos de diversas personas sobre la influencia que el Santo Padre tuvo en sus vidas, cómo fueron inspirados por sus palabras y actitudes. La película también ofrece un espacio para reflexionar sobre cómo la enseñanza y el ejemplo de vida del Papa resuenan hoy en día

.¿Cómo lo ven aquellos que no presenciaron las peregrinaciones, los encuentros con los jóvenes o los reportajes televisivos? ¿Cuántas de sus palabras hemos tomado en serio? Estamos convencidos de que este es un proyecto valioso que ayudará a cada uno de nosotros a comprender mejor el fenómeno de Juan Pablo II.

Palabras que queremos recordar

Os invitamos a uniros a nosotros para conmemorar la memoria de Juan Pablo II en el 20º aniversario de su muerte, el 2 de abril de 2025. El dinamismo de su vida y sus palabras, que tienen un enorme poder, nos motivan cada día a guiarnos por los valores que le eran cercanos y a recordarlos a los demás. 

Fuente: Museo de la Casa Familiar de Juan Pablo II Wadowice 

20 años de la partida de Juan Pablo II – Polonia se prepara: su paroquia en Wadowice

 


El 2 de abril de 2025 se cumplirán veinte años desde que el mundo se detuvo… por un momento. El fallecimiento de Juan Pablo II, figura que dejó una huella permanente en la historia de la Iglesia e influyó en el destino del mundo,  fue un acontecimiento que unió a millones de personas en oración y reflexión. Wadowice, su ciudad natal, se convertirá en un lugar de memoria colectiva y de reflexión sobre su vida y el legado que dejó.

La parroquia Juan Pablo II  de la Presentación de la Bienaventurada Virgen María y el Municipio de Wadowice invitan a  residentes y peregrinos a conmemorar juntos este acontecimiento.

 

Programa de eventos:

30 de marzo de 2025

11:50 – Transmisión en directo desde la plaza del mercado de Wadowice en el marco del programa "Entre la Tierra y el Cielo".

2 de abril de 2025

11:45 – Colocación de ofrendas florales ante el Monumento Papal y  en la Basílica

20:00 – Santa Misa en la Basílica de Wadowice, seguida de una vigilia de oración bajo la ventana de la casa familiar de Karol Wojtyla

21:37 – Estreno del documental “21:37” en el Centro Cultural de Wadowice

 

Además,   partir del 28 de marzo al 9 de abril se presentará en la plaza del mercado de Wadowice  la exposición "TE BUSCABA Y AHORA HAS VENIDO A MÍ",  preparada por el Centro Cultural de Wadowice,  en colaboración con la Oficina Municipal de Wadowice.

La exposición consta de fotografías cedidas gratuitamente por una de las mayores agencias de prensa, la Agence France-Presse, que presentan un momento extraordinario… el tiempo del “paso de Juan Pablo II a la casa del Padre”.

Además,  el día 2 de abril a las 21:37 horas. En el cine Wadowice Kino Centrum    se estrenará la película  "21.37",  una historia sobre los increíbles acontecimientos que tuvieron lugar en Polonia después de la muerte de Juan Pablo II. Lo que vivimos después del 2 de abril de 2005 fue grandioso, único y místico: el tiempo se detuvo…

 

Fuente: Wadowice, aquí comenzó todo 

A 20 años de la partida de Juan Pablo II - Amar hasta el extremo



El Papa Juan Pablo II concluía su Audiencia del 12 de enero de 2005 con esta emotiva suplica-oración atribuida a “Simeòn, Catholicós de Seleucia-Ctesifonte, en Persia,  que él dirigía a Cristo antes de morir mártir, juntamente con muchos compañeros, el 17 de abril del año 341, durante la persecución del rey Sapor II”

"Señor, dame esta corona: tú sabes cuánto la he deseado, porque te he amado con toda mi alma y con toda mi vida. Seré feliz al verte y tú me darás el descanso. (...) Quiero perseverar heroicamente en mi vocación, cumplir con fortaleza la misión que me ha sido encomendada y ser un ejemplo para todo el pueblo de Oriente. (...) Recibiré la vida donde ya no habrá penas, ni preocupaciones ni angustias, ni perseguidores ni perseguidos, ni opresores ni oprimidos, ni tiranos ni víctimas; allá ya no sufriré amenazas de reyes, ni terrores de prefectos; nadie me llevará a los tribunales ni me infundirá temor; nadie me arrastrará ni me asustará. Las heridas de mis pies cicatrizarán gracias a ti, oh camino de todos los peregrinos; el cansancio de mis miembros hallarán descanso en ti, Cristo, crisma de nuestra unción. En ti, cáliz de nuestra salvación, desaparecerá la tristeza de mi corazón; en ti, nuestra consolación y nuestra alegría, se enjugarán las lágrimas de mis ojos" (A. Hamman, Preghiere dei primi cristiani, Milán 1955, pp. 80-81).

Después de esta Audiencia seguiría la Audiencia del 19 de enero introduciendo la Semana de oración por la unidad de los cristianos que había comenzado el día anterior

y la Audiencia del 26 de enero de 2005 acerca del salmo 114 “Acción de gracias” "Amo al Señor, porque escucha mi voz suplicante; porque inclina su oído hacia mí el día que lo invoco" (vv. 1-2), que terminaba con esta expresión: Digamos también nosotros a nuestra alma:  "Recobra tu calma". Nuestra calma es Cristo, nuestro Dios" (Orígenes-Jerónimo, 74 Omelie sul libro dei Salmi, Milán 1993, pp. 409. 412-413).

Su última Audiencia General,  la siguiente del 23 de febrero , fue una breve exhortación sobre el sentido del itinerario cuaresmal y lo hizo en conexión televisiva desde su biblioteca privada.

Y finalmente la Audiencia especial en la Plaza San Pedro del 30 de marzo de 2005, durante la cual se leyeron saludos del Santo Padre y luego se rezo un padrenuestro concluyendo el encuentro con la bendición apostólica. Fue su despedida

miércoles, 16 de octubre de 2024

 

 


¡Oh San Juan Pablo, desde la ventana del Cielo dónanos tu bendición!

 

Bendice a la Iglesia, que tú has amado, servido, y guiado, animándola a caminar con coraje por los senderos del mundo para llevar a Jesús a todos y a todos a Jesús.

 

Bendice a los jóvenes, que han sido tu gran pasión. Concédeles volver a soñar, volver a mirar hacia lo alto para encontrar la luz, que ilumina los caminos de la vida en la tierra.

 

Bendice las familias, ¡bendice cada familia!

Tú advertiste el asalto de satanás contra esta preciosa e indispensable chispita de Cielo, que Dios encendió sobre la tierra. San Juan Pablo, con tu oración protege las familias y cada vida que brota en la familia.

 

Ruega por el mundo entero, todavía marcado por tensiones, guerras e injusticias. Tú te opusiste a la guerra invocando el diálogo y sembrando el amor: ruega por nosotros, para que seamos incansables sembradores de paz.

 

Oh San Juan Pablo, desde la ventana del Cielo, donde te vemos junto a María, haz descender sobre todos nosotros la bendición de Dios. Amén.

 

Cardenal Angelo Comastri 
Vicario General de Su Santidad para la Ciudad del Vaticano

 

martes, 2 de abril de 2024

Aniversario de la partida de Juan Pablo II y su feliz vuelta al Padre

 


Sígueme», dice el Señor resucitado a Pedro, como su última palabra a este discípulo elegido para apacentar a sus ovejas. «Sígueme», esta palabra lapidaria de Cristo puede considerarse la llave para comprender el mensaje que viene de la vida de nuestro llorado y amado Papa Juan Pablo II

(…)

 Podemos estar seguros de que nuestro amado Papa está ahora en la ventana de la casa del Padre, nos ve y nos bendice. Sí, bendíganos, Santo Padre.

(de la Homilía del Cardenal Joseph Ratzinger en la Misa deExequias de Juan Pablo II – 8 de abril 2005)

martes, 18 de mayo de 2021

Feliz cumpleaños Juan Pablo II

 


Muy feliz cumpleaños Maestro querido!

 Tantos recuerdos, tantas experiencias imborrables me siguen acompañando: los contactos con la Postulación… la beatificación… la canonización… las visitas y viajes, y entrañables amigos con quienes pudimos compartir gran parte de esta increíble “peregrinación” luego plasmada en mis blogs, todos imperfectos pero envueltos en cariño,  admiración y acompañamiento. Gracias, gracias gracias!!!

 Cito parte del texto de su gran amigo,  fiel consejero y luego Papa Benedicto XVI:

 Cuando el cardenal Wojtyla fue elegido sucesor de San Pedro el 16 de octubre de 1978, la Iglesia estaba en una situación desesperada. Las deliberaciones del Concilio se presentaban al público como una disputa sobre la fe misma, lo que parecía privarla de su certeza indudable e inviolable. Un pastor bávaro, por ejemplo, comentando la situación, decía: «Al final, hemos acogido una fe falsa». Esta sensación de que no había nada seguro, de que todo estaba en cuestión, fue alimentada por la forma en que se implementó la reforma litúrgica. Al final, todo parecía factible en la liturgia. Pablo VI había cerrado el Concilio con energía y determinación, pero luego, una vez terminado, se vio confrontado con más asuntos, siempre más urgentes, lo que finalmente puso en tela de juicio a la Iglesia misma. Los sociólogos compararon la situación de la Iglesia en ese momento con la de la Unión Soviética bajo Gorbachov, cuando toda la poderosa estructura del Estado finalmente se derrumbó en un intento de reformarla.

Una tarea que superaba las fuerzas humanas esperaba al nuevo Papa. Sin embargo, desde el primer momento, Juan Pablo II despertó un nuevo entusiasmo por Cristo y su Iglesia. Primero lo hizo con el grito del sermón al comienzo de su pontificado: «¡No tengan miedo! ¡Abran, sí, abran de par en par las puertas a Cristo!» Este tono finalmente determinó todo su pontificado y lo convirtió en un renovado liberador de la Iglesia. Esto estaba condicionado por el hecho de que el nuevo Papa provenía de un país donde el Concilio había sido bien recibido: no el cuestionamiento de todo, sino más bien la alegre renovación de todo.”